
La Cuestión Social
,
Año 33, n. 1 (2025) : 2992-8672 51
La semilla plantada por el papá Francisco: Aparecida 2007
es bastante claro: “Discípulos y misioneros de Jesucristo para que
nuestros pueblos en Él tengan vida. ‘Yo soy el Camino, la Verdad y la
Vida’ (Jn 16, 4)”.
8
La Iglesia latinoamericana se centra en Cristo. De
Él nos viene el Evangelio, la Buena Nueva, que atraviesa todas las di-
mensiones de la vida humana del hombre sobre la Tierra: la dignidad
humana (n. 104-105), la vida (nn. 106-113), la familia (nn. 114-119), el
trabajo (nn. 120-122), la ciencia y la tecnología (nn. 123-124), el des-
tino universal de los bienes de la Tierra y la ecología (nn. 125-126), la
esperanza y el amor (nn. 127-128).
Este Cristo nos llama a seguirle, es decir, a la santidad (capítulo 4,
“La vocación de los discípulos misioneros a la santidad”, nn. 129-153).
El seguimiento nos permite ver a Jesucristo como Maestro (nn. 136-
142) y descubrirnos a nosotros como discípulos (nn. 129-135), enviados
a anunciar el Evangelio del Reino de Vida (nn. 143-148), animados por
el Espíritu (nn. 149-153). La espiritualidad del discípulo y misionero
debe ser trinitaria, es decir, relacional, comunitaria, eclesial, tema que
se desarrolla en el ya mencionado capítulo 6.
Centramiento en la defensa de la vida
El tema de la vida es omnipresente: la vida que está amenazada en
América Latina; la vida que viene de Cristo; la vida que la Iglesia tiene
que anunciar y defender; la vida humana es agredida social, econó-
mica y políticamente; la vida en riesgo de perder su biodiversidad. Si
tuviéramos que condensar el documento de Aparecida en una sola
palabra, esta sería, sin duda, “vida”.9
En el tema de la vida confluyen lo social, lo medioambiental y lo
teologal. El capítulo 9 (“Familia, personas y vida”, nn. 431-475) mues-
tra diferentes dimensiones de ésta, empezando por la familia, donde
nadie debe ser olvidado (niños, jóvenes, adultos, ancianos). Se hace
una apuesta por la “cultura de la vida” (nn. 464-469), un clamor
en un continente donde tan a menudo reina la violencia. Esta cultura
8 El primer título había sido: “Discípulo y misionero de la fe católica”.
9 Víctor Manuel Fernández, “Estructuras internas de la vitalidad cristiana. La vida digna y
plena como clave de interpretación de Aparecida”, Revista Teología, no. 94 (2007), 419-
443. Recomendamos también los diversos artículos publicados en el número dedicado
a Aparecida de la Revista Iberoamericana de Teología, no. 6 (enero-junio 2008).