La
cuestión
social
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ENERO-JUNIO DE 2023
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PHV in memoriam
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Editor en jefe
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Editora operativa
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Junta editorial
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Verónica Morales Gutiérrez
Diseño
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Corrección de estilo
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Instituto Mexicano
de Doctrina Social Cristiana
DIRECTORIO
Contenido
PRESENTACIÓN
SECCIÓN TEMÁTICA
La parresía profética del papa Francisco
DRA. EMILCE CUDA, DR. FELIPE DE JESÚS LEGARRETA-CASTILLO
Argentina-Ciudad del Vaticano / Estados Unidos
Futuro y futuridad en la teología del papa Francisco
DR. DIEGO MAUROArgentina
Desplegar el mapa: itinerario de la reforma del papado
en un mundo en cambio
DR. ANÍBAL GERMÁN TORRESArgentina
La migración en el pensamiento del papa Francisco
DR. MARCO STRONAItalia-Guatemala
FORO SOCIAL
Religión y comunicación humana.
DR. XABIER PIKAZA IBARRONDOEspaña
El desarrollo y la democracia vistos desde la
doctrina social cristiana
DR. FRANCISCO MANUEL ALVARADO AVILÉSMéxico
MISCELÁNEAS
Trazos para una teología política descolonial,
Silvana Rabinovich (reseña)
LUIS RODRIGO WESCHE LIRAMéxico
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DR. MARCO STRONA
ITALIA - GUATEMALA
La migración en el
pensamiento de papa
Francisco: un magisterio
de gestos y palabras
RESUMEN
En este artículo trataremos de ilustrar el magisterio social del
papa Francisco, a partir del análisis del fenómeno migratorio,
considerado un verdadero kairós para el momento presente y el
futuro de la Iglesia. Un magisterio que nos invita continuamen-
te a convertir la forma mentis, es decir, la capacidad de dejarse
iluminar y guiar por el Espíritu Santo para entrar cada vez más
profundamente en el misterio del Dios-Trinidad.
Palabras-claves: Papa Francisco; migración; Trinidad; nuevo pa-
radigma; hospitalidad
ABSTRACT
In this article we will try to illustrate the social magisterium of
Pope Francis, from the analysis of the migratory phenomenon,
considered a true kairós for the present moment and the future
of the Church. A magisterium that continually invites us to convert
the forma mentis, that is, the ability to allow ourselves to be en-
Recepción: 29/08/2022 - Aprobación: 29/08/2022
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La migración en el pensamiento de papa Francisco: un magisterio de gestos y palabras
lightened and guided by the Holy Spirit to enter ever more deeply
into the mystery of the God-Trinity.
Keywords: Pope Francis; Francisco; migration; Trinity; new para-
digm; hospitality
INTRODUCCIÓN: HACIA UNA CULTURA DEL ENCUENTRO
En este artículo, trataremos de ilustrar la propuesta que, en medio
de muchas oposiciones, está llevando a cabo Francisco a partir del
análisis del fenómeno migratorio, considerado un verdadero kairós
para el momento presente y el futuro de la Iglesia.
En su discurso con motivo de la entrega del premio Carlomagno,
el papa Francisco traza las líneas principales para la construcción
de un nuevo humanismo, según tres capacidades: integrar, dialogar
y generar.
La construcción de un nuevo mundo es posible —subraya— ante
todo si somos capaces de hacer de nuestras ciudades “un lugar de
convivencia entre varias instancias y niveles;1 es decir, un lugar en
el que las diferencias culturales no son un obstáculo, sino un medio
indispensable de comunión, precisamente porque “el todo es más
que las partes, e incluso su simple suma” (EG 25).
Para lograr este objetivo, todos estamos llamados a “ampliar la
mirada para reconocer un bien mayor que nos beneficiará a todos
(EG 25). La invitación del Papa es promover una integración que en-
cuentre en la solidaridad, la piedra angular de la construcción de la
historia.
La luz que brota del misterio de la Trinidad permite, al mismo
tiempo, eliminar cualquier rastro totalitario, racista, discrimina-
torio en la sociedad; y, por otro lado, permite descubrir al tercero,
es decir, la presencia siempre nueva y creadora de Dios, en la relación
de reciprocidad con el extranjero, el forastero, el migrante.
1 Francisco, Discurso pronunciado con motivo de la entrega del Premio Carlomagno, 6 de
mayo de 2016 [en línea], http://w2.vatican.va/content/francesco/it/speeches/2016/
may/documents/papa-francesco_20160506_premio-carlo-magno.html En lo sucesivo,
se citará como Discurso PC, 2016.
