101 La Cuestión Social AÑO 28, N. 2 EQUIPO EDITORIAL DIRECTOR Wanda Rodríguez Mangual EDITOR EN JEFE Gerardo Cruz González JUNTA EDITORIAL Alejandro Aguilar Nava, Daniel Cuéllar Jasso, Verónica Morales Gutiérrez, Saúl Pérez Herrera DISEÑO Minerva Lizeth Mondragón Garduño CORRECCIÓN DE ESTILO Eva González Pérez La Cuestión Social, es una publicación semestral editada y publicada por la Asociación Mexicana de Promoción y Cultura Social, A. C., a través del Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana, con dirección en Pedro Luis Ogazón n. 56, Col. Guadalupe Inn, CP 01020, México, DF, Tels. 56614465, 56614169. E-mail: contacto@imdosoc.org www.imdosoc.org Registro de correspondencia de 2a. Clase expedido en la Dirección General de Correos Publicación Periódica. Registro No. 129-93. Certificado de Licitud de Contenido (pendiente). Certificado de Licitud de Título (pendiente). No. de Reserva al Título del Derecho de Autor 04-2019-100914003900-102. Registro ISSN en trámite. Distribución directa en el IMDOSOC. Los artículos publicados reflejan el punto de vista del autor y no necesariamente el de la Asociación Mexicana de Promoción y Cultura Social, A. C. Queda estrictamente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos e imágenes de la publicación sin previa autorización de la Asociación Mexicana de Promoción y Cultura Social, A. C. Esta edición de La Cuestión Social consta de 700 ejemplares y se imprimió en MG Advanced Prepress Technology, S.A. de C.V. Canal Leningrado Mz. 34 Lt. 12, Col. Insurgentes, 09750, Ciudad de México, Tel: 5690 0463, impvarel@hotmail.com No se devuelven originales no solicitados. Distribución y suscripciones: Martha Salinas Martínez martha.crm@imdosoc.org Precio del ejemplar: $ 120. 00 Suscripción anual: $ 220. 00 Documentos, ensayos, traducciones, comentarios, entrevistas, notas bibliográficas y reseñas de libros acerca de lo social AÑO 28, N. 2, JULIO-DICIEMBRE. 2020 REVISTA DE PENSAMIENTO SOCIAL CRISTIANO Diana Cortés Jesús Eduardo Vázquez Arreola Erick Adrián Paz Adrián Ruiz de Chávez Villafuerte Rubén Verduzco Cabrera. - Entrevista a Juan Carlos Scannone, S.J. Gerardo Cruz González - Reseña El concepto de imagen en la Expositio Fidei de Juan Damasceno SECCIÓN temática: El Sínodo Panamazónico FORO social: Pandemia Miscelánea:
101 La Cuestión Social AÑO 28, N. 2 Presentación El 18 de junio de 2015, se publi- Laudato si’, la segunda encíclica de Francisco. La carta transita ha- cia una perspectiva socioecológica que nos llama a entender que el problema tiene otra cara común- mente olvidada: la necesidad de atender a las personas en situación de pobreza o exclusión, para quie- nes la casa común es fuente irre- nunciable de sustento y la cuestión de la distribución desigual de las consecuencias del cambio climá- tico entre la población. En otras palabras, Francisco destaca que es en las periferias y entre los margi- nados donde habremos de centrar los esfuerzos para solventar la cri- sis ecológica, que en el fondo es una crisis antropológica. Siguiendo el mismo espíritu y por iniciativa de Francisco, en oc- tubre de 2019 el “Sínodo para la Amazonía” se reunió en Roma, con la finalidad de discutir el fu- turo de la evangelización en un área geográfica comúnmente ol- vidada y oprimida, en las perife- rias de la modernidad occidental. Tras el trabajo sinodal de obispos y laicos, Francisco publicó el 12 de febrero de 2020 la exhortación post-sinodal “Querida Amazonía”, en la cual propone cuatro sueños dedicados a delinear el horizon- te hacia donde conducir los es- fuerzos en la región: 1) un sueño social, que invita a actuar para sol- ventar la pobreza, el crimen y la exclusión; 2 un sueño ecológico, que impele a preservar la riqueza natural necesaria para la supervi- vencia de la vida en el planeta; 3) un sueño cultural, que busca re- conocer el crisol de diversidad de expresiones humanas refugiadas en los linderos de la modernidad; y 4) un sueño eclesial, que invita a construir una Iglesia orientada al encuentro y abierta a transitar los caminos de la Amazonía valoran- do a los pueblos originarios. Bajo estos preceptos, la exhortación ha llegado para convertirse en un texto fundamental del Pensamien- to Social Cristiano. En consecuencia, La Cuestión Social dedica este número a exa- minar diversas lecturas y perspec- tivas sobre “Querida Amazonía”.
102 La Cuestión Social Año 28, n. 2 Los artículos aquí reunidos sir- ven para conmemorar la encícli- ca a cinco años de su publicación. Pero, además, con la renovación del trabajo editorial de la revis- ta, abrimos nuevas secciones fijas que facilitarán al lector identificar los temas aquí tratados: La Sec- ción temática contendrá artículos con un mismo eje que los articule, pero cada uno de ellos propuesto con su propia perspectiva; en Foro social, el lector encontrará artícu- los que analizan algún fenómeno social, económico o cultural; y fi- nalmente, Miscelánea propone en- trevistas relevantes e inéditas, así como reseñas y comentarios a li- bros acerca de lo social. En la Sección temática de este nú- mero, el lector encontrará textos que buscan iluminar la exhorta- ción con diversas perspectivas. En el primero, “Querida Amazonía: sueños y ensoñaciones desde la periferia”, Diana Cortés nos pre- senta, de forma clara y analítica la exhortación apostólica; en él, destaca su importancia espiritual, política y ecológica. En el segundo artículo, “Hacia una evangelización no colonialista”, Jesús Eduardo Vázquez nos ofrece una lectura de la conversión desde un paradigma de evangelización con perspectiva colonialista hacia uno de carácter testimonial-dialógico. Finalmente, en el último artículo, “Una Amazo- nía impuesta”: el Sínodo desde un medio religioso”, Erick Paz analiza el discurso público en torno al Sínodo de un medio de comunicación. En cuanto a la segunda sección, Foro Social, en esta ocasión trata el tema de la pandemia. Adrián Ruiz de Chávez abre con su texto “Bajo el signo de la pandemia, hacia una reflexión filosófico-social de la cri- sis generada por el virus Covid-19. Entre tanto, en “Pertinencia de la cuarentena frente a covid-19”, Rubén Verduzco presenta un aná- lisis de la pandemia en el contexto de México, que superó el ámbi- to sanitario y se ha convertido en una crisis social y económica. La sección Miscelánea ofrece una entrevista de Gerardo Cruz Gonzá- lez al teólogo Juan Carlos Scannone SJ. También presenta dos intere- santes reseñas; la primera, del libro La visión de lo invisible. El concepto de imagen en la Expositio Fidei de Juan Damasceno, de Mariana Mén- dez Gallardo; y la segunda sobre el libro El Papa Francisco y la Teolo- gía del Pueblo, de Rafael Luciani. Esperamos que la propuesta editorial de este número contribu- ya efectivamente a la difusión del Pensamiento Social Cristiano
103 La Cuestión Social AÑO 28, N. 2 Directorio CONSEJO DIRECTIVO Presidente Honorario Vitalicio in memoriam: † Emmo. Sr. Cardenal Roger Etchegaray Presidente Honorario Vitalicio in memoriam: †Lorenzo Servitje Sendra Presidente Honorario Vitalicio in memoriam: †Salvador Domínguez Reynoso PRESIDENTE María Lucila Servitje Montull VICEPRESIDENTES José Enrique Mendoza Delgado Sergio de Jesús Castro Toledo TESORERO Jesús Antonio Damián Basurto SECRETARIO Manuel Gómez Díaz VOCALES Maria del Pilar Mariscal Servitje P. J. Benjamín Fernando Bravo Pérez Documentos, ensayos, traducciones, comentarios, entrevistas, notas bibliográficas y reseñas acerca de lo social.
104 La Cuestión Social Año 28, n. 2 Sección temática: El Sínodo Panamazónico Portada: Rio Doce em 1815. Grabado de Maximillian Alexander Philipp Wied-Neuwdied, FBN. Tomado del li- bro: Viagens Capitaniado Espirito Santo 200 anos das expedições científicas de Maximiliano de Wied-Neuwied e Auguste Saint-Hilaire, de NASCIMENTO, Bruno César; editorial Mil Fontes, Brasil, 2018, p. 47-48. Contenido Presentación SECCIÓN temática: El Sínodo Panamazónico Querida Amazonía: sueños y ensoñaciones desde la periferia Diana Cortés Hacia una evangelización no colonialista Jesús Eduardo Vázquez Arreola “Una Amazonía impuesta”: el Sínodo desde un medio religioso Erick Adrián Paz: FORO social: Pandemia ¿Cambiará el mundo bajo el signo de la pandemia? Adrián Ruiz de Chávez Villafuerte Pertinencia de la cuarentena frente a covid-19, desde el contexto mexicano Rubén Verduzco Cabrera Miscelánea - Entrevista Entrevista al teólogo Juan Carlos Scannone, S.J. Gerardo Cruz González - Reseña El concepto de imagen en la Expositio Fidei de Juan Damasceno Mariana Méndez Gallardo 101 106 118 141 162 200 215 219
Sección temática: El Sínodo Panamazónico
106 La Cuestión Social Año 28, n. 2 Resumen Recientemente, en diferentes medios se ha divulgado que los indígenas de la Amazonía se en- frentan al coronavirus con pro- blemas serios en su capacidad de respuesta inmunológica, con falta de recursos varios y a merced de mineros y extractores de made- ra que, aprovechando la atención focalizada en la pandemia, inten- sifican su actividad ilegal. José Gregorio Díaz, miembro del pue- blo Wakuenai Kurripako, origina- rio de la Amazonía venezolana ha declarado: “Es un llamado de los pueblos indígenas de la Amazonía porque nos están ignorando”. 1 Palabras clave Querida Amazonia, Laudato Sí, ecología integral, ensoñación, sim- bolismo. 1 Luna Gámez, “La doble amenaza para los pueblos de la Amazonía”, El País, 23 de abril de 2020 [en línea]. https://el- pais.com/elpais/2020/04/15/plane- ta_futuro/1586940857_855036.html Querida Amazonía: sueños y ensoñaciones desde la periferia Diana Cortés* Abstract As it has been recently repor- ted in different media indigenous people of the Amazonia are facing the coronavirus pandemic with serious problems in their immu- ne response capacity, with a lack of various resources and at the mercy of miners and wood extrac- tors who, taking advantage of the attention focused on the sanitary crisis, intensify their illegal activi- ty. José Gregorio Díaz, a member of the Wakuenai Kurripako people, originally from the Venezuelan Amazon, has declared: “It is a call from the indigenous peoples of the Amazon because they are ig- noring us.” Keywords Querida Amazonia, Laudato Sí, in- tegral ecology, reverie, symbolism.
107 La Cuestión Social AÑO 28, N. 2 La situación de estas comuni- dades evidencia que, además de que se les niega el estatuto de “pueblos ancestrales” (lo que im- plica que se les prive de derechos como, por ejemplo, el acceso a la tierra), también son violentadas al grado de poner en juego su dere- cho a existir. No es una afirmación exagerada. Tan sólo detengámo- nos en los dichos del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro: “El indio ha cambiado, está evolucionando y convirtiéndose cada vez más en un ser humano como nosotros”, 2 o bien: “El indio no se puede que- dar en su tierra como una criatu- ra prehistórica”. 3 Es decir, para él y para tantos otros, los habitantes de la selva no son tenidos por se- res humanos o en el mejor de los casos, son criaturas primitivas que, en su ser y en sus formas de vida, aguardan para ser civilizadas. 2 Reuters, “Bolsonaro: ‘El indio está evo- lucionando y convirtiéndose cada vez más en un ser humano como nosotros’, El País, 24 de enero de 2020 [en línea], https://www.elpais.com.uy/mundo/ bolsonaro-indio-evolucionando-convir- tiendose-vez-humano.html 3 Ernesto Londoño y Leticia Casado, “Bol- sonaro cumple sus promesas sobre la Amazonía y los indígenas de Brasil te- men un ‘etnocidio’”, The New York Times, 19 de abril de 2020 [en línea], https:// www.nytimes.com/es/2020/04/19/ espanol/america-latina/bolsonaro- brasil-Amazonía-indigena.html Considero que esto bien se co- rresponde con lo que señala el papa Francisco en su encíclica Lau- dato si’. Sobre el cuidado de la casa común (mayo 2015): son muchos los pobres y descartados por la sociedad, los excluidos. Este docu- mento, junto con la vista papal a la Amazonía en enero de 2018, el Sí- nodo y su documento final Amazo- nía: nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral (oc- tubre 2019), así como la reciente exhortación apostólica postsino- dal Querida Amazonía (febrero de 2020), se han abocado a dar cuen- ta de esa otredad de uno y de nuestra cultura dominante. Diría que el pontífice se afana por abrir espacios para que esos otros mun- dos se hagan audibles y así se con- tribuya a reconocerles en su digna y particular existencia. Esto no es cosa menor; una ope- ración tal tiene valor ontológico y también sociopolítico. Pienso, por ejemplo, en los planteamientos del filósofo francés Jacques Rancière, 4 acerca de que el reconocimiento de una existencia es condición de posibilidad para la práctica de la política. La oportunidad de sub- vertir lugares, papeles o funcio- nes, de cambiar un orden social que deviene injusto, supone que 4 Cfr. Jacques Rancière, El desacuerdo. Po- lítica y filosofía, Buenos Aires, Nueva Vi- sión, 1996.
108 La Cuestión Social Año 28, n. 2 ocurra la aparición pública de “la parte de los sin parte”. Se trata de que irrumpan los que no son identificables en un campo de ex- periencia dado, los agraviados en su reconocimiento en la igualdad. Así, se desarrolla una subjetiva- ción política que, en el corazón del “orden policial”, puede cues- tionar los mecanismos de distri- bución y partición de lo sensible, designándose, tomando la palabra, decidiendo, estableciendo y practi- cando formas de vida alternativas a las dominantes. En este sentido, pienso que es importante que el papa Francisco, líder religioso, pero también polí- tico, use la fuerza de su voz para colocar en el foco de atención a la Amazonía y a sus pueblos. De al- gún modo, colabora en este pro- ceso de subjetivación política de comunidades que están pugnando por que se les reconozca en todos sus derechos. En el mismo tono podemos leer los documentos que referí y que son posicionamiento concreto de la Iglesia ante la cri- sis socioecológica global. Si bien la preocupación ambiental no es nueva en el magisterio, pues ya se había impulsado desde los pontificados de Juan Pablo ii y de Benedicto xvi, sus recientes ex- presiones dan cuenta de un inte- rés particular por dar centralidad y sistematicidad a una ecología integral que se pretende afianzar entre los ejes de la pastoral y de la identidad cristianas. Querida Amazonía es resultado de la gran asamblea de obispos y otros agentes de pastoral, inte- resados en reflexionar sobre la destrucción ambiental en ese te- rritorio y sobre el estado de la pre- sencia de la Iglesia y de su labor de evangelización. Es cierto que en la reunión hubo ciertas ten- siones que asoman resistencias dentro de la misma comunidad eclesiástica para incorporar el te- ma del cuidado de la Casa Común y para abrir a la Iglesia a una pas- toral más adaptada y actualizada a la realidad de estos pueblos. Sin embargo, lo que primó fue un am- biente de nutrida comunicación e intercambio que puso en el centro la voz de los “descartados o dese- chados de la periferia”. Sus testi- monios e historias de vida fueron los protagonistas. Este conocer de primera mano da proyección a una “Iglesia en sa- lida” y afirma la “opción preferen- cial por los pobres”. En el mismo sentido, podemos interpretar el hecho de colocar en el corazón de una reflexión que busca movilizar al catolicismo mundial, a una tie- rra fuera del área euroatlántica, a “una región de territorios robados” (qa.11) en la que ocurren enormes
109 La Cuestión Social AÑO 28, N. 2 contradicciones de carácter políti- co, económico y ecológico. El papa Francisco asume total- mente los contenidos del docu- mento final del Sínodo, pero opta por no recuperarlos literalmente. En lugar de esto, los toma como inspiración para una reflexión más libre que impulse el desenvolvi- miento del proceso postsinodal. Inicia declarando que es de los pueblos originarios, “de los cuales ante todo tenemos que aprender, a quienes tenemos que escuchar por un deber de justicia, y a quie- nes debemos pedir permiso para poder presentar nuestras propues- tas” (qa.26). De este modo, aspira a que la Iglesia se asuma como una “invitada” que escucha res- petuosamente a aquellos que han sido históricamente marginados y violentados. Querida Amazonía resulta de es- tas consideraciones y deviene or- denada en cuatro “sueños” que, en conjunto, marcan la hoja de ruta del quehacer de la Iglesia en aquel territorio, tratando de ponerse en consonancia con comunidades, cuyas realidades y expectativas, por lo demás, se revelan como de interés para los pueblos de todo el mundo. Veamos. Un sueño social Aquí, básicamente, el papa sos- tiene lo que se ha planteado con profundidad en Laudato si’: que la destrucción del medioambiente es también una crisis social. El énfa- sis se concentra en plantear cómo en la Amazonía los intereses eco- nómicos han atentado contra las fuentes de sobrevivencia, contra la identidad y el significado de vida de sus poblaciones. La opción es trabajar para que en ese territorio se eleve un “grito pro- fético” contra la corrupción, la in- justicia y el crimen. Junto con ello, facilitar la transición a un “buen vi- vir” que implica el fortalecer a los indígenas para que, en contextos adversos como el de tribus dividi- das, consigan ser protagonistas y sujetos políticos de su propia de- fensa comunitaria. Un sueño cultural Esta reflexión parte del recono- cimiento de la realidad multiétni- ca y multicultural de la Amazonía, así como de la importancia del cuidado de las raíces y de la di- versidad. No es deseable “un indi- genismo completamente cerrado, ahistórico, estático, que se niegue a toda forma de mestizaje” (qa.37). Así que el pontífice se inclina por el encuentro y la fecundación en- tre culturas diversas, compatible con la preservación de sus sabi-
110 La Cuestión Social Año 28, n. 2 durías, mitos, leyendas, relatos y demás prácticas antiguas y en continuidad con su presente. Un punto central en esta argu- mentación es que tales formas cul- turales son portadoras de valores y puntos de referencia que dan identidad y sentido a todas estas comunidades. Además, testimonian relaciones humanas profundamen- te entrelazadas con la naturaleza que es sentida “como una realidad que integra su sociedad y su cultu- ra, como una prolongación de su cuerpo personal, familiar y grupal” (qa.20). Esto es de gran interés para la configuración del siguien- te sueño. Un sueño ecológico En este sueño, el papa Francis- co se concentra en perfilar la ur- gencia del cuidado conjunto de las personas y de los ecosistemas. En Laudato si’, encontramos una in- tensa reflexión al respecto basada en la comprensión de la diferencia entre pensar a la naturaleza, por una parte, como “recurso” y, por otra, como “Casa Común”. Para los pueblos de América del Sur esta idea es muy cercana y se entrela- za con aquella que sostiene que “abusar de la naturaleza es abusar de los ancestros, de los hermanos y hermanas, de la creación, y del Creador, hipotecando el futuro” (qa.42). A esto se suma la consi- deración de que cada especie po- see valor en sí misma y más allá de su utilidad práctica, así como la evidencia de que en estas comu- nidades la “existencia cotidiana es siempre cósmica” (qa.41). Ahora bien, tal concepción de la vida se encuentra seriamente amenazada principalmente por la implementación de megaproyec- tos extractivos, energéticos, made- reros, agrícolas y ganaderos. Estas prácticas no sustentables, señala el papa, no son sólo un peligro pa- ra la Amazonía, sino que el equili- brio planetario también depende de la salud de este bioma, al igual que del de Borneo y el de El Congo. Aunque el problema es global, destaca que la solución está lejos de hallarse en la internacionalización de la Amazonía; por el contrario, se llama a generar mecanismos de presión para impulsar a los gobier- nos nacionales a cumplir su deber de preservar el medioambiente de su propio país, sin venderse a in- tereses locales o internacionales. También se insiste en la impor- tancia de escoger un estilo de vi- da menos voraz, más respetuoso y fraterno. Elección que se liga con el involucramiento en la exi- gencia colectiva de desarrollar una gestión realmente sostenible de los territorios.
111 La Cuestión Social AÑO 28, N. 2 Un sueño eclesial El último sueño se puede con- densar en la inquietud papal de avanzar hacia una “Iglesia con ros- tro amazónico” que afirme su labor misionera y de evangelización, pero de la mano con una actitud de sensibilidad y respeto hacia las tradiciones autóctonas. Así, promueve la construcción de me- diaciones para desarrollar una es- piritualidad inculturada, fiel a los atributos y preceptos de la Iglesia, pero sin descalificar a las expre- siones religiosas de los pueblos. Hay aquí una reivindicación de aspectos de un cierto “catolicis- mo popular”. Por ejemplo, el pa- pa no ve contraposición entre el vínculo con Dios y la “cosmovi- sión marcadamente cósmica” de estos pueblos, por lo que afirma que Cristo “está gloriosa y mis- teriosamente presente en el río, en los árboles, en los peces, en el viento, como el Señor que reina en la creación sin perder sus heridas transfiguradas” (qa.74). En este discernimiento, también se hace un llamado al desempeño de una pastoral con un “claro com- promiso con el Reino de justicia en la promoción de los descar- tados” (qa.75). A lo que hay que sumar la apertura a ideas de es- tas comunidades que podrían en- riquecer a la Iglesia e inspirar a la sociedad global para construir otras formas de relación entre los seres: la gratitud por los frutos de la tierra, el sentimiento de solida- ridad y corresponsabilidad en el trabajo común y la admiración sa- grada de la naturaleza. Este sueño en Querida Amazonía es, sin duda, el más polémico y el que generó sentimientos encon- trados en muchos de nosotros, sus lectores. El papa reconoció y llamó a fomentar la labor de muchos lai- cos y laicas que han participado en la defensa de los derechos de las poblaciones locales, al tiempo que van anunciando la palabra de Dios, fomentando la piedad popu- lar e incluso celebrando algunos sacramentos. Con una sentida va- loración, evocó que han sido las mujeres las que han trabajado con “admirable entrega y ardiente fe” (qa.99) para mantener a la Igle- sia en pie. Sin embargo, decidió no plantear la discusión en torno a la creación de la figura de mujeres diaconisas. Tampoco lo hizo en re- lación con la apertura a la ordena- ción de hombres casados. Todas éstas son cuestiones por demás controvertidas; son parte de amplias discusiones teológicas, históricas e incluso de una socio- logía del poder, pertinente si se tie- ne en cuenta que la Iglesia católica es también una institución política
112 La Cuestión Social Año 28, n. 2 compleja y longeva, en la que se operan posiciones aperturistas y conservadoras que, en su interre- lación siempre socialmente con- textualizada, van marcando ritmos muy lentos de cambio institucional. Más allá de esto, no hay que perder de vista que Querida Ama- zonía, en consonancia con el pro- yecto papal, sí apunta hacia una reforma, una ético-cultural de gran calado que rebasa a la pro- pia catolicidad y que interpela a “todos los hombres y mujeres de buena voluntad”: la trasformación de un modo de vida global que es- tá destruyendo al planeta y que se encuentra detrás de la severa cri- sis social de nuestro tiempo. Ensoñaciones actuantes: contemplación y profecía Ahora, me gustaría profundizar en cómo este planteamiento ético- cultural se distiende en la exhorta- ción apostólica no sólo a manera de ejercicio intelectual, sino que, centralmente, es un discernimien- to que toma la fisonomía de una aprehensión estética de la expe- riencia y de la palabra de estas comunidades. El documento, más que una realidad analizada, es una realidad contemplada. El filósofo francés Gaston Bache- lard decía que “una ensoñación, a diferencia del sueño, no se cuenta. Para comunicarla, hay que escri- birla, escribirla con emoción, con gusto, reviviéndola tanto más cuando se la vuelve a escribir”. 5 A partir de esto, he pensado que el papa Francisco que, como vimos, ha organizado su reflexión en tor- no a cuatro diferentes sueños, más bien ha escrito una ensoñación. Me refiero a que, a diferencia de un sueño nocturno que suele ve- nir de lejos, que nos asalta en la inconsciencia o que, de acuerdo con Sigmund Freud, se comporta como cumplimientos de deseos reprimidos, la ensoñación es un ejercicio consciente portador de un carácter constructivo y poéti- co. Querida Amazonía más que un cúmulo de sueños generados por la actividad psíquica nocturna o en su connotación de deseos y esperanzas con prácticamente nu- la probabilidad de realizarse, es una meditación de amor escrito en la que el pontífice vierte con emo- ción una apreciación sobre el sen- tido de vida. Frente a la inhumanidad del mundo, ante su negatividad, la en- soñación constructiva, a manera de compensación psíquica, se concen- tra en la creación de imágenes de otros mundos posibles en los que 5 Gaston Bachelard, La poética de la enso- ñación, México, Fondo de Cultura Eco- nómica, 2002, p. 19.
113 La Cuestión Social AÑO 28, N. 2 hay una armonización del propio yo y de la relación con el cosmos. Aparece así una “imaginación que intenta un futuro”. 6 De acuerdo con Bachelard, aquel que emprende la ensoñación se coloca con confianza en el univer- so, buscando ampliar sus horizon- tes y aspirando al crecimiento de su ser. Considero que, en Querida Amazonía, se sigue este camino y se elabora una recreación poe- tizante que invita, más que a una descripción y argumentación ana- líticas, a un “ver grande y bello” de la realidad amazónica, lo que puede atraer y llamar al involucra- miento más subjetivo y compro- metido del lector. Ya en su Laudato si’, el papa ur- gía a cultivar la dimensión del ho- mo aestheticus. Ahora radicaliza y pone en práctica el planteamiento escribiendo una ensoñación naci- da de un “sano ocio contemplativo” (qa.83) o de una “profecía de la con- templación” (qa.53). Es así que, en la exhortación, los hechos y los da- tos se acompasan con expresiones simbólicas e imaginales que salen de la voz del papa o que se anidan en poemas de artistas locales que son recuperados textualmente. 6 Ibidem, p. 20. La Amazonía tiene el poder de inspirar y alimentar a las diver- sas artes, particularmente a los poetas, hombres y mujeres cuyas ensoñaciones dan cuenta de su fascinación y conmoción ante la jungla, ante las culturas y la vida de sus pueblos originarios. Estos especialistas en aprehender la be- lleza del cosmos y en habitar la fe- licidad del mundo, también crean a partir del terror que les provoca la violencia y destrucción que se cierne sobre sus comunidades: son conscientes de los serios desafíos ecológicos y sociales que amena- zan la supervivencia de su hábitat y que han impactado negativamen- te en la identidad y sociabilidad de sus habitantes. Y, sin embargo, si- guen confiando en la vida, siguen creando, fortaleciendo su ser y va- ticinando tiempos mejores. Para la mayoría de nosotros, se- res de las ciudades, casi siempre desconectados de la naturaleza, privados del cobijo de los árboles, de la música de las aguas, de un aire pulcro y vivificador, así como del aprendizaje que da la convi- vencia con otras especies anima- les, la evocación poética de la Amazonía resulta difícil de asimi- lar. En el mismo sentido, la caren- cia de una educación emocional y sentimental tiende a escindirnos de un vínculo más armónico con nuestra naturaleza psíquica inter-
114 La Cuestión Social Año 28, n. 2 na o de una relación de cuidado con nuestros propios cuerpos que también son naturaleza. Tenden- cia que se replica en el encuentro que tenemos con los otros. A la luz de estas consideracio- nes, es un acierto que la narración del papa constantemente esté con- vocando a los artistas. Muchos de nosotros conseguimos sentir la resonancia de imágenes distantes que se revelan más cercanas de lo que parece; ¿tendrán algo que ver conmigo las aguas, los bosques, los animales y los indígenas de la Amazonía? Pues sí, hay vasos co- municantes; todo en este mundo está interrelacionado, todo cons- tituye a la gran Casa Común y por eso no es extraño que, gracias a las ensoñaciones de los poetas ama- zónicos y populares que el papa nos presenta, uno adquiera cierto conocimiento, se conmueva y se sienta llamado a hacerse de cri- terios y a tomar posición ante las alegrías y dolores que afectan a esa parte del planeta. Recostados a la sombra de un viejo eucalipto nuestra plegaria de luz se sumerge en el canto del follaje eterno. 7 Desde luego, la poesía es una ex- periencia que no admite traduc- 7 (qa.56) Sui Yun (Katie Wong Loo), poe- tisa amazónica de origen chino. ciones, mucho menos que se le atribuyan significados claros y úl- timos, pero, quizá podríamos de- cir que la poetisa nos hace sentir la imagen de la oración, no como un recogimiento únicamente indi- vidual, sino como un acto musical que brilla en su compenetración con la vegetación perenne. La sel- va y todos sus seres elevando su plegaria, testimoniando aquella sensación de cosmicidad íntima tan extraña para la modernidad occidental cimentada en la sepa- ración naturaleza-cultura. El papa descubre constantemen- te esta conexión y reconciliación entre los seres, por ejemplo, cuan- do señala que en la Amazonía “el agua es la reina, los ríos y arroyos son como venas, y toda forma de vida está determinada por ella” (qa.43). También por esto nos comparte los siguientes versos: Del río haz tu sangre […]. Luego plántate, germina y crece que tu raíz se aferre a la tierra por siempre jamás y por último sé canoa, bote, balsa, pate, tinaja, tambo y hombre. 8 8 (qa.31) Javier Yglesias, “Llamado”, Revis- ta peruana de literatura, n. 6, junio, 2007.
115 La Cuestión Social AÑO 28, N. 2 Como vemos, en esta exhorta- ción es realmente potente el papel que se atribuye a los poetas; son “contemplativos y proféticos”. Su obra nos ayuda a acercarnos a la naturaleza con el estupor de aquel que se siente íntimamente unido a todo lo que existe y que consigue salir de la actitud de mero domi- nador y explotador de recursos. Asimismo, su ensoñación augura la posibilidad de una vida otra, en la que nuestra relación con el mun- do pueda estar signada por una ética que lleve a limitar nuestros intereses inmediatos y a vivir en sobriedad y fraternidad. Los poe- tas “nos ayudan a liberarnos del paradigma tecnocrático y consu- mista que destroza la naturaleza y que nos deja sin una existencia realmente digna” (qa.46). Esta reflexión estética, desde luego, se entreteje con la religio- sidad cristiana. Ya en la encíclica Laudato si’, la naturaleza se afir- ma como huella o vestigio de Dios creador, tal como cantaba san Francisco de Asís, quien, junto a todas las criaturas, alababa a Dios padre y celebraba a la Tierra como una madre-hermana. Ahora, en la exhortación apostólica, “la queri- da Amazonía se muestra ante el mundo con todo su esplendor, su drama y su misterio” (qa.1). Ade- más, se caracteriza como “un mis- terio sagrado” (qa.5), lo que me hace pensar en la célebre caracte- rización que de lo sagrado hicie- ra el fenomenólogo de la religión Rudolf Otto: la cualidad objetiva de lo misterioso (mysterium) tre- mendum y fascinosum, de lo nu- minoso, entendido como una experiencia de alta emotividad que supone fascinación, atracción extática, pero también un embar- go que repele y horroriza. 9 En este sentido, podríamos de- cir que, tanto para la conciencia religiosa como para el hacer del artista, habría una experiencia de la naturaleza que no la agota en su dimensión material y que no la tiene por objeto de dominio del cual obtener beneficios. Aquí, el sentimiento religioso y el artís- tico la contemplan con admiración en su belleza y esplendor, aun- que también con un terror santo, pues no deja de ser imponente e incluso devastadora. Arte y religión elaboran inter- pretaciones simbólicas del miste- rio fascinante y tremendo que se descubre en la Creación, dispo- niéndonos a desarrollar la habili- dad de contemplar y urgiéndonos a ser virtuosos. Bachelard decía: “Queremos estudiar, no la enso- ñación que adormece, sino la en- 9 Cfr. Otto Rudolf, Lo Santo. Lo racional y lo irracional en la idea de Dios, Madrid, Alianza, 2016.
116 La Cuestión Social Año 28, n. 2 soñación actuante, la ensoñación que prepara obras.” 10 Configurar una relación más armónica con el cosmos implica tanto sensibiliza- ción como búsqueda de otras reali- dades, pues la naturaleza no es sólo belleza; es también vulnerabilidad asediada por la injusticia y crimen (qa.14): “La tierra tiene sangre y se está desangrando, las multina- cionales le han cortado las venas a nuestra Madre tierra” (qa.42). Son muchos los árboles donde ha- bitó la tortura y vastos los bosques comprados entre mil muertes. 11 Los que creyeron que el río era un lazo para jugar se equi- vocaron. El río es una vena delgadita en la cara de la tierra […] El río es una cuerda de don- de se agarran los animales y los árboles. Si lo jalan muy duro, el río po- dría reventarse. Podría reventarse y lavarnos la cara con el agua y con la san- gre. 12 10 Bachelard, op. cit., p. 274. 11 (qa.9) Ana Varela Tafur, “Timareo”, Lo que no veo en visiones, Lima, s. d., 1992. 12 (qa,44) Juan Carlos Galeano, “Los que creyeron”, Amazonía y otros poemas, Co- lombia, Universidad Externado de Co- lombia, 2011. Como vemos, en esta exhorta- ción apostólica homo religiosus y homo aestheticus procuran enso- ñaciones creativas que impulsan a ver la realidad con otra mirada, una de indignación que anima a ponerse en obra, a ser sujetos ac- tuantes y transformadores. Los madereros tienen parla- mentarios y nuestra Amazonía ni quién la defienda […] Exilian a los loros y a los mo- nos […] Ya no será igual la cosecha de la castaña. 13 Pienso que, para no pocos, ésta podría ser considerada una co- municación eclesial un tanto pin- toresca e ingenua. También habrá para quienes sea inapropiado que un papa abra a la Iglesia a ciertos temas que se considera no le co- rresponden. Sin embargo, como he tratado de mostrar, hay seriedad y coherencia en el planteamien- to que, por lo demás, es muy rea- lista y relevante para el contexto actual. En Querida Amazonía, hay una convicción del pontífice, pero, centralmente, de los pueblos ama- zónicos y de innumerables agen- tes religiosos que comparten la vida con ellos: hay que desarrollar 13 (qa.39) Jorge Vega Márquez, “Amazo- nía solitaria”, Poesía obrera, Cobija-Pan- do-Bolivia, 2009.
