La
cuestión
social
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ENERO-JUNIO DE 2023
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PHV in memoriam
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PHV in memoriam
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EQUIPO EDITORIAL
Editor en jefe
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Editora operativa
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Junta editorial
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David Eduardo, Vilchis Carrillo,
Verónica Morales Gutiérrez
Diseño
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Corrección de estilo
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Instituto Mexicano
de Doctrina Social Cristiana
DIRECTORIO
Contenido
PRESENTACIÓN
SECCIÓN TEMÁTICA
La parresía profética del papa Francisco
DRA. EMILCE CUDA, DR. FELIPE DE JESÚS LEGARRETA-CASTILLO
Argentina-Ciudad del Vaticano / Estados Unidos
Futuro y futuridad en la teología del papa Francisco
DR. DIEGO MAUROArgentina
Desplegar el mapa: itinerario de la reforma del papado
en un mundo en cambio
DR. ANÍBAL GERMÁN TORRESArgentina
La migración en el pensamiento del papa Francisco
DR. MARCO STRONAItalia-Guatemala
FORO SOCIAL
Religión y comunicación humana.
DR. XABIER PIKAZA IBARRONDOEspaña
El desarrollo y la democracia vistos desde la
doctrina social cristiana
DR. FRANCISCO MANUEL ALVARADO AVILÉSMéxico
MISCELÁNEAS
Trazos para una teología política descolonial,
Silvana Rabinovich (reseña)
LUIS RODRIGO WESCHE LIRAMéxico
04
09
22
41
70
91
119
146
La Cuestión Social
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Año 31, n. 1 41
DR. ANÍBAL GERMÁN TORRES
ARGENTINA
“DESPLEGAR EL MAPA:
ITINERARIO DE LA
REFORMA DEL PAPADO EN
UN MUNDO EN CAMBIO”
RESUMEN
El papa Francisco lanzó en su documento programático Evangelii
Gaudium (2013) una llamada a la “conversión del papado”. Este ar-
tículo propone precisar cuáles son los alcances de esta reforma,
indagando en su compleja teología. Se propone un itinerario que va
desde el Concilio Vaticano II hasta la publicación de la Constitución
Apostólica Praedicate Evangelium (2022) y las expectativas a futuro.
Palabras claves: Francisco, reforma del papado, Curia Romana,
Praedicate Evangelium, cuestión social
ABSTRACT
Pope Francis launched in his programmatic document Evangelii
Gaudium (2013) a call for the “conversion of the papacy. This article
proposes to specify what the scope of this reform is, delving into
its complex theology. An itinerary is proposed that goes from the
Second Vatican Council to the publication of the Apostolic Consti-
tution Praedicate Evangelium (2022) and future expectations.
Recepción: 10/10/ 2022 – Aprobación: 21/10/2022
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Año 31, n. 1
Sección temática dr. aníbal germán torres
Keywords: Francis, reform of the papacy, Roman Curia, Praedicate
Evangelium, social question
INTRODUCCIÓN
En una coyuntura especial de la Iglesia católica, el primer papa
proveniente de América Latina propuso en su documento “progra-
máticoEvangelii Gaudium (2013) avanzar hacia la “conversión del
papado”. En la repercusión que tuvo este texto de características
peculiares, se ha destacado la propuesta de Francisco de poner a la
Iglesia “en salida” y sus afirmaciones respecto a la cuestión social a
nivel global, destacando, por ejemplo, la contundente defensa de la
opción preferencial por y con los pobres (EG 25, 32, 186-201). Todo esto
se ha presentado más o menos accesible a la comprensión general.
Sin embargo, cómo se proponía el pontificado enfrentar los objetivos
inmediatos de misión y reforma que distinguen la etapa comenzada
con Francisco,1 es algo que, por lo complejo y lejano de la materia,
suele deslizar los alisis hacia miradas reduccionistas que acentúan
el peso de una dimensión, dejando de lado las implicancias de tales
cambios en el contexto internacional.
En este sentido, y adelantando lo que buscaremos precisar en
este artículo con más detalle, señalamos que la reforma del papa-
do (o del ministerio petrino, sen el lenguaje eclesiológico) supone
contemplar un horizonte mucho más amplio que la mera reforma
administrativa del gobierno central de la Iglesia, al punto que nos
remite a modificaciones en uno de las componentes sobresalientes
del “simbolismo cristiano”.
2
A, veremos que los cambios en re-
lación con el ministerio petrino van mucho más allá que la modi-
ficación de las competencias de este o aquel organismo de la Curia
Romana, si bien es de señalar que, a partir de la asunción de Fran-
cisco en 2013, ingresamos a un nuevo ciclo de reforma integral del
1 Cfr. Carlos M. Galli, Las novedades de la Exhortación Evangelii Gaudium. Claves del pen-
samiento de Francisco (Sociedad Argentina de Teoloa, 2014. http://www.sociedadar-
gentinateologia.org/)
2 George Tavard, “Papado y simbolismo cristiano”, Selecciones de Teología (17, 67, julio-
septiembre, 1998 [1976]).
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Año 31, n. 1 43
Desplegar el mapa: itinerario de la reforma del papado en un mundo en cambio
gobierno eclesial, el tercero en casi un siglo
3
y el cuarto en menos
de 500 años.4
En atención a lo señalado, proponemos la metáfora del mapa,
pues nos sugiere la posibilidad de ubicar los caminos ya recorridos
avanzando o retrocediendo— en materia de la reforma. También,
por supuesto, sugiere que se puede seguir por esos senderos o tomar
nuevos, de acuerdo con quién es el autor de toda verdadera reforma
eclesial: el Espíritu Santo. Utilizado en varias disciplinas (geogra-
fía, astronomía, arqueología, etcétera), el mapa remite también a
la relación entre cielo y tierra, juego de coordenadas en las que se
inscribe la Iglesia y con ella, el papado (cfr. Mt. 16, 19). Así, nuestro
abordaje no se centra en el Derecho Canónico, sino en el diálogo
entre teología (particularmente, la eclesiología) y las ciencias so-
ciales y humanas.
En este sentido, a partir de los lúcidos (y en parte pioneros) aná-
lisis de Schickendantz5 en relación con las expectativas abiertas con
la encíclica Ut Unum Sint (Para que todos sean uno) (1995) de san
Juan Pablo II, señalamos que la reforma del papado implica consi-
derar distintos niveles: a) el pluralismo religioso, comprendiendo el
ecumenismo (la unidad plena y visible de los cristianos) y el diálogo
interreligioso; b) el institucional, los llamados instrumentos de co-
munión, tales como la Curia Romana, el Sínodo de Obispos, las Con-
ferencias Episcopales; c) la relación con una determinada situación
cultural (globalización, secularización), “con sus correspondientes
modelos políticos y teorías de la sociedad y de la autoridad, lo que a
su vez se vincula con la inculturación del Evangelio, la credibilidad de
la Iglesia y “los derechos humanos”; y d) la “auténtica interpretación
y fiel aplicación” del Concilio Vaticano II.6
Junto a estos niveles, agregamos otros no menos importantes:
la reforma del papado supone tanto la (auto)crítica —pues ésta, en
3 Luego de la reforma de Pío X (1908), vinieron las de Pablo VI (1967) y Juan Pablo II (1988).
4 Con posterioridad a la de Sixto V (1588).
5 Carlos Schickendantz, ¿Adónde va el papado? Reinterpretación teológica y
reestructuración práctica (Buenos Aires: Ágape-Proyecto, 2001) y Cambio estructural
en la Iglesia como tarea y oportunidad (Córdoba, EDUCC, 2005).
6 Schickendantz, ¿Adónde va el papado?... 9-53.
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Sección temática dr. aníbal germán torres
palabras del Obispo Quinn, es “la matriz de la reforma,
7
como el
resurgimiento escatológico.8
A, a partir de lo señalado, podemos advertir un nivel esencial
o principal del ministerio petrino, a saber: “presidir en la caridad”
(según la célebre expresión de san Ignacio de Antioquía, UUS 97),
servicio a la unidad de la fe en libertad cristiana.
