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AÑO 29, N. 1, ENERO-JUNIO 2021  
Documentos, ensayos, traducciones, comentarios, entrevistas, notas  
bibliográficas y reseñas de libros acerca de lo social  
Sección TEMÁTICA: Economías Incluyentes y solidarias  
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Adriana Gómez Chico Spamer  
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El pensamiento ecológico de San Francisco de Asís  
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La economía de Francisco. Lectura de la Revista Signo de los Tiempos  
MISCELÁNEA:- Reseñas  
Desafíos de la Economía Solidaria y Comunitaria  
Full employment and social justice  
“Pies para que te tengo”  
REVISTA DE PENSAMIENTO SOCIAL CRISTIANO  
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comentarios, entrevistas, notas bibliográficas  
y reseñas acerca de lo social  
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La Cuestión Social  
Año 29, n. 1  
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La Cuestión Social  
Año 29, n. 1  
La Economía Social y Solidaria en  
el Capitalismo del Conocimiento  
Elementos para una vía alterna de desarrollo  
capitalista en Bolivia y Ecuador  
Paty Montiel* y Eduardo Galicia**  
Resumen  
Abstract  
La presente contribución se pro-  
pone revisar el Vivir Bien de Bo-  
livia y el Buen Vivir de Ecuador  
como elementos de la Economía  
Social y Solidaria para configurar  
una vía alterna de desarrollo ca-  
pitalista diferente de la vía hege-  
mónica del neoliberalismo, en el  
marco de los procesos histórico-  
estructurales que dieron origen al  
Capitalismo del Conocimiento.  
The present contribution aims  
to review the Vivir Bien of Boli-  
via and the Buen Vivir of Ecuador  
as elements of the Social and So-  
lidarity Economy on its way to  
configure an alternative path of  
capitalist development different  
from that of hegemonic neolibe-  
ralism, within the framework of  
the historical-structural processes  
that gave rise to the Capitalism  
of Knowledge.  
Palabras clave  
Economía Social y Solidaria, vía  
alterna de desarrollo, Capitalis-  
mo del Conocimiento, Vivir Bien,  
Buen Vivir.  
Keywords  
Social and Solidarity Economy,  
alternative path of development,  
Knowledge Capitalism, Vivir Bien,  
Buen Vivir.  
Introducción  
Desde una perspectiva teórica  
e histórica, esta contribución se  
propone plantear los elementos  
que hacen de la Economía Social  
y Solidaria configurar una vía al-  
terna de desarrollo capitalista di  
27  
La Cuestión Social  
Año 29, n. 1  
ferente de la del neoliberalismo,  
en Bolivia y Ecuador, a inicios del  
siglo xxi. Estos países, junto con  
otros de la región latinoamericana  
como Venezuela, Argentina, Brasil,  
Uruguay, han dado muestras de  
contraponer sus proyectos nacio-  
nales al neoliberalismo y se han  
valido de aspectos de la Econo-  
mía Social y Solidaria para ello; sin  
embargo, han encontrado límites a  
su desarrollo, principalmente por  
no resolver aspectos nodales de  
los procesos histórico-estructura-  
les de la última fase de desarro-  
llo del capitalismo, el Capitalismo  
del Conocimiento.  
A continuación, el trabajo se di-  
vide en tres secciones; en la pri-  
mera y en la segunda, se definirán  
las nociones de fase de desarrollo  
capitalista y vías alternas de desa-  
rrollo nacional, respectivamente,  
poniendo énfasis en el Capitalis-  
mo del Conocimiento como última  
fase del capitalismo industrial; en  
el tercer apartado se abordarán  
los elementos de la Economía So-  
cial y Solidaria que configuran una  
vía alterna de desarrollo a la neo-  
liberal, en el Capitalismo del Cono-  
cimiento en Bolivia y Ecuador.  
Doble historicidad del capi-  
talismo industrial: Fase de  
desarrollo capitalista  
Por lo tanto, esta colaboración  
considera la doble historicidad  
del capitalismo en tanto modo de  
producción; pero, sobre todo, en  
cuanto a las características de la  
fase de desarrollo actual que ini-  
ció tras las crisis del último ter-  
cio del siglo xx, que dio cuenta  
del agotamiento de la fase de de-  
sarrollo capitalista del Fordismo-  
Keynesiano. También considera  
los elementos configurativos de la  
vía alterna de desarrollo nacional,  
definida ésta como resultado de la  
lucha sociopolítica en determina-  
da fase de desarrollo capitalista.  
Así, la Economía Social y Solida-  
ria, particularmente la que se ha  
practicado en Ecuador y Bolivia,  
es puesta en perspectiva histórica  
para evaluar el nivel de ruptura y  
superación del neoliberalismo.  
La concepción de fases históricas  
de desarrollo capitalista tiene sus  
antecedentes en las referencias  
al “ciclo industrial” de Marx,1 en  
los estudios de los “ciclos econó-  
1 Aunque en la obra de Marx no hay un  
tratamiento específico sobre el ciclo  
económico, sí hace referencias al “ciclo  
industrial” y a las crisis. La duración del  
capital fijo es el fundamento material  
para la crisis; es decir, la duración o ro-  
tación y renovación del capital fijo de-  
termina la duración del ciclo industrial.  
Marx planteaba que los ciclos indus-  
triales tuvieron lugar en el momento en  
que la industria mecánica se arraigaba,  
y ello sucedió después de la Revolución  
Industrial y hacia el final del siglo xviii.  
Vid. Jesús Rodríguez Vargas, La nueva  
fase de desarrollo económico y social del  
capitalismo mundial, tesis de doctorado,  
Universidad Nacional Autónoma de Mé-  
xico, 2005, pp. 44-45.  
28  
La Cuestión Social  
Año 29, n. 1  
micos” del siglo xix2 y, posterior-  
mente, en el análisis de los “ciclos  
largos”3 y “ondas largas”4 a inicios  
Ya después de la crisis económi-  
ca, política, social y ambiental de la  
década de 1970 y ante la vuelta de  
siglo, los estudios sobre los ciclos  
largos vuelven a ser replanteados  
por Maddison como “fases de de-  
sarrollo, cuya visión es más bien  
macroeconómica y servirá como  
base de la Organización para la  
Cooperación y Desarrollo Econó-  
mico (ocde) para hacer medicio-  
nes y comparaciones en términos  
del crecimiento y desempeño eco-  
nómico de los países miembros.  
También se harán planteamien-  
tos bajo tradiciones marxistas co-  
mo las “ondas largas” de Mandel,  
quien vuelve a tratar el “ciclo lar-  
go” de Kondratiev, pero se aleja de  
interpretaciones exclusivamente  
cuantitativas al introducir a las  
nuevas tecnologías y a la lucha de  
clases como elementos explicati-  
vos de las fluctuaciones.  
2 El análisis cíclico del capitalismo inició  
en 1856 con los estudios de Clement  
Juglar, quien planteó que las crisis fi-  
nancieras no eran fortuitas, encon-  
trando ciclos sincrónicos para Francia,  
Reino Unido y Estados Unidos. Un tra-  
bajo más completo es el que realizó la  
Oficina Nacional de Investigación Eco-  
nómica (National Bureau of Economic  
Research, nber) en Estados Unidos  
con datos para 17 países en una prime-  
ra fase y luego, sólo para Francia, Ale-  
mania, Gran Bretaña y Estados Unidos,  
con datos cuantitativos mensuales a  
partir de 1854; sin embargo, en térmi-  
nos de Maddison, “su concepto central  
de actividad económica resultó ser una  
mezcolanza borrosa más bien que una  
medición claramente definida de activi-  
dad económica. Vid. Angus Maddison,  
Las fases del desarrollo capitalista. Una  
historia económica cuantitativa, Fon-  
do de Cultura Económica, El Colegio de  
México, 1986, pp. 86-87.  