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Cada vez es más necesario, señala E. Cambón, “descubrir no sólo
la centralidad de la Trinidad en la fe cristiana y la influencia que debe
ejercer en toda reflexión teológica, sino sobre todo profundizar lo que
significa en la práctica para la construcción del mundo.2
Para ello, necesitamos saber dialogar; necesitamos promover una
integración que encuentre en la solidaridad la piedra angular para te-
jer la textura de las relaciones interpersonales: “Una solidaridad que
nunca puede ser confundida con la limosna, sino como generación de
oportunidades para que todos los habitantes de nuestras ciudades —y
de muchas otras ciudades— puedan desarrollar su vida con dignidad”.3
Por tanto, es necesario trabajar por la construcción, promoción
y puesta en valor de una integración cultural, cuya identidad está
constituida por el diálogo. Sólo así es posible promover una auténtica
cultura, o más bien —como dice el propio papa Bergoglio—, una s-
tica del encuentro, “persiguiendo la búsqueda de consensos y acuer-
dos, sin apartarla, sin embargo, de la preocupación por una sociedad
justa, capaz de memoria y sin exclusiones” (EG 239).
Del dlogo y del encuentro, se genera una fructífera civilización
del amor, que reclama la responsabilidad personal y social de todos.
En realidad, Francisco no está refiriéndose sólo a Europa: su mirada
está abierta al mundo entero, un mundo cada vez más globalizado y
cada vez más marcado por las injusticias sociales, las desigualdades
y la discriminación. Por eso, para llegar a ser constructores de una
auténtica civilización de paz y amor, es necesario convertirse en pro-
motores de justicia y libertad.
La vía que permite la realización de este camino tiene un nombre
preciso: inclusión.
El anuncio del Evangelio, que hoy más que nunca se traduce princi
-
palmente en salir al encuentro de las heridas del hombre, llevando
la presencia fuerte y sencilla de Jesús, su misericordia que consuela
y anima. Dios desea habitar entre los hombres, pero puede hacerlo
solamente a través de hombres y mujeres que, al igual que los grandes
2 Enrique Cambón, Trinità modello sociale (Roma: Città Nuova, 2009), 22.
3 Discurso PC, 2016.
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La migración en el pensamiento de papa Francisco: un magisterio de gestos y palabras
evangelizadores del continente, estén tocados por él y vivan el Evan-
gelio sin buscar otras cosas. Sólo una Iglesia rica en testigos podrá
llevar de nuevo el agua pura del Evangelio a las raíces de Europa. En
esto, el camino de los cristianos hacia la unidad plena es un gran
signo de los tiempos, y también la exigencia urgente de responder al
Señor «para que todos sean uno» (Jn17, 21).4
Las palabras con las que el Papa concluye su intervención con mo-
tivo de la entrega del premio Carlomagno representan el manifiesto
para la construcción de una casa común, el mundo, en el que todos
somos hermanos y hermanas, hijos del mismo Padre. Basta sustituir
la palabra Europa por la de mundo entero. “Con la mente y el corazón,
con esperanza y sin vana nostalgia, como un hijo que encuentra en
la madre Europa sus raíces de vida y fe, sueño unnuevohumanismo
europeo, ‘un proceso constante de humanización, para el que hace
falta memoria, valor y una sana y humana utopía.5
Para que este sueño se convierta en una realidad tangible, no sólo
para Europa, sino para todo el mundo, la Iglesia debe recorrer el ca-
mino siguiendo estas huellas propuestas por el Papa: “Primerear,
involucrarse, acompañar, fructificar y festejar” (EG 24).
A estas cuatro actitudes, destacadas en Evangelii Gaudium, inten-
taremos conjugar los cuatro verbos que el Papa ha propuesto como
camino para una auténtica sociedad fraterna, en la que la migración
se ve cada vez más como un don y un kairós que nos permite hacer
brillar, en medio del mundo, el rostro del Dios peregrino: acoger, pro-
teger, promover, integrar.
En este sentido, intentaremos descifrar el pensamiento del papa
Francisco sobre el fenómeno migratorio a través de un método, que
él mismo indicó, compuesto por los ocho verbos enumerados.
Este camino nos permitirá no sólo entender qué tipo de pastoral
migratoria nos quiere indicar el Papa, sino que también nos ofrecerá
una clave original para entender, en términos teológicos, el cambio
de época que estamos viviendo.
4 Idem.
5 Idem.
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1. Primerear-Acoger: la visita del papa a Ciudad Juárez
La doctrina social de la Iglesia sobre el tema de la movilidad huma-
na comienza con el reconocimiento de los derechos fundamentales
de la persona. Esto también incluye emigrar y establecerse donde la
persona espera encontrar una mejor oportunidad para cumplir sus
aspiraciones, proyectos y deseos.
Francisco manifiesta la proximidad de Dios, su amor infinito por
toda la humanidad, especialmente por los excluidos y oprimidos, me-
diante gestos sencillos, pero profundos y auténticos. Propongo uno,
aunque obviamente hay muchos ejemplos para dar: Ciudad Jrez.
Con motivo de la homilía celebrada durante la Santa Misa con las
comunidades indígenas de Chiapas y recordando el Salmo 19/18, “la
ley del Señor es perfecta, refresca el alma”, Francisco decla:
Ésa es la ley que el Pueblo de Israel había recibido de mano de Moisés,
una ley que ayudaa al Pueblo de Dios a vivir en la libertad a la que ha-
bían sido llamados. Ley que quería ser luz para sus pasos y acompañar
el peregrinar de su Pueblo [] El alba sobrevino para los pueblos que
una y otra vez han caminado en las distintas tinieblas de la historia.
