Documentos, ensayos, comentarios y reseñas de libros acerca de lo social 2 AÑO 27 N. 2, ABRIL- JUNIO 2019 REVISTA DEL INSTITUTO MEXICANO DE DOCTRINA SOCIAL CRISTIANA, CIUDAD DE MÉXICO. Paolo Rudelli León XIII, la Rerum novarum y la cuestión obrera/ págs. 107-126. Mauro Pérez Bravo El derecho a la salud de las personas migrantes en México: Una revisión de la accesibilidad a través del Seguro Social y del Seguro Popular/ págs. 127- 155. Abraham Hawley Suárez Repensar y proteger la laicidad en la 4T/ págs. 156-161. Diana Cortés Algunas reflexiones en torno al proceso de recepción de la carta encíclica Lauda- to si ́. Sobre el cuidado de la casa común/ págs. 162-171. Congregación para la Doctrina de la Fe Oeconomicae et pecuniariae quaestiones/ págs. 172-201.
103 La Cuestión Social AÑO 27, N. 2 Presentación Bienvenidos a la segunda edi- ción de La cuestión social de 2019. Como cada trimestre, les compar- timos artículos profundos sobre temas sociales que, en esta oca- sión, van desde la economía, salud, política, etc. Mons. Paolo Rudelli es el autor de “León XIII, la Rerum novarum y la cuestión obrera”, que recorre el trasfondo y disecciona los prin- cipales postulados de la primera encíclica social de la Iglesia cató- lica. Dicho documento generó un intenso debate, incluso fuera de la propia Iglesia católica, colocando al pontífice como un interlocutor social de un tema relevante como la situación obrera. El tema sigue siendo relevante en la actualidad, porque habla de la dignidad del trabajo, y aunque algunas condi- ciones son diferentes, el trasfondo sigue siendo actual, y más en esta época que el salario mínimo ya no cubre las necesidades familiares. “El derecho a la salud de las per- sonas migrantes en México: una revisión de la accesibilidad a tra- vés del Seguro Social y del Seguro Popular”, de Mauro Pérez Bravo, da cuenta de una de las enormes vulnerabilidades de los migran- tes centroamericanos que pasan por nuestro territorio: la salud. Hay que comprender este término no sólo como la ausencia de en- fermedad física, sino que engloba aspectos psicológicos, emociona- les y psicosociales que integran a la persona. Si esta situación se cruza con las condiciones de la seguridad social de nuestro país, se podrá ver la magnitud del pro- blema, explicado en este artículo a profundidad. ¿El Estado mexicano es laico realmente? Como sabemos, un gobierno democrático debe ser ajeno a una confesión porque debe velar por todos los ciudadanos que integran ese país. Abraham Hawley Suárez nos trae “Repen- sar y proteger la laicidad en la 4T”, donde se hace un recuento de momentos puntuales en que el Presidente de la República se ha saltado esta consideración. Diana Cortés escribe “Algunas reflexiones en torno al proceso
104 La Cuestión Social Año 27, n. 2 de recepción de la carta encíclica Laudato si’. Sobre el cuidado de la casa común”, donde a seis años del pontificado de Francisco, nos re- cuerda la trascendencia que tuvo este documento a nivel mundial y en todos los ámbitos de la socie- dad, porque el problema climáti- co es un asunto que nos concierne a todos. Este artículo, más allá de remitirse al análisis de la encíclica, enuncia casos prácticos de cómo ha favorecido el cuidado del en- torno mediante la reflexión y apli- cación de Laudato si’. Oeconomicae et pecuniariae quaestiones”, de la Congregación para la Doctrina de la Fe, nos da pautas para un discernimiento ético del sistema económico y fi- nanciero. Pone el dedo sobre la llaga de la diferencia que existe entre el bienestar económico glo- bal y la desigualdad imperante tanto entre los países como den- tro de ellos. Asimismo, menciona la oportunidad que como sociedad perdimos al no hacer frente a la reciente crisis financiera mediante una economía más ética, sino que se siguen privilegiando los mis- mos sistemas depredadores que sumen en la pobreza a la mayoría de la población mundial. Como podrá notar, este número es muy variado en cuanto a te- máticas se refiere, pero con la profundidad que le caracteriza. Deseamos que sea de su agra- do, ¡los esperamos el próximo trimestre!
105 La Cuestión Social AÑO 27, N. 2 Directorio CONSEJO DIRECTIVO Presidente Honorario Vitalicio: Emmo. Sr. Cardenal Roger Etchegaray. Presidente Honorario Vitalicio in memoriam: †Lorenzo Servitje Sendra. Presidente Honorario Vitalicio in memoriam: †Salvador Domínguez Reynoso. PRESIDENTE María Lucila Servitje Montull. VICEPRESIDENTES José Enrique Mendoza Delgado. Sergio de Jesús Castro Toledo. TESORERO Jesús Antonio Damián Basurto. SECRETARIO Manuel Gómez Díaz. VOCALES Maria del Pilar Mariscal Servitje P. J. Benjamín Fernando Bravo Pérez VOCALES DEL CONSEJO Raúl González Schmal, Francisco Javier Albarrán González, Rosario del Carmen Alfaro Osorio, Federico Altbach Núñez, Martha Aviña Dieguez, Mariano Azuela Güi- trón, Javier Ballesteros de León, Constantino José Antonio de Llano Marhx, Mons. Guillermo Francisco Escobar Galicia, P. Mario Ángel Flores Ramos, Rafael Ibarra Farfán, Conrado Antonio Larios Prado, Mauricio Limón Aguirre, Alejandro Ma. Latapí Díaz, P. Manuel Olimón Nolasco, Adrián Ruiz de Chávez, María Eugenia Romo de Documentos, ensayos, comentarios y reseñas de libros acerca de lo social
106 La Cuestión Social Año 27, n. 2 Murrieta, María de la Paz Sáenz de Soberón, Arcadio Valenzuela Valenzuela, Luis Javier Rubio Guerrero, OP. COMISIÓN DE VIGILANCIA María Luisa Aspe Armella, Rogerio Casas-Alatriste Hernández, José Ignacio Mariscal Torroella, Juan Enrique Murguía Pozzi, Óscar Ortiz Sahagún y Román Uribe Michel. La Cuestión Social, es una publicación trimestral editada y publicada por la Asociación Mexicana de Promoción y Cultura Social, A. C., a través del Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana, con dirección en Pedro Luis Ogazón n. 56, Col. Guadalupe Inn, CP 01020, México, DF, Tels. 56614465, 56614169. E-mail: comunica@imdosoc.org www.imdosoc.org Registro de correspondencia de 2a. Clase expedido en la Dirección General de Correos Publicación Periódica. Registro No. 129-93. Certificado de Licitud de Contenido (pendiente). Certificado de Licitud de Título (pendiente). No. de Reserva al Título del Derecho de Autor (pendiente). Registro ISSN en trámite. Distribución directa en el IMDOSOC. Esta edición de La Cuestión Social consta de 700 ejemplares y se imprimió en MG Advanced Prepress Technology, S.A. de C.V. Canal Leningrado Mz. 34 Lt. 12, Col. Insurgentes, 09750, Ciudad de México, Tel: 5690 0463, impvarel@hotmail.com. Coordinador de contenidos: Gerardo Cruz González Diseño: Minerva Lizeth Mondragón Garduño Corrección de estilo: A. Alfonso Muñoz Chávez Suscripciones: martha.crm@imdosoc.org Los artículos publicados reflejan el punto de vista del autor y no necesariamente el de la Asociación Mexicana de Promoción y Cultura Social, A. C. No se devuelven originales no solicitados. Queda estrictamente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos e imágenes de la publicación sin previa autorización de la Asociación Mexicana de Promoción y Cultura Social, A. C. Precio del ejemplar: $ 100. 00 Suscripción anual: $ 330. 00 Suscripción para el extranjero Dlls. 80. 00
107 La Cuestión Social AÑO 27, N. 2 El Pontificado de León XIII El pontificado de León XIII (1878-1903) abarca buena parte de lo que el historiador Eric Hobs- bawm definió como “La era de los imperios (1875-1914)”, 1 prólogo inmediato al drama del siglo XX: el final de una época de paz sin pre- cedentes, que generó una época de guerras sin precedentes. Una época caracterizada por un enor- me avance en el progreso tecno- lógico, una época que llevó a un vertiginoso aumento de la rique- za producida, inició una carrera inédita por la explotación de las riquezas del planeta y lanzó a las potencias europeas a la conquista del mundo. Una época que marca el inicio, para una parte de la hu- manidad, de la más espectacular 1 Eric Hobsbawm, The age of Empire (1875-1914), London, 1987. En- cuentro esta idea en Stefano Piccia- redda, “La recezione internazionale del Pontificato di Leone XIII”, en S. Picciaredda – V.V. Al berti, Il mondo di Leone XIII. L’incontro della Chiesa con il XX secolo, Roma, 2006, p. 9. Traducción: Víctor García Salas. León XIII, la Rerum novarum y la cuestión obrera mejora de las propias condiciones de vida a la que se hubiera jamás asistido, pero que marca también la aparición de situaciones nuevas de miseria, como aquellas en las que se encuentra el proletariado que confluye en las grandes ciu- dades, y conoce la emigración de millones de personas, precisamen- te de esas sociedades que iban a prisa tras el mito del progreso. La concentración del poder eco- nómico en unas cuantas manos era un elemento ya tradicional de las sociedades del ancien règi- me; sin embargo, ésta alcanzó su ápice entre finales del siglo XIX y principios del XX, de manera pa- ralela al aumento exponencial de las riquezas, y se traduce en la creación de un mercado global. También en el plano político se asiste a una extrema concentra- ción del poder a nivel mundial. Una media docena de Estados, sobre todo europeos, se reparten África y buena parte de Asia. Tal vez como nunca antes en la histo- ria hay demasiado poder en las manos de muy pocas personas... Mons. Paolo Rudelli*
108 La Cuestión Social Año 27, n. 2 que lo usarán muy mal (esta época termina en la catástrofe de la Gran Guerra). Al mismo tiempo, los Es- tados tienen que ajustar cuentas con el surgimiento de las masas y con su impacto en la vida social y política: se consolidan los sindica- tos y el socialismo se afirma como un movimiento pan-europeo. En resumen, León XIII atraviesa con su pontificado un mundo en gran transformación. Lo vive en una situación nueva para el papa- do, siendo el primer Papa, después de casi mil años, que no poseerá, al momento de la elección, una soberanía temporal: pontífice, pe- ro no soberano. Ahora bien, la vida de León XIII puede dividirse en tres partes. La primera etapa es la de la forma- ción. Nacido en 1810 en el seno de una familia de la pequeña nobleza de la provincia del Estado pon- tificio, Gioacchino Pecci estudia derecho en Roma, en el Colegio Ro- mano y en la Academia de Nobles Eclesiásticos. Ordenado sacerdote en 1837, ejerce de inmediato la función de Delegado Apostólico, es decir, la de encargado de la administración civil pontificia, primero en la ciudad de Benevento y, luego, en la de Perugia. En 1843 es enviado como Nuncio Apostóli- co a Bélgica, donde permanecerá hasta 1846, misión no fácil, pero que le permitirá conocer directa- mente un país europeo moderno y de un catolicismo sensible a la democracia, al diálogo con el mun- do laico y muy comprometido en el ámbito social. En 1846 se abre la segunda eta- pa de la vida de Gioacchino Pecci. A los 36 años es nombrado Obispo de Perugia, sede que alcanzará poco antes de la elección de Pío IX. El largo ministerio perugino de Mons. Pecci coincide exacta- mente con los 32 años de ponti- ficado del Papa Mastai, quien en 1853, a los 43 años, creará Carde- nal a Mons. Pecci. Si la experiencia de los primeros años de sacerdo- cio lo habían abierto al mundo europeo y a las transformaciones sociales en curso en los países más avanzados, en la segunda fase de su vida, que coincide con la eta- pa de su madurez, queda relegado a la provincia, ocupado principal- mente en la formación cristiana de los fieles de una diócesis rural y de no grandes dimensiones, a menudo luchando contra la in- suficiencia de la administración del Estado pontificio, que cono- cía muy bien por haber formado parte de ella en su juventud. El Cardenal Pecci se mantendrá, más bien, alejado de los candentes asuntos políticos que atraviesan
109 La Cuestión Social AÑO 27, N. 2 a la Italia del tiempo (sobre to- do el proceso de unidad nacional y el progresivo desmoronamiento del dominio temporal del Papa), dejando entrever acaso una no to- tal sintonía con algunas elecciones del Pontífice reinante y mante- niéndose sustancialmente en si- lencio también durante el Concilio Vaticano I. No obstante, a veces, como le gusta repetir al Papa Fran- cisco, desde la provincia se tiene una mejor comprensión de la rea- lidad que desde el centro. En 1878, a la edad de 68 años, el Card. Pecci es elegido Papa: será la tercera etapa de su existencia. Se buscaba un candidato capaz de mostrar firmeza, pero sobre todo prudencia, encontrándose el pon- tificado romano en una situación de extrema debilidad. 2 Como no 2 “El cardenal Pecci fue elegido muy rápido, bastaron tres escrutinios, para ser el Papa León XIII: porque era un conservador, un conserva- dor moderado; porque no pudo ser culpado por el cardenal Antone- lli [secretario de Estado de Pío IX]; porque era un cardenal italiano preocupado por Italia y entendía bien la tensa situación del papado en ese país; porque, además, era una persona distinguida dentro de un grupo de cardenales italianos que, gracias a la política de Antone- lli de preferir el vasallaje, carecía de figuras distinguidas; porque había sólo otros dos candidatos serios, de rara vez sucede, lo que debido a la edad y las circunstancias debía ser un pontificado más bien rápido y de transición, resultará un pontifi- cado heraldo de profundas trans- formaciones, además de muy largo (El Papa León morirá en 1903, a la edad de 93 años, después de 25 años de un pontificado que re- sultará ser hasta aquel momento el segundo más largo de la histo- ria, después del de su predecesor Pío IX). 3 Un pontificado que no es posi- ble aquí evocar en todo su espesor, pero que acaso puede sintetizarse en la difícil búsqueda de una nue- va relación entre Iglesia y mundo moderno. Se trata de un tema que caracterizará, antes que nada, su acción: piénsese en los nume- rosos intentos de encontrar una forma de convivencia con los go- biernos europeos nacidos durante la ola de las revoluciones libera- los cuales uno había escrito el Sy- llabus errorum y el otro era un san- to alejado del mundo, y los papas deben acoger al mundo, y porque Pecci tenía casi 68 años y un man- dato largo no era probable”: Owen Chadwick, A History of the Popes 1830-1914, New York 1998, p. 277. (Cfr. pp. 273-278). 3 Cfr. Francesco Malgeri, Leone XIII, in Enciclopedia dei Papi III, Istituto dell’Enciclopedia Italiana, Roma, 2000, pp. 575-593.
110 La Cuestión Social Año 27, n. 2 les y nacionales: 4 la búsqueda, al final fallida, de una conciliación con el Estado italiano, 5 el restable- cimiento de las relaciones con la Alemania de Bismarck y el fin del Kulturkampf, la política del rallie- ment en Francia (el “brindis” del Cardenal Lavigerie en Argel, en 1890, y la encíclica Au milieu des sollicitudes de 1892), acción con resultados contrastantes. La difícil relación con la mo- dernidad atraviesa, sobre todo, el pensamiento del Papa León, y muestra bien cómo se mueve, en un cierto sentido, en el umbral en- tre lo antiguo y lo nuevo. Por una parte, en sus numerosas encícli- cas se pueden encontrar, en conti- nuidad con los pronunciamientos pontificios del siglo XIX, la crítica a los errores modernos, al libre pensamiento, a la libertad de culto, a la idea de que la soberanía pro- viene del pueblo. 6 Por otra, León abre una ventana a la democracia como forma legítima de gobierno, 7 4 Francesco Malgeri, op. cit., p. 582; O. Chadwick, op. cit., pp. 285-301. 5 Cfr. Arturo Carlo Jemolo, Chiesa e Sta- to in Italia negli ultimi cento anni, Torino, 1990 (1949 1 ), pp. 301-319. 6 Cfr. S. Picciaredda, op. cit., pp. 19-25. 7 Encíclica Diuturnum, 1 o de noviem- bre de 1885. Los textos del magis- terio de León XIII, en particular la Rerum novarum, que el autor cita, en francés, son tomados de la En- al compromiso de los laicos ca- tólicos en la vida pública y a una tímida libertad de opinión. 8 El paradigma de este esfuerzo de síntesis, no carente de contra- dicciones, pero también de pro- gresos fecundos, lo constituye la encíclica Aeterni Patris (1879), sobre la enseñanza de la filosofía tomista en las escuelas católicas, un texto publicado a tan sólo un año de su elección y que, en el ar- co del pontificado leonino, puede ser comparado, en importancia, con la Rerum novarum. El Papa tiene la convicción de que los pro- blemas del mundo provienen de las ideas desarrolladas en Europa a partir de la Reforma y de la Re- volución, y en particular de la idea de autonomía absoluta de la razón humana y del libre arbitrio. En es- ta perspectiva, el regreso a santo Tomás abre una perspectiva di- versa, la cual, si por un lado critica algunos de los pilares de la cultura moderna, por otro, ofrece al cato- licismo la posibilidad de aceptar algunos de sus desafíos y de re- pensarse en términos nuevos. El tomismo será: “El marco concep- chiridion delle Encicliche 3. Leone XIII, Bologna, 1997. Nosotros, en la traducción, tomamos diferentes versiones de los mismos documen- tos. N del T. 8 Encíclica Libertas, 20 de junio de 1888.
111 La Cuestión Social AÑO 27, N. 2 tual de esta contra-sociedad cató- lica en construcción”. 9 Como bien ha observado el pa- dre Serge-Thomas Bonino, 10 se tra- ta de un tomismo al mismo tiempo “de oposición”, “de integración” y “de obligación”. La dimensión de oposición respecto a las ideas mo- dernas es más evidente, así como la de obligación (el tomismo será impuesto en las facultades ecle- siásticas y se convertirá en una suerte de “filosofía católica” obli- gatoria). Pero aquí vale la pena subrayar también la dimensión de integración del tomismo promo- vido por León XIII, porque ésta aparecerá claramente en la Rerum novarum: a partir del pensamiento clásico del derecho natural es po- sible una lectura de la relación entre Iglesia y sociedad al mismo tiempo crítica de la modernidad y abierta a algunas de sus exi- gencias, postura que puede ser considerada como la clave del pontificado leonino. 9 Expresión de Etienne Fouilloux, cit. en Serge-Thomas Bonino, « Le fondement doctrinal du projet léon- in. Aeterni Patris et la restauration du thomisme », en P. Levillain – J.-M. Ticchi, Le Pontificat de Léon XIII. Renaissances du Saint-Siège?, Col- lection de l’École française de Rome 368, Rome, 2006, p. 267. 10 S.-T. Bonino, op. cit., p. 268. De hecho, la visión tomista, equi- librada en el plano de la relación entre razón y fe, lo es también en el plano de la relación entre el hombre y la sociedad. Ésta salva a la persona humana de los ries- gos opuestos del individualismo y del colectivismo, permite com- prender la relación entre derecho a la propiedad privada y función social del capital. Además, de la comprensión de la persona como ser intrínsecamente social, deriva el derecho natural a reunirse en asociación, la limitación de la in- tervención del Estado en la vida privada y, al mismo tiempo, la jus- tificación del deber del Estado de intervenir para regular la convi- vencia y el mercado del trabajo. Todas ideas de alguna manera clásicas que, como veremos, se- rán retomadas de modo original y aplicadas al nuevo contexto social en la encíclica Rerum novarum. El movimiento social católico Antes de presentar el pensa- miento de la encíclica, tenemos que hablar del contexto en el que ésta surge. Las profundas transfor- maciones causadas en la sociedad por la revolución industrial se ma- nifiestan en Europa ya a partir del inicio del siglo XIX. El uso a gran escala de la mano de obra para la producción industrial da origen a
112 La Cuestión Social Año 27, n. 2 la creciente concentración de la población en los grandes centros y a la consecuente formación de una nueva clase social, la de los obre- ros, que irá asumiendo, aunque en medida diferente dependiendo de las diferentes sociedades eu- ropeas, una proporción cada vez más relevante del cuerpo social. La atención del mundo económico y de las autoridades públicas está centrada en el progreso industrial, pero pocos se dan cuenta de las dramáticas consecuencias que és- te tiene en la vida de los que son su motor. Como sucede siempre en los pe- riodos de cambios profundos, tam- bién la Iglesia es interpelada: en el siglo XIII las órdenes mendican- tes habían sido la respuesta a la presencia de la Iglesia en el nue- vo mundo de las ciudades y de la burguesía medieval. A inicios del siglo XIX, la Iglesia estaba aún casi completamente identificada con los ritmos del mundo rural o con el ambiente de centros ur- banos de pequeñas o medianas dimensiones, después de todo, a medida del hombre. El nuevo mundo de las grandes ciudades que rápidamente emergen resul- ta más lejano, indiferente y, a me- nudo, hostil, ya que identifica a la Iglesia con las clases dominantes. Es en este contexto en el que asistimos al florecimiento de toda una serie de iniciativas, empren- didas por sacerdotes, religiosos, laicos, para responder a las necesi- dades de la nueva sociedad que se estaba construyendo en Europa. Asistimos al surgimiento de nume- rosas nuevas congregaciones re- ligiosas, masculinas y femeninas, para la formación de los jóvenes en las escuelas y la preparación para el mundo del trabajo, para la asistencia en el campo sanitario, de la migración, para la asistencia a las nuevas formas de pobreza: huérfanos, desempleados, prosti- tutas. También muchos laicos se movilizan, a menudo católicos acaudalados, que responderán a los desafíos del presente creando patronatos, asociaciones de ayuda mutua y cajas de ahorro. Es importante señalar que, gra- dualmente, este compuesto mo- vimiento católico pasa de una perspectiva caritativa y asisten- cial, no carente de paternalismo, a la consciencia de que es necesaria la creación de nuevas estructuras en el mundo de la educación, de las finanzas, de la economía, para una sociedad que está cambian- do. 11 En particular, la cuestión obrera hace que, en el mundo ca- 11 Cfr. G. Martina, op. cit., pp. 38-51.
113 La Cuestión Social AÑO 27, N. 2 tólico, las discusiones se centren en los temas de la justicia social, del asociacionismo obrero, de los límites de la intervención estatal, del salario justo. Lo que merece ser subrayado es el hecho de que en el momen- to de la publicación de la encícli- ca Rerum novarum, éste es ya un movimiento floreciente. La Rerum novarum constituye al mismo tiempo el punto de llegada, de coagulación y de inflexión, que causará un renovado impulso al movimiento social católico. 12 Rerum novarum La encíclica más famosa de León XIII, “sobre la situación de los obreros”, lleva la fecha del 15 de mayo de 1891. Su publicación, ciertamente, no pasó desaperci- bida. Vale la pena recordar lo que Bernanos pone en boca del párro- co de Torcy, quien se dirige al más 12 Por ejemplo, los estudios y deba- tes llevados a cabo por la Union de Fribourg, en la década anterior a la Rerum novarum, muestran bien cómo los temas tratados en la encí- clica fueron objeto ya de profundas reflexiones entre los católicos, no sólo a nivel nacional, sino también a nivel europeo. Cfr. Joseph Joblin, “L’Union de Fribourg”, en G, De Rosa (ed.), I tempi della “Rerum Nova- rum”, Roma, 2002, pp. 190-202. joven protagonista del Diario de un cura rural: “Así, por ejemplo, la famosa encíclica de León XIII, Rerum novarum, que vosotros leéis tranquilamente, a la luz de los cirios, como cualquier manda- miento de Cuaresma. En mis tiem- pos, hijo mío, creímos que la tierra temblaba bajo nuestros pies. ¡Qué entusiasmo! Yo era por entonces cura de Norefontes, en pleno país minero. La idea tan sencilla de que el trabajo no es una mercancía, sometida a la ley de la oferta y la demanda, que no se puede especu- lar con los salarios y con la vida de los hombres como con el trigo, el azúcar o el café, emocionaba a las conciencias. Por haberlo ex- plicado desde el púlpito a mis fe- ligreses, pasé por un socialista y los campesinos biempensantes me hicieron trasladar, en desgra- cia, a Montreuil”. 13 Siguiendo al historiador jesui- ta Giacomo Martina, podemos re- sumir la enseñanza de León XIII en cuatro puntos esenciales, cada uno de los cuales trata de llevar a cabo una síntesis entre dos ele- mentos de la realidad en tensión entre ellos, que leídos unilateral- 13 Georges Bernanos, Diario de un cu- ra rural, trad. Jesús Ruiz y Ruiz, Luis de Caralt Editor, Barcelona, 1952, pp. 58-59.
114 La Cuestión Social Año 27, n. 2 mente generan teorías sociales opuestas. 14 a) la propiedad privada es un derecho natural, pero ésta tiene también una intrínseca función social; b) el Estado tiene la tarea de intervenir ante los problemas económico-sociales, aunque exis- ten límites infranqueables en su intervención; c) los obreros tie- nen deberes para con sus em- pleadores, pero tienen también el derecho a un salario suficien- te que garantice un nivel de vida humano, que se les debe por es- tricta justicia; d) se condena la lucha de clases, pero se les reco- noce a los obreros el derecho a reunirse en asociaciones para de- fender sus derechos. Cierto, a quien lee el texto hoy, le sorprenden también elementos del análisis que podríamos consi- derar inadecuados o, en cualquier caso, superados. Impresiona al lector moderno un cierto tono pa- ternalista, el hecho de que reserva a la Iglesia el rol de guía de la so- ciedad, teoriza una concordia idíli- ca entre clases sociales, transpone en ocasiones de manera apresu- rada la lectura social en el plano 14 Cfr. Giacomo Martina, Storia della Chiesa da Lutero ai nostri giorni. IV L’età contemporanea, Brescia, 1995, pp. 53-55. sobrenatural, deriva de la natura- leza humana condiciones que, en realidad, son históricamente cam- biantes (piénsese en el papel del padre como jefe de familia y pro- veedor de ingresos). Sin embargo, tampoco pasa- rá desapercibido el hecho de que el documento pontificio se pone también en intenso contraste con algunos de los “dogmas” funda- mentales del pensamiento econó- mico liberal: no es verdad que el salario pueda ser determinado únicamente por el “libre” acuer- do, no es verdad que el Estado no deba intervenir nunca en un mer- cado que tendría en sí todas las condiciones para regularse en fa- vor del mayor bien de todos, no es verdad que cuenten sólo los individuos y no las formaciones sociales. Y, sobre todo, en contra- posición con la teoría liberal de la amoralidad del mercado, la Rerum novarum sostiene firme- mente que en las relaciones eco- nómicas siempre están en juego bienes morales fundamentales. Desde este punto de vista, si bien es cierto que la encíclica podría considerarse superada en diferen- tes aspectos del análisis social, se debe reconocer también que mu- chos aspectos de la enseñanza de fondo continúan siendo actuales,
115 La Cuestión Social AÑO 27, N. 2 lo que ha marcado la fortuna del texto leonino, tal vez entre los do- cumentos magisteriales más cono- cidos hasta hoy. Pero pasemos ahora revista a las cuatro enseñanzas de fondo an- tes mencionadas. a) la propiedad privada es un de- recho natural, pero ésta también tiene una intrínseca función social La encíclica se abre con una crí- tica a la teoría socialista de la co- lectivización de la propiedad, que considera como nociva para las mismas clases sociales que busca rescatar: “Luego al empeñarse los ‘socialistas’ en que los bienes de los particulares pasen a la comu- nidad, empeoran la condición de los obreros, porque quitándoles la libertad de disponer libremen- te de su salario, les quitan hasta la esperanza de poder aumentar sus bienes propios y sacar de ellos otras utilidades” (n. 3). El Pontífice argumenta, en cam- bio, que la propiedad privada es un derecho dado al hombre por la na- turaleza: a través del libre arbitrio, el hombre es providencia para sí mismo 15 y, por eso, está llamado a 15 “Lo cual se ve aún más claro si se estudia en sí y más intensamente la naturaleza del hombre. Éste, porque elegir los medios que juzgue más adecuados para el mantenimien- to de la propia vida y de la de su familia. Al mismo tiempo, resulta ca- pital hacer una distinción entre “posesión legítima de las rique- zas” (iusta possessio pecuniarum) y su “legítimo uso” (iustus pecunia- rum usus). Con palabras de santo Tomás, 16 León XIII afirma que “Lí- cito es que el hombre posea algo como propio. Es, además, para la vida humana necesario”, pero en cuanto al uso que hace de sus bienes, “no debe tener el hombre las cosas externas como propias, sino como comunes; es decir, de tal suerte, que fácilmente las com- parta con otros, cuando éstos las necesiten” (n. 17). con la inteligencia abarca cosas in- numerables y a las presentes jun- ta y enlaza las futuras, y porque además es dueño de sus acciones, por esto, sujeto a la ley eterna y a la potestad de Dios que todo lo go- bierna con providencia infinita, se gobierna él a sí mismo con la pro- videncia de que es capaz su razón, y porque también tiene libertad de elegir aquellas cosas que juzgue más a propósito para su propio bien, no sólo en el tiempo presente, sino también en el futuro” (n. 14). 16 Summa Theologiae, II-II, q.32, a. 6.