3 Kondratiev distinguió entre los ciclos  
largos de 50 años de duración, los me-  
dios de 7 a 10 años y los cortos de 3 a  
4 años. Sus análisis abarcan de 1770  
al decenio de 1920-1929; de carácter  
básicamente cuantitativo, sus estudios  
miden con técnicas estadísticas las os-  
cilaciones de variables importantes de  
la economía para los países centrales  
como Reino Unido, Francia, Alemania,  
Japón, Estados Unidos e Italia; sus prin-  
cipales conclusiones fueron el movi-  
miento cíclico de la economía en épocas  
anteriores a 1929 con oscilaciones en-  
tre 50-60 años. Vid. Nikolai Kondratiev,  
Los ciclos largos de la coyuntura econó-  
mica (trad. de Luis Sandoval Ramírez),  
México, Ediciones del Lirio, Instituto  
de Investigaciones Económicas, unam,  
1928/2008.  
En esta misma línea se encuen-  
tra la propuesta de las “etapas, las  
cuales se definen como “formas  
históricas estructurales de desa-  
rrollo del capitalismo de la era  
industrial” y que expresan “sucesi-  
namismo empresarial y explicará que  
las depresiones son parte necesaria del  
proceso capitalista, puesto que a partir  
de la “destrucción creadora” se elimina-  
rá a los viejos productores, empresas y  
empresarios para dar lugar a los nuevos  
productos, firmas y empresarios. Vid.  
Joseph Schumpeter, Business Cycles, Mc-  
Graw Hill, 1939.  
4 Schumpeter explicará cada “onda larga”  
por el repunte de la innovación y del di-  
29  
La Cuestión Social  
Año 29, n. 1  
vos niveles acumulativos de exten-  
sión, complejización y articulación  
global” entre “fuerzas productivas,  
relaciones de producción, esferas  
diferenciadas de la vida social y  
“etapas”9 u “oleadas”10 del capi-  
talismo industrial hasta el último  
tercio del siglo xx, basándose en el  
análisis de los países desarrolla-  
dos o industrializados; y aunque  
las fechas exactas de periodiza-  
ción difieren, hay consideraciones  
comunes y aportaciones en sus  
definiciones que nos permiten  
identificar los elementos constitu-  
tivos que diferencian una fase de  
desarrollo capitalista de otra y sus  
consecuencias para los países en  
desarrollo. En ese sentido, Dabat  
define cuatro planos de organi-  
superestructura  
institucional.5  
Una última aportación ha venido  
desde concepciones neoschum-  
peterianas como “oleadas de de-  
sarrollo, definidas como procesos  
en los que la revolución tecnológi-  
ca y su paradigma tecnoeconómi-  
co se propagan por la economía,  
provocando cambios estructura-  
les en la producción, distribución,  
comunicación y consumo, así co-  
mo cambios cualitativos profun-  
dos en la sociedad.6  
largas (considerando su fase ascen-  
dente y descendente) son: 1) 1789-  
1848; 2) 1848-1893; 3) 1893-1940; y  
4) 1940/48-¿1968? Ernest Mandel, Las  
ondas largas del desarrollo capitalista:  
La interpretación marxista, Madrid, Si-  
glo XXI, 1986, p. 92.  
9 Para Dabat, las etapas son: 1) “Capi-  
talismo fabril a pequeña escala en un  
contexto agrario” de 1780-1830; 2)  
“Capitalismo industrial desarrollado  
en condiciones premonopolistas” de  
1830-1880; 3) “Capitalismo monopo-  
lista financiero-clásico” de 1880-1935;  
4) “Capitalismo oligopólico estatal” de  
1935-1980; y 5) “Capitalismo informá-  
tico-global” desde 1980. A. Dabat, op.  
cit.  
Los trabajos de finales del siglo  
xx coinciden en señalar la exis-  
tencia de cuatro “fases,7 “ondas,8  
5 Alejandro Dabat, El mundo y las na-  
ciones, Cuernavaca, Morelos, Centro  
Regional de Investigaciones Multidisci-  
plinarias (crim), 1993, p. 163.  
6 Carlota Pérez, Revoluciones tecnológicas  
y capital financiero. La dinámica de las  
grandes burbujas financieras y las épo-  
cas de bonanza, xico, Sigo XXI edito-  
res, 2004, p. 46.  
7 Para Maddison, las fases se pueden  
periodizar de la siguiente manera: 1)  
“Fase liberal” (1820-1913); 2) Fase de  
“acciones en detrimento del prójimo”  
(1913-1950); 3) “Edad de oro” (1950-  
1973) y 4) “Fase de los objetivos borro-  
sos” (a partir de 1973). A. Maddison, op.  
cit., pp. 120-121.  
8 Para el caso de Mandel identifica cua-  
tro ondas de desarrollo, quedando su  
estudio justo en las vísperas de la cri-  
sis de la década de 1970. Las ondas  
10 Para Pérez, son cinco las oleadas de  
desarrollo y tienen fecha de inicio, pero  
no de término, ya que una nueva olea-  
da se traslapa con la anterior; éstas son:  
1) “Revolución Industrial” en 1771; 2)  
“Era del vapor y los ferrocarriles” de  
1829; 3) “Era del acero, la electricidad  
y la ingeniería pesada” de 1875; 4) “Era  
del petróleo, el automóvil y la produc-  
ción en masa” de 1908; y 5) “Era de la  
informática y las telecomunicaciones”  
de 1971.  
30  
La Cuestión Social  
Año 29, n. 1  
zación social, que se transforman  
en cada fase de desarrollo sin que  
uno sobredetermine al resto, sino  
que hay una multideterminación  
entre éstos. A a continuación, se  
da cuenta de cada uno.  
las estructuras de propiedad y a  
la gestión, a la organización de la  
producción y el trabajo, el merca-  
do y el crédito, como modalida-  
des adquiridas para la extracción  
de plusvalor.13 En cierto sentido,  
tiene relación con el “paradigma  
tecnoeconómico, considerado co-  
mo “un modelo de óptima prác-  
tica, constituido por un conjunto  
de principios tecnológicos y or-  
ganizativos, genéricos y ubicuos,  
el cual representa la forma más  
efectiva de aplicar la revolución  
tecnológica y de usarla para mo-  
dernizar y rejuvenecer el conjunto  
de la economía.14  
• Desarrollo material de la so-  
ciedad o el desarrollo de las fuer-  
zas productivas. Se integra en la  
explicación  
a
las revoluciones  
tecnológicas, dando lugar a “pa-  
trones industriales” (también de-  
nominados núcleos productivos  
centrales11) o “industrias nuevas o  
redefinidas,12 y su efecto en la es-  
tructura económica (producción,  
distribución y consumo). Lo dicho  
se traduce en una nueva articu-  
lación de elementos (productos,  
principios técnicos, organizaciona-  
les, científicos, educativos) viejos o  
anteriores con los nuevos que dan  
lugar a nuevas ramas y sectores  
industriales; se trata por ello de  
modificaciones en la modalidad de  
explotación de la naturaleza, de la  
eficacia de los medios de produc-  
ción del desarrollo de la ciencia y  
la tecnología y de la propia destre-  
za de la fuerza de trabajo.  
