101 La Cuestión Social AÑO 26, N. 2 Presentación La segunda edición de La cues- tión social de 2018 pone sobre la mesa, entre otros temas, el drama de la migración y los acuerdos in- ternacionales que se están gestan- do a favor de este sector vulnerable de la población mundial. La “Declaración de Nueva York para los Refugiados y los Migran- tes” es un documento, producto de una reunión en la Sede de las Naciones Unidas de Jefes de Esta- do y Gobierno, donde se pone de manifiesto el conocimiento de los gobiernos sobre el tema de los des- plazamientos humanos, no como una amenaza, sino como un fenó- meno que cobra relevancia por la masificación que ha adquirido; un punto importante del documento es que se presentan compromisos para proteger la integridad de los refugiados y los migrantes de for- ma integral, lo que da una luz de esperanza de que se genere con- ciencia acerca de esta situación que aqueja a familias y que cobra vidas año con año por las estrictas medidas fronterizas y deshumani- zadoras que enfrentan. Siguiendo con el tema migrato- rio, “Hacia los pactos globales so- bre migrantes y refugiados 2018” recoge dos textos muy valiosos de cara a lo que podría ser una refor- ma mundial en pro de los dere- chos y la dignidad de las personas desplazadas: por una parte, está el mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2018, donde resal- ta los cuatro verbos que debemos seguir con los migrantes desde nuestra fe cristiana (acoger, pro- teger, promover e integrar), don- de pone en el centro del fenómeno migratorio a la persona y su dig- nidad inherente y se preocupa no sólo por un recibimiento cordial al hermano extranjero, sino por la completa integración en la comu- nidad a la que llega. Asimismo, se presentan veinte puntos en busca de ser integrados o tomados en cuenta para los pactos globales promovidos por la ONU, y que tie- nen relación directa con los cuatro verbos que el Papa señala en el mensaje antes señalado; esta serie de puntos abordan políticas inter- nacionales que son asequibles y que abordan tanto el mejoramien- to social de los países expulsores, como el apoyo que deberían re- cibir los países receptores de mi- grantes. En estos dos valiosos
102 La Cuestión Social Año 26, n. 2 textos se privilegia la idea central de que los migrantes enriquecen la sociedad en la que se integran, opuesto a la visión actual que les criminaliza y rechaza. José Andrés Bravo Henríquez nos comparte “La formación po- lítica del cristiano: una reflexión sobre la dimensión política del Evangelio”, tema ad hoc con el pro- ceso electoral que tenemos a la vuelta de la esquina. Este artículo destaca la tarea urgente de formar a los cristianos en el auténtico sen- tido de la política, apoyados por los valores del Evangelio y la Doc- trina Social de la Iglesia. Podremos presenciar un recorrido de pasa- jes bíblicos y citas del Magisterio donde podremos notar que nues- tra labor política no se trata de un invitación a contribuir a la socie- dad, sino de una obligación para los creyentes que buscan crear el Reino de Dios aquí en la tierra. En “Laudato Si’ y el problema del agua”, de Víctor Manuel Pérez Valera, el líquido vital juega un papel importante no sólo en la encíclica ecológica del Papa Fran- cisco, sino en diversos pasajes bíblicos, poemas de Amado Ner- vo y en la urgencia que tenemos de cuidar este importantísimo re- curso. Otro de los aciertos de este texto es que echa abajo una acusa- ción con la que se le suele increpar con frecuencia al cristiano: aque- lla que considera el malentendido pasaje bíblico de someter a la na- turaleza a nuestros designios, un supuesto antropocentrismo radi- cal; pero es gracias a este artículo que Pérez Valera rescata diversas interpretaciones, así como textos y declaraciones donde el cristiano busca la armonía de su entorno al ser parte de la Creación, y parte fundamental de dicha Creación es el agua, que cada vez es más escasa y peor aprovechada en esta socie- dad consumista de nuestros días. Es Laudato Si’ un grito de socorro para que todos, como comunidad humana, la cuidemos de nosotros mismos, en nuestro beneficio. Finalmente, cerramos esta edi- ción de La cuestión social con la reseña del libro Pensamiento so- cial cristiano abierto al siglo XXI, redactada por José Roberto Men- dirichaga. Se tratan temas im- portantes para la doctrina social cristiana de nuestros días, como la globalización, la ecología, el trabajo, política, educación, mi- gración, etc. Sin duda, una buena reseña que nos invita a profundi- zar en este libro, editado por José Sols Lucia.
103 La Cuestión Social AÑO 26, N. 2 Directorio CONSEJO DIRECTIVO Presidente Honorario Vitalicio: Emmo. Sr. Cardenal Roger Etchegaray. Presidente Honorario Vitalicio: †Lorenzo Servitje Sendra. Presidente Honorario Vitalicio: †Salvador Domínguez Reynoso. PRESIDENTE María Lucila Servitje Montull. VICEPRESIDENTES José Enrique Mendoza Delgado. Eduardo Garza Cuéllar. TESORERO Sergio Castro Toledo. SECRETARIO Manuel Gómez Díaz. VOCALES Maria del Pilar Mariscal Servitje P. J. Benjamín Fernando Bravo Pérez VOCALES DEL CONSEJO Raúl González Schmal, Francisco Javier Albarrán González, Rosario del Carmen Alfaro Osorio, Federico Altbach Núñez, Germán Araujo Mata, Martha Aviña de Chávez, Mariano Azuela Güitrón, Javier Ballesteros de León, Jesús Antonio Damian Basurto, Constantino de Llano Marhx, Mons. Guillermo Francisco Escobar Galicia, P. Mario Ángel Flores Ramos, Rafael Ibarra Farfán, Conrado Antonio Larios Prado, Documentos, ensayos, comentarios y reseñas de libros acerca de lo social
104 La Cuestión Social Año 26, n. 2 Mauricio Limón Aguirre, Alejandro Ma. Latapí Díaz, P. Manuel Olimón Nolasco, Tomas G. Reynoso Ruíz, Adrián Ruiz de Chávez, María Eugenia Romo de Murrieta, María de la Paz Sáenz de Soberón, Arcadio Valenzuela Valenzuela, Luis Javier Rubio Guerrero, OP. COMISIÓN DE VIGILANCIA María Luisa Aspe Armella, Rogerio Casas-Alatriste Hernández, José Ignacio Mariscal Torroella, Juan Murguía Pozzi, Óscar Ortiz Sahagún y Román Uribe Michel. Director General: Jorge Navarrete Chimés. La Cuestión Social, es una publicación trimestral editada y publicada por la Asociación Mexicana de Promoción y Cultura Social, A. C., a través del Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana, con dirección en Pedro Luis Ogazón n. 56, Col. Guadalupe Inn, CP 01020, México, DF, Tels. 56614465, 56614169. E-mail: comunica@imdosoc.org www.imdosoc.org Responsable de la edición: Jorge Navarrete Chimés. Registro de correspondencia de 2a. Clase expedido en la Dirección General de Correos Publicación Periódica. Registro No. 129-93. Certificado de Licitud de Contenido (pendiente). Certificado de Licitud de Título (pendiente). No. de Reserva al Título del Derecho de Autor (pendiente). Registro ISSN en trámite. Distribución directa en el IMDOSOC. Esta edición de La Cuestión Social constan de 700 ejemplares y se imprimió en MG Advanced Prepress Technology, S.A. de C.V. Canal Leningrado Mz. 34 Lt. 12, Col. Insurgentes, 09750, Ciudad de México, Tel: 5690 0463, impvarel@hotmail.com. Coordinador de contenidos: Gerardo Cruz González Diseño: Minerva Lizeth Mondragón Garduño Corrección de estilo: A. Alfonso Muñoz Chávez Suscripciones: martha.crm@imdosoc.org Los artículos publicados reflejan el punto de vista del autor y no necesariamente el de la Asociación Mexicana de Promoción y Cultura Social, A. C. No se devuelven originales no solicitados. Queda estrictamente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos e imágenes de la publicación sin previa autorización de la Asociación Mexicana de Promoción y Cultura Social, A. C. Precio del ejemplar: $ 100. 00 Suscripción anual: $ 330. 00 Suscripción para el extranjero Dlls. 80. 00