116 La Cuestión Social Año 27, n. 2 “Verdad es que nadie se manda socorrer a otros con lo que para sí o para los suyos necesita, ni siquie- ra dar a otros lo que para el debi- do decoro de su propia persona ha menester [...] Pero, satisfechos la necesidad y el decoro, deber nues- tro es, de lo que sobre, socorrer a los indigentes. ‘Lo que sobra dadlo de limosna’ (Lc 11, 41)” (n. 17). Aunque después añade, de ma- nera más cautelosa, que “No son éstos, salvo casos de extrema ne- cesidad, deberes de justicia, sino de caridad cristiana, a la cual no tienen derecho de contradecir las leyes” (n. 17). Se trata de la referencia a una doctrina clásica, que más tarde será retomada por los textos del magisterio social de la Iglesia has- ta nuestros días, como principio del destino universal de los bie- nes. 17 No obstante, si todavía hoy 17 Baste recordar la Constitución del Concilio Vaticano II, Gaudium et spes, n. 69 (“Dios ha destinado la tierra y cuanto ella contiene para uso de todos los hombres y pueblos. En consecuencia, los bienes creados deben llegar a todos en forma equi- tativa bajo la égida de la justicia y con la compañía de la caridad. Sean las que sean las formas de la propie- dad, adaptadas a las instituciones legítimas de los pueblos según las circunstancias diversas y variables, es una doctrina que suscita en mu- chos perplejidad o hasta escán- dalo, podemos imaginar con qué espíritu fue recibida en la socie- dad burguesa de 1891. b) el Estado tiene la tarea de intervenir ante los problemas económico-sociales, aunque exis- ten límites infranqueables en su intervención Después de haber mencionado el principio general según el cual los gobernantes deben poner en práctica la justicia distributiva, en la argumentación de este segundo punto fundamental de la encíclica, el Papa se deja guiar por un ra- zonamiento que se podría definir como de sentido común: el trabajo de jornaleros y obreros es el que más contribuye a la formación de la riqueza nacional; por tanto, es justo que el Estado se interese por el bienestar de estas categorías de ciudadanos. jamás debe perderse de vista este destino universal de los bienes”) y la encíclica de Pablo VI, Populorum progressio, n. 22 (“Todos los demás derechos, sean los que sean, com- prendidos en ellos los de propie- dad y comercio libre, a ello están subordinados: no deben estorbar, antes al contrario, facilitar su reali- zación, y es un deber social grave y urgente hacerlos volver a su finali- dad primaria”).
117 La Cuestión Social AÑO 27, N. 2 El Estado tiene la obligación de intervenir, “con la fuerza y la au- toridad de las leyes”, cada vez que estén en peligro el bien común, el orden público y la dignidad de los trabajadores. Obligación de inter- vención, en primer lugar, en favor de los más débiles, teniendo los más ricos, normalmente, los me- dios para defenderse solos. Concretamente, el Papa recuerda la tutela de la propiedad privada ante los disturbios, la posibilidad de limitar el derecho de huelga, pero sobre todo, el poder de inter- vención del Estado para garanti- zar a los trabajadores condiciones dignas: descanso en días feriados, que no haya explotación ni car- gas excesivas de trabajo, protección de mujeres y niños. Sin embargo, queda el hecho de que existen límites insuperables para la intervención del Estado: estos están constituidos por los derechos del individuo, de la fa- milia, que es una comunidad que precede, temporal y lógicamente, al Estado. Y, sobre todo, lo que li- mita el derecho de intervención del Estado es el mismo criterio de justicia que lo autoriza cuando es necesario. Desde este punto de vista, por ejemplo, la encíclica se manifiesta en contra de una impo- sición excesiva de impuestos. 18 c) los obreros tienen deberes pa- ra con sus empleadores, pero tienen también el derecho a un salario su- ficiente que garantice un nivel de vida humano, que se les debe por estricta justicia Se trata de uno de los ataques más directos contra la concepción liberal del salario como contrato libremente firmado entre el em- presario y el trabajador, y dicho ataque parte de la lectura del cri- terio de justicia, basado en la ley natural (unicuique suum tribuere). La encíclica critica directamen- te la concepción del salario deter- minado únicamente por el libre consentimiento de las partes. Del hecho de que el trabajo tiene co- 18 “Mas estas ventajas no se pueden obtener sino con esta condición: que no se abrume la propiedad privada con enormes tributos e impuestos. No es la ley humana, si- no la naturaleza la que ha dado a los particulares el derecho de pro- piedad y, por lo tanto, no puede la autoridad pública abolirlo, sino solamente moderar su ejercicio y combinarlo con el bien común. Obrará, pues, injusta e inhumana- mente, si de los bienes de los parti- culares extrajere a título de tributo, más de lo justo” (n. 65).
118 La Cuestión Social Año 27, n. 2 mo característica esencial la de ser necesario para el sustento del hombre, se deriva el derecho de todos a obtener del propio trabajo al menos lo necesario para vivir: debajo de dicho nivel, ningún sa- lario podrá ser justo, ni siquiera cuando fuese el resultado de un acuerdo entre las partes. “Luego, aun concedido que el obrero y su amo libremente con- vengan en algo, y particularmente en la cantidad de salario, queda, sin embargo, siempre una cosa, que dimana de la justicia natural y que es de más peso y anterior a la libre voluntad de los que hacen el contrato, y es ésta: que el salario no debe ser insuficiente para la sus- tentación de un obrero frugal y de buenas costumbres. Y si acaecie- se alguna vez que el obrero, obli- gado por la necesidad o movido por el miedo de un mal mayor, aceptase una condición más dura, que, aunque no quisiera, tuviera que aceptar por imponérsela ab- solutamente el amo o el contra- tista, sería eso hacerle violencia, y contra esa violencia reclama la justicia” (n. 32). Según el Papa León, el deber de dar el salario justo al trabajador es el primero entre los deberes de los patrones. Éstos deben res- petar la dignidad de la persona humana de los trabajadores, no someterlos a tratos inhumanos, dejarles un tiempo suficiente para dedicarse a la familia y a sus debe- res religiosos. “Pero entre los principales de- beres de los patronos, se destaca el de dar a cada uno lo que le es justo. Sabido es que para fijar con- forme a la justicia el límite del sala- rio, muchas cosas se han de tener en consideración; pero en general deben acordarse los ricos y los pa- tronos que oprimir en provecho propio a los indigentes y menes- terosos, y explotar la pobreza aje- na para mayores lucros, es contra todo derecho divino y humano. Y el defraudar a uno del salario que se le debe es un gran crimen que clama al cielo venganza” (n. 15). d) se condena la lucha de clases, pero se les reconoce a los obreros el derecho a reunirse en asociaciones para defender sus derechos. También este elemento es afron- tado desde el punto de vista del derecho natural: el hombre tiene el derecho de unirse en socieda- des privadas, que el Estado tiene el deber de tutelar. Sólo por razo- nes graves, cuando dichos grupos sean contrarios al orden público y a la justicia, el Estado puede inter- venir para prohibirlos. Desde este
119 La Cuestión Social AÑO 27, N. 2 punto de vista, León XIII ve con buenos ojos y alienta la formación de asociaciones tanto de puros trabajadores como mixtas, de tra- bajadores y patrones. Las asociaciones, afirma la encí- clica, deben poder elegir el orden interno que consideren más ade- cuado a sus fines. Aquí, el Papa observa que no se pueden dar re- glas precisas y válidas para todos, puesto que la forma de dichas asociaciones varía según el carác- ter de las diferentes culturas y de los diferentes pueblos. Podemos limitarnos a decir que las asocia- ciones de los obreros deben or- ganizarse y gobernarse de modo que puedan tener los medios más adecuados para alcanzar sus fines, que son el mayor crecimiento po- sible del bienestar físico, económi- co y moral de los asociados. Se trata de una de las cuestiones más debatidas en el movimiento social católico de la época: si eran o no autorizadas las asociaciones de puros trabajadores, que se ale- jaban del modelo tradicional de las corporaciones medievales, y si era posible una colaboración en- tre asociaciones católicas y no católicas, o la participación de católicos en asociaciones no ca- tólicas. Es interesante notar que el pontífice pulió esta parte de la encíclica hasta el último momen- to, y personalmente tomó la deci- sión de dejar la puerta abierta a la posibilidad de organizaciones de puros trabajadores, es decir, propiamente sindicales. Las expe- riencias ya en marcha en algunos países europeos y en los Estados Unidos fueron determinantes pa- ra la directriz adoptada por León XIII, que abrió el camino a una creatividad en el campo asociativo que el mundo católico explotará al máximo. La fortuna de la Rerum novarum La encíclica fue recibida con entusiasmo en las regiones que desde hacía tiempo conocían un fuerte compromiso católico en el ámbito social, como en Alemania, ambiente del que venía parte de su inspiración, 19 Bélgica, Italia del 19 Cfr. Winfried Becker, “Il Zentrum e la Rerum Novarum. I riflessi dell’en- ciclica sociale sul cattolicesimo po- litico in Germania”, en G, De Rosa (ed.) I tempi della “Rerum Novarum”, Roma, 2002, pp. 143-161; Kon- rad Repgen, “Tratti caratteristici e questioni principali della storia del cattolicesimo sociale in Germania nell’epoca della prima e della se- conda rivoluzione industriale te- desca”, en Ibid., pp. 163-187; Jan De Maeyer – Leen Van Molle, “Les effects de Rerum Novarum en Bel- gique”, en Ibid., pp. 125-141.
120 La Cuestión Social Año 27, n. 2 norte: desde este punto de vista, el pronunciamiento pontificio confirmó tanto la acción de la Iglesia en pro de las asociaciones de trabajadores como la reivindicación de la acción del Estado en favor de una mayor justicia social. Por otra parte, la Rerum nova- rum impulsó también a la acción a aquellos sectores del catolicismo que aún estaban, más bien, aleja- dos de una sensibilidad social, ya sea porque estuvieran inmersos en realidades casi enteramente rurales como por tener una visión que leía la tarea de la Iglesia, ante las necesidades de los pobres, úni- camente en términos de ejercicio de la caridad cristiana. 20 Ahora era el Papa mismo quien señalaba la cuestión social como un ámbito esencial de la obra evangelizadora de la Iglesia. El pronunciamiento pontificio provocó también un cierto revol- vimiento de las posturas entre los 20 Para una visión sintética de la evolución de la perspectiva de los Obispos franceses cfr., por ejemplo, S. Picciaredda, op. cit., pp. 77-85. Las contribuciones recogidas en G, De Rosa (ed.), I tempi della “Rerum Novarum”, Roma, 2002, dan una idea de la enorme disparidad de la situación en las diferentes re- giones italianas. católicos. Muchos de los católicos liberales, que podríamos consi- derar como progresistas en la concepción de un Estado moder- no, dotado de mayor autonomía respecto a la institución eclesiás- tica, estaban también más cerca de las posiciones liberales en economía: desconfiaban de la in- tervención estatal en el campo económico, confiaban en el poder autoregulador del mercado y, al- gunas veces, subestimaban la gravedad de la condición de la clase obrera. Por lo demás, muchos de los católicos intransigentes, que militaban por una sociedad cristiana y desconfiaban del Es- tado liberal, estaban entre los ac- tores más activos de la promoción social católica, de la que tendían a configurar sus propias estructuras como una suerte de “sociedad en la sociedad”. La Rerum novarum, quizás más que cualquier otro documento del magisterio pontificio hasta en- tonces, suscitó un intenso debate también fuera de la Iglesia cató- lica, tanto entre los exponentes de otras confesiones como en los ambientes socialistas. Y aunque la mayoría de las reacciones fueron críticas, no obstante, éstas tam- bién dejan ver que, con la Rerum novarum, el papado se había con- vertido en un interlocutor en te-
121 La Cuestión Social AÑO 27, N. 2 mas sociales, lo cual era en sí ya una res nova. 21 El impulso dado a la acción de los católicos en el campo social llevará muy pronto la cuestión de su participación en la vida políti- ca, en el contexto del desarrollo general de la política parlamenta- ria entre los siglos XIX y XX: una cuestión que tendrá respuestas diferentes en los diferentes países, pero que en todas partes tendrá como punto de referencia ideal la Rerum novarum. Los Pontífices mismos, en los años sucesivos, profundizando en el camino abierto por el Papa León, se verán siempre, de algu- na manera, confrontados con la Rerum novarum, como lo demues- tran, entre otras cosas, las nume- rosas intervenciones pontificias publicadas en los aniversarios decenales de la encíclica, hasta la Centesimus annus de Juan Pablo II, en 1991, que propone un largo comentario a la Rerum novarum, inspirándose en ella en no pocos puntos, entre los que no ocupa el último puesto poner en guardia contra los excesos del capitalismo salvaje, una vez derrotados los sis- temas políticos que se inspiraban en el colectivismo socialista. 21 Cfr. S. Picciaredda, op. cit, pp. 87-95. ¿Una encíclica actual? Nos preguntamos, en esta última parte, si la Rerum novarum es to- davía actual y en qué podría con- sistir dicha actualidad. ¿Puede un texto antiguo, pensado para una sociedad muy diferente a la nues- tra, ofrecer aún algunas luces para comprender las res novae de la era digital? Estoy convencido de ello, y mostraré en esta última parte de mi discurso algunos elementos de permanente actualidad de la encí- clica leonina. En primer lugar, subrayaría el valor de ir contracorriente. León XIII pone en el centro la cuestión obrera, y habla de ella con angus- tia en las primeras páginas de la encíclica. Es a partir de esta condición, amén de los principios filosóficos asumidos, que critica algunos postulados de fondo del liberalismo económico de finales del siglo XIX. Es una actitud no muy lejana a la asumida por el Pa- pa Francisco ante los excesos del neoliberalismo económico de ini- cios del siglo XXI. Piénsese en el siguiente pasaje de la exhortación apostólica Evan- gelii gaudium, texto programático de su pontificado:
122 La Cuestión Social Año 27, n. 2 Hemos creado nuevos ídolos. La adoración del antiguo be- cerro de oro (cf. Ex 32,1-35) ha encontrado una versión nueva y despiadada en el fetichismo del dinero y en la dictadura de la economía sin un rostro y sin un objetivo verdaderamen- te humano. La crisis mundial, que afecta a las finanzas y a la economía, pone de manifies- to sus desequilibrios y, sobre todo, la grave carencia de su orientación antropológica que reduce al ser humano a una so- la de sus necesidades: el con- sumo. Mientras las ganancias de unos pocos crecen exponen- cialmente, las de la mayoría se quedan cada vez más lejos del bienestar de esa minoría feliz. Este desequilibrio proviene de ideologías que defienden la autonomía absoluta de los mercados y la especulación fi- nanciera. De ahí que nieguen el derecho de control de los Estados, encargados de velar por el bien común. Se instaura una nueva tiranía invisible, a veces virtual, que impone, de forma unilateral e implacable, sus leyes y sus reglas. Además, la deuda y sus intereses alejan a los países de las posibilida- des viables de su economía y a los ciudadanos de su poder adquisitivo real. A todo ello se añade una corrupción ra- mificada y una evasión fiscal egoísta, que han asumido di- mensiones mundiales. El afán de poder y de tener no conoce límites. En este sistema, que tiende a fagocitarlo todo en orden a acrecentar beneficios, cualquier cosa que sea frágil, como el medio ambiente, que- da indefensa ante los intere- ses del mercado divinizado, convertidos en regla absoluta (n. 55-56). Volviendo a la Rerum novarum, considero que la encíclica leonina continúa siendo provocadora en más de un aspecto. – Un tema central, tanto hoy co- mo en la época de León XIII, es el de la dignidad del trabajo. Aplicar la perspectiva del derecho natu- ral significa reconocer que en las condiciones de trabajo no todo es lícito, puesto que el respeto a la dig- nidad humana constituye un lími- te insuperable y, como justamente señala la Rerum novarum, dicho límite no puede ser superado, ni aun cuando los interesados es- tuvieran de acuerdo en ello. El hombre no puede ser nunca redu- cido a una cosa. Junto a las tradi- cionales formas de explotación, persistentes en muchos países del planeta, hoy conocemos nue- vas, propias de las economías avanzadas: por ejemplo, una con- cepción exacerbada de la meri- tocracia, que exige una dedicación casi absoluta en términos de ener- gía y de tiempo al propio trabajo y que pone a las personas, peren- nemente, a competir entre sí.
123 La Cuestión Social AÑO 27, N. 2 – El tema del salario justo es to- davía de actualidad: la Rerum no- varum, hemos visto, al subrayar que el trabajo tiene una dimensión de necesidad, siendo necesario para el mantenimiento del hom- bre, concluye que éste, por dere- cho natural, no puede ser inferior al mínimo necesario para garanti- zar la justa subsistencia. Se trata de una cuestión que se plantea también hoy, inclusive en las so- ciedades avanzadas, que sobreva- loran algunos trabajos y deprecian muchos otros, incluso necesarios para la vida de la sociedad. Por lo demás, también hoy en día es fácil esconderse detrás de las “leyes del mercado” para justificar trabajos cada vez más precarios, contra- tos que son, en realidad, artificios jurídicos, salarios con muy pocas garantías sociales, que parecen haber dejado de lado la cuestión del derecho al sustento durante los años de la vejez. – De permanente actualidad es también la crítica a la concepción del carácter auto-regulador del mercado: por si hubiera alguna necesidad, la crisis financiera que estalló en el 2007 demostró una vez más que dicha auto-regulación de los mercados es sólo parcial, y que para que haya un mercado equilibrado se necesita la vigilan- cia permanente por parte de las autoridades públicas y, todavía más, se necesita un contexto ético compartido y respetado. Afirma el Papa Francisco en Evangelii gau- dium: “En este contexto, algunos todavía defienden las teorías del ‘derrame’, que suponen que todo crecimiento económico, favorecido por la libertad de mercado, logra provocar por sí mismo mayor equidad e inclusión social en el mundo. Esta opinión, que jamás ha sido confirmada por los he- chos, expresa una confianza burda e ingenua en la bondad de quie- nes detentan el poder económico y en los mecanismos sacralizados del sistema económico imperante. Mientras tanto, los excluidos si- guen esperando” (n. 54). – El tema de la relación entre propiedad privada y destino uni- versal de los bienes, planteado por la Rerum novarum, surge hoy de manera aún más aguda ante las nuevas y todavía mayores concen- traciones de riqueza a las que está llevando la economía “avanzada” del siglo XXI. El concepto de des- tino universal de los bienes, que la perspectiva iusnaturalista de la encíclica asume, sugiere que el capital tiene una originaria fun- ción social, está destinado a incre- mentar el bien de todos. No es la riqueza de algunos lo que causa en sí un problema. El problema de-
124 La Cuestión Social Año 27, n. 2 riva del hecho de que la concen- tración progresiva de los recursos en manos de unos pocos, causa el empobrecimiento y la exclusión de sectores crecientes de la socie- dad, lo que plantea el problema de su posesión democrática, como vemos hoy en muchos países del mundo, incluso en Europa. ¿Cuál es la tarea del Estado ante esta situación? El equilibrio que la en- cíclica asume puede ser también inspirador en la actualidad: por una parte, ésta afirma (contra el socialismo) que el Estado no pue- de aniquilar el derecho natural a la propiedad privada, pero por otra, también afirma (contra el li- beralismo) que el Estado tiene el derecho de moderar el uso de la propiedad privada y armonizarlo con el bien común, y que el Estado debe promover la justicia distribu- tiva, que no olvida las exigencias de los más débiles. Sólo piénsese en lo que esto podría significar en el campo de los impuestos: la libre circulación de los capitales, caren- te de un marco normativo adecua- do, ha llevado a una evasión de recursos destinados a la pública utilidad hasta hoy desconocida en sus proporciones. Además, a nivel global, la cuestión del destino uni- versal de los bienes se plantea an- te las escandalosas desigualdades de vida de las naciones. – A propósito del estrecho víncu- lo que media entre estructura social y sistema económico, se po- dría mencionar la cuestión de la relación entre acceso al crédito y el vínculo social: la experien- cia del movimiento cooperativo, pero más en general también del sistema bancario, que permitió la reconstrucción de Europa en la posguerra, ha demostrado que el funcionamiento del sistema cre- diticio y la extensión del acceso al crédito es inseparable del vínculo social vivido. Se trata de una com- prensión más cercana a la concep- ción de la sociabilidad natural que a criterios meramente funcionalis- tas, que hoy parecen prevalecer. El préstamo, motor de la economía, es siempre una operación de con- fianza, un pacto ético. ¿Estamos seguros de que las cada vez más complejas regulaciones en materia de funcionamiento de las insti- tuciones bancarias, las grandes agrupaciones, pueden funcionar mejor, o funcionar plenamente, sin el reconocimiento de aquel vínculo social y de aquel pacto ético que está en el origen de la acción crediticia? – Continuando con la relación entre estructura social y sistema económico, León XIII afirma cuán central es para la construcción de la sociedad el papel de los cuer-
125 La Cuestión Social AÑO 27, N. 2 pos intermedios: familia, agre- gaciones sociales (eso que hoy llamaríamos “sociedad civil”, que comprende también el mundo de las asociaciones de trabajado- res y consumidores), autonomías locales. Se trata de un tema que seguirá siendo apreciado por el magisterio social de la Iglesia has- ta nuestros días. Ante los polos opuestos del individualismo libe- ral y del colectivismo socialista, la Rerum novarum propuso como al- ternativa, para la construcción de una sociedad justa, volver a poner en el centro los cuerpos interme- dios: un mundo de proximidad y de vínculos que por su naturaleza libre, personalizante, es capaz de reforzar el tejido social. Esta visión de fortalecimiento de las redes de proximidad puede ser particularmente útil también en nuestro tiempo, en el que asisti- mos a una tensión de fondo entre el individualismo radical de la so- ciedad de consumo, por una par- te, y, por la otra, la exposición de crecientes sectores de la misma sociedad a fenómenos identitarios o a movimientos populistas, que aprovechan la angustia provenien- te de la desorientación y el deseo de pertenencia que permanece en el fondo del ser humano. – Por último, en términos gene- rales, la Rerum novarum tuvo el gran mérito de poner la cuestión social en el centro de la atención de la Iglesia, y no sólo de la Igle- sia, y de identificar la cuestión social con la cuestión de los más pobres, que en aquel tiempo eran los proletariados. Se trata de un gesto profético, una elección que el Papa Francisco no cesa de re- cordar hoy. El Papa León mostró que no se trataba simplemente de incrementar e intensificar las tradicionales formas de caridad que la Iglesia había prodigado siempre a los más necesitados: la atención al proletariado, la cues- tión obrera, exigía una revisión de las reglas de funcionamiento de la sociedad. No otra cosa se necesita hoy, ante una economía que pare- ce haber olvidado al hombre, a quien debería servir. Para ponerlo en palabras del Papa Francisco: “‘no a una economía de la exclu- sión y la inequidad’. Esa econo- mía mata” (Evangelii gaudium, n. 53). Mata a los pobres, pero a la larga mata a la sociedad misma. ¿Es posible dar vida a una econo- mía diferente? Ciertamente es po- sible. Desde el punto de vista de la tecnología, hemos alcanzado avances inimaginables. Hemos he- cho el mapeo de todo el planeta y tenemos millones de otras in- formaciones disponibles gratui- tamente, podemos hacer que los automóviles se conduzcan so- los, corregir el ADN de las perso-
126 La Cuestión Social Año 27, n. 2 nas. ¿Por qué no habríamos de ser capaces de construir un sistema económico capaz de ofrecer a todos una vida digna? Y, si no lo logra- mos, ¿de qué sirve todo lo demás? Es imposible, en este contexto, refugiarse en la visión de quienes sostienen que la sociedad y la eco- nomía se desarrollan solas, por leyes ineluctables, y no hay nada que hacer. Éstas están, por el con- trario, confiadas a nuestra respon- sabilidad. Una responsabilidad que, a diferencia del siglo XIX, abarca a toda la humanidad de una manera nueva y llega a tocar la subsistencia de todo el planeta. Por muchos aspectos, podría- mos decir que hoy nos encontra- mos ante una nueva “Era de los imperios”: desarrollo tecnológico vertiginoso, explosión de la ri- queza producida, carrera por la explotación de las riquezas del pla- neta, grandes flujos migratorios, enormes concentraciones econó- micas y de poder en las manos de unos pocos y, como entonces, nue- vas masas de pobres que viven en condiciones desesperadas. Hacia finales del siglo XIX, en un tiempo muy lejano al nuestro, pe- ro en un contexto, en cierto senti- do, similar, un anciano Papa tuvo el valor de leer el mundo a par- tir de las necesidades de los más débiles. Armándose de un instru- mental filosófico viejo de muchos siglos, logró ver lo que otros no veían, e inspiró la acción de mu- chos católicos valientes, que em- plearon lo mejor de sus recursos y de su ingenio para dar vida a una sociedad más justa. Debemos hacer votos para que de las pro- vocaciones que el Papa Francisco nos está haciendo al leer la actual situación económica y social, pue- da nacer un nuevo movimiento de ideas y de personas generosas, ca- paz de trasformar nuestro mundo en un mundo más justo y habita- ble para todos. *Sacerdote de la diócesis de Bérgamo (Italia). Ha entrado en el Servicio Di- plomático de la Santa Sede en 2001, sirviendo en las Nunciaturas Apos- tólicas de Ecuador y Polonia y en la Sección para los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado. Desde 2014 es Observador Permanente de la Santa Sede ante el Consejo de Eu- ropa en Estrasburgo.