• Diferenciaciones sociales  
y
patrones culturales. Refiere a la  
modificación que sufre la compo-  
sición de las clases sociales, las  
relaciones entre géneros, genera-  
ciones y grupos sociales; así como  
las condiciones de la lucha social  
y de clases.15 En otras palabras,  
cambia el “sentido común” de  
la sociedad.  
• Las formas históricas que se  
concretan en los tipos de Estados.  
El Estado es la relación social que  
cristaliza y sintetiza las relaciones  
sociales de la sociedad para su pro-  
ducción y reproducción, no sólo  
material, sino también simbólica.  
Estructura y dinámica del  
capital. Se refiere a las modalida-  
des y tendencias específicas de  
funcionamiento del capital; a su  
concentración y centralización, a  
13 A. Dabat, op. cit., pp. 169.  
14 C. Pérez, op. cit., p. 41.  
15 A. Dabat, op. cit., p. 70.  
11 A. Dabat, op. cit., pp. 167-168.  
12 C. Pérez, op. cit., pp. 38-41.  
31  
La Cuestión Social  
Año 29, n. 1  
Finalmente, aunque las fluctua-  
ciones del capitalismo industrial  
y la configuración de fases históri-  
cas de desarrollo capitalista están  
relacionadas con las crisis econó-  
micas “de rentabilidad y descom-  
posición global que dan lugar a  
procesos abiertos de reestructura-  
ción de las condiciones de rentabi-  
lidad y acumulación,16 no significa  
que sean determinantes y absolu-  
tas para el inicio y fin de las fases.  
Las crisis económicas son un indi-  
cador de agotamiento de una fase  
histórica, pero la transición no es  
automática; incluso hay solapa-  
miento entre una y otra fase, sien-  
do que los elementos constitutivos  
de la nueva fase se incuban en la  
anterior. Además, los países no se  
integran al mismo tiempo a la nue-  
va fase de desarrollo, más aún tra-  
tándose de países en desarrollo.  
Por lo tanto, en este trabajo defi-  
nimos a las fases de desarrollo ca-  
pitalista como sucesión abierta de  
unidades históricas del capitalismo  
industrial, entre la base tecnológi-  
co-productiva y su trama socioins-  
titucional, siendo la última fase la  
del Capitalismo del Conocimiento.  
Vías alternas de desarrollo  
nacional en la Fase de  
desarrollo del Capitalismo  
del Conocimiento  
En la década de 1970, se regis-  
tra una de las mayores crisis eco-  
nómicas del mundo capitalista  
industrial, que se acompañó de la  
ruptura de los acuerdos de Bret-  
ton Woods. Se trató no sólo de  
una crisis económica que ponía  
fin a la “época de oro” del capita-  
lismo, sino también de crisis so-  
cial expresada y denunciada por  
los movimientos estudiantiles y  
feministas de finales de la década  
de 1960. Es, incluso, la década en  
que la crisis ambiental empieza a  
ser percibida como un problema  
social real.18  
Precisamente por ello, en el mar-  
co del cambio de una fase a otra en  
el capitalismo industrial, los re-  
quisitos para llevar a cabo el cre-  
cimiento y desarrollo económicos  
también se modifican al estilo de la  
metáfora de las “oportunidades de  
desarrollo como blanco móvil,17  
puesto que las condiciones tanto  
materiales, de la base tecnológico-  
productiva, como socioinstitucio-  
nales, incluso espaciales, cambian  
de una fase histórica a otra.  
El último tercio del siglo xx es  
el periodo en el que se presencia  
la configuración de una nueva fa-  
se de desarrollo capitalista. La ba-  
se tecnológico-productiva se verá  
modificada por la irrupción en la  
18 Eric Hobsbawm, Historia del siglo XX,  
1914-1991, Barcelona, Crítica, 1995.  
16 Ibidem, p. 165.  
17 C. Pérez, op. cit.  
32  
La Cuestión Social  
Año 29, n. 1  
economía de la revolución tecno-  
lógica del microchip,19 la organi-  
zación del capital tomará formas  
distintas con la organización to-  
yotista en la empresa y sistemas  
justo a tiempo, con una nueva es-  
pacialidad a través de la empre-  
sa transnacional y su integración  
en redes de producción global  
(rpg);20 el nuevo sistema financie-  
ro internacional y las innovaciones  
financieras;21 las nuevas formacio-  
nes de grupos sociales relaciona-  
dos con luchas específicas;22 y esto  
pondrá en entredicho la efectivi-  
dad de los tipos de Estados cen-  
tralizados, corporativizados de  
nuestras sociedades para llevar a  
cabo la coordinación social.  
del  
informacionalismo  
global”  
(Castells), “Era de la informáti-  
ca y de las telecomunicaciones”  
(Pérez), “Capitalismo del Conoci-  
miento” (Ordoñez)23 y, reciente-  
mente, en la corriente del “Buen  
Vivir, se le ha denominado Capi-  
talismo cognitivo.24  
Aunque las anteriores sean  
denominaciones distintas para  
nombrar al capitalismo actual, se  
destaca con mayor o menor én-  
fasis la relación de tres procesos  
considerados históricos-estructu-  
rales por su capacidad de reconfi-  
guración de la estructura mundial  
del capitalismo y reproducción  
social, y en nuestros términos de  
los planos de organización social.  
Ellos son, a saber: 1) la revolución  
tecnológica de la informática y su  
impacto en la base tecnológica-  
productiva; 2) el nuevo papel que  
la generación y transferencia de  
conocimientos adquiere; y, 3) la  
globalización, entendida como la  
nueva espacialidad de los proce-  
sos productivos y deslocalización  
que lo anterior traerá como con-  
secuencia. Estos tres procesos han  
implicado a su vez nuevas pautas  
A partir de las consideraciones  
anteriores, el capitalismo con-  
temporáneo ha recibido distintas  
denominaciones por sus acucian-  
tes características: “Capitalismo  
informático-global” (Dabat), “Era  
19 Manuel Castells, La era de la informa-  
ción. Economía, sociedad y cultura. Fin  
de milenio, xico, Buenos Aires, Sigo  
XXI, 1999, pp. 55-92.  
20 La nueva división internacional e inte-  
rindustrial del trabajo implicará la frag-  
mentación del proceso productivo.  
21 Costas Lapavitsas, Beneficios sin pro-  
ducción. Cómo nos explotan las finanzas,  
Madrid, Traficantes de Sueños, 2016.  
22 Dirk Messner, Del Estado céntrico a la  
‘sociedad de redes. Nuevas exigencias a  
la coordinación social, en Norbert Le-  
chner, René Millán y Francisco Valdés  
(eds.), Reforma del Estado y coordina-  
ción social, México, Plaza y Valdés, 1999.  
23 Sergio Ordoñez, “La nueva fase de de-  
sarrollo y el capitalismo del conoci-  
miento: elementos teóricos, Comercio  
Exterior, 54, núm. 1, 2004.  