117 La Cuestión Social AÑO 28, N. 2 ensoñaciones actuantes que impli- quen subjetiva, afectiva y estética- mente con toda la Creación. Éstas son indispensables para imaginar e impulsar nuevas formas de co- munión que persigan otra econo- mía y otro progreso. El papa y la Iglesia que le sigue y que trabaja en esta dirección son soñadores de esta tierra que saben que desde la fe cristiana y desde la buena vo- luntad hay que atender “el clamor de la tierra y el grito de los pobres” (ls.49). Asimismo, descubren que el proyecto de “conversión ecoló- gica” va de la mano, fraternalmen- te, con la confianza en que “sólo la poesía, con la humildad de su voz, podrá salvar a este mundo”. 14 14 (qa.46) Vinicius de Moraes, Para vivir un gran amor, Buenos Aires, 2013, p. 166. *Socióloga y maestra en Estudios Políti- cos y Sociales, por la Universidad Na- cional Autónoma de México (unam). Actualmente, cursa estudios de doc- torado en Sociología en la Facul- tad de Ciencias Políticas y Sociales, unam, institución en la que también se desempeña como docente.
118 La Cuestión Social Año 28, n. 2 Hacia una evangelización no colonialista Jesús Eduardo Vázquez Arreola* Resumen En el presente artículo, se inten- ta hacer eco de uno de los aspec- tos que trata el sínodo amazónico: la conversión desde un paradigma de evangelización con perspectiva colonialista hacia uno de carácter testimonial-dialógico. El punto de partida es la interpelación que el instante concreto es para la Igle- sia, el cual la está llevando hacia un proceso de autoconsciencia sobre su lugar y papel en el mun- do actual. El enfoque desde el que se aborda es propiamente teoló- gico. Así pues, el texto se articula en tres momentos: evangelización colonialista, el sentido cristiano de la evangelización, los clamores del sínodo. En el primero, se aborda el parecer del autor sobre el modo en que se ha concebido la evangeliza- ción, conforme a dictámenes colo- nialistas; en el segundo momento, se apunta a un modo distinto en el anuncio y transmisión de la fe, el de Jesús; en el tercer y último instante, las voces del sínodo que reclaman una Iglesia samaritana, encarnada, en diálogo, sinodal. Abstract In this article an attempt is pre- sented to echo one of the main aspects dealt with by the Amazo- nian synod: the conversion from a paradigm of evangelization with a colonialist perspective to one of a testimonial-dialogical natu- re. The starting point is the ques- tion that the concrete moment is for the Church, which is leading her towards a process of self-awareness about her place and role in today’s world. The approach from which it is approached is properly theo- logical. Thus, the text is articula- ted in three moments: colonialist evangelization, the Christian sense of evangelization, the discourse of the synod. In the first, the author’s opinion on the way in which evan- gelization has been conceived is addressed, according to colonia- list opinions; in the second mo- ment, a different way is pointed out in the proclamation and trans- mission of the faith, that of Jesus; in the third and last moment, the voices of the synod calling for a Samaritan Church, incarnated, in dialogue and synodal.
119 La Cuestión Social AÑO 28, N. 2 Palabras claves Sínodo de la Amazonia, evange- lización, colonialismo, diálogo, si- nodalidad. Keywords Amazon synod, evangelization, colonialism, dialogue, synodality. Evangelización colonialista Estrictamente, el colonialismo es la forma en que procede un Esta- do al invadir un territorio ajeno con el fin de agenciárselo, por lo que allí instaura un modo de go- bierno, así como un determinado orden y una específica forma de vivir, siempre en aras de total de- pendencia y sumisión respecto del Estado invasor. Desde ahora, es importante dejar claro que, si bien el término hace referencia a un su- ceso propio del ámbito geopolítico, aquí se recurre a él para describir una actitud, y, por lo tanto, un su- ceso propiamente ético. Es decir, la palabra colonialismo sirve para de- linear un modo de convivencia hu- mana, en la que una de las partes busca implantarse, imponerse, so- breponerse, sobre la otra; siempre desde una perspectiva totalitaria, en la que la parte colonizadora se considera infalible al ser portado- ra de la verdad absoluta. También cabe expresar que, el término im- perialismo se ocupará como si- nónimo de colonialismo, aunque propiamente no sean tales, como bien señalan Margaret Kohn y Ka- vita Reddy. 1 Ahora bien, para pro- fundizar en lo que implica esta actitud, antes de relacionarla con una forma de evangelización que se ha desarrollado en el catolicis- mo, reviro hacia otros acentos que se han dado en la descripción del colonialismo, sin dejar de lado el hecho de que este tema es mucho más vasto. Traigo a consideración a Jules Ferry, uno de los defenso- res del colonialismo francés, quien afirma que, la fundación de una colonia es la fundación de un mer- cado, y que la actitud colonialista es propia de las razas superiores, que humanitariamente velan so- bre las inferiores —que por ser ta- les, son incapaces de salir adelante por sí mismas—. 2 Por otra parte, también recurro a Lenin, quien apuntó al monopolio como una de las características fundamentales del imperialismo. 3 1 Ver https://plato.stanford.edu/entries/ colonialism (martes 04 de febrero de 2020). 2 En:https://hmcontemporaneo. wordpress.com/2011/05/08/los- factores-de-la-colonizacion-europea- segun-jules-ferry/ (martes 04 de febrero de 2020) 3 Vid. Vladimir Ilich Lenin, El imperialis- mo, fase superior del capitalismo, Pekín,
120 La Cuestión Social Año 28, n. 2 ¿Cómo se relaciona lo expresado en el párrafo anterior con la dinámica de evangelización del cristianismo? Esto es justo lo que ahora toca desglosar. Y lo primero que deseo expresar es el hecho de que la concepción del modelo en que se ha de anunciar la Bue- na Nueva dependerá de lo que se asuma que es ésta. Tal estará de- terminada, en primer lugar, por la experiencia del ser de Dios, y co- mo consecuencia, de lo que se con- cibe como su voluntad —el Reino, la salvación— y la naturaleza de su Iglesia. La evangelización es el anuncio de la experiencia que in- dividualmente y en comunidad se ha tenido respecto de la irrup- ción de Dios en la propia vida, re- velando en ello la intimidad de su naturaleza y de sus designios más profundos. Por ello, si la experien- cia religiosa ha sido de imposición —o mero tradicionalismo—, se buscará que todos obligatoriamen- te se adscriban a la propia vida de fe; y, si la experiencia es de un en- cuentro vivo con una Persona, la libertad —ese atributo fundamen- tal de la vida humana y de toda relación personal— será uno de los elementos presentes en el mo- do en que se le anuncie. O de otro modo, si la experiencia de Dios es la de éste como el juez absoluto o Ediciones en lenguas extranjeras, 1972, pp. 111-126. una especie de policía cósmico, 4 la evangelización no será más que el reclamo constante para que se efectúe el cumplimiento de la ley, de lo “bueno” o correcto, la rela- ción con Dios estará marcada por el legalismo y el mercantilismo; 5 pero, si la experiencia de la irrup- ción del ser divino en la propia vida es la del modo esencial de las relaciones personales, o sea, la del amor, entonces, el modo evan- gelizador primará la vivencia de esta actitud. Dicho esto, entiéndase, de una vez, que un modelo de evangeli- zación colonialista responde a la concepción imperialista de Dios, de su Reino y de su Iglesia, “una imagen muy manipulada por los poderes y autoridades de este 4 “La imagen de Dios que se utiliza, más o menos conscientemente, es la de un Dios juez severo que filtra tan fino los pecados que no deja pasar uno solo de los deslices. Parece llevar cuenta tan es- tricta que no hay central de inteligencia policial terrena que se le pueda ase- mejar. Los atributos de su inteligencia y memorias supremas semejan los de un ordenador divino que registra todo minuciosamente y que en el día del jui- cio te presentará la minuta a pagar. Este Dios es el Superpolicía cósmico; el ojo divino, el Big Brother ciberdivino que registra todo y exigirá cuentas estricta- mente.” José María Mardones, Matar a nuestros dioses. Un Dios para un creyen- te adulto, México, ppc, 2014, p. 24. 5 Ibidem, pp., 95-96.
121 La Cuestión Social AÑO 28, N. 2 mundo”, 6 cuya única finalidad es el sometimiento y control. Atendien- do a esto, concentrémonos en los siguientes aspectos que describen la vivencia de una fe con preten- siones colonialistas: la autoper- cepción de la propia experiencia religiosa como la más auténtica e infalible, y, por tanto, superior; la ambición de su implantación por la fuerza a otros —un afán mono- pólico en la experiencia de Dios—; la concepción de la experiencia religiosa alterna como inferior; y, un acentuado eclesiocentrismo clericalista, conforme a la visión estática de una estructura terre- nal específica. El ego es una de las manifesta- ciones de una vivencia religiosa imperialista. Como bien se pue- de apreciar en toda disertación a favor del colonialismo —como el famoso discurso de Jules Fe- rry—, el colonizador se aprecia como una potencia superior que por deber se ha de posicionar de manera dominante sobre los in- feriores. No admite experiencia alterna a la suya. Ésta es el único horizonte de posibilidad en la que tiene que desarrollarse la vida en todas sus acepciones; y, si no es así, es un tremendo error, una fa- lla grandísima contra la cual ha de lucharse, buscando la victoria a 6 Ibidem, p. 92. toda costa. Esto se ha transferido a la perspectiva de la que parte el evangelizador, en la que éste con- cibe su experiencia religiosa como la única, la auténtica e infalible. Y no sólo de manera individual, sino también eclesial, colectiva. Cuan- do se encuentra con lo diferente, lo que surge es un afán de superarlo, de recortarlo conforme a la propia medida, porque eso otro está mal; allí no está Dios, quien sólo se hace presente conforme a los paráme- tros de la propia experiencia. En el catolicismo, así se ha actuado en algunos procesos evangeli- zadores. En tales se ha asumido, por ejemplo, que los sacramen- tos —conforme a la específica liturgia romana—, las devociones tradicionales y los templos son las únicas vías de encuentro con Dios, por lo que el evangelizado tiene que aprender y tomar —some- terse a— esas formas. Lo mismo pasa respecto al dogma y el resto de la doctrina, que debe contraerse sin réplica alguna —o sin entendi- miento—, y conforme a la termi- nología atribuida en la tradición. No hay espacio para incultura- ción; todo ha de ser “sobrecultu- ración”. No hay espacio para una experiencia religiosa y una ter- minología distinta, sino la que la Iglesia universal —romana— ha concebido como la más auténtica.
122 La Cuestión Social Año 28, n. 2 En algún punto, el percibirse a sí mismo como el portador de una verdad infalible implicará una ac- titud coercitiva hacia el otro, es- pecialmente si éste no concibe lo mismo. Recurrir a la fuerza —“sa- car el cobre”, como coloquialmen- te se expresa—, a la imposición de algo determinado, es una medida habitual en aquéllos de menta- lidad absolutista. La imposición incluye que el otro tenga que asu- mir sin opción alguna lo que se le está dando, y cualquier negación o dilución del contenido lo sitúa como alguien de “corazón duro”, un ser irracional, una oveja ne- gra, un extraviado, un impuro, un confundido, un endemoniado, un relativista, o hasta un enemigo —propio, de la nación, de Dios, del bien común, de la verdad—. En el plano religioso, y específicamente en el cristianismo, esta forma de conducirse hacia lo otro ha sido muy frecuente. Por ejemplo, se ha partido de la interpretación de la verdad de Cristo como una propo- sición matemática que sí o sí tie- ne que admitirse, porque “Dios” mismo así lo ha ordenado —y se recurre a citas bíblicas como la de Mt 28, 19-20—. Pero no sólo eso, puesto que, en esta misma lógi- ca, el aceptar a Cristo implica que también se acoja una específica estructura eclesial, una ritualidad con una simbolicidad ya predefi- nida y una configuración doctri- nal muy pulida y trabajada desde una tradición ceñida a épocas y lugares a veces muy ajenos. Anun- ciar la Buena Nueva no es más que forzar a que todos se bauticen y se digan católicos-cristianos, a costa de muchas otras cosas, co- mo el libre albedrío, la propia capacidad crítica o comprensiva, o el testimonio auténtico. La expe- riencia religiosa, su relevancia en la vida humana, se reduce al obe- decimiento del hombre a Dios, al acatamiento de sus mandatos, y al ejercicio forzoso de la cultualidad —la vida sacramental— conforme a parámetros “celestiales”. La obli- gación, la presión, la fuerza y has- ta el miedo llegan a convertirse en las vías en las que se vive y transmite la fe. Respecto al papel del otro, del diferente, de alguna manera ya han salido las pautas. En la pers- pectiva colonialista, el único lugar posible para el otro es la inferio- ridad, es el de ser colonizado. Su voz no cuenta; sus saberes no son tales; su experiencia es inautén- tica. El papel que juega es el del silencio y la aceptación, es mera- mente pasivo. Se parte del supues- to hecho de que está equivocado, que es un bárbaro al que hay que civilizar o educar. En el plano reli- gioso, se parte del hecho de que el otro no tiene experiencia algu- na de la presencia de Dios, de su
123 La Cuestión Social AÑO 28, N. 2 naturaleza, de su bondad. Toda su religiosidad, o es extremadamente limitada, o no es más que una farsa diabólica contra la cual el cristia- no tiene el deber sagrado de com- batir —y destruir—. Conforme a esto, puede afirmarse que, de una manera evidente, la concepción de la revelación del Espíritu de Dios en ese contexto ajeno es inacepta- ble. En resumen, la situación del que ha de ser colonizado-evange- lizado, es de pura desgracia —en- tendiendo ésta en el más estricto sentido teológico—. Por ello, ser evangelizado es la única forma en que puede alejarse de su perdición pasada, presente y futura. Ya se ha dicho que el ego es una de las manifestaciones de una ac- titud colonialista. Ahora hay algo qué decir sobre el narcisismo que implica la egolatría. En el plano de lo católico, a esto nos referimos cuando se habla del eclesiocen- trismo, de aquella actitud pro- pia de la Iglesia en la que hace a un lado su responsabilidad tras- cendente, su sentido último y su fundamento —aunque se afane en hablar sobre ellos—, y que expre- sa su reducido horizonte de exis- tencia, en el que la predicación y la vida se concentran en sí misma, en mantenerse tal como ya es, en alabarse y magnificarse, pero so- bre todo, en mostrarse con la fuer- za de quien tiene la última palabra de todo, la verdad absoluta. Aquí no hay lugar para el diálogo, para la crítica, puesto que estos impli- carían una innecesaria apertura hacia lo banal e inferior, a aquello que son puras “doctrinas huma- nas”. Como expresa Giulio Girar- di, con esta actitud se señala que “la Iglesia se coloca como el lugar teológico fundamental y, en conse- cuencia, también como el funda- mental ‘lugar antropológico’”. 7 O, con otros términos, que la Iglesia no puede concebir un más allá de sí misma, puesto que “el hombre no está en condiciones de respon- der a los grandes problemas refe- rentes al sentido de la vida y de la historia, a las orientaciones mo- rales, a la convivencia social”; 8 de tal manera que, ella se ha de asu- mir como “el punto de vista que hay que adoptar sobre la existen- cia y sobre la historia para alcan- zar la verdad”. 9 El sentido cristiano de la evangelización Hablar de la evangelización en sentido cristiano implica voltear la mirada hacia la figura de Jesús en primera instancia. Desde ahí se ha de considerar lo que signi- fica evangelizar, puesto que co- múnmente se le considera en un 7 Giulio Girardi, La túnica rasgada, San- tander, Sal Terrae, 1996, p. 110. 8 Ibidem, p. 111. 9 Ibidem, p. 112.
124 La Cuestión Social Año 28, n. 2 sentido totalmente distinto, con- fundiéndolo con el acto de im- poner una serie de doctrinas a la fuerza, muchas veces sin la expe- riencia del acontecimiento deci- sivo y fundamental: el encuentro con la persona de Jesús. Y hay que decirlo con todas sus letras: “un testimonio sin experiencia alguna de Dios es una farsa”. 10 La evange- lización es el anuncio de una Bue- na Nueva; la comunicación de una vivencia que se ha experimentado como un acontecimiento salvífico; la ardiente evocación de un estilo de vida, en el amor, en la espe- ranza. “Evangelizar significa para la Iglesia llevar la Buena Nueva a todos los ambientes de la humani- dad y, con su influjo, transformar desde dentro, renovar a la misma humanidad.” 11 Evangelizar es un ac- to anunciativo-comunicativo-evo- cativo-testimonial. “Evangelizar es intentar que el evangelio sea una buena noticia para que transforme la vida de quienes lo aceptan […] es afirmar que hay esperanza fren- te a los fracasos y la muerte,” 12 Es hacer efectiva la propia naturaleza como seres humanos al ser imagen de Dios; es hacer presente a Dios 10 José Antonio Pagola, Anunciar hoy a Dios como buena noticia, México, ppc, 2016, p. 146. 11 Pablo vi, Exhortación apostólica Evan- gelii nuntiandi, 1975, n. 18. 12 Casiano Floristán y Juan José Tamayo, Conceptos fundamentales del cristianis- mo, Madrid, Trotta, 1993, p. 464. en medio de los hombres, así co- mo éste se ha hecho presente en la propia existencia. Y esto es fun- damental, puesto que, como tal, implica la asunción de que el re- ceptor es un sujeto libre —porque Dios mismo así lo ha querido—, y que, por lo tanto, hay posibilidad de un rechazo, de una no-atención, de una falta de escucha, de la ne- gación respecto a una aceptación. El afán comunicativo pretenderá captar la escucha, atención y acep- tación del sujeto al que se comuni- ca —su conversión—, acometerá la tarea de presentarse como una llamada interpeladora, pero nun- ca como un acto violento de do- minación, en el que se busque doblegar al receptor, incluso aun- que haya buenas intenciones —el fin no justifica los medios—. El contenido de la Buena Nueva es la misma Palabra que Dios ofre- ce al mundo, que le revela, su ver- bo: “Jesús mismo es [el] evangelio de Dios”. 13 Jesús, su vida y obra, es el anuncio, la comunicación, lo que se evoca, y aquello que se testimo- nia. Lo que se anhela transmitir no es una serie de doctrinas inmuta- bles o un código de normas, sino la experiencia de un encuentro plenificante —salvífico— con una persona, con Jesús Resucitado que 13 Pablo vi, Evangelii nuntiandi, n.7
125 La Cuestión Social AÑO 28, N. 2 nos acompaña. Éste es el núcleo fundamental de la experiencia cristiana, la raíz que mantiene con vida al árbol de la fe, ya que, como ha dicho Benedicto xvi, “no se co- mienza a ser cristiano por una de- cisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un aconteci- miento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva”. 14 “El cristianismo no es fundamen- talmente una doctrina que deba ser creída, un libro sagrado que haya de ser fielmente interpretado o una liturgia que celebrar con re- gularidad, sino una experiencia de fe que ha de ser vivida, ofrecida y comunicada a otros como ‘Buena Noticia de Dios’. Por eso ‘evange- lizar’ no significa, en primer lugar transmitir una doctrina, exigir una ética o promover una práctica re- ligiosa, sino evocar y comunicar la experiencia original del encuentro con el Hijo de Dios vivo, encarnado en Jesús por nuestra salvación.” 15 Una vez dicho esto, puede hacer- se a un lado de la noción de la Buena Nueva como un contenido que se intelige y memoriza. Esen- cialmente, el centro de la gran no- 14 Benedicto xvi, Carta Encíclica Deus ca- ritas est, 2005, n. 1. 15 José Antonio Pagola, Anunciar hoy a Dios como buena noticia, 99-100. En es- te mismo sentido se expresa José María Mardones y C. Geffré. Véase: José María Mardones, Matar a nuestros dioses, 160. ticia es un encuentro. Anunciar el evangelio es el esfuerzo por ha- cer que los hombres y mujeres del propio entorno se encuentren con Jesucristo. [Éste] ha sido el punto de partida que ha desencadenado la evange- lización […] Este encuentro tiene los rasgos propios de la experien- cia mística. Es una experiencia fontal que transforma enteramen- te su existencia. Algo así como una “iluminación” que rompe la imagen que tenían del mundo, del Dios de la ley de sí mismos. Se derrumba su “mundo viejo” y nace algo completamente nuevo: una experiencia de salvación y de liberación interior inefable: la vivencia de la gratuidad total de Dios. Ya no valen las viejas pala- bras. La experiencia exige pala- bras nuevas para poder expresar, articular y comunicar lo que vi- ven: Dios encarnado en Jesús es Amor insondable, Fuente de vida y de salvación para el ser humano. Así comienza la evangelización. 16 El modelo de evangelización por antonomasia se halla en la vida misma de Jesús. Si éste es el mo- delo de vida del cristiano, no po- dría dejar de serlo en cuanto a la labor evangelizadora, puesto que “Jesús mismo, Evangelio de Dios, ha sido el primero y el más gran- de evangelizador. Lo ha sido hasta 16 J. A. Pagola, op. cit., p. 99.
126 La Cuestión Social Año 28, n. 2 el final, hasta la perfección, hasta el sacrificio de su existencia te- rrena”. 17 Así pues, es importante poner atención en las actitudes del Jesús que anuncia una Buena Nueva. La primera de ellas goza de una importancia capital. Es uno de los acontecimientos más signi- ficativos del cristianismo. Jesús, el Verbo mismo de Dios, se encarna (Jn 1, 14; Flp 2, 6-8). Dios se diri- ge a su creación y no lo hace de un modo extrínseco, sino todo lo contrario. Asume integralmente la condición humana, y desde ahí la redime. Cristo es Buena Nueva para los seres humanos porque su acción salvífica se da desde la en- traña de la naturaleza humana. Su discurso no es desde la lejanía, desde la teoría formulada en un ámbito totalmente ajeno a la his- toria. Cristo es “el más grande evangelizador”, porque se ha en- carnado, porque ha tomado un es- tado que le permite comprender en experiencia propia la alteridad. Pero, además, porque tal expe- riencia posibilita al otro la reden- ción. Así se vislumbra la tremenda envergadura que implica la encar- nación en el acto evangelizador. En la dinámica evangelizadora, hay que entender que el primer paso es el de la asunción de la cultura ajena, puesto que: 17 Pablo vi, Evangelii nuntiandi, n. 7. Los hombres no existen nunca “in vitro”; solamente existen hombres concretos, situados en una red de relaciones concretas de interdependencia, arraigados en una historia y en una cultura. A estos hombres se les proclama la palabra de salvación; esta pro- clamación tiene que hacerse de tal manera que pueda ser com- prendida y acogida; precisamen- te porque es “verbum Dei propter nos homines et propter nostram salutem” [el verbo de Dios para nosotros los hombres y para nu- estra salvación], el mensaje tiene que ser “inculturado”, es decir, traducido a las categorías propias de la tradición histórica y cultu- ral en que se anuncia, sin quedar por ello reducidos a las mismas y vaciado por tanto de su originali- dad revolucionaria, sino ejercien- do más bien su función de crítica liberadora de las culturas. 18 Como ejercicio anunciativo-co- municativo-evocativo-testimo- nial, como un movimiento en el que “sale” algo de uno hacia otro, se precisa que la lengua y los tér- minos utilizados sean asequibles para el destinatario, ya que, de lo contrario, la falta de comprensión mermaría la efectiva transmisión del mensaje. “El reino que anun- cia el Evangelio es vivido por hom- bres profundamente vinculados a una cultura, y la construcción del 18 Bruno Forte, La iglesia, ícono de la Tri- nidad; breve tratado de eclesiología, Sa- lamanca, Sígueme, 2003, p. 76.
127 La Cuestión Social AÑO 28, N. 2 reino no puede por menos de to- mar los elementos de la cultura y de las culturas humanas.” 19 Otro de los aspectos que es im- portante considerar es el modo en que Jesús capta la atención y ad- miración de sus congéneres. Nin- guno de los evangelios lo muestra como un líder o predicador au- toritario, es decir, como alguien que presenta por delante su título —de Hijo de Dios— con el fin de forzar a quienes le escuchan a asu- mirlo —por su bien— como cami- no, verdad y vida. Más bien, puede apreciarse un Jesús que llama (Mt 4, 18-22; 8, 22; Mc 2, 14; Lc 9, 23), que dialoga (Mt 16, 21-23; Jn 3, 1-21; 4, 1-45), que convence por el estilo de vida que lleva y no por la precisión dogmática de sus en- señanzas —una de las cuestiones que más repudiaban los maestros de la Ley, y en la que constante- mente buscaban ponerle trabas que lo condenaran—. El mensaje que Jesús ventila no se hace oír por la imposición. Es su congruen- cia, su libertad, su experiencia del amor del Padre lo que cautiva mul- titudes. La autoridad que el pueblo asume que Jesús tiene, el atractivo de escucharlo y seguirlo se asienta sobre el modo en que vive, sobre la manera en que se relaciona con los demás, pero, principalmente, 19 Pablo vi, Evangelii nuntiandi, n. 20. en su constancia como sujeto libe- rador (Mc 5; 6, 54-56; Lc 17, 11- 19; 18, 35-43; Jn 8, 1-1; 9, 1-7) que re-dignifica la vida humana piso- teada, humillada, despreciada. En resumen: a Jesús le escucha- ban y atendían, porque su vida era un auténtico faro de luz en me- dio de las tinieblas; su radicali- dad cotidiana, su cercanía con los marginados y su afán contra las estructuras y dinámicas opreso- ras, fue lo que cautivó los corazo- nes de los hombres, haciéndolos —de este modo— tierra fértil para la predicación del Reino. Un predi- cador sin esta radicalidad, sin esta cercanía y sin este afán no es más que un funcionario más del tem- plo, un “conocedor” de los textos sagrados, un privilegiado de la palabra, pero nunca un auténtico enviado de Dios, es decir, nunca aparecerá como un intermediario que efectivamente haga presen- te la caricia tierna del ser que por esencia es amor; su mensaje po- drá decir algo sobre una supuesta salvación, no más, ya que no logra- rá manifestarse como una efec- tiva experiencia salvífica. ¿Por qué Jesús de Nazareth ac- tuaba de este modo? ¿Por qué ha vivido una radicalidad en sentido contrario a las seguridades y
128 La Cuestión Social Año 28, n. 2 estereotipos de su época? Porque en su raíz estaba la experiencia salvífica fundamental: el amor del Padre por sus hijos. Jesús es el rostro del Padre que devela su naturaleza más íntima, el amor incondicional y desbordante por su criatura. “Jesús no argumenta sus palabras sobre el amor o la ex- hortación al servicio y al perdón; Él se fundamenta sobre el único Absoluto, que es el amor de Dios. La razón de la centralidad del amor para el cristianismo es Dios […] El Dios vivo no manda al hombre que ame, ni anuncia un premio a quien lo haga; Dios mismo es la Plenitud del Amor y del Perdón, que atrae al hombre a vivir en Él y a encontrar así la verdadera vida humana.” 20 Su convicción más arraigada es que Dios es Abbá (Rm 8, 15; Ga 4, 6), nuestro Abbá, el cual está dispuesto a esperar, acompañar, beneficiar, perdonar hasta las úl- timas consecuencias a todos sus hijos. Un Padre que no margina, si- no que ama (Mt 19, 23-30); que no hunde, ama (Jn 9, 1-3); que no ab- solutiza la ley, ama (Mc 2, 27-28); que no se desentiende de sus cria- turas, ama (Mc 6, 25-34). En este sentido, es importante atender la vinculación entre la experiencia del amor fundante y la respuesta concreta a tal acontecimiento, en- 20 Gaspar Mora, La vida cristiana. Teolo- gía moral fundamental, Santander, Sal Terrae, 2007, p. 152. tre el amor a Dios y el amor al pró- jimo. Jesús, como Hijo del Padre, vive la experiencia del amor de una manera integral. Amar a Dios implica amar al prójimo, y vicever- sa. Como bien captaron algunos de los primeros seguidores de Jesús (1Jn 4, 7-8), “amar es participar del Espíritu Santo de Dios; amar a Dios y amar a los demás son dos dimensiones de una única acti- tud, de una manera de ser que es participación del Espíritu de Dios que Jesús vivió en plenitud […] La presencia de los otros es como un sacramento de la presencia mis- teriosa de Jesucristo, que nos in- terpela. La relación de amor a los otros es sacramento, signo visible, del amor invisible y misterioso al Señor”. 21 Esa experiencia de Amor es la que está en los cimientos de todo el despliegue existencial de Jesús; es la presencia que le acom- paña, que le motiva, que le susten- ta. Por eso, Jesús ha sido un gran evangelizador: su mensaje es el anuncio de un acontecimiento ori- ginario que constantemente se ac- tualiza, el cual puede trascender toda lengua, todo tiempo y toda circunstancia, porque va más allá de meros simbolismos o signos lingüísticos (1Cor 13). El evange- lio que propala es su vida misma desbordándose por otros, por- que en el origen el hombre no es 21 Ibidem, p. 153.
129 La Cuestión Social AÑO 28, N. 2 más que el desbordamiento de la vida divina. Y esto no se trata de un rollo puramente intelectual, de meticulosidades dogmáticas o rú- bricas litúrgicas, sino de un modo concreto de existir. Jesús se sabe y experimenta amado por su Padre, y en la dinámica propia de esta vi- vencia es donde se encuentra con los demás, y los demás con Él. Só- lo así puede ser propiamente un evangelizador, puesto que, si la Buena Nueva no es el amor con- creto —eterno y universal—, real- mente no es tal, no es evangelio. Para matizar aún más lo refe- rente a la vivencia del amor del evangelizador Jesús de Nazareth, hay que decir todavía algo sobre la relación entre el amor y la libe- ración, el amor y la salvación, el amor y la reconciliación. La ex- periencia del amor nunca llevará a una vida esclavizada. Se trata, más bien, de lo contrario, de que el amante y el amado se plenifiquen en el ejercicio de la libertad. De ahí que no sea extraña la insistencia de Jesús en el asentimiento de la pobreza como ámbito fundamen- tal de la vida y de su seguimiento (Mt 6, 19-21; 6, 24-34; 13, 44-45; Mc 8, 34-37; Lc 12, 13-21), puesto que, sin pobreza no puede vivirse libremente. Pobreza y libertad no son valores cuyo fundamento se encuentre en sí mismos; son, más bien, la consecuencia de la “comu- nión experiencial con el Padre”. 22 Jesús nunca forzó a alguien a que fuera discípulo suyo, ni siquiera ante lo inminente de su desgracia, porque el amor nunca oprime, sino que es “paciente y servicial” (1Cor 13, 4). El evangelizador que vive en el amor es capaz de transgre- dir todo anquilosamiento estruc- tural, legalismo, interés mezquino, cerrazón, todo yugo constituido en la falta de la vivencia amorosa. Lo cual le lleva a tener una actitud muy abierta respecto a sus pre- tendidos destinatarios: los llama, les anuncia, pero nunca los fuer- za —por su bien o cualquier otra piadosa intención— a ser como él, a pensar como él, a ser un duplica- do de él. Deja en libertad, como el Padre del hijo pródigo (Lc 15, 11- 32), como Dios mismo hace con cada uno de los seres humanos. Convence, atrae, dejando en liber- tad y viviendo en el amor. Lo anterior lleva a la segunda correlación, la del amor y la salva- ción. La morada en el amor deto- nará en el evangelizador el anhelo de llevar a todos los confines esa experiencia de salvación (Mt 28, 19), pero siempre salvaguardan- do la libertad ajena, porque la im- posición de una “salvación” que trasgreda el propio ejercicio de la libertad, precisaría de otro acto 22 Ibidem, p. 178.
130 La Cuestión Social Año 28, n. 2 salvífico que le libere de la escla- vitud que se le impone. La convic- ción en el proceso de aceptación es lo que constituye la conversión como un acto integral de la perso- na, no como un suceso extrínseco, superficial, banal. Esto no signifi- ca que no hay un acto salvífico por parte de Dios hasta que los hom- bres lo aceptan, sino que, aunque efectivamente lo hay, la persona no vive en plenitud —no experimen- ta ser salvo—, porque realmente no ha habido una apropiación de su parte. En otras palabras, cuan- do la experiencia del encuentro con Dios —la experiencia de sal- vación—, se impone por la vía de la fuerza, no hay la experiencia fundante del amor, y si no se tie- ne ésta, no se tiene algo (1Cor 13, 2). El amor siempre salva, porque implica el compromiso del amante en la planificación del amado. Por eso vemos a Jesús empeñado en el beneficio del otro, yendo al extre- mo de entregar la propia vida. Esto último ilumina el otro de los asuntos sobre el amor: “El amor to- do lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta” (1Cor 13, 7). La misericordia y la reconcilia- ción son expresiones propias del amor. El corazón que ama siempre está abierto, incluso cuando ha si- do herido profundamente (Lc 15, 11-32). Tal apertura es la que per- mite que sea misericordioso y que haya reconciliación. La cerrazón no va con el amor porque simple y sencillamente ésta es la causa de un mundo perverso, donde la mar- ginación, la humillación, el des- precio, el egoísmo y el narcisismo —entre otras actitudes— están a la orden del día. 23 Así pues, Dios que es amor (1Jn 4, 8) está siem- pre abierto, es rico en misericor- dia (Ef 2, 4-5), y aun cuando uno se encuentra todavía lejos, nos ve, se conmueve profundamente, y corre a nuestro encuentro para abrazarnos y besarnos, para re- conciliarnos con Él (Lc 15, 20), pa- ra restituirnos la dignidad como hijos (Lc 15, 22-24). Jesús es la en- carnación misma de esta actitud, es la encarnación misma del amor y, por ende, de la misericordia de Dios por sus frágiles criaturas. Su labor evangelizadora implica el acogimiento frente a la estigmati- zación del pecado. El acogimiento no es ni un acto mental ni un su- ceso meramente sentimental, sino un acontecimiento efectivo, real. En resumen, bien puede seña- larse que la evangelización obrada por Jesús es la del testimonio de un Reino: “la buena noticia pro- clamada por Jesús es la cercanía del reino de Dios que adviene en gracia”. 24 En los evangelios sinóp- 23 Vid. ibidem, pp. 172-173. 24 C. Floristán y J. J. Tamayo, op. cit., p. 464.
