2
Nueva época. Año 30, n.2, julio-diciembre 2022  
Sección TEMÁTICA: La sinodalidad soñada: entre la realidad y la esperanza  
Diego Pereira Ríos • Uruguay  
“Gente puente” en la historia de la Iglesia  
María Teresa Ávila Fuentes • Italia-México  
Foro SOCIAL: Notas sobre la Sinodalidad  
Mauricio López Oropeza • Ecuador-México  
La vida religiosa frente a la violencia  
José Sols Lucia • España  
La filosofía del derecho en la tradición judeocristiana  
Carlos Martínez Loza • México  
MISCELÁNEA: Reflexiones teológico-pastorales. De la situación social  
de América Latina después de la pandemia  
Mons. Jaime Mancera Casas  
REVISTA DE PENSAMIENTO SOCIAL CRISTIANO  
La  
cuestión  
social  
Documentos, ensayos, traducciones, comentarios, entrevistas,  
notas bibliográficas y reseñas de libros acerca de lo social  
J
U
L
I
O
-
D
I
C
I
E
M B  
R
E
D
E
2
0
2
2
Instituto Mexicano  
de Doctrina Social Cristiana  
DIRECTORIO  
CONSEJO DIRECTIVO  
EQUIPO EDITORIAL  
PHV in memoriam  
† Emmo. Sr. Cardenal Roger Etchegaray  
PHV in memoriam  
†Lorenzo Servitje Sendra  
PHV in memoriam  
Editor en jefe  
Gerardo Cruz González  
Editora operativa  
Verónica Morales  
†Salvador Domínguez Reynoso  
Junta editorial  
Daniel Cuéllar Jasso, David Eduardo  
Vilchis Carrillo, Verónica Morales  
Gutiérrez, Saúl Pérez Herrera  
Diseño  
Presidente  
Constantino de Llano Marhx  
Vicepresidentes  
Javier Ballesteros de León  
María del Pilar Mariscal Servitje  
Directora  
Alberto Nava  
Corrección de estilo  
Eva González Pérez  
Karen Castillo Mayagoitia  
Tesorero  
Jesús Antonio Damián Basurto  
Secretaria  
María de la Paz Sáenz Sáenz  
Portada: Mosaico de Jesucristo  
en el techo de la iglesia, Cambridge,  
Petr Kratochvil  
La Cuestión Social es una publicación semestral editada y publicada por la Asociación Mexi-  
cana de Promoción y Cultura Social, A. C., a través del Instituto Mexicano de Doctrina Social  
Cristiana, con dirección en Pedro Luis Ogazón n. 56, Col. Guadalupe Inn, CP 01020, México,  
de correspondencia de 2a. Clase expedido en la Dirección General de Correos Publicación  
Periódica. Registro No. 129-93. Certificado de Licitud de Título y Contenido 17415. No. de Re-  
serva al Título del Derecho de Autor 04-2019-100914003900-102. Registro ISSN en trámite.  
Distribución directa en el IMDOSOC. Los artículos publicados reflejan el punto de vista del  
autor y no necesariamente el de la Asociación Mexicana de Promoción y Cultura Social, A. C.  
Queda estrictamente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos e imágenes  
de la publicación sin previa autorización de la Asociación Mexicana de Promoción y Cultura  
Social, A. C. Esta edición de La Cuestión Social consta de 700 ejemplares y se imprimió en MG  
Advanced Prepress Technology, S.A. de C.V. Canal Leningrado Mz. 34 Lt. 12, Col. Insurgentes,  
09750, Ciudad de México, Tel: 5690 0463, impvarel@hotmail.com. No se devuelven originales  
no solicitados. Distribución y suscripciones: Daria Flores Hernández, libreria@imdosoc.org  
Precio del ejemplar: $ 120.00 Suscripción anual: $ 220.00  
Centro de Gestión de Conocimiento.  
Observatorio Socio Antropológico Pastoral  
Reflexiones  
teológico-pastorales  
De la situación social de América Latina  
después de la pandemia*  
El discernimiento evangélico y pastoral de las situaciones históricas y de  
sus complejidades nos invita —a partir del dato investigado y registrado  
con precisión— a ir hacia el reconocimiento de los retos y llamadas que el  
Señor hace oír para interpelar nuestra libertad responsable en medio de  
situaciones históricas determinadas. Pero también con el fin de compro-  
meter nuestra condición de discípulos misioneros, llamados a ser sal y  
luz del mundo, fermento de una nueva comunidad y, como pueblo de Dios,  
sacramento de salvación en medio de la sociedad.  