105 La Cuestión Social AÑO 26, N. 2 I. Introducción 1. La humanidad ha estado en movimiento desde los tiempos más antiguos. Algunas personas se desplazan en busca de nue- vas oportunidades económicas y nuevos horizontes. Otras lo hacen para escapar de los conflictos ar- mados, la pobreza, la inseguridad alimentaria, la persecución, el te- rrorismo o las violaciones y los abusos de los derechos humanos. Hay otras personas que se despla- zan por los efectos adversos del cambio climático o de desastres naturales —algunos de los cuales pueden estar vinculados al cambio climático— u otros factores am- bientales. Muchos se trasladan debido a varios de esos motivos. Declaración de Nueva York para los Refugiados y los Migrantes 2. Hemos examinado hoy la me- jor manera en que la comunidad internacional debe responder al creciente fenómeno mundial de los grandes desplazamientos de refugiados y migrantes. 3. En la actualidad, estamos en presencia de una movilidad hu- mana que ha alcanzado un nivel sin precedentes. Más personas que nunca viven un país distinto de aquel donde nacieron. En to- dos los países del mundo hay mi- grantes que, en su mayoría, se trasladan de un lugar a otro sin in- cidentes. El número de migrantes crece a un ritmo más rápido que el de la población mundial, y en 2015 ascendió a más de 244 millo- nes. Sin embargo, hay aproxima- La Asamblea General, aprueba el siguiente documento final de la reunión plenaria de alto nivel sobre la respuesta a los grandes desplazamientos de refugiados y migrantes: Declaración de Nueva York para los Refugiados y los Migrantes Nosotros, los Jefes de Estado y de Gobierno y altos representantes, reunidos en la Sede de las Naciones Unidas en Nueva York el 19 de septiembre de 2016 para examinar la cuestión de los grandes desplazamientos de refugiados y migrantes, hemos aprobado la siguiente declaración política:
106 La Cuestión Social Año 26, n. 2 damente 65 millones de personas desplazadas por la fuerza, entre ellas más de 21 millones de refu- giados, 3 millones de solicitantes de asilo y más de 40 millones de desplazados internos. 4. Al aprobar hace un año la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, 1 reconocimos clara- mente la contribución positiva de los migrantes al crecimiento inclusivo y al desarrollo sosteni- ble. Nuestro mundo es un mundo mejor gracias a esa contribución. Los beneficios y las oportunidades que ofrece la migración segura, ordenada y regular son considera- bles y a menudo se subestiman. En cambio, el desplazamiento forzoso y la migración irregular de perso- nas en grandes movimientos sue- len plantear problemas complejos. 5. Reafirmamos los propósitos y principios de la Carta de las Nacio- nes Unidas. Reafirmamos tambin la Declaración Universal de De- rechos Humanos 2 y recordamos los principales tratados interna- cionales de derechos humanos. Reafirmamos, y protegeremos plenamente, los derechos huma- nos de todos los refugiados y mi- grantes, independientemente de su condición; todos son titulares 1 Resolución 70/1. 2 Resolución 217 A (III). de derechos. En nuestra respues- ta respetaremos plenamente el derecho internacional y el dere- cho internacional de los derechos humanos y, cuando proceda, el derecho internacional de los re- fugiados y el derecho internacio- nal humanitario. 6. Aunque el trato que se les dis- pensa se rige por marcos jurídi- cos separados, los refugiados y los migrantes tienen los mismos de- rechos humanos universales y li- bertades fundamentales. Afrontan también muchos problemas co- munes y tienen vulnerabilidades similares, incluso en el contexto de los grandes desplazamientos. Cabe entender que el término ‘grandes desplazamientos’ refleja una serie de consideraciones, en- tre ellas las siguientes: el número de personas que llegan; el contex- to económico, social y geogrfico; la capacidad de respuesta del Estado receptor; y las repercu- siones de un desplazamiento de carácter repentino o prolongado. El término no abarca, por ejemplo, las corrientes habituales de mi- grantes de un país a otro. En los grandes desplazamientos pueden darse corrientes mezcladas, inte- gradas por refugiados o migrantes que se trasladan por motivos di- ferentes, pero que pueden seguir rutas similares.
107 La Cuestión Social AÑO 26, N. 2 7. Los grandes movimientos de refugiados y migrantes tie- nen ramificaciones políticas, económicas, sociales y humanita- rias y para el desarrollo y los de- rechos humanos que traspasan todas las fronteras. Se trata de fenómenos mundiales que exigen enfoques y soluciones mundiales. Ningún Estado puede por sí solo gestionar esos desplazamientos. Los países vecinos o los de tránsito, en su mayoría países en desa- rrollo, son afectados de manera desproporcionada y, en muchos casos, su capacidad se ha visto se- riamente desbordada, lo que afec- ta la cohesión social y económica y el desarrollo propios. Además, las crisis de refugiados prolonga- das se han vuelto habituales y tie- nen repercusiones a largo plazo para los propios afectados y para los países y las comunidades que los acogen. Se necesita una mayor cooperación internacional para ayudar a los países y las comuni- dades de acogida. 8. Expresamos nuestra profun- da solidaridad y apoyo a los millo- nes de personas que, en diferentes partes del mundo, por motivos que escapan a su control, se ven obliga- dos a desarraigarse y, junto con sus familias, a abandonar sus hogares. 9. Los refugiados y los migran- tes involucrados en grandes mo- vimientos de personas a menudo enfrentan un calvario desespera- do. Muchos corren grandes ries- gos al emprender viajes peligrosos a los que tal vez no sobrevivirán. Algunos se ven obligados a em- plear los servicios de grupos delic- tivos, incluidos los traficantes de personas, y otros pueden caer en manos de esos grupos o convertir- se en víctimas de la trata. Incluso después de llegar a su destino, les espera un recibimiento y un futu- ro inciertos. 10. Estamos decididos a salvar vidas. El desafío que enfrentamos es, ante todo, moral y humanitario. Estamos decididos también a en- contrar soluciones de largo plazo y sostenibles. Lucharemos con to- dos los medios a nuestro alcance contra los abusos y la explotación que sufre el incontable número de refugiados y migrantes que se en- cuentran en situación vulnerable. 11. Reconocemos que comparti- mos la responsabilidad de gestio- nar los grandes desplazamientos de refugiados y migrantes de ma- nera humana, respetuosa, compa- siva y centrada en las personas. Acometeremos esa tarea median- te la cooperación internacional, reconociendo al mismo tiempo que hay capacidades y recursos diversos para responder a esos movimientos. La cooperación in-
108 La Cuestión Social Año 26, n. 2 ternacional y, en particular, la cooperación entre los países de origen o nacionalidad, de tránsito y de destino, es ahora más impor- tante que nunca; en este mbito, una cooperación en la que todos salen ganando reporta beneficios considerables para la humanidad. Los grandes desplazamientos de refugiados y migrantes requieren un apoyo amplio en materia de políticas, asistencia y protección, en consonancia con las obligacio- nes que incumben a los Estados en virtud del derecho internacio- nal. Recordamos también nuestra obligación de respetar plenamen- te sus derechos humanos y liberta- des fundamentales y destacamos que necesitan vivir su vida en con- diciones de seguridad y dignidad. Nos comprometemos a apoyar a las personas afectadas actualmen- te, así como a quienes formarán parte de grandes desplazamientos en el futuro. 12. Estamos decididos a abor- dar las causas profundas de los grandes desplazamientos de re- fugiados y migrantes, e incluso a intensificar las gestiones para prevenir las situaciones de crisis en las etapas iniciales, sobre la base de la diplomacia preventiva. También haremos frente a esas causas mediante la prevención y la solución pacífica de los conflic- tos, una mayor coordinación de las actividades de asistencia humani- taria, desarrollo y consolidación de la paz, la promoción del Estado de derecho en los planos nacional e internacional y la protección de los derechos humanos. De manera análoga, nos ocuparemos de los desplazamientos causados por la pobreza, la inestabilidad, la marginación y la exclusión y la fal- ta de oportunidades económicas y de desarrollo, prestando espe- cial atención a las poblaciones más vulnerables. Trabajaremos con los países de origen para reforzar su capacidad. 13. Todos los seres humanos nacen libres e iguales en digni- dad y derechos. Todo ser humano tiene derecho, en todas partes, al reconocimiento de su personali- dad jurídica. Recordamos nues- tras obligaciones, contraídas en virtud del derecho internacional, que prohíben todo tipo de dis- criminación por motivos de ra- za, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cual- quier otra condición social. Sin embargo, en muchas partes del mundo observamos, con gran preocupación, respuestas cada vez más xenófobas y racistas ante los refugiados y los migrantes.