131 La Cuestión Social AÑO 28, N. 2 ticos, se presenta como el asunto fundamental. No se trata de una propaganda nacionalista, sino de algo más universal. El Reino de Dios es el “símbolo del inicio intra- histórico de la salvación escatoló- gica plena”. 25 Es la constitución de un mundo conforme a la soberanía de Dios, un horizonte en el que las relaciones humanas son plenas, es decir, se rigen según la naturaleza divina —el amor—; donde no hay cabida para la injusticia, donde se lucha contra la marginación, pues- to que, “la afirmación histórica de la soberanía de Dios implica y exige una transformación no sólo de los corazones, sino de aquellas situaciones y estructuras que des- humanizan e impiden que se ma- nifieste y crezca esa realeza divina que es justicia, paz, fraternidad, solidaridad”. 26 Jesús no sólo ha- bla sobre el Reino, no sólo crea el anhelo de un ideal que mueve sentimentalidades: lo vive, lo ins- tituye, lo transmite. Sus seguido- res logran experimentar lo que Jesús testimonia, porque ellos mismos se convierten en testi- gos. El Reino del que les habla no es algo del más allá que algún día sucederá —únicamente—, sino que es un acontecimiento que ellos mismos están viviendo. Jesús es el mismo Reino que testi- 25 Ibidem, p. 1128. 26 Ibidem, p. 1131. monia, Jesús es el mismo evange- lio que proclama. Y ésa es la clave de su luz como evangelizador. Los clamores del sínodo Aimé Césaire comienza su cono- cido discurso sobre el colonialis- mo con los siguientes términos: “Una civilización que se muestra incapaz de resolver los problemas que suscita su funcionamiento es una civilización decadente. Una civilización que escoge cerrar los ojos ante sus problemas más cru- ciales es una civilización herida. Una civilización que le hace tram- pas a sus principios es una civiliza- ción moribunda”. 27 La Iglesia como expresión de una civilización cris- tiana no puede dejar de atender estas palabras. El Vaticano ii ha pretendido ser la renovación que pugna por evitar la decadencia apuntada. 28 El sínodo amazónico 27 Aimé Césaire, Discurso sobre el colonia- lismo, Madrid, Akal, 2006, p. 13. 28 La respuesta que la Iglesia tiene efec- tuar ante a las transformaciones de la sociedad es planteada por el cardenal Kurt Koch de una manera certera y atre- vida: “¿debe y quiere la Iglesia someter- se resignadamente a la cada vez más acentuada y rápida pérdida de relevan- cia del cristianismo en el ámbito públi- co, limitándose a administrar los restos de su pasado de Iglesia oficial? ¿O está convencida más bien de que el Evange- lio que le ha sido confiado es hasta tal punto propiciador de vida que toda- vía hoy puede ganar nuevos adeptos, nuevos cristianos y cristianas? ¿Debe y quiere la Iglesia seguir concentrando
132 La Cuestión Social Año 28, n. 2 no ha sido más que una continua- ción de lo mismo, el refresco que el cristianismo católico precisa- ba en este proceso de conversión. De ahí que no sea casual que esta palabra —conversión— aparez- ca 40 veces en el documento final del sínodo. No sólo es un térmi- no que se presente en múltiples ocasiones, sino que, incluso en el título de cada uno de los cinco ca- pítulos se hace presente: conver- sión integral, conversión pastoral, conversión cultural, conversión ecológica, conversión sinodal. Es que la conversión es una actitud esencialmente cristiana, 29 que nunca pierde vigencia y que siem- pre será relevante en el caminar de la fe. Cabe recordar que, sólo es necesario que haya retractación del camino cuando éste se halla le- jos del sentido fundamental. Las mujeres y hombres reunidos en este sínodo han tenido muy claro que la Iglesia tiene que cambiar, o incluso limitando sus esfuerzos pas- torales a un desmantelamiento lo me- nos problemático y doloroso posible de la sin duda gran tradición de la Iglesia oficial, o quiere ser también hoy ‘pesca- dora de hombres para Dios’? O para for- mular esta disyuntiva con las palabras de Madeleine Delbrêl, una creíble pio- nera de la evangelización en un mundo secularizado: ¿queremos des-misionar o misionar?”. Kurt Koch, “¿Misión o des- misión de la Iglesia?”, en George Austin (ed.), El desafío de la nueva evangeliza- ción. Impulsos para la revitalización de la fe, Santander, Sal Terrae, 2012, pp. 39-40. 29 Vid. G. Mora, op. cit., pp. 165-173. que algo no está yendo bien, y no precisamente en materia dogmáti- ca. La estructura de la Iglesia se ha anquilosado, y con ello su dinámi- ca pastoral. Y si bien es cierto que el acontecimiento amazónico pre- tende en primera instancia abor- dar problemáticas específicas de su región, hay que entender que sus consideraciones no se agotan en su territorio. La voz del espíritu que allí se ha presentado es de ca- rácter católico —en su más estric- to sentido—, por lo que atender a sus clamores es de vital importan- cia para el resto de las comunida- des eclesiales. Pero hay que entender que no hay metanoia sin escucha. Ya en el principio del documento final se deja vislumbrar la riqueza que fue el sínodo, como “una nueva expe- riencia de escucha para discernir la voz del Espíritu que conduce a la Iglesia a nuevos caminos de pre- sencia, evangelización y diálogo intercultural”. 30 Entre otros aspec- tos, su patrimonio se sitúa en la atención que se ha dado a la escu- cha, tan relevante en la experiencia de fe judeocristiana. Por una parte, se trata de la atención a la Palabra de Dios que impulsa a la Iglesia al cuidado de los más pequeños; por otra, a “la escucha del clamor de la 30 Documento final del Sínodo especial pa- ra la Amazonía, 2019, n. 4. En lo suce- sivo, se citará DF, seguido del número.
133 La Cuestión Social AÑO 28, N. 2 tierra y del grito de los pobres y de los pueblos de la Amazonía con los que caminamos [que] nos lla- ma a una verdadera conversión integral, con una vida simple y sobria, todo ello alimentado por una espiritualidad mística» 31 . Es- ta escucha de la Palabra y de los signos de los tiempos es la que de- be determinar toda acción pasto- ral 32 , porque, además, es la causa de mantener el sentido originario, de tener una Iglesia conforme a la perspectiva divina, puesto que, provoca «una conversión profun- da de nuestros esquemas y estruc- turas a Cristo y su Evangelio” 33 La Iglesia por la que pugnan los sinodales no es una distinta de la que el Magisterio de la Iglesia, la Sagrada Escritura, pero, sobre to- do, la persona de Jesús, han anhe- lado: una Iglesia misionera. Que sea tal implica que la evangeliza- ción es uno de sus rasgos consti- tutivos, como señala Pablo vi en Evangelii nuntiandi: “evangelizar constituye, en efecto, la dicha y vocación propia de la Iglesia, su identidad más profunda. Ella exis- 31 DF, n. 17. 32 “La acción pastoral se sustenta en una espiritualidad que se basa en la escu- cha de la palabra de Dios y el grito de su pueblo, para después poder anunciar con espíritu profético la Buena Nueva”. DF, n. 38. 33 DF, n. 5. te para evangelizar.” 34 En esen- cia, se trata de “llevar al mundo el testimonio de Jesucristo y ser fermento del amor de Dios en la sociedad”. 35 Los sinodales expre- san la naturaleza misionera de la Iglesia de una bella manera: La Iglesia por naturaleza es mi- sionera y tiene su origen en el “amor Fontal” de Dios (cfr. AG 2). El dinamismo misionero que bro- ta del amor de Dios se irradia, ex- pande, desborda y se difunde en todo el universo. Somos inserta- dos por el bautismo en la dinámi- ca de amor por el encuentro con Jesús que da un nuevo horizonte a la vida (cfr. DAp 12). Este des- bordamiento impulsa a la Iglesia a una conversión pastoral y nos transforma en comunidades vi- vas que trabajen en equipo y en red al servicio de la evangeliza- ción. La misión así comprendida no es algo optativo, una actividad de la Iglesia entre otras, sino su propia naturaleza. ¡La Iglesia es misión! “La salida misionera es el paradigma de toda la obra de la Iglesia” (eg 15). Ser discípulo mi- sionero es algo más que cumplir tareas o que hacer cosas. Se sitúa 34 Pablo vi, Evangelii nuntiandi, 14. En ge- neral, ésta es una de las constantes en los documentos del Concilio Vaticano ii. 35 Benedicto xvi, Sesión inaugural de los trabajos de la V Conferencia general del episcopado y de El Caribe (2007), n.5 http://www.vatican.va/content/ benedict-xvi/es/speeches/2007/may/ documents/hf_ben-xvi_spe_20070513_ conference-aparecida.html (Consultado el 21 de febrero de 2020).
134 La Cuestión Social Año 28, n. 2 en el orden del ser. “Jesús nos in- dica a nosotros, sus discípulos, que nuestra misión en el mundo no puede ser estática, sino que es itinerante. El cristiano es un itinerante” (Francisco, Angelus, 30.06.2019). 36 El modo de este ser misionero es así marcado, pero una y otra vez aparecerá en el documento conclu- sivo el profundo anhelo de ser una Iglesia samaritana, en salida, “en diálogo, acompañando personas con rostros concretos de indíge- nas, de campesinos, de afrodescen- dientes y migrantes, de jóvenes, de habitantes de las ciudades”. 37 [Una Iglesia] encarnada al mo- do en que el Hijo de Dios se encarnó: ¨”Él tomó nuestras flaquezas y cargó con nuestras enfermedades” (Mt 8, 17b). Él que se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza (cfr. 2 Co 8, 9), por medio de su Espíritu, exhorta a los discípulos misioneros de hoy a salir al encuentro de todos, es- pecialmente de los pueblos ori- ginarios, los pobres, excluidos de la sociedad y los otros. Deseamos también una Iglesia magdale- na, que se siente amada y recon- ciliada, que anuncia con gozo y convicción a Cristo crucificado y resucitado. Una Iglesia mariana que genera hijos a la fe y los educa con cariño y paciencia aprendien- do también de las riquezas de los 36 DF, n. 21. 37 DF, n. 20. pueblos. Queremos ser una igle- sia servidora, kerigmática, edu- cadora e inculturada en medio de los pueblos que servimos. 38 Esta Iglesia misionera no se- rá una con afanes colonialistas —como ya ha sido antes—. Su misión implica a la adhesión a vi- vencias primordiales para lograr un encuentro: la encarnación y el diálogo. “En el momento pre- sente, la Iglesia tiene la oportu- nidad histórica de diferenciarse de las nuevas potencias coloniza- doras escuchando a los pueblos amazónicos para poder ejercer con transparencia su actividad profética. Además, la crisis so- cioambiental abre nuevas oportu- nidades para presentar a Cristo en toda su potencialidad liberadora y humanizadora.” 39 “La lógica de la encarnación enseña que Dios, en Cristo, se vincula a los seres hu- manos que viven en las ‘culturas de los pueblos’ (ag 9) y que la Igle- sia, Pueblo de Dios inserto entre los pueblos, tiene la belleza de un rostro pluriforme porque arraiga en muchas culturas diversas.” 40 . La encarnación implica la adop- ción de “hábitos responsables que respeten y valoren a los pueblos del Amazonas, sus tradiciones y sabiduría, protegiendo la tierra 38 DF, n. 22. 39 DF, n. 15. 40 DF, n. 91.
135 La Cuestión Social AÑO 28, N. 2 y cambiando nuestra cultura de consumo excesivo, la producción de residuos sólidos, estimulando el reuso y el reciclaje”. 41 También conlleva una conver- sión cultural que efectúe una pro- funda empatía del evangelizador: “nuestra conversión debe ser tam- bién cultural, hacernos al otro, aprender del otro. Estar presentes, respetar y reconocer sus valores, vivir y practicar la inculturación y la interculturalidad en nuestro anuncio de la Buena Noticia”. 42 El encarnarse expresa la honda iden- tificación con una cultura distinta: El misionero y agente de pastoral cuando lleva la palabra del Evan- 41 DF, n. 84. “Adoptar hábitos responsa- bles que respeten y valoren a los pue- blos del Amazonas, sus tradiciones y sabiduría, protegiendo la tierra y cam- biando nuestra cultura de consumo excesivo, la producción de residuos sólidos, estimulando el reuso y el reci- claje. Debemos reducir nuestra depen- dencia de los combustibles fósiles y el uso de plásticos, cambiando nuestros hábitos alimenticios (exceso de con- sumo de carne y peces/mariscos) con estilos de vida más sobrios. Comprome- terse activamente en la siembra de ár- boles buscando alternativas sostenibles en agricultura, energía y movilidad que respeten los derechos de la naturaleza y el pueblo. Promover la educación en ecología integral en todos los niveles, promover nuevos modelos económicos e iniciativas que promuevan una cali- dad de vida sostenible”. 42 DF, n. 41. gelio de Jesús se identifica con la cultura y se produce el encuen- tro del que nace el testimonio, el servicio, el anuncio y aprendizaje de las lenguas. El mundo indíge- na con sus mitos, narrativa, ritos, canciones, danza y expresiones espirituales enriquece el encuen- tro intercultural. Ya Puebla reconoce que “las cul- turas no son terreno vacío, ca- rente de auténticos valores. La evangelización de la Iglesia no es un proceso de destrucción, sino de consolidación y fortale- cimiento de dichos valores; una contribución al crecimiento de los ‘gérmenes del Verbo”’ (dp 401, cfr. GS 57) presentes en las culturas. 43 En última instancia, la encar- nación significa que uno se hace conforme a la cultura ajena —evi- dentemente sin la pérdida de la propia identidad cristiana—, con el fin de lograr la captación de su riqueza, es decir, de sus valores, como su historia, su modo de vida, su experiencia religiosa; se trata de un acercarse a tal grado de ha- cerse igual, como Dios mismo ha hecho con todos nosotros. La encarnación, entonces, impli- cará el diálogo, puesto que de otro modo no podría haber comuni- cación, encuentro. Y esto lo tiene muy claro la Iglesia sudamericana que afirma que debe ser asumido 43 DF, n. 54.
136 La Cuestión Social Año 28, n. 2 el diálogo ecuménico, interreligio- so e intercultural “como camino irrenunciable de la evangelización en la Amazonía”. 44 Esto es así por- que como toda realidad social, la Amazonía es sumamente comple- ja; en particular, porque se trata de una realidad pluriétnica, plu- ricultural y plurirreligiosa; en una realidad con tantos interlocutores, la vía de un diálogo abierto —del auténtico diálogo— es imprescin- dible. 45 Y la atención se presta a estas realidades en tanto que en esos saberes se pueden vislumbrar semillas del Verbo, fundamentales para el desarrollo de la experien- cia de fe cristiana. Dicen los sinodales respecto al mundo, la información, la relación entre los pueblos y su convicción dialógica: “el mundo, cada vez más globalizado y complejo, ha desa- rrollado una red informativa sin precedentes. Sin embargo, tal flu- jo de información instantánea no conlleva a una mejor comunica- ción o conexión entre los pueblos. En la Amazonía, queremos promo- ver una cultura comunicativa que favorezca el diálogo, la cultura del encuentro, y el cuidado de la ‘ca- sa común’”. 46 La promoción de esta cultura es fundamental. En primer lugar debido a que es el modo en 44 DF, n. 24. 45 Vid. DF, n. 23. 46 DF, n. 60. que perspectivas diversas pueden coexistir de una manera plena, porque, a final de cuentas al hacer comunidad —entre cristianos, pe- ro también con los no cristianos o creyentes—, “se trata de vivir en armonía consigo mismo, con la naturaleza, con los seres humanos y con el ser supremo, ya que hay una intercomunicación entre todo el cosmos, donde no hay excluyen- tes ni excluidos, y donde podamos forjar un proyecto de vida plena para todos”. 47 En segundo lugar, porque en la “construcción del ‘buen vivir’” se da un “intercambio de dones” que proviene del Espíri- tu de Dios, en el que se nos “con- duce cada vez más hacia la verdad y el bien (cfr. EG 250)”. 48 El encuentro con la alteridad es preciso para la labor evangeliza- dora. Estrictamente, sin la efecti- va realidad del encuentro no hay evangelización; habrá imposición y sumisión, pero no propiamente evangelización. Esto es así porque, como señala Evangelii nuntiandi —y citan los sinodales—, evan- gelizar significa “alcanzar y trans- formar con la fuerza del Evangelio los criterios de juicio, los valores determinantes, los puntos de in- terés, las líneas de pensamien- to, las fuentes inspiradoras y los 47 DF, n. 9. 48 DF, n. 25.
137 La Cuestión Social AÑO 28, N. 2 modelos de vida de la humanidad, que están en contraste con la pa- labra de Dios y con el designio de salvación”. 49 La fuerza del evan- gelio no es la de los imperios del mundo que irrumpen violenta- mente por intereses mezquinos, dejando a su paso denigración, do- lor, sufrimiento y muerte. El Rei- no de Dios, la Buena Nueva, tiene una fuerza distinta, la del amor, que, a diferencia de la otra, crea puentes, intereses comunes, pleni- fica. Es la misma fuerza con la que Jesús actuó, que lo llevó a la cruz —y Resurrección—, y que a los ojos de los poderosos no fue más que un fracaso. Por eso, “la Iglesia está inclui- da en esta llamada a desaprender, aprender y reaprender, para supe- rar así cualquier tendencia hacia modelos colonizadores que han causado daño en el pasado. En ese sentido es importante que seamos conscientes de la fuerza del neo- colonialismo que está presente en nuestras decisiones cotidianas y el modelo de desarrollo predomi- nante que se expresa en el modelo creciente de agricultura de mono- cultivo, nuestros modos de trans- porte y el imaginario de bienestar desde el consumo que vivimos en la sociedad y que tiene implica- 49 Pablo vi, Evangelii nuntiandi, n. 19. En DF, aparece cuando se habla de la evan- gelización de la ciudad (n. 34). ciones directas e indirectas en la Amazonía”. 50 “El colonialismo es la imposición de determinados mo- dos de vivir de unos pueblos sobre otros, tanto económica, cultural o religiosamente. Rechazamos una evangelización de estilo colonia- lista. Anunciar la Buena Nueva de Jesús implica reconocer los gér- menes del Verbo ya presentes en las culturas. La evangelización que hoy proponemos para la Amazo- nía es el anuncio inculturado que genera procesos de intercultura- lidad, procesos que promueven la vida de la Iglesia con una identi- dad y un rostro amazónico.” 51 Co- mo puede verse en estas líneas, la Iglesia que peregrina en la Amazo- nía tiene muy claro que no puede seguirse con modelos colonialis- tas, puesto que, como bien expresa Aimé, “la colonización […] deshu- maniza al hombre incluso más ci- vilizado; que la acción colonial, la empresa colonial, fundada sobre el desprecio del hombre nativo y justificada por este desprecio, tiende inevitablemente a modifi- car a aquel que la emprende; que el colonizador, al habituarse a ver en el otro a la bestia, al ejerci- tarse en tratarlo como bestia, pa- ra calmar su conciencia, tiende objetivamente a transformarse él mismo en bestia”. 52 50 DF, n. 81. 51 DF, n. 55. 52 A. Césaire, op. cit., p. 19.
138 La Cuestión Social Año 28, n. 2 De este modo, la conversión ecle- sial a la que exhortan las comuni- dades amazónicas, es, en síntesis, la de una Iglesia con un estricto sentido sinodal: “Para caminar juntos, la Iglesia de hoy necesita una conversión a la experiencia sinodal. Es necesario fortalecer una cultura de diálogo, de escucha recíproca, de discernimiento es- piritual, de consenso y comunión para encontrar espacios y modos de decisión conjunta y responder a los desafíos pastorales. Así se fo- mentará la corresponsabilidad en la vida de la Iglesia con espíritu de servicio. Urge caminar, proponer y asumir las responsabilidades para superar el clericalismo y las imposiciones arbitrarias. La sino- dalidad es una dimensión cons- titutiva de la Iglesia. No se puede ser Iglesia sin reconocer un efecti- vo ejercicio del sensus fidei de todo el Pueblo de Dios”. 53 Porque “ser verdaderamente ‘sinodal’ es avan- zar en armonía bajo el impulso del Espíritu vivificador” 54 . 53 DF, n. 88. 54 DF, n. 89. Conclusión El sínodo de la Amazonía ha si- do un acontecimiento importante para la Iglesia universal. El suceso se inscribe en el proceso de con- versión que la Iglesia ha comen- zado desde el Concilio Vaticano ii y en el que todavía falta camino por recorrer. La pérdida de signi- ficatividad que el cristianismo —y, por tanto, la Iglesia— está tenien- do es un hecho. No es algo frente a lo cual los miembros de la Iglesia pueden quedarse con las manos cruzadas, culpando a las nuevas generaciones o al cambio de épo- ca. La Iglesia debe reaccionar, y no precisamente en un afán res- tauracionista, en el cual se preten- de volver a darle un lugar fuerte —de gloria y esplendor— a la ins- titución eclesiástica en el ámbito social. El motivo, más bien, se ha- lla en la raíz más profunda de su identidad: su principal sentido de ser es el llevar a todos los confines de la tierra la Buena Nueva que se nos ha dado en Jesucristo. Pero para ello, primero debe compren- der que su tarea debe dejar los modos que en el pasado ha utiliza- do y que le llevaron a una posición específica —que ahora no se debe pretender—. Tal es el caso de una evangelización colonialista, don- de por la fuerza se impone el ser cristiano. De lo que se trata es de “hacer que ese evangelio escrito cobre hoy nuestra vida y que la ex-
139 La Cuestión Social AÑO 28, N. 2 periencia original cristalizada en esas Escrituras sea conocida, evo- cada y actualizada por los creyen- tes de hoy”, 55 cosa que, ahora más que nunca, será inalcanzable por vías coercitivas. Que Cristo sea el centro, la piedra y fundamento no es algo teórico que se memoriza y transmite. Es algo vivencial, que se testimonia a través del encuentro, del diálogo. Se trata en cada caso de poner en primer lugar no un interés mun- dano o un cálculo político, sino el exclusivo interés por la causa de la verdad de Cristo y de su jus- ticia; se trata de jugarse la vida en su nombre, comprometién- dola con el testimonio, llevando la cruz si es necesario, buscan- do siempre con todos la vía de la comunión […] el cristianismo del tercer milenio o será más creí- ble por la caridad y por el servi- cio que inspira, o será muy poco escuchado en el corazón de los náufragos del “siglo breve”, que siguen —a pesar de todo— bus- cando el sentido perdido, capaz de dar sabor a la vida y a la histo- ria, como solo Cristo en su amor crucificado ha sabido hacer... 56 55 J. A. Pagola, op. cit., p. 101. 56 B. Forte, ¿Dónde va el cristianismo?, Ma- drid, Palabra, 2001, pp. 133-134. Bibliografía Augustin, George, Yo soy una misión. Pasos para la evangeli- zación, Santander, Sal Terrae, 2018. ——— (ed.), El desafío de la nueva evangelización. Impulsos para la revitalización de la fe, Santander, Sal Terrae, 2012. Césaire, Aimé, Discurso sobre el colonialismo, Madrid, Akal, 2006. Fisichella, Rino, La nueva evan- gelización, Santander, Sal Te- rrae, 2012. Forte, Bruno, La transmisión de la fe, Santander, Sal Terrae, 2015. ———, La Iglesia, ícono de la Trinidad: breve tratado de ecle- siología, Salamanca, Sígueme, 2003. ———, ¿Dónde va el cristia- nismo?, Madrid: Palabra, 2001. Floristán, Casiano y Juan José Tamayo (eds.), Conceptos fun- damentales del cristianismo, Madrid, Trotta, 1993. Girardi, Giulio, La túnica rasga- da. La identidad cristiana, hoy, entre liberación y restauración, Santander, Sal Terrae, 1996. Lenin, Vladimir Ilich, El impe- rialismo fase superior del ca- pitalismo, Pekín, Ediciones en lenguas extranjeras, 1972. Mardones, José María, Matar a nuestros dioses. Un Dios para un creyente adulto, México, 2014.
140 La Cuestión Social Año 28, n. 2 Mora, Gaspar, La vida cristiana. Teología moral fundamental, Santander, Sal Terrae, 2007. Pagola, José Antonio, Anunciar a Dios hoy como buena noticia, México, ppc, 2016. ———, Recuperar el proyecto de Jesús, México, ppc, 2015. Said, Edward W., Cultura e im- perialismo, Barcelona, Anagra- ma, 1996. Magisterio de la Iglesia Benedicto xvi, Carta Encíclica Deus caritas est, 2005. ———, Sesión inaugural de los trabajos de la V Conferencia ge- neral del episcopado y de El Ca- ribe, 2007. Documento final del Sínodo es- pecial para la Amazonía, 2019. Pablo vi, Exhortación apostóli- ca Evangelii nuntiandi, 1975. Sitios web http://www.vatican.va https://plato.stanford.edu https://hmcontemporaneo. wordpress.com *Maestro en Filosofía por la Universi- dad Iberoamericana y licenciado en la misma disciplina por la Univer- sidad Católica Lumen Gentium. Ha sido docente en diversos institutos centros de formación.
141 La Cuestión Social AÑO 28, N. 2 Resumen En octubre de 2017, el papa Francisco convocó al Sínodo Pa- namazónico con lo cual inició un proceso que culminó el 12 de fe- brero de 2020, en la exhortación Querida Amazonía. En el camino, surgieron diferentes conflictos de más de un grupo en la iglesia cató- lica con la figura papal: reflexiones y críticas hacia temas como el sa- cerdocio femenino, la figura de la Pachamama, las bases del evange- lio y de Cristo crucificado o el rito amazónico. Con el análisis de 118 notas publicadas en ese periodo, reconstruyo la postura de un me- dio religioso, aci Prensa, en torno al Sínodo. De esta forma y auxilia- do del Análisis Crítico del Discurso de Teun Van Dijk, identifiqué qué elementos tuvieron mayor impor- tancia y cómo fueron abordados. Se encontró que aci Prensa, medio católico con sede en Perú, defen- dió posturas contrarias a las de Francisco y a las de algunos miem- “Una Amazonía impuesta”: el Sínodo desde un medio religioso Erick Adrián Paz* Abstract In October 2017, Pope Francisco convened the Pan-Amazonian (or Amazonian) Synod, thus initia- ting a process that culminated on February 12, 2020, through the exhortation Querida Amazonía. With this, different conflicts star- ted from catholic groups about the Pope: reflections and criticisms about the feminine priesthood, the “Pachamama”, the Gospel and of the crucified Christ, or the Ama- zonian rite. With the analysis of 118 notes, I reconstruct the posi- tion of a religious media, aci Press, regarding the Synod. In this way, I use the Critical Analysis of the Discourse of Teun Van Dijk to identify which elements were of greater importance and how they were approached. aci Prensa, a Catholic media based in Peru, de- fended arguments contrary to tho- se of Francis and some members of the Synod, mainly around three themes: married priests, ordina-
142 La Cuestión Social Año 28, n. 2 bros del sínodo, principalmente en torno a tres temas: sacerdotes casados, ordenación de mujeres y Pachamama. Estos temas no son los únicos ni centrales en el Ins- trumentum laboris sobre el que se discutió, lo que muestra los intere- ses de este medio. Palabras clave: Sínodo de la Amazonia, Papa Francisco, sacerdocio, mujeres en la iglesia, mundo indígena, Pacha- mama tion of women and “Pachamama”. These topics are not the only ones nor are they central to the Instru- mentum Laboris, which shows the interests of this media. Keywords: Synod Amazon, Pope Francisco, priesthood, women in the church, indigenous world, Pachamama Introducción El papa Francisco ha sido seña- lado por posturas “progresistas”, ya sea como crítica o como acier- to. El pontífice ha dado declaracio- nes relacionadas con la diversidad sexual, la familia y el matrimonio, el clericalismo, y sobre diversos temas sociopolíticos como la mi- gración o el capitalismo. Además, ha marcado cierta cercanía o leja- nía a diferentes posturas y grupos de la Iglesia, entre muchas otras, contra lo que se ha definido como un conservadurismo eclesial carac- terizado por preservar estructuras antes que “salir al mundo”. En esta línea, varias han sido las personas y los grupos que han lanzado críti- cas a Francisco y su pontificado, la mayoría de ellas relacionadas con cambios al magisterio o a la tradi- ción, que incluso acusan su lejanía con el Espíritu Santo. Este artículo habla de eso: de cómo se articulan algunos de es- tos discursos en oposición a un enemigo que se encarna en este “progresismo”, que además es en- tendido de forma difusa e impre- cisa. Pero más que existir, estos discursos se difunden y ayudan a solidificar posturas en contra de elementos particulares de la igle- sia católica ligada, en este caso, a la figura del papa. Aquí analizo a la Agencia Católica de Informaciones (aci Prensa), un medio católico que nace en el Perú de 1980 y en 2014 forma parte de la estadouni- dense ewtn Global Catholic Net- work. Actualmente, el Grupo aci
143 La Cuestión Social AÑO 28, N. 2 se constituye por Catholic News Agency (inglés), aci Digital (por- tugués), aci Stampa (italiano), cna Deustch (alemán), la Enciclopedia Católica y el Directorio Católico; con esto, tiene oficinas en Brasil, Chile, Estados Unidos, España, Ita- lia y Perú y corresponsales en los cinco continentes. De esta forma, sus contenidos se traducen a diferentes idiomas, se trabajan y adaptan a diferen- tes públicos. Según un reporte de Catholic.net de 2017, 1 el sitio web de www.aciprensa.com es el se- gundo medio católico más visitado en español después del sitio oficial del Vaticano, www.vatican.va. En Facebook, aci Prensa cuenta con 1.8 millones de seguidores. Para tener un idea más precisa de su al- cance, El Universal Online cuenta con 4.7 millones de seguidores en la misma plataforma. Durante el pontificado de Fran- cisco, aci Prensa ha publicado diversas notas, entrevistas y re- portajes abiertamente contrarios a Francisco y construidos en torno a ese “progresismo”; sin embargo, entre la diversidad de noticias y enfoques, pasan fácilmente inad- vertidos. Uno de los eventos en que la crítica se ha manifestado de 1 Jorge Enrique Mújica, “Las páginas ca- tólicas en español más visitadas”, Catho- lic.net, 2017. forma continua, consistente y en- fática ha sido en torno al Sínodo Panamazónico, o de la Amazonía. Convocado por Francisco en oc- tubre de 2017, el Sínodo tardó casi dos años en generar el Instrumen- tum laboris con el que los obispos de la región amazónica, en Améri- ca del Sur, discutirían diferentes puntos sobre la evangelización y la vida de la iglesia. Antes, en enero de 2018, comenzó un proceso de escucha en los países panamazó- nicos, principalmente con sus pue- blos indígenas. Una vez publicado el Instrumentum el 17 de junio de 2019, de forma inmediata co- menzó a recibir críticas de grupos denominados y autodenominados conservadores. Ante esto, aci Pren- sa reunió testimonios de sacerdo- tes de estos países y otras figuras de autoridad para deslegitimar el instrumento en torno a tres ejes: el Viri probati (o sacerdocio de hom- bres casados en ocasiones espe- cíficas), el sacerdocio femenino y la conformación de una iglesia de rostro amazónico, principalmente en la figura de la Pachamama. Metodología Para estudiar cómo fue cons- truido el discurso ante este Ins- trumentum laboris, se construyó un corpus de 118 notas cataloga- das en el sitio web de aci Prensa (edición en español) bajo la eti-
144 La Cuestión Social Año 28, n. 2 queta de “sínodo de la Amazonía”. Con ayuda del software Atlas.ti, se codificaron diferentes elementos discursivos según algunas orien- taciones del Análisis Crítico del Dis- curso (acd), de Teun A. Van Dijk. Van Dijk y otros analistas en- tienden al discurso como inte- racción social, es decir, como “el entramado de las relaciones socia- les, de las identidades y de los conflictos [que intenta] entender cómo se expresan los diferentes grupos culturales en un momento histórico, con unas características socioculturales determinadas”. 2 Es decir, los discursos son construc- ciones sociales, tienen un origen y reflejan una realidad específica. De esta forma, los discursos que construye aci Prensa responden a un contexto definido por tres mo- mentos: la renuncia de Benedicto xvi y su nombramiento como pa- pa emérito, las características de Francisco relacionadas con su his- toria como Arzobispo de Buenos Aires (ligadas con el papel social de la iglesia) y la configuración política del mundo que ha posi- cionado liderazgos que utilizan políticamente diversos elementos religiosos, como los de Trump, Bolsonaro, Añez o López Obrador. Aunque no son los únicos, estos 2 Helena Calsamiglia y Amparo Tusón, Las cosas del decir. Manual de análisis del discurso, Madrid, Ariel, 2001, 16. elementos se presentan continua- mente en diferentes discursos y, en el caso de aquellos referidos al Sínodo, delimitan un eje temático: se tiende a apoyar a Benedicto xvi antes que a Francisco, se deme- ritan los problemas sociales y se pone mayor atención a la teología “oficial” y al magisterio y se apoya a los liderazgos que se consideran de derecha religiosa, mientras que los “comunistas” se rechazan, co- mo el de López Obrador o Maduro. Estos elementos del contexto permiten un análisis más profun- do: no sólo se analiza lo que se escribe, sino dónde se genera y a quién se dirige. 3 Con esto, las 118 notas se analizan a la luz de los tres momentos contextuales, con lo que se entienden como parte de una compleja realidad que a su vez crean realidad. Discusión y resultados El punto de partida En los primeros discursos, se en- cuentra casi omnipresente la crí- tica al Instrumentum laboris: se refiere, desaprueba y, algunas ve- ces, se resalta alguna virtud pa- ra criticar otros elementos que menciona. En ningún momento, se le da un verdadero apoyo o apro- 3 Teun A. Van Dijk, Discurso y contexto, Barcelona, Gedisa, 2012.