9
Tal dimensión se
relaciona primeramente con el ecumenismo pero también con el diá-
logo interreligioso, de ahí que, como decía Zízola: “Hay por tanto en
este proyecto (de cambio) una vinculación indivisible entre reforma
del papado, acercamiento ecuménico y diálogo entre las religiones.
Ésta fue ya una dimensión [] en la edad fundacional del cristianis-
mo, cuando se tuvo que integrar el hebraísmo de su lugar de origen
con la diáspora posterior en una cultura grecorromana”.10
Es enmarcado en esos objetivos fundamentados teológicamente
donde aparece el nivel secundario del papado, es decir, las instituciones
y organizaciones puestas al servicio de aquéllos: estructuras de gobier-
no —como la Curia Romana— susceptibles de modificación, según las
necesidades de cada época y en diálogo (no acrítico) con el modelo pre-
dominante de régimen político, en nuestro contexto, la democracia.11
Al comprender el papado desde esos niveles, se revela por qué su
reforma implica ante todo elementos teológicos, pero también polí-
ticos, interactuando entre sí. Si lo primero alude a expresiones que
ya referimos, precisamos que lo segundo remite entonces al modelo
institucional de gobierno eclesial y la teoría política a la que se haya
relacionado,12 a la función de representación que ejerce el Obispo de
Roma,
13
al “problema político de quién o qué sector de la Iglesia tiene
7 En ibidem, 86.
8 Giancarlo Zízola, El futuro del papado (2005, 8. http://servicioskoinonia.org); cfr. Giorgio
Agamben, El misterio del mal. Benedicto XVI y el n de los tiempos (Buenos Aires: Adriana
Hidalgo, 2013).
9 Walter Kasper, “Servicio a la unidad y libertad de la Iglesia”, Selecciones de Teología (19,
73, enero-marzo 1978, 11).
10 Zízola, op. cit., 2.
11 Schickendantz, ¿Adónde va el papado?; Thomas Reese, “Reformar el Vaticano”, Selec-
ciones de Teología (48, 192, octubre-diciembre 2009 [2008]).
12 Tavard, El misterio del mal. Benedicto XVI … y C. Schikendantz, ¿Ande va el papado?...
13 Carl Schmitt, Catolicismo romano y forma política (Buenos Aires: Areté Grupo Editor,
2009 [1923]).
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Año 31, n. 1 45
Desplegar el mapa: itinerario de la reforma del papado en un mundo en cambio
la máxima autoridad
14
y a la preservación de la memoria passionis
y la búsqueda de justicia, paz y libertad, componentes políticos del
monoteísmo bíblico.15
A raíz de lo señalado, son muy pertinentes las palabras de Schic-
kendantz, que aluden implícitamente al carácter teológico y explí-
citamente a la magnitud de la reforma del papado:
Es conveniente advertir que la reformulación del ejercicio del prima-
do representa un ambicioso proyecto cuya amplitud, significado y di-
ficultades no deberían pasar desapercibidas. Como afirma K. Schatz,
el papado constituye un hecho único en la experiencia histórica re-
ligiosa universal. En él se concreta una vinculación entre religión
e institución que, en esa intensidad, no tiene parangón en ninguna
comunidad semejante desde el punto de vista de su magnitud. [Pues]
el Califa en el Islam o el Dalai Lama en el budismo tibetano, por ejem-
plo, no poseen el mismo relieve en orden a construir la unidad como
autoridades supranacionales.16
En relación con el componente organizacional, se destaca el rol de
la Iglesia como un global player,
17
caracterindose por la complexio
oppositorum de alcance universal y elevada densidad burocrática, que
no prescinde de la estatalidad.18
Cabe señalar que a la distinción entre lo principal y lo accesorio se su-
perponen las implicancias que la reforma del papado tiene hacia afuera
y hacia adentro de la Iglesia.19 Tener presente también esta otra forma
de aludir a los niveles del proceso reformista nos servirá para mirar
el mapa y visualizar qué recorrido se ha realizado a partir del Concilio
Vaticano II, pues fue allí donde tuvo lugar el “comienzo de una discusión
sobre la esencia y la forma del ministerio de Pedro en la Iglesia.20
14 G. Tavard, op. cit., 1.
15 Cfr. Johann B. Metz, Memoria passionis. Una evocación provocadora en una sociedad
pluralista (Santander: Sal Terrae, 2007).
16 Schickendantz, Cambio estructural en la Iglesia, 70.
17 Maier, en Schickendantz, ¿Adónde va el papado?, 92.
18 Schmitt, Catolicismo romano…, 52-53.
19 Köning, en C. Schickendantz, ¿Adónde va el papado?...
20 Kasper, “Servicio a la unidad”..., 4.
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Sección temática dr. aníbal germán torres
DEL CONCILIO VATICANO II A SAN JUAN PABLO II: BASES DE LA
RECONFIGURACIÓN DEL PAPADO
Oración y amor universal.
Iniciativa siempre vigilante por el bien del otro: política papal.
San Pablo VI, Castelgandolfo, 1963
Entre los posicionamientos adoptados a partir de las deliberaciones
del Concilio y que se relacionan con la reforma del papado, podemos
señalar: el abandono de la concepción de la Iglesia como societas per-
fecta y su reemplazo por la noción de pueblo santo de Dios, pueblo me-
siánico y la colegialidad episcopal (el papa comprendido en comunión
con los demás obispos) (LG cap. II y III), la valoración positiva del
ecumenismo y la reforma eclesial(UR 6), del diálogo con las religio-
nes no cristianas (NA) y la reformulación del vínculo con el mundo,
incluida la relación con el poder político (GS 76 y DH). Para contribuir
a hacer efectiva esta reorientación doctrinal, los Padres conciliares
pidieron también reformar la Curia Romana (ChD 9-10).
Con este tipo de pronunciamientos se daba el “paso adelante” al
que había hecho referencia san Juan XXIII en su discurso de inaugu
-
ración del Concilio y la Iglesia ingresaba así a una nueva fase histó-
rica: dejar de ser “occidental” para ser “mundial”.21 En coincidencia
con esto, cabe destacar que san Pablo VI realizó un gesto de gran sig-
nificancia y que inuyó en los trabajos conciliares, cuando peregrinó
a Tierra Santa en 1964, suceso inédito en la historia del papado, y se
abrazó con el Patriarca Atenágoras.
En atención a todo esto, el papa Montini debió implementar y ali-
near los cambios que el Concilio fijaba en los niveles principal y se-
cundario. Por esto, encaró una profunda reforma de la Curia, plasma-
da en la Constitución Aposlica Regimini Ecclesiae Universae (1967).
Con ésta se modificaba el gobierno central de la Iglesia, que llevaba
casi 60 años sin ser reformado sustancialmente. A medidas como la
21 Rahner, en Schickendantz, Una revolución paca decisiva. En camino hacia nuevas
formas históricas de la fe y de la vida eclesial, en Palabra y Razón (2, diciembre 2012, 77).
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Año 31, n. 1 47
Desplegar el mapa: itinerario de la reforma del papado en un mundo en cambio
promoción de la internacionalización y el acceso de los laicos a los
cargos, se agregó una contención del “carrerismo” mediante la regla
de designaciones por cinco años.22
Entre los organismos creados por Pablo VI dentro de la Curia y en
atención al mandato conciliar, cabe destacar aquellos que hacen a
la relación del papado con el contexto geopolítico mundial y al pa-
norama religioso internacional: creación del Sínodo de los Obispos
(1965) y la Pontificia Comisión Justicia y Paz (1967), confirmación del
Secretariado para la Promoción de la Unidad de los Cristianos (1966)
como dicasterio permanente (creado en 1960 por Juan XXIII). Esta
atención hacia el ecumenismo se plasmó además en algunos hechos
trascendentes respecto a las Iglesias de Oriente y de Occidente: el
levantamiento de las excomuniones mutuas con los ortodoxos y las
palabras de Pablo VI en abril de 1967, reconociendo que “el Papa,
como bien sabemos, es indudablemente el más grave obstáculo en el
camino del ecumenismo.