109 La Cuestión Social AÑO 26, N. 2 14. Condenamos enérgicamente los actos y las manifestaciones de racismo, discriminación racial, xenofobia y formas conexas de in- tolerancia contra los refugiados y los migrantes, así como los este- reotipos que se les suelen aplicar, especialmente los basados en la religión o las creencias. La diver- sidad enriquece a todas las socie- dades y contribuye a la cohesión social. La demonización de los refugiados o migrantes atenta gravemente contra los valores de dignidad e igualdad de todos los seres humanos que hemos prome- tido defender. Reunidos hoy en las Naciones Unidas, el lugar donde nacieron y se custodian esos valo- res universales, lamentamos todas las manifestaciones de xenofobia, discriminación racial e intoleran- cia. Adoptaremos una serie de medidas para contrarrestar esas actitudes y comportamientos, en particular con respecto a los deli- tos motivados por los prejuicios, el discurso de odio y la violencia racial. Acogemos con beneplácito la campaña mundial de lucha con- tra la xenofobia propuesta por el Secretario General y la llevaremos adelante en cooperación con las Naciones Unidas y todos los inte- resados pertinentes, de conformi- dad con el derecho internacional. La campaña pondrá de relieve, en- tre otras cosas, el contacto directo y personal entre las comunidades de acogida y los refugiados y mi- grantes, y resaltará las contribucio- nes positivas de estos últimos, así como nuestra humanidad común. 15. Invitamos al sector privado y a la sociedad civil, incluidas las organizaciones de refugiados y migrantes, a que participen en alianzas de múltiples interesados para apoyar los esfuerzos por cumplir los compromisos que asu- mimos hoy día. 16. En la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, prometi- mos que nadie se quedaría atrás. Declaramos que deseábamos ver cumplidos los objetivos de desa- rrollo sostenibles y sus metas para todas las naciones y los pueblos y para todos los sectores de la socie- dad. Afirmamos tambin que nos esforzaríamos por llegar primero a los ms rezagados. Reafirmamos hoy los compromisos relacionados con las necesidades específicas de los migrantes o refugiados. En la Agenda 2030 se plantea claramen- te, entre otras cosas, que facilita- remos la migración y la movilidad ordenadas, seguras, regulares y responsables de las personas, in- cluso mediante la aplicación de políticas migratorias planificadas y bien gestionadas. Las necesida- des de los refugiados, los despla- zados internos y los migrantes se reconocen expresamente.
110 La Cuestión Social Año 26, n. 2 17. La implementación de todas las disposiciones pertinentes de la Agenda 2030 permitirá reforzar la contribución positiva que hacen los migrantes al desarrollo sostenible. Al mismo tiempo, se podrán enca- rar muchas de las causas funda- mentales de los desplazamientos forzosos, lo que ayudará a crear condiciones más favorables en los países de origen. Al reunirnos hoy, un año después de la aprobación de la Agenda 2030, afir- mamos que estamos decididos a aprovechar todo el pleno de la Agenda en favor de los refugiados y los migrantes. 18. Recordamos el Marco de Sendai para la Reducción del Ries- go de Desastres 2015-2030 3 y sus recomendaciones sobre las me- didas para mitigar los riesgos asociados a los desastres. Los Es- tados que han firmado y ratifica- do el Acuerdo de París sobre el Cambio Climático 4 acogen con be- neplácito ese acuerdo y están com- prometidos con su aplicación. Reafirmamos la Agenda de Acción de Addis Abeba de la Tercera Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo, 5 incluidas las disposiciones que 3 Resolución 69/283, anexo II. 4 Véase FCCC/CP/2015/10/Add.1, decisión 1/CP.21, anexo 5 Resolución 69/313, anexo se aplican a los refugiados y los migrantes. 19. Tomamos nota del informe del Secretario General, titulado “En condiciones de seguridad y dignidad: respuesta a los grandes desplazamientos de refugiados y migrantes”, 6 preparado en cum- plimiento de la decisión 70/539 de la Asamblea General, de 22 de diciembre de 2015, como parte de los preparativos de esta reunión de alto nivel. Si bien reconocemos que las conferencias siguientes concluyeron sin resultados acor- dados a nivel intergubernamen- tal o tuvieron alcance regional, tomamos nota de la Cumbre Hu- manitaria Mundial, celebrada en Estambul (Turquía) los días 23 y 24 de mayo de 2016, la reunión de alto nivel sobre las cuestiones de la responsabilidad compartida de todos los países y las vías de admisión de refugiados sirios, con- vocada por la Oficina del Alto Co- misionado de las Naciones Unidas para los Refugiados y celebrada el 30 de marzo de 2016, la Conferen- cia de Apoyo a Siria y la Región, celebrada en Londres el 4 de febre- ro de 2016, y la conferencia sobre promesas de contribuciones para los refugiados somalíes, celebrada en Bruselas el 21 de octubre de 2015. Si bien reconocemos que 6 A/70/59
111 La Cuestión Social AÑO 26, N. 2 las iniciativas siguientes tienen carácter regional y se aplican únicamente a los países que par- ticipan en ellas, tomamos nota de iniciativas regionales como el Pro- ceso de Bali sobre el Trfico Ilícito de Migrantes, la Trata de Personas y los Delitos Transnacionales Co- nexos, la Iniciativa de la Unión Eu- ropea y el Cuerno de África sobre Rutas Migratorias y la Iniciativa de la Unión Africana y el Cuerno de frica sobre el Trfico Ilícito de Migrantes y la Trata de Personas (el proceso de Jartum), el Proceso de Rabat, el Plan de Acción de La Valetta y la Declaración y Plan de Acción del Brasil. 20. Reconocemos el gran número de personas desplazadas dentro de las fronteras nacionales y la posi- bilidad de que esas personas so- liciten protección y asistencia en otros países como refugiados o mi- grantes. Observamos que es nece- sario reflexionar sobre estrategias eficaces para garantizar de manera apropiada la prestación de asisten- cia a los desplazados internos y su protección, y para prevenir y redu- cir esos desplazamientos. 21. Hemos aprobado hoy una serie de compromisos que se apli- can tanto a los refugiados como a los migrantes, así como conjuntos separados de compromisos con respecto a los refugiados y los migrantes. Al asumirlos, tenemos en cuenta las distintas realida- des, capacidades y niveles de de- sarrollo nacionales y respetamos las políticas y prioridades de cada país. Reafirmamos nuestra adhe- sión al derecho internacional y ponemos de relieve que la presen- te declaración y sus anexos habrán de aplicarse de manera compatible con los derechos y las obligaciones de los Estados en virtud del dere- cho internacional. Aunque algunos compromisos se aplican principal- mente a un grupo, también pue- den ser aplicables al otro grupo. Además, si bien todos los com- promisos están enmarcados en el contexto de los grandes despla- zamientos que examinamos hoy, muchos pueden aplicarse también a la migración regular. En el anexo I de la presente declaración, figura un marco de respuesta integral pa- ra los refugiados y se esbozan los pasos necesarios para concertar en 2018 un pacto mundial sobre la cuestión de los refugiados, mientras que en el anexo II se es- tablecen medidas para concertar en 2018 un pacto mundial para la migración segura, ordenada y regular.