En esta expresión, hay un anhelo de vivir en libertad, hay un
anhelo que tiene sabor a tierra prometida donde la opresión, el mal-
trato y la degradación no sean moneda corriente. En el corazón del
hombre y en la memoria de muchos de nuestros pueblos está inscrito
el anhelo de una tierra, de un tiempo donde la desvalorización sea su-
perada por la fraternidad, la injusticia sea vencida por la solidaridad
y la violencia sea callada por la paz».6
El Papa subraya el sufrimiento, la angustia, pero también la espe-
ranza que llena el corazón de muchas personas y pueblos que empren-
den un camino en busca de la libertad y la vida; un viaje que quiere pa-
6 Francisco, Homia con motivo de la S. Misa celebrada con las Comunidades Ingenas
de Chiapas, México, 15 de febrero, 2016. https://w2.vatican.va/content/francesco/it/
homilies/2016/documents/papa-francesco_20160215_omelia-messico-chiapas.html
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La migración en el pensamiento de papa Francisco: un magisterio de gestos y palabras
sar de la experiencia de Egipto a la de la Tierra Prometida, pasando por
la trágica naturaleza del desierto. Es a partir de aquí, desde el desierto,
desde varios desiertos reales o metafóricos, donde debe encarnarse
el auténtico sentido de la hospitalidad. Sobre este punto, me gustaría
relatar el episodio descrito por Gustavo Gutiérrez en la Introducción
a su El Dios de la Vida.
Durante la visita de Juan Pablo II a Lima, Perú, una pareja de jó-
venes —Víctor e Irene Chero—, presentados por el obispo Germán
Schmitz, en nombre de todos los jóvenes de Lima saludan al Papa
con estas palabras: “Santo Padre, tenemos hambre”.
7
Y, con extrema
claridad, continúan:
Sufrimos la miseria, nos falta trabajo, estamos enfermos. Con el co-
razón roto por el dolor, vemos que nuestras esposas gestan en la tu-
berculosis, nuestros niños mueren, nuestros hijos crecen débiles y sin
futuros. Pero, a pesar de todo esto, creemos en el Dios de la vida [] La
necesidad nos hizo salir de nuestros pueblos lejanos trayendo una fe
profunda en Dios, movidos por el anhelo de una vida más humana.8
La situación descrita por estos dos jóvenes refleja uno de los prin-
cipales motivos de la migración: la búsqueda de mejores condiciones
de vida. La pobreza, que no permite que un ser humano tenga lo que
necesita para vivir y, por tanto, lo obliga a abandonar su hogar y su
país, “es un insulto a Dios”.9
La fe en Dios, afirma M. C. Bingemer, debe lograr eliminar el
hambre de pan. Las dos familias (de Dios y pan) no pueden ir juntas
porque el Dios de Jesucristo es el Dios de toda vida, en todas sus di-
mensiones: “Si uno invoca el nombre de Dios y practica la injusticia,
generando pobreza y opresión, su nombre ha sido invocado en vano.
Por esta razón Ireneo de Lyon enfatizó que ‘la gloria de Dios es la
vida del hombre’.10
7 Gustavo Gutiérrez, El Dios de la Vida (Salamanca: Sígueme, 1994), 11.
8 Ivi,11-12.
9 Maria Clara Bingemer, La gloria de Dios es el ser humano vivo (Los Angeles:17 marzo,
2018, https://www.youtube.com/watch?v=ZIk-qYbxBYQ
10 Idem.
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Entonces, ¿cómo podemos celebrar al Dios de la vida si la mayoría
de la humanidad vive en un estado de pobreza y opresión? Durante la
Misa celebrada en Ciudad Juárez, el Santo Padre dijo:
Aquí, en Ciudad Jrez, como en otras zonas fronterizas, se concen-
tran miles de migrantes de Centroamérica y otros países, sin olvidar
tantos mexicanos que también buscan pasar “al otro lado”. Un paso,
un camino, cargado de terribles injusticias: esclavizados, secuestra-
dos, extorsionados, muchos hermanos nuestros son fruto del negocio
del tfico humano, de la trata de personas.
No podemos negar la crisis humanitaria que en los últimos años
ha significado la migración de miles de personas, ya sea por tren,
por carretera e incluso a pie, atravesando cientos de kilómetros por
montañas, desiertos, caminos inhóspitos.11
Frente a estas tragedias, que involucran a cada uno de nosotros, el
Papa propone dos actitudes: conversión y hospitalidad. “Pidámosle
a nuestro Dios el don de la conversión, el don de las lágrimas, pidá-
mosle tener el corazón abierto, como los ninivitas, a su llamado en
el rostro sufriente de tantos hombres y mujeres. ¡No más muerte ni
explotación! Siempre hay tiempo de cambiar, siempre hay una salida
y siempre hay una oportunidad, siempre hay tiempo de implorar la
misericordia del Padre”.12
Y nuevamente, dirigiéndose a los obispos en particular: “Reclí-
nense pues, hermanos, con delicadeza y respeto, sobre el alma pro-
funda de su gente, desciendan con atención y descifren su misterioso
rostro [] Naturalmente, por todo esto se necesita una mirada capaz
de reflejar la ternura de Dios.13
Esta actitud de conversión, de una otra mirada que conoce y debe
mirar más allá, debe apelar a toda la comunidad cristiana, llamada
11 Francisco, Homilía durante la Misa celebrada en Ciudad Juárez, 17 de febrero de 2016
[en línea], http://w2.vatican.va/content/francesco/it/homilies/2016/documents/papa-