127 La Cuestión Social AÑO 27, N. 2 En el presente artículo se analiza la situación del acceso al derecho a la salud de las personas migrantes en tránsito por México, concreta- mente en un aspecto: la accesibi- lidad de los servicios de salud a través del Instituto Mexicano del Seguro Social y del Seguro Popu- lar. Se reflexiona en torno a las limitantes que encuentran las per- sonas migrantes en el ejercicio del derecho a la salud, obstáculos que además de jurídicos, son políticos o administrativos. Si bien existen esfuerzos como el Seguro Popular, todavía se identifican deficiencias profundas para acceder a los ser- vicios de salud. Al final, se abordan algunas recomendaciones concre- tas para optimizar el ejercicio del derecho a la salud de las perso- nas migrantes. Con lo expuesto en el presente trabajo se tiene un diagnóstico inicial sobre el ejer- cicio del derecho a la salud de las personas migrantes, así como una El derecho a la salud de las perso- nas migrantes en México: Una revisión de la accesibilidad a través del Seguro Social y del Seguro Popular referencia para realizar mejoras en la normatividad aplicable. I. Introducción Los derechos humanos son ina- lienables, universales y se conci- ben como condiciones mínimas básicas inherentes a todas las per- sonas, en términos del artículo 1º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. En este sentido, el derecho a la salud, como parte vital del desarrollo ín- tegro del ser humano, merece ser analizado y estudiado. El presen- te trabajo de investigación refiere concretamente al acceso a la salud de las personas migrantes en Mé- xico, situación que involucra tanto ordenamientos de índole nacional como estándares internacionales. Se verán algunos datos y cifras relevantes sobre el panorama mundial y nacional de la migra- Mauro Pérez Bravo
128 La Cuestión Social Año 27, n. 2 ción. De acuerdo con cifras de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en su In- forme sobre las migraciones en el mundo 2018, 1 en 2015 había cer- ca de 244 millones de personas migrantes en el mundo, lo que re- presentaba 3.3% de la población mundial. De acuerdo con el Ins- tituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en su Encuesta Intercensal 2015, 2 se estima que hasta esa fecha vivían en México 1 007 063 personas que habían nacido en otro país. 3 En el Infor- 1 Organización Internacional pa- ra las Migraciones, Informe sobre las migraciones en el mundo 2018, https://publications.iom.int/sys- tem/files/pdf/wmr_2018_sp.pdf (Fecha de consulta: 11 de diciembre de 2018). 2 Instituto Nacional de Estadística y Geografía, Datos, Encuesta Intercen- sal 2015, https://www.inegi.org.mx contenidos/programas/intercen- sal/2015/doc/eic_2015_presen- tacion.pdf (Fecha de consulta: 11 de diciembre de 2018). 3 En el informe citado no se precisa si las personas extranjeras que viven en México se encuentran en situa- ción migratoria regular o irregular. Debemos suponer que esa cifra corresponde a las y los extranjeros que viven en México de forma regu- lar, ya que por su naturaleza es su- mamente complicado tener datos exactos de personas que se encuen- tran en situación migratoria irre- gular en México, aunado a que los me mundial sobre desplazamiento interno 2017, 4 el Consejo Norue- go para Refugiados señaló que en 2016, a nivel mundial, hubo 40.3 millones de personas viviendo en condiciones de desplazamiento a causa de conflictos y violencia en sus países de origen. En México existen poco más de 35 000 per- sonas que han sido víctimas de desplazamiento forzado interno, de acuerdo con datos proporcio- nados por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH). 5 A nivel regional, de acuerdo con la OIM, Estados Unidos sigue sien- do el principal país de destino de las personas migrantes. Según el migrantes en situación irregular buscan no ser detectados por las autoridades, a fin de evitar procedi- mientos de deportación, lo que hace más difícil tener cifras exactas so- bre cuál es el número de personas en esta situación en nuestro país. 4 Consejo Noruego para Refugiados, Informe mundial sobre desplaza- miento interno 2017 (GRID 2017), https://www.acnur.org/ filead - min/Documentos/Publicaciones /2017/11172.pdf (Fecha de consul- ta: 11 de diciembre de 2018). 5 Comisión Nacional de los Dere- chos Humanos, Informe especial sobre desplazamiento forzado inter- no (DFI) en México, mayo de 2016, http://www.cndh.org.mx/sites/all/ doc/Informes/Especiales/2016_IE_ Desplazados.pdf (Fecha de consulta: 11 de diciembre de 2018).
129 La Cuestión Social AÑO 27, N. 2 informe de la OIM referido en líneas anteriores, en 2015 el nú- mero de residentes en territorio estadounidense nacidos en el ex- tranjero llegó a los 46.6 millones. México desde hace muchos años es un país clave en la movilidad humana, tanto para las personas mexicanas como para los extranje- ros que van hacia Estados Unidos, así como en los últimos años para los extranjeros que lo eligen como lugar de destino, según lo señala la OIM en el informe de 2018 que ya se mencionó. Para corroborar lo an- terior podemos ver en la siguiente tabla el número de detenciones mi- gratorias por parte de la autoridad administrativa mexicana. Fuente: Elaboración propia con datos obtenidos de la Unidad de Política Migratoria hasta octubre de 2018. 6 6 Secretaría de Gobernación. Unidad de Política Migratoria, 2014 Boletín esta- dístico anual, 2015 Boletín estadístico anual, 2016 Boletín estadístico anual, 2017 Boletín estadístico anual, y 2018 Boletín estadístico mensual, http:// www.politicamigratoria.gob.mx/es_mx/SEGOB/Boletines_Estadisticos (Fe- cha de consulta: 11 de diciembre de 2018). Como se puede apreciar en la tabla 1, un número significativo de personas en situación migra- toria irregular son detenidas por la autoridad migratoria mexicana, lo que da cuenta de un constante y creciente flujo migratorio en Mé- xico. Además, la migración ya no es exclusiva de un sector particu- 2014 2015 2016 2017 2018 (octubre) 127 149 198 141 188 595 93 846 118 266 Tabla 1. Personas extranjeras detenidas por la autoridad migratoria mexicana lar de la población, por ejemplo, hombres en búsqueda de traba- jo. En los procesos de movilidad humana nos encontramos aho- ra con mujeres como principales proveedoras y cabezas del hogar, niñas, niños y adolescentes que migran para buscar reunificar-
130 La Cuestión Social Año 27, n. 2 se con su familia, 7 o también hay quienes tienen que migrar por la violencia generalizada que se vive en los países de origen: 8 7 Unda, R. y Alvarado, S. V., “Femini- zación de la migración y papel de las mujeres en el hecho migratorio”, Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud, núm. 10 (2012): 593-610. 8 Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas, “Mirador de Se- guridad. Boletín núm. 269. Agosto, 2017”, https://www.ieepp.org/bole- tines/mirador-de-seguridad/2017/ Agosto/38-migracion-forzada-y- violencia-en-centroamerica/ (Fecha de consulta: 11 de diciembre de 2018). Concepto 2014 2015 2016 2017 2018 (octubre) Mujeres extranjeras presentadas ante la autoridad migratoria 28 693 49 211 47 383 21 242 27 983 Niñas, niños y ado- lescentes extranjeros presentados ante el Instituto Nacional de Migración, la autoridad migratoria 23 196 38 514 40 114 18 066 26 077 Niñas, niños y adoles- centes no acompaña- dos presentados ante la autoridad migratoria 11 043 20 368 17 557 7 326 8 879 Tabla 2. Personas extranjeras detenidas por la autoridad migratoria Fuente: Secretaría de Gobernación. Unidad de Política Migratoria, 2014 Boletín esta- dístico anual, 2015 Boletín estadístico anual, 2016 Boletín estadístico anual, 2017 Boletín estadístico anual, y 2018 Boletín estadístico mensual. En la tabla 2 se observa el au- mento significativo de mujeres en situación migratoria irregular de- tenidas por la autoridad migrato- ria mexicana. Aunque se vio una disminución de las detenciones en 2017, en 2018 hubo un repunte significativo. En los casos de niñas, niños y adolescentes en situación migratoria irregular se presenta una disminución considerable res- pecto de 2016, siendo éste en don- de más detenciones hubo de niñas,
131 La Cuestión Social AÑO 27, N. 2 niños y adolescentes migrantes, y se puede apreciar que 2015 y 2016 fueron años especialmente críticos. Empero, con estos datos se tiene un acercamiento a la im- portancia de la diversificación de la migración como lo señalamos en líneas anteriores. En esta dinámica migratoria más diversificada y con muchas más aristas, los países receptores de migrantes han incrementado los controles migratorios en sus paí- ses, reforzando la tecnología en las fronteras para detectar a per- sonas migrantes; o emitiendo le- yes más severas que penalizan la migración irregular, o también adoptando políticas públicas migratorias de carácter represivo que buscan desincentivar los flujos migratorios. En medio de estas ini- ciativas públicas tendientes a cri- minalizar la migración, se deben reforzar las acciones concretas con el fin de que los derechos humanos de las personas en contexto de mi- gración sean respetados. En el presente trabajo se estudia el acceso a los servicios de salud, como parte del derecho a la salud de las personas migrantes en trán- sito por México, principalmente de las que se encuentran en situación migratoria irregular. Comenzare- mos por acercarnos a las nociones de salud y derechos humanos, para posteriormente entrelazar ambos conceptos y analizar en qué con- siste el derecho a la salud. Final- mente, nos centraremos en el acceso a la salud de las personas en contexto de migración en su tránsito por México. Para efecto de realizar el análi- sis correspondiente, metodológi- camente se enfocó la investigación en dos rubros concretos: el Insti- tuto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y el Seguro Popular. Para lo anterior, se realizaron diversas solicitudes de acceso a la informa- ción al Instituto Nacional de Mi- gración y a la Comisión Nacional de Protección Social en Salud, a fin de obtener cifras estadísticas que pudiesen proporcionar un panora- ma sobre el ejercicio del acceso a la salud en México de las personas en contexto de migración. La información que se sistemati- zó fue a partir de datos obtenidos de diversas instituciones compe- tentes en la materia, de 2015 has- ta mayo de 2018, ello en razón de que se buscó tener un muestreo amplio de la movilidad humana en México, con lo cual se elaboraron gráficas y tablas de datos para poder tener un panorama de la situación sobre el ejercicio del de- recho a la salud y su acceso para
132 La Cuestión Social Año 27, n. 2 personas migrantes. Con los datos obtenidos a partir de las gráficas elaboradas, se procedió a analizar el marco normativo vigente en la materia, con el fin de contrastar la efectividad de la norma con la realidad empírica. Asimismo, se recurrió a la legis- lación nacional y lineamientos de organismos internacionales, con- cretamente del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la Organización de las Nacio- nes Unidas, a través de informes, recomendaciones y observaciones que se la han hecho al Estado mexi- cano, dirigidas a proponer rutas efectivas para el acceso al derecho a la salud de las personas migrantes. Para precisar los términos que utilizaremos en el presente docu- mento, seguiremos los lineamien- tos que nos propone la OIM en su Glosario sobre migración: 9 • Persona extranjera: Persona que no es nacional de un Estado determinado. El término abarca- ría a la persona apátrida, asilada, refugiada y trabajadora migrante. 9 Organización Internacional para las Migraciones, Glosario sobre migra- ción núm. 7 (Suiza: OIM, 2006), 26, 42 y 43, https://publications.iom. int/system/files/pdf/iml_7_sp.pdf (Fecha de consulta: 11 de diciembre de 2018). • Persona migrante: A nivel in- ternacional no hay una definición universalmente aceptada del tér- mino migrante. Este término abar- ca usualmente a todos los casos en los que la decisión de migrar es tomada libremente por la per- sona concernida por “razones de conveniencia personal” y sin inter- vención de factores externos que le obliguen a ello. Así, este vocablo se aplica a personas y a sus fami- liares que van a otro país o región con miras a mejorar sus condicio- nes sociales y materiales, sus pers- pectivas y las de sus familias. • Persona migrante en situa- ción regular: Migrante que ingresa legalmente a un país y permanece en él, de acuerdo con el criterio de admisión. Es la migración que se produce a través de canales re- gulares y legales. • Persona migrante en situa- ción irregular: Personas que se desplazan al margen de las nor- mas de los Estados de envío, de tránsito o de recepción. No hay una definición universalmente aceptada y suficientemente clara de migración irregular. Desde el punto de vista de los países de destino significa que es ilegal el ingreso, la estadía o el trabajo, es decir, el migrante no tiene la auto- rización necesaria ni los documen- tos requeridos por las autoridades de inmigración para ingresar, resi-
133 La Cuestión Social AÑO 27, N. 2 dir o trabajar en un determinado país. Desde el punto de vista de los países de envío la irregulari- dad se observa en los casos en que la persona atraviesa una frontera internacional sin documentos de viaje o pasaporte válido, o no cum- ple con los requisitos administra- tivos exigidos para salir del país. Sin embargo, hay una tendencia a restringir cada vez más el uso del término migración ilegal a los ca- sos de tráfico de migrantes y trata de personas. En las conclusiones retomamos las principales recomendaciones de organismos expertos en la pro- tección de los derechos humanos, en cuanto a migración se refiere, y realizamos una serie de recomen- daciones en materia legislativa para poder garantizar el acceso al derecho a la salud de las perso- nas migrantes, principalmente de las que se encuentran en situación migratoria irregular. II. El derecho a la salud como un derecho humano a) ¿Qué es la salud? La Organización Mundial de la Salud (OMS) es reconocida como el máximo órgano internacional encargado de pronunciarse so- bre temas de salud, por lo que su normatividad debe ser observada. Su Constitución establece que la salud es “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afec- ciones o enfermedades”. 10 Se hace especial énfasis en el hecho de que la salud no es sólo una ausencia de enfermedad, sino que, en sen- tido positivo, es un estado com- pleto de bienestar que incluye diversos ámbitos de la esfera hu- mana: físico, mental y social. Si entendemos que la salud es un estado de bienestar integral que abarca aspectos físicos, emociona- les, psicológicos y psicosociales, debemos suponer que hablar de salud es hablar de la vida en un estado de máximo disfrute y ópti- mas condiciones integrales. Ahora bien, la Constitución de la OMS también señala: “El goce del grado máximo de salud que se pueda lograr es uno de los dere- chos fundamentales de todo ser humano sin distinción de raza, religión, ideología política o con- dición económica o social”. 11 En 10 Organización Mundial de la Salud, “Acerca de la OMS. Constitución de la OMS: Principios”, https://www.who. int/about/mission/es/ (Fecha de consulta: 11 de diciembre de 2018). 11 Organización Mundial de la Salud, “Acerca de la OMS. Constitución de la OMS: Principios”.
134 La Cuestión Social Año 27, n. 2 relación a este precepto interna- cional, se desprende y se entiende a la salud como un derecho funda- mental y como tal es universal, 12 es decir, que las circunstancias par- ticulares (raza, ideología política y condición económica o social) no deben interferir para el goce y dis- frute. A los seres humanos, por el simple hecho de ser personas, en aras de la dignidad inherente que poseen no se les debe restringir en ninguna medida el ejercicio del de- recho fundamental que es la salud. b) Planteamiento sobre los dere- chos humanos Hasta este momento ya hemos apuntado qué entendemos por salud, veamos ahora qué entende- mos por derechos humanos. 13 El 12 De acuerdo con la CNDH, la apli- cación de los derechos humanos se debe regir bajo distintos principios, entre ellos, el de universalidad, el cual señala que los derechos huma- nos corresponden a todas las per- sonas por igual, lo que se comparte con los estándares internacionales en la materia. Comisión Nacional de los Derechos Humanos, “¿Qué son los derechos humanos?”, http:// www.cndh.org.mx/Que_son_Dere- chos_Humanos (Fecha de consulta: 11 de diciembre de 2018). 13 No desarrollaremos una historia de los derechos humanos, ya que tal empresa, escapa completamente de las posibilidades y objetivos del Alto Comisionado de los Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (OACNUDH) esta- blece que los derechos humanos son: “derechos inherentes a todos los seres humanos, sin distinción alguna de nacionalidad, lugar de residencia, sexo, origen nacional o étnico, color, religión, lengua, o cualquier otra condición”. 14 De igual forma, la OACNUDH precisa que los derechos humanos son: universales, inalienables, interde- pendientes, indivisibles, iguales y no discriminatorios. El antecedente contemporáneo por excelencia de los derechos hu- manos es la Declaración Universal presente trabajo. Sugerimos, sin embargo, para que el lector pueda profundizar sobre la historia de los derechos humanos el libro Carlos Tünnermann B., Los derechos hu- manos: evolución histórica y reto educativo (Caracas: UNESCO, 1997). También se puede consultar el libro de Luis René Guerrero Galván y Car- los María Pelayo Moller, 100 años de la Constitución Mexicana: de las ga- rantías individuales a los derechos humanos (México: Instituto de In- vestigaciones Jurídicas-UNAM, 2016). 14 Oficina del Alto Comisionado de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas. México. “¿Qué son los dere- chos humanos?”, http://www.hchr. org.mx/index.php?option=com_co ntent&view=article&id=448&Item id=249 (Fecha de consulta: 11 de diciembre de 2018).
135 La Cuestión Social AÑO 27, N. 2 de Derechos Humanos de 1948 la cual, a su vez está inspirada en la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano aprobada por la Asamblea Nacional Constitu- yente francesa en 1789. Sin embar- go, los derechos humanos pueden tener orígenes y antecedentes tan antiguos como el nacimiento de las primeras civilizaciones. En síntesis, los derechos huma- nos son, tal y como los concebi- mos en la actualidad, un conjunto de prerrogativas inherentes al ser humano, necesarias para su desa- rrollo integral y óptimo, protegi- das por el bloque constitucional. 15 Hasta este momento hemos puntualizado someramente qué es la salud y qué son los derechos hu- manos. Pasemos ahora a ubicar la salud como un derecho, para pos- 15 Por bloque constitucional enten- demos las normas situadas a nivel constitucional cuyo respeto se im- pone por ley. Edgar Corzo Sosa, “Control constitucional, instrumen- tos internacionales y bloque de constitucionalidad”, en Eduardo Fe- rrer Mac-Gregor y Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, coords., La ciencia del derecho procesal constitucional. Estudios en homenaje a Héctor Fix- Zamudio en sus cincuenta años como investigador del derecho, t. iv, Dere- chos fundamentales y tutela consti- tucional (México: UNAM, 2008), 755. teriormente especificar dicho de- recho como un derecho humano. c) El derecho a la salud En el marco normativo interna- cional encontramos preceptos que colocan a la salud como un derecho inherente a las personas, el cual debe ser velado, protegido y pro- movido por el Estado. Es así que el artículo 25 de la Declaración Uni- versal de los Derechos Humanos señala que toda persona tiene de- recho a un nivel de vida que le ase- gure la salud y asistencia médica. La salud es un derecho social que se encuentra dentro de las garantías que provee el Estado a la población, consagrado en la Carta Internacional de Derechos Humanos, específicamente en el artículo 12 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Socia- les y Culturales. La seguridad so- cial y/o los servicios sociales que señala el artículo 25 de la Decla- ración Universal de los Derechos Humanos, forman parte de la es- tructura garantista en un Estado democrático de derecho. El artículo 5º, fracción e, inciso iv de la Convención Internacional sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial, coloca el derecho a la salud, al la-
136 La Cuestión Social Año 27, n. 2 do de derechos como la asistencia médica, la seguridad social y los servicios sociales, todos derivados de la protección a los derechos hu- manos que el Estado debe respe- tar, promover y proteger, a fin de que se garantice el libre ejercicio de los mismos, y se eliminó la dis- criminación racial. Encontramos establecida aquí la igualdad de todas las personas ante la ley, sin distinción de origen étnico, color de piel o nacionalidad. En cuanto al tema que nos incumbe, este se- ría el primer acercamiento a la nor- matividad internacional sobre salud y migración, cuestión que será reto- mada en líneas subsecuentes. De las ideas anteriores podemos entender la salud como un derecho humano inherente a las personas, universal, permanente y protegido por una normatividad internacio- nal dirigida a garantizar su libre ejercicio y desarrollo progresivo. Por lo que se refiere a la nor- matividad nacional, en el marco jurídico mexicano, el derecho a la salud se constituye como un dere- cho humano, el cual debe ser pro- tegido, velado y promovido por el Estado, de acuerdo con la reforma constitucional de 2011. El artícu- lo 4º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, cuarto párrafo, consagra de forma particular y especial el derecho a la salud, concretamente el derecho de que toda persona goza para ac- ceder a los servicios de salud. Un rasgo fundamental para este trabajo que señala el texto consti- tucional mexicano es que el dere- cho a la salud corresponde a toda persona, pues a la letra dice: “Toda persona tiene derecho a la pro- tección de la salud”. El artículo 4º constitucional habla de la persona, y en ningún momento señala que únicamente las personas de nacio- nalidad mexicana podrán tener ac- ceso a los servicios de salud o que deban ser excluidas de este ejerci- cio aquéllas que no sean mexi- canas. Por lo cual, consideramos que el artículo 4º constitucional es congruente con la reforma de derechos humanos, al considerar el principio pro personae 16 como 16 En relación con el principio pro per- sonae, la Suprema Corte de Justicia de la Nación ya se ha pronunciado sobre el mismo, en armonía con la reforma constitucional de derechos humanos de 2011: “en el supuesto de que un mismo derecho funda- mental esté reconocido en las dos fuentes supremas del ordenamien- to jurídico, a saber la Constitución y los tratados internacionales, la elec- ción de la norma que será aplicable —en materia de derechos huma- nos—, atenderá a criterios que favo- rezcan al individuo o lo que se ha denominado principio pro persona,
137 La Cuestión Social AÑO 27, N. 2 eje conductor para la protección de los derechos fundamentales. Con lo cual, este mismo artículo constitucional nos acerca ya a la dimensión universal del derecho a la salud de las personas migran- tes, concretamente en México. Sin embargo, como veremos más ade- lante, para su eficaz ejercicio, no es suficiente únicamente restrin- girnos al ordenamiento jurídico. Hasta el momento se ha abor- dado y conceptualizado la salud como un derecho humano, indi- cando a lo largo del texto algunas líneas de reflexión que nos lleva- rán hacia nuestro siguiente punto de reflexión: el acceso a la salud de las personas migrantes. III. El acceso a la salud de las personas en situación migratoria irregular En este apartado nos adentra- remos al análisis propiamente del acceso a la salud de personas de conformidad con lo dispuesto en el segundo párrafo del artículo 1o. constitucional”. Véase Suprema Corte de Justicia de la Nación, Pri- mera Sala, jurisprudencia 1a./J. 107/2012, “Principio Pro persona. Criterio de elección de la norma de derecho fundamental aplicable”, Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, décima época, libro xiii (octubre de 2012): 799. migrantes en cuanto a las institu- ciones y programas públicos de salud. Existen antecedentes so- bre el acceso al derecho a la salud de las personas migrantes, por ejemplo, el Diagnóstico sobre acce- so a servicios de salud para personas migrantes, solicitantes de asilo y re- fugiadas, elaborado por Sin Fron- teras, I. A. P. Dicho documento es relevante para la temática que nos ocupa. No obstante que el objeto de estudio se circunscribió al ac- ceso a los servicios de salud úni- camente en la Ciudad de México, esto permite acercarnos a ciertos factores sobre las problemáticas por las que atraviesan las perso- nas migrantes cuando quieren ejercer su derecho a la salud. En el diagnóstico se señala que, del total de las personas encuesta- das, más de 50% acude a servicios públicos de salud, un porcentaje importante (39%) acude a ser- vicios privados, sin embargo, es preciso decir que por servicios privados se refiere al caso de con- sultas en farmacias, donde el me- dicamento tiene que ser adquirido por ellos mismos. 17 Por lo anterior, 17 María Blanca López Arellano, Diag- nóstico sobre acceso a servicios de salud para personas migrantes, so- licitantes de asilo y refugiadas (Mé- xico: Sin Fronteras, I. A. P., 2014), https://sinfronteras.org.mx/agen- damigracioncdmx/assets/diagnos-
138 La Cuestión Social Año 27, n. 2 es de suma importancia adentrar- se al estudio del acceso a los ser- vicios de salud para las personas migrantes, principalmente las que se encuentran en situación migra- toria irregular y analizar los me- canismos para que puedan ejercer dicho derecho. El supuesto a la premisa es que existe la imperiosa necesidad de consolidar aspectos universales que puedan guiar las políticas pú- blicas en materia de salud de las personas migrantes, con el fin de que la atención médica y de servi- cios de salud hacia ese sector de la población se vea beneficiada, y puedan acceder a los mismos que la población mexicana sin ser víc- timas de discriminación, racismo o xenofobia. Al principio del presente docu- mento, hemos señalado lo que en- tendemos por persona migrante en situación irregular. 18 Ahora tico_acceso_servicios_de_salud.pdf (Fecha de consulta: 13 de diciembre de 2018). 18 Es de precisar que migración tie- ne connotaciones y denotaciones muy particulares que lo diferencian de flujo migratorio o movilidad hu- mana. Además de lo señalado por la Organización Internacional de las Migraciones, la Comisión Inte- ramericana de Derechos Humanos en su informe Movilidad humana. bien, de una lectura armónica del artículo primero de la Constitu- ción Política de los Estados Uni- dos Mexicanos, se desprende que las personas migrantes también tienen derecho a la salud, o más concretamente, derecho de acceso a los servicios de salud, ya sea que se encuentren en una situación migratoria regular o irregular. Em- pero y pese a esta visión consti- tucional, el acceso a los servicios de salud se torna en un verdadero desafío para las personas en situa- ción migratoria irregular. ¿Por qué es importante el rasgo autónomo constitucional del de- recho a la salud? Habrá que resal- tar la autonomía de la que goza el derecho a la salud, tal y como lo señala Fernando Cano Valle: “El derecho a la protección de la sa- lud está vinculado, por su origen, al derecho asistencial y al de la seguridad social. Al incluirse en Estándares interamericanos, señala algunas precisiones en el lenguaje y conceptos. Comisión Interameri- cana de Derechos Humanos, OEA/ Ser.L/V/II, Derechos humanos de migrantes, refugiados, apátridas, víctimas de trata de personas y des- plazados internos: Normas y Están- dares del Sistema Interamericano de Derechos Humanos, 31 de di- ciembre de 2015, http://www.oas. org/es/cidh/informes/pdfs/movi- lidadhumana.pdf (Fecha de consul- ta: 11 de diciembre de 2018).
139 La Cuestión Social AÑO 27, N. 2 los textos constitucionales el de- recho a la protección de la salud adquiere autonomía, incorporán- dose a la cada vez más larga lista de los derechos sociales”. 19 Al en- contrarse en el texto constitucio- nal, el ejercicio del derecho a la salud debería ser exigido de ma- nera eficaz e inmediata, ya que se encuentra en las leyes fundamen- tales del Estado, y éste es el obli- gado a protegerlo y promoverlo. 20 El derecho a la salud no debe res- tringirse a la esfera de las políticas públicas dependientes de la buena voluntad de los gobiernos como si fuera un acto de caridad, sino que implica una exigencia de orden constitucional para los gobernan- tes en el poder. Cuando se criminaliza a las per- sonas en situación migratoria irre- gular, resulta complejo que éstas puedan acceder a los servicios de salud, pues aunque existan esfuer- zos por retirar todos los obstáculos legales y proveer de una perspec- tiva de derechos humanos, diver- sos informes de la sociedad civil y recomendaciones de organismos internacionales concluyen que las 19 Fernando Cano Valle, Derecho a la protección a la salud en América Lati- na (México: Centro Interamericano de Estudios de Seguridad Social, 2010), 1. 20 Cano Valle, Derecho a la protección a la salud en América Latina, 1. personas migrantes en México ven menoscabados y amenazados sus derechos más elementales como el del acceso a la salud. Pese al mandato constitucional establecido sobre el acceso a la salud, que protege también a las personas migrantes, la OIM en su Proyecto Migrantes Desapare- cidos señala 21 que en todo 2018, tiene registradas 66 muertes de personas migrantes en México. De acuerdo con lo señalado por la OIM, las principales causas de muerte han sido por exposición excesiva al sol o al frío, hipotermia, ahogamiento y accidentes. Ahora bien, de acuerdo con la CNDH 22 los principales derechos vulnerados de las personas en 21 Organización Internacional para las Migraciones, “Missing Migrants Project tracks incidents involving migrants, including refugees and asylum-seekers, who have died or gone missing in the process of migration towards an interna- tional destination”, https://miss- ingmigrants.iom.int/ (Fecha de consulta: 11 de diciembre de 2018). 22 Comisión Nacional de los Derechos Humanos, Informe de actividades del 1 de enero al 31 de diciembre de 2017, enero de 2018, http://infor- me.cndh.org.mx/images/uploads /menus/30110/content/files/In- forme_cndh_2017.pdf (Fecha de consulta: 11 de diciembre de 2018).