Como ejercicio de este discernimiento sobre el Balance social del ciclo  
Covid-19 en América Latina y el Caribe 2020-2021, presentamos unas claves  
de lectura teológico-pastorales que abren el diálogo e invitan a continuar  
esclareciendo los datos aportados y los horizontes que se nos anuncian.  
*
El presente documento forma parte del Balance Social del Ciclo Covid-19 en América  
Latina y el Caribe (2020-2021). Diagnóstico de situación socioeconómica y ambiental,  
elaborado por el Centro de Gestión de Conocimiento, Observatorio Socioantropológico  
Pastoral. El subtítulo es nuestro.  
La Cuestión Social Año 30, n. 2 93  
,
Miscelánea Centro de Gestión de Conocimiento. Observatorio Socio Antropológico Pastoral  
Desde una perspectiva global  
Llamados a promover y participar en los cambios necesarios  
Una vez más, los datos identifican una situación de crisis ecológica, social  
y cultural que se convierte en reclamos y peticiones de cambio en muchos  
niveles: los personales, los actitudinales y de costumbres, los comuni-  
tarios y estructurales ante la ineficiencia de muchos sistemas, paradig-  
máticos, ante los límites de modelos económicos y políticos actuales. La  
pandemia no sólo evidenció la necesidad del cambio y corrió el velo que  
impedía reconocer su urgencia y dimensiones, sino que también dio más  
argumentos a quienes ya venían reclamándolos.  
Dichos cambios necesarios nos llevan a pensar en el papel de la comunidad  
eclesial frente a ellos; nos recuerdan el valor de las preguntas que guiaron  
el sínodo de los obispos de 1974 sobre la evangelización y que san Pablo VI  
repite en el inicio de su exhortación apostólica Evangelii Nuntiandi: “¿Qué  
eficacia tiene en nuestros días la energía escondida de la Buena Nueva,  
capaz de sacudir profundamente la conciencia del hombre? ¿Hasta dón-  
de y cómo esta fuerza evangélica puede transformar verdaderamente al  
hombre de hoy?” (EN 4). Estas interrogantes planteaban el desafío de la  
capacidad del Evangelio y de la Iglesia para participar en el cambio, para  
promover los cambios, antes que limitarse a ver y padecer los efectos de las  
crisis sociales vividas en el siglo pasado. Las preguntas fueron abordadas  
desde el reconocimiento de la dimensión transformadora de la evangeliza-  
ción, que desarrolla el Papa en su documento “Evangelizar significa para la  
Iglesia llevar la Buena Nueva a todos los ambientes de la humanidad y, con  
su influjo, transformar desde dentro, renovar a la misma humanidad: ‘He  
aquí que hago nuevas todas las cosas’” (EN 18).  
Estas cuestiones hoy cobran una gran actualidad cuando leemos el diag-  
nóstico de la situación que vive nuestro continente y ante los desafíos que  
plantea a la misión evangelizadora de la Iglesia.  
¿Cuál es el papel del pueblo del Dios frente a estas situaciones y ante las  
94 La Cuestión Social, Año 30, n. 2  
Reflexiones teológico-pastorales  
necesidades de cambio que reconocemos? En primer lugar, se descubre  
y realiza en la convicción sobre la acción misteriosa del Resucitado y de  
su Espíritu, como nos lo recuerda el papa Francisco:  
Algunas personas no se entregan a la misión, pues creen que nada puede  
cambiar y entonces para ellos es inútil esforzarse […] Con esa actitud se  
vuelve imposible ser misioneros. Tal actitud es precisamente una excusa  
maligna para quedarse encerrados en la comodidad, la flojera, la tristeza  
insatisfecha, el vacío egoísta […] Si pensamos que las cosas no van a cam-  
biar, recordemos que Jesucristo ha triunfado sobre el pecado y la muerte  
y está lleno de poder. Jesucristo verdaderamente vive. De otro modo, “si  
Cristo no resucitó, nuestra predicación está vacía” (1 Co 15, 14). El Evange-  
lio nos relata que cuando los primeros discípulos salieron a predicar, “el  
Señor colaboraba con ellos y confirmaba la Palabra” (Mc 16, 20). Eso tam-  
bién sucede hoy. Se nos invita a descubrirlo, a vivirlo. Cristo resucitado y  
glorioso es la fuente profunda de nuestra esperanza, y no nos faltará su  
ayuda para cumplir la misión que nos encomienda. Su resurrección no es  
algo del pasado; entraña una fuerza de vida que ha penetrado el mundo.  