24 René Ramírez Gallegos, La virtud de los  
comunes. De los paraísos fiscales al pa-  
raíso de los conocimientos abiertos, Pri-  
mera, Quito, Abya-Yala, 2014.  
33  
La Cuestión Social  
Año 29, n. 1  
del desarrollo económico nacional,  
descrito por Pérez como el blanco  
móvil. Se destaca: 1) la integración  
del patrón industrial relacionado  
con las actividades económicas  
de la electrónica, la informática y  
de las telecomunicaciones que di-  
namizan al resto de la economía;  
2) la relación más estrecha entre  
información, conocimiento, apren-  
dizaje e innovación en el proce-  
so de reproducción social; 3) así  
como las nuevas y necesarias  
formas de coordinación social y  
formas de Estado.  
social, definida por la modalidad  
que adopta la lucha sociopolítica  
dentro del espacio de los Estados  
nacionales. La Vía es el resultado  
de la lucha político-social y cultu-  
ral que se obtiene como fuerza ac-  
tiva de dirección social que opera  
en los diferentes planos de la for-  
mación económico-social; pero la  
resolución de esa lucha debe aten-  
der a las “necesidades objetivas  
del desarrollo histórico-social en  
un contexto determinado”;25 es  
decir, la vía debe dar cuenta de las  
pautas de crecimiento y desarrollo  
nacionales que la fase del capita-  
lismo implican.  
Ante estos cambios, los diversos  
países se han integrado al Capita-  
lismo del Conocimiento con resul-  
tados divergentes, puesto que las  
soluciones y salidas para enfren-  
tar cada una de estas pautas ha  
sido distinta. Estos factores son  
válidos y claves, pero son resulta-  
do de la vía de desarrollo nacional  
que estos países han conformado  
para integrarse al Capitalismo del  
Conocimiento, considerando el  
cambio en las pautas de desarro-  
llo nacional que implica el cambio  
de una fase de desarrollo a otra del  
capitalismo industrial.  
La vía alterna de desarrollo es  
una modalidad que los Estados na-  
cionales asumen en consonancia  
a la fase, etapa o época en la que  
se ha desarrollado el capitalismo.  
Y pueden existir en una fase tan-  
tas modalidades como estados na-  
cionales existen, tantas vías como  
naciones; de allí el término alter-  
no. Sin embargo, eso ha quedado  
acotado por el poder hegemónico  
—entendido en el sentido grams-  
ciano, según el cual se considera  
el ejercicio del poder a través de la  
coerción, pero también y, sobre to-  
do, del consenso— que una nación  
es capaz de ejercer sobre el resto  
de naciones para implementar un  
sistema hegemónico de Estados.  
El concepto de vía alterna de  
desarrollo se enlaza con la doble  
historicidad del capitalismo in-  
dustrial (como modo de produc-  
ción y fase de desarrollo). Alude  
al papel de la práctica político-  
25 A. Dabat, op. cit., pp. 44-45.  
34  
La Cuestión Social  
Año 29, n. 1  
Por ejemplo, en la fase de de-  
sarrollo anterior, del Fordismo-  
Keynesiano, pueden distinguirse  
tres vías de desarrollo naciona-  
les en los países centrales. La vía  
del “fascismo” desarrollada antes  
de la Segunda Guerra Mundial en  
Alemania e Italia principalmente;  
la del “socialismo real, represen-  
tada por el bloque de países so-  
viéticos; y, la del “americanismo”  
en Estados Unidos, con influencia  
en Europa occidental.26 Mientras  
tanto, en los países en desarrollo,  
particularmente en los países de  
América Latina, la vía se caracte-  
rizó por el “corporativismo” de  
Estado (en México) y la estrategia  
económica de la Industrialización  
por Sustitución de Importaciones  
(isi); al mismo tiempo, los países  
del Este Asiático combinaron la  
isi con una siguiente estrategia de  
Industrialización Orientada hacia  
las Exportaciones (ioe).27 Todas  
estas vías de desarrollo nacional  
que se desplegaron después de la  
Segunda Guerra Mundial (menos  
el fascismo) compartían la carac-  
terística común de que el Estado  
fuera el pivote de coordinación  
económica y social; desde el Es-  
tado de Bienestar en Europa y, en  
menor medida, en Estados Unidos,  
el Estado Desarrollista en Améri-  
ca Latina, con sus respectivas di-  
ferencias al Estado más eficaz y  
autoritario del Este Asiático, se-  
gún Messner.  
Hacia el Capitalismo del Cono-  
cimiento, se han tenido que con-  
figurar otras vías de desarrollo  
conforme a las pautas de creci-  
miento y desarrollo económico  
que ello requiere. Se destacan la  
vía neoliberal, dirigida por Esta-  
dos Unidos, que tendió a dominar  
a Europa Occidental28 y a Amé-  
rica Latina a partir de la década  
de 1980. Esta vía desmanteló los  
marcos socioinstitucionales de la  
fase y vías anteriores que, para el  
caso latinoamericano, se conoció  
como Consenso de Washington,  
con fuerte acento a la apertura co-  
mercial. Por su lado, la vía asiática  
que ha seguido los países del Este  
de Asia y China; y la vía escandi-  
nava. Pero centraremos nuestra  
atención en dos países que a par-  
tir del inicio del milenio han in-  
tentado nuevas fórmulas políticas,  
sociales y económicas en el marco  
de la Economía Social y Solidaria  
(ess) que rompen en cierta medi-  
da con la vía neoliberal.  
26 Ibidem, p. 45.  
27 Robert Wade, El mercado dirigido. La  
teoría económica y la función del go-  
bierno en la industrialización del este de  
Asia, México, Fondo de Cultura Econó-  
mica, 1999.  
28 Europa Oriental se une a esta vía des-  
pués después de la desintegración de  
la Unión Soviética a inicios de la década  
de 1990.  
35  
La Cuestión Social  
Año 29, n. 1  
Los elementos configurativos  
de la Economía Social y  
Solidaria para una vía alterna  
desarrollo en el Capitalismo  
del Conocimiento  
za al trabajo y al trabajador antes  
que al capital; que une producción  
—valores de uso libres, en la ma-  
yor medida de lo posible, de ex-  
plotación— y reproducción —el  
ámbito superestructural de las re-  
laciones sociales.  
Hay tres elementos que debemos  
diferenciar cuando hablamos en el  
presente trabajo de Economía So-  
cial y Solidaria (ess): el primero  
de ellos se refiere a su propia con-  
cepción fundamental; el segun-  
do, para los casos específicos de  
Bolivia y Ecuador, trata sobre su  
fundamentación filosófica como  
Más específicamente, la ess  
puede entenderse como la orga-  
nización prioritaria de la socie-  
dad civil frente a los problemas  
del capitalismo en general, tales  
como la competencia desleal que  
deviene mercados imperfectos  
(monopolios, monopsonios, cárte-  
les), depredación ambiental, mer-  
cantilización de la vida, exclusión  
social; y del neoliberalismo en  
particular, como la constante pri-  
vatización, precariedad laboral,  
desempleo, extractivismo, erosión  
de los derechos sociales, la predo-  
minancia del mercado y, sobre to-  
do, el individualismo.  
pensamiento  
andino-amazónico  
originario, y finalmente, el tercer  
elemento señala la distancia entre  
la propuesta del pensamiento ori-  
ginario y su adopción nacional co-  
mo alternativa al neoliberalismo.  