140 La Cuestión Social Año 27, n. 2 contexto de migración, por las au- toridades son: 1) El derecho a la seguridad jurí- dica (faltar a la legalidad, honradez, lealtad, imparcialidad y eficacia en el desempeño de las funciones, em- pleos, cargos o comisiones). 2) El derecho a la protección de la salud (omitir proporcionar atención médica). Durante 2017 la CNDH recibió poco más de 200 quejas de per- sonas en el contexto de migración que requirieron atención médica especializada; de igual forma, di- cha Comisión realizó 432 visitas a lugares dependientes de una auto- ridad diferente de la migratoria, co- mo hospitales, entre otros. En estas visitas se dio atención a 6 038 per- sonas y se realizaron 57 gestiones ante diversas autoridades. 23 Vemos entonces una problemá- tica relacionada con el derecho a la salud que padecen las personas que se encuentran en situación migratoria irregular en su tránsito por México, lo que constituye el punto de análisis del presente tra- bajo. Yury Imanol de la Flor Patiño expone de manera esquemática 23 Comisión Nacional de los Derechos Humanos, Informe de actividades del 1 de enero al 31 de diciembre de 2017. los puntos propuestos por el Co- mité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Comité DESC) en la Observación Gene- ral 14 relativa al derecho a la sa- lud, sobre las disposiciones para garantizar la efectividad en el acceso del derecho a la salud: 24 1) Accesibilidad: sin discrimina- ción y accesibilidad geográfica, 2) Aceptabilidad y 3) Calidad. En el presente trabajo nos en- focamos principalmente en el elemento de accesibilidad, ana- lizando el acceso de las perso- nas a los medios idóneos para su atención en el servicio médico. La propia Observación General 14, señalada en líneas anteriores, re- salta la obligatoriedad que tienen los Estados de respetar el derecho a la salud de todas las personas sin distinción alguna: Los Estados tienen la obligación de respetar el derecho a la salud, en particular absteniéndose de denegar o limitar el acceso igual de todas las personas, incluidos, los presos o detenidos, los re- presentantes de las minorías, los solicitantes de asilo o los inmi- grantes ilegales, a los servicios de 24 Yury Imanol de la Flor Patiño, ¿Realidad o discurso? Los derechos humanos de los migrantes cen- troamericanos en México (México: UNAM, 2014).
141 La Cuestión Social AÑO 27, N. 2 salud preventivos, curativos y pa- liativos; abstenerse de imponer prácticas discriminatorias como políticas del Estado. 25 En esta dinámica comenzamos el análisis de las instituciones y los programas disponibles en México para el ejercicio del derecho a la salud, revisando su accesibilidad para el caso de las personas mi- grantes en territorio mexicano, en particular del IMSS y el programa del Seguro Popular. a) Instituto Mexicano del Seguro Social La principal dependencia del gobierno federal mexicano que provee de servicios de salud pú- blica a la población es el IMSS. 26 25 Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas, E/C.12/2000/4, CESCR, Cuestiones sustantivas que se plantean en la aplicación del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales. Observación General 14. El derecho al disfrute del más alto nivel posible de salud. (artículo 12 del Pacto In- ternacional de Derechos Económi- cos, Sociales y Culturales), 11 de agosto de 2000, https://www. acnur.org/fileadmin/Documen - tos/BDL/2001/1451.pdf (Fecha de consulta: 11 de diciembre de 2018). 26 En México existen varias institu- ciones de seguridad social que se encargan de proveer los servicios De acuerdo con datos oficiales, 27 para marzo de 2018 tenía un padrón de afiliados de más de 19 800 000 personas. El dato arro- jado corrobora que, si bien con- centra una cantidad importante del total de la población ocupa- da en trabajo formal, todavía el alcance del IMSS no es suficien- te, máxime que se requiere de la formalización del trabajo para la afiliación a dicha institución. Lo anterior trae como consecuencia que el acceso a los beneficios de la seguridad social, en particular la atención médica, va de la mano con una política integral de traba- jo que promueva, en primera, la oportunidad de trabajo en sí mis- ma, y el segundo, el trabajo formal, a fin de contar con una garantía en la seguridad social. El IMSS en un principio se con- cibió como “un sistema diseñado de salud al personal afiliado, como el Instituto Mexicano del Seguro So- cial, Instituto de Seguridad y Servi- cios Sociales de los Trabajadores del Estado o por ejemplo el Instituto de Seguridad Social para las Fuerzas Armadas Mexicanas. Para el caso de las personas migrantes en situación irregular, y por la naturaleza del tra- bajo, nos referiremos en este apar- tado al imss y al Seguro Popular. 27 Instituto Mexicano del Seguro So- cial, “Inicio”, http://www.imss.gob. mx/ (Fecha de consulta: 11 de di- ciembre de 2018).
142 La Cuestión Social Año 27, n. 2 para proteger a los trabajadores y familiares contra los riesgos que implicaban la industrialización del país, se manifestaron pronto al convertirse en un instrumento efi- caz para establecer la paz social y estabilidad nacional necesarias para la reactivación económica.” 28 La creación del IMSS fue un triunfo de los derechos sociales para las y los trabajadores, y por ello fue un primer avance en la protección de la salud desde los derechos sociales. Para poder afiliarse al IMSS es indispensable contar con empleo formal, es decir, la persona extran- jera en México debe haber acredi- tado su estancia legal en el país. Actualmente no es posible contar con el número certero de personas extranjeras afiliadas a dicho Ins- tituto, ya que dicha instancia no cuenta con un registro estadístico que pueda proporcionar informa- ción exacta al respecto. 29 Sin embargo, la Ley de Migra- ción en su artículo 37 prevé como legal internación al país la figura 28 Yáñez Campero, 2000: 96. 29 Respuesta de fecha 20 de agosto de 2018 realizada por la Unidad de Transparencia del Instituto Mexi- cano del Seguro Social, a la solici- tud de información pública número 0064102023918. de visitante trabajador fronterizo, con lo cual se autoriza a las perso- nas extranjeras que pertenezcan a los países con los que México comparte límites territoriales, tra- bajar hasta por un año en algu- na actividad relacionada con la oferta de empleo con que cuente. Actualmente, en los estados de Chiapas y Tabasco las y los tra- bajadores fronterizos pueden realizar actividades laborales re- muneradas, y si bien no se cuenta con información pública sobre el tipo de empleo o actividad en la que se desempeñan los trabajado- res fronterizos, debemos atender a lo señalado en el artículo 25, frac- ción 1, inciso a, de la Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos de Todos los Tra- bajadores Migratorios y sus Fami- lias, en donde se señala que las y los trabajadores migratorios go- zarán de los mismos beneficios en cuanto a remuneración, ho- ras de trabajo y seguridad social, por mencionar algunos. El propio artículo 27 de dicha Convención reitera que trabajadoras y traba- jadores migratorios tendrán el mismo beneficio sobre seguridad social, al igual que los trabajado- res nacionales. México ratificó la Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos de Todos los Tra-
143 La Cuestión Social AÑO 27, N. 2 bajadores Migratorios y sus Fami- lias en 1999, por lo que podemos inferir que, en cumplimiento a los lineamientos laborales de la Con- vención, las y los trabajadores migratorios deberían contar con la seguridad social proporciona- da por el Estado mexicano, y por lo tanto tendrían que encontrarse afiliados al IMSS: Tabla 3. Trabajadores fronterizos. Fuente: Elaboración propia con datos de Secretaría de Gobernación. Unidad de Política Migratoria, “2014 Boletín estadístico anual, 2015 Boletín estadístico anual, 2016 Boletín estadístico anual, 2017 Boletín estadístico anual, y 2018 Boletín estadístico mensual”. En la tabla 3 se aprecia que el mayor número de trabajadoras y trabajadores fronterizos se regis- tró en 2015, sin que se haya alcan- zado la misma cifra en los últimos años. En contraste, en el primer semestre de 2018 no se llegó ni a la mitad de los niveles del año 2015, en cuanto a las y los trabaja- dores fronterizos registrados. Em- pero, las cifras reportadas por la Unidad de Política Migratoria dan cuenta de un significativo número de personas que se encuentran en el empleo formal, únicamente en los estados de Tabasco y Chiapas, siendo un número importante de trabajadoras y trabajadores ex- tranjeros formales en la zona de México, quienes deberían contar con la afiliación correspondiente al IMSS, en armonía con la Con- vención Internacional sobre la Protección de los Derechos de To- dos los Trabajadores Migratorios y sus Familias. Lo anterior se es- quematiza en siguiente tabla:
144 La Cuestión Social Año 27, n. 2 Fuente: Elaboración propia con datos de la Unidad de Política Migratoria de la Secretaría de Gobernación 30 . 30 Secretaría de Gobernación. Uni- dad de Política Migratoria, “2014 Boletín estadístico anual, 2015 Bo- letín estadístico anual, 2016 Bole- tín estadístico anual, 2017 Boletín estadístico anual, y 2018 Boletín estadístico mensual”. Tabla 4. Trabajadores con empleo formal Estado 2015 2016 2017 2018 (octubre) Total Chiapas 15 840 14 802 12 336 9 202 52 180 Tabasco 35 66 48 156 305 Total 15 875 14 868 12 384 9 358 52 485 Fuente: Elaboración propia con datos de la Unidad de Política Migratoria de la Secretaría de Gobernación 30 Vemos entonces algunos alcan- ces de la cobertura en cuanto a servicios de salud proporcionados por el IMSS, a las personas extran- jeras que se encuentran en situa- ción migratoria regular y están trabajando formalmente. Pasamos ahora al análisis del Seguro Popu- lar, programa que consideramos es el más adecuado para que las personas extranjeras en situación migratoria irregular puedan acce- der a los servicios de salud. b) Seguro Popular El Seguro Popular es un progra- ma social del Poder Ejecutivo Fe- deral, administrado a través de la Comisión Nacional de Protección Social en Salud, cuya finalidad es la de prestar servicios de salud a la población no derechohabiente, es decir, a aquellas personas que no se encuentran afiliadas a un seguro social o privado. 31 La característica de este seguro es el bajo costo de los servicios que presta, por lo cual se constituye como un programa social de alto impacto orientado a la protección de la economía de la población: “El Seguro Popular (SP) es un se- guro médico público y voluntario, que fomenta la atención oportuna a la salud, a través de un mecanis- mo de protección del patrimonio 31 Reglamento de la Ley General de Salud en Materia de Protección Social en Salud del 30 de marzo del 2004 (Diario Oficial de la Fede- ración, publicada el 5 de abril de 2004); Reglamento Interno de la Comisión Nacional de Protección Social en Salud, del 27 de febrero de 2004 (Diario Oficial de la Federa- ción, última reforma el 11 de octu- bre de 2011).
145 La Cuestión Social AÑO 27, N. 2 familiar”. 32 Las cuotas anuales que deberán aportar las personas que deseen afiliarse de manera indi- vidual al Seguro Popular, contri- buirán con el monto equivalente a 50% del total del equivalente que aportaría una familia nuclear. 33 De acuerdo con información oficial, algunos afiliados podrían ubicarse en un Régimen de No Contribu- ción cuando registren niveles muy bajos de ingreso, lo que derivaría en una cuota anual de “cero”. 34 Es así que podemos señalar que las personas migrantes que deseen incorporarse al Seguro Popular, tendrían oportunidad de acceder a este sistema de seguridad social 32 Oficina en México del Alto Comi- sionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Indica- dores sobre el derecho a la salud en México (México: OACNUDH México, 2011), 46, http://www.hchr.org. mx/images/doc_pub/indicadores_ salud.pdf (Fecha de consulta: 13 de diciembre de 2018). 33 Véase Acuerdo por el que se emi- ten los Lineamientos de Afiliación y Operación del Sistema de Protec- ción Social en Salud del 8 de mayo de 2018 (Diario Oficial de la Fede- ración, publicado el 8 de mayo de 2018), artículo 51, http://dof.gob. mx/nota_detalle.php?codigo=5521 838&fecha=08/05/2018 (Fecha de consulta: 12 de diciembre de 2018). 34 Seguro Popular, “Costo de Seguro Popular”, http://www.seguropopu- lar.org/ (Fecha de consulta: 13 de diciembre de 2018). a fin de que puedan atender algu- nas enfermedades que se encuen- tren en el Catálogo Universal de Servicios de Salud. 35 Una característica entonces, a di- ferencia de la seguridad social que se proporciona a los trabajadores formales, es que es voluntario, es decir, cualquier persona que lo de- see puede afiliarse a dicho progra- ma. El Seguro Popular es el medio más idóneo para que los grupos en situación de vulnerabilidad puedan contar con servicios pú- blicos de salud, en virtud de que para poder tener Seguro Popular no es requisito tener una relación formal/laboral con un tercero. Co- mo se mencionó anteriormente, el IMSS es una institución encamina- da a proveer de seguridad social a las y los trabajadores formales tanto en el sector público como en el sector privado, a continuación se realiza una comparación entre este último, el Instituto de Segu- ridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) y el Seguro Popular: 35 Comisión Nacional de Protección Social en Salud y Seguro Popular, “Catálogo Universal de Servicios de Salud (Causes) 2018”, http://www. documentos.seguro-popular.gob.mx/ dgss/CAUSES_2018c.pdf (Fecha de consulta: 12 de diciembre de 2018).
146 La Cuestión Social Año 27, n. 2 Concepto IMSS ISSSTE Seguro Popular Población que atiende Trabajadores del sector privado/ público Trabajadores del sector público Auto-empleados, trabajadores infor- males, personas desempleadas. Aportacio- nes Gobierno, Patrones y Trabajadores Gobierno y Traba- jadores Gobierno y cuotas de las personas usuarias. Requisitos Identificación oficial • Número de Seguridad Social • Clave Única de Registro de Población (CURP) • Fotografía Infantil • Comprobante de domicilio Identificación oficial vigente del trabajador(a) • Comprobante de domicilio con una vigencia no mayor a 3 meses. • Último comprobante de pago o, en su caso, constancia laboral expedida por la Dependencia o Entidad • Acta de Nacimiento del trabajador(a) CURP Identificación oficial. • Comprobante de domicilio. CURP Tabla 5. Similitudes y diferencias entre el IMSS, ISSSTE y el Seguro Popular. Fuente: Elaboración propia con información pública del IMSS, ISSSTE y de la Comisión Nacional de Protección Social en Salud. Cabe aclarar que las personas en situación migratoria irregular, por ley no pueden acceder a un trabajo formal, por lo cual quedan restringidos al empleo informal y en la mayoría de los casos, al desempleo. Debido a lo anterior, las personas en situación migra- toria irregular no pueden acceder a los servicios de salud del sector público, y al no tener trabajo for- mal, difícilmente contarán con los recursos económicos para acudir a los servicios médicos en institu- ciones del sector privado. Como ya se ha mencionado, las personas beneficiarias del Segu- ro Popular son las que no se en- cuentran afiliadas a un régimen
147 La Cuestión Social AÑO 27, N. 2 de seguro social y que están en el empleo informal o desempleo, por mencionar algunas. Ahora bien, la pregunta es: ¿pueden las y los ex- tranjeros en situación migratoria irregular afiliarse al seguro popu- lar? La respuesta es sí, pero única- mente por 90 días, esto es así dado que las personas en situación mi- gratoria irregular en México que deseen ingresar al Seguro Popular, no necesitarán aportar documen- tación alguna, ya que su afiliación es temporal y delimitada. 36 Lo anterior responde a una po- lítica migratoria del Estado mexi- cano implementada a partir de 2014 para poder brindar atención médica a las y los migrantes en tránsito por México hacia los Esta- dos Unidos, que no cuenten con la documentación necesaria para acreditar su legal estancia en el país. México en este punto en par- ticular, puede decirse que se en- cuentra en un avance en materia de salud, con perspectiva de dere- 36 Secretaría de Salud del Gobierno Federal, “Otorgan seguro popular a migrantes La Comisión Nacional de Protección Social en Salud (CNPSS), facilita a los indocumentados su in- corporación temporal al Sistema de Protección Social en Salud (SPSS)”, 28 de diciembre de 2014, https:// www.gob.mx/salud/prensa/otor- gan-seguro-popular-a-migran- tes-7519 (Fecha de consulta: 11 de diciembre de 2018). chos humanos hacia las personas migrantes en situación irregular. Veamos ahora cuántos extranje- ros 37 se encuentran afiliados al Seguro Popular desde 2014 que fue cuando comenzó esta política migratoria en materia de salud: 37 Es importante aclarar que de acuer- do con el oficio CNPSS-UT-982-2018 —signado por el director general adjunto y servidor público habilita- do de la Unidad de Transparencia, del 30 de julio de 2018, el cual se originó debido a la solicitud de in- formación pública con número de folio 1210200028418— se precisa que en los datos sobre el número de personas extranjeras afiliadas al Seguro Popular, no es posible dis- tinguir si se encuentran en situa- ción migratoria regular o irregular, dado que, de acuerdo con el artículo 50 del Reglamento de la Ley Gene- ral de Salud, se puede identificar a través de la Clave Única de Registro de Población a los extranjeros, pero no se puede identificar su situa- ción migratoria, ya que la ley no lo señala, requiere o exige. Luego, de acuerdo con la documentación proporcionada por la Comisión Na- cional de Protección Social en Salud, no es posible conocer la situación migratoria de las personas extran- jeras afiliadas al Seguro Popular. Por lo cual, en los subsecuentes párrafos inmediatos únicamente nos referiremos en general a las personas extranjeras afiliadas al Se- guro Popular.
148 La Cuestión Social Año 27, n. 2 Tabla 6. Extranjeros afiliados al Seguro Popular Registrados en el Padrón Hombres Mujeres 2014 2015 2016 2017 2018 9,123 4,472 4,651 6,852 7,769 3,551 4,218 10,368 11,468 6,238 5,230 4,771 5,597 3,146 3,706 Fuente: Elaboración propia con datos proporcionados por la Comisión Nacional de Protección Social en Salud, hasta mayo de 2018. Como se puede apreciar, la afi- liación de personas extranjeras al Seguro Popular a partir de 2015 ha ido en un constante aumento. De 2014 a 2015 se registró una le- ve disminución pasando de 9 123 afiliaciones a 6 852, lo que repre- senta un decremento del 24.8%. A partir de 2015 y hasta 2017 hay una constante de aumento. De 2015 a 2016 las y los afiliados aumentaron en 11.8%, en tanto que de 2016 a 2017 el incremento representó 25%. No obstante el aumento más significativo se ha observado en lo que va de 2018, ya que hasta mayo de este año se encontraban afiliadas 11 468 per- sonas extranjeras, más que en to- do 2017. De los datos proporcionados por la Comisión Nacional de Protec- ción Social en Salud advertimos la tendencia en aumento para la afiliación de personas extranjeras al Seguro Popular, sin embargo, la directriz de las políticas públicas y legislativa de dicho seguro no per- mite que podamos tener conoci- miento sobre si estas personas se encuentran en situación migrato- ria regular o irregular. El artículo 50 del Reglamento de la Ley Gene- ral de Salud señala que el padrón del Seguro Social deberá contener, por lo menos, los siguientes ru- bros: nombre, apellido materno y paterno, fecha de nacimiento, sexo, clave única de registro de pobla- ción, domicilio actual, posición en el hogar, vigencia de derechos, ni- vel de cuota familiar y el estable- cimiento médico de adscripción. Debido a lo anterior, y en virtud de que no se les solicita, en caso de ser personas extranjeras, docu- mentación alguna con la que acre- diten su estancia legal en el país, no es posible tener identificadas
149 La Cuestión Social AÑO 27, N. 2 cuántas personas en situación mi- gratoria irregular se encuentran afiliadas al Seguro Popular. No obstante, de acuerdo con el artículo 77 bis, 36, de la Ley Ge- neral de Salud, se señala que las personas afiliadas al Seguro Po- pular tienen derecho a recibir sin ningún tipo de discriminación, los servicios de salud y medicamento en las unidades locales y federales que les correspondan. Podemos coincidir en la orienta- ción de la política pública migrato- ria del Estado mexicano en relación con no solicitar documentación que acredite la legal estancia de las personas migrantes en el país para registrarse al Seguro Popular, ya que, como se ha mencionado en líneas anteriores, el acceso al ejer- cicio del derecho a la salud parte del reconocimiento de la dignidad de todas las personas, sin impor- tar su lugar de origen, por lo que si a las personas nacionales no se les solicita mayor documentación que implique la acreditación de la nacionalidad, sería inadecuado que se solicitara más documenta- ción a las y los extranjeros, pues ello derivaría en discriminación y violación al ejercicio de los dere- chos humanos, como los es el de la salud. Sin embargo, hace falta que se difunda la información sobre la posible afiliación de personas mi- grantes en situación irregular al Seguro Popular, con el fin de que más personas pueden integrarse, sin temor a ser discriminadas o deportadas por su condición mi- gratoria irregular. Para lo ante- rior, los organismos protectores de derechos humanos en México (OPDH) pueden ser el puente de conexión para que las personas migrantes logren acceder a esta información. Asimismo, la extraor- dinaria labor que realizan las Ca- sas del Migrante y Albergues para Migrantes, puede ser un medio de vinculación para que las personas en situación migratoria irregular tengan más opciones para ejercer el derecho a la salud. IV. Conclusiones Aún quedan muchos retos en cuanto a la atención integral de la salud de las personas migrantes. Los obstáculos para que accedan a los servicios de salud, en especial quienes se encuentran en situacio- nes muy particulares de vulnerabi- lidad, por ejemplo, niñas, niños y adolescentes en situación migra- toria irregular, pueden ir desde la falta de información adecua- da para saber que tienen derecho a por lo menos la atención médi-
150 La Cuestión Social Año 27, n. 2 ca de urgencia, problemas para entender el idioma, miedo a ser detectados y deportados, falta de recursos económicos, y el poder discrecional del que gozan el per- sonal médico para decidir si otor- gan o no la atención médica. 38 El acceso a la salud para las personas en situación migratoria irregular se ve mermado debido a estas cir- cunstancias, lo que deviene en una política migratoria en materia de salud contraria a los estándares internacionales en materia de de- rechos humanos, en especial de derechos sociales, tal y como lo ha recomendado el Comité de DESC. Dado lo anterior, se puede apre- ciar que el derecho a la salud pa- ra las personas en contexto de migración requiere mecanismos concretos para su garantía y ejer- cicio, ya que es un derecho hu- mano que debe ser protegido y promovido por el Estado, y no un acto de caridad. El acceso a la salud de las perso- nas en contexto de migración debe entenderse desde un enfoque di- ferencial. Cuando se habla de mi- gración se debe considerar toda 38 Elisa Ortega Velázquez, Estánda- res para niñas, niños y adolescentes migrantes y obligaciones del Estado frente a ellos en el sistema interame- ricano de derechos humanos (Méxi- co: UNAM-IIJ/CNDH, 2017), 86. la diversificación de ésta: trans- nacional, retorno, origen, destino, desplazamiento forzado, refugio, etcétera. En la diversidad de la migración se encuentran exigen- cias sanitarias también diversas. No serán las mismas exigencias para los flujos migratorios de ori- gen que para los de retorno o des- tino. Se requiere atención especial física y emocional, que va desde la atención a infecciones diarreicas, respiratorias, enfermedades de transmisión sexual o atención psi- cológica y emocional. Igualmente, tampoco será la misma atención médica para las personas que ya han sido detenidas por la autori- dad migratoria como las que se encuentran en libertad. En el presente trabajo, de toda la diversidad de posibilidades so- bre el acceso al derecho a la sa- lud de las personas migrantes, únicamente nos constreñimos al rubro del IMSS y del Seguro Po- pular. Quedaron pendientes los respectivos análisis de los contro- les sanitarios en las fronteras o el enfoque diferenciado en personas migrantes con virus de inmunode- ficiencia humana o con alguna dis- capacidad motriz por pérdida de órganos debido a un accidente en su tránsito por México, la salud en las estaciones migratorias o la atención psicológica, lo que desde
151 La Cuestión Social AÑO 27, N. 2 luego podrá ser objeto de estudio en análisis posteriores, ya que, por la amplitud de datos, análisis y es- tudios, rebasaría los límites y ob- jetivos del presente documento. Existen múltiples recomenda- ciones al Estado mexicano, a nivel internacional y nacional, por par- te de organismos internacionales públicos de derechos humanos y de organizaciones de la sociedad civil, sobre todo en cuanto a la ur- gente sensibilización de personal médico, de enfermería y admi- nistrativo de los hospitales sobre derechos humanos, grupos en si- tuación de vulnerabilidad, y en torno a temas migratorios. Asimis- mo, múltiples recomendaciones se enfocan sobre el trabajo con alber- gues y casas del migrante, para la prevención e información sobre enfermedades que las personas migrantes pudiesen contraer en su recorrido. Destacamos el avance en cuanto a los esfuerzos en materia de polí- tica migratoria de salud del Esta- do mexicano para la afiliación de personas en situación migratoria irregular, sin embargo, quedan pendientes la difusión de este pro- grama para personas migrantes, así como adecuar la legislación a fin de que el mismo no se restrin- ja a 90 días y pueda ser accesible para todas las personas en cuanto a alcance y atención, sin discrimi- nación alguna. En la Ley de Migración se debe- rían establecer los lineamientos de los convenios que realice cada estación migratoria para la aten- ción de servicios de salud, cuando ésta no cuente con ellos. Sin em- bargo, se propone que dentro de la misma legislación se involu- cre a los OPDH para fortalecer la protección del derecho a la salud e incluso a personas debidamente acreditadas de organizaciones de la sociedad civil reconocidas por su labor en cuanto a atención de las personas migrantes. Se requieren acciones concretas en las políticas públicas del Estado para la atención de los servicios de salud hacia las personas mi- grantes, a continuación se enlistan algunas propuestas: 1) Difusión de los programas de salud del gobierno federal en albergues de la sociedad ci- vil y centros de ayuda social y humanitaria. 2) Vinculación de los servicios de salud federal y estatales, con los OPDH, con el fin de que per- sonal médico y administrativo reciba capacitación en materia de derechos humanos.