Donde parece que todo ha muerto, por todas partes vuelven a aparecer los  
brotes de la resurrección. Es una fuerza imparable. Verdad que muchas  
veces parece que Dios no existiera: vemos injusticias, maldades, indife-  
rencias y crueldades que no ceden. Pero también es cierto que en medio de  
la oscuridad siempre comienza a brotar algo nuevo, que tarde o temprano  
produce un fruto […] Ésa es la fuerza de la resurrección y cada evangeli-  
zador es un instrumento de ese dinamismo […] La resurrección de Cristo  
provoca por todas partes gérmenes de ese mundo nuevo; y aunque se los  
corte, vuelven a surgir, porque la resurrección del Señor ya ha penetrado  
la trama oculta de esta historia, porque Jesús no ha resucitado en vano.  
¡No nos quedemos al margen de esa marcha de la esperanza viva!” (EG  
275.276.278).  
La misión que compete a toda la comunidad eclesial, en virtud del man-  
damiento del amor, es, como afirmaron los Obispos en Medellín:  
El amor, “la ley fundamental de la perfección humana, y por lo tanto de la  
transformación del mundo” [GS 38] no es solamente el mandato supre-  
La Cuestión Social Año 30, n. 2 95  
,
Miscelánea Centro de Gestión de Conocimiento. Observatorio Socio Antropológico Pastoral  
mo del Señor; es también el dinamismo que debe mover a los cristianos  
a realizar la justicia en el mundo, teniendo como fundamento la verdad  
y como signo la libertad. Así es como la Iglesia quiere servir al mundo,  
irradiando sobre él una luz y una vida que sana y eleva la dignidad de la  
persona humana [GS 41], consolida la unidad de la sociedad [GS 42] y da un  
sentido y un significado más profundo a toda la actividad de los hombres.  
Ciertamente, para la Iglesia, la plenitud y la perfección de la vocación hu-  
mana se lograrán con la inserción definitiva de cada hombre en la Pascua  
o triunfo de Cristo, pero la esperanza de tal realización consumada, antes  
que adormecer debe “avivar la preocupación de perfeccionar esta tierra,  
donde crece el cuerpo de la nueva familia humana, el cual puede de alguna  
manera anticipar un vislumbre del siglo nuevo” [GS 39]. No confundimos  
progreso temporal y Reino de Cristo; sin embargo, el primero, “en cuanto  
puede contribuir a ordenar mejor la sociedad humana, interesa en gran  
medida al Reino de Dios” [GS 39]. (DM Justicia 4-5)  
Los cambios personales, culturales, estructurales y paradigmáticos que  
hay que promover desde el compromiso evangelizador de la Iglesia en el  
continente, requieren, por tanto, el discernimiento de los signos de la obra  
que el Señor Resucitado ya está haciendo. Particularmente, en la vida de  
tantas víctimas de las injusticias y desigualdades, y con los cuales seña-  
la y confirma los esfuerzos que ya se vienen haciendo y se deben hacer  
como comunidad eclesial, para servir a la justicia y a la solidaridad en el  
mundo. Hay que promover los cambios desde las convicciones de la fe y  
con una mirada de esperanza, como lo insinúan los títulos desde donde se  
organizó la información: sueño ecológico, social y cultural, que responden  
a la perspectiva de la esperanza que nos da el Resucitado y el dinamismo  
transformador que ha penetrado la historia y la conduce hacia la plenitud  
del Reino.  
Desde una mirada a temas específicos  
Hay hechos y temas específicos que también nos llaman la atención como  
evangelizadores: la salud, el trabajo, la ecología, la economía social, la  
crisis de la democracia; ellos señalan campos específicos en los cuales  
es necesario promover los cambios.  