145 La Cuestión Social AÑO 28, N. 2 bación. Es decir, toda la discusión que aci Prensa realiza se teje con lo que el Instrumentum dice o lo que se dice de él. Sin embargo, no es una discusión que tome más de una visión del problema. El documento se divide en tres “conversiones” a las que invita el papa Francisco: pastoral, que toma el título de “La voz de la Amazonía” y tiene la finalidad de presentar la realidad del territorio y de sus pueblos; ecológica, con “Ecología integral: el clamor de la tierra y de los pobres”, que recoge no sólo la problemática ecológica, sino pastoral; y la conversión de sinodalidad eclesial que, median- te “Iglesia profética en la esperan- za: desafíos y esperanzas”, narra la problemática eclesial y pasto- ral. Sin embargo, como se verá, las críticas se centran en elemen- tos muy puntuales de cada una de ellas, desatendiendo a los demás. Asimismo, se preocupan más por los fundamentos teológicos y de magisterio que por las realidades sociales específicas, como está te- jido el Instrumentum. En la introducción de este do- cumento de trabajo, se reconoce el acercamiento de la iglesia a las diferentes comunidades, algo que continuamente es criticado por aci Prensa. Además, la primera parte refiere al papel actual de la iglesia, un papel que implica la redefinición de su rol más allá de la Amazonía. La versión resumida del Instrumentum comienza con la siguiente narrativa, adaptada de la primera parte del documen- to original: La evangelización en América La- tina fue un don. A pesar de la con- quista militar y política, y más allá de la avaricia y la ambición de los conquistadores, hubo muchos misioneros que compartieron su vida para transmitir el Evange- lio. Frecuentemente el anuncio de Cristo se realizó en conniven- cia con los poderes que explota- ban los recursos y oprimían a las poblaciones. Hoy día, la Iglesia tiene la oportunidad histórica de diferenciarse netamente de las nuevas potencias colonizadoras escuchando a los pueblos ama- zónicos para poder ejercer con transparencia su rol profético. Es justo decir que el Instrumen- tum da cuenta de las críticas a la iglesia católica sobre la conquis- ta americana, tan contradictorias si se habla desde América Latina o desde Europa, desde cómo se construye la idea de América. 4 En ellas hay un papel preponderante en la conquista espiritual, donde se ha acusado de usar a Dios co- 4 Por ejemplo, puede consultarse la obra de José Rabasa, De la invención de Amé- rica, México, Universidad Iberoameri- cana/Fractal, 2009.
146 La Cuestión Social Año 28, n. 2 mo una excusa para la explotación material. Por ello, el texto refiere a que “frecuentemente el anuncio de Cristo se realizó en connivencia con los poderes que explotaban los recursos y oprimían a las po- blaciones”; se habla de la ambición de los conquistadores y, como res- puesta, se destaca la labor de los misioneros “que compartieron su vida para transmitir el Evangelio”. En documentos anteriores co- mo Aparecida —donde Francisco tuvo un papel preponderante—, la Iglesia católica ha puesto la mirada en los pueblos indígenas respecto a cinco siglos de relación con el Evangelio. Sin embargo, es- ta relación sigue una tradición de inculturación bastante sólida para la iglesia: son las comunidades las que aceptan el Evangelio y lo vuel- ven parte de su vida. La conferencia inaugural de Be- nedicto xvi, compilada en el do- cumento de Aparecida, reza: “En efecto, el anuncio de Jesús y de su Evangelio no supuso, en ningún momento, una alienación de las culturas precolombinas, ni fue una imposición de una cultura extraña”. 5 Como puede observarse, el Instrumentum parte de una po- 5 Celam, Documento Conclusivo. V Confe- rencia General del Episcopado Latino- americano y del Caribe. Aparecida, Celam, 2007, p. 8. sición ligeramente contraria que se distancia de la visión verticali- zante del Evangelio y ahora busca la escucha; intenta “diferenciarse netamente de las nuevas poten- cias colonizadoras” y así “poder ejercer con transparencia su rol profético”. Esta idea finalmente se plasma en Querida Amazonía, en la voz de Francisco: “pido humil- demente perdón, no sólo por las ofensas de la propia Iglesia, sino por los crímenes contra los pue- blos originarios durante la llama- da conquista de América”. 6 El enemigo Si bien el fragmento antes cita- do podría pasar desapercibido, en el análisis adquiere un rol central: aci Prensa construye un enemigo que nace con el reconocimiento del mundo indígena en un nivel sagrado que sólo corresponde a la iglesia. De esta forma, constru- ye un discurso que lucha contra las herejías, contra la predomi- nancia de las creencias indígenas y muestra una resistencia tajante a los cambios que implica la escu- cha a los pueblos originarios. La fe, la tradición y el magisterio no son vistos como algo negociable, sino que deben preservarse como los ejes rectores de la fe y así someter a los diferentes pueblos. Y quien 6 Francisco, Querida Amazonia, Vaticano, Vatican.va, 2020, número 19; se puede confrontar con el número 48.
147 La Cuestión Social AÑO 28, N. 2 busque generar cambios es ene- migo de la iglesia. En este contexto, el presente artículo se teje ante el reconoci- miento de un enemigo en los dis- cursos: aquel que atenta contra esta fe, tradición y magisterio, aquel que valora con mayor im- portancia a lo indígena, aquel que pone mayor atención a los pro- blemas sociales que a la esencia del Evangelio. De esta forma, la dicotomía amigo/enemigo brinda un punto de partida simple y efi- ciente para el análisis. Así, cons- truí una codificación respecto de la identificación dentro del campo de amigo o enemigo de cada uno de los fragmentos del discurso. A partir de una posición frente al enemigo, el análisis con Atlas.ti per- mitió identificar 149 códigos; los 15 más frecuentes son los siguien- tes: “crítica”, “sacerdotes casados”, “Vaticano/papa”, “Iglesia de Rostro Amazónico”, “celibato”, “demeritar creencias indígenas”, “evangeliza- ción”, “sacerdocio características”, “naturaleza”, “viri probati”, “minis- terio femenino”, “problemas socia- les”, “repam”, “ecología” y “mundo indígena”. Al final de los discursos, resalta “Pachamama”. Además, se construyó el código “Instrumen- tum laboris” para dimensionar los fragmentos del discurso que ex- plícitamente criticaban al Instru- mentum, o bien, que criticaban a los elementos relacionados con él. Si bien no se presentan resultados de él, sirve para dar cuenta de que el documento se presentó en casi todos los discursos. Con los 149 códigos, organicé seis familias: “Cuestión indígena”, que engloba 11; “Dimensión so- cial”, con 13; “Iglesia”, con 40, “Mu- jeres”, con 5; “Mundo natural”, con 4, y “Sacerdocio”, con 8. Como pue- de suponerse, los 15 códigos más frecuentes están contenidos en estas familias. Las familias se conforman de la siguiente manera, con los códigos más frecuentes en versalitas: (Tabla 1 y 2) “Iglesia” se convierte en una fa- milia variada desde la que aci Prensa critica al Instrumentum, es decir, construye un deber ser de la Iglesia, al tiempo que iden- tifica los elementos que la dañan. En la tabla anterior, los elementos negativos se concentran en los si- guientes conceptos: “cambio reli- gioso”, “clericalismo” (aunque en un par de ocasiones se respalda para construir su crítica, no se acepta), “diálogo”, “ecumenismo”, “herejía”, “iglesia de rostro amazó- nico” (la principal crítica), “Malig-
148 La Cuestión Social Año 27, n. 4
149 La Cuestión Social AÑO 28, N. 2 lado de forma directa a otros 44 códigos sobre los que aci Pren- sa construye al enemigo, es decir, aparecen en el mismo fragmento discursivo. Los códigos “Benedic- to xvi” y “Müller”, aunque forman parte de “crítica”, son los que más han apoyado a la construcción de la misma: son las fuentes teológi- cas y pastorales más fuertes. Ade- más, el código “actores” muestra una amplia red de sacerdotes y teólogos que son utilizados para fundamentar las críticas y, cuando defienden al Instrumentum, lo ha- cen forma superficial. no”, “paganismo”, “rito amazónico”, “secularismo” y las teologías es- pecíficas (donde resalta la de la Liberación); también, “Vaticano/ papa” se convierte en una figura objeto de críticas. Posteriormen- te, se agrega “Pachamama”, con tal fuerza que domina los últimos dis- cursos 7 y termina de caracterizar al enemigo. En la siguiente red simple, se muestra que “crítica” está vincu- 7 Sin embargo, no llega a ser de los códi- gos más mencionados debido a que no aparece desde el inicio.
150 La Cuestión Social Año 28, n. 2 amazónico. En esto, se asume que aci Prensa derrotó a su enemigo. A continuación, analizaré algu- nos fragmentos discursivos en tor- no a esos temas tan recurrentes y que, aunque no forman parte im- portante del Instrumentum, permi- ten conocer la postura e intereses de aci Prensa: sacerdotes casados, sacerdocio y diaconado femenino y Pachamama. Una cita que pue- de ilustrar este impacto respecto de lo que dicen los enemigos es la siguiente: El 2 de mayo, Mons. Overbeck comentó que “nada será como era antes” luego del Sínodo de la Amazonía, ya que éste reconsi- derará el papel de las mujeres en la Iglesia, la moral sexual, el rol del sacerdocio y toda la estructu- ra jerárquica eclesial. El Prelado también ha apoyado públicamen- te la “huelga de mujeres” contra la Iglesia en Alemania, convocada por un grupo de católicas tras el no del papa Francisco a la orde- nación de diaconisas. Sacerdotes casados Es necesario realizar una dis- tinción. La figura del Viri probati o varón probado es antigua en la iglesia y fue retomada por la cons- titución apostólica Lumen gen- tium. Ésta permite la ordenación de hombres “maduros” y casados, lo que genera dos situaciones: que El primer elemento a destacar sobre la presencia de estos códi- gos y su contenido es que, desde el discurso 30 (de 118), ya comienza a existir una saturación discursiva. No sólo los temas se repiten, sino también los argumentos, lo que habla de la importancia que se da a todos los ya mencionados y al descuido de otros tantos que tam- bién aparecen en el Instrumentum. Por otro lado, después de presen- tado el Documento final como re- sultado del Sínodo, el 26 de octubre de 2019, las notas prácticamente desaparecieron: se publicaron 20 que giraron en torno a la Pachama- ma y el rito amazónico, principal- mente, y al tema de la tradición y el sacerdocio. Se ahondó en supo- siciones de lo que sería la Exhor- tación apostólica y sobre “visiones de esperanza” de la misma; estas suposiciones y esperanza se cen- traron en los temas relacionados con el sacerdocio, en específico, a la preservación del celibato y al rechazo de los ministerios, diaco- nado y sacerdocio femenino. De esta última oleada de notas, seis se escribieron después de que Querida Amazonía fuera publica- da el 2 de febrero de 2020 y, nue- vamente, se resaltaron los temas controvertidos: la ordenación de sacerdotes casados, las diaconisas y la posibilidad de crear un rito
151 La Cuestión Social AÑO 28, N. 2 se repruebe esta tradición de la iglesia, y permite diferenciarlo del ordenar hombres casados en sen- tido general. Entonces, aunque los discursos de aci Prensa refieren a los Viri probati, éstos se rechazan: El Purpurado también escribió que “tenemos motivos para estar perturbados por el Instrumentum laboris del Sínodo Amazónico”, que se publicó en junio de cara a la reunión de octubre. Ese documento, que ha sido fuen- te de considerables debates y críticas, ha incluido la discusión sobre la posibilidad de ordenar a los llamados viri probati, u “hom- bres probados” que están casa- dos, para responder a la escasez de vocaciones sacerdotales. (12) En la cita anterior, el cardenal George Pell, arzobispo emérito de Sídney, se incluye en un grupo que considera “preocupante” al Ins- trumentum, es decir, no es sólo él quien lo hace; además, lo reconoce como fuente de debates y críticas y con ello ingresa a la discusión so- bre los viri probati. La vocación también es un ele- mento relacionado con esta figura del orden sacerdotal: se ve nece- sario atender las causas de la falta de vocaciones antes que cambiar la doctrina. En otra nota, se recu- pera una crítica de Mons. José Luis Azcona, obispo de Marajó en la amazonía brasileña, cuando ha- bla de que la región no es católi- ca: “Añadió luego que ‘de nada va a servir la ordenación de los viri probati’, pues ‘es colocar un retazo de paño nuevo en un tejido viejo. ¡El desgarro es mayor! ¡Exacta- mente!’” (15). Sin embargo, nin- gún discurso da soluciones a la falta de vocaciones más allá de lo espiritual; es decir, no brinda un reemplazo a la acción de ordenar a hombres casados. Las consecuencias de aceptar a “hombres ancianos y casados de probada virtud” se reflejan en el Depositum fidei (depósito de la fe), la estructura y la tradición; ade- más, se demeritan su aceptación reduciendo su importancia a la “opinión de algunos”: Se llama viri probati a los hom- bres ancianos y casados de pro- bada virtud que, en opinión de algunos, podrían compensar la ausencia de sacerdotes en deter- minadas regiones. Ante esta situación, continuó el Cardenal que es experto en la historia de la Iglesia y que ha sido también profesor universitario, “tendremos que afrontar serios ataques a la integridad del De- positum fidei (depósito de la fe), a la estructura jerárquico-sacra- mental y a la Tradición Apostólica de la Iglesia. Con todo esto se ha creado una situación nunca antes
152 La Cuestión Social Año 28, n. 2 vista en toda la historia de la Igle- sia, ni siquiera durante la crisis arriana de los siglos iv y v”. (18) Nótese en el ejemplo anterior que aci Prensa sintetiza elementos clave del currículum de aquellos a quienes cita y refiere para utilizar- los como respaldos de autoridad. En el caso de los enemigos, se hace lo mismo, pero para desacreditar- los (se profundizará cuando hable de la repam). Otro elemento central en la crí- tica a los sacerdotes casados es el celibato. Esta cuestión se hace me- nos presente cuando se habla de los viri probati y se relaciona di- rectamente con lo mundano, con el matrimonio y con lo que está fuera del magisterio. El hecho de que se hable de celibato se muestra como contradicción: “El Instrumentum laboris confirma que ‘el celibato es un don para la Iglesia’. Sin embar- go, el texto también recomienda, entre otras cosas, la posibilidad de ordenar sacerdotes a ancianos ca- sados en áreas remotas.” (29) El celibato es un asunto de dis- ciplina que además s respaldado por el papa: “Al respecto, el Car- denal Urosa recuerda que ‘el Papa Francisco no ve la necesidad de romper con la disciplina general de la Iglesia latina de ordenar sa- cerdotes sólo a hombres célibes por el Reino de los Cielos’”. (115) Y se alertan las consecuencias de “fisurarlo”: “’Con la fisura del celibato se introduciría una ines- tabilidad e inseguridad indesea- bles, y problemas de diverso tipo en las filas de los actuales sacerdo- tes:’, alertó. ‘Podemos dar gracias al papa Francisco por haber deja- do a un lado esa propuesta nove- dosa e innecesaria. Por otra parte hubiera sido muy conveniente en este documento tener también una valoración positiva del celiba- to sacerdotal’, aseguró.” (115) Aunque el celibato es menciona- do como un elemento incidental que se limita a los viri probati, no adquiere nunca un papel central en el Instrumentum laboris. Sin embargo, para aci Prensa es clave su defensa, pues no considerarlo clave es un error y, de alguna for- ma, podría extenderse y causar daños a otras estructuras de la iglesia. En este sentido, el fragmen- to anterior da voz al Cardenal Jorge Urosa Savino, Arzobispo Emérito de Caracas, para mostrar la incon- formidad de no tratarlo con mayor importancia y con “una valoración positiva” en Querida Amazonía.
153 La Cuestión Social AÑO 28, N. 2 Sacerdocio y diaconado femenino La discusión sobre el papel de la mujer en la iglesia tiene una pre- sencia mayor en el Instrumentum laboris que los viri probati, aunque tampoco es el tema más importan- te. Sin embargo, su tratamiento por parte de aci Prensa sigue un tono de preocupación y alarma si- milar al que gana el celibato. Ade- más, se trata con cierto desdén: El documento de trabajo, que pide “una Iglesia con rostro indígena y amazónico”, recomienda además que el sínodo identifique un “minis- terio oficial que puede ser conferi- do a la mujer, tomando en cuenta el papel central que hoy desempeñan en la Iglesia amazónica. Mons. Fabio Fabene, subsecreta- rio para el Sínodo de los Obispos, destacó el llamado del documento a nuevos ministerios laicos. “En este sentido, uno se pregunta qué ministerio oficial puede otor- garse a la mujer”, dijo Mons. Fabe- ne en una conferencia de prensa en el Vaticano el 17 de junio. Aclaró que “el documento no habla del diaconado femenino, ya que el Papa ya se expresó sobre el tema en la Asamblea de los Superiores Generales, declarando que el tema necesita más estudio. De hecho, la comisión de estudio estableci- da en 2016 no llegó a una opinión unánime sobre el tema”. (4) El papel de la mujer, como la fa- milia de códigos “Mujeres” compi- la, se organiza en torno a cuatro formas de participación dentro de la iglesia: el liderazgo, el ministe- rio, el diaconado y el sacerdocio. Cuando el liderazgo femenino aparece, es separado del diaco- nado, lo reemplaza. En los otros tres niveles, ya existen críticas que giran en torno a la tradición y se equiparan con las críticas hacia el celibato, por ejemplo: Otro tema abordado por el Purpu- rado es una crítica a la abolición del sacerdocio y la introducción del sacerdocio femenino. “Es imposible esconder que es- te ‘sínodo’ quiere implementar sobre todo los dos proyectos más deseados y que hasta aho- ra no han sido nunca puestos en marcha, a saber: la abolición del celibato y la introducción del sa- cerdocio femenino, empezando por las diaconisas”, alertó el Car- denal Brandmüller. (8) Dos elementos saltan a la vista: la cuestión del celibato es tratada como “abolición del sacerdocio” y se menosprecia al Sínodo de la amazonía al entrecomillar sínodo. En este tono, siguen algunas de las otras notas de aci Prensa y atacan todo lo relacionado con el orden femenino y a los actores que apo- yen su búsqueda.
154 La Cuestión Social Año 28, n. 2 En el siguiente fragmento, se observa cómo la posición ante las mujeres marca un límite entre amigos y enemigos: “El hecho mismo de que el Carde- nal Hummes sea el presidente y que así ejercerá un grave influjo en sentido negativo, es suficiente para que nuestra preocupación sea fundada y realista, al igual que en el caso de los obispos (Erwin) Kräutler, (Franz-Josef) Overbeck, etc.”, dijo el Cardenal Brandmüller. Mons. Overbeck se manifestó en mayo de este año a favor de la “huelga de mujeres” contra la Iglesia en Alemania, en protesta a la negativa del Papa Francisco a la ordenación de diaconisas; mien- tras que Mons. Kräutler es un obispo austrobrasileño que sirve como vicepresidente de Repam. El Cardenal Brandmüller advir- tió también que “las formulacio- nes nebulosas del Instrumentum, como la pretendida creación de nuevos ministerios eclesiales para las mujeres y, sobre todo, la ordenación presbiteral de los llamados viri probati, suscitan la fuerte sospecha de que se pondrá bajo discusión incluso el celibato sacerdotal”. (18) De esta forma, el Cardenal Hum- mes es un enemigo de aci Prensa y es criticado en otras ocasiones; es por él que cardenales como Brandmüller 8 manifiestan preo- 8 El cardenal Walter Brandmüller es un público detractor del papa Francisco. cupación. Otros enemigos son los obispos Erwin Krütler y Franz- Josef Overbeck. Estos personajes apoyan la ordenación de mujeres a nivel de diaconado y la creación de ministerios femeninos, al tiem- po que se relacionan con la “huel- ga de mujeres”, una respuesta de la iglesia alemana entre el 11 y 18 de mayo de 2019, ante la negativa de Francisco de ordenar diaconi- sas. Esta huelga es un elemento constantemente criticado por aci Prensa y contribuyó a que des- prestigiara futuras acciones de la iglesia alemana que incluso fueron calificadas como herejía y cisma. Una de las críticas más duras cali- fica a la ordenación de mujeres co- mo una ruptura con la tradición y el magisterio al nivel de las “bruje- rías” y sugiere un cisma que busca “otra Iglesia” y que arrastra a “los que no están de acuerdo con ellos”: “Las ordenaciones de las mujeres, el cambio de la materia del Sacra- mento de la Eucaristía, las bruje- rías introducidas en la Sagrada Liturgia [...] el resultado intencio- nal de todo esto, eufemísticamen- te llamado el ‘nuevo paradigma para la Iglesia’, lo que realmente se pretende es la ruptura con lo Sagrado Tradición, con el autén- tico Magisterio de la Iglesia”, dijo. El Prelado lamentó que quienes buscan estas cosas “lo que real- mente quieren es otra Iglesia”.
155 La Cuestión Social AÑO 28, N. 2 “¿Por qué no abandonan simple- mente la Barca de Cristo? Porque lo que quieren ahora es arrojar fuera de la Barca a los que no es- tán de acuerdo con ellos. Es una cuestión de ‘empoderamiento eclesial’”, advirtió. (25) A final, aunque Querida amazo- nía no acepta el diaconado feme- nino, aci Prensa muestra que la discusión no ha finalizado y deja clara su oposición: “El Cardenal Urosa manifestó también su sor- presa por ver a algunos obispos y sacerdotes que opinan que la discusión y propuesta de los sa- cerdotes casados y las diaconisas, siguen en pie; que el silencio del Papa deja el asunto abierto. Es de- cir, no importa lo que haya dicho el Papa, ni que haya expresamen- te omitido acoger esas propuestas del Sínodo”. Aquí, resaltamos: cuando el papa y el Sínodo respaldan los argumen- tos de aci Prensa, se deben respetar. Pachamama En torno al diálogo y el reco- nocimiento indígena que planteé páginas atrás, el tema del mundo indígena adquiere gran relevancia en el Instrumentum y toma una vertiente hacia el mundo natural. Esto es ampliamente criticado por aci Prensa y es el único tema que en verdad tiene un peso central en todo el proceso que desemboca en Querida Amazonía. En el camino hay un punto de quiebre: después de que tiene lugar una “celebra- ción naturalista” en octubre den- tro de la iglesia de Santa Maria in Traspontinaen en Roma, diferen- tes grupos y medios —como aci Prensa— ven en la Pachamama a un enemigo que ataca directamen- te la fe católica, por lo cual debe ser derrotada. La Pachamama es una interpretación de diferentes figuras femeninas que se relacio- nan con una deidad indígena. Para la construcción de este mundo natural indígena, aci Pren- sa replica la idea de que todo el camino sinodal sigue un “línea ofi- cial” dictada por la iglesia alemana, aquella que está contra la doctrina, tradición y magisterio católicos. Además, reconoce a otros antiguos enemigos de la iglesia: las teolo- gías específicas y el comunismo. En ese sentido, llamó la atención sobre el hecho de que, en el docu- mento, los autores, identificados con la llamada “Teología indiana”, “se citan mutuamente” con fre- cuencia. La inmunidad de este grupo a las objeciones planteadas con serie- dad, su doctrinarismo, dogma- tismo monolítico, ritualismo y clericalismo son objeto también de la crítica del ex Prefecto de la
156 La Cuestión Social Año 28, n. 2 Congregación para la Doctrina de la Fe. Asegura que muchos de ellos ca- recen de experiencia en Sudamé- rica y, si se les ha encomendado este encargo, es porque “siguen la línea oficial y controlan los te- mas del camino sinodal que han emprendido la Conferencia Epis- copal Alemana y el Comité Cen- tral de los católicos alemanes” en temas como la abolición del celi- bato, el acceso de las mujeres al sacerdocio o la adaptación de la moral sexual revelada a la ideolo- gía de género. La autorreferencialidad es una acción recurrente en los redacto- res del Instrumentum: el papa, con sus encíclicas Laudato si’ y Evan- gelii gaudium, ignora la Biblia y otros documentos eclesiales, afir- ma aci Prensa en diferentes citas y referencias. Después, el proceso está dominado por la Red Eclesial Panamazónica (Repam), quien, tras dos menciones en sus notas, es presentada como aquella que genera un pensamiento único y es vista como la enemiga principal: El Obispo emérito de Marajó, en la Amazonía brasileña, Mons. Jo- sé Luis Azcona, analizó y señaló que el trabajo de la Red Eclesial Panamazónica (Repam) se basa en un “pensamiento único” que es “amenazante” para el camino de la sinodalidad y la unidad eclesial de Brasil. Estas críticas fueron negadas por el presidente de Repam, el obispo brasileño de 85 años, Cardenal Claudio Hummes, y su vicepresi- dente, el obispo austrobrasileño, Mons. Erwin Kräutler, quienes han defendido durante años la ordenación de hombres casados y el sacerdocio femenino. (16) La última oración de la cita an- terior es recurrente: la Repam es aquella que defiende las ordena- ciones de hombres casados y de mujeres, lo cual es preocupante, cismático. Además, ha perdido su misión dentro de la iglesia y con el mundo, donde el pensamiento único se enfatiza y pone en peligro la libertad de pensamiento: Mons. Azcona no niega que Re- pam también jugó un papel posi- tivo, pues la institución, “en este fructífero proceso de madura- ción eclesial”, colaboró “creando vínculos de cooperación, articu- lación, etc., para dar forma al sue- ño de una Iglesia en comunión en la Amazonía”. “Lo que ha cambiado con la crea- ción de Repam es invaluable para el conocimiento, la comunicación, la interacción y la colaboración de las Iglesias de la Amazonía. Es verdaderamente providencial. Los resultados están a la vista: mejor conocimiento de la realidad panamazónica, empatía inicia- da entre las diversas amazonías, conciencia de la unidad, articula- ción inicial para lograr la unidad
157 La Cuestión Social AÑO 28, N. 2 para la misión en la Amazonía y desde la Amazonía”, destacó. Sin embargo, el Obispo expli- ca la discrepancia en la acción de Repam con el pedido de los obis- pos latinoamericanos en Apare- cida: “Por otro lado, Repam no representa la variedad de visiones del mundo, identidades diversas, teología y pensamiento pastoral abierto. Es una institución de pen- samiento único y esto es amena- zante, porque puede ser un peligro para la libertad de pensamiento en la Iglesia amazónica. Es una Ama- zonía impuesta”. (16) Ante la cita anterior, la Repam es un enemigo declarado y peligro- so. Después de la celebración en la iglesia de Santa Maria in Traspon- tinaen, la Red se solidifica como protectora y difusora de la Pacha- mama, pero no es la primera rela- ción que identifica con la mística y el paganismo indígena: Entre las actividades realizadas durante el evento, tuvo reper- cusión en las redes sociales una “mística indígena” promovida el 18 de julio. En la página de Fa- cebook de Repam, este momen- to fue mostrado con fotos y la siguiente descripción: “Con una mística indígena, pidiendo pro- tección y bendiciones en la cami- nata sinodal, siguió el trabajo del seminario en Brasilia”. Las imágenes fueron criticadas por el bloguero e influyente ca- tólico de Minas Gerais, Bruno Braga, que calificó este acto de “ritual espeluznante”, y desapro- bó la participación de los obispos en un ritual propio de un “paga- nismo indígena”. A su vez, el P. Renato Gonçalves, de la Diócesis de Santo Amaro (SP), también compartió la publi- cación de la Repam y preguntó: “¿No tiene la Iglesia Católica su mística? ¿Tienes que hacer esto, Repam? ¡Vea la mayoría de los comentarios de nuestros laicos! ¡Están con razón escandalizados! Por lo menos: actitud de impru- dencia extrema”. Según Repam, el seminario tuvo como objetivo “ayudar a los obis- pos a comprender mejor los desa- fíos y el potencial del Sínodo” para la Amazonía, que tendrá lugar en octubre en el Vaticano. (13) aci Prensa deja clara su posición de rechazo a las diferentes activi- dades y acciones de la Repam, en el caso anterior, a la ceremonia con la que se inició la reunión pre- sinodal del 16 de julio de 2018 en Brasilia; a través de ella, muestra su postura ante el mundo indíge- na y sus ritos: son contrarios e in- feriores a los ritos y a la doctrina católicos. En esta línea es que aci Prensa conjunta las críticas hacia la cosmovisión indígena, la inter- culturalidad, la visión de la na- turaleza y el cosmos que poseen las comunidades indígenas de la
158 La Cuestión Social Año 28, n. 2 Amazonía, así como el rechazo a otros aspectos relacionados con su vivencia de la fe y la espiritua- lidad. En el ejemplo anterior, la nota incluye 16 párrafos de los cuales sólo 2 (incluyendo el úl- timo de la cita colocada) dan voz al enemigo —en este caso, la Re- pam—, para defender al mundo y las creencias indígenas. De esta forma, las religiones precolombinas son reconocidas como el tercer enemigo junto al reconocimiento de los sacerdotes casados y el sacerdocio femenino: “Cardenales y obispos, entre ellos un emérito misionero en Brasil, se han pronunciado sobre el riesgo de que sirva de plataforma para abrir las puertas a las ordenacio- nes sacerdotales de mujeres, así como que hombres casados acce- dan al sacerdocio y de equiparar a las religiones precolombinas con el cristianismo.” (25) A manera de cierre La construcción del discurso de aci Prensa a través de una dicoto- mía de amigo/enemigo brinda cla- ridad para identificar que existen temas y actores contra los cuales se posición de forma clara y de los constantemente reafirma su posición. En primer momento, la existencia de un enemigo tan claro y que le limita o niega una defen- sa sugiere que se trata más de un ejercicio de propaganda que de pe- riodismo. Un análisis a otras notas periodísticas y otros temas permi- tirá comprobar esta hipótesis. Este enemigo se fundamenta en el rechazo a la tradición, al magis- terio, la fe, los mitos y ritos cató- licos y en la aceptación de todo aquello que lo pone en duda o lo busca modificar. Se articula por tres grandes temas que rechaza tajantemente: los sacerdotes casa- dos, el sacerdocio y el diaconado femeninos y la cuestión indígena encarnada en la Pachamama. Este enemigo se fundamenta en el re- conocimiento de los pueblos indí- genas y en el diálogo que la iglesia busca con ellos, específicamente en los propagadores y defensores de esto y que de esa forma retan a las creencias católicas. Si bien es criticado, el papa Fran- cisco es usado para ahondar en los argumentos que aci Prensa consti- tuye, es decir, es visto como amigo y como enemigo. Después de que el Pontífice aclara que no busca terminar con el celibato o que no se instaurará un sacerdocio feme- nino, se convierte en un fuerte y recurrente respaldo de autoridad, pero no se detiene la crítica hacia su papel en el Instrumentum y sus relaciones con otros actores, co- mo la Repam o la iglesia alemana. Además, se da voz a otros actores
159 La Cuestión Social AÑO 28, N. 2 que abiertamente se han opuesto al papa Francisco o a sus decisio- nes, como blogueros, influencers, obispos y sacerdotes. De esta forma, el enemigo se re- conoce dentro y fuera de la iglesia, con lo que aci Prensa se construye como un protector de la fe, como aquel actor encargado de denun- ciar los cambios y señalar a los diferentes actores. Además, con el gran alcance que tiene aci Prensa, sus diferentes fi- liales y reporteros alrededor del mundo, se vuelve preocupante que los discursos que construye no permitan el diálogo o el cono- cimiento más profundo de la fe. En el caso del Sínodo de la Amazonía, ¿qué fue lo que conocieron sus lectores?, ¿realmente este enemi- go es compartido por ellos?, o, lo que es más complicado, ¿aquellos que siguieron el proceso sinodal por aci Prensa cuentan con la in- formación necesaria para conocer otras posturas? En una esfera reli- giosa, donde los medios seculares no siempre atienden los eventos y acciones, los medios religiosos se han convertido en referentes pri- marios y su predominio puede controlar el acceso a la informa- ción y orientar ciertas opiniones. Por último, aci Prensa ha mos- trado otro tipo de tendencias: diversas críticas al papa y a sus acciones, apoyo a liderazgos de ultraderecha como el de Trump, Bolsonaro o Añez, un reaviva- miento del comunismo como ene- migo y de la crítica a liderazgos de izquierda, una batalla contra la ideología de género que ha si- do entendida más como una forma de crear pánico y ostentar poder antes que una verdadera posición social, 9 una negativa al ecumenis- mo y al diálogo religioso, entre otros temas que, para muchos, es necesario discutir para entender la dimensión social de la iglesia en el mundo contemporáneo. Referencias aci Prensa. s. d., www.acipren- sa.com Bárcenas Barajas, Karina, “Pá- nico moral y de género en Mé- xico y Brasil: rituales jurídicos y sociales de la política evan- gélica para deshabilitar los principios de un estado laico”, Religião e Sociedade, 2018, pp. 85-118. Calsamiglia Blancáfort, Helena, y Amparo Tusón Vall, Las cosas 9 Karina Bárcenas, “Pánico moral y de género en México y Brasil: rituales ju- rídicos y sociales de la política evangé- lica para deshabilitar los principios de un estado laico”, Religião e Sociedade, 2018, pp. 85-118.
160 La Cuestión Social Año 28, n. 2 del decir. Manual de análisis del discurso, Madrid, Ariel, 2001. Celam, Documento Conclusivo. V Conferencia General del Epis- copado Latinoamericano y de El Caribe, Aparecida, Celam, 2007. Francisco, Evangelii Gaudium, El Vaticano, Librería de El Vati- cano, 2013. ———, Laudato si’, El Vaticano, Librería de El Vaticano, 2015. ———, Querida Amazonía, Va- ticano. Vatican.va, 2020 [en lí- nea], http://www.vatican.va/ content/francesco/es/apost_ exhortations/documents/ papa-francesco_esortazione- ap_20200202_querida-amazo- nia.html Instrumentum Laboris de la Asamblea Especial para la Re- gión Panamazónica del Sínodo de Obispos, Vaticano: Oficina de prensa de la Santa Sede. 2019 [en línea], https://press. vatican.va/content/salas- tampa/es/bollettino/pubbli- co/2019/06/17/ins.html Mújica, Jorge Enrique, “Las páginas católicas en español más visitadas”, 2017 [en lí- nea], Catholic.net. https:// es.catholic.net/op/articu- los/22360/cat/156/i-las-pagi- nas-catolicas-en-espanol-mas- visitadas.html#modal Pablo VI, Lumen Gentium. Ro- ma, 1964 [en línea], http:// www.vatican.va/archi- ve/hist_councils/ii_vati- can_council/documents/ vat-ii_const_19641121_lumen- gentium_sp.html Rabasa, José, De la invención de América, México, Universidad Iberoamericana/Fractal, 2009. Repam, Amazonía. Nuevos ca- minos para la iglesia y para una ecología integral. Versión sim- plificada, Repam, 2019. Sínodo de los obispos, Ama- zonía: nuevos caminos para la iglesia y para una ecología in- tegral. Documento final, Vatica- no, Vatican.va, 2019 [en línea], http://www.vatican.va/ro- man_curia/synod/documents/ rc_synod_doc_20191026_sino- do-amazzonia_sp.html Van Dijk, Teun A., Discurso y contexto, Barcelona, Gedisa, 2012. Corpus: 118 notas bajo la eti- queta “Sínodo Amazonía”, dis- ponibles en www.aciprensa. com al 1 de marzo de 2020. *Estudiante de maestría en Ciencias Sociales en la Flacso-México. Licen- ciado en Ciencias de la Comunicación por la UNAM. Ha realizado cursos y estancias de investigación en Cali- fornia, Madrid, Barcelona y Buenos Aires. Es profesor en la Universidad Católica Lumen Gentium y miembro del Seminario de Investigación en lo Social del Imdosoc. Líneas de inves- tigación: Socioantropología de las religiones, Gestión Cultural y Comu- nicación, juventudes.