Hacia una definición de  
Economía Social y Solidaria  
Lo que llamamos Economía  
Social y Solidaria (ESS) es una  
propuesta teórico-práctica que  
pretende plantear alternativas  
tanto al capitalismo como al neoli-  
beralismo, con un enfoque primor-  
dialmente comunitario (grupos,  
colectivos, mutualidades, etc.), y  
que pone al centro la Reproduc-  
ción Ampliada de la Vida, tanto el  
ciclo productivo y reproductivo de  
la naturaleza y el de la vida social  
como dualidad complementaria,  
antes que la Reproducción Am-  
pliada del Capital. Por tanto, se  
trata de una economía que priori-  
La ess critica a los sistemas que  
representan al mecanismo de  
mercado y al Estado central plani-  
ficador, declarando que tanto el ca-  
pitalismo como el socialismo real  
son ineficientes: el uno por elevar  
al mercado capitalista como úni-  
co asignador eficiente de recursos  
y suponer un homo aeconomicus  
incapaz de actuar racionalmen-  
te, más que por y para sí mismo,  
procurando siempre maximizar su  
utilidad; y el otro, por sustraer el  
36  
La Cuestión Social  
Año 29, n. 1  
poder político de las masas y limi-  
tarlo a los lineamientos de un so-  
lo partido. Ante esto, la ess no se  
propone abolir ni al mercado ni al  
Estado, sino más bien tener un lu-  
gar entre ambos para su transfor-  
mación y gradual superación.  
político que recupera elementos  
del pensamiento originario (Su-  
ma Qamaña y Sumak Kawsay, res-  
pectivamente) con la convicción  
de hacer frente al neoliberalismo.  
La propuesta del vb/bv se puede  
definir como una modalidad de de-  
sarrollo endógeno descolonizador  
y plurinacional, con una coexis-  
tencia de conocimientos, propie-  
dades y formas de organización,  
un diálogo intercientífico entre  
los saberes ancestrales y el co-  
nocimiento científico occidental,  
una reivindicación de la propie-  
dad comunitaria indígena junto al  
sostenimiento de la propiedad  
privada nacional e internacional,  
donde el aparato gubernativo fun-  
ge como mediador y garante del  
proceso descolonizador, plurina-  
cional y solidario. El binomio se  
diferencia del pensamiento ori-  
ginario, porque considera lo na-  
cional más que lo étnico como  
estructura social primordial.  
Sobre su concepción histórica,  
la ess nace luego de las cumbres  
mundiales de Porto Alegre,29 aspi-  
rando a una mundialización dife-  
rente de la ultra liberal.30 No hay,  
sin embargo, un consenso teóri-  
co general que defina lo que es la  
ess. “El único punto compartido  
por los diferentes partidarios de la  
economía solidaria […] es aquello  
a lo que se oponen,31 es decir, una  
oposición al mercado total, al Es-  
tado total, a la filantropía, a la fa-  
milia total y a la clandestinidad.  
En Bolivia y Ecuador surgen las  
propuestas de un tipo de ess na-  
cional: El Vivir Bien y el Buen Vivir  
(binomio vb/bv), al que pode-  
mos entender como un proyecto  
Los fundamentos del pensamien-  
to andino-amazónico originario  
29 Porto Alegre, en Río Grande do Sul, es  
sitio del Foro Social Mundial que se ha  
vuelto sinónimo de un sentimiento an-  
tiglobalización, bajo el lema “Otro mun-  
do es posible.  
30 Marcos Arruda, “¿Qué es la Economía  
Solidaria? el renacimiento de una  
sociedad humana matrística”, Ecología  
Política, 27, 2004, p. 71.  
31 Alain Caillé, “Sobre los conceptos de  
economía en general y economía solida-  
ria en particular, en José Luis Coraggio  
(comp.),¿Qué es lo económico?, Buenos  
Aires, ciccus, 2009, p. 16.  
Las definiciones sobre el Vivir  
Bien y el Buen Vivir suelen ser  
bastante similares. Ambas tienen  
su origen en el pensamiento andi-  
no-amazónico originario, dividido  
en una filosofía (como experien-  
cia del ser y esencia del saber) y  
una cosmovisión (como conjun-  
37  
La Cuestión Social  
Año 29, n. 1  
to de creencias, ideas, nociones  
de reciprocidad: toda acción im-  
plica una respuesta en la misma  
magnitud,35 generalmente expre-  
sada como una forma de inter-  
cambio equilibrada y equitativa  
(trueque, generalmente).  
y prácticas).32  
Como filosofía, el pensamiento  
andino-amazónico descansa en  
cuatro puntos fundamentales: 1)  
Principio de relación (holismo):  
nada existe de forma indepen-  
diente; la totalidad de elementos  
de una estructura se relacionan  
entre sí.33 El individuo no exis-  
te por sí mismo como concepto,  
sino como unidad interrelaciona-  
da con las partes de un conjunto  
determinado (o comunidad). 2)  
Principio de correspondencia: la  
interrelación es armónica (equili-  
brio y proporción). 3) Principio de  
complementariedad: ningún ele-  
mento de la estructura existe sin  
su complemento específico (in-  
tegración armónica de opuestos  
complementarios). 34 4) Principio  
Como cosmovisión se sustenta  
en una unidad espacio-temporal  
indivisible  
denominada  
Pacha  
(el mundo, el universo y la estra-  
tificación del cosmos que está en  
constante cambio), en la dualidad  
complementaria (dos fuerzas que  
convergen en el proceso de la vida  
y generan la existencia),36 y la lógi-  
ca trivalente o principio del terce-  
ro incluido.37 Lo anterior se refleja  
35 Diríamos que es la Tercera Ley de  
Newton aplicada a los sistemas sociales  
como una expresión subjetiva de inter-  
cambio. En el ámbito productivo, por  
ejemplo, el trueque depende de ciertos  
factores como el parentesco, el valor  
simbólico y las propias características  
personales que, en suma, aplican única-  
mente para los miembros de una deter-  
minada comunidad.  
32 Adriana Rodríguez Salazar, Teoría y  
práctica del Buen Vivir: orígenes, deba-  
tes conceptuales y conflictos sociales. El  
caso de Ecuador, tesis doctoral, Univer-  
sidad del País Vasco, Euskadi, 2016.  
33 Así, los seres humanos y los elemen-  
tos de la naturaleza (árboles, piedras,  
agua, incluso los astros) sostienen una  
red de relaciones manifiesta, de manera  
superestructural, en un código ético en-  
tre la naturaleza y la vida comunitaria,  
y de forma estructural, en una relación  
armónica entre uno y otro.  
34 Por ejemplo, el día y la noche que jun-  
tos componen el ciclo diario, o la luz y la  
oscuridad que componen el espectro de  
lo visible. Se trata de dos elementos que  
por sí mismos constituyen una parte es-  
pecífica de un conjunto mayor.  
36 “Por una parte, la fuerza cósmica de  
Pachatata  
(padre  
cosmos-energía  
masculina o fuerza cósmica-arriba) y  
por la otra la fuerza telúrica de la Pacha-  
mama (Madre Tierra-energía femenina  
o fuerza telúrica-abajo). A. Rodríguez  
Salazar, 2016, op. cit., p. 25.  