23
En relación directa con aquel Secretaria-
do, se institucionalizó el dlogo que se venía sosteniendo con refe-
rentes judíos, creándose la Comisión para las Relaciones Religiosas
con el Judaísmo (1974). En cuanto a la apertura al diálogo interre-
ligioso que supuso la Declaración Nostra aetate, llevó a la creación
del Secretariado para los no Creyentes (1964). Ambos Secretariados
luego fueron jerarquizados como Pontificios Consejos.
Con Juan Pablo II se dieron modificaciones —no sin ambigüe-
dades y contradicciones— tanto en el aspecto principal como en el
secundario de la reforma del papado. En atención al orden cronoló-
gico, señalamos primeramente lo concerniente al segundo aspecto.
En este sentido y pese a los intentos realizados por el papa Montini
para reformar la Curia Romana, a poco de publicarse la Regimini…,
se percibió la necesidad de introducir nuevos cambios. Fue así que
luego de varios años de trabajo, en 1988 se publicó la Constitución
Apostólica Pastor Bonus de reforma integral del gobierno curial.24
22 Cfr. Juan Sánchez, Pablo VI y la reforma de la Curia Romana, en Revista Española de
Derecho Canónico (23, 65,1967).
23 Cfr. Kasper, “Servicio a la unidad”…; Schickendantz, ¿Adónde va el papado?...
24 Cfr. Juan Arrieta, La reforma de la Curia Romana (Comentario a la Constitución Apos-
tólica “Pastor Bonus), en Ius Canonicum (XXIX, núm. 57, 1989).
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Sección temática dr. aníbal germán torres
Ya en la última década del siglo
xx
, Juan Pablo II concentró más
su atención en la preparación del ingreso del cristianismo al tercer
milenio y la celebración del Jubileo de 2000. En este sentido, un punto
importante lo marcó la Carta ApostólicaTertio Millennio Advenien-
te (1994), donde se relanzó la aplicación “lo más fiel posible de los
lineamientos reformistas del Concilio (TMA 19, 20 y 34). Fue dentro
de esa amplia perspectiva donde el Papa publicó en 1995 la encíclica
sobre ecumenismo Ut Unum Sint, marcando un hito en lo que hace a
la reforma del papado, texto que sería retomado por sus sucesores.
Particularmente, provocaron gran repercusión los números 95 y 96.
Allí el Papa decía:
Lo que afecta a la unidad de todas las comunidades cristia-
nas forma parte obviamente del ámbito de preocupaciones
del primado. Como Obispo de Roma soy consciente [...] que la
comunión plena y visible de todas las comunidades, en las que
gracias a la fidelidad de Dios habita su Espíritu, es el deseo
ardiente de Cristo. Estoy convencido de tener al respecto una res-
ponsabilidad particular, sobre todo al constatar la aspiración
ecuménica de la mayor parte de las comunidades cristianas y
al escuchar la petición que se me dirige de encontrar una for-
ma de ejercicio del primado que, sin renunciar de ningún modo a
lo esencial de su misión, se abra a una situación nueva […] Tarea
ingente que no podemos rechazar y que no puedo llevar a término
solo”. (UUS 95 y 96)25
De esa manera, Juan Pablo II abordaba la cuestión de por sí
ineliminable26 del poder en la Iglesia,27 pues para cumplir la misión
de episkopê (vigilancia) en varios niveles y con una nueva forma del
papado,
28
asumía que el Obispo de Roma debe ejercer su ministerio
25 Las cursivas son nuestras.
26 Schickendantz, Cambio estructural…, 157.
27 Cfr. Santiago Madrigal, “Praesis ut prosis. Consideraciones en torno a la encíclica Ut
Unum Sint. Selecciones de Teología (37, 146, 1998 [1997]).
28 Cfr. Kasper, Cosechar los frutos. Aspectos básicos de la fe cristiana en el diálogo ecu-
ménico (Santander: Sal Terrae, 2010).
La Cuestión Social
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Año 31, n. 1 49
Desplegar el mapa: itinerario de la reforma del papado en un mundo en cambio
con el poder y la autoridad” sin los cuales dicha función “sería ilu-
soria” (UUS 94).
Se ha dicho que a partir de UUS se puso en marcha “un proyec-
to de reforma” de particular “delicadeza” y “complejidad. Y que el
Papa decidió dar ese paso valiente luego de “una valoración teológica
de la actual transición en la sociedad globalizada hacia un sistema
religioso complejo. En su visión, el proceso de interacción entre re-
ligiones, Iglesias y comunidades cristianas dispersas en la sociedad
secularizada no puede dejar el sistema papal tal como se configu
en los dos siglos pasados tras los dogmas del Vaticano I.29
En relación a esto, Juan Pablo II percibía que ante la globalización
y sus problemas, aquellos “que afectan la libertad, la justicia, la paz
y el futuro del mundo, generando incluso nuevas formas de “vio-
lación de los derechos humanos”, se hacía cada vez más necesario
impulsar una amplia alianza, pues se daba cuenta que “la voz común
de los cristianos tiene más impacto que una voz aislada” (UUS 43).
Al recordar la jornada mundial de oración interreligiosa por la paz
del mundo (Asís, 1986) y señalar que la unidad de la humanidad es
querida por Dios, se infiere que en la concepción del Papa la confor-
mación de tal coalición debía quedar abierta a todas las religiones
(UUS 6 y 76). Dentro de este proyecto planetario quedaba compren-
dida la desactivación de los clivajes religiosos que en algunas zonas
del mundo llevaban a conflictos armados,30 lo que lamentablemente
continúa en nuestros días.
La UUS tuvo en general un impacto positivo,31 destacándose que
“por primera vez, al menos en la historia reciente, un Papa ha puesto,
de alguna manera, a debate, si no su función, al menos las modali-
dades de su ejercicio, o sea, algo de sí mismo [] sólo un Papa puede
cambiar el papado”.32
Continuando con el interés que había mostrado en UUS por la
cuestión del papado en un nuevo contexto mundial, Juan Pablo II hizo
29 G. Zízola, op. cit., 2
30 Cfr. Schickendantz, ¿Adónde va el papado?...
31 Cfr. Madrigal, op. cit.; Schikendantz, Cambio estructural… y Kasper, Cosechar los frutos…
32 Paolo Ricca, “El Papado a debate. Esperanzas y perspectivas para el tercer milenio”
(Selecciones de Teoloa, 38, 152, octubre-diciembre, 1999 [1997], 31)
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Sección temática dr. aníbal germán torres
una reforma electoral (Universi Dominici Gregis, 1996). Siguiendo “las
orientaciones de la cultura moderna”, entre otras cosas hizo expresa
la modalidad del voto secreto y la supresión de la elección por acla-
mación o por compromiso, así como la excomunión ante la compra
de sufragios. El Colegio de Cardenales (y no el Sínodo de Obispos) fue
ratificado en su función de colegio electoral, lo que provocó algunas
críticas.33
Entre otros pasos dados por Juan Pablo II en línea con UUS, se
reconoce el haber puesto a la Iglesia (incluyendo al Papa) en una ac-
titud de “arrepentimiento y humildad institucional.
34
En este sen-
tido, Zízola resalta la histórica jornada del perdón (12 de marzo de
2000), que había sido precedida por importantes documentos como
Memoria y reconciliación. La Iglesia y las culpas del pasado (2000), vistos
también como un llamado a “prever correctivos contra el abuso de
poder” dentro de la propia Iglesia.35 Tal trascendente jornada, desde
la perspectiva de la reforma del papado, fue de gran importancia,
con palabras “vinculantes” para los sucesores de Juan Pablo II, in-
terpretando que el “integrismo” quedaba oficialmente denunciado
como un pecado.36
Así como estos gestos significativos marcaban la intención de
avanzar hacia una reformulación importante en la comprensión y
ejercicio del ministerio petrino, resurgían las voces que pedían que,
para hacer más creíbles esos pronunciamientos, resultaba necesaria
una adecuación en el nivel de las organizaciones eclesiales. Éstas, en
opinión de varios autores, llevaban la impronta del régimen político
monárquico.