Foro social Pandemia
162 La Cuestión Social Año 28, n. 2 ¿Cambiará el mundo bajo el signo de la pandemia? 1 Adrián Ruiz de Chávez Villafuerte * 1 Este texto es parte de un libro en ela- boración sobre Escenarios pospandé- micos desde la 4T, en colaboración con el doctor Xavier Ginebra Serrabou. Puntos de inflexión en la historia que marcan un cambio de época Hay momentos clave en la his- toria de las civilizaciones que las definen, que marcan un punto de inflexión en su devenir. Momen- tos críticos, de transformación es- tructural, a partir de los cuales se empieza a vivir de otra manera. Ejemplos encontramos muchos, y podemos identificarlos por re- ferencia a los años en que ocurre algún evento particularmente sig- nificativo que termina represen- tando la transformación histórica. Así sucede, por ejemplo, con los años 476, 1347, 1492, 1789, 1914, 1929, 1945, 1968, por mencionar algunos de los más significativos en la cultura occidental. Después de la caída del imperio romano, la expansión de la peste negra en Europa, el descubrimiento de América, la Revolución francesa, la primera y la segunda guerras mundiales del siglo xx, la crisis económica de 1929 o la revolución cultural libertaria en torno a los movimientos juveniles que modi- ficaron la dinámica de las pautas sociales en muy diversos sentidos. Son momentos específicos que in- dican un cambio de época. Perio- dos en torno a los cuales el mundo se hace distinto del que era antes de esos puntos de quiebre histó- rico, y las personas y los pueblos van desarrollando y descubrien- do otros modos de ser y hacer ante las nuevas circunstancias que el carro de la historia arroja ante sí y que ahora resultan evidentes. Cada nueva época llega cargada de oportunidades. También de ame- nazas. Y lo que quedaba claro es que la nueva cotidianidad tendrá que ir tomando forma desde una serie de nuevos modelos mentales o paradigmas que le den cauce, que permitan resolver los nuevos problemas que van surgiendo y abrir opciones nuevas de desarro- llo. En particular, los cambios de época demandan nuevas formas de organización y nuevos lideraz- gos en distintos ámbitos de la vi- da social. Ante una nueva época,
163 La Cuestión Social AÑO 28, N. 2 se actualiza el lenguaje y aparecen nuevas formas de convivencia, de gestión económica, de dinámica social, incluso en la configuración de las estructuras de las clases sociales respecto a las anteriores; cambian las formas en el arte y los modos de comportamiento en la esfera pública, las pautas de co- municación, las formas de relación entre gobernantes y gobernados, la tecnología, entre otros. Es claro que este tipo de trans- formaciones civilizatorias, o cam- bios de época, no se producen de la noche a la mañana. Más bien, se trata de movimientos sociales fra- guados lentamente a lo largo de muchos años —a veces décadas, a veces siglos—, en los que van acu- mulándose diversos elementos en el micromundo de los hechos de la vida cotidiana; en la dinámica es- tructural del sistema económico o político; en las conversaciones de la plaza pública y el discurso que se va socializando; en los temores y esperanzas de los individuos; en las diversas esferas de su acción vital, hasta que toman forma co- mo nuevos hechos sociales y que son los que configuran una nueva época. Esos movimientos que se van acumulando a lo largo del tiempo, de pronto se encuentran con una situación específica que los detona y hace estallar, hacién- dolos evidentes en determinado momento y presentándolos con fuerza, como una especie de tsu- nami sociológico que acelera una serie de cambios ya latentes en las estructuras sociales, esperan- do su momento protagónico. Des- de luego, estas transformaciones ocurren con diversos puntos de continuidad respecto al momento precedente. No es que la historia dé brincos súbitamente. La nueva época se nutre del pasado reciente y no tan reciente, dejando ver, sin embargo, que las placas tectóni- cas de la historia no permanecen estáticas, sino que están en mo- vimiento continuo. Las contradic- ciones de una época determinada van acumulándose dialécticamen- te hasta que dan a luz una nueva configuración, tal vez parecida a la anterior, pero ahora distinta. Al- go ocurre de pronto que rompe la estabilidad dinámica del sistema anterior para hacer surgir algo nuevo. Así, por ejemplo, ocurrió en Europa, hacia lo que fue el final de la Edad Media. Durante los siglos xiii y xiv, la vida europea acumu- ló diversos elementos de cambio que reconfiguraron la dinámica económica, política y cultural de la civilización medieval, pero que, a raíz de la epidemia de peste que alcanzó su pico entre 1347 y 1353, salieron a la luz como si surgieran repentinamente desde el fondo de la tierra. Los elementos conducto- res de aquel cambio civilizatorio
164 La Cuestión Social Año 28, n. 2 en Europa ya estaban allí, antes de la epidemia de peste, incubándose lentamente desde las contradic- ciones y el desgaste del sistema feudal; en la nueva filosofía que se desarrollaba en los monasterios y en las universidades de París, de Oxford o Bologna; que se nutrían con la apertura cultural que fue desarrollándose desde las Cruza- das y el comercio cada vez mayor con los países de Oriente; con el nuevo dinamismo de las ciuda- des, con sus ferias, sus iglesias, sus escuelas y sus artistas. La peste negra, como agente exógeno a la civilización europea, sirvió como catalizador que terminó por colap- sar el antiguo orden feudal y dar la fuerza que faltaba a las ciudades, a las nuevas ciencias experimenta- les y a nuevas formas de vida eco- nómica y cultural que terminaron dando paso al Renacimiento y a la modernidad europea. Algo similar puede decirse de los casos de la guerra de Indepen- dencia de las trece colonias ame- ricanas y la Revolución francesa, que permanecen como símbolos expresivos del movimiento ra- cionalista ilustrado, el cual venía tomando forma —discreta, pero contundentemente— desde las coffee houses en Inglaterra y los salones de té en Norteamérica y en Francia. Estos muy importan- tes acontecimientos político-so- ciales del último cuarto del siglo xviii visibilizaron y aterrizaron las ideas del liberalismo —que ya flotaban en el aire aunque aún no tocaran piso—, para la política y la economía, la revolución racio- nalista, la revolución industrial y la obsolescencia del antiguo régi- men absolutista que había domi- nado el mundo occidental como sustituto de la dominación feudal, básicamente desde el siglo xvi. Hay, pues, eventos detonado- res que hacen visible una serie de cambios sociales profundos; éstos se van reclamando y configurando desde las profundidades del te- jido social, que les quita el velo y los pone a la luz; los cataliza o los acelera, aunque no necesariamen- te los crea. 2020 es un punto de inflexión. Hace evidente la necesidad de cambiar. A nuestro parecer, 2020 queda- rá registrado como uno de esos momentos clave para la historia de nuestra civilización, al menos en el contexto de nuestra historia contemporánea, como podemos decir de 1910, 1917, 1929, 1945, 1968 o 1989. Este año 2020 puede quedar como símbolo de ese cam- bio de época del que se ha venido hablando desde hace varios años,
165 La Cuestión Social AÑO 28, N. 2 lo mismo entre economistas que entre sociólogos, filósofos o inclu- so teólogos. Evidentemente, 2020 quedará definido como el año de la Pan- demia del Coronavirus, con sus millones de personas contagiadas y sus muchos miles de muertos a escala global, sin un rincón en el ancho mundo que no haya sido afectado. Será recordado también como el año de la pandemia eco- nómica que sumió al mundo en- tero en una recesión económica, como no se veía probablemente en la historia del capitalismo; peor que la crisis de 1929 o 1870 y aca- so comparable con los colapsos económicos de las guerras mun- diales, aunque sin la destrucción material de las zonas afectadas por las guerras pero con repercu- siones globales más importantes. Como han señalado diversos in- telectuales al pensar la pandemia de la covid-19, ésta viene a poner a prueba nuestro sistema civiliza- torio: desde el diseño y operación de los sistemas de atención hospi- talaria y salud pública hasta la es- tabilidad de nuestras democracias representativas y las formas de gobierno, el respeto a los derechos humanos, la solidez del sistema económico y los paradigmas sobre los que se ha configurado, los va- lores de las clases dirigentes, la ca- lidad del liderazgo y, en general, la estructura ética de nuestras socie- dades. El miedo que se deriva de la pandemia nos desnuda como so- ciedad. La crisis prueba nuestras fortalezas y nuestras debilidades civilizatorias, tanto como nuestras aspiraciones, esperanzas y temo- res. ¿Qué es lo que realmente va- loramos? ¿Qué tipo de sociedad queremos? ¿Quiénes somos? La crisis pandémica ha sacado a la luz y puesto en acto las ten- dencias autoritarias subyacentes en diversos gobiernos, algunos de clara y explícita “línea dura”, co- mo China, Rusia, Turquía, Egipto o Filipinas; pero también en regíme- nes que se tienen como democrá- ticos, como pueden ser los casos de Corea del Sur, España, Italia o Chile, y desde luego los gobier- nos autoritarios y xenófobos en Hungría o Brasil. Los gérmenes de las dictaduras que definieron la vida pública de esos países en algún momento de su historia re- lativamente reciente han vuelto a manifestarse frente al miedo, e in- cluso la reacción de gobiernos que quisieran ser tenidos como abier- tos se decantan hacia los toques de queda, la severa restricción de libertades civiles o las prácti- cas de espionaje a la intimidad de las personas que permiten hoy la tecnología digital, el big data y las telecomunicaciones. La pandemia ha exhibido la tentación autorita-
166 La Cuestión Social Año 28, n. 2 ria de todo poder establecido, que puede devenir en un panóptico totalitario muy fácilmente con la tecnología hoy disponible. No sorprende que en China se espíe a las personas, que se man- tenga un rastreo permanente de sus comunicaciones en redes so- ciales o de sus movimientos con videocámaras de alta sensibilidad y que su comportamiento privado, aun íntimo, defina su futuro en el empleo actual tanto como su em- pleabilidad ulterior, incluso que condicione su derecho a la aten- ción médica, el goce de sus liberta- des ciudadanas o la vida. Pero las reacciones autoritarias que hoy se han legitimado en el contexto del Coronavirus en países con regíme- nes de corte liberal democrático, resultan muy preocupantes. En especial, si terminan por generar hábitos de control prácticamen- te totalitario sobre la ciudadanía bajo la justificación del “estado de excepción”, dejando a las per- sonas con sus vidas desnudas y en condición precaria ante el po- der inmoderado del estado. Estas respuestas gubernamentales ante la crisis han despertado ya in- quietudes bien argumentadas en intelectuales de referencia en el mundo, como Yuval Noah Harari, Giorgio Agamben, Alain Tourraine, Judith Butler o Byung-Chul Han, 1 pendientes de los límites del po- der y vigilantes del respeto a los derechos humanos; en especial, de aquellos grupos de población más vulnerables. En particular, Noah Harari nos advierte sobre la pro- pensión del poder político a alar- gar la vigencia de las medidas de emergencia (o estados de excep- ción, como los llama Agamben) al recordarnos que, en su natal Is- rael, durante la guerra de 1948, el gobierno dictó, tal vez justifi- cadamente, una serie de medidas temporales que incluía la censura de la prensa, la confiscación de tierras y las formas aceptables de preparar el pudín. El problema fue que, terminada y ganada la guerra, muchas de esas medidas siguieron vigentes hasta hace rela- tivamente pocos años, incluyendo la preparación de pudines, que no se liberó sino hasta 2011. 2 La pandemia ha hecho visible la fragilidad y la injusticia de nuestro sistema económico. En particular, la vulnerabilidad de aquellos con- denados de la tierra de los que nos 1 Pablo Amadeo (comp.), Sopa de Wu- han: Pensamiento contemporáneo en tiempos de pandemias, Aislamiento So- cial Preventivo y Obligatorio (aspo), mar., 2020. 2 Yuval Noah Harari, “El mundo después del Coronavirus”, La Vanguardia, 5 de abril 2020 (Publicado originalmente en el Financial Times).
167 La Cuestión Social AÑO 28, N. 2 hablaba Frantz Fanon hace déca- das y que siguen excluidos del de- sarrollo y el bienestar material en nuestras sociedades, acostumbra- dos a vivir en los márgenes exte- riores del progreso: los muchos millones de personas en todo el mundo que viven al día o medio viven con un ingreso que no los saca de ningún apuro sin tierra, sin ahorros, sin patrimonio; otros incluso en pobreza alimentaria o extrema; los migrantes, los tantos millones que no cuentan con nin- gún tipo de seguridad social ni po- sibilidad de asistencia médica, los sin-hogar, entre otros. La amenaza del Coronavirus se convierte en una terrible denuncia a las injusticias y las contradic- ciones absurdas de una sociedad que ha sido bautizada por algunos analistas como la sociedad del ex- ceso. Una sociedad en la cual, por un lado, se producen y comerciali- zan bienes y servicios que ni hacen bien o sirven de muy poco, pero eso sí, en proporciones grotescas; mientras que, por el otro, deja a miles de millones de personas en el total desamparo, mal vivien- do, cuando más, de la basura que genera la minoría opulenta que además amenaza, por sus hábitos de consumo, la sostenibilidad mis- ma del planeta. Frente al menos 1% de la población del mundo que concentra poco más de la mitad de los activos totales de la próspera sociedad capitalista, se percibe la sombra de los invisibles cuya cali- dad de existencia económica no les permite siquiera darse el lujo de tomar las precauciones para evitar el contagio del virus, porque deben salir a buscar el mendru- go del día o que, ante las restric- ciones en el transporte público, tienen que volver a casa andando 300 kilómetros o más sin agua, sin alimento y sin zapatos; o que vi- ven hacinados entre una multitud con condiciones pésimas de salu- bridad, entre techos de lámina y sin agua corriente. El coronavirus nos interroga: ¿Qué entendemos por prosperidad económica? Simultáneamente, esta pande- mia del desastre económico que ha colapsado la oferta del sistema productivo global por las obliga- das medidas de confinamiento y la ruptura de las cadenas de sumi- nistro globales, colapsa también la demanda en los mercados, ade- más de por el propio confinamien- to, por la abrupta caída del poder de compra ante la falta de liquidez de los consumidores, individua- les o corporativos. Sobre todo, la pandemia pone de manifiesto los dilemas éticos de los paradigmas económicos vigentes: que nuestro modelo sirve al insaciable proceso de acumulación de capital, pero no necesariamente a la mayoría de
168 La Cuestión Social Año 28, n. 2 las personas ni al bien común de la sociedad; que las personas, esas que en algunos momentos de la larga historia de la humanidad y en diferentes culturas han sido consideradas hijas de Dios, son bajo este paradigma clasificadas como recursos humanos, capital intelectual o larvas bípedas de me- diana productividad, cada vez más fácilmente desplazables por “má- quinas inteligentes” que resultan tanto menos conflictivas y más útiles al afán de ganancia de pro- ductividad y rentabilidad. Pone también en claro que las llamadas personas morales (que ni son per- sonas ni son morales) resultan ser, para todo orden práctico, infini- tamente más valiosas estratégica- mente y consecuentemente más importantes y significativas que las personas físicas; o que las empre- sas de negocios son mucho más valiosas que los seres humanos y que el eje rector de nuestros re- gímenes democráticos resulta ser un entramado legislativo y una fa- chada eufemística al servicio de la dictadura del capital que realmen- te gobierna en el mundo. Como le quedó muy claro a Noam Chomsky desde la crisis del 2008, es eviden- te que sólo hay un partido político en el mundo: el de los negocios. 3 3 Noam Chomsky, El malestar global: con- versaciones con David Barsamian sobre las crecientes amenazas a la democracia, Sextopiso, 2017. Cuando la tarea política se ha puesto al servicio de los procesos de acumulación de capital, los va- lores sociales se han transmutado, de modo que hoy vivimos para au- mentar la productividad, la ren- tabilidad, la eficiencia operativa o cumplir religiosamente con los Key Performance Indicators consi- derados como fundamentales por los gobernadores del sistema. El ebidta, la utilidad por acción, las ventas por empleado, los están- dares de calidad y otros kpi hacen girar nuestro comportamiento so- cial de manera más poderosa que la honorabilidad, la honestidad, el bien, la generosidad o la justi- cia. Así, ante la pandemia, muchos dirigentes de empresa que, desde luego, no se consideran a sí mis- mos malas personas, no logran ver ningún dilema moral cuando deciden mandar a su casa a sus empleados sin goce de sueldo du- rante el tiempo que sea necesario, con tal de rescatar lo que se pue- da de los números de la empresa, aunque los manden literalmente al hambre. Y no estamos hablando de micro o pequeñas empresas, don- de frecuentemente subsiste una relación de tipo personal entre el patrón y los empleados, y donde la contingencia sanitaria sí es una amenaza letal para la subsistencia de la empresa. Nos referimos en específico, a organizaciones con- sideradas medianas o grandes,
169 La Cuestión Social AÑO 28, N. 2 o muy grandes, con más de 250 trabajadores y hasta varios miles, que tendrán números horribles en el año de la contingencia, pero que tienen recursos de sobra para sub- sistir a la pandemia y recuperarse en el tiempo. Aquí, al amparo de la lógica corporativa, fría y dura, no suelen tocarse el corazón para mandar a sus colaboradores a la ca- lle. La prioridad es cuidar al capital. Lo mismo ocurre en la gestión de gobierno, cuando el imperati- vo es asegurar la productividad económica del gasto público; este criterio, en numerosos casos, ha orientado la toma de decisiones de los gobiernos a privatizar los ser- vicios de salud y disminuir la co- bertura de servicios hospitalarios para la población, el número de camas disponibles y la capacidad operativa de los sistemas sanita- rios en varios estados nacionales. Así, por ejemplo, en Italia, en la última década, el presupuesto del gobierno para la atención de la sa- lud se había recortado en 37 mil millones de euros, lo que produjo un decremento en las unidades de cuidados intensivos y el nú- mero de médicos generales en el sistema. Se redujo el número de unidades de atención a urgencias médicas, el de ambulancias y el de médicos a bordo de las ambulan- cias. Lo más notable es la reduc- ción de 32 mil 717 camas en el sistema hospitalario italiano (ca- si todas en el sector público, pero también en el privado). 4 Italia no ha sido el único caso: en Gran Bre- taña, desde 2015, se ha reducido el presupuesto público orientado a la salud en mil millones de libras (mil 200 millones de dólares) y en Estados Unidos, la administración Trump ha golpeado con fuerza al presupuesto de los Centros para el Control y Prevención de Enferme- dades (cdc) y a otras instituciones clave del sistema de salud. Segura- mente hay cosas más productivas en qué gastar. El agotamiento de nuestras pau- tas civilizatorias queda en eviden- cia ante esta crisis. Algún analista ha señalado el absurdo de que, en Italia se hayan pagado 122 millo- nes de euros por el fichaje de Cris- tiano Ronaldo, y que, en el caso de la pandemia, se haya dejado mo- rir a los enfermos por la falta de camas de hospital o respiradores suficientes. Porque han decidido poner el dinero en otras cosas, desmantelando su sistema de sa- lud en favor de la sociedad del es- pectáculo o de la productividad y la rentabilidad de un sistema eco- nómico que sobredimensiona la 4 Franco Berardi, Crónica de la Psicodefla- ción, Nero, 19 de marzo, 2020. Cit. por P. Amadeo (comp.), op. cit. Los datos de salud provienen del sitio italiano quoti- dianosanità.
170 La Cuestión Social Año 28, n. 2 importancia de bienes y servicios de valor real muy cuestionable. Vivimos bajo una racionalidad en- ferma, donde se ha obligado a la humanidad a optar entre el dinero o la vida, como hacían los bandi- dos en las películas. Hemos llega- do al límite de las posibilidades de un modelo de racionalidad y tene- mos que cambiarlo por otro. La crisis pandémica ha eviden- ciado un déficit de liderazgo en el gobierno institucional del mundo. En las posiciones de mando de los estados nación, de las empresas, de los organismos de gobernanza global, encontramos una y otra vez administradores competentes del status quo, gerentes que saben bien lo que debe hacerse para dar continuidad a la operatividad iner- cial de los sistemas de producción de nuestra realidad; como si esa realidad que se produce y gestiona en las instituciones de nuestras so- ciedades fuera lo más conveniente para desarrollar la vida humana o, peor, como si fuera la única rea- lidad social posible, como si no hubiera alternativas posibles de hacer mejor las cosas. Desde hace décadas, el liderazgo en el mundo se percibe muy bien asentado en su zona de comodidad, moviendo los hilos de un sistema que en mu- chos sentidos resulta disfuncional y genera problemas que el mismo sistema ya no puede resolver. Ha- cen falta nuevos liderazgos que promuevan esquemas distintos de pensamiento, nuevos modelos mentales, mayor imaginación para enfrentar las situaciones nuevas que vivimos. El mundo ha exhibi- do a decenas de capitanes de na- vío “de océanos rojos”, que no se separan de los lugares comunes, aunque sean ya poco navegables y estén llenos de sangre, seguidores de las reglas establecidas en este sistema, que prefieren lucrar con el orden establecido que arries- gar la innovación. Difícilmente encontramos dirigentes audaces, visionarios, que desafíen la tor- menta y se atrevan a navegar en aquello que en la literatura de gestión estratégica empresarial se ha denominado como océanos azules: 5 espacios nuevos, abiertos a la creatividad, dispuestos a en- sayar los nuevos caminos que la humanidad requiere. La crisis del liderazgo es la crisis de mantener el status quo. “No hay nadie en lo alto de la tabla”, ha dicho el soció- logo Alain Touraine, 6 reflexionan- do sobre la calidad del liderazgo en el mundo para hacer frente a la 5 W. Chan Kim y Renée Maugbourne, “Blue Ocean Strategy Harvard”, Business Review, Oct. 2004; también, Blue Ocean Leadership”, Harvard Business Review, May 2014. 6 Marc Bassets, Alain Touraine, soció- logo: “Esta crisis va a empujar hacia arriba a los cuidadores”. El País, 28 de marzo, 2020.
171 La Cuestión Social AÑO 28, N. 2 crisis. Los espacios de liderazgo están vacíos, tanto en los gobier- nos como en los partidos políticos, incluso en los movimientos socia- les, que están desintegrados, que pueden conservar cierta capaci- dad de protesta, pero carecen de capacidad de propuesta para re- solver los problemas del mundo. “Hoy no hay ni actores sociales ni políticos ni mundiales ni nacio- nales ni de clase. Por eso, lo que ocurre es todo lo contrario de una guerra, con una máquina biológica de un lado y, del otro, personas y grupos sin ideas, sin dirección, sin programa, sin estrategia, sin len- guaje. Es el silencio.” 7 También Yuval Noah Harari ha hecho hincapié en el acusado dé- ficit de liderazgo durante el perio- do que llevamos de la pandemia: “Una parálisis colectiva se ha apo- derado de la comunidad interna- cional. No parece que haya adultos en la sala.” 8 Harari señalaba la falta de voluntad política y de imagina- ción para habilitar nuevos y me- jores mecanismos para la urgente cooperación internacional frente a la catástrofe de esta pandemia global. Hacía notar la ausencia de reuniones de emergencia entre los dirigentes mundiales para tra- zar un plan de acción común pa- 7 Idem. 8 Y. Noah Harari, op. cit. ra un problema común. “Sólo a mediados de marzo lograron los dirigentes del G-7 organizar una videoconferencia, sin que por otra parte saliera de ella ningún plan en ese sentido [...] En anteriores cri- sis mundiales (como la crisis eco- nómica de 2008 y la epidemia del ébola de 2014), Estados Unidos asumió el papel de líder mundial. Sin embargo, el actual gobierno estadounidense ha renunciado a la labor de liderazgo”. 9 Falta inicia- tiva, falta visión y falta audacia pa- ra abrir caminos nuevos. El signo de la pandemia es el miedo. Un miedo que sintetiza las pesadillas del apocalipsis zom- bi que se expone en infinidad de novelas y películas y que reco- ge nuestra tardía toma de con- ciencia sobre los reclamos que —parece— nos hace la naturaleza sobre lo que llevamos décadas haciéndole. Bill Gates lo anun- ció en 2015, en una TedTalk y los teóricos de la conspiración lo han advertido desde sus profecías: que la humanidad ha estado amenaza- da desde hace mucho tiempo. 9 Idem.
172 La Cuestión Social Año 28, n. 2 Los viejos paradigmas están agotados. Se requiere renovar el pensamiento De hecho, pensamos que la pan- demia ha dejado expuestos los problemas que venimos arras- trando como civilización desde hace varios años. Ha puesto en evidencia que los paradigmas con los que veníamos haciéndonos cargo de la construcción social de realidad elegida han quedado, en buena medida, agotados desde ha- ce tiempo. No sólo no ofrecen ya soluciones a nuestros problemas, incluso los empeoran. La verdad es que este asunto es bastante añejo, pero está volviendo a estallar hoy día, particularmente ante la crisis que enfrentamos co- mo humanidad. Los modelos teó- ricos dominantes sobre los que se construyó y sobre los que se sos- tiene el sistema de dominación y gobernanza global en la moderni- dad de los imperios, su expansión colonial y el frágil orden mundial entre las potencias del siglo xx y lo que llevamos del xxi no están hechos para la cooperación y el desarrollo multilateral que se re- quiere en la aldea global. Los pa- radigmas políticos y económicos que han configurado lo que Imma- nuel Wallerstein ha denomina- do el sistema-mundo moderno no están diseñados para resolver los problemas de la compleja socie- dad global que hoy tenemos y que la pandemia del Coronavirus pone a prueba de manera contundente. Como lo ha explicado con gran claridad el teólogo y sacerdote ca- tólico alemán, Hans Küng, el ethos dominante en la racionalidad moderna se formuló básicamente desde una lógica egoísta de do- minación, tanto de la humanidad sobre la naturaleza como de unas naciones sobre otras (o en la eco- nomía, de unos agentes econó- micos sobre otros —sean países, empresas de negocios o indivi- duos). En el caso del ámbito polí- tico, el ethos de la dominación se ha montado en la lógica del llama- do realismo político, que antepone en todo momento, los intereses de poder de un estado soberano so- bre los intereses de cualquier otra entidad. Es una lógica de fuerza, en la que quien tiene más poder, económico o militar, se impone so- bre los demás, sin que impere una dinámica de respeto entre iguales o consideraciones de solidaridad o de justicia (ni distributiva ni con- mutativa). Es sencillamente, la ley del más fuerte, legitimada por el valor del interés individual en es- te caso de un estado o de un po- der soberano. El correlato de esta plataforma ética en el ámbito eco- nómico es de la legitimación de la búsqueda de máxima ganancia económica por parte de un agen-
173 La Cuestión Social AÑO 28, N. 2 te, sea una empresa o una perso- na, prácticamente por encima de cualquier otro valor, aunque sí se asume el respeto a las leyes del po- der soberano. Bajo esta ética de la dominación, las relaciones agen- tes individuales en el ámbito po- lítico o económico resultan en un encuentro de egos en el que cada una de las partes quiere maximi- zar para sí mismo su propia “fun- ción de utilidad”. Son relaciones de intensa rivalidad competitiva cuyo propósito es ganar para sí la mayor tajada posible en términos de control y poder político o ga- nancia económica. Si acaso cabe la cooperación, es porque los actores se dan cuenta de que puede ha- ber mayor ganancia individual con ciertos niveles de intercambio re- cíproco: lo que llaman tit for tat. Esta dinámica competitiva cuyo objetivo es maximizar la ganancia individual es lo que se ha modela- do en la Teoría de Juegos de John Nash. Desde luego, los juegos competitivos reales no siempre se resuelven en la belleza de las so- luciones de ganar-ganar: a menu- do una de las partes se queda con todo, o casi todo, y otras partes lo pierden todo o casi. Encontramos un caso particular de aplicación de esta concepción reduccionista de la vida humana, que concibe al hombre como un ser esencialmente egoísta y ambi- cioso, incapaz de solidarizarse con sus semejantes —excepto cuando sale ganando— en el paradigma economicista que hoy impera tan- to para la teorización de la vida pública como privada de nuestras sociedades. Bajo la visión neolibe- ral del mundo y de la vida, se ha universalizado una racionalidad aún más reduccionista que la del realismo político: es un tipo de ra- cionalidad materialista, centrada en primera instancia en los aspec- tos económicos de la vida y que se ha expandido para abarcar prác- ticamente todos los ámbitos de la vida, desde las elecciones en po- lítica hasta la dinámica de la vida matrimonial. Como si la racionali- dad propia del homo oeconomicus debiera ser la racionalidad en sí de la vida humana y toda decisión tu- viera que hacerse desde un cálculo cuantitativo y maximizador de in- tereses individuales egoístas. De hecho, esta particular forma de racionalidad que ha colonizado nuestra cultura, y que pone en el centro de los objetivos sociales la ganancia económica (o la ya refe- rida función de utilidad de los in- dividuos) está generando estragos terribles en, por ejemplo, las for- mas específicas de solidaridad so- cial, en la educación ciudadana o en el núcleo familiar: si te convie- ne, compra o negocia para tu be- neficio, porque la vida es un gran mercado donde todo tiene precio
174 La Cuestión Social Año 28, n. 2 y puede analizarse como un pro- ceso de compra-venta. Esta visión del mundo, tan reduccionista y po- bre, es insostenible; nos ha hecho mucho daño y debemos cambiarla. Esta crisis de paradigma —lo han dicho ya varios filósofos— es, ante todo, una crisis de nues- tra concepción antropológica: de cómo pensamos y valoramos la vida humana. En su ensayo sobre Una nue- va ética mundial para la política y la economía, 10 Küng argumenta sólidamente contra este pretendido realismo que ha dominado la lógica del poder en estos dos campos tan fundamentales de la interacción humana, señalando sus perversio- nes con respecto a la ética clásica occidental de raíz grecorromana y judeocristiana, cuando se aco- modan el sentido de la verdad, de la justicia, de la amistad y la paz, según los intereses en juego de los grupos de poder dominantes. Sencillamente, no está bien que la geopolítica se conduzca desde la pura lógica del poder, militar o económico, al margen de aque- llos valores éticos fundamentales para la vida sobre los que cons- truían su concepción de la vida pública Platón, Aristóteles, Cice- 10 Hans Küng, Una Ética Mundial para la Economía y la Política, México, Fondo de Cultura Económica, 2017. rón, San Agustín, Santo Tomás de Aquino o Immanuel Kant. El puro afán de maximizar el propio inte- rés soberano no es un buen fun- damento para la vida en común o, como bien lo señaló el filósofo de Könisberg, para aspirar a la paz perpetua. Si la conciencia ética y la autolimitación de la voluntad que- dan bloqueadas en su operación por razones ideológicas y el único camino para la paz es el del miedo mutuo por la capacidad destruc- tiva del rival, no puede ir bien el orden del mundo. Es imperativo avanzar hacia “un realismo” más completo, que atienda mejor a las posibilidades de la buena volun- tad de los hombres y se haga car- go, de mejor manera, de la mutua vulnerabilidad y la necesidad de cooperación entre los individuos y entre las naciones. Es tiempo ya de superar las concepciones de ética política de personajes tan ambi- ciosos como Richelieu, Bismark o Henry Kissinger. Hay momentos en el curso de las civilizaciones en que la historia parece acelerarse y los cambios que, en condiciones normales po- drían requerir décadas para reali- zarse, se suceden unos a otros con una velocidad asombrosa. Los pe- riodos de crisis aceleran los cam- bios sociales, como si el suave fluir de los cauces civilizatorios sufrie- ra un repentino estrechamiento,
175 La Cuestión Social AÑO 28, N. 2 como el de los rápidos de un río, en un efecto Bernoulli: crece la presión, el flujo laminar se hace turbulento y muchas cosas cam- bian. Así, la pandemia sanitaria y económica de 2020 puede muy bien fungir como catalizadora de una serie de transformaciones en nuestro sistema-mundo y, como ha señalado el historiador israe- lí Yuval Noah Harari, las decisio- nes que se tomen en este contexto pueden tener un impacto muy profundo en las décadas por venir. Decisiones que en tiempos norma- les llevarían años de deliberación se aprueban en cuestión de horas. Tecnologías incipientes o inclu- so peligrosas se introducen a to- da prisa, porque son mayores los riesgos de no hacer nada. Países enteros hacen de cobayas en ex- perimentos sociales a gran escala. ¿Qué ocurre cuando todo el mun- do trabaja desde casa y se comu- nica sólo a distancia? ¿Qué pasa cuando escuelas y universidades dejan de ser presenciales? En tiempos normales, los gobiernos, las empresas y las juntas educa- tivas no aceptarían nunca llevar a cabo semejantes experimentos. 11 Después de la pandemia podría cambiar el escenario geopolítico, la dinámica de la globalización que hemos conocido en las últi- mas décadas, los esquemas de gobernanza interna de varios 11 Y. Noah Harari, op. cit. regímenes políticos, las formas específicas de los sistemas de edu- cación superior; también diversos elementos de nuestra cultura y el funcionamiento de nuestra vida cotidiana, la racionalidad de nues- tra acción, nuestra concepción de prosperidad, de bienestar, de sos- tenibilidad y desarrollo humano. No obstante, los cambios que vi- viremos no serán necesariamente positivos o favorables al mejor de- sarrollo de la humanidad: depende de lo que se haga desde el lideraz- go institucional del mundo y des- de las posiciones de gobierno en los distintos países. Dependerá de la claridad y calidad de valores que se tomen como referencia y guía aquí y allá. ¿Qué queremos? ¿Qué debemos valorar? ¿Hacia dónde realmente quisiéramos ir como hu- manidad? Nunca como en tiempos como estos que vivimos se hace tan relevante lo que los dirigentes y las personas de mayor influencia para la toma de decisiones tienen en su cabeza y en su corazón: des- de el sistema particular de ideas que configura su pensamiento, su visión, su cultura y su sensibilidad y apertura intelectual, hasta su es- tructura moral, su formación hu- mana y humanista, la estructura de su personalidad, la calidad “de sus sentimientos morales”, su ma- durez, su generosidad, su apertura al prójimo.