96 La Cuestión Social, Año 30, n. 2  
Reflexiones teológico-pastorales  
Llamados al cuidado de la salud y la vida  
Entre las llamadas específicas que resuenan en los datos presentados en el  
Balance, se reconoce la necesidad de una particular atención sobre el tema  
de la salud. La crisis sanitaria, la insuficiencia de los sistemas estatales de  
salud para atender a los enfermos, y asegurar este derecho, la insuficiente  
inversión de los gobiernos en este aspecto y la falta de garantías para que  
sea realmente un derecho ejercido por todos, claman por el compromiso  
de los países y de la propia Iglesia con el derecho a la salud.  
La crisis sanitaria y los protocolos de vacunación han evidenciado la ínti-  
ma relación entre la salud, la economía y el desarrollo social. Y la acción  
evangelizadora de la Iglesia debe tener en cuenta tal interrelación. Salud  
física, salud mental, salud espiritual deben ser tenidas en cuenta integral-  
mente en los proyectos evangelizadores al servicio de la vida plena para  
todos. La vida nueva en Cristo que nos reconocemos llamados a servir y a  
extender debe tener en cuenta el desafío de la salud integral para todos,  
como tarea necesaria en la acción evangelizadora.  
Llamados a proponer la buena nueva del trabajo  
Otra de las llamadas específicas que resuenan en los datos presentados  
en el Balance es la particular atención que requiere el tema del trabajo.  
Sabemos que uno de los efectos negativos más significativos de la pan-  
demia fue la pérdida del empleo. Ya se hablaba de 26 millones de desem-  
pleados antes de la contingencia sanitaria por Covid-19, y con su llegada se  
reconoce la pérdida de 35 millones de empleos en la región durante 2020.  
Hasta el primer trimestre de este año, sólo se había recuperado 58% de  
los millones mencionados. Estos hechos y sus consecuencias que se han  
sentido con tanta fuerza invitan a repensar en la necesidad del trabajo,  
como un valor y dignidad.  
Porque venimos de una época de exaltación del tiempo libre, del ocio, de  
la diversión, que ha ensombrecido culturalmente el valor y dignidad del  
trabajo, su importancia en la vida de las personas y de la sociedad; este  
hecho se hace más agudo con la poca generación de fuentes de empleo,  
La Cuestión Social Año 30, n. 2 97  
,
Miscelánea Centro de Gestión de Conocimiento. Observatorio Socio Antropológico Pastoral  
con las injusticias que se cometen en las condiciones laborales y en la in-  
suficiente remuneración.  
Con todos sus efectos negativos en la situación económica y social de las  
familias y comunidades, la pandemia ha ayudado a relativizar ciertas vi-  
siones que exaltaban el ocio, el tiempo libre, el consumo irresponsable en  
detrimento del valor del trabajo, y a ponderar mejor el valor y la correla-  
ción de ambas realidades profundamente humanas y sociales. Además,  
las condiciones de restricción al trabajo que impusieron el confinamiento  
y los protocolos de bioseguridad, el desarrollo del empleo en casa, y el sur-  
gimiento de otras formas de trabajo, han ayudado a poner sobre la mesa  
nuevamente la reflexión sobre el empleo, su valor, sobre su regulación y  
sobre sus condiciones y justa remuneración.  
Lo anterior, aunado a las consecuencias del aumento de un empleo infor-  
mal, la falta de políticas por un empleo decente, la importancia de los sis-  
temas de protección social que acompañan el empleo, invitan a pensar en  
un llamado a un compromiso frente al trabajo. El llamado se dirige a varias  
acciones: a) a proponer una vez más el evangelio del trabajo, su sentido  
profundo y la necesidad de un trabajo decente, dentro de las condiciones  
de nuestra sociedad, b) a promover fuentes de trabajo decente y c) a iniciar  
una reflexión sobre las nuevas formas de trabajo que van surgiendo y so-  
bre las relaciones laborales. Sin duda, la doctrina social de la Iglesia está  
llamada a asumir estos retos, y los proyectos de la pastoral social deben  
asumir este desafío  
Llamados a animar la conversión ecológica  
En el ámbito ecológico, los efectos de recuperación de muchos ecosis-  
temas durante la pandemia demostraron que sí es posible un cambio en  
favor del cuidado de la Casa Común. Los signos de ese cambio favorable,  
a pesar de su corta duración luego de los efectos de la reactivación eco-  
nómica, son un incentivo para continuar promoviendo el cambio en las  
maneras de relacionarnos con el entorno y lograr una mayor sostenibili-  
dad. Es fundamental aprovechar la coyuntura para continuar la tarea de  
llevar los valores del Evangelio a las relaciones con la creación y promover  
98 La Cuestión Social, Año 30, n. 2  
Reflexiones teológico-pastorales  
la conversión ecológica, haciendo comprender los compromisos de todo  
bautizado con el cuidado de la Casa Común.  