37
Ante el crecimiento de la Curia (en detrimento de las
Conferencias Episcopales y del Sínodo de Obispos), hacia el cambio
de milenio se señalaba que el papado debía incorporar en sus estruc-
33 Cfr. Osvaldo Santagada, “Imaginación y unidad de los cristianos, en R. Ferrara y C. Galli,
(eds.), Memoria, presencia y profecía. Celebrar a Jesucristo en el tercer milenio (Buenos
Aires: Paulinas, 2000; Schickendantz, ¿Adónde va el papado?...
34 Juan M. Laboa, “La renuncia de Benedicto XVI. Su signicado e implicaciones”, en J.
Laboa, V. Vide y R. Mate, El valor de una decisión. De Benedicto XVI a Francisco (Buenos
Aires: PPC, 2013, 56).
35 Schickendantz, Cambio estructural…, 156.
36 Zízola, op. cit., 9.
37 Santagada, op. cit.; Schickendantz, ¿Adónde va el papado?... y Reese, op. cit.
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Desplegar el mapa: itinerario de la reforma del papado en un mundo en cambio
turas “transparencia, procedimientos acordados, gestión de crisis
diferenciadas local y temporalmente.38
BENEDICTO XVI: CONCIENCIA Y ESCATOLOGÍA
La palabra cónclave supone el pensamiento de las ‘llaves, de la
herencia de las llaves entregadas a Pedro. Poner estas llaves en las
manos justas: ésta es la inmensa responsabilidad de estos días: A
recordamos el legado de Jesús, el ‘Ay’ que ha dirigido a los doctores
de la Ley: ‘Os habéis apoderado de la llave de la ciencia’ (Lc 11, 52). No
llevarse la llave, sino usarla para abrir con el fin de que se pueda entrar
por la puerta: a esto nos exhorta Miguel Ángel.
Joseph Ratzinger, Tríptico Romano, 2003
La elección de Benedicto XVI como sucesor de Juan Pablo II supuso
la opción del Colegio Cardenalicio por alguien que, si bien venía del
interior de la Curia Romana y contaba con prestigio internacional, no
ocultaba sus críticas sobre la situación de la Iglesia. En este sentido,
cabe recordar las meditaciones que el entonces Prefecto de la Con-
gregación para la Doctrina de la Fe escribió a pedido de Juan Pablo II
para el Vía Crucis de 2005. En relación con la 9º estación, “Jesús cae
por tercera vez”, Ratzinger señaló:
“¿No deberíamos pensar también
en lo que debe sufrir Cristo en su propia Iglesia? [] ¡Cuánta suciedad
en la Iglesia! ¡Cuánta soberbia, cuánta autosuficiencia!
Con Benedicto XVI, por ejemplo, se reinstaló el requisito de la ma-
yoría agravada de dos tercios para la elección papal en todas las vuel-
tas del proceso (2007), se modificaron reglas canónicas para combatir
la pederastia (2010), y se crearon organismos como el Pontificio Con-
sejo para la Nueva Evangelización (2012). Sin embargo, en su ponti-
ficado no se produjo una modificación integral del gobierno central
de la Iglesia. De todas maneras, sí se dieron pasos importantes en la
reforma del papado, considerando las dimensiones no instituciona-
les que ésta contempla. En este sentido, la (auto)crítica respecto a la
38 Maier, en Schickendantz, ¿Adónde va el papado?... 92.
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Iglesia (algo que no pocas veces graficaría con la parábola evangéli-
ca del trigo y la cizaña, cfr. Mt 13, 24-52) y la dimensión escatológica
adquirirían un rol relevante en este período. La culminación de tal
impronta fue la renuncia al pontificado.
En cuanto a la reforma del papado hacia afuera, es decir, en el ecu-
menismo y el diálogo interreligioso, entre algunos hechos se puede
destacar la renuncia al título de “Patriarca de Occidente” (2006) y
la significativa visita a la iglesia ortodoxa de “El Fanar”, en Estam-
bul (2006). Allí Benedicto XVI hizo expresa alusión ante el Patriarca
Bartolomé I de los párrafos de UUS, relanzando la reforma del mi-
nisterio petrino. Al respecto, señaló: “Hoy deseo recordar y renovar
esa invitación, realizada por San Juan Pablo II.39
Expresó la misma voluntad de reformar el papado en el mensaje a
Bartolomé I por la fiesta de San Andrés (2009). En ese texto, además
de citar el núm. 95 de la UUS, Benedicto XVI enunció el trabajo en
común en materia de justicia, paz, y los problemas de pobreza, anal-
fabetismo y medioambiente. En la misma línea se pueden mencionar
sus viajes al Reino Unido (2010) y Alemania (2011), donde señaló el
rol del ecumenismo para enfrentar los desafíos de la globalización.40
Es dentro de esa lógica ecuménica donde se inscribe también el fa-
llido intento de resolver el cisma con los conservadores lefebvria-
nos (2009). Esto, sumado al rechazo que despertó “la reforma de la
reforma litúrgica” conciliar,41 fue alguno de los puntos críticos del
papado de Benedicto XVI.
Se puede destacar también la conexión realizada por este Papa
entre la unidad de los cristianos y su visión crítica hacia dentro de la
Iglesia, que también alcanzaba al propio ministerio petrino, repa-
rando en su aspecto doble de roca firme y piedra de escándalo. En el día
de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, Benedicto XVI trazó desde su
perspectiva teológica la fuerza y el drama del papado:
39 Discurso en la Iglesiapatriarcal de San Jorge en el Fanar, 30 de noviembre de 2006.
40 Discurso en la Iglesia del antiguo convento de los agustinos de Erfurt, 23 de septiembre
de 2011.
41 Schickendantz, La reforma de la reforma litúrgica. Un análisis con poco consenso del
Obispo emérito de Roma, en MSJ, marzo-abril, 2013, 40.
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Desplegar el mapa: itinerario de la reforma del papado en un mundo en cambio
El discípulo [Pedro) que, por un don de Dios, puede llegar a ser roca
firme, se manifiesta en su debilidad humana como lo que es: una
piedra en el camino, una piedra con la que se puede tropezar —en
griegoskandalon. Así se manifiesta la tensión que existe entre el don
que proviene del Señor y la capacidad humana; y en esta escena entre
Jesús y Simón Pedro vemos de alguna manera anticipado el drama de
la historia del mismo papado, que se caracteriza por la coexistencia
de estos dos elementos: por una parte, gracias a la luz y la fuerza
que viene de lo alto, el papado constituye el fundamento de la Iglesia
peregrina en el tiempo; por otra, emergen también, a lo largo de los
siglos, la debilidad de los hombres, que sólo la apertura a la acción de
Dios puede transformar.42
La celebración de los 50 años de la apertura del Concilio Vaticano
II con la convocatoria al “Año de la fe” (en cierta manera descon-
certante para quienes habían visto en Ratzinger un Panzer-Kardinal
o un defensor del modelo eclesial de la época piana preconciliar) se
terminó constituyendo en una coyuntura propicia para relanzar la
reforma del papado y “la renovación siempre necesaria de la Iglesia”
(PF 5).
Si la reforma interna de la Iglesia fue aludida varias veces por Be
-
nedicto XVI en ese período, cabe destacar que respecto al ministerio
petrino, Kasper destacó en 2009 que aún faltaba mucho por hacer,
aunque —señaló— “puede decirse que las antiguas polémicas sobre
el ministerio petrino han sido superadas.43 Emulando a su admira-
do Celestino V, Ratzinger decidió dar un paso que iba todaa más
allá, al renunciar en el marco de la celebración del aniversario del
Vaticano II.