176 La Cuestión Social Año 28, n. 2 En What is wrong with the world, el escritor inglés G. K. Chesterton, reflexionaba en 1910 sobre los problemas de su tiempo —muy turbulento, por cierto—, llamando la atención sobre la falta de pensa- miento profundo para analizar y resolver los conflictos sociales que tocó enfrentar a aquella genera- ción. Para Chesterton, los dirigen- tes del mundo estaban demasiado obsesionados con los medios de acción, pero se habían extraviado en la reflexión sobre los fines. Con- sideraba que la toma de decisiones se había vuelto demasiado tecno- crática y poco clara en la búsqueda de sentido último: no estaba claro el por qué o el para qué estaba distorsionado. Y opinaba que los problemas del mundo no podrían resolverse correctamente sin esta claridad de pensamiento de más largo alcance, que jamás puede dar el paradigma tecnocrático. Los tiempos de crisis necesitan “hom- bres imprácticos”, recomendaba: gobernantes y pensadores que tuvieran en cuenta los fines antes que los medios, que tuvieran claro el deber ser, filósofos, sacerdotes, pensadores de alcance metafísico, con capacidad de reflexión sobre la naturaleza humana, el fin pro- pio de la existencia, el misterio de ser en el mundo. No es que sea un error aplicar el instrumental del método científi- co para el análisis de los proble- mas sociales, hacer uso extenso de estadísticas, tablas de pobla- ción comparativas, modelos de simulación matemáticas o el aná- lisis de casos previos que pueden servir de referencia. El problema es que el puro análisis técnico no otorga la solución, porque se re- quiere una mirada desde fuera del sistema mismo, cuestionándolo y valorando su sentido: se necesita claridad de visión sobre los pro- pósitos deseados y claridad de valores para el diseño prudencial de las estrategias de gobierno. Es importante recuperar la mirada filosófica para pensar más allá de lo inmediato y práctico, hacia el fin último de la vida humana, in- dividual y socialmente. “Éste es el hecho arrollador y dominante del discurso social moderno: que la disputa no se refiere sólo a las di- ficultades, sino al objetivo [al pro- pósito final] Estamos de acuerdo respecto del mal; es por el bien por lo que deberíamos arrancar- nos los ojos […] Lo que está mal es que no nos preguntamos qué está bien.” 12 Considerar el deber ser es im- portante. Volver al mundo de las ideas, como habrían querido Só- crates o Platón. 12 G. K. Chesterton, What is wrong with the world…
177 La Cuestión Social AÑO 28, N. 2 Martin Heidegger compartía este punto de vista. En su ensayo Serenidad 13 —escrito en 1954, en la etapa más álgida del debate so- bre el potencial de la energía nu- clear—, el autor de Ser y Tiempo describía el problema fundamen- tal de la sociedad moderna: la hui- da ante el pensar. El filósofo de la Selva Negra denunciaba que, pre- cisamente en una época rebosante de estudios científicos, universi- dades y centros de investigación, la sociedad humana se halla “po- bre de pensamiento”. Desde luego que vivimos entre cálculos de to- dos tipos, estimaciones racionales presentadas en términos cuan- titativos para encontrar medios óptimos para esto y aquello. Pero este tipo de operación intelectual es incapaz de resolver los proble- mas que están devastando al mun- do, porque eso requiere otro tipo de pensamiento: el meditativo. El pensar meditativo no es igual que el pensamiento calculador, porque este último atiende a los medios más eficientes y eficaces “para pa- sar de una suerte a la siguiente”, pero sin la capacidad y el tiempo para reflexionar sobre los fines de la acción humana. El pensamiento meditativo, filosófico, de luces al- tas o de gran calado, va más allá de la acción instrumental para pre- 13 Martin Heidegger. Serenidad, Madrid, El Serbal, 2003. guntarse sobre el sentido último de las cosas, atendiendo a su esen- cia. En tiempos de crisis, de cruce de caminos, cuando es importante saber bien qué camino tomar, es- te pensamiento de luces altas, de gran visión y gran calado es lo que necesitamos. Y no es precisamen- te lo que estamos viendo, en gene- ral, entre los líderes del mundo. La crisis pandémica nos pone ante la evidencia de que necesita- mos un nuevo pensamiento. Nece- sitamos pasar de paradigmas de dominación a paradigmas de coo- peración; de una lógica competi- tiva de naturaleza excluyente, en la que para que unos ganen otros tienen que perder, a una lógica de naturaleza solidaria; de una diná- mica que divide al mundo entre afortunados y desafortunados, ba- sado en un paradigma de desigual- dad esencial entre los hombres, a una dinámica basada en el respeto mutuo en la que se reconozcan las diferencias existenciales, pero se afirme la igualdad esencial entre los seres humanos. Necesitamos salir de la lógica de dominación de las potencias centrales sobre los pueblos “periféricos” para dar pa- so a una lógica en que se haga rea- lidad la negociación multilateral, con una visión de bienestar global para la humanidad y sostenibili- dad planetaria. Necesitamos nue-
178 La Cuestión Social Año 28, n. 2 vos modelos mentales a partir de una renovada conciencia ética, si se quiere, siguiendo el imperativo categórico kantiano, con sus tres postulados: tratar a los otros co- mo quisiera uno ser tratado; obrar de tal manera que la acción pueda ser tenida como norma universal de conducta y nunca tratar a otro ser humano como un medio, sino siempre como un fin en sí mismo. Por otro lado, estamos también ante los límites del paradigma cientificista y tecnocrático que tantos frutos ha dado en los cuatro últimos siglos, pero que hoy resul- ta quizá demasiado estrecho para responder debidamente a la com- plejidad de nuestro sistema-mun- do. Lo han señalado ya muchas voces desde hace décadas. Pensa- mos particularmente en las tesis de Edgar Morin para abrir el pen- samiento hacia una mayor com- plejidad 14 o en los planteamientos de James Gleik con su teoría del Caos 15 y otros tantos, como Fritjof Capra 16 , Ilya Prigogine 17 o Rupert Sheldrake 18 . Todos estos autores 14 Edgar Morin, Introducción al pensa- miento complejo, Gedisa. 15 James Gleick, Chaos: Making a new science, Viking, 1987. 16 Fritjof Capra, The turning Point: Sci- ence, Society and the Rising Culture, Bantam Books, 1983. 17 Ilya Prigogine e Isabella Stegners, Or- der out of Chaos, Bantam Books, 1984. 18 Rupert Sheldrake, Morphogenetic señalan los límites del paradigma cientificista de Descartes, Bacon y Newton que abrió las puertas a la modernidad en el conocimiento —tan poderoso y benéfico como ha sido—, que partió de una meto- dología que fragmenta la realidad, obnubilando lo que hoy conoce- mos como los enfoques de totali- dad más propios del pensamiento sistémico y que permiten la com- prensión de los problemas desde la multiplicidad de las diversas relaciones entre las partes del sis- tema, aun aquellas que pueden considerarse como menores. En el pensamiento complejo de la teoría de sistemas no hay elementos irre- levantes: el aleteo de unas cuantas mariposas en una parte del mun- do puede desencadenar una tor- menta en otra parte, a miles de kilómetros de distancia. No se tra- ta aquí de descalificar a la ciencia tradicional, sino de renovarla con enfoques que permitan explicar mejor la realidad del mundo y no tanto para dominar a la naturale- za, sino para vivir en armonía con el cosmos. Bajo estos paradigmas cuenta más el todo que las partes, o mejor dicho, se concibe la im- portancia de las partes en relación al todo. Se busca una nueva cien- cia, más inspirada en la lógica de la física cuántica que en la de la fí- Fields and the Implicate Order, Revision 5, 1982.
179 La Cuestión Social AÑO 28, N. 2 sica newtoniana, con más atención a los efectos de externalidad, con mayor cuidado sobre el sistema en su conjunto. El problema del paradigma tec- nocientífico tradicional, como bien quedara planteado en el Novum Organum de Francis Bacon, radica en su afán de dominio del hombre sobre la naturaleza. Bajo este pa- radigma evolucionaron la mecáni- ca de Newton, la termodinámica, la química y el sinnúmero de apli- caciones que le abrieron camino a las diversas aplicaciones desde la ingeniería que permitieron la re- volución industrial y el progreso material de la humanidad como lo conocemos. Ha sido un paradigma que ha dado a la humanidad mu- cho poder sobre la naturaleza, pe- ro con efectos colaterales terribles y muy significativos. Consideramos aquí pertinente citar algunos párrafos del papa Francisco como los plantea en su carta encíclica Laudato si’, sobre el cuidado de la casa común: La humanidad ha ingresado en una nueva era en la que el pode- río tecnológico nos pone en una encrucijada. Somos los herederos de dos siglos de enormes olas de cambio: el motor a vapor, el fe- rrocarril, el telégrafo, la electri- cidad, el automóvil, el avión, las industrias químicas, la medicina moderna, la informática y, más recientemente, la revolución digi- tal, la robótica, las biotecnologías y las nanotecnologías. Es justo alegrarse ante estos avances, y entusiasmarse frente a las am- plias posibilidades que nos abren estas constantes novedades, por- que la ciencia y la tecnología son un maravilloso producto de la creatividad humana donada por Dios […] (102). […] pero no podemos ignorar que la energía nuclear, la biotecnolo- gía, la informática, el conocimien- to de nuestro propio adn y otras capacidades que hemos adquiri- do nos dan un tremendo poder. Mejor dicho, dan a quienes tienen el conocimiento, y sobre todo el poder económico para utilizarlo, un dominio impresionante sobre el conjunto de la humanidad y del mundo entero. Nunca la hu- manidad tuvo tanto poder sobre sí misma y nada garantiza que vaya a utilizarlo bien, sobre todo si se considera el modo como lo está haciendo. Basta recordar las bombas atómicas lanzadas en pleno siglo xx, como el gran despliegue tecnológico ostentado por el nazismo, por el comunismo y por otros regímenes totalita- rios al servicio de la matanza de millones de personas, sin olvidar que hoy la guerra posee un ins- trumental cada vez más mortífe- ro. ¿En manos de quiénes está y puede llegar a estar tanto poder? Es tremendamente riesgoso que resida en una pequeña parte de la humanidad (104). 19 19 Papa Francisco, Alabado sea: sobre el cuidado de la casa común, Buena Pren- sa, 2017.
180 La Cuestión Social Año 28, n. 2 Es claro que el problema no es el conocimiento en sí adquirido por los seres humanos, sino su utili- zación, a menudo tan parcial, tan al margen de una ética que par- ta del respeto a la naturaleza y a la vida misma, incluyendo la hu- mana. Cuando este conocimiento se pone al servicio del paradigma político y económico dominante antes señalado, esto es, al servi- cio de la acumulación de capital y del poder militar, empezamos a tener problemas. Además, si este paradigma se considera como la única forma de racionalidad po- sible, fragmentando la compren- sión del mundo sin perspectiva de totalidad sistémica, y dejando de lado otras formas de conocimien- to humano frente a la inmensidad del cosmos y el misterio de la vida, como el conocimiento que pueden aportar, por ejemplo, la metafísica o la teología (que desde este pa- radigma cientificista estrecho se consideran básicamente supers- tición o pensamiento mágico), el saber pierde la perspectiva de la función del hombre en el mundo y la humanidad se desubica. Para Jacques Ellul, filósofo, so- ciólogo y teólogo francés, al ana- lizar lo que él llama la sociedad tecnológica, 20 que es la nuestra, la tecnociencia se ha salido de con- 20 Jacques Ellul, The Technological Socie- ty, Vintage, 1967. trol para el hombre y ha venido a ocupar el papel de actor central en el drama de nuestra historia: la tecnociencia se ha independiza- do del control humano y hoy nos domina, a menudo llevándonos a donde no queremos ir. “La tecno- ciencia se ha convertido en el suje- to agente de la historia”, ya no los seres humanos. Y aquí es impor- tante señalar que por tecnociencia no debemos entender exclusiva- mente la acción de las máquinas o las formulaciones de la física o la química. También es tecnociencia la racionalidad económica finan- cierista de la que hemos hablado antes. Por esto, es correcto hablar de tecnocracia. En la sociedad de la tecnociencia, manda la tecnocien- cia, no la prudencia. Y no siempre la solución de los expertos tecno- científicos es la mejor para las so- ciedades humanas. También los filósofos de la Es- cuela de Frankfurt han hecho una crítica similar a la sociedad tec- nocrática, particularmente cuando la tecnocracia se pone al servicio de los intereses capitalistas o de los poderes del estado o fácticos. Para Max Horkheimer, 21 la raciona- lidad tecnocrática, que él llamaba instrumental, era una racionali- dad eclipsada, incompleta, trunca, 21 Max Horkheimer, Crítica de la Razón Instrumental, Trotta, 2010.
181 La Cuestión Social AÑO 28, N. 2 literalmente mocha y de conse- cuencias fatales para el desarrollo pleno de la humanidad. Era lo que, con su amigo Theodor Adorno, llamaron la dialéctica de la Ilus- tración: al gran proyecto libera- dor de la razón ilustrada le había salido “el chirrión por el palito” o “el tiro por la culata”. Lo mismo señaló otro destacado miembro de esta escuela de pensamiento, Her- bert Marcuse: A medida que se despliega la ra- cionalidad capitalista, la irracio- nalidad se torna razón: Razón, porque es un gigantesco desarro- llo de la productividad, conquista de la naturaleza, acumulación de mercancías (cada vez más accesi- bles a estratos más amplios de la población); pero irracionalidad, porque esta creciente productivi- dad, este dominio de las fuerzas naturales, esta riqueza social, se convierten en fuerzas destructo- ras, no sólo en sentido figurado, en la medida que se liquidan los llamados valores superiores, sino también en sentido literal: Esta agresividad acumulada se des- carga mediante la legitimación de formas opresivas y métodos científicos de exterminio. 22 Es en buena medida la vieja his- toria de El Aprendiz de Brujo o el mito de Frankestein. Se juega con 22 Herbert Marcuse, El hombre unidimen- sional: ensayo sobre la ideología de la sociedad industrial avanzada. Beacon Press, 1991. el enorme poder de la ciencia y de la técnica, pero al margen de la prudencia que dicta la reflexión sobre los fines. Y estamos corrien- do a la sobreexplotación irracio- nal de los recursos de nuestro planeta, poniendo a muchos de ellos en riesgo grave de extinción y amenazando desde luego nues- tra existencia misma. El paradig- ma tecnocientífico se conecta con el paradigma economicista para imponer un muy poderoso siste- ma de dominación, no sólo de los hombres sobre la naturaleza, sino de unos cuantos hombres sobre todo el resto. Regresando a la encíclica del papa Francisco, el jerarca de la Iglesia Católica cuestiona el carác- ter unidimensional del paradigma tecnocientífico que se ha hecho cultura de manera desordenada, sin proporción y sin prudencia. En particular, Francisco cuestiona el modo en que la humanidad ha asu- mido la tecnología y su desarrollo, como un tipo de pensamiento ho- mogéneo y unidimensional, ante el cual busca controlarlo todo, to- mándose la licencia de pretender manipular la naturaleza a su anto- jo, sin reconocer límites a la explo- tación humana sobre el mundo: La intervención humana en la na- turaleza siempre ha acontecido, pero durante mucho tiempo tuvo
182 La Cuestión Social Año 28, n. 2 la característica de acompañar, de plegarse a las posibilidades que ofrecen las cosas mismas. Se trataba de recibir lo que la realidad natural de suyo permi- te, como tendiendo la mano. En cambio, ahora lo que interesa es extraer todo lo posible de las co- sas por la imposición de la mano humana, que tiende a ignorar u olvidar la realidad misma de lo que tiene delante. Por eso, el ser humano y las cosas han dejado de tenderse amigablemente la mano para pasar a estar enfrentados. De aquí se pasa fácilmente a la idea de un crecimiento infinito o ilimitado, que ha entusiasmado tanto a economistas, financistas y tecnólogos. Supone la mentira de la disponibilidad infinita de los bienes del planeta, que lleva a estrujarlo hasta el límite y más allá del límite (106). 23 Los efectos de esta cultura reduc- cionista de dominación tecnocrática como pensamiento prácticamente único en el entramado institucio- nal de nuestro sistema económico y político están a la vista: se consta- tan en la brutal degradación del ambiente, en el vasto número de especies en extinción en todo el planeta, en los efectos devastado- res del cambio climático y la se- cuela de catástrofes naturales que atestiguamos cada vez con más in- tensidad en todo el mundo. Es im- perativo y urgente movernos más allá de este paradigma, de esta ra- 23 Papa Francisco, op. cit. cionalidad eclipsada, pero es difí- cil. Así lo dice el papa: No puede pensarse que sea posible sostener otro para- digma cultural y servirse de la técnica como de un mero instrumento, porque hoy el paradigma tecnocrático se ha vuelto tan dominante que es muy difícil prescindir de sus recursos, y más difícil toda- vía es utilizarlos sin ser domi- nados por su lógica. Se volvió contracultural elegir un estilo de vida con objetivos que pue- dan ser al menos en parte in- dependientes de la técnica, de sus costos y de su poder glo- balizador y masificador. De hecho, la técnica tiene una in- clinación a buscar que nada quede fuera de su férrea lógica, y “el hombre que posee la téc- nica sabe que, en el fondo, ésta no se dirige ni a la utilidad ni al bienestar, sino al dominio; el dominio, en el sentido más ex- tremo de la palabra” (108). Es más, el papa Francisco cues- tiona las posibilidades reales de cambio derivadas de las reuniones cumbre que los mandatarios de las más influyentes naciones del mun- do realizan para discutir medidas correctivas a este fenómeno global que, a largo plazo, puede resultar mucho peor que la pandemia del coronavirus y la crisis económica subsecuente. La razón es que no llegaremos a ninguna solución de
183 La Cuestión Social AÑO 28, N. 2 fondo si la queremos encontrar desde el arreglo de paradigmas dominantes en materia de políti- ca, economía y tecnociencia. Ne- cesitamos una nueva racionalidad, un nuevo pensamiento, otros pa- radigmas, una nueva cultura. La cultura ecológica no se puede reducir a una serie de respuestas urgentes y parciales a los proble- mas que van apareciendo en tor- no a la degradación del ambiente, al agotamiento de las reservas naturales y a la contaminación. Debería ser una mirada distinta, un pensamiento, una política, un programa educativo, un estilo de vida y una espiritualidad que conformen una resistencia an- te el avance del paradigma tec- nocrático. De otro modo, aun las mejores iniciativas ecologistas pueden terminar encerradas en la misma lógica globalizada. Bus- car sólo un remedio técnico a ca- da problema ambiental que surja es aislar cosas que en la realidad están entrelazadas y esconder los verdaderos y más profundos pro- blemas del sistema mundial (111). Sin embargo, es posible volver a ampliar la mirada, y la libertad humana es capaz de limitar la técnica, orientarla y colocarla al servicio de otro tipo de progreso más sano, más humano, más so- cial, más integral (112). Lo que está ocurriendo nos pone ante la urgencia de avanzar en una va- liente revolución cultural (114). Desde luego, esta valiente revo- lución cultural exigirá pagar un precio. Para decirlo a la mexicana: no es posible comer chicharrón sin matar al puerco. El cambio re- querido y urgente supondrá una importante reasignación de recur- sos sociales; necesitamos valorar otros valores más significativos que la acumulación de capital. Tal vez el valor de la vida descubra- mos que es más importante que el dinero. Escenarios postpandémicos. Depende de lo que hagamos. En El Cisne Negro, Nassim Nicho- las Taleb, 24 desarrollaba el impacto que en la historia del mundo han tenido los eventos inesperados, sorprendentes, que considerába- mos poco probables, que no pen- sábamos que podían ocurrir, que resultaban contrarios a nuestras expectativas. Desde la aparición del cristianismo en un pueblo per- dido en Palestina o el colapso del poderosísimo y milenario Impe- rio Romano, hasta el surgimiento y expansión del Islam, la transfor- mación del orden feudal y el des- cubrimiento de América, o la Gran Guerra y su ola de destrucción en la civilizada y soberbia Europa de inicios del siglo xx, el ascenso de 24 Nassim Nicholas Taleb, El Cisne Negro: el impacto de lo altamente improbable, Paidós.
184 La Cuestión Social Año 28, n. 2 Adolf Hitler y la irracionalidad del nazismo que brotó de la educada sociedad germana; todos estos eventos aparecen como cisnes ne- gros, cuando se pensaba que todos los cisnes eran, o debían ser, blan- cos. Realmente no es que fueran eventos que no pudieran ocurrir o que fueran absolutamente impre- decibles; más bien, es que no los contemplábamos en el horizonte de escenarios factibles dados los sesgos inherentes a nuestra capa- cidad cognitiva. Pero los caminos posibles de la aventura humana en el mundo resultan mucho más am- plios, complejos y sorprendentes de lo que normalmente queremos pensar o estamos acostumbrados a ver. Parece que no nos gusta mo- vernos mucho “fuera de la caja”, preferimos pensar que solamente hay cisnes blancos… hasta que aparece uno negro, que nos obli- ga a renovar nuestros paradigmas y abrir nuestras capacidades de conocimiento y acción. Los cisnes negros de Taleb irrumpen súbita- mente en la historia, provocando un quiebre en el flujo de los acon- tecimientos y una alteración en la dinámica del sistema. Fue el mismo Nassim Nicholas Taleb uno de los primeros en ad- vertir, desde el principio de la pan- demia, sobre el potencial impacto dramático de la covid-19 y su ca- pacidad de transformación sisté- mica. Señalaba que “los sistemas complejos interconectados tienen atributos que permiten a ciertos fenómenos salirse de control y ge- nerar resultados extremos”. Pues bien, nuestra sociedad global, tan interconectada y compleja, resultó un magnífico caldo de cultivo para uno de estos fenómenos que sacan al sistema de la zona de control y nos sorprenden, demandando de las sociedades y sus líderes una gran capacidad para “moverse fue- ra de la caja”, innovar en sus mo- delos mentales, en su capacidad de colaboración creativa y en su talento para conservar la goberna- bilidad con sensatez en las diversas sociedades y en el sistema-mundo en que vivimos, que parece que tendrá qué cambiar en muchos aspectos. Como lo ha planteado Bruno Tertrais, de la francesa Fon- dation pour la Recherche Stratégi- que: “Esta pandemia es la prueba de estrés perfecta de la sociedad global contemporánea y, debido a su naturaleza brutal y masiva, una verdadera sorpresa estratégi- ca como la caída del Muro de Ber- lín o la crisis financiera de 2008”. 25 Sí, una verdadera sorpresa es- tratégica como la caída del Muro de Berlín o la crisis financiera de 25 Bruno Tertrais, L’année du Rat. Conséquences stratégiques de la crise du coronavirus, Fondation pour la Recher- che Stratégique, París, abril, 2020.
185 La Cuestión Social AÑO 28, N. 2 2008, pero peor. La crisis pandé- mica cae como la gota que no sólo derrama el vaso sino que lo rom- pe, aunque hablar de un vaso pue- de ser poca cosa. Tal vez sea mejor hablar de los diques de una presa. En particular, la pandemia econó- mica tiene la fuerza para romper esos diques que habían contenido las presiones sociales acumuladas en el sistema global a lo largo de las últimas tres décadas. Entre los muchos artículos es- critos al calor de la pandemia, el escritor y activista uruguayo Raúl Zibechi, en su juventud vincula- do con el movimiento tupamaro, señala que “la pandemia supone la profundización de la decaden- cia y crisis del sistema que, en el tiempo corto, habría comenzado en 2008, y en el largo se extiende desde la revolución mundial de 1968. Entramos en un período de caos del sistema-mundo, que es la condición previa para la forma- ción de un nuevo orden global”. 26 Es probable. Las demandas de cambio social que hoy estallan an- te el tsunami pandémico se vie- nen acumulando desde el último cuarto del siglo xx y, aunque en efecto muchas cosas han cambia- do desde entonces para bien, la verdad es que no tenemos la clase 26 Raúl Zibechi, A las puertas de un nuevo orden mundial, Elsaltodiario.com, 20 de marzo, 2020. de mundo que en diversos senti- dos se anhelaba y se sigue anhe- lando. O peor: es una realidad que han crecido los factores de riesgo que nos amenazan, sociales o me- dio ambientales. En los últimos cincuenta años el sistema-mundo ha generado mucha riqueza eco- nómica, sin duda, y la comodidad material ha alcanzado niveles que parecían increíbles para un núme- ro millonario de personas en todo el orbe que se han podido benefi- ciar notablemente del progreso en el llamado capitalismo tardío (late capitalism). Lo mismo se puede hablar de ciertos avances en materia de derechos humanos fundamentales, pero de nuevo, no para todos. Tomamos esta cita de un libro escrito a mediados de los noventa, en pleno jolgorio de la globalización neoliberal tras la caída del imperio soviético y que resume bien los sinsabores que ayudan a definir nuestro tiempo: “Quienes festejan por el avance tecnológico y el progreso señalan que ha traído mejores estánda- res de vida, lo que significa mayor velocidad, más opciones, más placer y más lujos. Sin embargo, ninguno de estos beneficios nos dicen algo sobre la satisfacción humana, su felicidad, seguridad y capacidad para sostener la vida en la Tierra”. 27 27 Jerry Mander, The Case Against Global Economy: and for a Turn Towards Loca-
186 La Cuestión Social Año 28, n. 2 Los vectores de nuestro cam- bio de época no son propios de la pandemia. La pandemia solamen- te los acelera. Pero ¿qué ocurrirá después? No lo sabemos. Mucho dependerá de lo que se haga, de las decisiones que se tomen, de la calidad del liderazgo, de la calidad de la cooperación internacional, etcétera. Desde luego, nada asegu- ra que el mundo vaya a ser mejor de lo que era antes de la pande- mia. No está claro que resulte más solidario, más sostenible, más hu- mano o más justo. De hecho, pue- de resultar peor. Según el historiador británico, Eric Hobsbawm, la humanidad empezó a vivir un gran cambio de época a partir del colapso del mundo soviético a finales de los ochenta y principios de los noven- ta. De hecho, Hobsbawm sugería, simbólicamente, que el siglo xx debía considerarse propiamente iniciado en 1914, cuando estalló la Primera Guerra Mundial y ter- minado en 1991, tras el derrum- be de la Unión Soviética. 28 Con el fin del sistema soviético, al menos en términos económicos y geopo- líticos, entrábamos a otra época, sin guerra fría y sin los estados terroríficos totalitarios propios del llamado socialismo real. Con lization, Routledge, 1997. 28 Eric Hobsbawm, Historia del siglo xx, 1914-1991, Barcelona, Crítica, 1995. la esperanza de que vendría un mundo mejor, Francis Fukujama anticipaba el triunfo definitivo de la democracia liberal y la econo- mía capitalista en todo el mundo, con el consiguiente correlato de un mundo de libertades, políticas y económicas y creciente prospe- ridad global. Sin embargo, el pro- clamado fin de la historia resultó ser un periodo de predominio de los grandes corporativos multina- cionales, sobre todo financieros, que en general pudieron imponer sus criterios, sus reglas, sus con- diciones y sus intereses por enci- ma de los estados nacionales, que convenientemente para sus élites políticas y económicas, se dejaron seducir por la lógica del capital y sus premisas ideológicas (neoli- berales). Los flujos de capitales y el comercio global se multiplica- ron alegremente, pero el desarro- llo generalizado que se prometía no se dio, o no al menos de mane- ra equilibrada, ni siquiera en los numerosos países que siguieron puntualmente las indicaciones de los organismos rectores de este nuevo orden mundial (fmi, Banco Mundial). Por el contrario, ante la creciente desregulación de los mercados, sobre todo financieros, los juegos especulativos y la mo- vilidad del capital, lo que tuvimos fueron crisis espantosas en la eco- nomía mundial, periódicas y cada una con costos sociales altísimos
187 La Cuestión Social AÑO 28, N. 2 que, lejos de resolverse con me- didas de buen gobierno, fueron empeorando: entre las medidas de corrección (se dice: de ajuste) y la siguiente crisis básicamente debida a las mismas causas que la precedente, el deterioro de las condiciones de vida de grupos muy amplios de población se fue haciendo cada vez mayor, tanto en el primer mundo como en el terce- ro, acumulando las desgracias y el descontento de la población hasta los estallidos de movimientos so- ciales de protesta en 82 países, del tipo de Los Indignados u Occupy Wall Street, para dar paso después a movimientos radicales, de corte autoritario, lo que para algunos revivió los fantasmas de la política en los treinta del siglo pasado. No debería sorprender esta reacción de poblaciones tan maltratadas por el sistema. La desigualdad en la distribución del ingreso ha au- mentado muy considerablemente, castigando fuertemente a las cla- ses medias y empujando a muchos millones de personas para dejar- las atoradas en los laberintos de la pobreza estructural. Como era de esperarse ante la cancelación de alternativas de empleo e ingresos, en especial en países que no gozan de la protección del seguro de des- empleo, también creció el tamaño de la economía del crimen, cuyos actores aprovecharon muy bien las ventajas de este llamado “apla- namiento de la Tierra”, 29 estimula- do por la desaparición de barreras comerciales, la multiplicación de las redes informáticas y en gene- ral por los vectores del proceso de globalización de los mercados y transacciones financieras que han caracterizado este momento his- tórico del sistema-mundo. La eco- nomía del crimen apareció como opción para tener algo entre quie- nes, de otro modo, no encontraban opciones de subsistencia. 30 La apertura universal y el go- ce de libertades y prosperidad que se anticipaban para el mun- do postsoviético resultaron muy frágiles. El optimismo del llamado fin de la historia y el advenimiento del último hombre vivió un punto de quiebre muy significativo con los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 sobre varios puntos estratégicos en Estados Unidos; pero desde entonces, el te- rrorismo ha seguido azotando en el mundo, con diversos ataques, pequeños y dispersos, particular- mente en ciudades europeas, pero no nada más. La presencia de al- gunos radicales musulmanes com- prometidos con la guerra contra los infieles, más el crecimiento de 29 Thomas Friedman, La Tierra es plana, Martínez Roca, 2006. 30 Misha Glenny, McMafia: A Journal Through the Global Criminal Under- world, Vintage, 2009.
188 La Cuestión Social Año 28, n. 2 la migración desde el mundo islá- mico que se sumergió en la grave crisis política que devino la llama- da primavera árabe, le ha movido el piso seriamente a los valores de las democracias liberales euro- peas, que tan sólidas se veían des- de el final de la Segunda Guerra Mundial. Los movimientos nacio- nalistas radicales, algunos clara- mente xenofóbicos, van haciendo avanzar lo que se conoce como una revolución iliberal, que pre- siona hacia el desmantelamiento de la institucionalidad protecto- ra de las muy amplias libertades civiles de los países occidentales, y van ganando adeptos, lo mismo en Hungría y en Italia que en Francia, Austria, Holanda, Grecia, por mencionar a los principales, donde los partidos que abande- ran estas ideas se han quedado muy cerca de hacerse gobierno. Llama la atención que incluso en Alemania, el extremista partido de tendencia neonazi, Alternativa por Alemania ha seguido ganando posiciones políticas. El crecimiento de las ideologías antiliberales ha venido preocu- pando a muchos analistas desde hace algunos años, particularmen- te desde la crisis financiera de 2008. Ciertamente, estas tenden- cias antiliberales, por lo pronto, carecen de un marco filosófico conceptual y carecen de la iden- tidad que tuvieron en el siglo pa- sado los movimientos fascistas o comunistas previos a la Segunda Guerra Mundial. El antiliberalismo que estamos viendo es mucho más rupestre, emocional, desarticula- do. Pero no menos preocupante y activo. ¿Qué implica que en los paí- ses que configuraban el corazón del liberalismo político ilustrado, tanto en Europa como en Estados Unidos se consolide la fuerza polí- tica de líderes y grupos que recha- zan derechos humanos universales (contra diversos grupos étnicos y crezca la violencia contra los mi- grantes), se busque restringir al- gunas libertades civiles y tomen fuerza los discursos nacionalistas? ¿Hasta dónde, por ejemplo, puede llegar el movimiento supremacis- ta blanco y el resurgimiento del Ku Klux Klan en Estados Unidos? “Welcome to Planet Trump”, seña- laba un artículo en Commentary Magazine en 2016. 31 La revista Foreign Affairs abor- daba el tema en una edición en que exploraba las macrotenden- cias del mundo en que vivimos. 32 Alertaba contra el resurgimiento de “las fuerzas oscuras de la po- lítica mundial”: antiliberalismo, 31 Sohrab Ahmari, “Illiberalism: the Worldwide Crisis”, Commentary Maga- zine, junio 16, 2016. 32 Foreign Affairs, “Which world are we living in?”, junio-agosto, 2018.