37 Una expresión fundamental de la cos-  
movisión andino-amazónica es el mo-  
delo de los tres mundos en la unidad  
espacio-temporal, de cuya interrelación  
se configura la vida: Hanan pacha (cam-  
po cósmico celeste como orden y eter-  
nidad que marca el periódico reinicio  
de los ciclos, como los equinoccios), Kay  
pacha (mundo intermedio de transición  
38  
La Cuestión Social  
Año 29, n. 1  
en la forma de organización comu-  
nitaria (ayllu) “cuando a través de  
los ritos los individuos se despojan  
de su ego para asimilar la posición  
del otro y buscar el consenso,38  
pero también como una relación  
dinámica entre el pasado y el fu-  
turo que determina el presente,  
donde vive el ser humano. Los  
elementos fundamentales de re-  
ciprocidad y comunidad se refle-  
jan en la representación simbólica  
del Ayni como la mano izquierda  
(arriba) que pide y recibe ayuda, y  
la derecha (abajo) que ofrece y da,  
significa una forma de vida donde  
las relaciones sociales se estable-  
cen por lazos de solidaridad, coo-  
peración, y reciprocidad.  
El movimiento indígena de am-  
bos países,39 con una resistencia  
anticolonial de larga duración,  
cimbró las bases del ejercicio  
del poder nacional configurando  
nuevas fuerzas políticas a través  
de una organización propia y de  
alianzas partidistas que llevaron  
las demandas de la refundación  
estatal al pleno de la Asamblea  
Constituyente: nacerían, enton-  
ces, dos nuevas constituciones  
políticas en Ecuador (2008) y Bo-  
livia (2009) que representarían  
un nuevo equilibrio sociopolítico:  
el de la plurinacionalidad. Adopta-  
do desde la transición gubernativa  
de los gobiernos de Evo Morales  
(2006-2019) en Bolivia y Rafael  
Correa (2007-2017) en Ecuador,  
la ess del binomio puede abordar-  
se desde los siguientes planos de  
organización social que configu-  
ran una vía de desarrollo alterna  
al neoliberalismo, sin superarlo.  
Ensayo del binomio vb/bv como  
ruptura con la vía neoliberal  
A efectos de reivindicar el modo  
de vida indígena y avanzar en el  
proyecto descolonizador y pluri-  
nacional, el binomio vb/bv se pro-  
pone recuperar las funciones del  
aparato gubernativo como garante  
del bien común (razón por la cual  
ha sido descrito también como un  
periodo neoestatista).  
— Desarrollo material de la so-  
ciedad o el desarrollo de las fuer-  
zas productivas  
Éste es el aspecto más débil  
del binomio porque no alcanzó a  
configurar cambios significativos  
en los patrones industriales.  
y mediación, espacio-tiempo de la vi-  
da, del aquí y el ahora), y Uku pacha (el  
mundo de adentro o inframundo, de los  
antepasados, donde se da sentido al pa-  
sado recurriendo el futuro). Idem.  
38 Ibidem, p. 284.  
39 El Pacto de Unidad, en Bolivia y, en  
Ecuador, el Movimiento Unidad Pluri-  
nacional Pachakutik y la Confederación  
de Nacionalidades Indígenas del Ecua-  
dor (Conaie).  
39  
La Cuestión Social  
Año 29, n. 1  
En Bolivia, por ejemplo, las  
exportaciones de gas natural e  
hidrocarburos gaseosos constitu-  
yeron cerca de 40% de las expor-  
taciones totales de commodities  
durante el periodo del Vivir Bien  
(2006-2016). El total de las acti-  
vidades extractivistas (la minería  
para la exportación de oro, estaño,  
zinc, gas y petróleo, la explotación  
forestal y agrícola de monocultivo  
de soya) ronda cerca de 65%. En  
Ecuador, el escenario fue similar,  
con las exportaciones de aceites  
crudos de petróleo, que constitu-  
yeron cerca de 47% de las expor-  
taciones totales de commodities  
durante el periodo del Buen Vivir  
(2007-2017), seguido de una im-  
portante exportación de banana  
(aproximadamente 12%). La su-  
ma de las actividades extractivo-  
exportadoras (minería, agrícola  
de monocultivo con banana, flores  
y cacao, y la pesca de camarón) su-  
puso 72.50% de las exportaciones  
totales del periodo.  
en el que se concentra el gasto  
del gobierno para la producción  
científica. En este sentido, desta-  
ca el diálogo intercientífico entre  
los conocimientos ancestrales y  
la ciencia occidental mediante la  
aplicación de diagnósticos locales  
participativos para la implementa-  
ción de estrategias que permitan  
el mejoramiento de las actividades  
económicas. Esto es una política  
de fortalecimiento microsocial a  
fin de conseguir seguridad y so-  
beranía alimentaria que contras-  
ta totalmente con la composición  
de gastos en Investigación y Desa-  
rrollo (I&D) de otros países. Vale  
resaltar que son pocos y fragmen-  
tados los datos disponibles de I&D  
para Bolivia, además de pobres  
(0.157% para el único dato dispo-  
nible del vb de 2009), lo cual hace  
pensar en una omisión del conoci-  
miento y los procesos de innova-  
ción en el Vivir Bien.  
El Buen Vivir del Ecuador, amén  
de contar con mayor información  
al respecto, registra un importan-  
te avance en términos de gastos  
destinados a la Investigación y el  
Desarrollo. En promedio, los gas-  
tos de I&D durante el periodo neo-  
liberal estuvieron por debajo del  
0.10% (0.071% para ser exactos);  
a partir de 2007, presentaron un  
mejor promedio (0.33%). El tra-  
tamiento que da el BV al conoci-  
miento es el siguiente: frente a la  
Respecto del desarrollo de la  
ciencia y la tecnología, que es la  
manera en la que podemos obser-  
var la integración de los países a la  
fase actual de desarrollo, el Vivir  
Bien de Bolivia se concentró en la  
propuesta del desarrollo endóge-  
no sostenible mediante el apoyo y  
el fortalecimiento de actividades  
agropecuarias de ciertas comu-  
nidades, que es además el sector  
40  
La Cuestión Social  
Año 29, n. 1  
ingeniería institucional mundial  
de la fase actual de desarrollo que  
privatiza el conocimiento y hace  
de éste un bien escaso, se propone  
una gestión social del conocimien-  
to como un bien infinito y común,  
construir un “nuevo sistema cog-  
nitivo [lo cual] implica edificar un  
patrón de especialización sin des-  
posesión ecológica.40  
Estructura  
y
dinámica  
del capital  
El Vivir Bien de Bolivia se ca-  
racteriza en este sentido por una  
“nacionalización” que no signifi-  
có ni la expropiación de capital  
ni la expulsión de empresas: “lo  
que ocurrió fue la firma de nue-  
vos contratos con los operadores  
privados de ese momento con un  
incremento moderado en la par-  
ticipación estatal [en exploración  
y explotación].42 De este modo, y  
con previos acuerdos comerciales  
firmados entre los gobiernos de  
Argentina y Brasil, la exportación  
de gas natural se incrementa y se  
acompaña de un aumento en los  
precios internacionales de petró-  
leo (interrumpidos por la crisis  
de 2008-2009 y otra caída más en  
2014-2015).  