francesco_20160217_omelia-messico-ciudad-jaurez.html
12 Idem.
13 Francisco, Discurso con ocasión del encuentro con los obispos de México, México, 13 de
febrero de 2016 [en línea], http://w2.vatican.va/content/francesco/it/speeches/2016/
february/documents/papa-francesco_20160213_messico-vescovi.html
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La migración en el pensamiento de papa Francisco: un magisterio de gestos y palabras
a reflexionar sobre el fenómeno de la migración como una realidad
que involucra a todos y en todas las dimensiones.
Éste puede ser el camino que, si se recorre, lleva a encontrar las
coordenadas adecuadas para pensar juntos, teológicamente, una
gran cuestión que desafía nuestro tiempo: la proximidad como
tarea y, por tanto, la tarea ética que de ella se deriva y a la que hay
que enfrentarse: teorizar y practicar una articulación inclusiva de
diferencias.
2. Involucrarse- Proteger: el discernimiento cristológico-eclesiológico
sobre la migración
En la entrevista con La Civiltà Cattolica sobre su visión de la Iglesia,
el papa Francisco afirmó que “la primera reforma debe ser la de la
actitud: una reforma que requiere el compromiso de todos.14
Nuestro proceso de conversión implica romper patrones mentales
anteriores que no nos permiten reconocer a Dios en los demás: este
proceso está condicionado por el entorno socioeconómico, político
y cultural. Una auténtica conversión conduce a la conciencia de que
el encuentro con Cristo no puede escapar de la historia, sino que nos
invita a sumergirnos completamente en Dios, en el Dios encarnado,
y luego caminar en la historia, con la profunda convicción de que en
esta peregrinación el Rostro de Dios se refleja y brilla en el rostro
concreto de los hombres.
Establecerse junto con los migrantes significa, al mismo tiempo,
compartir sus diversas necesidades y reconocer y acoger con bene-
plácito su integridad cultural. Los migrantes no pueden seguir siendo
presentados como una carga social y como personas violentas inca-
paces de integrarse: si seguimos por este camino, serán los propios
explotadores los que dictarán las leyes del mercado laboral, y los ex-
tremistas, racistas y xenófobos, los que establecerán las reglas de la
convivencia civil.
14 Antonio Spadaro, Intervista a papa Francisco (Città del Vaticano: 19 agosto, 2013),
https://w2.vatican.va/content/francesco/it/speeches/2013/september/documents/
papa-francesco_20130921_intervista-spadaro.html
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Tenemos que cambiar de rumbo, llevar a cabo una conversión que
parta de las periferias, para construir un mundo cuya fundación es
la misericordia y cuyas piedras angulares son la fraternidad y la paz.
Como sabemos, son los pobres y los excluidos los destinatarios pri-
vilegiados de la misión de Jesús; la evangelización dirigida a ellos es
el signo y la prueba por excelencia de la misión de Jesús.
Según Jon Sobrino, esto lleva a la conclusión de que “conocer a
Jesús es realmente necesario conocer a los pobres”. Los pobres –y en
nuestro caso los migrantes– deben ser considerados como un “sa-
cramento de la presencia de Cristo”.15
Por lo tanto, para un auténtico discernimiento cristológico de la
realidad y de la migración en particular, es necesario poner el énfasis
en los lugares donde es posible redescubrir el significado y la actuali-
dad de las realidades importantes que se encuentran en las fuentes de
revelación. El lugar teológico es algo real, una cierta realidad histórica
en la que se cree que Dios se manifiesta de una manera particular. El
lugar de la cristología no es directamente “un ubi categorial, un lu-
gar concreto como geográfico-espacial (universidades, seminarios,
comunidades básicas, curias episcopales, etc.) [...] sino sobre todo un
quid, una realidad sustancial en la que la cristología se deja presentar,
tomar en consideración, discutir críticamente e iluminar”.16
Obviamente, el lugar no inventa el contenido, es decir, la presen-
cia de Dios, sino que nos permite iluminar su presencia a partir de
un contexto privilegiado: “ir a este lugar, permanecer allí y dejarse
involucrar en Él es esencial para la cristología.17 Este lugar es cla-
ro y visible: el mundo de los pobres, los pueblos crucificados, que se
configura, así, como un lugar “que influye en la forma misma del
pensamiento cristológico.
18
Un lugar que pide conversión, cambio
en la forma de ver, juzgar y actuar, un lugar que debe acostumbrarse
a pensar colocándose en un horizonte específico, el de los pobres,
para presenciar la Resurrección.
15 Jon Sobrino, Gesù Cristo Liberatore. Lettura storico-teologica di Gesù di Nazareth (As-
sisi: Cittadella, 1995), 43.
