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La Cuestión Social
Año 27, n. 1
revela lo que es el ser humano,
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si-
no, sobre todo, discernir el paso de
Dios en ella y, más precisamente,
ver qué realidades, qué procesos
en marcha, vehiculan el impul-
so del Espíritu de Dios,
4
que des-
de la Pascua es explícitamente el
de Jesús.
La voluntad de Dios para
América Latina es el desarro-
llo integral; eso es lo que pro-
mueve el Espíritu; entregarse a
esa tarea es coincidir
con el Espíritu
Releyendo atentamente, una vez
más, los documentos de Medellín,
me he reafirmado en mi convic-
ción de que lo más repetido en
ellos como criterio —es decir, el
3 “La Iglesia ha buscado comprender
este momento histórico del hom-
bre latinoamericano a la luz de la
Palabra, que es Cristo, en quien se
manifiesta el misterio del hombre”
(Introducción, 1).
4 “El Pueblo de Dios, movido por la fe
que le impulsa a creer que quien lo
conduce es el Espíritu del Señor, que
llena el universo, procura discernir
en los acontecimientos, exigencias y
deseos, de los cuales participa junta-
mente con sus contemporáneos, los
signos verdaderos de la presencia o
de los planes de Dios. La fe todo lo
ilumina con nueva luz y manifiesta
el plan divino sobre la entera vo-
cación del hombre. Por ello, orienta
la mente hacia soluciones plena-
mente humanas” (GS, 11).
juzgar— es que la voluntad de
Dios para América Latina es el de-
sarrollo integral y que, por tanto,
quien vive empeñado en que se
dé, no sólo hace la voluntad de
Dios, sino que es movido en su
empeño por la fuerza del Espíritu,
que es la que en el fondo nos mue-
ve a “pasar de condiciones de vida
menos humanas a más humanas”.
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Ahora bien, el desarrollo que pro-
mueven los obispos nada tiene que
ver con el desarrollismo, que fue
y sigue siendo la propuesta de las
corporaciones mundializadas y
de sus socios latinoamericanos.
Por el contrario, se deslinda ex-
presamente de él, y por eso espe-
cifica muy detenidamente en cada
documento los diversos aspectos
que contiene el que, para distin-
guirlo del desarrollismo, llama
‘verdadero desarrollo’, ‘desarrollo
del hombre’ o ‘desarrollo integral’,
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y además analiza cada aspecto, no
yuxtapuestos, sino armónicamen-
te conjuntados en cuanto que ata-
ñen a cada una de las dimensiones
del ser humano.
Esta convicción cristiana de los
redactores de Medellín se basa en
5 Medellín, “Introducción” n° 6, citan-
do a la Populorum progressio, 20-21.
6 “Verdadero desarrollo” (Intr. 6), “de-
sarrollo del hombre” (IV,9; XII,10),
“desarrollo integral” (I,5.15;II,14;III,
7;IV,2.6.8.8.16;XI,19;XIII,33).