152 La Cuestión Social Año 27, n. 2 3) Agilizar la tramitología para la incorporación a los servicios de salud, y el Seguro Popular deje de ser un programa restringido a una temporalidad determina- da para las y los migrantes en tránsito por México. 4) Combatir el racismo y la xe- nofobia en los hospitales y centros de salud, mediante ca- pacitación y sensibilización. 5) Adecuar la normatividad mi- gratoria y sanitaria en México, con el fin de que las personas migrantes en territorio mexica- no puedan acceder a servicios de salud, así como a medica- mentos y servicios hospitala- rios, sin temor a ser detenidas y deportadas posteriormente por la autoridad migratoria. Todo lo anterior son recomenda- ciones que ya plantean informes y estudios emitidos por los OPDH, u organizaciones de la sociedad civil. Incluso hay muchas otras recomendaciones en otros senti- dos y que requieren una atención e implementación debida. En este trabajo se quiso retomarlos para hacer énfasis en que las personas migrantes tienen derecho a los servicios de salud, y su acceso no debe ser un sinónimo de miedo a la detención y deportación. El derecho a la salud debe ser acce- sible para todas las personas sin importar la condición migratoria en la que se encuentren, en un Es- tado democrático constitucional de derecho se debe privilegiar a la persona misma y garantizar el ple- no goce del acceso al derecho a la salud física y mental. Un reto más para el Estado mexicano. V. Bibliografía Acuerdo por el que se emiten los Lineamientos de Afiliación y Operación del Sistema de Pro- tección Social en Salud del 8 de mayo de 2018. Diario Oficial de la Federación, publicado el 8 de mayo del 2018. http:// dof.gob.mx/nota_detalle. php?codigo=5521838&fec ha=08/05/2018 (Fecha de con- sulta: 12 de diciembre de 2018). Cano Valle, Fernando. Derecho a la protección a la salud en América Latina. México: Centro Interamericano de Estudios de Seguridad Social, 2010. Comisión Interamericana de De- rechos Humanos, OEA/Ser.L/V/II, Derechos humanos de migran- tes, refugiados, apátridas, víc- timas de trata de personas y desplazados internos: Normas y Estándares del Sistema Inte- ramericano de Derechos Huma- nos, 31 de diciembre de 2015. http://www.oas.org/es/cidh/
153 La Cuestión Social AÑO 27, N. 2 informes/pdfs/movilidadhuma- na.pdf (Fecha de consulta: 11 de diciembre de 2018). Comisión Nacional de los Dere- chos Humanos. Informe de ac- tividades del 1 de enero al 31 de diciembre de 2017, enero de 2018. http://informe.cndh. org.mx/images/uploads/me- nus/30110/content/files/In- forme_cndh_2017.pdf (Fecha de consulta: 11 de diciembre de 2018). _____. Informe especial sobre desplazamiento forzado interno (DFI) en México, mayo de 2016. http://www.cndh.org.mx/ sites/all/doc/Informes/Espe- ciales/2016_IE_Desplazados. pdf (Fecha de consulta: 11 de diciembre de 2018). _____. “¿Qué son los derechos humanos?”. http://www.cndh. org.mx/Que_son_Derechos_Hu- manos (Fecha de consulta: 11 de diciembre de 2018). Comisión Nacional de Protec- ción Social en Salud y Seguro Popular. “Catálogo Universal de Servicios de Salud (Causes) 2018”. http://www.documentos. seguro-popular.gob.mx/dgss/ CAUSES_2018c.pdf (Fecha de con- sulta: 12 de diciembre de 2018). Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas. E/C.12/2000/4. cescr, Cues- tiones sustantivas que se plan- tean en la aplicación del Pacto Internacional de Derechos Eco- nómicos, Sociales y Culturales. Observación General 14. El de- recho al disfrute del más alto nivel posible de salud. (Artículo 12 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Socia- les y Culturales), 11 de agosto de 2000. https://www.acnur. org/fileadmin/Documentos/ BDL/2001/1451.pdf (Fecha de consulta: 11 de diciembre de 2018). Consejo Noruego para Refugia- dos. Informe mundial sobre des- plazamiento interno 2017. (Grid, 2017), 2017. https://www. acnur.org/fileadmin/Documen- tos/Publicaciones/2017/11172. pdf (Fecha de consulta: 11 de diciembre de 2018). Ferrer Mac-Gregor, Eduardo, y Arturo Zaldívar, coords. La ciencia del derecho procesal constitucional. Estudios en ho- menaje a Héctor Fix-Zamudio en sus cincuenta años como in- vestigador del derecho. México: unam, 2008. Flor Patiño, Yury Imanol de la. ¿Realidad o discurso? Los derechos humanos de los migrantes centroamericanos en México. México: unam, 2014. Instituto de Estudios Estratégi- cos y Políticas Públicas. ieepp. Agosto de 2017. Instituto de Estudios Estratégicos y Políti-
154 La Cuestión Social Año 27, n. 2 cas Públicas. “Mirador de Se- guridad. Boletín núm. 269. Agosto, 2017”. https://www. ieepp.org/boletines/mira- dor-de-seguridad/2017/ Agosto/38-migracion-forzada- y-violencia-en-centroamerica/ (Fecha de consulta: 11 de di- ciembre de 2018). Instituto Mexicano del Seguro Social. “Inicio”. http://www.im- ss.gob.mx/ (Fecha de consulta: 11 de diciembre de 2018). Instituto Nacional de Estadísti- ca y Geografía. Datos. Encuesta Intercensal 2015. Principales resultados, 2015. https://www. inegi.org.mx/contenidos/pro- gramas/intercensal/2015/doc/ eic_2015_presentacion.pdf (Fe- cha de consulta: 11 de diciem- bre de 2018). López Arellano, María Blanca. Diagnóstico sobre acceso a ser- vicios de salud para personas migrantes, solicitantes de asilo y refugiadas. México: Sin Fron- teras, I. A. P., 2014. https:// sinfronteras.org.mx/agendami- gracioncdmx/assets/diagnos- tico_acceso_servicios_de_salud. pdf (Fecha de consulta: 13 de di- ciembre de 2018). Oficina del Alto Comisionado de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas. México. “¿Qué son los derechos humanos?”. http://www.hchr.org.mx/index. php?option=com_content&vie w=article&id=448&Itemid=249 (Fecha de consulta: 11 de di- ciembre de 2018). Oficina en México del Alto Comi- sionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. In- dicadores sobre el derecho a la salud en México. México: oacnu- dh México, 2011. http://www. hchr.org.mx/images/doc_pub/ indicadores_salud.pdf. Organización Internacional pa- ra las Migraciones. Glosario so- bre Migración, núm. 7. Suiza: oim, 2006. https://publications. iom.int/system/files/pdf/iml_7_ sp.pdf (Fecha de consulta: 11 de diciembre de 2018). ____. Informe sobre las migra- ciones en el mundo 2018, 2018. https://publications.iom.int/ system/files/pd f/wmr_2018_ sp.pdf (Fecha de consulta: 11 de diciembre de 2018). ____. “Missing Migrants Project tracks incidents involving mi- grants, including refugees and asylum-seekers, who have died or gone missing in the process of migration towards an interna- tional destination”. https://mis- singmigrants.iom.int/ (Fecha de consulta: 11 de diciembre de 2018). Organización Mundial de la Salud. “Acerca de la oms. Cons- titución de la oms: Principios”.
155 La Cuestión Social AÑO 27, N. 2 https://www.who.int/about/ mission/es/ (Fecha de consulta: 11 de diciembre de 2018). Secretaría de Gobernación. Unidad de Política Migrato- ria. “2014 Boletín estadístico anual, 2015 Boletín estadístico anual, 2016 Boletín estadístico anual, 2017 Boletín estadístico anual, y 2018 Boletín estadísti- co mensual”. http://www.poli- ticamigratoria.gob.mx/es_mx/ SEGOB/Boletines_Estadisticos (Fecha de consulta: 11 de di- ciembre de 2018). Secretaría de Salud del Gobier- no Federal. “Otorgan seguro po- pular a migrantes. La Comisión Nacional de Protección Social en Salud (cnpss), facilita a los in- documentados su incorporación temporal al Sistema de Protec- ción Social en Salud (spss)”, 28 de diciembre de 2014. https:// www.gob.mx/salud/prensa/ otorgan-seguro-popular-a-mi- grantes-7519 (Fecha de consul- ta: 11 de diciembre de 2018). Unda, René, y Sara Alvarado. “Feminización de la migración y papel de las mujeres en el hecho migratorio”. Revista Latinoa- mericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud, núm. 10 (2012): 593-610. Autoridades consultadas mediante solicitudes de acceso a la información: Instituto Nacional de Migración. Comisión Nacional de Protec- ción Social en Salud. Instituto Mexicano del Seguro Social. Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas. Subprocuraduría Jurídica de Asuntos Internacionales de la Procuraduría General de la Re- pública Mexicana. *Visitador Adjunto en la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, Maestro en Filosofía por la Universi- dad Autónoma de Querétaro. **Publicado en la revista Métodhos, núm. 15 julio-diciembre de 2018. http://revistametodhos.cdhdf.org. mx/
156 La Cuestión Social Año 27, n. 2 Tal como su mero nombre lo su- giere, la polémica parece ser una característica consustancial a la llamada “cuarta transformación”. En su búsqueda por consumar un cambio de régimen, el nuevo Go- bierno ha implementado una se- rie de decisiones que han causado controversia en los frentes más disímiles. En el ámbito específico de la laicidad, hemos presenciado algunos acontecimientos que nos invitan a repensar, pero también a proteger, esta condición del Esta- do mexicano. Uso la palabra ‘repensar’ por- que, en lo personal, estoy en con- tra de dogmatizar o fetichizar las prácticas y concepciones que ins- titucional e históricamente se han asentado en materia de laicidad. Más bien, me decanto por maximi- zar los fines prioritarios que dan razón de ser a este principio. Coin- cido con la visión de Charles Tay- lor de que tales metas serían tres bienes análogos a la triple consig- na de la Revolución Francesa (Cf. Habermas, Taylor, Butler y West, 2011). A saber: Repensar y proteger la laicidad en la 4T Abraham Hawley Suárez* 1) Libertad de profesar o no una religión 2) Igualdad entre personas con distintas creencias e ideologías 3) Fraternidad, expresada en un trato armonioso y civil entre ciudadanos seculares y reli- giosos; esto es, un modo de convivir que brinda a todos la oportunidad de ser escuchados y participar de la determinación de metas colectivas, así como de los caminos para alcanzarlas. Congenio con quienes abogan por una esfera pública postsecu- lar, y no veo por qué no comenzar a pensar en una postlaicidad, acor- de a las condiciones de México (Cf. Ferry, 2016; Leclerc, 2016). Aun así, advierto al lector: lo que comente en esta línea debe ser tomado con cautela. Para nada pretendo emitir algo definitivo; más bien, son apenas apuntes su- gerentes. Entre otras cosas, creo que nos pueden servir para re- flexionar críticamente en torno a los límites de nuestra laicidad; su aporte a la construcción de una vida democrática más sólida e incluyente.
157 La Cuestión Social AÑO 27, N. 2 También hablo de ‘proteger’ to- da vez que algunas decisiones gubernamentales podrían com- prometer los tres valores referidos anteriormente. Hay que recordar que la laicidad es uno de los fun- damentos liberales de los Estados constitucionales democráticos. Fue la solución del liberalismo po- lítico a los conflictos confesionales europeos de los siglos XVI y XVII. En México, fue impulsada por los liberales del siglo XIX para separar el poder político del de la Iglesia católica (Cf. Hawley, 2017). Así, la laicidad garantiza —con sus particularidades en cada con- texto— la neutralidad del Estado en materia de cosmovisiones re- ligiosas; traslada sus fuentes de legitimación del ámbito sagrado al profano. Desde entonces, el de- recho y actuar de los gobernantes de un régimen constitucional, de- mocrático y secular se pueden considerar legales y legítimos sólo si se muestran lo suficientemente racionales como para ser acepta- dos por los ciudadanos. Tales indi- viduos deben saberse coautores y agentes racionales de ese derecho, formado en un proceso democráti- co (Cf. Habermas et al., 2011). Una vez planteadas estas premi- sas, procederé a analizar cuatro acciones del nuevo Gobierno que atraviesan el terreno de lo laico. En primer lugar, quisiera hablar de la ceremonia religiosa de la que participó el Presidente el día en que rindió protesta. La toma del Bastón de Mando fue un acto que causó suspicacias entre los espe- cialistas en laicidad. En primer lugar, podría decir- se que resulta un retroceso por el cual la autoridad política bus- ca recurrir nuevamente a fuentes religiosas para legitimarse. No obstante, el amplísimo margen de votación por el que fue elec- to el nuevo Gobierno me lleva a descartar este supuesto. En to- do caso, habría que decir que la legitimidad ya estaba más que garantizada por la vía de la repre- sentación popular. Además, no se trata de una confesión religiosa con una sóli- da influencia sobre la población mexicana. Por el contrario, se trata de creencias minoritarias profesadas por comunidades his- tóricamente vulneradas y exclui- das de la vida política de México. Es cierto que, en estricto sentido, la entrega del Bastón de Mando al Presidente atenta contra la neu- tralidad del Estado en materia de cosmovisiones. Sin embargo, creo que fue justamente la inten- ción del mandatario no mostrarse
158 La Cuestión Social Año 27, n. 2 imparcial ante estos grupos. Más bien, al dejarse reconocer como representante de los pueblos in- dígenas mediante sus propios ri- tuales, el nuevo presidente les quiso dejar claro que los toma en cuenta como parte prioritaria de la vida pública del país. Podría revirarse que pudieron existir otras formas profanas para cumplir con dicho cometido. Sin embargo, no hay que olvidar que las comunidades premodernas —calificativo que de ningún modo empleo en un sentido peyorativo (Cf. Hawley, 2017)— no han atra- vesado por el proceso de autono- mización de esferas de valor por el cual la política se emancipa de lo sagrado (Cf. Mardones, 1998). De ahí la relevancia de acceder a respetar los ritos que tienen pre- vistos para este fin. Como último comentario a es- te caso, quisiera traer a colación un intercambio de ideas que tuve con el Dr. Navarro-Floria en el marco del coloquio “Libertad re- ligiosa y Estado laico en Méxi- co” (IMDOSOC, 2017). En aquella ocasión, el Dr. Navarro planteaba que, dado el arraigo de un credo mayoritario en algunas socieda- des, era válido contemplar en el marco legislativo un trato diferen- ciado para dicha confesión. No obstante, en la sesión de pre- guntas, yo argumenté que dicha forma de proceder planteaba un riesgo para la neutralidad del Es- tado en términos religiosos, así como para el trato igualitario que debe garantizar a individuos con creencias distintas. Afirmé que, en todo caso, resultaría más justo dar un trato especial a los grupos religiosos minoritarios en aras de emparejar el piso y que pudieran participar por igual en la vida pú- blica de sus países. Una óptica similar es la que con- sidero podríamos utilizar con el caso del Bastón de Mando. Esto nos ayudaría a evitar que la laici- dad contribuya a fortalecer una “democracia de élites” que elo- cuentemente critica Gibrán Ra- mírez (2018), y la cual defienden numerosos opinadores. No hay que olvidar que la cultura secular —laica en nuestro caso— es un fenómeno más bien propio de una subcultura de élite globalizada… … compuesta por personas con educación superior de tipo occidental, especialmente en humanidades y ciencias so- ciales, que de hecho está secu- larizada. Esta subcultura es la principal ‘portadora’ de las creencias y valores progre- sistas e ilustrados. Si bien sus miembros son relativamente escasos en el terreno, son muy
159 La Cuestión Social AÑO 27, N. 2 influyentes, ya que controlan las instituciones que propor- cionan la definición ‘oficial’ de la realidad, en particular el sistema educativo, los medios de comunicación de masas y los alcances más altos del sis- tema legal. Son notablemente similares en todo el mundo hoy en día, como lo han sido du- rante mucho tiempo (aunque […] también hay desertores de esta subcultura, especialmen- te en los países musulmanes). […] no puedo especular aquí sobre por qué las personas con este tipo de educación de- berían ser tan propensas a la secularización. Sólo puedo se- ñalar que lo que tenemos aquí es una cultura de élite globa- lizada (traducción propia de Berger, 1999, p. 11). En segundo lugar, quiero hacer referencia a otro hecho que, aun- que similar, no plantea los mismos retos para la laicidad. Hablo del ritual de los pueblos originarios a la Madre Tierra para anuencia del Tren Maya. Junto con una con- sulta popular —bastante cuestio- nable—, este acto religioso sirvió para dar arranque simbólico al proyecto de infraestructura más ambicioso del nuevo Gobierno. El problema radica en que, a di- ferencia del caso anterior, el resto de los requisitos necesarios pa- ra dar legalidad y legitimidad a la medida no estaban cubiertos. No se contaba con la Manifestación de Impacto Ambiental —exigida por el marco normativo mexicano— ni con la consulta a las comunida- des indígenas que pudieran verse afectadas —requerida dados los tratados internacionales signados por México. Es cierto que, ante las críticas de diversos especialistas y grupos de la sociedad civil, la administración federal se comprometió a cumplir con lo anterior. No obstante, la se- cuencia como se han sucedido los hechos me lleva a apreciar un uso instrumental de las creencias de los pueblos originarios y un fran- co atentado a la laicidad con miras a ganar la legitimidad con la cual no se contaba. Un caso más que comprometió el carácter laico del Estado, pero esta vez en una de las entidades federativas, fue el del gobernador de Morelos. El mandatario estatal avaló y participó en la celebración de una misa el pasado 12 de di- ciembre, con motivo del Día de la Virgen de Guadalupe, al interior del Palacio de Gobierno morelense. Esta decisión le valió la conde- na de varias organizaciones civiles especializadas en laicidad, quienes además hicieron llegar una carta
160 La Cuestión Social Año 27, n. 2 de denuncia ante la Secretaría de Gobernación. En el documento, se señala que el gobernador habría violado los artículos 24, 40 y 130 de la Constitución, así como el 25 de la Ley de Asociaciones Religio- sas y Culto Público. No hay mucho que ahondar en una acción que claramente vulne- ra la separación Iglesia-Estado. Si acaso, habría que decir que este hecho nos recuerda cuando los ex gobernadores de Veracruz y Chihuahua encomendaron el go- bierno de sus entidades al Sagra- do Corazón de Jesús. El actuar de estos políticos locales va en detri- mento de la diversidad religiosa y del pueblo plural al que represen- tan, pues dan un trato privilegia- do a la confesión mayoritaria de nuestro país. Finalmente, concluyo este ejer- cicio de análisis con el caso de la Constitución Moral. En lo personal, veo como un acierto preocuparse por trabajar la dimensión ética y moral inherente al problema de la violencia en México. Las represen- taciones ético-normativas de una sociedad influyen en las expec- tativas de sus miembros sobre el trato que tienen con sus pares; les indican lo que es posible hacer y lo que no; son ideas que orientan y limitan sus conductas y su convi- vencia cotidiana. De ahí que resulte escandaloso que existan niños y jóvenes que aspiren a ser capos; que consi- deren como moralmente supe- rior un modo de vida en el que ejecuciones, secuestros, torturas, desapariciones, decapitaciones y desmembramientos corporales son prácticas normalizadas. Aten- der este problema cultural resulta impostergable, como bien parece intuir el Gobierno electo. Sin embargo, me sumo a quienes ven con desconfianza la propuesta de la Constitución Moral. El mero nombre ya presenta un proble- ma conceptual, pues mientras lo constitucional remite a lo jurídi- camente vinculante, lo moral hace pensar en un exhorto normativo cuyo cumplimiento queda a crite- rio de cada individuo. Así, desde un inicio hubo duda sobre si su contenido tendría carácter obli- gatorio o si sólo fungirá a modo de recomendaciones. Asimismo, hay que destacar que el marco normativo de un régimen secular —¡sobre todo una consti- tución!— y las decisiones que de él emanan se deben sustentar en bases éticas de justificación públi- ca; esto es, potencialmente com- partidas por todos. Sólo así se garantiza la ya mencionada neu- tralidad del Estado en cuanto a cosmovisiones del mundo.
161 La Cuestión Social AÑO 27, N. 2 Tal condición no podría cumplir- se si, en la referida Constitución Moral, se evocaran términos, va- lores o símbolos de alguna pers- pectiva moral privada. Si así se hiciera, se estarían imponiendo contenidos ético-normativos con los cuales no todos podrían sen- tirse identificados. Mucho más atinado sería reforzar la promo- ción de un conjunto de principios ético normativos que, de hecho, ya están reconocidos en la Cons- titución Política de los Estados Unidos Mexicanos; a saber, los de- rechos humanos. Referencias Berger, P. L. (Ed.). (1999). The Desecularization of the World. Washington: Ethics and Public Policy Center. Ferry, J.-M. (2016). La religión in foro público. En E. Romerales, & E. Zazo, Religiones en el espacio público. Puentes para el enten- dimiento en una sociedad plural (págs. 25-52). España: Gedisa. Habermas, J., Taylor, C., Butler, J., & West, C. (2011). El poder de la religión en la esfera pública. (E. Mendieta, J. Vanantwerpen, Edits., J. Carbante, & R. Serrano, Trads.) Madrid, España: Trotta. Hawley, A. (2017). Religión y esfera pública: la voz pública de los ciudadanos creyentes en México. Ciudad de México: UNAM; tesis de licenciatura. Leclerc, A. (2016). Europa frente al desafío de las religiones: cons- truir un espacio público más allá de la secularización. En E. Romerales, & E. Zazo, Religiones en el espacio público. Puentes para el entendimiento en una sociedad plural (págs. 53-76). España: Gedisa. Mardones, J. M. (1998). El dis- curso religioso de la moderni- dad. Habermas y la religión. España: Universidad Iberoame- ricana; Anthropos. Navarro-Floria, J. G. (2017). El derecho de Libertad Religiosa en el Derecho comparado Lati- noamericano. Coloquio Libertad Religiosa y Estado Laico en Mé- xico. México: IMDOSOC. Ramírez, G. (14 de Diciembre de 2018). Aire fúnebre y segunda democracia mexicana. El Sur. Periódico de Guerrero . *Profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. De esa misma institución, obtuvo el grado de licenciado en Comunicación Política. Hizo un semestre de intercambio académi- co en Hangzhou Dianzi University, China. Posee un fuerte interés en temas de religión, laicidad y secularización.
162 La Cuestión Social Año 27, n. 2 Ya son seis años de pontifica- do del Papa Francisco, su labor al frente de una comunidad mundial de alrededor de 1,300 millones de fieles y con el objetivo de propiciar una renovación de la Iglesia no ha sido fácil. Para algunos, su actitud es progresista, para otros, insufi- ciente y/o conservadora. Se trata de un tema complejo que debe ser bien contextualizado y pensado a la luz de las múltiples dimensiones que involucra; yo por mi parte, en esta colaboración, quiero destacar la fuerza con la que a lo largo de este tiempo ha logrado avanzar en el establecimiento de una Igle- sia en salida orientada hacia la doctrina social, concretamente aterrizada en el modo en que ha perfilado la crisis socioambiental contemporánea como uno de los temas prioritarios para el catoli- cismo mundial. Hay que decir que el Papa Fran- cisco ha logrado vincularse más fluidamente con las preocupacio- nes de las personas y colectivos, Algunas reflexiones en torno al proceso de recepción de la carta encíclica Laudato si´. Sobre el cuidado de la casa común Diana Cortés* incluso de los no creyentes, al darle mayor peso en el discurso eclesiástico a las injusticias (polí- ticas, económicas, ambientales o religiosas), sensibilizando y pro- moviendo la participación, desde el amor fraterno cristiano, en ac- ciones diversas que traten de su- perarlas. Su magisterio social ha sido excepcional, quedando con- densado en importantes textos como la exhortación apostólica Evangelii gaudium (2013), en la que condena la tiranía del siste- ma económico capitalista pro- ductor de corrupción, exclusión e injusticia social. Y centralmente, en la carta encíclica Laudato si' (Alabado seas). Sobre el cuidado de la casa común (2015). Pienso que este último documento puede ser considerado como uno de los de mayor calado en la historia re- ciente de la Iglesia y como uno de los que tiene más posibilidades de impacto cultural en el mun- do de nuestro tiempo. De hecho, este destacado y original análi- sis sobre la problemática ecológi-
163 La Cuestión Social AÑO 27, N. 2 ca ha hecho que el Papa tenga un amplio y positivo reconocimiento que ha trascendido el ámbito de la catolicidad. Ya mucho se ha escrito sobre esta memorable encíclica; sus an- tecedentes, fuentes, contenido, estilo, etc., han sido motivo de análisis teológicos y científicos, así como de cometarios venidos de diferentes expertos en comu- nicación y opinión pública. Sabe- mos bien que su título refiere las primeras palabras del Cántico de las criaturas de san Francisco de Asís y que esta concepción de la Creación como producto del amor y ternura de Dios evoca un estado de armonía y fraternidad entre to- dos los seres. Esta imagen sirve al Papa para hacer un contraste su- premo con los fenómenos del cambio climático y la destrucción medioambiental asumidos como evidencia de la degradación hu- mana, social y ética que, así como expolia a la naturaleza, también propicia la miseria y opresión de amplios sectores de la población en el mundo. De ahí la poderosa frase “escuchar tanto el clamor de la tierra como el clamor de los po- bres” (39). La convicción del Papa de que toda la vida del planeta es una gran red interconectada y de que el mundo natural y social no son esferas separadas le llevan a plantear un proyecto de ecología integral, de conversión ecológica colectiva o comunitaria asumi- da como una “valiente revolución cultural” (114), que concibe a los seres humanos ya no como “amos y señores” de la naturaleza, sino como custodios-protectores de la Casa Común y que saben servirse de sus dones de modo mesurado, respetuoso y agradecido. Desde luego, este nuevo acuer- do entre humanidad y cosmos implica la modificación del mo- delo económico y tecnocrático hegemónico, así como la imple- mentación de formas realmente sostenibles de producción, distri- bución, intercambio y consumo. Grandes aspiraciones que el Papa quisiera que fueran hacia donde efectivamente se condujeran las cumbres ambientales mundia- les, el mercado, los gobiernos y el movimiento ecológico internacio- nal. Para ir empezando el camino, propone el desarrollo de procesos pedagógicos en los que agentes diversos y en cooperación activa, usen las enseñanzas religiosas y laicas como catalizadores para el cultivo de una espiritualidad eco- lógica en torno a la cual se generen nuevos hábitos y formas de exis- tencia. En este sentido, Laudato si' se levanta como un manifiesto, un llamado a la acción, una guía prác- tica que oriente este “gran desafío cultural, espiritual y educativo que
164 La Cuestión Social Año 27, n. 2 supondrá largos procesos de rege- neración” (155). Ahora, me gustaría referir, aun- que sea en términos generales, al- gunas de las muchas respuestas destacadas que a nivel internacio- nal y en nuestro país han surgido a raíz de este llamado. El mensaje papal ha resonado dentro y fuera de la Iglesia, son muchos los ac- tores que han impulsado cursos, talleres y conferencias para com- partir, estudiar y aplicar los plan- teamientos de la encíclica que con esto se erige como texto vivo y productor de cambios. A nivel de movilización internacional por la justicia ambiental se pueden men- cionar las siguientes experiencias: El Movimiento Católico Mun- dial por el Clima (MCMC), que mediante numerosas estrategias promueve la ecología integral, por ejemplo, con la difusión de su guía eco-parroquial o con actos como el compromiso católico en 2018 de que Caritas Internationalis y va- rias diócesis desinvirtieran en combustibles fósiles. • En enero pasado tuvo lugar en Panamá la Jornada Mundial de la Juventud que reunió a más de 200 mil jóvenes que participaron en la campaña “Vivamos Laudato si' en la JMJ”, planeando modos de llevar el proyecto de conversión ecológica a sus respectivas parro- quias y a otros de sus espacios de socialización. • En 2014 la Iglesia latinoa- mericana fundó la Red Eclesial Panamazónica (REPAM), que con la publicación en 2015 de Lau- dato si' recibió un gran impulso, abrazando su mensaje y en torno a éste articulando sus actividades pastorales de defensa de la bio- diversidad, los territorios y las comunidades locales de los va- rios países que se asientan en es- te importante bioma amenazado por los diferentes extractivismos. Destaca que como estrategia pe- dagógica ha elaborado la serie ani- mada El viajero de Asís, que nos presenta a un Francisco de Asís contemporáneo que con sencillez y profundidad explica problemas que amenazan a la Creación, por ejemplo, la minería, la contami- nación del agua, el cambio climá- tico, la seguridad alimentaria y los monocultivos. En el caso de nuestro país, también es amplio el abanico de casos de re- cepción de la apuesta papal por una conversión ecológica, veamos: • La Conferencia del Episco- pado Mexicano (CEM), actual- mente encabezada por su nuevo presidente, Mons. Rogelio Cabrera López, tiene como instancia ofi-
