
80 La Cuestión Social
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Año 33, n. 1 (2025) : 2992-8672
Foro social efraín gonzález morfín
la pobreza socioeconómica es oportunidad de confianza en Dios, de
libertad espiritual y de solidaridad humana, pero, al mismo tiempo,
hay que trabajar para suprimirla. En la defensa de los derechos huma
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nos, por consiguiente, hay que dar un rango preferente a la lucha con-
tra la pobreza en sus diversas manifestaciones, sin excluir la pobreza
económica. Se trata, como su nombre lo indica, de una opción pre-
ferente, no exclusiva, y fundamentada en valores ético-religiosos de
indiscutible esencia cristiana. No se trata de una opción simplemente
asistencial o tutelar, sino de una firme decisión encaminada a hacer de
los pobres los protagonistas de su propia liberación y mejoramiento.
La opción preferente por los pobres implica un multiforme es-
fuerzo personal y social. Por una parte, no hay un sólo ámbito de la
vida social en el que no tenga aplicación concreta la opción que co-
mentamos. Por otra, tal opción debe estar vivificada por la gracia de
Dios, que impulsa la decisión de vivir y difundir la pobreza de espí-
ritu de acuerdo con el Evangelio. La opción preferente por los pobres
exige esfuerzo sistemático y permanente de educación y creciente
formación de conciencia; requiere actividad personal y organización
solidaria en el campo económico y político; no puede prescindir de
la comunicación y de la información en las actividades anteriores. Al
mismo tiempo, es indispensable la pobreza de espíritu como única
actitud que permite tener éxito en la lucha contra la pobreza y evitar
la recaída en situaciones injustas.
Existe el derecho a salir de la pobreza y a llegar a niveles de sufi-
ciencia económica. No se trata de una dádiva generosa, desligada de
toda exigencia de justicia, sino de un verdadero derecho, con múl-
tiples repercusiones en la vida de las personas involucradas y en la
sociedad entera. Por tanto, los medios diversos que deben permitir
la liberación del pobre se refieren, en primer lugar, a éste mismo;
luego a todas las demás personas y, enseguida, a la sociedad y al go-
bierno. Hay, por tanto, oportunidad de colaboración liberadora para
todas las personas de buena voluntad, para las instituciones privadas
y públicas, obligadas a participar en este esfuerzo indispensable. No
se trata de proponer una confusión de la naturaleza y de las funciones
de los diversos elementos que participen en la actualización del apoyo
preferente a los pobres, de tal manera que todos los organismos hagan