16 Idem
17 Idem.
18 Ivi, 59.
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La migración en el pensamiento de papa Francisco: un magisterio de gestos y palabras
En el Prefacio al texto Luces en los caminos de la esperanza —libro
editado por la sección “Migrantes y Refugiados” del Dicasterio para
el Desarrollo Humano Integral, que recoge las principales interven-
ciones del papa Francisco sobre la migración y la trata de personas,
Francisco subraya cómo “la historia de la humanidad, la historia de la
salvación, está marcada por itinerarios de diversa índole: migracio-
nes, exilios, fugas, éxodos, todos motivados por la esperanza de un
futuro mejor en otros lugares.19 E incluso cuando la itinerancia “ha
sido inducida con intenciones delictivas, como en el caso de la trata;
no debemos permitirnos que nos roben la esperanza de liberación y
redencn.20
Desde aquí, desde las muchas historias de viajes y éxodos dra-
ticos, según Francisco, es necesario volver a empezar para dejarse
iluminar por el misterio de ese Dios que sigue manifestándose en los
rostros de tantos migrantes: “su carne es la carne de Cristo.21 Por
eso, prosigue el Papa, “es imprescindible estar atentos para estar
cerca de las nuevas formas de pobreza y fragilidad en las que estamos
llamados a reconocer al Cristo sufriente. Los migrantes me plantean
un desafío particular porque soy la pastora de una Iglesia sin fron-
teras que se siente madre de todos. Por eso insto a los países a que
se abran generosamente, que en lugar de temer la destrucción de la
identidad local es capaz de crear nuevas síntesis culturales” (EG 210).
¿Cómo podemos acercarnos a las sociedades pluralistas e inter-
culturales que resultan del tamaño y complejidad de la migración
que se vive hoy? Una primera solución, observa Schreiter, insiste
en la pluralidad que conduce a la unidad”; una segunda, “sobre la
unidad que puede incluir la pluralidad”.22 Según la primera opción,
la estructura de la catolicidad se expresa en la valoración plena de
19 Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, Sección Migranti e Rifugiati,
Luci sulle strade della speranza, Prefazione, https://migrants-refugees.va/it/risorse/
raccolta/
20 Ibidem.
21 Francisco, Discurso a los participantes en la sesn plenaria del Consejo Ponticio para
la Pastoral de los Migrantes e Itinerantes, Sala Clementina, 24 de mayo de 2013 [en línea],
http://www.vatican.va/content/francesco/it/speeches/2013/may/documents/papa-
francesco_20130524_migranti-itineranti.html
22 Robert Schreiter, «Cattolicità, struttura per affrontare la migrazione», Concilium n° 5 (
2008): 889.
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la diversidad presente, parte esencial de la existencia humana. Esta
diversidad entre las partes va hacia la unidad: una unidad que no
anula las diferencias, sino que las valorizan. La segunda solución,
en cambio, se centra en la unidad de la Iglesia en Cristo: el don de la
catolicidad prosigue el autor, “es que esta unidad brille en todas
las manifestaciones de diversidad y las incluya básicamente en esta
unidad”.23
La insistencia de Francisco en la matriz cristológica del discer-
nimiento, que puede permitirnos reconocer el rostro de Cristo pre-
sente en todos los seres humanos, conduce, de hecho, a un discer-
nimiento eclesiológico. Así, “los migrantes me plantean un desafío
particular por ser Pastor de una Iglesia sin fronteras que se siente
madre de todos. Por ello, exhorto a los países a una generosa aper-
tura, que en lugar de temer la destrucción de la identidad local sea
capaz de crear nuevas síntesis culturales” (EG 210).
Francisco subraya con fuerza que la Iglesia, de la que es Pastor y
guía, es y debe ser una Iglesia sin fronteras, en salida, abierta y dispo-
nible para el diálogo y la acogida: una Iglesia, precisamente, madre.
La misión, entonces, se convierte en el lugar donde surge la cues-
tión de la identidad y autoidentificación de la Iglesia misma. Esto,
entonces, significa pensar en una Iglesia que se define y toma forma
a partir de su propio dinamismo misionero, en medio y dentro de
los acontecimientos de la historia. Esto es lo que quiere decir el Papa
cuando habla de una Iglesia en salida.
El modelo que podemos utilizar para esta lectura teológica de la
migración es el poliedro que, como también señala Francisco, “re-
fleja la confluencia de todas las parcialidades que en él conservan su
originalidad” (EG 236). El poliedro representa la conjunción de los
pueblos que, “en el orden universal, conservan su propia peculiari-
dad; es la totalidad de las personas en una sociedad que busca un bien
común que verdaderamente incorpora a todos” (EG 236).
Es importante subrayar que Francisco pretende leer el fenómeno
migratorio a la luz de un lenguaje profético y teológico-social. La
respuesta al tema de los migrantes y refugiados, por tanto, está dada
23 Ivi, 890.
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La migración en el pensamiento de papa Francisco: un magisterio de gestos y palabras
por una implicación personal y comunitaria, en la que debe producir-
se un cambio de actitud por parte de todos: se necesita la transición
de una actitud de defensa, miedo, desinterés o marginación —que
corresponde a lo que Francisco llama la cultura del descarte— a una
actitud basada en la cultura del encuentro, la única capaz de construir
un mundo más justo y fraterno, un mundo mejor.