189 La Cuestión Social AÑO 28, N. 2 autocracia, nacionalismo, protec- cionismo, reestructuración de zo- nas de influencia y revisionismo territorial. Se lamentaba de que dos potencias globales fundamen- tales, Rusia y China, no dieran ma- nifestaciones de avanzar hacia un orden político democrático, sino que, por el contrario, fortalecieran su autoritarismo en torno a Vla- dimir Putin y Xi Jinping. En otro número reciente, 33 la misma publi- cación hacía un recuento del incre- mento del poder de los autócratas en el mundo: además de Putin y Xi Jinping, consolidan su poder Re- cep Tayyib Erdogan, en Turquía, y VIktor Orban, en Hungría; o Rodri- go Duterte, en Filipinas, al tiempo que dedica varios ensayos sobre “la muerte del sistema de comer- cio global. “En todo el mundo ha surgido una nueva mentalidad, una que ve a las instituciones in- ternacionales y la globalización como amenazas a la soberanía e identidad nacionales”. 34 También la democracia formal acusaba una crisis significativa an- tes del estallido de la pandemia. La proliferación de libros y ensa- yos académicos sobre el asunto no deja dudas al respecto. Desde 33 Foreign Affairs, “Autocracy now”, sep- tiembre-octubre, 2019. 34 Daniel Deudney y G. John Ikenberry, “Liberal order: The resilient order”, For- eign Affairs, julio-agosto, 2018. Ruptura (2017) de Manuel Cas- tells, hasta How democracy ends (2018), de David Runciman; Cómo mueren las democracias (2018), de Steven Levitsky o El Pueblo vs. la Democracia: por qué nuestra li- bertad está en peligro y cómo sal- varla (2018), de Yascha Mounk, por mencionar algunos ejemplos. Todos estos libros señalan una cri- sis de representatividad entre la clase política y los electores: “No nos representan”. Representantes elegidos y electores no convergen necesariamente en sus intereses y el entramado de instituciones democráticas no está teniendo la capacidad de respuesta a la pro- blemática que viven las personas a las que deberían re-presentar y servir. Los valores genuinos de un orden democrático liberal, con lo que supone en cuanto a vivir en un estado de derecho, con división de poderes, elecciones libres, posibi- lidades de cambio social mediante la generación de nuevos consen- sos, de pronto no se ve. Las institu- ciones democráticas han entrado a un periodo inercial con escasa capacidad de transformación de un orden establecido que no está respondiendo al bien común de la sociedad y la clase política que- da atrapada en su red de intereses particulares: “En la práctica, la elección se limita a aquellas deci- siones que ya están enraizadas en las instituciones y los intereses
190 La Cuestión Social Año 28, n. 2 creados de la sociedad [...] La polí- tica se profesionaliza y los políticos se convierten en un grupo social que defiende sus intereses comu- nes por encima de los intereses de quienes dicen representar: se forma una clase política, que, con honrosas excepciones, trasciende ideologías y cuida su oligopolio” 35 . En éstas andábamos cuando se nos hizo presente el tsunami pan- démico de la covid-19. Y aunque a la pandemia no se le puede im- putar el surgimiento de estas fuer- zas oscuras de la política mundial, como las llaman en un artículo de Foreign Affairs, sin duda pue- de reforzarlos y acentuarlos. En el análisis prospectivo que publica la Fondation pour la Recherche Stratégique antes citado, Bruno Tertrais pronostica un fuerte im- pacto hacia la desglobalización del mundo que ya venía avanzando de manera notable desde la cri- sis del 2008, con caídas percep- tibles en los flujos de comercio y de inversión internacionales. La vulnerabilidad de las economías nacionales que no se terminan de recuperar desde la crisis subrpri- me, el auge de tendencias naciona- listas y proteccionistas ya referido, la evolución de la tecnología (que permite la repatriación de ciertas 35 Manuel Castells, Ruptura: la crisis de la democracia liberal, Buenos Aires, Alian- za Editorial, 2017. industrias) y las preocupaciones sobre el medio ambiente, ya ve- nían empujando al movimiento desglobalizador, pero la crisis glo- bal del Coronavirus será un im- portante catalizador para acelerar estas tendencias. Con las reservas habituales, uno puede ya vislumbrar algunas ten- dencias probables: la disminu- ción de la globalización; el declive del populismo, pero el éxito de los nacionalismos y la venganza de las fronteras; el regreso de la autoridad pública; el advenimien- to de los sistemas de vigilancia y la proliferación de comporta- mientos de aislamiento; el riesgo de acciones políticas o militares oportunistas ... Y podemos apos- tar que no surgirá un gran polo de poder de la crisis, ya sea como co- mo estado o como modelo. 36 Una seria disminución de la in- terconectividad internacional, de los viajes por avión, de los inter- cambios económicos y científicos, de los flujos de inversión y co- mercio, incluso de la cooperación internacional puede estar en el horizonte. También un incremen- to de las tendencias autoritarias en diversos estados nacionales y una peor valoración de la demo- cracia formal y las instituciones de las sociedades abiertas en general. Aumentará también el miedo en- 36 B. Tertrais, op. cit.
191 La Cuestión Social AÑO 28, N. 2 tre la población, y así por ejemplo, en Estados Unidos, ante la pande- mia, las ventas de armamento se triplicaron nada más en los pri- meros dos meses de la crisis. Las narrativas de colapso civilizatorio se multiplican, entre relatos reli- giosos sobre el fin de los tiempos o un castigo de Dios o de la Natura- leza, hasta teorías conspiratorias de distinto bagaje. Esto podría in- crementar la violencia social o la pretensión de soluciones indivi- dualistas, a nivel de personas o de comunidades que busquen aislar- se del resto de los grupos sociales. En suma, podemos caminar hacia una sociedad más cerrada y me- nos libre. Por otro lado, el impacto econó- mico de la pandemia incrementará el número de personas en situación de pobreza en todo el mundo, incre- mentando la ya enorme desigual- dad económica preexistente, con su secuela de efectos colaterales. El incremento de la desigualdad y la crisis económica que sumirá en la pobreza a millones de personas en todo el mundo hará que cientos de miles de personas quieran escapar de la miseria en sus países buscan- do oportunidades para no morirse de hambre en sus lugares de ori- gen, devastados todavía más por la pandemia económica que gol- peará, como siempre, con mayor fuerza a esos territorios dolientes del mundo. Para darnos una idea, la onu estima que el impacto eco- nómico generará hambrunas en 125 millones de personas, adicio- nales a los que ya las padecían en el mundo. Una verdadera catás- trofe. El desempleo será terrible: nada más en América Latina, se espera una cifra de desempleados formales de alrededor de 75 mi- llones de personas (en una región caracterizada por el enorme volu- men de personas en la economía informal, a las que no se espera que les vaya mejor). Esto, en com- binación con los propios efectos económicos de la pandemia en el mundo desarrollado, particular- mente en Europa y Norteamérica, incrementará la xenofobia y las tendencias racistas. ¿O qué es lo que podríamos esperar cuando en los primeros dos meses de pande- mia, en Estados Unidos las solici- tudes de ayuda de desempleo han alcanzado la cifra récord de 26 millones y, al momento de escri- bir esto, se calcula que al final de la crisis podrían alcanzarse cerca de 50 millones de parados? ¿Qué efecto puede tener el colapso de la economía en la Unión Europea, si Christine Lagarde, hoy presiden- te del Banco Central Europeo, es- tima que puede llegar al -15% del pib? Diversos analistas pronosti- can que la recuperación será lenta y requerirá muchos meses, y que no será una recuperación en for-
192 La Cuestión Social Año 28, n. 2 ma de “V”, sino mucho más suave en la salida: “más como el logo de Nike”. 37 “La recesión será severa y la recuperación débil”. 38 Desde luego, también son posi- bles escenarios pospandémicos optimistas, en los que la humani- dad tome mayor conciencia tanto de nuestra vulnerabilidad como especie, como de nuestra interde- pendencia sistémica, según la cual no podemos darnos el lujo de ha- cer caso omiso de lo que ocurre en algún rincón de África o la An- tártida, sea en términos naturales o humanos. La crisis podría muy bien ser un importante agente ca- talizador de nuestra conciencia planetaria, que somos una sola hu- manidad profundamente interco- nectada, entre nosotros y todos con nuestro medio ambiente. El Coro- navirus podría ayudar a incremen- tar nuestra visión sistémica para analizar y resolver los problemas del mundo y ser un detonante de mayores niveles de cooperación internacional, estimular un lide- razgo internacional más solidario y participativo, formas de gobier- no más horizontales y, sobre todo, ser muy útil para el desarrollo de nuevos modelos mentales y cam- bios de paradigmas que permitan 37 Ignacio Fariza, “Anatomía de una (di- fícil) recuperación”, El País, 18 de abril, 2020. 38 Idem. liberar el potencial y el talento del género humano para la configura- ción de una mejor dinámica para la humanidad y el planeta en el que vivimos. La covid-19 nos expone ante una realidad muy clara en que se hace evidente la necesidad de mo- vernos con nuevos paradigmas antropológicos, político-económi- cos y científicos, como los seña- lados desde hace varios años por el filósofo francés Edgar Morin en “Los siete saberes necesarios pa- ra la educación del futuro”. 39 Entre las sugerencias de Morin, desta- can la formación de una nueva conciencia sobre los límites y los errores de nuestro conocimiento para avanzar hacia una orienta- ción más integral y sistémica del saber, mejor dispuesto para ha- cerse cargo del carácter global de nuestros problemas, rompiendo el carácter fragmentado de nuestras ciencias, favorecer el diálogo y el conocimiento interdisciplinario y ampliar la mirada para la mejor comprensión y solución de nues- tros problemas y desarrollo de la vida. Necesitamos saberes más pertinentes para lidiar con nuestra creciente complejidad. Necesita- mos una mejor educación y consi- deración de la condición humana, 39 Edgar Morin, Los siete saberes nece- sarios para la educación del futuro, unesco, 1999.
193 La Cuestión Social AÑO 28, N. 2 más integral, más allá del reduc- cionismo del homo oeconomicus, haciéndonos cargo de un desarro- llo humano que integre mejor los aspectos físicos, biológicos, psíqui- cos, culturales, sociales, históricos e incluso espirituales de la vida humana. Se requiere fortalecer “la identidad terrenal”, una mirada holística de nuestra dependencia mutua a nivel planetario, avan- zando hacia lo que también los papas, Juan Pablo ii y Francisco, han llamado una ecología integral, vinculando el desarrollo humano y familiar, con el desarrollo social y el cuidado y conservación del medio ambiente. También avan- zar en términos de comprensión humana, enriqueciendo nuestra capacidad de entendimiento mu- tuo en nuestra pluralidad cultural e histórica, abrir espacios de co- municación para una gestión más horizontal de nuestros problemas comunes y, finalmente, fortalecer una ética del género humano: prin- cipios éticos que puedan tener validez universal a fin de realizar “las dos grandes finalidades ético- políticas del nuevo milenio”: “es- tablecer una relación de control mutuo entre la sociedad y los indi- viduos por medio de la democra- cia y concebir la Humanidad como comunidad planetaria. La educa- ción debe no sólo contribuir a una toma de conciencia de nuestra Tierra-Patria, sino también permi- tir que esta conciencia se traduzca en la voluntad de realizar la ciuda- danía terrenal”. 40 En un escenario optimista so- bre los resultados de la crisis pan- démica, no debemos ignorar que, como sea, nunca la humanidad había estado en condiciones tan adecuadas para dar un salto ha- cia adelante en el sentido esboza- do por Morin y por muchos otros pensadores que han abogado por un nuevo pensamiento, una nue- va ética y una nueva acción social que permita a la humanidad vivir en mejores condiciones que las previas en cualquier otro momen- to de nuestra historia. Nunca an- tes habíamos podido disponer de tantos recursos cognitivos, tecno- lógicos, financieros, administrati- vos y de coordinación de la acción política-económica a gran esca- la como en este tiempo. Recursos los tenemos. Pero ¿estaremos dis- puestos a pagar el precio que se requiere para hacer realidad es- tos ideales? Como escribió alguna vez el novelista norteamericano John Sinclair: “Es difícil lograr que un hombre entienda algo cuando sus ingresos dependen de que no lo entienda”. En un ensayo fundamental es- crito en 1990, “Proyecto de una 40 Idem.
194 La Cuestión Social Año 28, n. 2 Ética Mundial”, 41 Hans Küng apro- vechaba el colapso del socialismo real en el bloque soviético para reflexionar sobre las oportunida- des de transformación de nuestra gestión o manejo del mundo que se abrían ante la caída del Muro de Berlín. ¿Seríamos capaces de corre- gir el estado de cosas como estaban al final de la “guerra fría” entre el bloque capitalista y el socialista? En aquellos años, Küng enunciaba algunos de los problemas más gra- ves que como humanidad enfren- tábamos entonces: “Cada minuto los países del mundo gastan 1.8 millones de dólares en armamen- to militar; cada hora mueren 1 500 niños de hambre o enfermedades causadas por el hambre; cada día se extingue una especie de anima- les o de plantas en el planeta; ca- da semana en los ochenta fueron detenidos, torturados, asesinados, obligados a exiliarse o bien opri- midos de las más variadas formas por regímenes represivos, más hombres que en cualquier otra época de la historia (exceptuan- do el tiempo de la Segunda Gue- rra Mundial); cada mes el sistema económico mundial añade 75,00 millones de dólares a la deuda del billón y medio de dólares que ya cargaban de un modo intolerable los pueblos del tercer mundo; y 41 Hans Küng, Proyecto de una Ética Mun- dial, Trotta, 1991. cada año se destruye para siempre una superficie de bosque tropical, equivalente a las tres cuartas par- tes del territorio de Corea”. 42 Se ve que para aquellos años las cosas no pintaban demasiado bien para una parte de la pobla- ción del mundo y tampoco para la madre Naturaleza. Para explorar las posibilidades de cambio que se podrían vislumbrar ante tal pa- norama, Küng abría una reflexión sobre una ocasión anterior en que se antojaba aprovechar el momen- to geopolítico para promover un cambio profundo en la forma de vivir juntos en este mundo. Tomó el caso de la humanidad en 1918, al término de la Primera Guerra Mundial, con su Paz de Versalles y la creación de la Sociedad de Na- ciones. Además, para algunos, se guardaba todavía la fe en el pro- greso tecnocientífico y para otros, se vivían los años de ilusión de la Revolución Rusa. Era, sin duda, una gran oportunidad para hacer un cambio de época bien dirigido hacia las más elevadas aspiracio- nes del género humano: se con- taba con la experiencia reciente del horror de la guerra y se tenía claro como nunca el valor de la paz; la tecnología disponible ya maravillaba a propios y extraños como una herramienta sorpren- 42 Idem.
195 La Cuestión Social AÑO 28, N. 2 dente para mejorar la calidad de vida de personas y pueblos, en medicina, en telecomunicaciones y los medios de transporte, en la magia del cine y demás; las cien- cias humanas y sociales, así como las ciencias naturales, alcanzaban para entonces una cima en la his- toria de la civilización que realiza- ba las viejas aspiraciones de vivir en la edad de la razón, fuera de la oscuridad de la ignorancia y la superstición; el diálogo intercul- tural entre las naciones del mun- do alcanzaba también una cima, y Oriente y Occidente podían en- contrarse en un diálogo de mutuo aprendizaje y enriquecimiento. ¿Qué más podía pedirse? Sin em- bargo, el anhelado mejoramiento de la humanidad no ocurrió. El filósofo judío alemán, Franz Ro- zensweig, excombatiente en los Balcanes durante la Gran Guerra, quien clamaba por un nuevo pen- samiento que reintegrara al hom- bre con la naturaleza y con Dios, 43 murió de esclerosis múltiple entre el final de los caóticos días de la República de Weimar y el ascenso de los nazis al poder en Alemania. Lenin canceló desde los primeros meses de la revolución bolchevi- que triunfante la oportunidad de construir un orden democrático en Rusia y en vez de ello sembró 43 Franz Rozensweig, La Estrella de la Redención (1921), Barcelona, Sígueme, 2007. el terror para imponer un sistema de dominación totalitario, prime- ro con la colaboración de Trotsky y luego con la continuación de Sta- lin. El tratado de Versalles terminó por asfixiar a Alemania e incubar odios contra los estados que los vencieron en la guerra; la ética de la tradición judeocristiana dio pa- so a una época de nihilismo en el corazón de Europa y los “alegres veinte” que se vivieron en los Es- tados Unidos terminaron en un festín de especulación financiera que estalló en octubre de 1929 con la primera gran crisis del sis- tema capitalista. “Las posibilida- des de un nuevo orden mundial se dilapidaron después de 1918”, escribe Küng. La fe en el progreso se fue desvaneciendo ante la crisis económica y la creciente utiliza- ción de la tecnología para causar y administrar la destrucción. El mundo no conoció mayores liber- tades, sino menos. El fascismo en Italia, Alemania y España se con- solidó en los treinta; el militaris- mo expansionista japonés se hizo dominante en el extremo oriente; las colectivizaciones forzosas y las purgas stalinistas marcaron la pauta en el mundo soviético y aquellos horrores desembocaron en la Segunda Guerra Mundial, con sus alrededor de 60 millones de muertos (las estimaciones más pesimistas elevan la cifra hasta ca- si 100 millones), sus campos de
196 La Cuestión Social Año 28, n. 2 concentración, su holocausto, sus bombardeos a poblaciones civiles y sus dos bombas atómicas. Para Hans Küng, las opciones para la construcción de un mundo mejor después de la Primera Guerra Mundial se cancelaron al no poder “ofrecer al mundo cánones éticos capaces de responder a las tareas del futuro”. 44 Después de la caída del Muro de Berlín y el colapso soviético, el teólogo alemán se preguntaba si sería posible, ahora sí, construir una mejor civilización global, a la altura de la dignidad humana, la solidaridad y la justicia, con más libertades, con más democracia y con más prosperidad mejor distri- buida entre los países y al interior de ellos. La respuesta es clara 30 años después de aquellas reflexio- nes del doctor Küng, y su proyecto de una ética mundial; lamentable- mente, no ha pasado del discurso académico. Estos 30 años de auge del capitalismo neoliberal (1990- 2020), en que el gran capital trans- nacional ha gobernado con su ética materialista bien representada por el mensaje de get rich, borrow, spend and enjoy han dejado un mundo más desigual, más injusto, con más violencia terrorista y eco- lógicamente devastado. En otros muchos, hemos perdido el senti- 44 H. Küng, op. cit. do del progreso, la orientación del proyecto civilizatorio, la noción metafísica sobre el sentido último de nuestra acción. Nos hemos que- dado con una noción de progreso que básicamente estriba en la acu- mulación de objetos, la mayoría de ellos poco útiles. En palabras de Küng, hemos tenido más ciencia, pero no más sabiduría; más tecno- logía, pero no más espiritualidad; más industria, pero no más mane- jo ecológico; más democracia, pe- ro no más conciencia ética. Algunos años después de este trabajo citado, en 1997, el mismo Hans Küng volvía sobre el tema, recalcando el extravío de sentido propio del capitalismo tardío: Ya nadie tiene una visión. Nadie puede ya decir lo que va a suce- der y adónde conduce el camino. La vida espiritual parece carac- terizada por la desorientación y por un angustioso vacío. Así se lamenta una de las más presti- giosas publicistas liberales de nuestro tiempo, la condesa Ma- rion Dönhoff, y —remitiéndose a las utopías de Aldous Huxley en Un mundo feliz (1922) y de George Orwell, 1984 (1949)— añade: tampoco existe hoy nadie que vaticine qué evolución va a seguir nuestra civilización […] Ciertamente carecemos en todos los sentidos de una visión realista que ilumine el futuro. Y me atrevo a añadir: difícilmente la podemos
197 La Cuestión Social AÑO 28, N. 2 esperar de los representantes de las grandes ideologías que en los dos últimos siglos se presentaban como interpretaciones científicas totales y atractivas pseudo- rreligiones, pero que actualmen- te han perdido vigencia. Se mire a la derecha o a la izquierda, nin- guna señal. 45 ¿Cómo saldremos de la crisis pandémica de 2020? Realmente no lo sabemos. ¿Volveremos a dejar la oportunidad para corregir el estado de cosas y aplicarnos con humildad, disciplina, claridad de valores y renovada conciencia éti- ca al mejoramiento de la condición humana y del mundo? Dependerá de nuestra capacidad de respues- ta como sociedad, de nuestra ca- pacidad de liderazgo horizontal y de colaboración tanto a nivel local como a nivel global; de la apertura para generar nuevos modelos mentales, de nuestra creatividad y capacidad de innovación, de la claridad de valores para orientar nuestras decisiones y nuestra acción colectiva. Un escenario pesimistamente se abre hacia una sociedad con más miedos y, en con- secuencia, menos globalizada, más cerrada, más autoritaria, más des- igual, más insegura y más violenta. Otro escenario, optimista, camina hacia una sociedad más conscien- 45 H. Küng, Una ética mundial para la eco- nomía y la política, México, Fondo de Cultura Económica, 2000. te de su vulnerabilidad e interde- pendencia, en la que aprendamos a responder a nuestros proble- mas con una perspectiva más soli- daria, más corresponsable, más global, más abierta, más humana, más creativa, más sostenible y más justa. ¿Aprenderemos a vivir a la altu- ra de nuestra propia dignidad per- sonal? A saber. Vivimos tiempos verdaderamen- te excepcionales. Un periodo que propiamente podemos llamar “de prueba”. Algunos estudiosos seña- lan que atravesamos por la crisis más profunda en la historia de la economía moderna. La pandemia de la covid-19 y sus efectos ponen a prueba nuestros sistemas sani- tarios, educativos, políticos, eco- nómicos y demás: nuestra forma de vivir como sociedad. También pone a prueba nuestra estructura de valores. La pandemia nos inter- pela sobre la realidad de nuestras creencias, principios y valores. La diferencia entre quiénes decimos o creemos ser y quiénes realmente somos. En este contexto es impor- tante no solamente esforzarnos por sobrevivir y superar la crisis, sino también detenernos a re- flexionar sobre nuestro modo de ser, sobre el tipo de sociedad que queremos y la calidad de vida a la que, como sociedad, aspiramos.
198 La Cuestión Social Año 28, n. 2 En su libro publicado más re- ciente, Jared Diamond 46 hace un buen análisis comparativo de có- mo distintas sociedades han re- suelto sus momentos de crisis que han puesto en riesgo su misma existencia, ante catástrofes natu- rales, guerras en condiciones muy desventajosas, situaciones polí- tico-sociales gravísimas. Y deri- va una serie de recomendaciones muy dignas de tener en cuenta an- te nuestro contexto actual: 1) Re- conocimiento de encontrarse en una situación de crisis; 2) Acep- tación de la responsabilidad en la acción ante la crisis; 3) Construc- ción de “un cercado” para acotar los problemas a los que hay que dar solución; 4) Obtención de la necesaria ayuda material y emo- cional de grupos o naciones e ins- tituciones para poder enfrentar la crisis; 5) Adopción de modelos de referencia para la solución de los problemas (experiencias históri- cas, propias o de otras naciones); 6) Fortalecimiento del sentido de identidad nacional; 7) Autoeva- luación honesta, para reconocer puntos de apoyo y factores de vulnerabilidad; 8) Capitalizar las experiencias de crisis anteriores; 9) Fortalecer la virtud de la pa- ciencia; 10) Abrir la mente y flexi- bilizar los paradigmas con que nos 46 Jared Diamond, Crisis: cómo reaccionan los países en los momentos decisivos, De- bate-Penguin Random House, 2019. hemos movido previamente; 11) Clarificar valores; 12) Reconocer límites (económicos, geopolíticos, históricos y demás). La crisis pandémica nos ofrece una oportunidad, difícil pero muy significativa, para reandar el cami- no hacia mejores condiciones de calidad en la vida humana en ge- neral, lo que incluye recuperar la armonía con la naturaleza. La covid-19 nos obliga a abrir la mirada. A reconocer nuestros errores en los paradigmas de de- sarrollo que hemos seguido en las décadas recientes y quizá desde más lejos. Nos obliga a reencon- trarnos con la verdad de nuestra condición humana, y reconocer la fragilidad de nuestras vidas y la vulnerabilidad de nuestras insti- tuciones, así como a hacernos car- go del carácter interdependiente de nuestra existencia. A darnos cuenta que la persona humana realiza su vida siempre en mu- tua necesidad de solidaridad y no puede encontrar realización sólo en sí misma ni prescindir de su ser “con” y “para” los demás. En el contexto de la crisis eco- nómica de 2008, el papa Benedic- to xvi escribió una carta encíclica dirigida a los hombres de buena voluntad. Destacamos un párrafo
199 La Cuestión Social AÑO 28, N. 2 que nos viene muy bien para ce- rrar este texto: Nos preocupa justamente la com- plejidad y gravedad de la situa- ción […] actual, pero hemos de asumir con realismo, confianza y esperanza las nuevas respon- sabilidades que nos reclama la situación de un mundo que ne- cesita una profunda renovación cultural y el redescubrimiento de valores de fondo sobre los cuales construir un futuro mejor. La cri- sis nos obliga a revisar nuestro camino, a darnos nuevas reglas y a encontrar nuevas formas de compromiso, a apoyarnos en las experiencias positivas y a recha- zar las negativas. De este modo, la crisis se convierte en ocasión de discernir y proyectar de un modo nuevo. Es tiempo de ir más allá del mie- do y el pasmo derivados del golpe que nos ha asestado el Coronavi- rus. Como sucede con toda crisis, es tiempo de la responsabilidad personal, y de encontrar formas de colaboración no sólo para la sobrevivencia y la reconstrucción del sistema como ha sido, sino aprovechar el momento para su transformación, desde el redes- cubrimiento de valores de fondo. Como sugería el romántico Frie- drich Schiller en alguna de sus cartas sobre la educación estética del hombre: los hombres inteli- gentes sacan bienes de los males. Y en palabras del filósofo ale- mán Gabriel Markus, promotor de un nuevo realismo en el pensa- miento: “Necesitamos una nueva Ilustración, todo el mundo debe recibir una educación ética para que reconozcamos el enorme pe- ligro que supone seguir a ciegas a la ciencia y a la técnica”. Y a la eco- nomía obsesionada con la irracio- nal acumulación de capital caiga quien caiga. “Cuando pase la pan- demia viral, necesitaremos una pandemia metafísica, una unión de todos los pueblos bajo el te- cho común del cielo del que nun- ca podremos evadirnos. Vivimos y seguiremos viviendo en la tierra; somos y seguiremos siendo mor- tales y frágiles. Convirtámonos.” 47 *Adrián Ruiz de Chávez es Ingenie- ro, tiene la maestría en Dirección de Empresas, Filosofía y Ciencias Sociales, es Doctor en Filosofía y profesor en la Universidad Anáhuac, especialista en liderazgo, logotera- pia y filosofía empresarial. 47 Gabriel Markus, “El virus, el sistema le- tal y algunas pistas para después de la pandemia”, El País, 27 de marzo, 2020.
200 La Cuestión Social Año 28, n. 2 Resumen El paro simultáneo de la oferta y la demanda derivado de la cuaren- tena supondrá importantes caídas en la actividad económica. Es muy pronto para evaluar los alcances del sars-CoV 2 y sus efectos; sin embargo, una contracción del Pro- ducto Interno Bruto es inevitable; las decisiones que se tomen aho- ra determinarán qué tan profunda será y qué tan pronto podría darse una recuperación. Palabras clave: covid-19, políticas públicas, cuarentena, sars-CoV 2, México. Pertinencia de la cuarentena frente a COVID-19, desde el contexto mexicano Rubén Verduzco Cabrera* Abstract The simultaneous stoppage of supply and demand derived from the quarantine will mean signi- ficant falls in economic activity. It is too early to assess the scope of sars CoV 2 and its effects on it, however, a contraction of the Gross Domestic Product is inevi- table; the decisions made now will determine how deep it will be and how soon a recovery could occur. Keywords: covid-19, public policies, qua- rantine, sars-CoV 2, Mexico. Epidemias y SARS-CoV 2 La humanidad ha sufrido los te- rribles estragos provocados por epidemias durante toda la histo- ria. En 1347, por ejemplo, la peste negra golpeó a Europa. 1 Para este entonces, ya se tenía contempla- da la relación entre la convivencia 1 W. Ledermann, “El hombre y sus epide- mias a través de la historia, Revista Chi- lena de Infectología, 2013. con infectados y el riesgo de ser contagiado. Sin embargo, en aquel entonces, ciertamente habrían deseado tener sistemas de vigi- lancia epidemiológica como los actuales, que les alertasen con anticipación de la venida de una situación adversa. Las consecuen- cias para 1382 eran 25 millones de muertes, lo equivalente a un tercio de la población total de toda Eu-
201 La Cuestión Social AÑO 28, N. 2 ropa en aquella época, y algo que hoy no nos es ajeno: una gran re- cesión económica. Europa no tenía mecanismos ni herramientas para tomar medi- das de protección contra lo que se venía. La gente debía aceptar el hecho de que esa enfermedad era algo ineludible, algo que no podía ser enfrentado por ningún medio, sino simplemente esperar a que la probabilidad estuviera a su favor. La situación hoy es otra. El 31 de diciembre de 2019 la Organi- zación Mundial de la Salud (oms) recibió un reporte proveniente de las autoridades sanitarias de China, donde se informó sobre un virus no identificado que ha afec- tado a varias personas en la ciu- dad de Wuhan, específicamente en la provincia de Hubei. A pesar de los esfuerzos de China, el 30 de enero del 2020, ya se tenían iden- tificados 9 692 pacientes infecta- dos con una enfermedad llamada Covid-19, provocada por el virus Sars CoV-2, de los cuales 98 casos eran pacientes fuera de China. El 11 de marzo de 2020, la oms de- clara oficialmente a Covid-19 co- mo pandemia. 2 En México, ya se sabía lo que se avecinaba muchos días antes del primer caso de Co- vid-19 reportado. Al 13 de mayo 2 Secretaría de Hacienda y Crédito Públi- co, 2020. de 2020 se tenía el reporte de 40 186 casos y 4 220 defunciones por este virus. 3 Por el momento, para el sars CoV-2 no existe una vacuna que sirva de tratamiento y se sabe que la forma de contagio es por medio del contacto con gotículas respi- ratorias y fómites, por lo tanto, la cuarentena es un mecanismo de salud pública lógico para evitar la transmisión del coronavirus. 4 En México, el gobierno tiene con- templadas intervenciones de pre- vención y control en los diferentes escenarios del Covid-19, que in- cluyen suspensión de eventos, de clases en escuelas y de actividades en centros laborales. 5 La gente só- lo sale de sus casas si se ve en la necesidad de trabajar, mientras que otro sector puede elegir per- manecer en su hogar a la espera de que la autoridad sanitaria anuncie que salir es nuevamente seguro. 3 Idem. 4 Organización Mundial de la Salud, Pre- guntas y respuestas sobre la enfermedad por coronavirus, 2020 [en línea], who. int/es/emergencies/diseases/novel- coronavirus-2019/advice-for-public/q- a-coronaviruses 5 Secretaría de Salud, Comunicado téc- nico diario Covid-19, México, Gobier- no de México, 13 de mayo de 2020. Y, de ella misma, México: preparación y respuesta ante Covid-19, 12 de mar- zo de 2020 [en línea], consulmex. sre.gob.mx/vancouver/images/pdf/ COVID-19_preparacin_y_respuesta_ mxico_12mar20.pdf
202 La Cuestión Social Año 28, n. 2 Por otra parte, el sector em- presarial ha tomado decisiones diversas dependiendo de sus cir- cunstancias particulares; incluyen paralizar su actividad mercantil de forma parcial o total, despedir a su personal, intentar sobrevivir a la caída de sus ventas mientras se paga la nómina completa; hay ca- sos en que se decide continuar con sus operaciones regulares a pesar del riesgo que implica, y otras in- cluso han caído en el infortunio de la quiebra. Las pequeñas y media- nas empresas son, desde luego, las más afectadas. Ciertamente, México y el mundo tuvieron una enorme ventaja que los europeos en siglo xiv no tuvie- ron. Sin embargo, las economías del mundo están viviendo una de las peores crisis de las que se ten- ga conocimiento. En México, 2019 cerró con una contracción del pib calculada en -0.1% en términos reales, 6 y se espera que cierre 2020entre -3.9% a 0.1%. 7 El resto de los países del mundo enfrenta 6 Instituto Nacional de Estadística y Geo- grafía, Instituto Nacional de Estadística y Geografía, 30 de mayo de 2020 [en lí- nea], inegi.org.mx/temas/pib/ 7 Secretaría de Hacienda y Crédito Públi- co, Documento relativo al cumplimien- to de las disposiciones contenidas en el artículo 42, fracción I, de la Ley Federal del Presupuesto y Responsabilidad Ha- cendaria “Precriterios 2021”, México, Gobierno de México, 2020. una situación similar para sus eco- nomías nacionales. Guerra de precios del petróleo Por otra parte, el 6 de marzo de 2020, durante la octava Reunión Ministerial de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (opep) y sus aliados, se dio lugar al comienzo de una guerra de pre- cios del petróleo protagonizada por Rusia y Arabia Saudita. En di- cha reunión no se pudo llegar a un acuerdo para la implementación de recortes adicionales a la pro- ducción mundial de crudo en 1.5 millones de barriles por día. Con- templando el problema epidemio- lógico que se avecinaba, Rusia se decantó en favor de mantener los niveles de recortes actuales hasta junio. Como respuesta al fracaso de las negociaciones, el 7 de mar- zo de 2020, Arabia Saudita anun- ció una disminución en sus precios oficiales de venta de entre 6 y 8 dólares por barril. En respuesta, el 9 de marzo, Rusia anunció que su industria petrolera cuenta con margen financiero para perma- necer competitivo ante cualquier pronóstico, por lo que no reduciría su oferta de crudo, lo que provo- có que la compañía Saudi Aram- co, anunciara un incremento de la producción de petróleo de 9.7 a 12.3 millones de barriles diarios. Esta guerra de precios provocó una caída de 31.7% de la mezcla
203 La Cuestión Social AÑO 28, N. 2 mexicana con relación al cierre del 6 de marzo. Derivado de estas dos situacio- nes, las agencias calificadoras han revisado la calificación soberana de los países que enfrentan un mayor riesgo dadas sus circuns- tancias. La agencia Standard and Poor’s redujo la calificación credi- ticia mexicana de “bbb+” a “bbb con perspectiva negativa. 8 Las pre- guntas, entonces, son las siguien- tes: ¿la salud o la economía?, ¿qué debe ser más importante? Entendamos al SARS CoV-2 Podemos comparar el mecanis- mo de contagio con la conocida le- yenda “el tablero de ajedrez y los granos de trigo”. En resumen, el rey Sheram quedó maravillado por el juego de mesa, el ajedrez, que Sissa inventó; en recompensa, le prome- tió cualquier regalo. Sissa, después de pensarlo detenidamente, pidió un grano por la primera casilla de ajedrez, dos por la segunda casilla, cuatro por la tercera, ocho por la cuarta, dieciséis por la quinta y así 8 Standard y Poor’s Financial Services llc, S&P Global Ratings toma acciones de calificación en 72 instituciones financie- ras mexicanas tras baja de calificaciones de México y los crecientes riesgos econó- micos para el sector, México, S&P Global Rating, 2020 [en línea], https://www. gob.mx/cms/uploads/attachment/ file/543973/Comunicado-SP-Global- Ratings_27-marzo-2020.pdf sucesivamente hasta completar las sesenta y cuatro casillas que componen el tablero de ajedrez. El Rrey Sheram accedió con incredu- lidad y al día siguiente el matemá- tico mayor de la corte informó al rey que esta suma era simplemen- te impagable. 9 Si tomamos análogamente esta leyenda en el contexto epidemio- lógico, una persona contagia a dos y estas dos a otras dos diferentes y así sucesivamente. Al promedio de contagios de una persona infecta- da, o el número promedio de casos nuevos que genera un caso dado a lo largo de un periodo infeccio- so se le conoce como número re- productivo básico o R 0 . 10 Si el virus sars CoV-2 tuviera un comporta- miento igual al de la regla del ta- blero de ajedrez, R 0 sería igual a 2. Sin embargo, los valores de R 0 para el sars CoV-2 han tomado un valor medio de 2.2 (95% ic, 1.4 a 3.9), 11 es decir, el virus encuentra, en 9 C. Pena y J. J. Gómez Cadenas, El corona- virus y la leyenda del tablero de ajedrez, 2020 [en línea], https://www.jotdown. es/2020/03/el-coronavirus-y-la-leyen- da-del-tablero-de-ajedrez/ 10 Fraser C. et al., “Pandemic potential of a strain of influenza A (H1N1): early fin- dings”, Science, 19, 5934, 19 de junio de 2009 [en línea], 1557-61. doi:10.1126/ science.1176062 11 Li, Q. et al., “Early transmission dyna- mics in Wuhan, China, of novel coro- navirus-infected pneumonia”, The New England Journal of Medicine, 382, 26 de marzo de 2020, pp. 1199-1207. doi: 10.1056/NEJMoa2001316
204 La Cuestión Social Año 28, n. 2 promedio, 2.2 nuevos huéspedes por cada persona infectada con un intervalo de confianza entre 1.4 y hasta un terrorífico 3.9 y, por lo tanto, el número de infectados puede crecer más rápido que los granos en el tablero de ajedrez. Es importante señalar que, a dife- rencia de los granos del tablero de ajedrez, el número de contagios por cada infectado es aleatorio, aunque su valor medio sea 2.2 (R 0 ). Es decir, una persona infectada con sars CoV-2 puede no contagiar a nadie durante todo el transcurso de la enfermedad o puede incluso contagiar a 20 o más personas; la pregunta que debemos hacer en- tonces es: ¿qué probabilidad hay de que una persona infectada con sars CoV-2 contagie a 0, 1, 2, 5, 10, 20 o más personas? Para respon- der esta pregunta, se realizó una distribución binomial negativa pa- ra un R 0 = 3. 12 El resultado fue que la probabilidad de ningún conta- gio es casi de 10%, un solo conta- gio es aproximadamente de 5%, la de dos contagios poco menos de 4%, la de 3 alrededor de 3% y contagiar a 20 o más personas tie- ne una probabilidad del orden del 1%. Sin embargo, hace falta que una sola persona contagie a de- cenas de personas para disparar 12 Cadenas, J. J., Cómo combatir una pan- demia (I), marzo de 2020 [en línea], https://www.jotdown.es/2020/03/co- mo-combatir-una-pandemia-i/ un brote epidémico. Ahora pen- semos en el caso índice o paciente cero de una enfermedad infeccio- sa. Si esta persona responde con- gruentemente con la distribución binomial negativa anteriormente expuesta tiene casi 10% de proba- bilidad de no contagiar a nadie y, si ocurre de esta forma, el brote epi- demiológico no se producirá. Por otra parte, si el caso índice conta- gia a 3 personas (3% de probabili- dad), entonces cada uno de estos tres nuevos casos enfrentará el mismo paradigma probabilístico y tendrá las mismas probabilidades de contagiar que el caso índice. Si en el siguiente escalón de conta- giados, éstos logran no contagiar a nadie, el brote epidemiológico no ocurrirá. Haciendo una simulación de diferentes escenarios con una R 0 = 3, aproximadamente 75% de las simulaciones muestran un bro- te que no prospera. Sin embargo, en 25% de los escenarios el brote epidemiológico ocurre. 13 Algunos de estos escenarios muestran bro- tes que crecen hasta convertirse en enfermedades de importancia epidemiológica, catalogadas como inconmensurables, en otras pala- bras, que contagian a decenas de millones de personas y su medi- ción directa es casi imposible. 13 Idem.
