tores de la Biblia y como adeptos
de su movimiento. Su traducción
buscaba de parte de los lectores la
apropiación del texto favoreciendo
la memorización mediante todos
los recursos posibles: el ritmo, la
rima, las aliteraciones. Es, pues,
la suya una traducción embellecida
retóricamente y pragmáticamente
funcional. El lector debió sentir in-
mediatamente que el anuncio del
Evangelio, de la palabra de Dios,
aparecía directamente frente a sus
ojos, lo cual, sin duda, estaba ínti-
mamente relacionado con sus in-
tenciones proselitistas. La Biblia
así traducida sería el catalizador
de la reforma religiosa y social.
jero un ejército inmenso”, pero en
la versión de Lutero dice: Der Herr
gibt das Wort, mit grossen scharen
Evangelisten, es decir, “El Señor da
la Palabra con grandes y podero-
sos evangelistas”, con evidente
anacronismo. Más adelante, en el
mismo salmo, señalando envidio-
sos de Sión a otros montes fértiles
y ricos, dice: “Monte encumbrado,
el monte de Basán! ¡Monte escar-
pado, el monte de Basán! ¿Por qué
miráis celosos, montes escarpados
al monte que Dios se escogió por
mansión?”, Lutero traduce: “Der
Berg Gottes ist ein fruchtbar berg,
ein gros und fruchtbar gebirge.
Was hupffet ir grosse gebirge Gott
hat lust auff diesem berge zu wo-
nen”, esto es: “El monte de Dios es
un monte fecundo, una grande y
fecunda montaña. Qué os hace sal-
tar grandes montañas, Dios se
complace en vivir en este monte”.
Podría uno pensar que por elimi-
nar el toponímico Basán, también
quitó la prosopopeya que atribuía
envidia o celos a las montañas de
Basán, sin embargo, Lutero sigue
con la Vulgata la etimología del
hebreo la palabra ‘Basán’, significa
fértil, fecundo, y las montañas “sal-
tan” quizá de envidia o celos, pe-
ro Lutero conserva el hebraísmo.
A veces, Lutero, sagaz y atrevido,
traduce literalmente, y así, en el
Cantar de los Cantares, 7, 13, don-
de dice: “De mañana iremos a las
viñas, a ver si la vid está en cier-
Es difícil hacer ver esto, pero, por
ejemplo, la frase evangélica “Brille
así vuestra luz ante los hombres”
(Mt 5, 16), en él suena con alite-
ración: “Also lasset euer Licht leu-
chten für den Leuten”. “Der Herr ist
mein Hirten” (El Señor es mi pas-
tor) (Salmo 23). Las palabras en
la consagración “acabada la cena,
tomo Jesús el pan, dio gracias lo
partió y lo dio a sus discípulos di-
ciendo…”, en su traducción dejan
oír una insistente “a”: “Da sie aber
assen, nahm Jesus das Brot, dankte
und brachs und gab es seinen Jun-
gern und sprach...”. Qué buscaba Lu-
tero, puede comprenderse cuando
en el salmo 68 dice, en traducción
de la Biblia de Jerusalén: “El Señor
ha dado una orden, es su mensa-
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La Cuestión Social
Año 26, n. 1