165 La Cuestión Social AÑO 27, N. 2 cial a la Comisión Episcopal para la Pastoral Social (CEPS), la cual se conforma por ocho dimensio- nes, entre las que se encuentra la Pastoral del Trabajo; es en ésta donde con más fuerza, luego del llamado del Papa Francisco, se ha impulsado la conformación de una Pastoral de Ecología Integral, también animada por la labor de la Pastoral de Pueblos Originarios y Afromexicanos. • La labor de CEPS-Cáritas Mexicana, a cargo de Mons. Gus- tavo Rodríguez Vega, arzobispo de Yucatán, ha tomado como progra- ma de trabajo la exhortación apos- tólica de los prelados del Consejo Episcopal Latinoamericano (CE- LAM), Discípulos y misioneros al cuidado de la Casa Común, presen- tada en marzo de 2018. Esta carta es fruto de un discernimiento para América Latina a la luz de Laudato sí´, es el posicionamiento de la Iglesia latinoamericana ante el de- safío que impone la actual crisis ecológica y busca hacer resonar su mensaje entre los fieles, coadyu- vando a la recuperación de modos de vida armonizados con los ciclos de la naturaleza. Tomando como base este texto, entre el 1 y 9 de febrero, en Honduras tuvo lugar el XIX Congreso Latinoamericano y del Caribe de Cáritas 2019; aquí los obispos de las 22 Cáritas de la región refrendaron su compromi- so con la ecología integral como espíritu inspirador de la labor pas- toral de los próximos cuatro años y se adhirieron al lema “Iglesia en salida que transforma y cuida la Casa Común”. En el mismo sentido, hay que hacer notar que el 13 de mayo de 2018 se publicó el Proyecto Glo- bal de Pastoral 2031+2033, en el que los obispos de la Conferencia del Episcopado Mexicano han te- nido el acierto de incorporar las preocupaciones eje de la encícli- ca Laudato sí´. Por ejemplo, en el apartado “La ecología” reconocen que el actual estado de degrada- ción de la Casa Común es “signo de una crisis antropológica cultural” de la que hay que sobreponerse. Asimismo, se comprometen a di- fundir entre los fieles el “alcance cósmico de la redención”, con lo que se conmina a tratar con cuida- do y respeto a la naturaleza, pues es parte del proyecto divino de sal- vación. Este documento también expresa la voluntad de la Iglesia mexicana de apoyar y acompañar la causa indígena de defensa de su entorno y de sus formas de organi- zación social y existencial. En el Encuentro Nacional de Pastoral Social, del 22 al 25 de oc- tubre de 2018, los miembros de CEPS-Cáritas en el panel “La ac- ción pastoral a la luz de Laudato
166 La Cuestión Social Año 27, n. 2 sí´” refrendaron estos importantes documentos comprometiéndose con el diseño y puesta en marcha de metodologías de intervención y formación que materialicen una pastoral de ecología integral que arraigue en la vida dioce- sana, zonal o parroquial. • Como parte de estos esfuer- zos, recientemente han comenza- do a invitar a todas las diócesis del país a recibir asesoría para desa- rrollar talleres de ecología inte- gral. Así, el pasado 9 de febrero se implementó uno en la Catedral del Sagrado Corazón de Jesús de Eca- tepec, donde participaron alrede- dor de 50 personas que, a manera de equipos levadura, trabajarán en ir transformando sus iglesias y oficinas en espacios respetuosos del medio ambiente, así como en la planificación de la instalación de centros agrológicos en algunas de las parroquias de la diócesis. En el marco de la celebración de la Jornada Mundial de la Oración por el Cuidado de la Creación del 1 de septiembre hasta el 4 de oc- tubre pasados, CEPS-Cáritas estu- vo animando a que las parroquias participaran de modo activo en este homenaje, ofreciendo algunos subsidios junto con la Guía para comenzar la conversión ecológica. • Alrededor de 50 personas li- gadas al trabajo de pastoral social pertenecientes a diócesis de todo el país, respondieron a la convo- catoria del CELAM a través de Cá- ritas Mexicana para participar en un taller sobre ecología integral, que se llevó a cabo entre el 15 y 18 de marzo de 2018 en la Ca- sa Lago, Estado de México. Persi- guiendo el objetivo de lograr una “conversión ecológica”, se estu- dió de modo interdisciplinario la encíclica, de hecho, se invitó a la Comisión Nacional para el Conoci- miento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO) a exponer un panora- ma sobre la situación actual del llamado Corredor Biológico Me- soamericano. Igualmente, se contó con la presencia del diácono Alirio Cáceres, experto en ecoteología del Departamento de Justicia y So- lidaridad (DEJUSOL) del CELAM y del Secretariado Latinoamericano y del Caribe de Cáritas (SELACC), quien impartió una serie de talle- res enfocados en el reconocimien- to, diagnóstico y tratamiento de la cuestión ambiental en los en- tornos concretos de los asistentes al taller. En continuidad con este esfuerzo, y a fin de darle segui- miento al trabajo de construcción de una pastoral de ecología inte- gral en las diversas provincias del país, el 24 y 25 de mayo en la ca- sa de Obras Misionales Pontificio Episcopales de México se llevó a cabo otro encuentro de diálogo y reflexión concentrándose en el di-
167 La Cuestión Social AÑO 27, N. 2 seño de metodologías distendidas en cuatro ejes: visión ecoteológi- ca, deterioro ambiental, afectación a los pobres y fomento de nuevos estilos de vida. • Del 7 al 11 agosto de 2018 en Mérida, Yucatán, aconteció el Congreso de Pastoral de Pueblos Originarios, en el que se reunieron alrededor de 500 personas, mu- chas vinculadas a movimientos ambientales y que reflexionaron sobre derechos comunitarios, teo- logía india y sabiduría de los pue- blos originarios. Es de resaltar que en su revisión del Magisterio eclesial, tuvo un lugar especial la encíclica del Papa Francisco; le de- dicaron un eje concreto titulado: Laudato sí´, acogida de la sabidu- ría indígena como respuesta in- tegral de los pueblos originarios en el cuidado, uso y defensa de la Madre Tierra”. Los participan- tes se mostraron profundamente preocupados por las múltiples si- tuaciones que amenazan sus for- mas de vida y sus territorios ricos en bienes naturales. Pensando en modos de hacer frente a estas pro- blemáticas, trabajaron en talleres sobre desarrollo sostenible e inte- gral, derechos ecológicos y ecoteo- logía, así como vías para evitar la implementación de “proyectos de muerte”, es decir, de extractivis- mos mineros y petroleros. Es importante señalar que todos estos programas de trabajo, ini- ciativas, talleres y encuentros for- mativos son parte de un proyecto mayor y de largo alcance que se encuentra en ciernes y es muy prometedor. CELAM, CEM y CEPS- Cáritas han estado desarrollando estos procesos de evangelización con miras al cuidado de la Casa Común no sólo en México, sino también en otras naciones como Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Guatemala, Panamá y El Salvador. La idea es abonar para que en un futuro sea viable la conformación de una Red Eclesial Mesoamerica- na (REMAM) que emule la prácti- ca de defensa de los ecosistemas y grupos sociales llevada a cabo con fuerza por la REPAM en territorio amazónico. La REMAM reuniría a la Iglesia latinoamericana que, en su territorio unificado por la re- gión mesoamericana rica en di- versidad natural, pero en franco peligro de destrucción ambiental, podría cultivar y practicar de mo- do efectivo la ecología integral tan importante para la supervivencia del mundo. • Quisiera destacar la labor de la educadora ambiental Iliana Ayala Rodríguez (Ibero Puebla), académica y creyente compro- metida, del arzobispo Víctor Sán- chez Espinosa, del párroco Rutilo
168 La Cuestión Social Año 27, n. 2 Romero de la Parroquia de la So- ledad, del padre Gustavo Rodrí- guez Zárate y de muchas otras personas y organizaciones pobla- nas, que han impulsado una activa Pastoral de Ecología Integral. Han impartido talleres sobre el conte- nido de Laudato sí´, aterrizándolos a las realidades de sus respecti- vas regiones; por ejemplo, la con- taminación de las cuencas de los ríos Balsas, Atoyac y Alseseca. También, impulsaron múltiples actividades comunitarias reali- zadas entre el 15 agosto y el 15 de septiembre de 2018 con moti- vo de la Jornada Mundial de Ora- ción-Acciones por el Cuidado de la Creación. Más de 15 parroquias respondieron a la convocatoria de esta joven Pastoral de Ecología In- tegral. Se celebraron misas y me- ditaciones en torno al cultivo de la ecoespiritualidad, se llevaron a cabo faenas de reforestación, limpieza, recolección de basura; hubo talleres sobre creatividad y producción de objetos a partir de residuos; se desempeñaron acti- vidades de economía solidaria y consumo sustentable, se impartie- ron talleres de agricultura susten- table urbana y rural, se pintaron murales callejeros para reflexio- nar sobre la situación crítica del medio ambiente, se produjeron pequeños desfiles por las calles poblanas a fin de difundir el tema. • Esta Pastoral de Ecología In- tegral también ha apoyado la labor de jóvenes de la Parroquia San Mi- guel Arcángel Canoa, Puebla, que se han aglutinado en el Colectivo Ambiental Juvenil Xochitelpoca- me. Impulsan actividades de res- tauración del Parque Nacional La Malinche y en su esfuerzo han conseguido capacitación como promotores comunitarios para la educación ambiental, por parte de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas. En 2018 realizaron el primer taller de su programa “Conversión ecológica integral”, basado en la encíclica papal. En febrero de 2019, en co- laboración con la Arquidiócesis de Puebla y Cáritas Mexicana, ce- lebraron el curso-taller “Ecoguías observadores de aves”. • Otras experiencias relevan- tes de reflexión y aplicación de la encíclica Laudato sí’ son las reali- zadas por alrededor de 300 per- sonas en el decanato suroriente de Tuxtla Gutiérrez, así como en parroquias de Villahermosa, en la diócesis de Tabasco, impulsadas por la guía de talleres “Cuidemos con alegría nuestra Casa Común”, elaborada por Misioneros del Es- píritu Santo con apoyo de Cáritas y el área de Pastoral Social de la Ar- quidiócesis de Tuxtla. Asimismo, el relevante trabajo de reconstruc-
169 La Cuestión Social AÑO 27, N. 2 ción del tejido social en diferentes partes del país, impulsado por los Jesuitas del Centro de Investiga- ción y Acción Social por la Paz del Centro Prodh; proyecto que, entre otras fuentes, recupera la visión papal de ecología humana, de he- cho, tomando a la espiritualidad eco-comunitaria como eje en tor- no al cual se articulan procesos de reconciliación familiar, educa- ción para el buen convivir, gobier- no ciudadano y economía social y solidaria. La Provincia de la Com- pañía de Jesús, por vía de la Red Juvenil Ignaciana, también elabo- ró y aplicó el Itinerario Laudato si’, instrumento distendido en tres momentos: “Los problemas”, “Las raíces” y “¡Hagamos!”, cada uno compuesto por una serie de fichas que abordan temas específicos de la encíclica, haciendo que se com- prendan de modo contextualizado e interiorizado y promoviendo su deriva en compromisos concretos de conversión espiritual ecológi- ca. Este itinerario fue puesto en marcha durante 9 meses por alre- dedor de 400 jóvenes ignacianos de colegios de distintas partes del país, que se reunieron del 23 al 25 de junio de 2017 a compartir su experiencia en el Encuentro Juvenil Ignaciano (ENJUVI), en la Universidad Iberoamericana de León, Guanajuato. No quisiera dejar de men- cionar algunas de las labores del propio IMDOSOC para facilitar que la dimensión teológica de la encíclica sea asimilada acorde con el contexto de sus receptores y materializado en acciones concre- tas que redunden en el bienestar humano, social y del planeta. Así, de mayo a octubre de 2017 impar- tieron el curso en línea: “Laudato si’, una mirada desde México”. Con este mismo ánimo, publicaron el libro El grito de la Tierra: reflexio- nes en torno a la encíclica Laudato si´ y también tuvieron el acierto de invitar en octubre de 2017 al teó- logo Leonardo Boff, quien ante un nutrido público presentó un comentario que verdaderamente enriqueció nuestra comprensión del proyecto papal de ecolo- gía integral. Ya no hay espacio para continuar con la mención de otras varias ini- ciativas de este tipo que he podido documentar. Sin embargo, confío que a partir de esto se evidencie que aun cuando estamos acostum- brados al consumo mediático de imágenes e ideas cambiantes, velo- ces y que llegan a ser difíciles de aprehender de modo significativo, la propia figura del Papa Francisco y su pensamiento socioambiental, por fortuna, no han quedado redu- cidos a compendios de buenos de-
170 La Cuestión Social Año 27, n. 2 seos ni han sido banalizados cual moda pasajera. Por el contrario, el pontífice con base en su autoridad moral, liderazgo político, la fuer- za de su fe y la de la doctrina de la Iglesia, así como apoyado por las mejores investigaciones académi- cas y científicas, ha convertido la protección ambiental en un ver- dadero imperativo moral. Su lec- tura de los signos de los tiempos, del destino incierto que se cierne sobre la humanidad a causa de la crisis socioecológica y del enorme desafío que esto nos impone, le ha llevado a tener la sabiduría de re- cordarle al mundo el imaginario franciscano de naturaleza y fra- ternidad universal entre todas las criaturas de Dios. En última instancia, la religio- sidad y esperanza humanas son grandes motores prestos para di- namizar a la cultura; el Papa pa- rece saberlo bien, por lo que se ha afanado en promover una con- versión ecológica que, como vi- mos, está siendo construida a distintas escalas, replicándose de modos creativos, realistas y po- líticamente comprometidos a fin de sumar a la lucha por transfor- mar una antiquísima cultura an- tropocéntrica y depredadora de la naturaleza. Toca que las instancias de la je- rarquía eclesiástica, las diócesis, los agentes de pastoral, la vida consagrada, las órdenes y con- gregaciones religiosas, los grupos y movimientos apostólicos, las organizaciones sociales y acadé- micas, así como los “hombres y mujeres de buena voluntad”, sigan trabajando, de modo articulado y respetuoso, en el objetivo de ma- terializar y hacer extensiva la eco- logía integral que este pontificado ha tenido el acierto de poner ante nuestros ojos. Minimizar el valor de estas ex- periencias que intentan vincular fe, espiritualidad y responsabili- dad social, so pretexto de que son insignificantes ante el “monstruo” enorme e invencible al que se contraponen, impide entenderlas como hecho sociológico. Es decir, sabemos que la cultura en tanto “organización social de significa- dos, interiorizados en forma rela- tivamente estable por los sujetos”, es cambiante. Uno de los varios factores que impulsan este dina- mismo es el relativo a la acción de algún agente que con su impronta puede ir propiciando desplaza- mientos de significados, introdu- ciendo nuevas pautas de sentido que van trastocando áreas perifé- ricas de las representaciones so- ciales y, eventualmente, también zonas nucleares de las mismas.
171 La Cuestión Social AÑO 27, N. 2 Desde esta perspectiva, no me parece exagerado decir que el Pa- pa actual es, hoy por hoy, un actor social que al reavivar el francisca- nismo y esforzarse en difundirlo, está abriendo brecha para poten- ciar la modificación de formas de hacer, sentir y pensar en torno a la relación seres humanos-naturale- za. Por supuesto que hay muchos otros agentes y agrupaciones que luchan desde diferentes ámbitos por resistir al capitalismo antropo- céntrico y por avanzar hacia otro paradigma ecológico; la articula- ción de estos esfuerzos con los de la Iglesia sí que podría ser el alba de un nuevo rumbo civilizatorio, de una transformación cultural mayor que sin duda tomará largo tiempo y que, como en todo cam- bio social, irá enfrentando serias dificultades y resistencias, desple- gándose en escenarios de conflic- tividad, contradicción y polémica. No importa, el reto ha sido toma- do, el camino se está trazando. Ésta es la confianza e ímpetu que me parece descubrir en muchas de las personas creyentes y no creyentes a las que me he podido acercar en su proceso de asunción de Laudato si’. Es gente que em- pieza a actuar en consecuencia, con plena voluntad de cambiar estilos de vida, contribuir al desa- rrollo de relaciones sociales orien- tadas por valores de respeto hacia la naturaleza y formarse política- mente para ejercer presión sobre el mercado, gobiernos y legislado- res a fin de que actúen acorde con la vida y el bien común. Quizá éste sea uno de los legados más impor- tantes del presente pontificado: el énfasis en la convicción de la po- tencia del hacer humano a favor de la instauración de un reino de justicia para la presente y próxi- mas generaciones, para hombres y mujeres y para todas las criaturas de la Casa Común. *Socióloga y maestra en Estudios Po- líticos y Sociales por la Universidad Nacional Autónoma de México. Ac- tualmente, cursa estudios de docto- rado en Sociología en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM, institución en la que también se desempeña como docente.
172 La Cuestión Social Año 27, n. 2 Las cuestiones económicas y fi- nancieras, nunca como hoy, atraen nuestra atención debido a la cre- ciente influencia de los mercados sobre el bienestar material de la mayor parte de la humanidad. Es- to exige, por un lado, una regula- ción adecuada de sus dinámicas y, por otro, un fundamento ético claro que garantice al bienestar alcanzado esa calidad humana de relaciones que los mecanismos económicos, por sí solos, no pue- den producir. Muchos demandan hoy esa fundación ética y, en parti- cular, los que operan en el sistema económico-financiero. Precisamente, en este contexto se manifiesta el vínculo necesario entre el conocimiento técnico y la sabiduría humana, sin el cual todo acto humano termina deteriorán- dose y con el que, por el contrario, puede progresar en el camino de la prosperidad para el hombre que sea real e integral. Oeconomicae et pecuniariae quaestiones Consideraciones para un discernimiento ético sobre algunos aspectos del actual sistema económico y financiero La promoción integral de cada individuo, comunidad humana y todas las personas es el horizonte último de este bien común, que la Iglesia pretende lograr como “sa- cramento universal de salvación”. 1 Esta integridad del bien, cuyo ori- gen y cumplimiento último están en Dios, y que ha sido plenamente revelada en Jesucristo, aquel que recapitula todas las cosas (cf. Ef 1, 10), es el objetivo final de toda ac- tividad eclesial. Este bien florece como antici- pación del reino de Dios, que la Iglesia está llamada a anunciar e instaurar en todos los pueblos; 2 y es un fruto peculiar de esa caridad que, como pilar de la acción ecle- sial está llamada a expresarse en el amor social, civil y político. Este amor “se manifiesta en todas las acciones que procuran cons- 1 Lumen gentium, 48. 2 Cf. Ibíd., 5. Congregación para la Doctrina de la Fe
173 La Cuestión Social AÑO 27, N. 2 truir un mundo mejor. El amor a la sociedad y el compromiso por el bien común son una forma ex- celente de la caridad, que no só- lo afecta a las relaciones entre los individuos, sino a ‘las macro- relaciones, como las relaciones sociales, económicas y políticas’. Por eso, la Iglesia propuso al mun- do el ideal de una ‘civilización del amor’”. 3 El amor al bien integral, inseparablemente del amor a la verdad, es la clave de un autén- tico desarrollo. Todo ello se busca con la cer- teza de que en todas las culturas hay muchas convergencias éticas, expresión de una sabiduría moral común, 4 sobre cuyo orden objetivo se funda la dignidad de la perso- na. En la raíz sólida e indisponible de este orden, que proporciona principios comunes y claros, se fundan los derechos y deberes fundamentales del hombre; sin él, la arbitrariedad y el abuso de los más fuertes terminan dominan- do la escena humana. Este orden ético, arraigado en la sabiduría de Dios Creador, es por lo tanto el fundamento indispensable para edificar una comunidad digna de los hombres, regulada por leyes inspiradas en la justicia real. Esto 3 Laudato si’, 231: AAS 107 (2015), 937. 4 Caritas in veritate, 59: AAS 101 (2009), 694. vale todavía más ante la constata- ción de que los hombres, aun aspi- rando con todo su corazón al bien y la verdad, a menudo sucumben a los intereses individuales, abu- sos y prácticas inicuas, de las que se derivan serios sufrimientos pa- ra toda la humanidad y, especial- mente, para los más débiles y desamparados. Precisamente, para liberar todo ámbito del actuar humano del de- sorden moral, que tan a menudo lo aflige, la Iglesia reconoce entre sus tareas primordiales recordar a to- dos, con humilde certeza, algunos principios éticos claros. Es la mis- ma razón humana, cuya índole connota indeleblemente a cada persona, la que exige un discerni- miento iluminante en este sentido. De hecho, la racionalidad humana busca constantemente en la ver- dad y justicia un fundamento sóli- do sobre el cual apoyar su propio obrar, bien sabiendo que sin él perdería su propia orientación. 5 Esta orientación recta de la ra- zón no puede faltar en cada sector del obrar humano. Esto significa que ningún espacio en el que el hombre actúa puede legítimamen- te pretender estar exento o per- manecer impermeable a una ética basada en la libertad, verdad, jus- 5 Cf. Fides et ratio, 98: AAS 91 (1999), 81.
174 La Cuestión Social Año 27, n. 2 ticia y solidaridad. 6 Ello se aplica también a las áreas en las que valen las leyes de la política y economía: “Hoy, pensando en el bien común, necesitamos imperiosamente que la política y la economía, en diálo- go, se coloquen decididamente al servicio de la vida, especialmente de la vida humana”. 7 Toda actividad humana está lla- mada a producir fruto, sirviéndo- se con generosidad y equidad de los dones que Dios pone original- mente a disposición de todos y desarrollando con laboriosa espe- ranza las semillas de bien inscri- tas, como promesa de fecundidad, en toda la Creación. Esa llamada constituye una invitación perma- nente a la libertad humana, aun cuando el pecado está siempre preparado a insidiar este plan di- vino original. Por esta razón, Dios sale al en- cuentro del hombre en Jesucris- to. Él, haciéndonos partícipes del admirable acontecimiento de su Resurrección, “no redime sola- mente la persona individual, sino también las relaciones sociales en- 6 Cf. Comisión Teológica Internacio- nal, En busca de una ética universal: nueva mirada sobre la ley natural (2009), n. 87, Ciudad del Vaticano 2009, 86. 7 Laudato si’, 189: AAS 107 (2015), 922. tre los hombres”, 8 y opera en la dirección de un nuevo orden de relaciones sociales fundado en la verdad y el amor, que sea levadu- ra fecunda de transformación de la historia. De esta manera, Él an- ticipa en el tiempo el Reino de los Cielos que vino a anunciar e inau- gurar con su persona. Si bien es cierto que el bienestar económico global ha aumentado en la segunda mitad del siglo XX en medida y rapidez nunca antes ex- perimentadas, hay que señalar que al mismo tiempo han aumen- tado las desigualdades entre los distintos países y dentro de ellos. 9 El número de personas que viven en pobreza extrema sigue sien- do enorme. La reciente crisis financiera era una oportunidad para desarrollar una nueva economía más atenta a los principios éticos y a la nueva regulación de la actividad finan- ciera, neutralizando los aspectos depredadores y especulativos y dando valor al servicio a la econo- 8 Id. Evangelii gaudium, 178: AAS 105 (2013), 1094. 9 Cf. Pontificio Consejo Justicia y Paz, Por una reforma del sistema finan- ciero y monetario internacional en la perspectiva de una autoridad pú- blica con competencia universal (24 de octubre de 2011), n. 1.
175 La Cuestión Social AÑO 27, N. 2 mía real. Aunque sí se han realiza- do muchos esfuerzos positivos en varios niveles, que se reconocen y aprecian, no ha habido ninguna reacción que haya llevado a re- pensar los criterios obsoletos que continúan gobernando el mun- do. 10 Por el contrario, a veces pa- rece volver a estar en auge un egoísmo miope y limitado a corto plazo, el cual, prescindiendo del bien común, excluye de su hori- zonte la preocupación, no sólo de crear, sino también de difundir riqueza y eliminar las desigualda- des, hoy tan pronunciadas. Está en juego el verdadero bienestar de la mayoría de los hombres y mujeres de nuestro planeta, que corren el riesgo de verse confinados cada vez más a los márgenes, cuando no de ser “excluidos y descartados” 11 del progreso y bienestar real, mien- tras algunas minorías explotan y reservan en su propio benefi- cio vastos recursos y riquezas, permaneciendo indiferentes a la condición de la mayoría. Por lo tanto, es hora de retomar lo que es auténticamente humano, am- pliar los horizontes de la mente y corazón para reconocer lo que na- 10 Cf. Laudato si’, 189: AAS 107 (2015), 922. 11 Id. Evangelii gaudium, 53: AAS 105 (2013), 1042. ce de las exigencias de la verdad y el bien, sin lo cual todo sistema social, político y económico está destinado a la ruina e implosión. Es cada vez más claro que el egoís- mo a largo plazo no da frutos y hace pagar a todos un precio dema- siado alto; por lo tanto, si que- remos el bien real del hombre verdadero para los hombres, “¡el dinero debe servir y no gobernar!”. 12 Al respecto, si bien es verdad que corresponde primordialmen- te a los operadores competentes y responsables desarrollar nuevas formas de economía y finanza, cu- yas prácticas y normas se orienten al progreso del bien común y sean respetuosas de la dignidad huma- na, en la línea segura trazada por la enseñanza social de la Iglesia; con este documento, sin embargo, la Congregación para la Doctrina de la Fe, cuya competencia tam- bién se extiende a cuestiones de naturaleza moral, en colaboración con el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, quiere ofrecer algunas conside- raciones de fondo y puntualiza- ciones para apoyar el progreso y defender aquella dignidad. 13 En particular, es necesario empren- der una reflexión ética sobre cier- 12 Ibid., 58: AAS 105 (2013), 1042. 13 Cf. Dignitatis humanae, 14.
176 La Cuestión Social Año 27, n. 2 tos aspectos de la intermediación financiera, cuyo funcionamiento, habiéndose desvinculado de fun- damentos antropológicos y mo- rales apropiados, no sólo ha producido abusos e injusticias evi- dentes, sino que se ha demostrado también capaz de crear crisis sis- témicas en todo el mundo. Es un discernimiento que se ofrece a to- dos los hombres y mujeres de bue- na voluntad. Consideraciones básicas de fondo Algunas consideraciones ele- mentales son evidentes a los ojos de todos los que, lealmente, tienen presente la situación histórica en la que vivimos; y ello más allá de cualquier teoría o escuela de pensamiento, en cuyas legíti- mas discusiones este documento no pretende intervenir y a cuyo diálogo desea contribuir, con la conciencia de que no hay rece- tas económicas válidas universal- mente y para siempre. Toda realidad y actividad hu- mana, si se vive en el horizonte de una ética adecuada, es decir, respetando la dignidad humana y orientándose al bien común, es positiva. Esto se aplica a todas las instituciones que genera la dimen- sión social humana y también a los mercados, a todos los niveles, incluyendo los financieros. A este respecto, cabe señalar que incluso aquellos sistemas que dan vida a los mercados, más que basarse en dinámicas anónimas elaboradas por tecnologías cada vez más sofisticadas, se sustentan en relaciones que no podrían es- tablecerse sin la participación de la libertad de los individuos. Re- sulta claro entonces que la misma economía, como cualquier otra esfera humana, “tiene necesidad de la ética para su correcto fun- cionamiento; no de una ética cual- quiera, sino de una ética amiga de la persona”. 14 Por lo tanto, es obvio que sin una visión adecuada del hombre es imposible fundar ni una ética ni una praxis que estén a la altura de su dignidad y de un bien que sea realmente común. De hecho, por mucho que se proclame neutral o separada de cualquier conexión de fondo, toda acción humana —incluso en la esfera económi- ca— implica una comprensión del hombre y del mundo que revela su mayor o menor positividad a través de los efectos y el desarro- llo que produce. 14 Caritas in veritate, 45: AAS 101 (2009), 681.
177 La Cuestión Social AÑO 27, N. 2 En este sentido, nuestra época se ha revelado de cortas miras acerca del hombre entendido individual- mente, prevalentemente consumi- dor, cuyo beneficio consistiría más que nada en optimizar sus ganan- cias pecuniarias. Es peculiar de la persona humana poseer una índo- le relacional y una racionalidad a la búsqueda perenne de una ga- nancia y bienestar que sean com- pletos, irreducibles a una lógica de consumo o a los aspectos eco- nómicos de la vida. 15 Esta índole relacional fundamen- tal del hombre 16 está esencialmen- te marcada por una racionalidad que resiste cualquier reducción que cosifique sus exigencias de fondo. En este sentido, no se puede negar que hoy existe una tenden- cia a cosificar cualquier intercam- bio de “bienes”, reduciéndolo a mero intercambio de “cosas”. En realidad, es evidente que en la transmisión de bienes entre su- jetos está en juego algo más que los meros bienes materiales, dado que éstos a menudo vehiculan bie- nes inmateriales, cuya presencia o ausencia concreta determina, en 15 Cf. Ibíd., 74: AAS 101 (2009), 705. 16 Cf. Francisco, Discurso al Parlamen- to Europeo (25 de noviembre de 2014), Estrasburgo: AAS 106 (2014) 997-998. modo decisivo, también la calidad de las mismas relaciones econó- micas —como confianza, impar- cialidad, cooperación…—. A este nivel es fácil entender bien que la lógica del don sin contrapartida no es alternativa, sino inseparable y complementaria a la del inter- cambio de equivalentes. 17 Es fácil ver las ventajas de una vi- sión del hombre entendido como sujeto constitutivamente incorpo- rado en una trama de relaciones, que son en sí mismas un recurso positivo. 18 Toda persona nace den- tro de un contexto familiar: re- laciones que lo preceden, sin las cuales sería imposible su mismo existir. Más tarde desarrolla las etapas de su existencia, gracias siempre a ligámenes que actúan al colocarse de la persona en el mun- do como libertad continuamente compartida. Son precisamente es- tos ligámenes originales los que revelan al hombre como ser rela- cionado y esencialmente marcado por lo que la Revelación cristiana llama ‘comunión’. Este carácter original de comu- nión —al mismo tiempo que evi- dencia en cada persona humana 17 Cf. Caritas in veritate, 37: AAS 101 (2009), 672. 18 Cf. Ibíd., 55: AAS 101 (2009), 690.
