
La Cuestión Social
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Año 31, n. 1 147
Trazos para una teología política descolonial, Silvana Rabinovich (reseña)
fuera de los límites de la mera razón secular: entrevista a Enrique
Dussel”, realizada por Bernardo Cortés y Mario Orospe. La intro-
ducción desmonta los prejuicios surgidos del miedo inmunizador que
impiden aproximarse al otro, cristalizados en los nacionalismos li-
berales. El origen de la desconfianza yace en la negación de la vul-
nerabilidad ajena por temor a reconocer la propia, lo que ha orillado
a la construcción de muros —físicos y mentales— para impedir el
acceso de los empobrecidos.
El primer conjunto de trazos está dirigido a “des-orientalizar ‘lo
semita’”. En el primer trazo, critica las guerras coloniales con base
en una lectura heterodoxa del primer fratricidio fundacional que le
permite pensar la heteronomía en el sentido de Emmanuel Levinas,
es decir, como hospitalidad sin condición ante la justicia del otro.
Después, en el segundo, analiza la trama apocalíptica de la Terra (non
sancta), a partir de la trama abrahámica-ibrahímica en Jebrón-Ajalil,
ciudad donde yace la tumba de los patriarcas. Ahí la Biblia ha sido
reducida a un título de propiedad y la ética ha quedado subordina-
da a la geopolítica, pues los descendientes de Isaac asedian a los de
su hermano Ismael al reproducir la banalidad del mal ocupando sus
territorios desde la guerra de los Seis Días en 1967, borrando la me-
moria palestina y negando el exilio de la propia.
El segundo conjunto explora el “gozne de la traducción”. El pri-
mero propone liberar la lengua bíblica, puesta al servicio de la Real-
politik desde el siglo
. Al recordar que la lengua es precedida por
los otros y nos lleva a ellos, recupera los salmos escritos en árabe
por el poeta Mahmud Darwish, con la intención de redimir la lengua
rota por medio de la lengua del otro. El segundo recuerda la leyenda
cabalística del golem y muestra su vigencia en el desfase entre téc-
nica y moral, ya señalado el siglo pasado por Günther Anders.
Por último, el tercer conjunto, “Teo-lógicas descoloniales”, pro-
pone trazos contrahegemónicos. El primero reflexiona sobre la jus-
ticia profética y mesiánica con Martin Buber, quien identificaba que
el “afán por lo justo” sólo es realizable desde la comunidad funda-
da en una intersubjetividad dialógica. Con Benjamin, el segundo in-
siste en el potencial de la teología para romper con la “religión del
progreso”, a través de la rememoración de los pueblos colonizados,