La abdicación de Benedicto XVI constituye un punto de unión entre
la reforma del papado hacia adentro y hacia afuera, entre lo esencial y lo
secundario. En el texto leído el 11 de febrero de 2013, donde anuncia su
renuncia, el Papa refirió “haber examinado ante Dios reiteradamente
(su) conciencia. Cabe destacar que en él, ecumenismo, papado y con-
42 Homilía 29/06/2012.
43 Kasper, Cosechar los frutos, 171.
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Sección temática dr. aníbal germán torres
ciencia remiten a John Henry Newman. Este anglicano convertido al
catolicismo (canonizado en 2019) afirmó en 1874 que “la conciencia
es el primero de todos los vicarios de Cristo”.
44
Comentando el célebre
brindis doble” de Newman, el entonces Cardenal Ratzinger reali
en 1991 una afirmación muy original, al señalar que el papado “sólo se
entiende rectamente cuando se lo ve junto con el primado de la con-
ciencia; y por tanto no opuesto, sino más bien fundado y por ella ga-
rantizado”, agregando que “sin conciencia no habría papado.45
Conocida la renuncia, se habló de un cambio (cierta pérdida) en “el
aura sagrada” alrededor del pontificado,46 de forma que aquel gesto
desautoriza” cierto espiritualismo y “desmitifica el papado.47 Por
otra parte, se ha advertido que la abdicación de Benedicto XVI ac-
tualiza —en lo específicamente teológico— el drama histórico del
pontificado y —en lo estrictamente político— “atrae con fuerza la
atención a la distinción entre dos principios esenciales de nuestra
tradición ético-política, de la cual nuestras sociedades parecen haber
perdido toda conciencia: la legitimidad y la legalidad”.48
Respecto a lo primero, es posible ver en la renuncia del Papa —se-
gún gestos y reflexiones teológicas del propio Ratzinger— “algo así
como una discessio, una separación de la Iglesia decora (justa, santa)
respecto de la Iglesia fusca (pecadora, negra), según la doctrina de
Ticonio —teólogo del siglo
Iv
estudiado por Ratzinger— del cuerpo
eclesial bipartito, a partir del cual el mysterium iniquitatis, el miste-
rio del mal, no sería ajeno a la Iglesia.49 En este sentido, su renuncia
sacó a la luz el misterio escatológico en toda su fuerza disruptiva,
con lo cual constituye una decisión de “un coraje que hoy adquiere
un sentido y un valor ejemplares”.50
44 Carta al Duque de Norfolk5.
45 Joseph Ratzinger, “El papado sólo se entiende rectamente cuando se lo ve junto con el
primado de la conciencia”, Conferencia en el 10º Seminario para Obispos, Dallas, 1991.
http://www.periodistadigital.com/religion
46 Kasper, en Inma Álvarez, ¿Un gesto providencial para el diálogo ecunico? Aleteia,
digital (2013).
47 Vicente Vide, en La renuncia de Benedicto XVI y la credibilidad de la Iglesia (en J. Laboa,
V. Vide y R. Mate, op. cit., 100 y 102).
48 Agamben, op. cit., 12.
49 Ibidem, 26.
50 Ibidem, 11 y 30.
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Año 31, n. 1 55
Desplegar el mapa: itinerario de la reforma del papado en un mundo en cambio
Además, se sostuvo que dicho gesto significaba la recuperación
del tiempo en el cristianismo, en tanto tiempo bíblico de salvación
(kairós), caracterizado como apocalíptico y escatológico. Así, con
su abdicación, Benedicto XVI habría marcado una “interrupción,
entendiendo por ésta tanto un quiebre en la forma “atemporal” o
eternizante” de cierto “vocabulario eclesiástico”, como una recu-
peración de la memoria, acabando con la lógica “que construye la
historia sobre la base del sufrimiento ajeno.51
LA REFORMA SEGÚN FRANCISCO: DERRIBAR LOS MUROS PARA
PREDICAR EL EVANGELIO
Hay una historia del judío Franz Kafka que es un fuerte símbolo
religioso y adquiere un significado nuevo, casi profético, escuchado
el Viernes Santo. Se llama Un mensaje imperial [] Desde su lecho de
muerte, Cristo confió a su Iglesia un mensaje: “Vayan por todo el
mundo y prediquen el Evangelio a toda criatura’ (Mc. 16, 15). Todavía
hay muchos hombres que están junto a la ventana y sueñan, sin saberlo,
con un mensaje como aquél [] Tenemos que hacer todo lo posible para
que la Iglesia se parezca cada vez menos a aquel castillo complicado
y sombrío descrito por Kafka, y el mensaje pueda salir de él tan libre
y feliz como cuando comenzó su carrera. Sabemos cuáles son los
impedimentos que puedan retener al mensajero: los muros divisorios,
partiendo de aquellas que separan a las distintas iglesias cristianas,
la excesiva burocracia, los residuos de los ceremoniales, leyes y
controversias del pasado, aunque se han convertido ya en escombros.
Raniero Cantalamessa,
meditación de la Pasión del Señor, 2013
Con la renuncia efectiva de Benedicto XVI, se abrió el período
de las deliberaciones en las Congregaciones Generales. El día 13 de
marzo de 2013, Jorge Mario Bergoglio llegó a la cúspide del gobierno
pastoral y político de la organización más persistente de Occidente
51 Reyes Mate, en Laboa, Vide y Mate, op. cit., 163-164, 167.
56 La Cuestión Social
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Sección temática dr. aníbal germán torres
y que “ostenta el más antiguo y pregnante título de legitimidad.52
Al tomar el nombre Francisco, evidenció, entre otras cosas, que la
reforma de la Iglesia también concernía a la conversión del papado.
La novedad de la elección de Bergoglio no sólo está dada por su
proveniencia de América Latina, sino también por su pertenencia
a una Iglesia local caracterizada por un Episcopado consolidado y
su tradición pastoralista, conocida como la escuela argentina de la
teología del pueblo, con referentes destacados de proyección interna-
cional, como Lucio Gera, Rafael Tello y Juan Carlos Scannone, SJ.
53
A la
inserción de Francisco en esa corriente de la teología latinoamerica-
na, hay que agregar como aspecto distintivo su condición de jesuita,
cuyo primer carisma es el discernimiento espiritual.
A Francisco tocaría realizar una reforma del papado en clave de sa-
lida misionera y en el doble sentido que referimos: apertura ecuménica
y diálogo interreligioso y reforma del gobierno central de la Iglesia. En
la ya referida Evangelii Gaudium, el Papa reunió ambos componentes
al recordar la UUS de Juan Pablo II, trazando además un diagnóstico
crítico de lo que se ha avanzado desde 1995 hasta el momento:
Dado que estoy llamado a vivir lo que pido a los demás, también debo
pensar en una conversión del papado. Me corresponde, como Obispo de
Roma, estar abierto a las sugerencias que se orienten a un ejercicio de
mi ministerio que lo vuelva más fiel al sentido que Jesucristo quiso
darle y a las necesidades actuales de la evangelización. El papa Juan
Pablo II pidió que se le ayudara a encontrar “una forma del ejercicio
del primado que, sin renunciar de ningún modo a lo esencial de su
misión, se abra a una situación nueva. Hemos avanzado poco en ese
sentido. También el papado y las estructuras centrales de la Iglesia uni-
versal necesitan escuchar el llamado a una conversión pastoral.
A continuación de esas palabras, desde su discernimiento evangé-
lico Francisco aludió al legado de conciliar en el sentido de avanzar en
52 Agamben, op. cit., 15.
53 Cfr. Emilce Cuda, Para leer a Francisco, Teoloa, ética y potica (Buenos Aires: Manan-
tial, 2016).
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Año 31, n. 1 57
Desplegar el mapa: itinerario de la reforma del papado en un mundo en cambio
la sinodalidad, haciendo también una crítica a la “excesiva centrali
-
zación. Así como indicó que toca al Espíritu Santo venir “a renovar,
a sacudir, a impulsar a la Iglesia en una audaz salida fuera de sí” (EG
32 y 261),54 en el documento expresó su intención de situar en un lugar
nuevo —e incluso más limitado— el rol del papado.