178 La Cuestión Social Año 27, n. 2 un rastro de afinidad con el Dios que lo ha creado y lo llama a una relación de comunión con él— es también aquello que lo orienta naturalmente a la vida comunita- ria, lugar fundamental de su com- pleta realización. Sólo el recono- cimiento de este carácter, como elemento originariamente cons- titutivo de nuestra identidad hu- mana, permite mirar a los demás no principalmente como competi- dores potenciales, sino como posi- bles aliados en la construcción de un bien, que no es auténtico si no se refiere a todos y cada uno. Esta antropología relacional ayu- da también al hombre a reconocer la validez de las estrategias eco- nómicas dirigidas principalmente a la calidad global de vida, antes que al crecimiento indiscrimina- do de las ganancias; a un bienes- tar que, si se pretende tal, debe ser siempre integral, de todo el hombre y de todos los hombres. Ningún beneficio es legítimo cuando se pierde el horizonte de la promoción integral de la per- sona humana, el destino universal de los bienes y la opción preferen- cial por los pobres. 19 Estos tres principios se implican y exigen necesariamente uno al otro en la 19 Cf. Sollecitudo rei socialis, 42: AAS 80 (1988), 772. perspectiva de la construcción de un mundo más justo y solidario. Así, todo progreso del sistema económico no puede considerarse tal si se mide sólo con paráme- tros de cantidad y eficacia en la obtención de beneficios, sino que tiene que ser evaluado también con base en la calidad de vida que produce y la extensión social del bienestar que difunde, un bienes- tar que no puede limitarse a sus aspectos materiales. Todo sistema económico legitima su existencia no sólo por el mero crecimiento cuantitativo de los intercambios económicos, sino probando su capacidad de producir desarrollo para todo el hombre y todos los hombres. Bienestar y desarrollo se exigen y se apoyan mutuamen- te, 20 requiriendo políticas y pers- pectivas sostenibles más allá del corto plazo. 21 En este sentido, es deseable que, sobre todo las universidades y escuelas de economía —en sus programas de estudios, de manera no marginal o accesoria, sino fun- damental— proporcionen cursos de capacitación que eduquen a entender la economía y finanzas 20 Cf. Catecismo de la Iglesia católica, n. 1908. 21 Cf. Laudato si’, 13: AAS 107 (2015), 852; Amoris laetitia, 44: AAS 108 (2016), 327.
179 La Cuestión Social AÑO 27, N. 2 a la luz de una visión completa del hombre, no limitada a algunas de sus dimensiones, y de una ética que la exprese. Una gran ayuda, en este sentido, la ofrece la doctrina social de la Iglesia. Por lo tanto, el bienestar debe evaluarse con criterios mucho más amplios que el Producto Interno Bruto (PIB) de un país, teniendo más bien en cuenta otros paráme- tros como seguridad, salud, creci- miento del capital humano, calidad de vida social y trabajo. Debe bus- carse siempre el beneficio, pero nunca a toda costa, ni como referen- cia única de la acción económica. Aquí resulta ejemplar la im- portancia de parámetros que hu- manicen, de formas culturales y mentalidades en las que la gratui- dad —es decir, el descubrimiento y ejercicio de lo verdadero y justo como bienes intrínsecos— se con- vierta en la norma de medida, 22 donde ganancia y solidaridad no sean antagónicas. De hecho, allí 22 Cf. Por ej. el lema ora et labora, que recuerda la regla de san Benito de Nursia: en su simplicidad indica que la oración, especialmente la li- túrgica, al abrirnos a la relación con Dios que en Jesucristo y su Espíritu se manifiesta como bien y verdad, ofrece la forma adecuada y la mane- ra de construir un mundo mejor y más real, más humano. donde prevalece el egoísmo e in- tereses particulares es difícil para el hombre captar esa circularidad fecunda entre ganancia y don, que el pecado tiende a ofuscar y des- truir. Por el contrario, en una pers- pectiva plenamente humana, se establece un círculo virtuoso en- tre ganancia y solidaridad, el cual gracias al obrar libre del hombre puede expandir todas las potencia- lidades positivas de los mercados. Un recordatorio siempre actual para reconocer la conveniencia hu- mana de la gratuidad proviene de aquella regla formulada por Jesús en el Evangelio llamada regla de oro, que nos invita a hacer a los demás lo que nos gustaría que nos hicieran a nosotros (cf. Mt 7,12; Lc 6,31). Ninguna actividad económica puede sostenerse por mucho tiem- po si no se realiza en un clima de saludable libertad de iniciativa. 23 Es asimismo evidente que la li- bertad de la que gozan, hoy en día, los agentes económicos, entendi- da en modo absoluto y separado de su intrínseca referencia a la verdad y al bien, tiende a generar centros de supremacía y a incli- narse hacia formas de oligarquía, que en última instancia perjudi- 23 Cf. Centesimus annus, 17, 24, 42: AAS 83 (1991), 814, 821, 845.
180 La Cuestión Social Año 27, n. 2 can la eficiencia misma del sis- tema económico. 24 Desde este punto de vista, cada vez es más fácil ver cómo, ante el creciente y penetrante poder de agentes importantes y grandes redes económicas y financieras, a los actores políticos, a menudo desorientados e impotentes a cau- sa de la supranacionalidad de ta- les agentes y de la volatilidad del capital manejado por éstos, les cuesta responder a su vocación original como servidores del bien común; pueden incluso convertir- se en siervos de intereses extraños a ese bien. 25 24 Cf. Quadragesimo anno, 105: AAS 23 (1931), 210; Populorum progre- ssio, 9: AAS 59 (1967), 261; Laudato si’, 203: AAS 107 (2015), 927. 25 Cf. Laudato si’, 175: AAS 107 (2015), 916. Sobre el vínculo ne- cesario entre economía y política, cf. Caritas in veritate, 36: AAS 101 (2009), 671: “La actividad econó- mica no puede resolver todos los problemas sociales ampliando sin más la lógica mercantil. Debe estar ordenada a la consecución del bien común, que es responsabilidad so- bre todo de la comunidad política. Por tanto, se debe tener presente que separar la gestión económica, a la que correspondería únicamen- te producir riqueza, de la acción política, que tendría el papel de conseguir la justicia mediante la redistribución, es causa de graves Esto hace hoy más que nunca urgente una alianza renovada en- tre los agentes económicos y po- líticos en la promoción de todo aquello que es necesario para el completo desarrollo de cada per- sona humana y de toda la socie- dad, conjugando al mismo tiempo las exigencias de la solidaridad y la subsidiariedad. 26 En principio, todas las dotaciones y medios utilizados por los merca- dos para aumentar su capacidad de asignación, si no están dirigidos contra la dignidad de la persona y tienen en cuenta el bien común, son moralmente admisibles. 27 Sin embargo, es evidente que ese potente propulsor de la econo- mía, que son los mercados, es in- capaz de regularse por sí mismo: 28 de hecho, éstos no son capaces de generar los fundamentos que les permitan funcionar regularmente (cohesión social, honestidad, con- fianza, seguridad, leyes…) ni de corregir los efectos externos nega- tivos (diseconomy) para la sociedad desequilibrios”. 26 Cf. Caritas in veritate, 58: AAS (2009), 693. 27 Cf. Gaudium et spes, 64. 28 Cf. Quadragesimo anno, 89: AAS 23 (1931), 206; Caritas in veritate, 35: AAS 101 (2009), 670; Evangelii gau- dium, 204: AAS 105 (2013), 1105.
181 La Cuestión Social AÑO 27, N. 2 humana (desigualdades, asime- trías, degradación ambiental, inse- guridad social, fraude…). No es posible, más allá de que muchos de sus operadores están animados individualmente por buenas y correctas intenciones, ignorar que en la actualidad la industria financiera, debido a su omnipresencia e inevitable capa- cidad de condicionar y —en cierto sentido— dominar la economía real, es un lugar donde los egoís- mos y abusos tienen un poten- cial sin igual para causar daño a la comunidad. En este sentido, hay que desta- car que en el mundo económico y financiero se dan casos en los cuales algunos de los medios uti- lizados por los mercados, aunque no sean en sí mismos inacepta- bles desde un punto de vista ético, constituyen casos de inmoralidad próxima, a saber, ocasiones en las cuales con mucha facilidad se generan abusos y fraudes, es- pecialmente en perjuicio de la contraparte en desventaja. Por ejemplo, comercializar algunos productos financieros, en sí mis- mos lícitos, en situación de asi- metría, aprovechando las lagunas informativas o la debilidad con- tractual de una de las partes; cons- tituye una violación de la debida honestidad relacional y es una gra- ve infracción desde el punto ético. Dado que, en la situación ac- tual, la complejidad de muchos productos financieros hace de esa asimetría un elemento intrínseco al sistema —que pone a los com- pradores en una posición de infe- rioridad en relación a quienes los comercializan—, no pocos piden la superación del principio tradi- cional del caveat emptor (¡atento, comprador!). Este principio, se- gún el cual incumbiría ante todo al comprador la responsabilidad de verificar la calidad del bien adquirido, presupone la igual- dad en la capacidad de proteger el propio interés por parte de los contrayentes; lo que hoy en día en muchos casos no existe, ya sea por la evidente relación jerárquica que se instaura en algunos tipos de contratos (como entre prestamis- ta y el prestatario) o por la com- pleja estructuración de muchas ofertas financieras. También, el dinero es en sí mis- mo un instrumento bueno, como muchas cosas de las que el hom- bre dispone: es un medio que sirve para ampliar sus posibilidades; sin embargo, se puede volver fá- cilmente contra el hombre. Así también, la multiplicidad de ins- trumentos financieros (financia-
182 La Cuestión Social Año 27, n. 2 lization) a disposición del mundo empresarial, que permite a las em- presas acceder al dinero mediante el ingreso de la libre contratación en bolsa, es en sí mismo un he- cho positivo. Este fenómeno, sin embargo, implica hoy el riesgo de provocar una mala financiación de la economía, haciendo que la riqueza virtual, concentrándose principalmente en transacciones marcadas por un mero intento es- peculativo y en negociaciones “de alta frecuencia” (high-frequency trading), atraiga excesivas canti- dades de capitales, sustrayéndo- las al mismo tiempo a los circuitos virtuosos de la economía real. 29 Lo que había sido tristemente vaticinado hace más de un siglo, por desgracia ahora se ha hecho realidad: el rendimiento del capi- tal asecha de cerca y amenaza con suplantar la renta del trabajo, con- finado a menudo al margen de los principales intereses del sistema económico. En consecuencia, el trabajo mismo, con su dignidad, no sólo se convierte en una reali- dad cada vez más en peligro, sino que pierde también su condición de “bien” para el hombre, 30 con- virtiéndose en un simple medio de 29 Cf. Laudato si’, 109: AAS 107 (2015), 891. 30 Cf. Laborem exercens, 9: AAS 73 (1981), 598. intercambio dentro de relaciones sociales asimétricas. Precisamente, en esa inversión de orden entre medios y fines, en virtud del cual el trabajo, de bien, se convierte en instrumento y el dinero, de medio, se convier- te en fin, encuentra terreno fértil esa cultura del descarte, temera- ria y amoral, que ha marginado a grandes masas de población, privándoles de trabajo decente y convirtiéndoles en sujetos sin ho- rizontes, sin salida: “Ya no se tra- ta simplemente del fenómeno de la explotación y opresión, sino de algo nuevo: con la exclusión queda afectada en su misma raíz la per- tenencia a la sociedad en la que se vive, pues ya no se está en ella abajo, en la periferia, o sin poder, sino que se está fuera. Los ex- cluidos no son ‘explotados’ sino desechos, ‘sobrantes’”. 31 A tal propósito, cómo no pensar en la función social insustituible del crédito, cuya responsabilidad incumbe principalmente a inter- mediarios financieros cualificados y fiables. En este contexto, resulta claro que la aplicación de tasas de interés excesivamente altas, que de hecho no son sostenibles por los prestatarios, representa una 31 Evangelii gaudium, 53: AAS 105 (2013), 1042.
183 La Cuestión Social AÑO 27, N. 2 operación no sólo ilegítima bajo el perfil ético, sino también disfun- cional para la salud del sistema económico. Desde siempre, se- mejantes prácticas, así como los comportamientos efectivamente usurarios, han sido percibidos por la conciencia humana como inicuos y por el sistema económi- co como contrarios a su correcto funcionamiento. Aquí la actividad financiera reve- la su vocación primaria de servicio a la economía real, llamada a crear valor, por medios moralmente líci- tos, y a favorecer una movilización de los capitales para generar una circularidad virtuosa de riqueza. 32 En este sentido, son muy positivas y deben ser alentadas realidades como el crédito cooperativo, el microcrédito, así como el crédito público al servicio de las familias, empresas, comunidades locales y el crédito para la ayuda a los paí- ses en desarrollo. Nunca como en este ámbito, donde el dinero puede manifestar todo su potencial positivo, es tan evidente que no resulta legíti- mo, desde el punto de vista ético, arriesgar injustificadamente el crédito que deriva de la sociedad 32 Cf. Pontificio Consejo Justicia y Paz, Compendio de la doctrina social de la Iglesia, 369. civil, utilizándolo con fines princi- palmente especulativos. Es un fenómeno éticamente inaceptable; no la simple ganancia, sino aprovecharse de una asimetría en favor propio para generar bene- ficios significativos a expensas de otros; lucrar explotando la propia posición dominante con desventaja injusta de los demás o enriquecer- se creando perjuicio o perturbando el bienestar colectivo. 33 Esta práctica es particularmente deplorable desde el punto de vista moral, cuando unos pocos —por ejemplo, importantes fondos de inversión— intentan obtener be- neficios, mediante una especu- lación 34 encaminada a provocar disminuciones artificiales de los precios de los títulos de la deuda pública, sin preocuparse de afec- tar negativamente o agravar la situación económica de países en- teros, poniendo en peligro no sólo los proyectos públicos de sanea- miento económico, sino la misma estabilidad económica de millones de familias, obligando al mismo tiempo a las autoridades guber- namentales a intervenir con gran- des cantidades de dinero público 33 Cf. Quadragesimo anno, 132: AAS 23 (1931), 219; Populorum progres- sio, 24: AAS 59 (1967), 269. 34 Cf. Catecismo de la Iglesia católica, 2409.
184 La Cuestión Social Año 27, n. 2 y llegando incluso a determinar artificialmente el funcionamiento adecuado de los sistemas políticos. La finalidad especulativa, espe- cialmente en el campo económico financiero, amenaza hoy con su- plantar a los otros objetivos prin- cipales en los que se concreta la libertad humana. Este hecho está deteriorando el inmenso patrimo- nio de valores que hace de nuestra sociedad civil un lugar de coexis- tencia pacífica, encuentro, solida- ridad, reciprocidad regeneradora y responsabilidad por el bien co- mún. En este contexto, palabras como ‘eficiencia’, ‘competencia’, ‘li- derazgo’, ‘mérito’ tienden a ocupar todo el espacio de nuestra cultu- ra civil, asumiendo un significado que acaba empobreciendo la cali- dad de los intercambios, reducidos a meros coeficientes numéricos. Esto requiere, ante todo, que se emprenda una reconquista de lo humano para reabrir los hori- zontes a la sobreabundancia de valores, la única que permite al hombre encontrarse a sí mismo y construir sociedades que sean acogedoras e inclusivas, donde ha- ya espacio para los más débiles y la riqueza se utilice en benefi- cio de todos. En resumen, lugares donde al hombre le resulte bello vivir y fácil esperar. Algunas puntualizaciones en el contexto actual Para ofrecer orientaciones éti- cas concretas y específicas a todos los agentes económicos y finan- cieros —quienes lo requieren ca- da vez más—, se tratará ahora de formular algunas puntualizacio- nes, útiles para un discernimiento que mantenga abiertas las vías hacia aquello que hace al hombre verdaderamente hombre y le ayu- de a evitar poner en peligro tanto su dignidad como el bien común. 35 El mercado, gracias al progreso de la globalización y digitalización, puede compararse con un gran or- ganismo en cuyas venas corren, como linfa vital, inmensas canti- dades de capitales. Sirviéndonos de esta analogía, podemos hablar también de la salud del mismo organismo, cuando sus medios y 35 Cf. Populorum progressio, 13: AAS 59 (1967), 263. Algunas indicacio- nes importantes han sido ofrecidas al respecto (cf. Pontificio Consejo Justicia y Paz, Por una reforma del sistema financiero y monetario in- ternacional en la prospectiva de una Autoridad pública con competencia universal, 4): “Hay que proseguir en la línea del discernimiento, pa- ra favorecer un desarrollo positivo del sistema económico-financiero y contribuir a eliminar las estructu- ras de injusticia que le limitan las potencialidades benéficas”.
185 La Cuestión Social AÑO 27, N. 2 aparatos procuran una buena fun- cionalidad del sistema, en el cual el crecimiento y la difusión de la riqueza van de consuno. Salud del sistema que depende de la salud de cada una de las acciones rea- lizadas. Con semejante salud del sistema-mercado es más fácil que sean respetados y promovidos también la dignidad del hombre y el bien común. De modo semejante, cada vez que se introducen y difunden instrumentos económicos y fi- nancieros no fiables que ponen en serio peligro el crecimiento y difu- sión de la riqueza, creando puntos críticos y riesgos sistémicos, se puede hablar de una intoxicación de ese organismo. Se entiende así la exigencia, cada vez más advertida, de in- troducir una certificación de las autoridades públicas para todos los productos que provienen de la innovación financiera, al fin de preservar la salud del sistema y prevenir efectos colaterales nega- tivos. Favorecer la salud y evitar la contaminación, incluso desde el punto de vista económico, es un imperativo moral ineludible para todos los actores compro- metidos en los mercados. Esta exigencia demuestra, asimismo, la urgencia de una coordinación supranacional entre las diferen- tes arquitecturas de los sistemas financieros locales. 36 Esa salud se nutre de una multi- plicidad y diversidad de recursos que constituye una especie de bio- diversidad económica y financiera. Ésta representa un valor añadido para el sistema económico y de- be ser favorecida y salvaguarda- da mediante adecuadas políticas económico-financieras, al fin de asegurar a los mercados la presen- cia de una pluralidad de sujetos e instrumentos sanos, con riqueza y diversidad de caracteres; sea en positivo, sosteniendo su acción, sea en negativo, obstaculizando a todos aquellos que deterioran la funcionalidad del sistema que produce y difunde riqueza. A este respecto, hay que desta- car que la cooperación realiza una función singular en la tarea de pro- ducir en modo sano valor añadido en los mercados. Una leal e inten- sa sinergia de los agentes obtiene fácilmente ese valor añadido que busca toda actuación económica. 37 36 Cf. Laudato si’, 198: AAS 107 (2015), 925. 37 Cf. Pontificio Consejo Justicia y Paz, Compendio de la doctrina social de la Iglesia, n. 343.
186 La Cuestión Social Año 27, n. 2 Cuando el hombre reconoce la solidaridad fundamental que lo liga a todos los demás hombres, percibe que no puede apropiarse de los bienes de que dispone. Cuando se habitúa a la solidari- dad, estos bienes son usados no sólo para sus propias necesida- des, y así se multiplican, dando a menudo también frutos inespe- rados para los demás. 38 Aquí se puede notar claramente cómo compartir: “no es sólo división si- no también multiplicación de los bienes, creación de nuevo pan, de nuevos bienes, de nuevo Bien con mayúscula”. 39 La experiencia de las últimas dé- cadas ha demostrado con eviden- cia, por un lado, lo ingenua que es la confianza en una autosuficien- cia distributiva de los mercados, independiente de toda ética y, por otro lado, la impelente necesidad de una adecuada regulación, que conjugue al mismo tiempo liber- tad y tutela de todos los sujetos que en ella operan en régimen de una sana y correcta interacción, especialmente de los más vulnera- 38 Cf. Caritas in veritate, 35: AAS 101 (2009), 670. 39 Francisco, Discurso a los partici- pantes en la reunión de “Economía de Comunión”, organizado por el movimiento de los Focolares (4 de febrero de 2017): L’Osservatore Ro- mano, 5 de febrero de 2017, 8. bles. En este sentido, los poderes políticos y económico-financieros deben siempre mantenerse distin- tos y autónomos y al mismo tiem- po orientarse, más allá de toda complicidad nociva, a la realiza- ción de un bien que es tendencial- mente común y no reservado a pocos sujetos privilegiados. 40 Esa regulación se hace aún más necesaria, ya sea por la constata- ción de que entre los principales motivos de la reciente crisis eco- nómica se hallan también conduc- tas inmorales de representantes del mundo financiero, ya sea por- que la dimensión supranacional del sistema económico permite burlar fácilmente las reglas esta- blecidas por los distintos países. Además, la extrema volatilidad y movilidad de los capitales com- prometidos en el mundo finan- ciero permite a quien dispone de ellos operar fácilmente más allá de toda norma que no sea la de un beneficio inmediato, chantajeando a menudo desde una posición de fuerza también al poder político de turno. Queda claro que los mercados necesitan orientaciones sólidas y robustas, tanto macroprudencia- les como normativas, lo más par- 40 Cf. Sollecitudo rei socialis, 28: AAS 80 (1988),548.
187 La Cuestión Social AÑO 27, N. 2 ticipadas y uniformes posible; así como reglas, que hay que actuali- zar continuamente, porque la rea- lidad misma de los mercados está en continuo movimiento. Estas orientaciones deben garantizar un serio control de la fiabilidad y cali- dad de todos los productos econó- micos y financieros, especialmente los más estructurados. Y cuando la velocidad de los procesos de in- novación produce excesivos ries- gos sistémicos, es preciso que los operadores económicos acepten los vínculos y frenos que exige el bien común, sin tratar de burlarlos o disminuirlos. En tal sentido, teniendo presente la actual globalización del sistema financiero, es importante man- tener una coordinación estable, clara y eficaz entre las diversas au- toridades nacionales de regulación de los mercados con la posibilidad —a veces, incluso la necesidad— de compartir con prontitud deci- siones vinculantes cuando lo exija el riesgo para el bien común. Esas autoridades de regulación deben ser siempre independientes y es- tar vinculadas a las exigencias de la equidad y bien común. Las di- ficultades comprensibles, en es- te sentido, no deben desalentar la búsqueda y actuación de estos sistemas normativos, que deben ser concertados entre los países y cuyo alcance debe ser igualmen- te supranacional. 41 Las reglas deben favorecer una completa transparencia de lo que se negocia, para eliminar to- da forma de injusta desigualdad, garantizando lo más posible un equilibrio en los intercambios. Es- pecialmente teniendo en cuenta que la concentración asimétrica de informaciones y poder tiende a reforzar a los sujetos económicos más fuertes, creando hegemonías capaces de influenciar unilateral- mente no sólo los mercados, si- no los mismos sistemas políticos y normativos. Por lo demás, allí donde se ha practicado una des- regulación masiva se ha puesto en evidencia que los espacios de va- cío normativo e institucional cons- tituyen espacios favorables para el riesgo moral, la malversación y la aparición de exuberancias irracio- nales de los mercados —a las que siguen burbujas especulativas y luego repentinos colapsos ruino- sos— y de crisis sistémicas. 42 41 Cf. Caritas in veritate, 67: AAS 101 (2009), 700. 42 Cf. Pontificio Consejo Justicia y Paz, Nota Por una reforma del sistema fi- nanciero y monetario internacional en la prospectiva de una Autoridad pública con competencia universal, 1: L’Osservatore Romano, 24-25 de octubre de 2011, 6.
188 La Cuestión Social Año 27, n. 2 Una gran ayuda para evitar cri- sis sistémicas sería establecer, pa- ra los intermediarios bancarios de crédito, una clara definición y la separación de la gestión de carte- ra de créditos comerciales y aquel destinado a la inversión o negocia- ción de cartera propia. 43 Todo esto para evitar, lo más posible, situa- ciones de inestabilidad financiera. La salud del sistema financiero exige además la mayor cantidad de información posible, para que cada sujeto pueda tutelar en plena y consciente libertad sus intere- ses: es importante saber si los propios capitales son usados con fines especulativos o no, así como conocer claramente el grado de riesgo y la congruencia del precio de los productos financieros que se subscriben. Sobre todo conside- rando que el ahorro, especialmen- te el familiar, es un bien público que hay que tutelar y trata siem- pre de excluir el riesgo. El mismo ahorro, cuando se pone en manos expertas de asesores financieros, tiene que ser bien administrado y no simplemente gestionado. Entre los comportamientos mo- ralmente criticables en la gestión del ahorro por parte de los aseso- res financieros cabe señalar: los ex- cesivos movimientos del portafolio 43 Cf. Ibíd., 4: L’Osservatore Romano, 24-25 de octubre de 2011, 7. de títulos, con el propósito princi- pal de incrementar los ingresos generados por las comisiones del intermediario; la desaparición de la imparcialidad debida en la ofer- ta de instrumentos de ahorro, con la complicidad de algunos ban- cos, allí donde los productos de otros sujetos se ajustarían mejor a las necesidades del cliente; la fal- ta de diligencia adecuada o inclu- so negligencia dolosa por parte de los consultores, respecto a la pro- tección de los intereses de porta- folio de sus clientes; la concesión de préstamos por parte de un in- termediario bancario, subordina- da a la simultánea subscripción de otros productos financieros quizás no favorables al cliente. Toda empresa es una importan- te red de relaciones y, a su manera, representa un verdadero cuerpo social intermedio, con su propia cultura y praxis. Éstas, mientras determinan la organización inter- na de la empresa, afectan también al tejido social en el que ella ope- ra. Precisamente a este nivel, la Iglesia recuerda la importancia de una responsabilidad social de la empresa, 44 que se explicita ad ex- tra y ad intra de la misma. 44 Cf. Caritas in veritate, 45: AAS 101 (2009), 681; Francisco, Mensaje pa- ra la Celebración de la 47ª Jornada Mundial de la Paz (1 de enero de 2015), 5: AAS 107 (2015), 66.
189 La Cuestión Social AÑO 27, N. 2 En este sentido, donde el mero beneficio se sitúa en la cima de la cultura de una empresa financie- ra, ignorando las simultáneas ne- cesidades del bien común —cosa que hoy se señala como un hecho generalizado incluso en prestigio- sas escuelas de negocios (business schools)—, toda instancia ética viene percibida como extrínseca y yuxtapuesta a la acción empresa- rial. Esto resulta mucho más acen- tuado por el hecho de que, en tal lógica organizativa, aquellos que no se adecuan a los objetivos em- presariales de este tipo, son pe- nalizados tanto a nivel retributivo como de reconocimiento profesio- nal. En estos casos, la finalidad del mero lucro crea fácilmente una lógica perversa y selectiva, que a menudo favorece el ascenso a la cima empresarial de sujetos capaces pero codiciosos y sin es- crúpulos, cuya acción social es im- pulsada principalmente por una ganancia personal egoísta. Además, esta lógica obliga con frecuencia a la administración a actuar políticas económicas enca- minadas, no a impulsar la salud económica de las empresas a las que servían, sino a incrementar sólo los beneficios de los accionis- tas (shareholders), perjudicando así los intereses legítimos de to- dos aquellos que, con su trabajo y servicio, operan en beneficio de la misma empresa, así como a los consumidores y las varias comuni- dades locales (stakeholders). Y to- do ello, a menudo, estimulado por enormes remuneraciones propor- cionales a los resultados inmedia- tos de la gestión —por lo demás no equilibradas con equivalentes pe- nalizaciones en caso de fracaso de los objetivos— que, si bien a corto plazo aseguran grandes ganancias a los directivos y accionistas, ter- minan por propiciar la aceptación de riesgos excesivos y dejar a las empresas debilitadas y empobre- cidas de las energías económicas que les habrían asegurado pers- pectivas adecuadas de futuro. Todo esto fácilmente genera y di- funde una cultura profundamente amoral —en la que con frecuencia no se duda en cometer un delito, cuando los beneficios esperados superan las sanciones previstas— y contamina seriamente la salud de cualquier sistema económico- social, poniendo en peligro su fun- cionalidad y dañando gravemente la realización efectiva del bien común, sobre el cual se fundan necesariamente todas las formas de socialización. Por lo tanto, es urgente una autocrítica sincera a este respecto, así como una inversión de tenden- cia, favoreciendo una cultura em- presarial y financiera que tenga en
190 La Cuestión Social Año 27, n. 2 cuenta todos aquellos factores que constituyen el bien común. Esto significa, por ejemplo, colocar cla- ramente a la persona y la calidad de las relaciones interpersonales en el centro de la cultura empre- sarial, de modo que cada empresa practique una forma de respon- sabilidad social que no sea mera- mente marginal u ocasional, sino que anime desde dentro todas sus acciones, orientándola socialmente. Precisamente aquí, la circulari- dad natural que existe entre el be- neficio —factor intrínsecamente necesario en todo sistema econó- mico— y la responsabilidad so- cial —elemento esencial para la supervivencia de toda forma de convivencia civil— está llamada a revelar toda su fecundidad, mos- trando el vínculo indisoluble que el pecado tiende a ocultar, entre una ética respetuosa de las per- sonas y del bien común, y la fun- cionalidad real de todo sistema económico-financiero. Esta circu- laridad virtuosa es favorecida, por ejemplo, por la búsqueda de la re- ducción del riesgo de conflicto con los stakeholder, como asimismo por el fomento de una mayor mo- tivación intrínseca de los emplea- dos en una empresa. Aquí la creación de valor añadido, que es el propósito primordial del sistema económico-financie- ro, debe demostrar en última ins- tancia su viabilidad dentro de un sistema ético sólido, precisamente porque se basa en una búsqueda sincera del bien común. Sólo del reconocimiento y potenciación del vínculo intrínseco que existe en- tre razón económica y razón ética puede emanar un bien que sea pa- ra todos los hombres. 45 Dado que también el mercado, para funcio- nar bien, necesita presupuestos antropológicos y éticos, que por sí solo no es capaz de producir. Si bien, por un lado, el mérito crediticio exige una actividad de selección atenta para identificar beneficiarios realmente dignos, capaces de innovar y evitar co- lusiones insanas, por otro lado los bancos, para poder soportar adecuadamente los riesgos afron- tados, deben disponer de conve- nientes dotaciones de activos, de modo que una eventual sociali- zación de las pérdidas sea lo más limitada posible y recaiga sobre todo en aquellos que han sido realmente responsables. Ciertamente, la gestión delicada del ahorro, además de la debida regulación jurídica, requiere tam- bién paradigmas culturales ade- 45 Cf. Caritas in veritate, 45: AAS 101 (2009), 671.
