
186
La Cuestión Social
Año 26, n. 2
En efecto, la Biblia considera a la
naturaleza como espejo que refle-
ja la belleza del Creador y que el
creyente debe respetar. Herede-
ros de esta tradición son las visio-
nes de Francisco de Asís, Juan de
la Cruz, la contemplación para al-
canzar amor de Ignacio de Loyola
y el aprecio de la naturaleza en la
vida monástica: “Bernardus valles,
montes Benedictus amabat, oppida
Franciscus, magnas Ignatius ur-
bes”. El Papa Francisco nos exhor-
ta a que “recojamos también algo
de la larga tradición del monacato”
(LS, 126).
Para confirmar lo anterior, ob-
servemos que en el relato sapien-
cial del Génesis, Adán recibe el
mandato de Dios de cultivar (en
hebreo, ˁabodah) y guardar la tie-
rra (en hebreo, shamar). Ambos
verbos tendrían un sentido cul-
tural, sacerdotal, pues aparecen
en otros textos del Pentateuco en
referencia al servicio de los levi-
tas.
6
El segundo relato de la crea-
ción, Génesis (2), habla del jardín
del paraíso, y el hombre tiene por
misión “guardarlo y cultivarlo”.
Por consiguiente, se trata no tan-
del mundo”. Laudato Sí’, 67, cfr. Gn
2,15.
6
Cfr. Nmeros 3,7-8; 8,26; 18,5-6.
Véase Hahn, Scott. Lo primero es el
amor, Madrid: Ed. Rialp, 6ª. 2012,
p. 71.
to de un dominio despótico sobre
la tierra, sino de un dominio res-
ponsable del que tiene que dar
cuenta, pues como reza el salmo:
“del Señor es la tierra y toda su
plenitud”. Lo anterior lo confirma
un texto del Levítico (25, 23): “No
venderéis para siempre la tierra,
porque la tierra es mía y vosotros
sois advenedizos y colonos míos”.
En efecto, la tierra es un magnífico
regalo, es el planeta conocido con
mayor cantidad de oxígeno y ni-
trógeno y con menor cantidad de
dióxido de carbono.
7
Además, con-
tiene aproximadamente la misma
proporción de agua que el cuer-
po humano.
8
7
Un magnífico libro a este respecto
es el de Eugene P. Odum, Ecología,
México, Nueva Editorial Interame-
ricana, 1971: “Administración del
agua”, pp. 458-461, “Desechos, aguas
negras” pp. 478,481, 487, “Índice
de calidad” p. 484. También puede
consultarse el estudio realizado en
México por: Ibáñez Cornejo Jorge
G., Margarita Hernández Esparza,
Mono Mohan Singh, María del Car-
men Doria Serrano, Arturo Fregoso
Infante, Química ambiental, México,
McGraw-Hill, 2014.
8
Se cuenta que dos estudiantes de
doctorado en Química estaban pla-
ticando fuera de la facultad cuan-
do pasó una rubia despampanante.
Uno de ellos le dijo al otro: “¿Vis-
te esa chica?”. “Sí —respondió el
otro—. Y pensar que el 60% es
agua”. “Sí —comentó el primero—,
¡pero qué bien distribuida!”.