Llamados a acompañar la sociedad civil en el desarrollo  
de una economía social  
Es significativa la manera en que la sociedad civil desarrolló durante las  
cuarentenas por la pandemia una economía social que suplió de muchas  
formas lo que la economía de mercado no pudo alcanzar. La acción solida-  
ria desarrollada en favor de los más débiles, con ingenio y valentía, salvó  
muchas vidas de personas y familias que no recibieron las ayudas que el  
Estado otorgó. Así, se reveló la necesidad de fomentar las formas de or-  
ganización y acción de la sociedad civil y su complementariedad con las  
acciones del Estado. La Iglesia tiene mucho que aportar en ese proceso  
de promover formas de vivir la caridad social que dé alma a los proce-  
sos del desarrollo.  
Llamados a iluminar las nuevas formas de participación ciudadana  
La crisis de la democracia y de la participación ciudadana, como se confir-  
ma en el informe, plantea a la labor evangelizadora de la Iglesia el desafío de  
proponer los principios y criterios que la doctrina social de la Iglesia tiene  
para aportar: el sentido de la dignidad humana, de la fraternidad universal,  
de la comunidad humana, del bien común, de la política, por citar algunos.  
Es necesario poner en diálogo la sabiduría del Evangelio con las nuevas  
realidades y formas de participación política que están surgiendo, con la  
multiplicación de los populismos que emergen en estos tiempos, así como  
con las disconformidades que las poblaciones expresan frente al modo de  
estar viviendo la democracia.  
Llamados a escuchar y dialogar con las víctimas, con los pobres  
Por último, es necesario tener en cuenta la gran cantidad de víctimas que  
padecen las circunstancias que nos interpelan. No son sólo datos: son  
personas e historias de vida; los discípulos del Señor Jesucristo no pueden  
La Cuestión Social Año 30, n. 2 99  
,
Miscelánea Centro de Gestión de Conocimiento. Observatorio Socio Antropológico Pastoral  
pasar de largo, sin detenerse y escuchar sus dolores, sus reclamos y peti-  
ciones. La cercanía y el diálogo llevan a comprender caminos de solución  
a muchos de los problemas señalados, a generar acciones en favor del  
paso de una cultura del descarte a una cultura del cuidado, y que forjen  
la mística necesaria para el gran desafío de promover la dimensión social  
de la evangelización.  
La necesidad de soñar juntos  
Junto a los datos de la realidad que nos interpelan, es necesario tener  
presente lo que el papa Francisco ha dicho en su discurso de este año a  
los movimientos populares:  
Hermanas y hermanos, soñemos juntos. Y así, como pido esto con ustedes,  
junto a ustedes, quiero también trasmitirles algunas reflexiones sobre el  
futuro que debemos construir y soñar. Die reflexiones, pero tal vez cabría  
decir sueños, porque en este momento no alcanzan el cerebro y las ma-  
nos; necesitamos también el corazón y la imaginación: necesitamos soñar  
para no volver atrás. Necesitamos utilizar esa facultad tan excelsa del ser  
humano que es la imaginación, ese lugar donde la inteligencia, la intuición,  
la experiencia, la memoria histórica se encuentran para crear, componer,  
aventurar y arriesgar. Soñemos juntos, porque fueron precisamente los  
sueños de libertad e igualdad, de justicia y dignidad, los sueños de fra-  
ternidad los que mejoraron el mundo. Y estoy convencido de que en esos  
sueños se va colando el sueño de Dios para todos nosotros, que somos sus  
hios […] Pero esas son cosas inalcanzables”, dirá alguno. Sí. Pero tienen  
la capacidad de ponernos en movimiento, de ponernos en camino. (Papa  
Francisco, Video mensaje para los movimientos populares, 2021).  
100 La Cuestión Social, Año 30, n. 2