205 La Cuestión Social AÑO 28, N. 2 Si conocemos el Número Repro- ductivo Básico de otras enfermeda- des de importancia epidemiológica podemos llevar a cabo un análisis comparativo. La Influenza A/H1N1 de 1918 tuvo un R 0 = 1.80; la Gri- pe de 1957 Influenza A/H2N2, un R 0 = 1.65; la Influenza A/H3N2 de 1968 un R 0 = 1.80; la Influenza A/ H1N1 2009 en México, un R 0 =1.46; la Influenza estacional un R 0 = 1. 14 El valor de R no es constante y puede verse afectado por las es- trategias de mitigación, la tempo- rada y la población en estudio. 14 Biggerstaff M, C. S., “Estimates of the reproduction number for seasonal, pandemic, and zoonotic influenza: a systematic review of the literatura”, bmc Infect Dis, 14, 480, septiembre de 2014- doi: 10.1186/1471-2334-14-480 Si atendemos al valor de R 0 del sars CoV-2, éste tiene la capacidad de producir 10 veces más infeccio- nes que la gripe común. 15 Por lo tanto, ésta no puede ser una en- fermedad baladí. Por el contrario: se entiende que su número repro- ductivo básico y su letalidad (que expondremos más adelante) la hacen una enfermedad de impor- tancia epidemiológica para todo el mundo. La curva de casos confirmados a nivel mundial luce de la siguien- te forma. 7 (Gráfica 1) 15 J. J. Cadenas, op. cit. Gráfica 1. Pacientes confirmados a nivel mundial. Fuente: “covid-19 Dashboard by the Center for Systems for Science and En- gineering (csse) at Johns Hopkins University (jhu)”, por Center for Systems for Science and Engineering (csse), 2020 [en línea], https://coronavirus. jhu.edu/map.html. Copyright [2020] de Johns Hopkins University
206 La Cuestión Social Año 28, n. 2 Dada la cantidad acumulada de personas contagiadas (4 millo- nes 347 mil 19) a nivel mundial y el número de muertes (297 mil 197), obtenemos una letalidad de 6.8368 muertes de cada 100 pa- cientes infectados a nivel global. Asimismo, tenemos acceso a un modelo predictivo del número de nuevos casos por día. Según es- te modelo (gráfica 2), el mundo ya atravesó el periodo de mayor incidencia (a mediados de abril aproximadamente), al igual que México (los días 7, 8 y 9 de mayo aproximadamente). Los autores de este modelo advierten que esta información puede ser inexacta y contener errores. 16 Hasta el 13 de mayo de 2020, se tenía un total de 4 millones 347 mil 18 pacientes confirmados y 297 mil 197 muertes por sars CoV-2 en todo el mundo. 17 Es importante señalar que, dadas las circunstancias particulares, el R 0 varía de país en país. A la pre- gunta de cómo controlar una epi- 16 sutd Data-Driven Innovation Lab, Pre- dictive Monitoring of Covid-19, 01 de mayo de 2020 [en línea], https://ddi. sutd.edu.sg/ 17 Johns Hopkins University (jhu), Co- vid-19 Dashboard by the Center for Sys- tems for Science and Engineering (csse) at Johns Hopkins University (jhu), 13 de mayo de 2020 [disponible en línea], https:coronavirus.jhu.edu/map.html demia, la respuesta más lógica es a través del control del Número Reproductivo Básico. Es correcto; mediante políticas públicas es po- sible reducir tal número. Si pen- samos en un entorno ideal donde todos están aislados del resto de la sociedad, el Número Reproductivo Básico (R 0 ) sería igual a cero, es decir, la probabilidad de contagio es de 0%. Por otra parte, se pue- de optar por no generar políticas públicas para enfrentar al sars CoV-2, lo que resultaría en que la mayor parte de la sociedad se in- fecta y, en consecuencia, el virus ya no encontrará eventualmente nuevos huéspedes resultando en una reducción del Número Repro- ductivo Básico. Políticas económicas para enfrentar al SARS CoV-2 Dada la letalidad del sars CoV-2, la mayoría de los países ha opta- do por generar políticas públicas para enfrentar al virus y la más lógica es, desde luego, la cuarente- na. Esta medida busca aislar tanto como sea posible a todos los in- dividuos de la sociedad, de forma que el Número Reproductivo Bá- sico disminuya para “aplanar” la curva de la Gráfica 2 tanto como sea posible. Sin embargo, existen consecuencias graves que resul- tan del aislamiento prolongado de
207 La Cuestión Social AÑO 28, N. 2 las personas en una cuarentena; una de ellas es una recesión eco- nómica. Llevar a la sociedad a un confinamiento implica coaccionar un cambio en sus actividades co- tidianas. Si abordamos un cambio desde una perspectiva económi- ca, podemos ver que los hábitos de compra y de venta de todos se ven afectados. Algunos mercados se verán más perjudicados que otros. Por ejemplo, ya que muchos países prohíben la entrada y sa- lida de vuelos turísticos, muchas aerolíneas podrían enfrentar una crisis o una probable quiebra. En este panorama, como resultado de la caída precipitada de sus ven- tas, no es inusual ver empresas despidiendo enormes cantidades de empleados, así como pequeñas y medianas empresas de varios gi- ros cerrando sus puertas por falta de clientes. Esto no es ajeno pa- Gráfica 2. Gráfica 2. Monitoreo Predictivo de covid-19 en México y el Mundo. Fuente: “Predictive Monitoring of covid 19” por Data-Driven Innovation Lab, 2020 [en línea], https://ddi.sutd.edu.sg/ ra quienes vivimos en la Ciudad de México. Como resultado de las medidas para combatir la epidemia, las personas comienzan a dar más a valor a bienes y servicios que an- tes quizá ignoraban; es decir, la curva de demanda de diversos bie- nes y servicios cambia dependien- do del consumidor. Uno de los diez principios de economía respecto a la gente es que ésta enfrenta disyuntivas, 18 en sus papeles de consumidores. Un consumidor ve que su capacidad de adquirir un bien disminuye en la medida que compra más de otro y, cuando es- te consumidor pierde su empleo como resultado de la cuarentena, verá también reducida su capa- 18 Mankiw, N. G., Principios de Economía, Cengage-Learning, Harvard University, s. d.
208 La Cuestión Social Año 28, n. 2 cidad de consumo; por lo tanto, en esta circunstancia, encontrará más valor en algunos productos y servicios que en otros. Otros con- sumidores pueden enfrentar una reducción de su renta, lo que re- sulta en el mismo efecto que los primeros. Cuando una cantidad crítica de consumidores pierde su empleo o ve reducidas sus rentas, comienza a perder gradualmente su capacidad de consumo y mo- difica la curva de demanda de di- versos productos y servicios, lo cual provoca que varias empresas enfrenten problemas económicos, y deberán tomar decisiones para amortiguar sus pérdidas. Desa- fortunadamente, algunas de estas decisiones contemplan el despido de empleados o reducción de sala- rios, y esto también puede provo- car incapacidad de producción de bienes y servicios por una disrup- ción de la cadena de producción, creando un círculo vicioso que, eventualmente, termina en una recesión económica. A todo este conflicto económico derivado del covid-19, hay que agregar el efec- to negativo de la guerra de precios del petróleo, iniciado por Arabia Saudita, la cual ciertamente afec- tará a países que dependen total o parcialmente de la venta del pe- tróleo, como México. En este punto, debemos entender que, derivado de las características epidemiológicas de covid-19, la reducción del Número Reproduc- tivo Básico a partir de la cuarente- na y otras medidas es la decisión más responsable, aun sopesan- do la inminente recesión econó- mica. También sabemos que esta situación epidemiológica será su- perada eventualmente dadas las medidas que se han llevado a cabo para enfrentarla. Uno de los objetivos más impor- tantes es evitar que las empre- sas entren en bancarrota debido a la caída de la demanda de bie- nes y servicios. En México, se han puesto políticas fiscales en acción. Banxico redujo su tasa de refe- rencia en cuatro ocasiones frente la incertidumbre internacional, lo que la ubica en 5.5%. 19 Por otra parte, indicó que la inflación pue- de verse presionada a la baja por la ampliación en la brecha negati- va del producto y por la reducción en los precios de los energéticos, particularmente gasolina. En tan- to, se vería presionada al alza por la depreciación del tipo de cambio, lo cual dependerá de su magnitud y persistencia. Asimismo, la Junta 19 Banco de México. Comunicado de Pren- sa, Anuncio de Política Monetaria, 14 de mayo de 2020 [en línea], https://www. banxico.org.mx/publicaciones-y-pren- sa/anuncios-de-las-decisiones-de-po- litica-monetaria/%7B062CAE9F-B896 -D200-76F6-1A8BB2DB6394%7D.pdf
209 La Cuestión Social AÑO 28, N. 2 de Gobierno decidió implementar medidas adicionales para promo- ver el comportamiento ordenado de los mercados financieros, for- talecer los canales de crédito y proveer de liquidez para el desa- rrollo del sistema financiero. 20 Es importante destacar que en México 56.9% de la población ocupada pertenece al sector in- formal. 21 Para este sector, los ser- vicios de salud tienen una calidad heterogénea, por lo cual es difícil —si no es que imposible—frenar su trabajo o hacer home office du- rante la cuarentena; además, mu- chas empresas no cuentan con acceso al mercado de capitales pa- ra asegurar algún mínimo ingreso a la población durante varios meses. La prioridad para el gobierno debe ser la cobertura de la pobla- ción más vulnerable. El Estado de- be proveer pronto el anuncio de un paquete fiscal de similar mag- nitud al anunciado por otros paí- ses para dar más certidumbre a los mercados. El gobierno mexicano, a través del ejecutivo federal, anunció las acciones sobre las cuales se com- 20 Idem. 21 Temkin B., C. J., “Determinantes subna- cionales de la informalidad laboral en México”, Revista Internacional de Esta- dística y Geografía, 2 de mayo de 2020. batirán los estragos económicos resultado de la pandemia: 22 1) Mantener los apoyos sociales. 2) Continuará el programa de es- tímulos fiscales y bajos precios de gasolinas y otros energéticos en la zona fronteriza del norte del país. No aumentarán los im- puestos ni se crearán nuevos. 3) Continuidad de la construcción del aeropuerto de Santa Lucía, el Tren Maya y la Refinería de Dos Bocas. Ampliación del Fe- rrocarril del Istmo. 4) Otorgar 2 millones 100 mil cré- ditos a trabajadores formales e informales. 5) Aumentar la rigidez en la aus- teridad republicana, por lo que reducirá el sueldo de funciona- rios de alto nivel y se eliminaran aguinaldos desde subdirecto- res hasta presidente. El gobierno tiene sólo tres op- ciones para financiar estas políti- cas públicas: 1) Aumentar impuestos. Ésta no es una opción viable si lo que se busca es conservar capital po- lítico. Subir impuestos, crear- 22 Sitio Oficial de Andrés Manuel López Obrador, Discurso del presidente Andrés Manuel López Obrador en su informe al pueblo de México, 5 de abril de 2020 [en línea], https://lopezobrador.org. mx/2020/04/05/discurso-del-presi- dente-andres-manuel-lopez-obrador- en-su-informe-al-pueblo-de-mexico/
210 La Cuestión Social Año 28, n. 2 los o tributar en productos y servicios donde antes no se tri- butaba no es popular entre los votantes; sin embargo, todos estos significan mayores ingre- sos para los gobiernos y, por lo tanto, una menor necesidad de adquirir deuda. Subir impues- tos tiene un límite, ya que, de aumentarse demasiado, limita la capacidad de consumo de la población. Por otra parte, en una economía globalizada pue- de provocar que las empresas reubiquen sus actividades mer- cantiles en países donde los impuestos sean más bajos. 2) Reducir el gasto público o re- orientarlo. El gobierno puede reducir su déficit, si reduce su gasto público. Éste tendría que analizar las áreas capaces de prescindir de financiamiento, aunque sea de forma temporal, para desahogar los gastos del gobierno en épocas de crisis o reorientarlos temporalmente hacia gastos considerados co- mo prioritarios. 3) Endeudamiento: Un aumento a la deuda pública tampoco es viable si se busca conservar ca- pital político. Sin embargo, una medida paliativa implica dotar a la deuda con reglas de asigna- ción claras y transparentes. Es una realidad que varios países adoptaran o ya están adoptan- do esta medida para financiar sus políticas públicas. Una cuarta solución, aplicable cuando tengamos certidumbre del fin del confinamiento, por obvia que parezca, es el crecimiento. Una vez superada la cuarentena, el gobierno debe elegir la opción que traiga mejores resultados de largo plazo, es decir, aquélla donde no se generen situaciones económi- cas artificiales que eventualmen- te la realidad no pueda sostener. Cuando una economía está en cre- cimiento, el gobierno ve reducido su gasto en bienestar social. En estas circunstancias, podemos ver desempleo a la baja y aumento de ingresos fiscales. Para que esta si- tuación pueda verse materializa- da, deben crearse circunstancias con una mezcla de medidas fisca- les e inversión, que incrementen la probabilidad del crecimiento. La pregunta ¿cuál es esta mezcla de medidas? nos llevará a un debate interminable y considero que no debe ser materia para este ensayo. El gobierno también puede con- siderar reducir el Impuesto al Va- lor Agregado temporalmente para beneficiar a los consumidores, principalmente a hogares de bajos ingresos. El gobierno puede ofre- cer subsidios parciales o totales en tarifas de electricidad y agua, y
211 La Cuestión Social AÑO 28, N. 2 negociar con el sistema bancario condiciones de pago de préstamos e hipotecas. Nunca la economía mundial ha tenido un “cierre” tan rápido co- mo el actual. Una recesión global es totalmente ineludible, y en la actualidad, con un alto grado de incertidumbre en cuanto a dura- ción y magnitud. Como ya se co- mentó, el paro simultáneo de la oferta y la demanda derivado de la cuarentena supondrá importantes caídas en la actividad económica. Esta recesión tendrá consecuen- cias en el largo plazo. Algunas de éstas serán económicas; otras, so- ciales; otras más quizá no serán tan evidentes. Para reflexionar acerca de estos efectos, es conve- niente formularnos preguntas co- mo las siguientes: ¿cuáles serán las consecuencias económicas de largo plazo?, ¿cuáles son las polí- ticas económicas más adecuadas para enfrentar la recesión?, ¿hay que replantear las políticas econó- micas actuales?, ¿ha cambiado el equilibrio global? Dadas las características del sars CoV-2, la cuarentena, entre otras medidas, es la ruta de acción más responsable para enfrentar la crisis. Una vez superado el peligro a la salud derivado del virus, en- frentaremos una recesión que se verá agravada por una guerra de precios de petróleo. Llegados a es- te punto, ya debemos tener el plan que seguirán las políticas econó- micas para sortear este último obstáculo. El gobierno tiene opcio- nes claras para actuar y lo más im- portante es que estas soluciones tengan una perspectiva de futuro y que no intenten generar circuns- tancias económicas artificiales. Bibliografía Banco de México. Comunica- do de Prensa, Anuncio de Polí- tica Monetaria, 14 de mayo de 2020 [en línea], https://www. banxico.org.mx/publicaciones- y-prensa/anuncios-de-las-de- cisiones-de-politica-monetaria /%7B062CAE9F-B896-D200-7 6F6-1A8BB2DB6394%7D.pdf Biggerstaff, M. C. S., “Estimates of the reproduction number for seasonal, pandemic, and zoonotic influenza: a systema- tic review of the literatura”, bmc Infect Dis, 14, 480, septiembre de 2014- doi: 10.1186/1471- 2334-14-480 Cadenas, J. J., Cómo combatir una pandemia (I), marzo de 2020 [en línea], https://www. jotdown.es/2020/03/como- combatir-una-pandemia-i/ Fraser C. et al., “Pandemic po- tential of a strain of influen- za A (H1N1): early findings”, Science, 19, 5934, 19 de junio de 2009 [en línea], 1557-61.
212 La Cuestión Social Año 28, n. 2 doi:10.1126/science.1176062 Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa. (s.f.). La leyenda del ajedrez. I. L. Edu- cativa, s. d. [en línea], http:// red.ilce.edu.mx/sitios/proyec- tos/ajedrez_oto18/pdf/leyen- da_ajedrez.pdf Instituto Nacional de Estadísti- ca y Geografía, Instituto Nacio- nal de Estadística y Geografía, 30 de mayo de 2020 [en línea], inegi.org.mx/temas/pib/ Johns Hopkins University (jhu), Covid-19 Dashboard by the Cen- ter for Systems for Science and Engineering (csse) at Johns Ho- pkins University (jhu), 13 de mayo de 2020 [disponible en línea], https:coronavirus.jhu. edu/map.html Ledermann, W., “El hombre y sus epidemias a través de la historia”, Revista Chilena de In- fectología, 2013. Li, Q. et al., “Early transmission dynamics in Wuhan, China, of novel coronavirus-infected pneumonia”, The New England Journal of Medicine, 382, 26 de marzo de 2020, pp. 1199-1207. doi: 10.1056/NEJMoa2001316 Mankiw, N. G., Principios de Eco- nomía, Cengage-Learning, Har- vard University, s. d. Organización Mundial de la Salud, Preguntas y respuestas sobre la enfermedad por corona- virus, 2020 [en línea], who.int/ es/emergencies/diseases/no- vel-coronavirus-2019/advice- for-public/q-a-coronaviruses Pena, C., y J. J. Gómez Cadenas, El coronavirus y la leyenda del tablero de ajedrez, 2020 [en lí- nea], https://www.jotdown.es/ 2020/03/el-coronavirus-y-la- leyenda-del-tablero-de-ajedrez/ Secretaría de Hacienda y Crédi- to Público, Documento relativo al cumplimiento de las disposi- ciones contenidas en el artículo 42, fracción I, de la Ley Federal del Presupuesto y Responsabi- lidad Hacendaria “Precriterios 2021”, México, Gobierno de Mé- xico, 2020. Secretaría de Salud, Comunica- do técnico diario Covid-19, Mé- xico, Gobierno de México, 13 de mayo de 2020. —, México: preparación y res- puesta ante Covid-19, 12 de mar- zo de 2020 [en línea], consulmex. sre.gob.mx/vancouver/images/ pdf/COVID-19_preparacin_y_ respuesta_mxico_12mar20.pdf Sitio Oficial de Andrés Manuel López Obrador, Discurso del presidente Andrés Manuel López Obrador en su informe al pueblo de México, 5 de abril de 2020 [en línea], https://lopezobrador. org.mx/2020/04/05/discurso- del-presidente-andres-manuel- lopez-obrador-en-su-informe- al-pueblo-de-mexico/
213 La Cuestión Social AÑO 28, N. 2 Standard y Poor’s Financial Ser- vices llc, S&P Global Ratings toma acciones de calificación en 72 instituciones financieras mexicanas tras baja de califica- ciones de México y los crecien- tes riesgos económicos para el sector, México, S&P Global Ra- ting, 2020 [en línea], https:// www.gob.mx/cms/uploads/ attachment/file/543973/ Comunicado-SP-Global- Ratings_27-marzo-2020.pdf sutd Data-Driven Innovation Lab, Predictive Monitoring of Covid-19, 01 de mayo de 2020 [en línea], https://ddi.sutd. edu.sg/ Temkin B., C. J., “Determinantes subnacionales de la informali- dad laboral en México”, Revista Internacional de Estadística y Geografía, 2 de mayo de 2020. *Ingeniero biomédico egresado del Instituto Politécnico Nacional, cuen- ta con diplomados en Vigilancia Epidemiológica y Salud Pública del Instituto Nacional de Salud Públi- ca. Actualmente cursa economía en la Universidad Nacional Autónoma de México.
Miscelánea
215 La Cuestión Social AÑO 28, N. 2 El padre Juan Carlos Scannone fue uno de los principales expo- nentes de la llamada teología del pueblo. El jesuita argentino fue, además, profesor del papa Fran- cisco. Falleció en noviembre del año pasado, a la edad de 88 años. En una de sus visitas al Instituto Mexicano de Doctrina Social Cris- tiana (imdosoc), tuvimos el honor de sostener una breve entrevista que hoy queremos compartir. Padre Juan Carlos, hemos teni- do la oportunidad de conversar toda la tarde con usted sobre la teología latinoamericana, la teo- logía de la liberación, la teología del pueblo y la teología del papa Francisco. En esta misma línea, ¿Qué es cómo definiría usted la teología latinoamericana? Pienso que es la explicitación de algo muy evangélico, la opción preferencial por los pobres. De he- cho, el papa actual ha dicho que no es una opción meramente en- La teología del pueblo y la teología del papa Francisco Entrevista al teólogo Juan Carlos Scannone S.J. Gerardo Cruz González* tendida como categoría sociológi- ca, cultural o filosófica —aunque también puede serlo—, sino más bien como una categoría teológica ¿Por qué? Porque Cristo fue el pri- mero que hizo esa opción servicial por los más pobres, excluidos, en- fermos, necesitados, pecadores. Y con respecto a la teología de la cultura o del pueblo, hay dos as- pectos que son complementarios. Por un lado, la revalorización del tema del pueblo y específicamente del pueblo de Dios, tema que abor- dó con profundidad el Concilio del Vaticano II. Por otro lado, es im- portante la relación que hay del pueblo de Dios con los pueblos de la tierra y la unidad de todos los pueblos en el momento actual de la globalización. Para explicar esto, el papa usa la imagen del poliedro para expli- car que hay que respetar las dife- rencias personales dentro de una comunidad; incluso las distintas
216 La Cuestión Social Año 28, n. 2 culturas dentro de un mismo pue- blo que tal vez sea multicultural. Hay que respetar la relación de todas las culturas y los pueblos en el pueblo de Dios a nivel ecle- sial y también en los pueblos de la tierra, especialmente, aquellas culturas donde el Evangelio se ha inculturado, se ha encarnado, por la importancia de la piedad y la es- piritualidad y la mística populares como lugar teológico. Usted conoció hace muchos años al cardenal Bergoglio, aho- ra el Papa Francisco, incluso fue su profesor, ¿qué aspecto puede resaltar de su persona? Bueno, es un hombre de Dios; es decir, es un hombre movido por el Espíritu Santo. Está dirigiendo a la Iglesia movido por el Espíritu San- to y de ahí irradia esa alegría, esa paz que contagia a los otros y con esa misericordia, ternura hacia los lisiados, los niños, los sufrien- tes y los pobres. Por eso mismo, también es un hombre de discer- nimiento espiritual. Es decir, que orienta su gobierno eclesial, pas- toral, por un discernimiento guia- do por el Espíritu Santo. Eso es lo que yo pienso. El Papa Francisco pone un acen- to especial en lo más evangélico que es el amor: el amor al otro y el amor a Dios. Pero el amor a Dios incluye el amor a los otros, en es- pecial a los más pobres, necesi- tados y sufrientes y que, por eso ese mismo amor, se hace con los que sufren. Usted vino, en esta ocasión, en razón de un festejo a Enri- que Dussel. ¿Podría contarnos cuál fue el origen de la relación con Enrique Dussel y cuál fue la aportación de su filosofía de la liberación a la teología? En 1969, Enrique Dussel vino a usar nuestra biblioteca de San Miguel —una de las mejores en fi- losofía y teología de América del Sur—, porque tenía que escribir un artículo para la revista Conci- lium. En ese momento, nosotros realizábamos una serie de jorna- das académicas de filosofía, teolo- gía y ciencias sociales. Él me invitó a una reunión que tendría con jó- venes profesores, sobre la filosofía latinoamericana; estando con él y con este grupo, nace la filosofía de liberación, como una respuesta al libro del filósofo peruano, Augusto Salazar Bondy. Si bien existe una filosofía de nuestra América, nosotros nos preguntábamos si realmente es una filosofía liberadora que busca la justicia, la solidaridad, la paz, el
217 La Cuestión Social AÑO 28, N. 2 desarrollo de los pueblos latinoa- mericanos, con una contribución de la filosofía, una contribución teórica, pero comprometida con lo social, con la justicia y con la paz. Desde su punto de vista, ¿cuá- les serían los retos actuales de la doctrina social de la Iglesia? Lamentablemente, el mismo pa- pa dice que estamos viviendo, a ni- vel global, un sistema que mata. Es decir, un sistema en muchas partes guiado por la ideología neoliberal que no es economía de mercado, sino una absolutización del merca- do y que lleva en muchos casos a la exclusión de cantidades enteras de población y, sobre todo, de algu- nos pueblos, como por ejemplo los pueblos de África Subsahariana. Usted tiene una trayectoria académica, pero también ha contribuido en las conferencias episcopales y en otros trabajos teológicos. ¿Qué hace hoy con toda esta experiencia y trabajo académico? Estoy escribiendo muchas cosas, últimamente muy relacionadas con el papa Francisco y con la ex- hortación Evangelii gaudium, des- tacando toda su riqueza teológica. Porque, como el papa habla de for- ma sencilla, algunos dicen “no es profunda”. ¿No?, es profundísima. Hay una teología muy sólida deba- jo. Lo que pasa es que lo expresa de una forma que todos podemos entender; a veces pasa que el len- guaje de las encíclicas es un poco difícil de entender para el que no conoce mucho la teología, pero no es este el caso. Por otro lado, seguiré adelante con las reflexiones, sobre todo, en estos grandes dos polos que siem- pre me han importado: el tema de Dios y de la religión —por lo tanto, de la fe—, y el tema de la justicia, de la solidaridad de los pobres y de la doctrina social de la Iglesia. Nosotros en imdosoc, estamos muy contentos por su visita. ¿Qué mensaje podría dar a esta casa, donde difundimos la doc- trina social de la Iglesia? Que siga en ese camino; la inves- tigación, la difusión, la puesta en práctica de la doctrina social de la Iglesia son muy importantes. Re- cuerdo que, en otra ocasión que vine, fuimos con Monseñor Tos- so, arzobispo secretario de la Co- misión de Justicia y Solidaridad, a un emprendimiento práctico en la provincia de Puebla —no fue en la ciudad, sino en una población más chica, cuyo nombre no recuerdo,
218 La Cuestión Social Año 28, n. 2 pues era un nombre mexicano, para mí resultó raro—. Hay que mantener no solamente la doctri- na, la investigación, enseñanza y difusión, sino la puesta en prácti- ca, a través de medios más concre- tos para llevar la doctrina social de la Iglesia a la práctica: en la política, la economía, las relacio- nes sociales, los sindicatos, entre otros ámbitos. Muchas gracias padre, buen viaje. Muy bien, gracias De este modo, concluimos la en- trevista con uno de los exponentes más destacados de la “teología del pueblo”, de la opción preferencial por los pobres, siempre atento a la fe del pueblo. *Teólogo, coordinador de la Maestría en Pensamiento Social Cristiano del IMDOSOC y la Universidad Cató- lica Lumen Gentium.
219 La Cuestión Social AÑO 28, N. 2 El propósito de este estudio es examinar los argumentos filosó- ficos presentes en la Expositio Fi- dei de Juan Damasceno respecto del concepto de imagen. Este con- cepto fue de cardinal importancia durante el periodo de transforma- ción en el que el “Santo Tomás de Oriente”, así llamado por la tradi- ción, forjaría de manera muy sig- nificativa su conceptualización. El presente es un análisis estricta- mente filosófico realizado según la Teoría del conocimiento asimismo desarrollada en la Expositio Fidei. Sólo desde tal innovadora lectu- ra es posible concebir a la imagen como un ser doble, esto es, como un ser que, tanto de sustancia in- telectual y sensible como de na- turaleza visible e invisible, aún desde su materialidad, puede dar a conocer y expresar lo invisible de la divinidad. Cuando la Controversia Icono- clasta resolvió prohibir todo uso de imágenes por ser “idolatría”, no sólo afectaría al ámbito de lo religioso. En los siglos VII y VIII, La visión de lo invisible El concepto de imagen en la Expositio Fidei de Juan Damasceno la resolución de la pregunta por el “icono” se comportó también como una cuestión de índole política, social y cultural, llegando a conformar con ello una “política del icono” y un arte icónico que, durante más de un siglo de vida, afectaría a los países vecinos del Imperio, teniendo numerosas re- percusiones en la civilización y cultura de los países ribereños del Mediterráneo. Estado e Iglesia tendrían una participación activa en la defini- ción de lo que es una imagen y su resolución daría pie a la afrenta de la iconoclastia bizantina. Pero, mientras que desde mediados del siglo VI los emperadores introdu- cirían los iconos en la vida pública del Imperio, la Iglesia no se pro- nunciaría durante todo este pe- riodo que vio nacer y desarrollar el uso de las imágenes cristianas y su culto. No sería sino hasta fines del siglo VII y, sobre todo, del siglo VIII, cuando la Iglesia consideraría el problema de las imágenes como un problema importante a resol-
220 La Cuestión Social Año 28, n. 2 ver. Fue en el Concilio Ecuménico de Nicea II (año 787) cuando la Iglesia defendería la veneración de los iconos (iconodulia) a través de la definición específica de lo que es una imagen. Desde la perspectiva de la au- tora, esta defensa se concentra- ría en dos tipos de argumentos: aquellos que, defendiendo la Tra- dición, justificaban la práctica de los iconos en el seno de la Iglesia desde antiguo, desmarcándose de las denuncias de los judíos (y de los paganos); y aquellos que, ex- plicando intelectualmente qué es una imagen, definían la “verdad” de ésta en tanto que “transmisora” de la Gracia al hombre. Formula- do principalmente por Juan Da- masceno, este segundo argumento sería para Mariana Méndez, la pie- dra angular sobre la que se erigiría la apología de la imagen de aque- llos días y la que encontraría sus antecedentes en la teoría aristoté- lica sobre lo imaginable. Este libro saca a la luz cómo, cuando Juan Damasceno sugirió que la imagen transmite o da a conocer a la divinidad, puso so- bre la mesa uno de los problemas filosóficos de mayor relevancia para la historia del pensamiento, incluso actual: ¿cómo algo como la imagen, que esencialmente es material y sensible, puede trans- mitir o dar a conocer lo inmate- rial? Lo que, según la formulación de la época, equivale a preguntar: ¿cómo puede existir la “visión” de lo “invisible”? Sobre la autora Mariana Méndez Gallardo Realizó sus estudios de Doctorado en la Universidad Pompeu Fabra, Bar- celona, España y en la Albert-Lud- wigs Universität Freiburg, Alema- nia, obteniendo el título de doctora en la Facultad de Filosofía y Letras y en el Instituto de Investigaciones Filosóficas de la Universidad Nacio- nal Autónoma de México (UNAM) en 2011. Es también maestra en Artes Visuales con especialidad en Escultura, por la Academia de San Carlos de la Escuela Nacional de Artes Plásticas (ENAP), de la UNAM. Asimismo, es maestra en Teología y Mundo Contemporáneo por la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, y licenciada en Filosofía por la misma universidad. Ha enfocado sus investigaciones en la filosofía patrística, antigua y me- dieval; la filosofía del arte y la es- tética (con particular interés en el pensamiento espiritual en las artes visuales); la teología estética y apo- fática, y la filosofía de la religión. Es escultora en talla en piedra, y desde el 2006 realiza estancias de produc- ción artística tanto en Barcelona, España, como en Carrara, Italia. Bibliografía Méndez-Gallardo, Mariana. La visión de lo invisible. El concepto de imagen en la Expositio Fidei de Juan Damasceno. México: Herder, 2020.
A G O S T O INICIO DEL CICLO 2020-2022 Coordinador de la Maestría: Gerardo Cruz González gerardo.investigacion@imdosoc.org 56615612 ext. 125 PENSAMIENTO SOCIAL CRISTIANO www.universidadcatolica.edu.mx www.imdosoc.org
Esta edición de La Cuestión Social consta de 700 ejemplares y se imprimió en MG Advanced Prepress Technology, S.A. de C.V. Canal Leningrado Mz. 34 Lt.12, Col. Insurgentes 09750, Ciudad de México, impvarel@hotmail.com Tel. 56900463.