112 La Cuestión Social Año 26, n. 2 II. Compromisos que se aplican tanto a los refugiados como a los migrantes 22. Subrayando la importancia de adoptar un enfoque integral de las cuestiones pertinentes, ga- rantizaremos que se dé a todas las personas que llegan a nues- tros países, en particular las que formen parte de grandes movi- mientos —ya sean refugiados o migrantes— una acogida rápida, respetuosa, humana y digna, que se centre en las personas y ten- ga en cuenta las cuestiones de género. Garantizaremos también el pleno respeto y la protección de sus derechos humanos y liber- tades fundamentales. 23. Reconocemos, y las aten- deremos de conformidad con las obligaciones que nos incumben en virtud del derecho internacional, las necesidades especiales de to- das las personas que se encuen- tran en situación vulnerable y que viajan durante los grandes desplazamientos de refugiados y migrantes, como las mujeres en situación de riesgo, los niños —especialmente los menores no acompañados o separados de sus familias—, los miembros de minorías étnicas y religiosas, las víctimas de la violencia, las perso- nas de edad, las personas con dis- capacidad, las personas que son objeto de discriminación —por el motivo que sea—, los pueblos indígenas, las víctimas de la trata de personas y las víctimas de la explotación y los abusos cometi- dos en el contexto del trfico ilícito de migrantes. 24. Reconociendo que los Esta- dos tienen derechos y responsabi- lidades en la gestión y el control de sus fronteras, aplicaremos proce- dimientos de control de fronteras que sean conformes con las obli- gaciones aplicables en virtud del derecho internacional, incluido el derecho internacional de los derechos humanos y el derecho internacional de los refugiados. Promoveremos la cooperación in- ternacional en materia de gestión y control de las fronteras como un elemento importante de la se- guridad de los Estados, incluidas las cuestiones relativas a la lucha contra la delincuencia organizada transnacional, el terrorismo y el comercio ilícito. Velaremos por que los funcionarios públicos y los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley que trabajan en las zonas fronterizas, estén capacitados para respetar los derechos humanos de todas las personas que cruzan o tratan de cruzar las fronteras internaciona- les. Fortaleceremos la cooperación internacional en la gestión de las fronteras, incluso en lo que res-
113 La Cuestión Social AÑO 26, N. 2 pecta a la capacitación y el inter- cambio de las mejores prácticas. Intensificaremos el apoyo en ese ámbito y contribuiremos al de- sarrollo de la capacidad, según proceda. Reafirmamos que, de conformidad con el principio de no devolución, las personas no deben ser devueltas a las fronte- ras. Reconocemos también que los Estados, al tiempo que respetan esas obligaciones y principios, tienen derecho a tomar medidas para impedir el cruce irregular de sus fronteras. 25. Procuraremos reunir infor- mación precisa sobre los grandes desplazamientos de refugiados y migrantes. Asimismo, adoptare- mos medidas para identificar co- rrectamente sus nacionalidades y determinar las razones de su des- plazamiento. Tomaremos medidas para identificar a las personas que buscan protección internacional en calidad de refugiados. 26. Seguiremos protegiendo los derechos humanos y las libertades fundamentales de todas las perso- nas en tránsito y después de su llegada. Destacamos la importan- cia de atender, a su llegada, las necesidades inmediatas de las personas que se hayan visto expu- estas a malos tratos físicos o psicológicos mientras se encontra- ban en tránsito, sin discriminación y con independencia de su con- dición jurídica, situación migrato- ria o de los medios de transporte que hayan empleado. Con ese fin, consideraremos la posibilidad de prestar debido apoyo al desarrollo de la capacidad de los países que reciben refugiados y migrantes en gran número y que lo soliciten. 27. Estamos decididos a hacer frente a los movimientos insegu- ros de refugiados y migrantes, en particular los movimientos de re- fugiados y migrantes de carácter irregular. Lo haremos sin perjuicio del derecho a solicitar asilo. Lucha- remos contra la explotación, el abu- so y la discriminación que sufren muchos refugiados y migrantes. 28. Expresamos nuestra pro- funda preocupación por el gran número de personas que han perdido la vida en tránsito. Enco- miamos los esfuerzos que se han hecho para rescatar a las perso- nas en situación de peligro en el mar. Nos comprometemos a in- tensificar la cooperación inter- nacional dirigida a fortalecer los mecanismos de búsqueda y sal- vamento. Trabajaremos también por mejorar la disponibilidad de datos exactos sobre el paradero de las personas y las embarcacio- nes abandonadas a su suerte en el mar. Además, reforzaremos nues- tro apoyo a las labores de rescate
114 La Cuestión Social Año 26, n. 2 en tierra a lo largo de rutas peli- grosas o aisladas, y en primer lu- gar destacaremos los riesgos que entraña el uso de esas rutas. 29. Reconocemos que las muje- res y los niños son especialmente vulnerables durante el viaje del país de origen al país de llegada y adoptaremos medidas para en- carar esas vulnerabilidades. Las mujeres y los niños pueden verse expuestos a la discriminación y la explotación, así como al abuso sexual y los malos tratos físicos y psicológicos, la violencia, la trata de personas y las formas contemporáneas de esclavitud. 30. Alentamos a los Estados a que se ocupen de atender la vul- nerabilidad al VIH y las necesi- dades de salud específicas de las poblaciones migrantes y móviles y de los refugiados y las poblacio- nes afectadas por crisis, y adopten medidas para reducir el estigma, la discriminación y la violencia; los alentamos también a que exami- nen las políticas sobre restric- ciones a la entrada de personas seropositivas, con miras a eliminar esas restricciones y la devolución de personas por su condición de seropositivas, y a que faciliten su acceso a servicios de prevención, tratamiento, atención y apoyo en relación con el VIH. 31. Nos aseguraremos de que en nuestras respuestas a los grandes desplazamientos de refugiados y migrantes se incorpore la pers- pectiva de género, se promuevan la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de todas las mu- jeres y las niñas, y se respeten y protejan plenamente los derechos humanos de las mujeres y las niñas. Lucharemos en la mayor medida posible contra la violencia sexual y la violencia por razón de género. Facilitaremos el acceso a servicios de atención de la salud sexual y reproductiva. Combatiremos las formas múltiples e interrelacio- nadas de discriminación contra las mujeres y niñas refugiadas y mi- grantes. Al mismo tiempo, recono- ciendo la importante contribución y el liderazgo de las mujeres en las comunidades de refugiados y migrantes, trabajaremos para garantizar que participen de ma- nera plena, fructífera y en pie de igualdad en la formulación de so- luciones y oportunidades locales. Tomaremos en consideración las diferentes necesidades, vulnerabi- lidades y capacidades de las mujeres, las niñas, los niños y los hombres. 32. Protegeremos los derechos humanos y las libertades fun- damentales de todos los niños refugiados y migrantes, indepen- dientemente de su condición,
115 La Cuestión Social AÑO 26, N. 2 teniendo en cuenta en todo mo- mento el interés superior del niño como consideración principal. Es- to se aplicará en particular a los niños no acompañados y los que estn separados de sus familias; remitiremos su atención a las auto- ridades nacionales de protección de la infancia y otras autoridades competentes. Cumpliremos las obligaciones que nos incumben en virtud de la Convención sobre los Derechos del Niño. 7 Procuraremos proporcionar servicios básicos de salud, educación y desarrollo psi- cosocial y servicios de inscripción de todos los nacimientos en nues- tros territorios. Estamos decidi- dos a asegurar que todos los niños estén estudiando en un plazo de unos meses después de su llegada, y daremos prioridad a las asigna- ciones presupuestarias que con- tribuyan a ese propósito, incluso mediante el apoyo a los países de acogida, según sea necesario. Nos esforzaremos por brindar a los niños refugiados y migrantes un entorno propicio para la ple- na realización de sus derechos y capacidades. 33. Reafirmando que todas las personas que cruzan o tratan de cruzar las fronteras internacio- nales tienen derecho a las debi- 7 Naciones Unidas, Treaty Series, vol. 1577, núm. 27531 das garantías procesales a la hora de evaluar su condición jurídica y de determinar si se les permite la entrada y si están autorizados a permanecer en el país, estudia- remos la posibilidad de revisar las políticas que penalizan los movi- mientos transfronterizos. Tratare- mos también de emplear medidas sustitutivas de la detención entre- tanto se realicen esas evaluacio- nes. Además, reconociendo que, a los efectos de determinar la situación migratoria, la detención raras veces o nunca redunda en el interés superior del niño, la utilizaremos únicamente como medida de último recurso, en el entorno menos restrictivo, duran- te el período más breve posible, en condiciones que respeten los derechos humanos de cada niño y de manera que se tenga en cuenta como consideración primordial el interés superior del niño, y trabajaremos para poner fin a esa práctica. 34. Reafirmando la importancia de la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Or- ganizada Transnacional y sus dos protocolos pertinentes, 8 alenta- mos la ratificación de los instru- mentos internacionales sobre la prevención y lucha contra la trata 8 Ibid., vols. 2225, 2237 y 2241, núm. 39574