55
En este sentido,
apoyándose en Pablo VI, declaró que “ni el Papa ni la Iglesia tienen el
monopolio en la interpretación de la realidad social o en la propuesta de
soluciones para los problemas contemporáneos” (EG 184). Señaló tam-
bién su desacuerdo con que “deba esperarse del Magisterio papal una
palabra definitiva o completa sobre todas las cuestiones que afectan a
la Iglesia y al mundo” (EG 16). Dentro de esta conversión del ministerio
petrino se destaca la lectura discerniente del propio Francisco sobre la
renuncia de su antecesor. Para el papa Bergoglio, el gesto de Benedicto
XVI constituye la elogiable institucionalización (de hecho) de los Pon-
fices eméritos (cfr. Francisco, en Cymerman, “La gran revolución…).
Nos concentraremos seguidamente en analizar por separado la
reforma del papado en el aspecto principal y secundario.
Ecumenismo y diálogo interreligioso
De forma coherente con la visión más restrictiva del papado hacia la
que se avanzaría, se comprende el interés de Francisco por impulsar
ya desde los primeros días de su ministerio la alianza con todas las
denominaciones religiosas cristianas y no cristianas (sin excluir a los
no creyentes) para enfrentar juntos los desafíos más acuciantes de
la globalización, en particular lograr la justicia y la paz (Francisco,
Con amistad y respeto; cfr. EG 244-257).
En lo que hace específicamente al ecumenismo, en distintas oca-
siones Francisco ha venido manifestado el compromiso de impulsar-
lo. Al concluir su primera participación en la tradicional semana de
oración por la unidad de los cristianos, señaló que el dlogo ecu-
nico se ha vuelto “una dimensión esencial del ministerio del Obispo
de Roma, hasta el punto de que hoy no se entendería plenamente el
54 Las cursivas son nuestras.
55 Víctor Fernández, El programa del Papa Francisco ¿Adónde nos quiere llevar? (Buenos
Aires: San Pablo, 2014).
58 La Cuestión Social
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servicio petrino sin incluir en él esta apertura al diálogo con todos
los creyentes en Cristo” (Francisco, “Cristo no puede estar dividido,
5). Además, es significativo que realizara una nueva alusión expresa
a UUS en el viaje a Tierra Santa. Allí, en la conmemoración del 50º
aniversario del encuentro entre Pablo VI y el Patriarca Atenágoras,
Francisco dijo ante Bartolomé I:
Siempre que pensamos el futuro de la Iglesia a partir de su vocación a
la unidad, brilla la luz de la mañana de Pascua. A este respecto, deseo
renovar la voluntad ya expresada por mis predecesores, de mante-
ner un diálogo con todos los hermanos en Cristo para encontrar una
forma de ejercicio del ministerio propio del Obispo de Roma que, en
conformidad con su misión, se abra a una situación nueva y pueda ser,
en el contexto actual, un servicio de amor y de comunión reconocido
por todos (cfr. Juan Pablo II, Enc. Ut Unum Sint, 95-96). (Francisco, “La
piedra movida del sepulcro, 13)
Como ha señalado el titular del entonces Pontificio Consejo para
la Unidad de los Cristianos, el Obispo de Roma ejerce ya un “primado
ecuménico” dentro de un panorama cristiano que se va congurando
con cuatro grupos principales: católicos, protestantes, ortodoxos y
pentecostales.
56
En este contexto, las persecuciones a los cristianos
llevan al Papa a hablar del “ecumenismo de la sangre” (Francisco,
Ecumenismo de la sangre”, 3).
En los gestos y palabras de Francisco se unen las dimensiones
interna y externa, principal y secundaria de la reforma cuando el Papa
entiende que avanzar cum Petro et sub Petro” (Francisco, “Movi-
miento de espíritus, 4), hacia la edificación de una “Iglesia sinodal,
está grávido de implicaciones ecuménicas”. Así, hizo expresas re-
ferencias a sus propias palabras en Evangelli Gaudium y a los señala-
mientos de San Juan Pablo II en Ut Unum Sint:
Estoy convencido de que, en una Iglesia sinodal, también el ejercicio
del primado petrino podrá recibir mayor luz [] Mientras reitero la
56 Koch, en Gori, “A paso lento, pero algo se mueve”, 2.
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Desplegar el mapa: itinerario de la reforma del papado en un mundo en cambio
necesidad y la urgencia de pensar “en una conversión del papado,de
buen grado repito las palabras de mi predecesor el Papa san Juan Pa-
blo II: “Como Obispo de Roma soy consciente [...] de que la comunión
plena y visible de todas las Comunidades, en las que gracias a la fide-
lidad de Dios habita su Espíritu, es el deseo ardiente de Cristo. Estoy
convencido de tener al respecto una responsabilidad particular, sobre
todo al constatar la aspiración ecuménica de la mayor parte de las
Comunidades cristianas y al escuchar la petición que se me dirige de
encontrar una forma de ejercicio del primado que, sin renunciar
de ningún modo a lo esencial de su misión, se abra a una situación
nueva. Nuestra mirada se extiende también a la humanidad. (Fran-
cisco, Iglesia y Sínodo son sinónimos, 10)
Los gestos en este sentido van desde el pedido de perdón a los val-
denses, la reunión con el Patriarca Kiril en Cuba, la conmemoración
(junto a la comunidad luterana) del 500º aniversario de la Reforma
Protestante y la realización del encuentro ecuménico e interreligioso
en Asís, a 30 años de la jornada convocada en 1986 por Juan Pablo
II. Allí señaló que frente al “paganismo de la indiferencia” presente
hoy en el mundo, el servicio de las religiones pasa por comprender
que la paz también debe ser asumida como “adquirir la cultura del
encuentro” (Francisco, “El grito de los inocentes”, 7). Al recordar
los 25 años de la publicación de la encíclica Ut Unum Sint, Francisco,
por un lado, señaló que San Juan Pablo II “escribió esa Encíclica que
confirmó ‘de modo irreversible’ (UUS, 3) el compromiso ecuménico
de la Iglesia Católica. Por el otro lado, expresó:
Yo también comparto la sana impaciencia de aquellos que a veces
piensan que podríamos y deberíamos esforzarnos más. Sin embargo,
no debemos dejar de confiar y de agradecer: [] Al igual que los dis
-
pulos de Emaús, podemos sentir la presencia del Cristo resucitado que
camina a nuestro lado y nos explica las Escrituras, y reconocerlo en la
fracción del pan, en la espera de compartir juntos la mesa eucastica.
(Francisco, “Gestos proféticos en el camino hacia la unidad”, 7)
60 La Cuestión Social
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Sección temática dr. aníbal germán torres
En este contexto, cabe destacar que en sus encíclicas sociales
Francisco hizo un expreso reconocimiento al diálogo ecuménico e
interreligioso. Ejemplo de esto son tanto la referencia en Laudato
Si’ al Patriarca Ecuménico Bartolomé I de Constantinopla (LS 7-9),
como así también la mención en Fratelli Tutti al Gran Imán Ahmad
Al-Tayyeb, Martin Luther King, Desmond Tutu, el Mahatma Mohan-
das Gandhi “y muchos más” (FT 5, 29, 136, 192, 285-286) señalando
también que “[l]aShoahno debe ser olvidada” (FT 247), y dedicándole
en este documento un capítulo completo denominado “Las religiones
al servicio de la fraternidad en el mundo” (FT cap. 8). Sin caer en el
proselitismo, el irenismo, el sincretismo y el relativismo, Francisco
tuvo gestos elocuentes que se inscriben en la dimensión principal de
la reforma del papado.
Reforma del gobierno central de la Iglesia
Como ya hemos dicho, desde el comienzo del pontificado de Fran-
cisco asistimos a la preparación de una reforma integral en la Curia
Romana, en el sentido de poner a las estructuras vaticanas al servi-
cio de la misión de la Iglesia en el tiempo actual. En vinculación con
la dimensión principal del papado, Quinn decía que la modificación
de la Curia “es quizás [] el factor individual más importante en la
grave tarea de la unidad de los cristianos”.