3. Acompañar-Promover: conversión espiritual y pastoral
Con motivo de la Jornada Mundial de la Paz 2018, dedicada al tema de
los migrantes y refugiados, el papa Francisco destacó:
Necesitamos ver también la ciudad donde vivimos con esta mirada
contemplativa, “esto es, una mirada de fe que descubra al Dios que
habita en sus hogares, en sus calles, en sus plazas [promoviendo] la
solidaridad, la fraternidad, el deseo de bien, de verdad, de justicia; en
otras palabras, realizando la promesa de la paz [] Quienes se dejan
guiar por esta mirada serán capaces de reconocer los renuevos de
paz que están ya brotando y de favorecer su crecimiento. Transfor-
marán en talleres de paz nuestras ciudades, a menudo divididas y
polarizadas por conflictos que están relacionados precisamente con
la presencia de migrantes y refugiados.24
La respuesta del Evangelio de la misericordia, como clave para
acceder a una auténtica mística del encuentro, se expresa en tres
momentos fundamentales.
En primer lugar, Francisco observa que la misericordia es un don
de Dios Padre revelado en el Hijo: un don que “despierta sentimien-
tos de gozosa gratitud por la esperanza que nos ha abierto el misterio
de la redención en la sangre de Cristo.25
24 Francisco, Migrantes y refugiados: hombres y mujeres en busca de la paz. Mensaje para
la celebración de la LI Jornada Mundial de la Paz, 2018 [en línea], https://w2.vatican.va/
content/francesco/it/messages/peace/documents/papa-francesco_20171113_mes-
saggio-51giornatamondiale-pace2018.html
25 Francisco, “Migrantes y Refugiados: Hacia un Mundo Mejor”, Mensaje para la Jornada
Mundial del Migrante y del Refugiado, 2014.
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Sección temática dr. marco strona
En segundo lugar, la misericordia “alimenta y fortalece la solida-
ridad con el prójimo como necesidad de responder al amor gratuito de
Dios que se ha derramado en nuestro corazón por el Espíritu Santo.
(Francisco, Migrantes y refugiados 2014).
Finalmente, el tercer momento nos desafía directamente a la res-
ponsabilidad personal y social: “Una verdadera fraternidad entre los
hombres supone y requiere una paternidad trascendente. A partir
del reconocimiento de esta paternidad, se consolida la fraternidad
entre los hombres, es decir, ese hacerse ‘prójimo’ que se preocupa
por el otro.26
La calidad ética de la relación, tanto personal como comunitaria,
está marcada decisivamente por el amor, que califica como actitud
moral normativa de la persona en la relación. De hecho, existe un
vínculo intenso entre la justicia y el amor. El amor de Dios y de Cristo
son inseparables del amor al prójimo, especialmente al prójimo que
sufre.
Pensando a la parábola del Buen Samaritano —que el papa analiza
precisamente en el 2° capítulo de Fratelli Tutti, podemos ver cómo
entre los que pasan al lado del hombre tendido en el suelo sólo uno
se detiene, y todo lo que suceda será el efecto de este momento de
atención.
Pues precisamente este gesto de atención, principio de una mística
de la atención, revela justicia y amor al mismo tiempo. Quien prac-
tica este gesto de atención acepta hacerse pequeño y no aumentar
su poder lo hace sólo porque el otro existe. Y para ello, se pone en la
condición del otro.
Una Iglesia que no separa la fe de la justicia debe encontrar nece-
sariamente otra forma de configurar el seguimiento de Jesús para el
testimonio del Evangelio: la teología comienza con una mística: la
del encuentro con Dios en el rostro de los pobres.
La justicia, animada por el amor, adquiere una profundidad ex-
quisitamente ética en la que el otro se manifiesta con un rostro que
exige atención y respeto. El amor permit, en cierto sentido, obligar
al samaritano a detenerse ante el sufriente, reconocer en él el rostro
26 Idem.
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La migración en el pensamiento de papa Francisco: un magisterio de gestos y palabras
de Dios y realizar un acto de justicia: “al amor no le importa si el
hermano herido es de aquí o es de al” (FT 62).
La relación presupone siempre una dinámica de reconocimiento
y postula en el sujeto llamado a la responsabilidad una capacidad
interior de acogida y testimonio. Sigue Francisco:
Miremos el modelo del buen samaritano. Es un texto que nos invita
a que resurja nuestra vocación de ciudadanos del propio país y del
mundo entero, constructores de un nuevo vínculo social. Es un lla-
mado siempre nuevo, aunque está escrito como ley fundamental de
nuestro ser: que la sociedad se encamine a la prosecución del bien
común y, a partir de esta finalidad, reconstruya una y otra vez su or-
den político y social, su tejido de relaciones, su proyecto humano.Con
sus gestos, el buen samaritano reflejó que “la existencia de cada uno
de nosotros está ligada a la de los demás: la vida no es tiempo que
pasa, sino tiempo de encuentro.27
Por tanto, estamos llamados a identificar caminos y caminos
de reconciliación y comunión que involucren a todos los hombres
y mujeres, sin excluir a nadie, guiados por el principio bíblico de
que en esta tierra nadie es un extranjero. Por esta razón, el papa
Francisco continúa enfatizando la necesidad y la necesidad de la
hospitalidad.