116 La Cuestión Social Año 26, n. 2 de personas y el trfico ilícito de migrantes, la adhesión a ellos y su aplicación. 35. Reconocemos que los re- fugiados y los migrantes que forman parte de grandes movi- mientos corren un mayor riesgo de ser víctimas de la trata y de ser sometidos a trabajo forzoso. Combatiremos enérgicamente la trata de personas y el trfico ilícito de migrantes con miras a su eliminación, incluso medidas selectivas encaminadas a identifi- car a las víctimas de la trata o las personas que corran el riesgo de serlo, garantizando el pleno res- peto de las obligaciones que nos impone el derecho internacional. Prestaremos apoyo a las víctimas de la trata de personas. Trabajare- mos para prevenir la trata de per- sonas entre los desplazados. 36. Con miras a desarticular y eliminar las redes delictivas invo- lucradas en esos actos, examinare- mos nuestra legislación nacional para garantizar que sea conforme con las obligaciones que nos impo- ne el derecho internacional en lo tocante al trfico ilícito de migran- tes, la trata de personas y la se- guridad marítima. Pondremos en práctica el Plan de Acción Mundial de las Naciones Unidas para Com- batir la Trata de Personas. 9 Esta- bleceremos o mejoraremos, según proceda, las políticas nacionales y regionales de lucha contra la tra- ta de personas. Tomamos nota de iniciativas regionales como la Ini- ciativa de la Unión Africana y el Cuerno de frica sobre el Trfico Ilícito de Migrantes y la Trata de Personas, el Plan de Acción contra la Trata de Personas, Especial- mente Mujeres y Niños, de la Aso- ciación de Naciones del Asia Sudoriental, la Estrategia de la Unión Europea para la Erradi- cación de la Trata de Seres Hu- manos 2012-2016, y los planes de trabajo para combatir la trata de personas en el Hemisferio Occidental. Acogemos con satis- facción el fortalecimiento de la cooperación técnica en los pla- nos regional y bilateral entre los países de origen, tránsito y des- tino para prevenir la trata de personas y el trfico ilícito de mi- grantes y procesar a los tratantes y contrabandistas. 37. Somos partidarios de que se adopte un enfoque que aborde los factores determinantes y las causas profundas de los grandes desplazamientos de refugiados y migrantes, incluidos los desplaza- mientos forzosos y las crisis pro- longadas, para, entre otras cosas, 9 Resolución 64/293
117 La Cuestión Social AÑO 26, N. 2 reducir la vulnerabilidad, comba- tir la pobreza, mejorar la autosu- ficiencia y la resiliencia, reforzar el nexo entre las cuestiones huma- nitarias y el desarrollo y mejorar la coordinación con las actividades de consolidación de la paz. Todo ello implicará coordinar las res- puestas priorizadas a partir de una evaluación conjunta e impar- cial de las necesidades y facilitar la cooperación entre los manda- tos institucionales. 38. Adoptaremos medidas para proporcionar, sobre la base de la cooperación bilateral, regional e internacional, financiación para la asistencia humanitaria que sea su- ficiente, flexible, previsible y sis- temática, para que los países y las comunidades de acogida puedan responder a las necesidades hu- manitarias inmediatas y a sus ne- cesidades de desarrollo a más largo plazo. Es preciso subsanar los dficits de financiación pa- ra las actividades humanitarias, considerando la posibilidad de recurrir, según corresponda, a re- cursos adicionales. En ese senti- do, esperamos que se establezca una cooperación estrecha entre los Estados Miembros, las enti- dades de las Naciones Unidas y otros agentes y entre las Nacio- nes Unidas y las instituciones fi- nancieras internacionales como el Banco Mundial, cuando proce- da. Aspiramos a contar con siste- mas de financiación innovadores, instrumentos de financiación del riesgo para las comunidades afec- tadas y otras ganancias en eficien- cia, como reducir los gastos de gestión, mejorar la transparencia, emplear cada vez más al personal de respuesta nacional, ampliar el uso de la asistencia en efectivo, re- ducir la duplicación, aumentar la colaboración con los beneficiarios, disminuir la asignación de fondos para fines específicos y armonizar la presentación de informes, a fin de garantizar un uso ms eficaz de los recursos existentes. 39. Nos comprometemos a com- batir la xenofobia, el racismo y la discriminación contra los re- fugiados y migrantes en nuestras sociedades. Tomaremos medidas para mejorar su integración e in- clusión, según proceda, teniendo en cuenta en particular el acceso a la educación, la atención de la salud, la justicia y la enseñanza de idiomas. Reconocemos que es- tas medidas reducirán el riesgo de marginación y radicalización. La formulación de políticas nacio- nales relativas a la integración y la inclusión se realizará, según co- rresponda, junto con las organiza- ciones pertinentes de la sociedad civil, incluidas las organizacio- nes confesionales, el sector pri- vado, las organizaciones de
118 La Cuestión Social Año 26, n. 2 empleadores y trabajadores y otros interesados. Hacemos notar también que los refugiados y los migrantes tienen la obligación de respetar las leyes y los reglamen- tos de los países que los acogen. 40. Reconocemos la importancia de mejorar la reunión de datos, en particular por parte de las autori- dades nacionales, y mejoraremos la cooperación internacional con ese fin, entre otras cosas median- te el desarrollo de la capacidad, el apoyo financiero y la asisten- cia técnica. Esos datos deben ser desglosados por sexo y edad y de- ben incluir información sobre las corrientes regulares e irregulares, los efectos económicos de la mi- gración y los movimientos de re- fugiados, la trata de personas, las necesidades de los refugiados, los migrantes y las comunidades de acogida y otras cuestiones. Reali- zaremos esa labor de conformidad con nuestras leyes nacionales de protección de datos, si fuera per- tinente, y nuestras obligaciones internacionales relativas a la pri- vacidad, según proceda. III. Compromisos en relación con los migrantes 41. Asumimos el compromiso de proteger la seguridad, la dignidad y los derechos humanos y las li- bertades fundamentales de todos los migrantes, sea cual fuere su estatus migratorio, en todo mo- mento. Cooperaremos estrecha- mente para facilitar y garantizar la migración segura, ordenada y regular, incluidos el retorno y la readmisión, teniendo en cuenta la legislación nacional. 42. Nos comprometemos a sal- vaguardar los derechos de las comunidades de migrantes de nuestros países en el extranjero, a proteger sus intereses y a prestar- les ayuda, en particular median- te la protección, la asistencia y la cooperación consulares, conforme a las normas pertinentes del dere- cho internacional. Reafirmamos que toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso el propio, y a regresar a su país. Re- cordamos, al mismo tiempo, que cada Estado tiene el derecho so- berano de decidir a quién admi- te en su territorio, con sujeción a las obligaciones internacionales que le correspondan. Recordamos también que los Estados deben readmitir a los nacionales que re- gresan al país y velar por que sean recibidos adecuadamente y sin di- laciones indebidas una vez que se haya confirmado su nacionalidad de acuerdo con la legislación na- cional. Tomaremos medidas para informar a los migrantes de los di- versos procesos relacionados con