A nivel de propuesta, la de Ecua-  
dor es la de un tipo de biocono-  
cimiento abierto y común para el  
Buen Vivir, público y constituido  
en un sistema socioecológico co-  
mún. Se trata de una “ecología de  
saberes” muy similar al diálogo in-  
tercientífico propuesto por el vb  
que respete, integre y procure la  
plurinacionalidad del saber, pero  
que también reconozca y aprove-  
che las especificidades medioam-  
bientales de un determinado  
espacio para entenderlas como  
ventajas comparativas. Así, se pro-  
pone aprovechar la biodiversidad  
del Ecuador en su conservación  
“y la construcción de la industria  
de la bio/nanotecnología social  
[para] construir una biópolis: una  
sociedad del ‘bioconocimiento’ so-  
cial, de servicios ecoturísticos (co-  
munitarios, principalmente) y de  
productos agroecológicos.41  
El Buen Vivir de Ecuador, que  
surge en el contexto de una eco-  
nomía dolarizada como la más  
grande característica del neolibe-  
ralismo en aquel país,43 recupera  
42 Mauricio Medinaceli, “Reseña históri-  
ca del sector hidrocarburos en Bolivia  
(1913-2016), en Iván Velásquez-Caste-  
llanos (comp.), Un siglo de economía en  
Bolivia (1900-2015), La Paz, Fundación  
Konrad Adenauer, 2017, p. 143.  
43 Producto de diversos desequilibrios es-  
tructurales y un sobreendeudamiento  
en moneda externa, la economía ecua-  
toriana se dolariza con el gobierno del  
presidente Jamil Mahuad (1998-2000).  
La dolarización implica la pérdida de  
soberanía monetaria que, al menos en  
40 R. Ramírez Gallegos, op. cit., p. 7.  
41 Ibidem, p. 18.  
41  
La Cuestión Social  
Año 29, n. 1  
el papel interventor del gobier-  
no en la economía con el objetivo  
de realizar un “cambio de matriz  
productiva” coherente con los  
principios del Buen Vivir. La rees-  
tructuración institucional del go-  
bierno y sus instrumentos (leyes  
y códigos, principalmente) “esta-  
blecen las bases para la inversión  
extranjera, el ordenamiento del  
territorio para el beneficio del  
capital y la planificación y la fi-  
nanciación del nuevo modelo [el  
bv].44 Promoviendo la inversión  
extranjera a proyectos estratégi-  
cos extractivistas y asegurando  
una participación mixta entre la  
empresa pública y privada nacio-  
nal o extranjera, se garantiza una  
suerte de neoextractivismo que  
descansa sobre la minería a cielo  
abierto, extracción de crudo y mi-  
nerales pesados, la agroindustria  
y los monocultivos.  
no-amazónico originario como  
elementos ideológicos y morales  
para la construcción de un mundo  
descolonizado y plurinacional, es-  
pecíficamente antineoliberal, pues  
resalta el valor de la comunidad  
antes que el del individuo, así co-  
mo la recuperación de la memoria  
social sobre las que se imposibilite  
la dominación de una sola cultura  
(la occidental, en detrimento de la  
indígena y viceversa).  
Fruto del trabajo de algunos  
intelectuales, se sistematiza el  
pensamiento originario en una  
propuesta antineoliberal para ca-  
da país. En Bolivia, es la del Suma  
Qamaña (aymara) y el Ñande Reko  
(guaraní) como el planteamiento  
indígena para un Vivir Bien, que  
se remite a la resistencia de Tu-  
pac Katari contra la colonización  
y la recuperación de los modos de  
vida indígena originarios. Su sis-  
tematización sucede entre 1970 y  
1990, tanto por teólogos de la li-  
beración como por intelectuales e  
investigadores indígenas. De ella,  
destaca el modo de proceder gua-  
raní y la concepción de una vida  
buena que implica el respeto a la  
naturaleza, los ancianos y niños,  
en un territorio marcado por la  
interrelación de espacios sociales,  
económicos, políticos, religiosos y  
culturales. La solidaridad y la co-  
munidad (ayllu), al marco de las  
movilizaciones sociales de 1990,  
— Diferenciaciones sociales y  
patrones culturales  
Se difunden los postulados fi-  
losóficos del pensamiento andi-  
lo referente a la competitividad de las  
exportaciones, no conduce más que a  
dos escenarios: la dependencia de los  
precios del petróleo (principal exporta-  
ción ecuatoriana) y disminución en los  
costos de producción para mantener  
competitividad que, tratándose de un  
país cuya productividad está estancada,  
se recurre al abaratamiento de la mano  
de obra desde políticas de contracción  
salarial.  
44 A. Rodríguez Salazar, op. cit., p. 284.  
42  
La Cuestión Social  
Año 29, n. 1  
destacan en el concepto de Suma  
Qamaña como espacios indígenas  
de autodeterminación que permi-  
ten la descolonización.  
monopolios extranjeros […] El ob-  
jetivo de la economía no debe ser  
la rentabilidad, sino el vivir bien y  
el sumak kawsay.45  
Con la llegada del nuevo gobier-  
no del Movimiento Al Socialismo,  
de Evo Morales, se convoca una  
Asamblea Constituyente donde el  
Vivir Bien sirve de referente para  
la refundación del Estado bolivia-  
no. Con la Nueva Constitución Po-  
lítica de 2009, se funda el Estado  
Plurinacional de Bolivia, como un  
modelo de descolonización de las  
naciones y pueblos originarios.  
— Las formas históricas que se  
concentran en los tipos de Estados  
En Bolivia, los movimientos so-  
ciales se configuraron en un Pac-  
to de Unidad integrado por tres  
organizaciones  
matrices  
cam-  
pesinas y otras dos indígenas: la  
Confederación Sindical Única de  
Trabajadores Campesinos de Bo-  
livia (csutcb), los “colonizadores”  
y la Central de Mujeres Campesi-  
nas Bartolina Sisa, y el Consejo  
Nacional de Ayllus y Markas del  
Qullasuyu (Conamaq) y la Con-  
federación de Pueblos Indígenas  
de Bolivia (Cidob). Es, de hecho,  
con la csutcb, en 1992, que na-  
ce formalmente la lucha política  
por la construcción de un Estado  
Plurinacional. Para 1998, la lucha  
desemboca en la creación del Ins-  
trumento Político para la Sobe-  
ranía de los Pueblos que, junto al  
Movimiento Al Socialismo (alian-  
za mas-ipsp), llevarían a la presi-  
dencia a Evo Morales en 2006, a la  
creación de una Asamblea Consti-  
tuyente y una Nueva Constitución  
Política que, en conjunto, plantea-  
ron la refundación plurinacional  
del Estado Boliviano.  
