justo en el capítulo anterior su
autor menciona el caso de los po-
bres que mendigan por las calles.
La idea de un mendigo depende
de unas relaciones verticales de
poder en cuestiones como la vi-
vienda y la alimentación. Pero, si
a esa persona que mendiga se le
permite entrar al mercado (por
ejemplo, a través de un trabajo),
cuando vaya con el panadero o el
carnicero, la relación ya no será la
de un mendigo con alguien que no
lo es, sino una relación de iguales,
y potencialmente, una relación de
hermanos. La conclusión es que
no hay fraternidad entre personas
diferentes. Es muy difícil conse-
guir igualdad entre una persona
poderosa y una sin hogar.
Puede haber [fraternidad en el
mercado], pero por supuesto que
no es algo que ocurra automática-
mente. Depende del contexto, de
las condiciones del mercado. En
mi definición, el mercado del bien
es aquel que permite y promueve
la fraternidad, mientras que un
mercado incivilizado la destruye.
En el mercado, podemos encontrar
los dos extremos de esta relación.
Como sabes, hay diferentes
aproximaciones o modelos que
han surgido de la economía in-
cluyente. Si las tomas en cuenta
(no sólo la economía de comu-
nión que tan bien conoces, sino
otras aproximaciones como la
economía social, las coopera-
tivas, la economía del bien co-
mún, etcétera), ¿cuáles dirías
que son sus principales con-
tribuciones y sus principales
retos? ¿De verdad tienen posi-
bilidades de cambiar el sistema
económico?
Lo supongo. Regresando a lo
que ya he mencionado, lo que es
novedoso hoy es un cambio en
los hábitos del mundo. Proba-
blemente, las mismas ideas o las
mismas realidades de hace veinte
años hoy son más atractivas, más
interesantes, por un cambio en
la base de la sociedad. Tengamos
en cuenta dos consideraciones: la
primera, el momento en que surge
el cooperativismo. Las compañías
La igualdad es una precondición
para la empatía. Se trata de una
relación entre hermanos, no en-
tre padre e hijo. La primera, la re-
lación de hermanos, conlleva una
igualdad superior a la de un padre
con sus hijos. La fraternidad es una
relación entre personas en una si-
tuación de iguales, aun cuando en-
tre hermanos, por ejemplo, haya
diferencias entre uno y otro, entre
hermanos y hermanas. Pero —in-
sisto— se trata de una relación
más igual que la de una relación
vertical como la que encontramos
respecto de los hijos con su padre
o su madre.
89
La Cuestión Social
Año 29, n. 1