119 La Cuestión Social AÑO 26, N. 2 su llegada y estancia en los países de tránsito, destino y retorno. 43. Nos comprometemos a ata- car los factores que provocan o exacerban los grandes desplaza- mientos. Analizaremos los factores que provocan o agravan los gran- des desplazamientos y respon- deremos a ellos, incluso en los países de origen. Cooperaremos para crear condiciones que per- mitan a las comunidades y las per- sonas vivir en paz y prosperidad en su patria. La migración debe ser una opción, no una necesidad. Tomaremos medidas que tengan por fin, entre otros, implementar la Agenda 2030 para el Desarro- llo Sostenible, entre cuyos objeti- vos se cuentan los de erradicar la pobreza extrema y la desigualdad, revitalizar la Alianza Mundial para el Desarrollo Sostenible, promover sociedades pacíficas e inclusivas fundadas en el Estado de derecho y el derecho internacional de los derechos humanos, crear las con- diciones necesarias para el cre- cimiento económico equilibrado, sostenible e inclusivo y el empleo, combatir la degradación del me- dio ambiente y asegurar la eficacia de las respuestas a los desastres naturales y los efectos adversos del cambio climático. 44. Reconociendo que la falta de oportunidades educativas sue- le ser un factor de expulsión, es- pecialmente para los jóvenes, nos comprometemos a reforzar la ca- pacidad de los países de origen, en particular la de las instituciones educativas. Nos comprometemos también a aumentar las oportu- nidades de empleo, en particular para los jóvenes, en los países de origen. Reconocemos también los efectos que tiene la migración en el capital humano de los países de origen. 45. Estudiaremos la posibilidad de revisar nuestras políticas de migración con miras a estudiar sus posibles consecuencias nega- tivas imprevistas. 46. Reconocemos también que la migración internacional es una realidad pluridimensional de gran pertinencia para el desarrollo de los países de origen, tránsito y destino que exige respuestas co- herentes e integrales. Los migran- tes pueden hacer contribuciones positivas y profundas al desarrollo económico y social de las socieda- des de acogida y a la creación de riqueza mundial. Pueden ayudar a responder a las tendencias demogrficas, la escasez de mano de obra y otras dificultades que afrontan las sociedades de acogi- da, y aportar nuevas aptitudes y dinamismo a la economía de esas sociedades. Reconocemos los be-
120 La Cuestión Social Año 26, n. 2 neficios que genera la migración para el desarrollo de los países de origen, entre otras cosas gra- cias a que las diásporas partici- pan en el desarrollo económico y la reconstrucción. Nos compro- meteremos a reducir los costos de la migración laboral y a pro- mover políticas y prácticas de contratación ética entre los países de origen y destino. Promovere- mos transferencias más rápidas, económicas y seguras de las re- mesas de los migrantes, tanto en los países de origen como en los receptores, incluso reduciendo los costos de transacción, así como una interacción más sencilla entre las diásporas y sus respectivos países de origen. Quisiéramos que esas contribuciones tuvieran ma- yor reconocimiento y, de hecho, se incrementaran en el contexto de la implementación de la Agen- da 2030. 47. Velaremos por que todos los aspectos de la migración estén in- tegrados en los planes mundiales, regionales y nacionales de desa- rrollo sostenible y en las políticas y los programas humanitarios de consolidación de la paz y dere- chos humanos. 48. Instamos a los Estados que no lo hayan hecho, a que conside- ren la posibilidad de ratificar la Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos de To- dos los Trabajadores Migratorios y de sus Familiares 10 o de adherirse a ella. Instamos también a los Estados que no lo hayan hecho a que consi- deren la posibilidad de adherirse a los convenios de la Organización Internacional del Trabajo al res- pecto, según proceda. Observamos, asimismo, que los migrantes gozan de derechos y protección en virtud de diversas disposiciones del dere- cho internacional. 49. Nos comprometemos a for- talecer la gobernanza mundial de la migración. Por consiguiente, acogemos y respaldamos compla- cidos el acuerdo orientado a es- trechar la relación jurídica y de trabajo entre las Naciones Unidas y la Organización Internacional para las Migraciones en su ca- lidad de organización conexa, 11 que sus Estados Miembros con- sideran el organismo principal a escala mundial en el ámbito de la migración. Esperamos con interés la aplicación de este acuerdo, que prestará asistencia y protección a los migrantes de manera más in- tegral, ayudará a los Estados a re- solver las cuestiones relacionadas con la migración y promoverá una mayor coherencia entre el ámbito 10 Naciones Unidas, Treaty Series, vol. 2220, núm. 39481 11 Resolución 70/296, anexo.
121 La Cuestión Social AÑO 26, N. 2 de la migración y otros ámbitos de políticas conexos. 50. Ayudaremos, con imparciali- dad y según las necesidades, a los migrantes de países que atravie- san conflictos o desastres natu- rales, coordinando la labor, según proceda, con las autoridades nacio- nales competentes. Si bien reco- nocemos que no todos los Estados están participando en ellas, ha- cemos notar, en este sentido, la iniciativa Migrantes en Países en Crisis y la Agenda para la Protección de las Personas Despla- zadas a través de Fronteras en el Contexto de Desastres y Cambio Climático, aprobada en el marco de la Iniciativa Nansen. 51. Tomamos nota de la labor rea- lizada por el Grupo Mundial sobre Migración con el fin de elaborar principios y orientaciones prácticas sobre la protección de los derechos humanos de los migrantes en situa- ciones de vulnerabilidad. 52. Estudiaremos la posibilidad de elaborar principios rectores no vinculantes y directrices vo- luntarias, coherentes con el dere- cho internacional, sobre el trato de los migrantes en situaciones de vulnerabilidad, especialmente los niños no acompañados y se- parados que no reúnen las con- diciones para recibir protección internacional como refugiados y que tal vez necesiten asistencia. Esos principios rectores y direc- trices se elaborarán mediante un proceso dirigido por los Estados, con la participación de todos los interesados pertinentes y con la contribución del Representante Especial del Secretario General so- bre la Migración Internacional y el Desarrollo, la Organización In- ternacional para las Migraciones, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados y otras entidades competentes de las Na- ciones Unidas, y complementarán las actividades nacionales para proteger y ayudar a los migrantes. 53. Acogemos con beneplácito la voluntad de algunos Estados de ofrecer protección temporal fren- te al retorno a los migrantes que no reúnen los requisitos para ser considerados refugiados y que no pueden regresar a su hogar debi- do a las condiciones imperantes en sus respectivos países. 54. Aprovecharemos los meca- nismos existentes de cooperación y asociación bilateral, regional y mundial, de conformidad con el derecho internacional, para faci- litar la migración en consonancia con la Agenda 2030. Intensificare-
122 La Cuestión Social Año 26, n. 2 mos la cooperación a tal fin entre los países de origen, tránsito y des- tino, por ejemplo mediante pro- cesos consultivos regionales, las organizaciones internacionales, el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, las organizaciones económicas re- gionales y las autoridades guber- namentales locales, así como con los empleadores del sector priva- do, los sindicatos, la sociedad ci- vil y los grupos de migrantes y de diásporas. Reconocemos las nece- sidades especiales de las autorida- des locales, que son las primeras en recibir a los migrantes. 55. Reconocemos los progre- sos realizados en el sistema de las Naciones Unidas respecto de las cuestiones relacionadas con la migración internacional y el de- sarrollo, en particular el Primer y Segundo Diálogo de Alto Nivel so- bre la Migración Internacional y el Desarrollo. Respaldaremos un diálogo renovado a nivel mundial y regional y una colaboración más profunda sobre la migración, en especial a través del intercambio de mejores prácticas y el aprendi- zaje mutuo y el desarrollo de ini- ciativas nacionales o regionales. En este sentido, señalamos la va- liosa contribución del Foro Mun- dial sobre Migración y Desarrollo y reconocemos la importancia de los diálogos entre múltiples in- teresados sobre la migración y el desarrollo. 56. Afirmamos que los niños no deben ser penalizados ni so- metidos a medidas punitivas por su estatus migratorio ni por el de sus padres. 57. Estudiaremos la posibilidad de facilitar oportunidades para la migración segura, ordenada y re- gular, por ejemplo, según proceda, la creación de empleo, la movili- dad laboral en todos los niveles de cualificación, la migración circu- lar, la reunificación familiar y las oportunidades relacionadas con la educación. Prestaremos especial atención a la aplicación de normas laborales mínimas para los traba- jadores migrantes, sea cual fuere su estatus, así como a los gastos de contratación y otros gastos re- lacionados con la migración, las corrientes de remesas, la transfe- rencia de aptitudes y conocimien- tos y la creación de oportunidades de empleo para los jóvenes. 58. Alentamos firmemente la cooperación entre los países de origen o nacionalidad, los países de tránsito, los países de destino y otros países interesados para que los migrantes que no tengan per- miso para permanecer en el país de destino puedan regresar, de conformidad con las obligaciones