57
La señal de que se es-
peraban modificaciones sustantivas la dio el propio Papa cuando al
instituir el Consejo de Cardenales (una sugerencia que surgió de las
deliberaciones antes del Cónclave) señaló que el mismo trabajaría
en la reforma de la Constitución Pastor Bonus (de 1988), y refirió el
interés en avanzar hacia una nueva manera de ejercer el gobierno de
la Iglesia (Francisco, “Para ayudar al papa…, 2).
s allá de poner en marcha a este grupo de colaboradores (co-
nocido como “G9), ciertamente Francisco no dejó de expresar “con
toda claridad y contundencia, la necesidad “de introducir refor-
mas importantes en esta institución de 430 años de vida” [la Curia
Romana].58
57 Quinn, en Schickendantz, ¿Adónde va el papado?, 90.
58 Hugo Cappelo, El papa Francisco y la reforma de la Curia Romana (AADC XXIV, 2018, 185).
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Desplegar el mapa: itinerario de la reforma del papado en un mundo en cambio
A, a medida que se fue desplegando el trabajo del Consejo de
Cardenales, Francisco no ha dejado de enfatizar que la reforma de la
Curia Romana debe apuntar a la relevancia del profesionalismo y la
misericordia (Francisco “Catálogo de virtudes…, 5) y a evitar todo
aquello que la haga “una pesada aduana burocrática, controladora e
inquisidora, que no permite la acción del Espíritu Santo y el creci-
miento del Pueblo de Dios” (Francisco, “Catálogo de virtudes… 6).
Junto con este tipo de declaraciones, la reforma se fue concretan-
do con modificaciones “parciales” a la Curia, varias de ellas teniendo
muy presente la respuesta de la Iglesia a la cuestión social. Ejemplo
elocuente de esto es la creación en 2016 del estratégico Dicasterio
para el Servicio del Desarrollo Humano Integral.59
En este contexto, tras cinco años de trabajos y 139 reuniones ofi-
ciales distribuidas en 24 sesiones, a mediados de 2018 se concluyó el
borrador de la nueva Constitución Apostólica de la Curia Romana, ti
-
tulada Praedicate Evangelium.
60
Si bien se trató de un paso significati-
vo, se debió esperar hasta 2022 para la publicación de la reforma “que
pretende ser integral, es decir, abarcativa de todos los organismos
y competencias de los Dicasterios” (Cappelo, “El papa Francisco,
194). De esta manera, el 19 de marzo de ese año, en la solemnidad de
San José, se publicó oficialmente la Constitución Apostólica Prae-
dicate Evangelium, documento cuyo subtítulo resalta el marcado y
extenso rol servicial que debe impregnar del gobierno central de la
Iglesia: “Sobre la Curia Romana y su servicio a la Iglesia en el mundo.
No es nuestra intención analizar en detalle este magno documen-
to, que consta de 250 artículos, precedidos de un Preámbulo y de los
Principios y criterios para el servicio de la Curia Romana. Solamente
nos limitamos a destacar algunos aspectos:
En primer lugar, se asume que “predicar el Evangelio” “es la tarea
que el Señor Jesús encomendó a sus discípulos. Este mandato consti-
tuye ‘el primer servicio que la Iglesia puede prestar a cada hombre y
a la humanidad entera en el mundo actual’ (cfr.Mc16,15;Mt10,7-8)
(PE, preámbulo 1). Invitada a seguir el ejemplo del Divino Señor y
59 Ibidem, 193 y 197.
60 El proceso de reforma de la curia romana desde 2013”, Vatican News, 1 de junio de 2018.
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Sección temática dr. aníbal germán torres
Maestro de lavar “los pies a sus discípulos” (cfr.Jn13, 14-17), de esta
manera, “la comunidad evangelizadora se mete con obras y gestos
en la vida cotidiana de los demás, achica distancias, se abaja hasta
la humillación si es necesario, y asume la vida humana, tocando la
carne sufriente de Cristo en el pueblo. Al hacer esto, el pueblo de
Dios cumple el mandato del Señor que, al pedirnos que anunciemos
el Evangelio, nos insta a cuidar de los hermanos y hermanas más
débiles, de los enfermos y de los que sufren. (PE, preámbulo 1)
En segundo lugar, es pertinente destacar que la reforma de la Cu-
ria dispuesta por Francisco, por un lado, a nivel histórico, “se sitúa
[] en el contexto de la naturaleza misionera de la Iglesia. Así fue en
los momentos en que se sintió con más urgencia el anhelo de refor-
ma, como en los tiempos de Sixto V, Pío X, Pablo VI y Juan Pablo II.
El actual proceso de modificación está expresamente “en continui-
dad con estas dos reformas recientes” (PE, preámbulo 3). Por el otro
lado, asume a la Iglesia como “misterio de comunión, lo cual “da a
la Iglesia el rostro de la sinodalidad” (PE, preámbulo 4). Sobre esto,
vale recordar que Francisco ha cambiado la metodología del Sínodo
de Obispos y jerarquizó la Subsecretaría del área (Francisco, “Pedro
y sus hermanos, 2 y 4).
En tercer lugar, en Praedicate Evangelium se remarca que la Curia
Romana a)está al servicio del Papa” y “no se sitúa entre el Papa y los
Obispos, sino que se pone al servicio de ambos en la forma que con-
viene a la naturaleza de cada uno” y b)debe prever la participación
de los laicos, incluso en funciones de gobierno y responsabilidad”
(PE, preámbulo 8 y 10). En cuanto al “significado de la reforma, por
un lado, se señala: “La reforma de la Curia Romana será real y po-
sible si brota de una reforma interior, con la que hagamos nuestra
la pauta de la espiritualidad del Concilio, expresado por la ‘antigua
historia del samaritano” (PE, preámbulo 11). Por otro lado, se remite
a palabras de Francisco en 2015, que permiten entrever el itinerario
que esta reforma comenzó en 2013 y cómo se proyecta hacia el futuro:
Debe quedar claro que “la reforma no es un fin en sí misma,
sino un medio para dar un fuerte testimonio cristiano, para
favorecer una evangelización más eficaz, para promover un
La Cuestión Social
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Desplegar el mapa: itinerario de la reforma del papado en un mundo en cambio
espíritu ecuménico más fecundo y para alentar un diálogo más
constructivo con todos. La reforma, deseada vivamente por la
mayoría de los Cardenales en el ámbito de las Congregaciones
Generales antes del cónclave, tendrá que perfeccionar aún más
la identidad de la Curia Romana misma [] Ciertamente, alcan-
zar una meta así no es fácil: requiere tiempo, determinación
y, sobre todo, la colaboración de todos. Pero para realizar esto
debemos ante todo encomendarnos al Espíritu Santo, que es el
verdadero guía de la Iglesia, implorando en la oración el don
del auténtico discernimiento. (PE, preámbulo 12)
En cuarto lugar, están los Principios y Criterios para el servicio de
la Curia Romana. Aquí nos limitamos a enunciarlos y describir bre-
vemente algunos que no son autoevidentes: 1)Servicio a la misión
del Papa”, 2)“Corresponsabilidad en lacommunio”(Esta reforma se
propone, en el espíritu de una ‘saludable descentralización), 3)“Ser-
vicio a la misión de los obispos, 4)“Apoyo a las Iglesias particulares y
a sus Conferencias Episcopales y estructuras jerárquicas orientales, 5)
Carácter vicario de la Curia Romana” (“cualquier fiel puede presidir
un Dicasterio o un organismo, teniendo en cuenta la particular com-
petencia, potestad de gobierno y función de estos últimos), 6)“Es-
piritualidad” (a partir del encuentro con Jesucristo, los miembros
de la Curia cumplen su tarea con la gozosa conciencia de ser discípu-
los-misioneros al servicio de todo el pueblo de Dios), 7)“Integridad
personal y profesionalidad, 8)“Colaboración entre los dicasterios”,
9)“Reuniones interdicasteriales e intradicasteriales, 10) “Expresión
de catolicidad” (La catolicidad de la Iglesia debe reflejarse en la elec-
ción de Cardenales, Obispos y otros colaboradores”), 11)Reducción de
Dicasterios”, 12) en la senda del Concilio, la reforma aspira a “obrar
de verdad en la Iglesia y en el mundo esa renovación de pensamiento, de
actividades, de costumbres y de fuerza moral, de alegría y de esperanza
que ha constituido el fin mismo del Concilio” (PE, parte II).