En Ecuador, nace el concepto  
de Sumak Kawsay, cuya sistema-  
tización comienza desde 1992  
con motivo de los 500 años de  
resistencia indígena y en torno a  
reflexiones sobre los problemas  
ambientales, y formalmente, en  
2000, como una visión de desa-  
rrollo indígena basada en la reci-  
procidad, el valor comunitario de  
los bienes, el respeto a la natura-  
leza y la solidaridad. La propuesta  
toma fuerza en el enfrentamiento  
de los pueblos indígenas contra el  
extractivismo de la actividad pe-  
trolera. En 2007, el Buen Vivir to-  
ma protagonismo en la Asamblea  
Constituyente, donde se reitera la  
crítica al neoliberalismo “por sus  
efectos en la concentración de la  
riqueza, la desigualdad, el despojo  
y la pérdida de soberanía frente a  
45 A. Rodríguez Salazar, op. cit., p. 99.  
43  
La Cuestión Social  
Año 29, n. 1  
En Ecuador, se libró una lucha  
dentro de la sociedad política  
desde 1990 y hasta la llegada de  
Correa a la presidencia por dife-  
rentes motivos: interrupción en  
los flujos de inversión por la gue-  
rra con Perú en 1995, la incapaci-  
dad de formar alianzas efectivas  
y la crisis financiera de 1997. La  
lucha estuvo marcada por la ines-  
tabilidad política (10 presidentes  
entre 1996 y 2006) y el continuo  
debilitamiento de los partidos po-  
líticos, lo cual presentó el escena-  
rio idóneo para que el movimiento  
indígena se organizara en un nue-  
vo actor político.  
ello significó un debilitamiento del  
movimiento, éste no desapareció,  
sino por el contrario, recobró fuer-  
za en la ruptura política de 2006  
en la que Rafael Correa, una vez  
electo presidente, llama a una nue-  
va Asamblea Constituyente, donde  
se refuercen los derechos indivi-  
duales de la ciudadanía y se opon-  
ga a la “larga noche neoliberal.  
A diferencia de Evo, Correa no  
llegó a la presidencia por el res-  
paldo popular de los diferentes  
movimientos sociales, sino que  
lo hizo mediante el marco liberal  
de representación democrática.  
Con el llamado a la Asamblea, el  
movimiento indígena recupera su  
discurso fundamental: la desco-  
lonización y la plurinacionalidad.  
La sistematización del Sumak  
Kawsay en tanto crítica al desa-  
rrollo occidental aparece en es-  
cena como un intento de unificar  
los intereses indígenas y del presi-  
dente Correa en un proyecto con-  
junto antineoliberal y así, la nueva  
Constitución Política de 2008  
decreta el carácter plurinacional  
del Estado ecuatoriano.  
La fuerza política del movimien-  
to indígena, conformado principal-  
mente por el Movimiento Unidad  
Plurinacional Pachakutik y la Con-  
federación de Nacionalidades In-  
dígenas del Ecuador (conaie),  
consiguió ciertas conquistas en el  
periodo neoliberal con la afirma-  
ción gubernamental de la diversi-  
dad cultural y de los derechos de  
los pueblos originarios. Ésta, que  
fue una política de administra-  
ción multicultural, pretendió asi-  
milar el movimiento indígena al  
neoliberalismo desmontando sus  
contenidos más contestatarios (la  
refundación estatal y las deman-  
das agrarias) e integrando a cier-  
tos líderes sociales al gobierno y  
sus nuevas dependencias “de in-  
dígenas para indígenas. Aunque  
Reflexiones finales  
Observar la doble historicidad  
del capitalismo no sólo como mo-  
do de producción, sino en el de-  
sarrollo de sus fases, nos permite  
definir al capitalismo actual, el Ca-  
pitalismo del Conocimiento, vis-  
44  
La Cuestión Social  
Año 29, n. 1  
lumbrar sus características y sus  
tendencias, así como las nuevas  
pautas de desarrollo para los di-  
ferentes conjuntos de países, par-  
ticularmente para los países en  
desarrollo. Dentro de esas pautas,  
el desarrollo de las fuerzas produc-  
tivas ha sido fundamental, pues se  
ha concretado en otro conjunto de  
actividades y ramas económicas  
como la del sector de la electróni-  
ca, informática y de las telecomu-  
nicaciones, donde el conocimiento  
toma relevancia a diferencia de fa-  
ses anteriores del capitalismo. El  
despliegue de esta fase ha sido en  
América Latina, y específicamente  
en Bolivia y Ecuador, a través de la  
vía de desarrollo neoliberal, pero a  
inicios del siglo xxi presenta rup-  
turas ante las propuestas del Vivir  
Bien y el Buen Vivir de la Econo-  
mía Social y Solidaria.  
profundizó con una nacionaliza-  
ción en Bolivia y la promoción de  
la inversión extranjera a proyectos  
estratégicos en Ecuador. Conside-  
ramos en ello un profundo límite  
de orden estructural al desarrollo  
de los elementos social-y-solida-  
rios (la plurinacionalidad cultu-  
ral y organizativa) de la economía  
del binomio que impide romper  
del todo con el neoliberalismo. La  
modalidad de la explotación de  
la naturaleza no mostró cambios;  
se trató, pues, de una continua-  
ción extractivista heredada de la  
vía neoliberal.  
El tratamiento del Buen Vivir al  
conocimiento y su relativa mejor  
integración a la fase actual de de-  
sarrollo puede tener una lectura  
de preferencia occidental para el  
desarrollo de las actividades ex-  
tractivas en detrimento del saber  
comunitario y ancestral, lectura  
que puede tener un igual carácter  
negativo en el Vivir Bien, donde  
lo comunitario y ancestral prima  
sobre la ciencia y la tecnología oc-  
cidental. En ambos casos, el trata-  
miento del conocimiento ha sido  
el principal factor límite del pro-  
gresismo al no resolver uno de los  
principales conflictos del capita-  
lismo contemporáneo que bien  
identifica Ramírez: el desarrollo  
del conocimiento que profundiza  
una “postura antropocéntrica” de  
conflicto medioambiental, amén  
La importancia de los proyec-  
tos nacionales del binomio vb/  
bv radica en su contribución con  
elementos nacionales a la resolu-  
ción político-social de la vía neo-  
liberal. Sin embargo, y aunque  
podemos observar el ensayo de un  
nuevo equilibrio político-social,  
es la base material del proyecto  
(la relación armónica con la na-  
turaleza) la que no sólo no pudo  
modificarse en ninguna dirección  
(como un paulatino abandono del  
extractivismo conjunto al desarro-  
llo del conocimiento), sino que se  
45  
La Cuestión Social  
Año 29, n. 1  
* Profesora de Asignatura, nivel A, de  
la Facultad de Economía de la unam.  
Contacto: montielm@unam.mx  
** Estudiante de Licenciatura de la  
Facultad de Economía de la unam.  
de tratarse de países pobremente  
integrados a la fase y con un acen-  
to menor al promedio de la región  
latinoamericana.  
Contacto:  
gmail.com  
m1galicia.eduardo@  
Así, podríamos identificar dos  
puntuales diferencias entre am-  
bas propuestas: 1- El tratamiento  
del conocimiento en el Vivir Bien,  
y 2- Mientras el Vivir Bien nació  
de un movimiento indígena bien  
articulado y organizado, el Buen  
Vivir fue producto de una media-  
ción entre el movimiento indígena  
y el propio proyecto nacional del  
presidente Correa al que podemos  
entender como un conflicto irre-  
suelto entre la plurinacionalidad  
(proyecto indígena) y el fortaleci-  
miento de los sectores estratégicos  
desde el gobierno para la supera-  
ción del neoliberalismo.  
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Finalmente, el nuestro es un  
análisis distinto de lo mucho que  
se ha escrito al respecto de la ess,  
generalmente limitado al accio-  
nar comunitario a nivel micro.  
Los conceptos de fase y vía alter-  
na de desarrollo le dan un carácter  
histórico al análisis de la Econo-  
mía Social y Solidaria, aterrizado  
en el desenvolvimiento nacional  
del binomio vb/bv en el sistema  
mundial capitalista contemporá-  
neo, y devela nuevos desafíos a re-  
solver al margen de una necesaria  
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