123 La Cuestión Social AÑO 26, N. 2 internacionales de todos los Es- tados, a su país de origen o nacio- nalidad en orden y en condiciones de seguridad y dignidad, preferi- blemente a voluntad, teniendo en cuenta la legislación nacional con- forme al derecho internacional. Observamos que la cooperación para el retorno y la readmisión constituye un elemento impor- tante de la cooperación interna- cional en materia de migración. Esa cooperación abarcaría la identificación correcta y el sumi- nistro de los documentos de via- je que correspondan. Todos los tipos de retorno, voluntarios o de otra índole, deben ajustarse a las obligaciones que nos competen en virtud del derecho internacional de los derechos humanos y obser- var el principio de no devolución. También deberían respetar las normas del derecho internacional y, además, deben llevarse a cabo en consonancia con el interés su- perior del niño y con el procedi- miento previsto en la ley. Si bien reconocemos que se aplican sólo a los Estados que los han concerta- do, reconocemos también que los acuerdos de readmisión vigentes deberían implementarse del todo. Apoyamos una mejor recepción y asistencia para la reintegración de aquellos que regresen. Se de- be prestar especial atención a las necesidades de los migrantes en situaciones de vulnerabilidad que regresan, como los niños, las per- sonas mayores, las personas con discapacidad y las víctimas de la trata. 59. Reafirmamos nuestro com- promiso de proteger los de- rechos humanos de los niños migrantes, dada su vulnerabili- dad; particularmente, los niños migrantes no acompañados, y de brindar acceso a los servicios básicos psicosociales y de salud y educación, asegurándonos que el interés superior del niño sea una consideración fundamental en todas las políticas pertinentes. 60. Reconocemos la necesidad de abordar la situación especial y la vulnerabilidad de las mujeres y las niñas migrantes mediante, en- tre otras cosas, la incorporación de una perspectiva de género en las políticas de migración y el fortalecimiento de las leyes, las instituciones y los programas nacionales para combatir la vio- lencia por razón de género, in- cluida la trata de personas y la discriminación contra las mujeres y las niñas. 61. Si bien reconocemos la contribución de la sociedad ci- vil —incluidas las organizacio- nes no gubernamentales— en la promoción del bienestar de los migrantes y su integración en las
124 La Cuestión Social Año 26, n. 2 sociedades, especialmente cuando se encuentran en condiciones de extrema vulnerabilidad, y el apoyo de la comunidad internacional a los esfuerzos de esas organiza- ciones, alentamos una mayor in- teracción entre los gobiernos y la sociedad civil para dar respuesta a los retos y las oportunidades que plantea la migración internacional. 62. Observamos que el Repre- sentante Especial del Secretario General sobre la Migración Inter- nacional y el Desarrollo, el Sr. Pe- ter Sutherland, presentará, antes de que termine 2016, un informe en el que se propondrán mane- ras de reforzar la cooperación in- ternacional y la actuación de las Naciones Unidas en el ámbito de la migración. 63. Nos comprometemos a ini- ciar en 2016 un proceso de nego- ciaciones intergubernamentales que culminará con la aprobación de un pacto mundial para una migración segura, ordenada y re- gular en una conferencia intergu- bernamental que ha de celebrarse en 2018. Invitamos al Presidente de la Asamblea General a que haga los arreglos necesarios para deter- minar las modalidades, el crono- grama y otros aspectos prácticos relacionados con el proceso de negociación. En el anexo II de la presente declaración figuran ms detalles sobre el proceso. IV. Compromisos en relación con los refugiados 64. Reconociendo que los con- flictos armados, la persecución y la violencia, incluido el terroris- mo, se encuentran entre los fac- tores que dan lugar a grandes desplazamientos de refugiados, trabajaremos para atacar las cau- sas fundamentales de esas situa- ciones de crisis y para prevenir o resolver los conflictos por medios pacíficos. Haremos todo lo posi- ble para solucionar pacíficamente las controversias, prevenir los conflictos y lograr las soluciones políticas que hacen falta a largo plazo. La diplomacia preventiva y la pronta respuesta a los conflic- tos por parte de los Estados y las Naciones Unidas son esenciales. También, es esencial la promoción de los derechos humanos. Además, promoveremos la buena gober- nanza, el Estado de derecho, ins- tituciones eficaces, responsables e inclusivas, y el desarrollo sosteni- ble a nivel internacional, regional, nacional y local. Reconociendo que los desplazamientos podrían reducirse si todas las partes en los conflictos armados respetaran el derecho internacional humanita-
125 La Cuestión Social AÑO 26, N. 2 rio, renovamos nuestro compro- miso de defender los principios humanitarios y el derecho inter- nacional humanitario. Confirma- mos también nuestro respeto por las normas que protegen a los civi- les en los conflictos. 65. Reafirmamos que la Con- vención sobre el Estatuto de los Refugiados, 12 de 1951, y su Pro- tocolo, 13 de 1967, son la base del régimen internacional de pro- tección de los refugiados. Recono- cemos la importancia de que los Estados partes los apliquen ple- na y eficazmente y de los valores que encarnan. Observamos con satisfacción que 148 Estados son ahora partes en uno de esos ins- trumentos o en ambos. Alentamos a los Estados que no son partes a que consideren la posibilidad de adherirse a esos instrumentos y a los Estados que son partes con re- servas a que consideren la posibi- lidad de retirarlas. Reconocemos también que varios Estados que no son partes en los instrumentos internacionales relativos a los re- fugiados han dado pruebas de ge- nerosidad acogiendo a éstos. 66. Reafirmamos que el derecho internacional de los refugiados, el 12 Naciones Unidas, Treaty Series, vol. 189, núm. 2545 13 Ibid., vol. 606, núm. 8791 derecho internacional de los dere- chos humanos y el derecho inter- nacional humanitario constituyen el marco jurídico para reforzar la protección de los refugiados. En este contexto, garantizaremos la protección de todos los que la ne- cesiten. Tomamos nota de los ins- trumentos regionales sobre los refugiados, como la Convención de la Organización de la Unidad Africana por la que se Regulan los Aspectos Específicos de los Problemas de los Refugiados en África 14 y la Declaración de Carta- gena sobre los Refugiados. 67. Reafirmamos el respeto de la institución del asilo y el dere- cho a solicitar asilo. Reafirmamos también el respeto y el cumpli- miento del principio fundamental de no devolución de conformidad con el derecho internacional de los refugiados. 68. Subrayamos la importan- cia que reviste la cooperación in- ternacional para el régimen de protección de los refugiados. Re- conocemos la carga que imponen los grandes desplazamientos de refugiados en los recursos nacio- nales, especialmente en el caso de los países en desarrollo. Para atender las necesidades de los re- 14 Ibid., vol. 1001, núm. 14691
126 La Cuestión Social Año 26, n. 2 fugiados y los Estados de acogida, nos comprometemos a repartir más equitativamente la carga y la responsabilidad de acoger y dar apoyo a los refugiados del mun- do, teniendo en cuenta las contri- buciones hechas y las diferentes capacidades y recursos de los dis- tintos Estados. 69. Creemos que la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados de- be preparar y poner en marcha la respuesta integral para los refu- giados en estrecha coordinación con los Estados pertinentes, inclui- dos los países de acogida, y con la participación de otras entida- des competentes de las Naciones Unidas, en cada situación en la que haya grandes desplazamien- tos de refugiados. Esa respuesta debe incluir la participación de múltiples interesados, a saber, las autoridades nacionales y locales, las organizaciones internaciona- les, las instituciones financieras internacionales, los asociados de la sociedad civil (entre ellos, orga- nizaciones confesionales, organi- zaciones de la diáspora y el mundo académico), el sector privado, los medios de comunicación y los pro- pios refugiados. En el anexo de la presente declaración figura un marco integral de ese tipo. 70. Velaremos por que las políticas o los arreglos de admisión de refugiados estén en consonancia con las obligaciones que nos incumben en virtud del derecho internacional. Queremos que se flexibilicen las barreras ad- ministrativas con miras a acelerar los procedimientos de admisión de refugiados en la medida de lo posible. Cuando corresponda, ayudaremos a los Estados con el registro y la documentación tem- pranos y efectivos de los refugia- dos. También procuraremos que los niños tengan acceso a procedi- mientos apropiados para ellos. Al mismo tiempo, reconocemos que puede regularse la posibilidad de que los refugiados soliciten asi- lo en el país de su elección, con la garantía de que tengan acceso a protección y gocen de ella en otros lugares. 71. Alentamos la adopción de medidas que faciliten a los refu- giados el acceso al registro civil y la documentación. Reconocemos en este sentido la importancia del registro y la documentación tempranos y efectivos como ins- trumento de protección y para facilitar la prestación de asisten- cia humanitaria. 72. Reconocemos que la apatri- dia puede ser una de las causas