Para toda la Iglesia, observa, “es importante que la acogida de los
pobres y la promoción de la justicia no se confíen sólo a especialis-
tas, sino que se cuide toda la atención pastoral, la formación de los
futuros sacerdotes y religiosos, el compromiso normal de todas
las parroquias, movimientos y agregaciones eclesiales.28
Así se perfila la esencia del Evangelio de la misericordia: el en-
cuentro y la acogida del otro se entrelazan con el encuentro y la aco-
gida de Dios.
27 FT, n. 66.
28 Francisco, Discurso en el “Centro Astalli” de Roma para el servicio a los refugiados,
martes 10 de septiembre de 2013 [en línea], https://w2.vatican.va/content/francesco/
it/speeches/2013/september/documents/papa-francesco_20130910_centro-astalli.
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Año 31, n. 1
Sección temática dr. marco strona
La migración, entonces, se muestra como el lugar histórico difícil
y dramático, ciertamente, pero precioso y fecundo para experimentar
la paternidad de Dios al hacerse peregrino junto a nosotros del Hijo
encarnado que nos guía concretamente, en el aliento del Espíritu,
por los caminos de la filiación y la hermandad, para ser todos “uno
en Él” (Jn 17, 21).
Por tanto, el tema de la movilidad humana debe convertirse, para
toda la comunidad cristiana, en la lámpara que ilumine el camino
orientado hacia un fundamento metafísico del tercero,29 de la alteri-
dad, que reconozca en el bien común el principio constitutivo de la
convivencia y su paradigma normativo supremo.
El magisterio de Francisco se inserta plenamente en esta pers-
pectiva. Para él, caminar junto a los migrantes no es sólo un acto de
justicia, sino que permite la construcción de la fraternidad y la paz,
que sigue siendo un bien a perseguir siempre”.30
En particular, insiste el Papa, sólo entrando en una relación con
Dios esta dinámica puede incluir a todos los sujetos, así capaces de
entrar en una auténtica relación de reciprocidad, que se fundamen-
ta en una convertibilidad de la relación, posibilitada por un vínculo
participativo universalmente compartido.
La trascendencia del bien y la fraternidad universal van de la
mano. De esta forma es posible entonces festejar el don que proviene
de la hospitalidad —entregada y recibida— de la que se deriva un
cambio de paradigma integral, que va de la economía a la ecología.
4. Festejar- Integrar: el cambio de paradigma cultural
El mundo sólo puede mejorar si se da una atención primaria a la per-
sona, si la promoción de la persona es integral, en todas sus dimen-
siones, incluida la espiritual; si nadie es descuidado, incluidos los
29 Luigi Alici «Il terzo incluso, La prossimità tra immediatezza e mediazionDifferenze
e Relazioni. Vol. I: il prossimo e l’estraneo, ed. por Sergio Labate (Roma: Aracne, 2013),
28.
30 Francisco, Discurso con motivo del saludo del Cuerpo Diplomático acreditado ante la
Santa Sede, 11 de enero de 2016 [en línea], http://w2.vatican.va/content/francesco/it/
speeches/2016/january/documents/papa-francesco_20160111_corpo-diplomatico.
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La Cuestión Social
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La migración en el pensamiento de papa Francisco: un magisterio de gestos y palabras
pobres, los enfermos, los presos, los necesitados, los extraños (cfr. Mt
25, 31-46); si somos capaces de pasar de una cultura del descarte a una
cultura del encuentro y de la hospitalidad. Para lograrlo, es necesario
hacer un cambio de paradigma cultural.
Festejar, en este sentido, significa reconocerse como parte de una
gran familia, un solo pueblo, el Pueblo de Dios, lo que implica, como
dice el papa, ser el fermento de Dios en medio de la humanidad” (EG
114). Así, la misión de la Iglesia se caracteriza por una pasión por Jesús
y, al mismo tiempo, una pasión por su pueblo: “así redescubrimos que
Él nos toma de en medio del pueblo y nos envía al pueblo, de tal modo
que nuestra identidad no se entiende sin esta pertenencia” (EG 268).
La reflexión teológica de Francisco sobre el fenómeno migratorio
nos permite leer la movilidad humana desde la perspectiva de una
stica trinitaria, como el movimiento del don de Dios a Dios en Dios
en medio de su Pueblo. Es dentro de esta dinámica de don mutuo
donde podemos reconocer, sentir y experimentar la vida de Dios.
A partir de esta experiencia que nace y se desarrolla en el encuen-
tro con el Otro, el papa Francisco nos invita a una conversión global
que involucra a toda la existencia.
En la exhortación apostólica Evangelii Gaudium, distingue dos ti-
pos de cultura: una cultura del encuentro y una cultura del descarte,
de la autorreferencialidad, del egoísmo. La cultura del encuentro es la
cultura de la alega; la cultura del descarte es la cultura de la tristeza.