191 La Cuestión Social AÑO 27, N. 2 cuados, junto con la práctica de una revisión cuidadosa, sin excluir el punto de vista ético, de la rela- ción entre banco y cliente, y una supervisión continua de la legiti- midad de todas las operaciones que le conciernen. Una propuesta interesante pa- ra moverse en esa dirección y que habría que experimentar, sería es- tablecer comités éticos dentro de los bancos para apoyar a los con- sejos de administración. Todo ello para ayudar a los bancos, no sólo a preservar sus balances de las consecuencias de sufrimientos y pérdidas y a mantener una cohe- rencia efectiva entre la misión fi- duciaria y la praxis financiera, sino también a apoyar adecuadamente la economía real. La creación de títulos de cré- dito de alto riesgo —que operan una especie de creación ficticia de valor, sin un adecuado quality control ni una correcta evaluación del crédito— puede enriquecer a quienes hacen de intermediarios, pero crean fácilmente insolvencia en perjuicio de aquellos que los deben cobrar; esto es tanto aún más cierto si el peso de la critici- dad de estos títulos, por parte del instituto que los emite, se descarga en el mercado en el que se difun- den y propagan —por ejemplo, la titulación de hipotecas subpri- me— generando intoxicación en amplios sectores y dificultades potencialmente sistémicas. Esta contaminación de los mercados contradice la necesaria salud del sistema económico-financiero, y es inaceptable desde el punto de vista de una ética respetuosa del bien común. Cada título de crédito debe co- rresponder a un valor orientativa- mente real y no sólo presumible y difícilmente cotejable. En tal sen- tido, es cada vez más urgente una regulación y evaluación pública súper partes del comportamiento de las agencias de rating del cré- dito, con instrumentos jurídicos que permitan, por un lado, sancio- nar las acciones distorsionadas y, por otro, impedir la creación de situaciones de oligopolio peligro- so por parte de algunas de ellas. Esto es particularmente cierto en caso de productos del sistema de intermediación crediticia en los que la responsabilidad del crédito concedido es descargada por el prestamista original sobre quie- nes lo relevan. Algunos productos financieros, incluidos los llamados ‘deriva- dos’, se crearon para garantizar un seguro contra riesgos inherentes a determinadas operaciones, aña- diendo a menudo una apuesta hecha sobre la base del valor pre-
192 La Cuestión Social Año 27, n. 2 suntamente atribuido a dichos riesgos. Subyacentes a estos instru mentos financieros están los con- tratos en los que las partes todavía pueden evaluar razonablemente el riesgo fundamental contra los cuales pretende asegurarse. Sin embargo, para algunos ti- pos de derivados —en particu- lar, las llamadas titulizaciones o securitizations—, se ha observa- do que a partir de las estructuras originarias y vinculadas a inver- siones financieras individuales se construían estructuras cada vez más complejas (titulizaciones de titulizaciones) en las cuales es cada vez más difícil —en realidad, prácticamente imposible después de varias de estas transacciones— establecer en modo razonable su valor fundamental. Esto signifi- ca que cada paso en la compra- venta de estos títulos, más allá de la voluntad de las partes, opera una distorsión del valor efectivo del riesgo que el instrumento debería proteger. Todo ello ha favorecido el surgimiento de burbujas es- peculativas, que han sido impor- tantes concausas de la reciente crisis financiera. Es evidente que la improvisada aleatoriedad de estos productos —el desvanecimiento creciente de la transparencia de lo que asegu- ran— que, en la operación original no es percibida, los hace cada vez menos aceptables desde el punto de vista de una ética respetuosa de la verdad y bien común, ya que los transforma en una especie de bombas de relojería, listas para explotar antes o después, espar- ciendo su falta de fiabilidad econó- mica e intoxicando los mercados. Hay aquí una carencia ética que se vuelve más grave a medida que estos productos se negocian en los llamados mercados extrabursáti- les (over the counter) —expuestos al azar, cuando no al fraude, más que los mercados regulados— y sustraen linfa vital e inversiones a la economía real. Una valoración ética semejante se puede hacer también con res- pecto a los usos de los credit de- fault swap (CDS: permuta de incumplimiento crediticio; esto es, contratos particulares asegura- dores del riesgo de quiebra), que permiten apostar sobre el riesgo de quiebra de un tercero, también a aquellos que no han asumido en precedencia un riesgo de crédito, e incluso repetir tales transacciones en el mismo evento, lo cual no es de ninguna manera permitido por las normales pólizas de seguros. El mercado de CDS, en vísperas de la crisis económica de 2007, era tan imponente que represen- taba aproximadamente el equiva-
193 La Cuestión Social AÑO 27, N. 2 lente del PIB mundial. La difusión sin límites adecuados de este tipo de contratos ha favorecido el cre- cimiento de una finanza de riesgo y apuestas sobre la quiebra de ter- ceros, lo que resulta inaceptable desde el punto de visto ético. De hecho, la operatividad de compra de esos instrumentos por parte de aquellos que no han asu- mido aún riesgo alguno de crédito es un caso singular en el que in- dividuos comienzan a interesarse por la quiebra de otras entidades económicas, incluso pueden verse tentados a operar en este sentido. Es evidente que esta posibilidad, mientras, por una parte, constitu- ye un hecho particularmente re- probable desde el punto de vista moral, ya que quien así actúa lo hace en pos de una especie de cani- balismo económico, por otra parte, socava la necesaria confianza bási- ca, sin la cual el circuito económico terminaría bloqueando. También en este caso, podemos notar cómo un evento negativo desde el punto de vista ético, se convierte en per- judicial para la sana funcionalidad de sistema económico. Cabe señalar, finalmente, que cuando de semejantes apuestas pueden derivar grandes daños a países enteros y millones de fami- lias, nos enfrentamos a acciones sumamente inmorales; resulta por ello conveniente ampliar las prohi- biciones, ya existentes en algunos países, para este tipo de operacio- nes, castigando con la máxima se- veridad tales infracciones. En un punto neurálgico del dina- mismo de los mercados financie- ros se encuentran tanto la fijación (fixing) de la tasa de interés relati- va a los préstamos interbancarios (LIBOR), cuya cuantificación sir- ve como tasa-guía de interés del mercado monetario, como las tasas de cambio oficiales de las distintas divisas, aplicadas por los bancos. Éstos son parámetros impor- tantes que tienen un impacto significativo en todo el sistema eco- nómico-financiero, ya que afectan a las grandes transferencias dia- rias de efectivo entre las partes que suscriben contratos basados precisamente en la cuantificación de dichas tasas. La manipulación de ésta constituye, por lo tanto, un caso de grave violación ética con consecuencias de amplio alcance. El hecho de que esto haya podi- do suceder impunemente durante muchos años, demuestra lo frágil y expuesto al fraude que es un sistema financiero que no esté suficientemente controlado por normas y se halle desprovisto de
194 La Cuestión Social Año 27, n. 2 sanciones proporcionadas a las violaciones en las que incurren sus actores. En este contexto, la creación de verdaderos cárteles de connivencia entre los sujetos res- ponsables de la correcta fijación del nivel de esas tasas, constituye un caso de asociación para delin- quir particularmente perjudicial para el bien común, que inflige una peligrosa herida a la salud del sistema económico y que hay que sancionar con penas adecuadas que disuadan de su reiteración. Hoy en día, los principales ac- tores del mundo financiero —en especial los bancos— deben con- tar con órganos internos que ga- ranticen el adecuado control de conformidad (compliance) o auto- control de la legitimidad de los principales pasos del proceso de decisión y los productos más im- portantes ofrecidos por la empre- sa. Sin embargo, cabe señalar que, al menos hasta un pasado muy reciente, la práctica del sistema económico-financiero se basa en gran parte en un juicio puramente negativo del control de confor- midad, es decir, sobre un respeto meramente formal de los límites establecidos por las leyes vigen- tes. Desafortunadamente, de esto también deriva la frecuencia de una praxis elusiva de los contro- les normativos, es decir, acciones destinadas a zafarse de los prin- cipios normativos vigentes, cui- dándose bien de no contradecir explícitamente las normas que los expresan, para evitar sanciones. Para evitar todo ello, es necesa- rio que el control de conformidad entre en lo específico de las dife- rentes transacciones también en positivo, verificando su cumpli- miento efectivo de los principios que informan la normativa vigen- te. La práctica de esta modalidad de control quedaría facilitada, según el parecer de muchos, si se establecieran comités éticos que funcionasen junto a los consejos de administración y constituyeran el interlocutor natural de quienes deben garantizar, en el correcto operar de los bancos, la conformi- dad entre los comportamientos y las razones de las normas vigentes. A tal fin, dentro de las empre- sas habría que disponer líneas guía que permitan facilitar este juicio de conformidad, de modo que sea posible discernir cuáles de las transacciones técnicamente viables en el aspecto jurídico son legítimas desde el punto de vista ético —cuestión muy relevante, por ejemplo, para las prácticas de elusión fiscal—. El objetivo es pa- sar de un respeto formal a un res- peto sustancial de las reglas.
195 La Cuestión Social AÑO 27, N. 2 Además, es deseable que tam- bién en el sistema normativo que regula el mundo financiero haya una cláusula general que decla- re ilegítimos, con la consiguiente responsabilidad patrimonial de todos los sujetos imputables, aquellos actos cuyo propósito sea principalmente la elusión de la normativa vigente. Ya no es posible ignorar fenó- menos como la expansión en el mundo de los sistemas bancarios paralelos (shadow banking sys- tem), los cuales, si bien incluyen dentro de sí tipologías de inter- mediarios cuya operatividad no parece crítica a primera vista, han determinado una pérdida de con- trol sobre el sistema por parte de diversas autoridades de vigilan- cia nacionales, favoreciendo de forma imprudente el uso de la lla- mada ‘financiación creativa’, don- de la principal razón para invertir recursos financieros es predomi- nantemente especulativa, cuando no depredadora, y no un servicio a la economía real. Por ejemplo, muchos coinciden en afirmar que la existencia de estos sistemas sombra es una de las principales concausas que han llevado al de- sarrollo y difusión global de la re- ciente crisis económico-financiera que comenzó en Estados Unidos con la de las hipotecas subprime en el verano de 2007. De esta intención especulativa se nutre además el mundo de las finanzas offshore, que aunque tam- bién ofrece otros servicios lega- les a través de los ampliamente difusos canales de elusión fiscal —la evasión y el lavado de dinero sucio—, constituye otra razón de empobrecimiento del sistema normal de producción y distribu- ción de bienes y servicios. Es di- fícil discernir si muchas de estas situaciones dan lugar a casos de inmoralidad próxima o inmedia- ta: es evidente que tales realida- des, donde sustraen injustamente linfa vital a la economía real, di- fícilmente pueden encontrar una justificación, ya sea desde el punto de vista ético o en términos de la eficiencia global del mismo siste- ma económico. Más aún, cada vez resulta más claro que existe un grado de corre- lación apreciable entre el compor- tamiento no ético de los operadores y la quiebra del sistema en su con- junto: es ya innegable que las de- ficiencias éticas exacerban las imperfecciones de los mecanis- mos del mercado. 46 En la segunda mitad del siglo pasado, nació el mercado offsho- re de los euro-dólares, lugar fi- 46 Cf. Laudato si’, 189: AAS 107 (2015), 922.
196 La Cuestión Social Año 27, n. 2 nanciero de intercambio fuera de cualquier marco normativo oficial. Mercado que desde un importan- te país europeo se ha extendido a otros países alrededor del mundo, creando una verdadera red finan- ciera, alternativa al sistema fi- nanciero oficial y jurisdicciones que la protegían. A este respecto, cabe señalar que si bien la razón formal para legiti- mar la presencia de sedes offshore es la de evitar que los inversores institucionales sufran una doble tasación —primero en su país de residencia y luego en el país en el que están domiciliados los fon- dos—; se han convertido en oca- sión de operaciones financieras a menudo al límite de la legalidad, cuando no se “pasan de la raya” tanto desde el punto de vista de su legalidad normativa como des- de el punto de vista ético, es decir, de una cultura económica sana y libre del mero propósito de elu- sión fiscal. En la actualidad, más de la mitad del comercio mundial es llevada a cabo por grandes sujetos que re- ducen drásticamente su carga fis- cal transfiriendo los ingresos de un lugar a otro, dependiendo de lo que les convenga, transfiriendo los beneficios a los paraísos fis- cales y los costos a los países con altos impuestos. Está claro que es- to ha restado recursos decisivos a la economía real y ha contribuido a la creación de sistemas econó- micos basados en la desigualdad. Por otra parte, no es posible igno- rar que esas sedes offshore se han convertido en lugares de lavado de dinero sucio, es decir, fruto de ganancias ilícitas (robo, fraude, corrupción, asociación criminal, mafia, botín de guerra…). Así, al disimular el hecho de que las operaciones offshore no se lle- vaban a cabo en sus plazas finan- cieras oficiales, algunos Estados han permitido que se sacara pro- vecho incluso de delitos, sin sen- tirse responsables porque no se realizaban formalmente bajo su jurisdicción. Esto representa, des- de un punto de vista moral, una forma obvia de hipocresía. En poco tiempo, este mercado se ha convertido en el lugar de ma- yor tránsito de capitales, ya que su configuración representa una manera fácil de realizar diferentes e importantes formas de elusión fiscal. Se entiende entonces que la domiciliación offshore de muchas empresas importantes que parti- cipan en el mercado sea muy de- seada y practicada. Ciertamente, el sistema fiscal de los Estados no siempre parece justo; a este respecto, cabe seña-
197 La Cuestión Social AÑO 27, N. 2 lar que tal injusticia a menudo es en perjuicio de los sectores eco- nómicos más débiles y en ventaja de los más equipados y capaces de influir incluso en los sistemas nor- mativos que regulan los mismos tributos. De hecho, la imposición tributaria, cuando es justa, desem- peña una fundamental función equitativa y redistributiva de la ri- queza, no sólo en favor de quienes necesitan subsidios apropiados, sino también en el apoyo a la in- versión y crecimiento de la econo- mía real. En cualquier caso, es precisa- mente la elusión fiscal de los prin- cipales actores que se mueven en los mercados —especialmente los grandes intermediarios financie- ros— lo que representa una abo- minable sustracción de recursos a la economía real y un daño para toda la sociedad civil. Dada la falta de transparencia de esos sistemas es difícil determinar con precisión la cantidad de capital que pasa a través de ellos; sin embargo, se ha calculado que bastaría un im- puesto mínimo sobre las transac- ciones offshore para resolver gran parte del problema del hambre en el mundo: ¿por qué no hacerlo con valentía? Además, se ha demostrado que la existencia de sedes offshore favo- rece enormes salidas de capital de muchos países de bajos ingresos, generando numerosas crisis polí- ticas y económicas e impidiendo a los mismos embarcarse finalmen- te en el camino del crecimiento y desarrollo saludable. A este propósito, hay que se- ñalar que diversas instituciones internacionales han denunciado reiteradamente todo esto, y no pocos gobiernos nacionales han tratado justamente de limitar el alcance de las plazas financieras offshore. Ha habido muchos es- fuerzos positivos en este sentido, especialmente los últimos diez años. Sin embargo, todavía no ha sido posible imponer acuerdos y normativas adecuadamente efica- ces en tal sentido; los esquemas normativos propuestos en esta área también por prestigiosas or- ganizaciones internacionales han quedado frecuentemente sin apli- cación o han resultado ineficaces, debido a la poderosa influencia que estas plazas pueden ejercer, a causa del gran capital del que disponen frente a tantos pode- res políticos. Lo cual al mismo tiempo que constituye un grave perjuicio al buen funcionamiento de la econo- mía real, representa una estructu- ra que, tal como está configurada actualmente, resulta totalmente
198 La Cuestión Social Año 27, n. 2 inaceptable desde el punto de vis- ta ético. Es, por lo tanto, necesario y urgente que internacionalmente se apliquen los remedios apropia- dos a estos sistemas inicuos; en primer lugar, practicando a todos los niveles la transparencia finan- ciera —por ejemplo, con la obli- gación de rendición de cuentas para las empresas multinaciona- les, de sus respectivas actividades e impuestos pagados en cada país donde operan a través de sus filia- les—; y también con sanciones in- cisivas impuestas a los países que reiteren las prácticas deshonestas (evasión y elusión de impuestos, lavado de dinero sucio) menciona- das anteriormente. Especialmente en los países con economías menos desarro- lladas, el sistema offshore ha em- peorado la deuda pública. Se ha observado que la riqueza privada acumulada en los paraísos fiscales por algunas élites ha casi igualado la deuda pública de sus respecti- vos países. Esto evidencia que en el origen de esa deuda a menudo están los pasivos económicos ge- nerados por privados y luego des- cargados sobre los hombros del sistema público. Entre otras co- sas, es bien sabido que importan- tes sujetos económicos tienden a buscar la socialización de las pér- didas, frecuentemente, con la con- nivencia de los políticos. Sin embargo, es oportuno se- ñalar que la deuda pública se ge- nera, a menudo, también por una gestión imprudente —cuando no dolosa— del sistema de admi- nistración pública. Esta deuda, es decir, el conjunto de pasivos financieros que pesan sobre los Estados, representa hoy uno de los mayores obstáculos para el buen funcionamiento y crecimien- to de los distintos países. Nume- rosas economías nacionales se ven agobiadas por el pago de los intereses que provienen de esa deuda y, por lo tanto, se encuen- tran en la necesidad de hacer ajus- tes estructurales. Ante esto, por un lado, los Es- tados están llamados a revertir la situación con una adecuada ges- tión del sistema público median- te sabias reformas estructurales, una sensata repartición de los gas- tos e inversiones prudentes; por otro lado, a nivel internacional, aun poniendo a cada país frente a sus ineludibles responsabilida- des, es necesario permitir y alen- tar razonables vías de salida de la espiral de la deuda, no poniendo sobre los hombros de los Estados —y por tanto sobre los de sus conciudadanos, es decir, de mi- llones de familias— cargas que son insostenibles.
199 La Cuestión Social AÑO 27, N. 2 Todo ello a través de políticas de reducción razonable y acordada de la deuda pública, especialmen- te cuando los acreedores son suje- tos de tal consistencia económica que les permite ofrecerla. 47 Estas soluciones se requieren tanto para la salud del sistema económico in- ternacional, con el fin de evitar el contagio de crisis potencialmente sistémicas, como para la búsqueda del bien común de los pueblos en su conjunto. Todo lo dicho hasta ahora no afecta sólo a entidades fuera de nuestro control, sino también den- tro de la esfera de nuestra responsa- bilidad. Esto significa que tenemos a nuestra disposición herramien- tas importantes para contribuir a resolver muchos problemas. Por ejemplo, los mercados viven gra- cias a la oferta y demanda de bie- nes; en este sentido, cada uno de nosotros puede influir de modo decisivo en la configuración de esa demanda. Por lo tanto, es importante un ejercicio crítico y responsable del consumo y ahorro. Hacer la com- pra (acción cotidiana con la que nos dotamos de lo necesario para 47 Cf. Benedicto XVI, Discurso al Cuer- po Diplomático acreditado ante la Santa Sede (8 de enero de 2007): AAS 99 (2007), 73. vivir) implica también una selec- ción entre los diversos productos que ofrece el mercado. Es una op- ción que a menudo realizamos de manera inconsciente, comprando bienes cuya producción se reali- za, por ejemplo, a través de cade- nas productivas donde es normal la violación de los más elementa- les derechos humanos, o gracias a empresas cuya ética no conoce otros intereses sino los de la ga- nancia de sus accionistas a cual- quier costo. Es necesario seleccionar aque- llos bienes de consumo detrás de los cuales hay un proceso ética- mente digno, ya que incluso a tra- vés del gesto —aparentemente banal— del consumo expresamos una ética, y estamos llamados a to- mar partido ante lo que beneficia o daña al hombre concreto. Alguien ha hablado, en este sentido, de “votar con la cartera”: se trata de votar diariamente en el mercado a favor de lo que ayuda al verdadero bienestar de todos nosotros y re- chazar lo que lo perjudica. 48 Las mismas reflexiones deben hacerse en relación a la gestión de los propios ahorros, dirigiéndo- los, por ejemplo, hacia aquellas empresas que operan con crite- 48 Cf. Id. Caritas in veritate, 66: AAS 101 (2009), 699.
200 La Cuestión Social Año 27, n. 2 rios claros, inspirados en una ética respetuosa del hombre y de todos los hombres en un horizonte de responsabilidad social. 49 Y, más en general, cada uno está llamado a cultivar prácticas de producción de riqueza que sean congruentes con nuestra índole relacional y tendentes al desarrollo integral de la persona. Conclusión Frente a la inmensidad y omni- presencia de los actuales sistemas económico-financieros, nos pode- mos sentir tentados a resignar- nos al cinismo y pensar que, con nuestras pobres fuerzas, no po- demos hacer mucho. En realidad, cada uno de nosotros puede ha- cer mucho, especialmente si no se queda solo. Muchas asociaciones de la so- ciedad civil son, en este sentido, una reserva de conciencia y res- ponsabilidad social de la que no podemos prescindir. Hoy más que nunca, estamos llamados a vigilar como centinelas de la vida buena y hacernos intérpretes de un nue- vo protagonismo social, basando nuestra acción en la búsqueda del bien común y fundándola sobre 49 Cf. Pontificio Consejo Justicia y Paz, Compendio de la doctrina social de la Iglesia, 358. sólidos principios de solidaridad y subsidiariedad. Cada gesto de nuestra libertad, aunque pueda parecer frágil e in- significante, si orienta realmente al auténtico bien, se apoya en Aquel que es Señor bueno de la historia y se convierte en parte de una positividad que va más allá de nuestras pobres fuerzas, sumando indisolublemente todos los actos de buena voluntad en una red que une el cielo con la tierra, verdade- ro instrumento de humanización del hombre y del mundo. Esto es lo que necesitamos para vivir bien y nutrir una esperanza que esté a la altura de nuestra dignidad de personas humanas. La Iglesia, madre y maestra, consciente de haber recibido en don un inmerecido depósito, ofre- ce a hombres y mujeres de todos los tiempos los recursos para una esperanza fiable. María, madre del Dios hecho hombre por nosotros, tome de la mano nuestros cora- zones y los guíe en la sabia cons- trucción de aquel bien que su Hijo Jesús, a través de su humanidad hecha nueva por el Espíritu Santo, ha venido a inaugurar para la sal- vación del mundo. El Sumo Pontífice Francisco, en la audiencia concedida al prefecto
201 La Cuestión Social AÑO 27, N. 2 de la Congregación para la Doctri- na de la Fe, ha aprobado las presen- tes consideraciones, decididas en la sesión ordinaria de este dicaste- rio, y ha ordenado su publicación. Dado en Roma el 6 de enero de 2018, Solemnidad de la Epifanía del Señor. Luis F. Ladaria, S.I. Arzobispo titular de Thibica Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe Giacomo Morandi Arzobispo titular de Cerveteri Secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe Peter Card. Turkson Prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral Bruno Marie Duffé Secretario del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral
Maestría en Pensamiento Social Cristiano Universidad Católica Lumen Gentium-IMDOSOC La Iglesia se preocupa por las cuestiones sociales de nuestro tiempo como pobreza, desigual- dad, deterioro socio-ambiental, mi- graciones forzadas, diversos tipos de violencias y exclusiones, dere- chos humanos…; todo esto repre- senta un reto para los creyentes. Esa preocupación, desde el Pen- samiento Social Cristiano (PSC), busca generar una reflexión seria, crítica y profunda en torno a los grandes acontecimientos y proble- máticas que se viven a nivel social como consecuencia de esta reali- dad. Los valores fundamentales de la persona, vista en su dimensión individual y social, son la base de su análisis y reflexión. Además, se trata de vincular dicha reflexión a la acción efectiva que contribuya a buscar los valores del Reino: Justi- cia y Paz. Por ello, la relectura del Evange- lio en la perspectiva de la cultura contemporánea, que propone el PSC, requiere un diálogo y trabajo cercano con otras disciplinas o sa- beres distintos pero complemen- tarios, que enriquecen no sólo los conocimientos, sino también las metodologías, programas y proce- sos de enseñanza-aprendizaje. En el desarrollo del PSC, mu- cho ha contribuido la Iglesia en América Latina. La conferencia de Medellín constituyó un momen- to decisivo en la maduración de la conciencia social de la Iglesia continental, misma que se vio re- flejada en la denuncia profética de la escandalosa situación de injus- ticia y violencia institucionalizada que se vivía en el continente. Las posteriores asambleas del Con- sejo Episcopal Latinoamericano también renovaron su compro- miso por la justicia y aportaron nuevos elementos al pensamien- to social cristiano, siempre desde la realidad propia y tomando en cuenta los diferentes momentos históricos que la han caracterizado e interpelado. América Latina es un continente con fuertes raíces cristianas que en los últimos años se están vien- do cuestionadas e incluso olvida-
das; poder ofrecer una reflexión que vincule los valores ético-reli- giosos con el compromiso social, es el principal objetivo del pen- samiento social cristiano. En es- te sentido, seguimos viviendo en un mundo donde hay millones de personas “descartadas”, como ha denunciado repetidamente el Pa- pa Francisco. Para hacer frente a esta realidad, se requiere de profesionales crea- tivos, formados en valores y res- ponsabilidad social para que con su trabajo se favorezca la cons- trucción de estructuras más justas y humanas. Análisis político y económico de la realidad en América Latina Ética social en el Antiguo Testamento Teología de la persona y la sociedad Análisis cultural y religioso de la realidad en América Latina Evangelio, Sociedad y DDHH en México Ética social en el Nuevo Testamento Conformación del ethos social Seminario de Titulación I Economía, medio ambiente y pobreza Corrupción, ética e integridad Ética social en América Latina Génesis e historia del pensamiento social cristiano Políticas públicas y ciudadanía Compromiso social de la Iglesia en América Latina Alternativas económicas para el desarrollo social Seminario de Titulación II Por lo anterior, la maestría en PSC que ofrece la Universidad Católica Lumen Gentium y el IMDOSOC busca formar profesio- nales que aporten criterios éticos en sus ámbitos de trabajo; que co- nozcan los fundamentos, aportes y elementos del pensamiento so- cial cristiano a fin de reconocer- lo como una valiosa herramienta en la construcción de estructuras sociales, económicas, políticas y culturales más humanas. Dicha maestría tiene reconoci- miento de la SEP y cuenta con el siguiente programa de estudios:
Esta edición de La Cuestión Social consta de 700 ejemplares y se imprimió en MG Advanced Prepress Technology, S.A. de C.V. Canal Leningrado Mz. 34 Lt.12, Col. Insurgentes 09750, Ciudad de México, impvarel@hotmail.com Tel. 56900463.