A partir de lo dicho, podemos preguntarnos cómo se presenta al
ministerio petrino en Praedicate Evangelium. Al respecto, tenemos las
siguientes expresiones: a) se refiere que el “Romano Pontífice, sucesor
de Pedro, y los Obispos, sucesores de los Apóstoles, están unidos entre
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sí en un solo cuerpo episcopal” (PE, preámbulo 5), b) se indica que “el
Romano Pontífice [] es el principio y fundamento perpetuo y visible
de unidad así de los Obispos como de la multitud de los fieles” (PE,
preámbulo 6 y 8). Cuando en las “normas generales” se habla de “no-
ción de Curia Romana, se la define como “la institución de la que se
sirve ordinariamente el Romano Pontífice en el ejercicio de su supremo
oficio pastoral y de su misión universal en el mundo” (PE Art. 1°).
Así como Francisco valora el aporte de las Conferencias Episco-
pales, (recibiendo sus documentos en los textos del Magisterio Pon-
tificio), al tiempo que se recuerda que “el surgimiento de las confe-
rencias episcopales en la Iglesia latina representa una de las formas
s recientes en que la communio Episcoporum se ha expresado al ser-
vicio de la communio Ecclesiarum basada en la communio fidelium, se
reconoce que “constituyen en la actualidad uno de los medios más
significativos para expresar y servir la comunión eclesial en las di-
versas regiones junto con el Romano Pontífice, garante de la unidad
de la fe y de la comunión” (PE, preámbulo 7).
Según lo referido, Praedicate Evangelium presenta un discerni-
miento lúcido del servicio que debe brindar la Curia Romana tanto
al Papa como a los Obispos, en un mundo en cambio. Con una no-
ción de dicasterio más restrictiva que la establecida en 1988, es de
destacar que entre los 16 organismos que actualmente reciben ese
nombre, se encuentran el Dicasterio para la Promoción de la Unidad
de los Cristianos (PE, Art. 146°),61 encargado de “poner en práctica
las enseñanzas del Concilio Vaticano II y del Magisterio posconciliar
sobre el ecumenismo” (PE, Art. 14), y el Dicasterio para el Diálogo
Interreligioso (PE, Art. 150°),62 el cual debe buscar que “a través de
la contribución de todos, se promuevan la paz, la libertad, la justicia
social, la protección y salvaguardia de la creación, los valores espi-
rituales y morales” en el mundo (PE, Art. 148°).
En cuanto a los Cardenales, quienes —como ya referimos— es-
tuvieron en la génesis y en el desarrollo de este proceso reformis-
61 A este organismo se incorporó la Comisión para las Relaciones Religiosas con el Ju-
daísmo.
62 Al cual se le encarga, especialmente, “las relaciones con los musulmanes”.
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Año 31, n. 1 65
Desplegar el mapa: itinerario de la reforma del papado en un mundo en cambio
ta, en la referida Constitución Apostólica se señala, por ejemplo, el
tratamiento de ciertos “asuntos” por “los cardenales reunidos en
consistorio” (PE, Art. 35°), sin omitir “la autoridad del Colegio Car-
denalicio, en el caso de “Sede Apostólica vacante” (PE, Art. 18°).
En lo que constituye parte de la impronta que viene dando a su
reforma del papado, Francisco ha mostrado la firme intención de
crear cardenales provenientes de las “periferias” de la Iglesia (Pa-
namá, Haití, Cabo Verde, Malí, Myanmar, Brunéi, Irak y Paraguay,
por mencionar algunos), además de acortar la duración del cargo
del Decano del Colegio Cardenalicio (Francisco, “Motu proprio). En
la homilía de su octavo consistorio, haciendo memoria agradecida
de los Cardenales Agostino Casaroli y François-XavierNguyễn Van
Thuân, señaló: “La gran diplomacia y la pequeña actividad pastoral.
Ese es el corazón de un sacerdote, el corazón de un Cardenal. Queri-
dos hermanos y hermanas, volvamos a mirar a Jesús: sólo Él conoce
el secreto de esta magnanimidad humilde, de este poder manso, de
esta universalidad atenta a los detalles.63
CONCLUSIONES
Al finalizar nuestro recorrido, podemos decir que hemos desplegado
el mapa como un aporte para distinguir —desde el énfasis en la pers-
pectiva teológica— las dimensiones principal y secundaria, externa e
interna de la reforma del ministerio petrino.
Resulta obvio que si la Iglesia percibe que la humanidad está ante
un “giro histórico” y reconoce que el cristianismo no es “monocul-
tural o monocorde” (EG 52 y 117), el cumplimiento de los objetivos
teológicos del amplio proceso coalicional entre los católicos y las
personas de buena voluntad, que ha venido impulsando en estas úl-
timas décadas, demanda poner en práctica, luego del largo proceso
que llevó la redacción de Praedicate Evangelium, la modificación del
gobierno central eclesial, lo cual remite al segundo nivel de la re-
forma del papado. Es de esperar que su implementación profundice
la recepción —en diálogo no acrítico— de las características del ré-
63 Homilía 27 de agosto de 2022.
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Sección temática dr. aníbal germán torres
gimen político contemporáneo, tal la secular (y no lineal) relación
entre teoría política y modelo de instituciones eclesiásticas.
64
Esto sin
olvidar que, en la comprensión católica contemporánea, la reforma
del papado surge ante todo de la sinodalidad, a partir de la “vida de
comunión, donde tiene lugar “una Iglesia de escucha recíproca
en la cual cada uno tiene algo que aprender. Pueblo fiel, Colegio
episcopal, Obispo de Roma: uno en escucha de los otros; y todos en
escucha del Espíritu Santo, el <Espíritu de verdad> (Jn14, 17), para
conocer lo que él <dice a las Iglesias> (Ap2, 7). (PE, preámbulo 4)
De manera que “la renovación de la Iglesia y, en ella, también de
la Curia Romana” se postula como una vuelta a la comunión del cris-
tianismo primitivo (PE, prámbulo 4). Según lo analizado, predicar
el Evangelio también supone caminar juntos con hermanas y her-
manos de otras creencias, como lo testimonian las históricas visitas
interreligiosas del Papa a la abrahámica llanura de Ur (Irak, 2021) y
al VII Congreso de Líderes de religiones mundiales y tradicionales
(Kazajistán, 2022), buscando dar una respuesta mancomunada a la
candente cuestión social de nuestro tiempo: la crisis socioambiental
(LS 139), agravada por la pandemia y las guerras. A la luz de los gestos
proféticos que se han venido dando sobre todo desde la asunción de
Francisco (quien retomó al Concilio y a sus predecesores), podemos
decir que respecto a la reforma del papado se sigue escribiendo “uno
de sus capítulos más complejos”.65
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64 Cfr. Tavard, op. cit.; Schickendantz, Cambio estructural… y Reese, op. cit.
65 Schickendantz, ¿Adónde va el papado?, 77.
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SERVICIOS INFORMATIVOS
L’Osservatore Romano (edición semanal en lengua española)
Vatican News
Aníbal Germán Torres
Doctor en Ciencia Política, profesor en la Universidad Nacional de
Rosario y la Pontificia Universidad Católica Argentina. Miembro del
Grupo de Pensamiento Social de la Iglesia “Mons. Gerardo Farrell.
Integra la red de eticistas CTEWC.