Como observa Emilce Cuda: “la cultura del encuentro de la que
habla Francisco es la evangélica, y se basa en la fórmula trinitaria,
cuya lógica es la comunicación entre las Personas divinas, entre la
Trinidad y el hombre, y entre los hombres”.31
Se trata de la alegría que uno experimenta cuando sale de sí mis-
mo para encontrarse con el Otro y acoger al Otro que viene hacia no-
sotros. Es en esta dinámica del éxodo, y a partir de aquí, que Francis-
co pretende transformar todo: costumbres, estilos, horarios, lengua
y toda estructura eclesial. Es la conversión que debe estar siempre
abierta al otro y nunca cerrada en sí mismo.
31 Emilce Cuda, Leggere Francisco, Teologia, etica e politica (Torino: Bollati Boringhieri,
2018), 244.
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Sección temática dr. marco strona
5. Conclusión. Hospitalidad: el reto del reconocimiento
La movilidad humana de muchos hombres y mujeres a lo largo de
la historia ha sido y sigue siendo un tema central también para la
reflexión teológica, ocupando un lugar particular en el seno del ma-
gisterio de Francisco que, como hemos visto, lo convierte en clave
para el discernimiento pastoral de la Iglesia.
El recorrido hasta aquí, a través de cuatro etapas, nos ha ofreci-
do un método de lectura de la teología sistemático-pastoral, donde
la migración se convierte en la piedra angular que sustenta la gran
dialéctica unidad/diferencia, en el horizonte de una fraternidad uni-
versal.
En este sentido, convertir la forma mentis significa dejarse ilumi-
nar y guiar por el Espíritu Santo para entrar cada vez más profunda-
mente en el misterio de este Dios-Trinidad, que es en sí mismo una
comunidad en la que cada una de las Personas, entregándose unas a
otras, da espacio a las demás. El paradigma de la hospitalidad debe
leerse a la luz de la experiencia de entrega y aceptación mutua vivida
en la Trinidad, que se abre a la primacía del don y la aceptación sobre
la de la autoafirmación y la exclusión.
Según esta hermenéutica, el ser humano no es “arrojado al mundo
sino acogido y protegido. La de los hombres es, por tanto, una histo-
ria que se refiere a una llamada, a una llamada de otro, que merece
y espera una respuesta. De esta manera, la hospitalidad nos inserta
en una relación con el otro que nos libera y nos permite superar la
autoafirmación, llevándonos hacia la construcción de una identidad
abierta y relacional. Se trata de una mística encarnada en el mun-
do de los migrantes y refugiados, en el mundo de los pobres; una
stica del encuentro con el Señor ante los pobres. Esto implica
una mirada cuidadosa a la realidad capaz de revelar esa misericordia
que nos permite movernos, tomar la iniciativa y conmovernos ante
el gran e injusto dolor de la mayoría de la humanidad.
Como se enfatiza en Laudato Si 229: “Hace falta volver a sentir que
nos necesitamos unos a otros, que tenemos una responsabilidad por
los demás y por el mundo, que vale la pena ser buenos y honestos.
Y, en Fratelli Tutti 87: “Nadie puede experimentar el valor de vivir sin
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Año 31, n. 1 87
La migración en el pensamiento de papa Francisco: un magisterio de gestos y palabras
rostros concretos a quienes amar. Aquí hay un secreto de la verda-
dera existencia humana. Esta mística, ligada a la ética y a la políti-
ca, necesita —como señala el teólogo M.C. Bingemer— “un ascética
específica, hecha de kenosis y despojamiento de sí mismo, mientras
comienza el proceso de asumir el mundo de la pobreza y los pobres.32
Una mística así entendida, que permanece en el amor y que, por eso,
logra denunciar las injusticias y opresiones, da testimonio de la san-
tidad y la justicia de Dios en su encarnación: el misterio de un Dios
que, en Jesús, se despoja de todo para llegar a toda la creación con su
amor redentor.
La hospitalidad, de esta manera, nos inserta en una relación con
el otro que nos libera y nos permite superar la autoafirmación, lle-
ndonos hacia la construcción de una identidad abierta y relacional.
En otras palabras, en el paradigma de la hospitalidad, que nos per-
mite entrar en una dimensión de reciprocidad con el otro, podemos
encontrar una figura para la definición de identidad, que califica no
como un hecho asumido de una vez por todas, sino como una tarea en
progreso, que crece y se desarrolla al entrar en relación con los demás,
respondiendo a la apelación proveniente del Rostro de los demás.
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Marco Strona
Doctor en Filosofía (PhD) por el Pontificio Instituto Anselmianum
(Roma), doctor en Ontología Trinitaria (PhD) por el Instituto Univer-
sitario Sophia (Firenze) y doctor en Teología (PhD) por la Pontificia
Universidad Católica de Río de Janeiro (Puc - Río). Tiene una maestría
civil en filosofía por la universidad de Perugia (Italia) y ha estudiado
Teología en la Pontificia Universidad Gregoriana (Roma). Profesor
invitado por la Universidad "R. Landívar" (Guatemala). Actualmente,
director de la Caritas diocesana en Fabriano, Italia.