127 La Cuestión Social AÑO 26, N. 2 fundamentales de los desplaza- mientos forzosos y que, a su vez, los desplazamientos forzosos pue- den dar lugar a la apatridia. To- mamos nota de la campaña de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Re- fugiados que tiene por objeto po- ner fin a la apatridia en un decenio y alentamos a los Estados a que estudien qué medidas podrían adoptar para reducir los casos de apatridia. Alentamos a los Esta- dos que aún no se hayan adherido a la Convención sobre el Estatuto de los Apátridas, 15 de 1954, y la Convención para Reducir los Casos de Apatridia, 16 de 1961, a que con- sideren la posibilidad de hacerlo. 73. Reconocemos que los cam- pamentos de refugiados deben ser la excepción y, en la medida de lo posible, una medida provisional ante las emergencias. Observa- mos que el 60% de los refugiados de todo el mundo se encuentra en entornos urbanos y sólo hay una minoría en los campamentos. Ve- laremos por que la prestación de asistencia a los refugiados y las comunidades de acogida se adap- te al contexto. Subrayamos que los Estados de acogida son los princi- pales responsables de garantizar el carácter civil y humanitario de 15 Ibid., vol. 360, núm. 5158 16 Ibid., vol. 989, núm. 14458 los campamentos y asentamien- tos de refugiados. Trabajaremos para que ese carácter no se vea comprometido por la presencia o las actividades de elementos armados y para que los campa- mentos no se utilicen con fines que sean incompatibles con su carácter civil. Trabajaremos para redoblar la seguridad en los cam- pamentos de refugiados y las co- munidades locales circundantes, a solicitud del país de acogida y con su consentimiento. 74. Acogemos con beneplácito la contribución sumamente gene- rosa realizada hasta la fecha por los países que acogen a grandes grupos de refugiados y trabaja- remos para dar más apoyo a esos países. Hacemos un llamamiento para que se desembolsen cuanto antes las contribuciones prome- tidas en las conferencias sobre el tema. 75. Nos comprometemos a bus- car soluciones desde el momento en que se produce un desplaza- miento de refugiados. Promove- remos enérgicamente soluciones duraderas, sobre todo en los ca- sos de refugiados que llevan mu- cho tiempo en esa situación, que se centren en el retorno sosteni- ble y oportuno en condiciones de seguridad y dignidad. Esto supon- drá actividades de repatriación,
128 La Cuestión Social Año 26, n. 2 reintegración, rehabilitación y reconstrucción. Alentamos a los Estados y a otros actores compe- tentes a que presten apoyo, por ejemplo asignando fondos. 76. Reafirmamos que la repatriación voluntaria no debe estar necesariamente supeditada al logro de soluciones políticas en el país de origen. 77. Tenemos la intención de au- mentar el número y la variedad de las vías legales disponibles pa- ra la admisión o el reasentamien- to de los refugiados en terceros países. Además de aliviar la peno- sa situación de los refugiados, esto trae beneficios para los países que acogen a grandes grupos de refu- giados y para los terceros países que reciben refugiados. 78. Instamos a los Estados que aún no hayan establecido progra- mas de reasentamiento a que con- sideren la posibilidad de hacerlo a la mayor brevedad posible. Se alienta a los que ya lo hayan he- cho a que estudien la posibilidad de ampliarlos. Nos proponemos ofrecer lugares de reasentamiento y otras vías legales de admisión a una escala que satisfaga las nece- sidades anuales de reasentamien- to determinadas por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados. 79. Estudiaremos la posibili- dad de ampliar los programas de admisión humanitaria en curso, posibles programas de evacuación temporal, incluida la evacuación por motivos médicos, arreglos flexibles para favorecer la reuni- ficación familiar, el patrocinio privado de los refugiados y opor- tunidades de movilidad laboral para los refugiados mediante asociaciones con el sector pri- vado, entre otros medios, y de educación, como becas y visados de estudiante. 80. Asumimos el compromiso de prestar asistencia humanitaria a los refugiados para garantizar el apoyo esencial en los sectores de vital importancia, como la aten- ción médica, la vivienda, la alimen- tación, el agua y el saneamiento. Nos comprometemos a respaldar a los países y las comunidades de acogida en este sentido, por ejem- plo utilizando los conocimientos y las capacidades disponibles a nivel local. Apoyaremos los pro- gramas de desarrollo basado en la comunidad que beneficien tanto a los refugiados como a las comu- nidades de acogida. 81. Estamos decididos a brindar educación primaria y secundaria de calidad en entornos de aprendi- zaje seguros para todos los niños refugiados, ya en los primeros
129 La Cuestión Social AÑO 26, N. 2 meses después del desplazamien- to inicial. Nos comprometemos a prestar apoyo a los países de aco- gida en este sentido. El acceso a una educación de calidad, incluso para las comunidades de acogida, da protección fundamental a los niños y jóvenes en contextos de desplazamiento, especialmente en situaciones de conflicto y crisis. 82. Apoyaremos la educación de los niños refugiados en la pri- mera infancia. También, promo- veremos la educación terciaria, la formación práctica y la formación profesional. En las situaciones de conflicto y crisis, la educación su- perior es un potente impulsor del cambio, alberga y protege a un grupo esencial de hombres y mu- jeres jóvenes manteniendo su es- peranza con respecto al futuro, fomenta la inclusión y la no discriminación y actúa como ca- talizador para la recuperación y reconstrucción de los países que salen de un conflicto. 83. Trabajaremos para que se satisfagan las necesidades básicas de salud de las comunidades de refugiados y para que las mujeres y las niñas tengan acceso a servi- cios de salud esenciales. Nos com- prometemos a prestar apoyo a los países de acogida en este sentido. También vamos a elaborar estrate- gias nacionales para la protección de los refugiados en el marco de los sistemas nacionales de protección social, según proceda. 84. Acogiendo con beneplácito las medidas positivas adoptadas por los distintos Estados, alenta- mos a los Gobiernos de los países de acogida a que consideren la posibilidad de abrir sus respec- tivos mercados laborales a los refugiados. Trabajaremos pa- ra reforzar la resiliencia de los países y las comunidades de aco- gida, prestándoles asistencia, por ejemplo, con planes de creación de empleo y generación de in- gresos. En este sentido, recono- cemos el potencial de los jóvenes y trabajaremos con el fin de crear las condiciones para el crecimien- to, el empleo y la educación que les permitan ser los impulsores del desarrollo. 85. Para hacer frente a los re- tos que plantean los grandes desplazamientos de refugia- dos, se necesitará una estrecha coordinación entre diversos agen- tes humanitarios y de desarrollo. Nos comprometemos a dar a los más afectados un lugar central en la planificación y la adopción de medidas. Los Gobiernos y las co- munidades de los países de aco- gida tal vez necesiten el apoyo de los organismos competentes de las Naciones Unidas, las autorida-
130 La Cuestión Social Año 26, n. 2 des locales, las instituciones finan- cieras internacionales, los bancos regionales de desarrollo, los do- nantes bilaterales, el sector priva- do y la sociedad civil. Alentamos firmemente las respuestas con- juntas en las que participen todos esos agentes, a fin de fortalecer el nexo entre los agentes humani- tarios y de desarrollo, facilitar la cooperación entre mandatos insti- tucionales y, al fomentar la autosu- ficiencia y la resiliencia, sentar las bases de soluciones sostenibles. Además de satisfacer las necesida- des humanitarias y de desarrollo directas, trabajaremos para apo- yar la rehabilitación ambiental, social y de la infraestructura de las zonas afectadas por los grandes desplazamientos de refugiados. 86. Observamos con preocu- pación que existe una brecha con- siderable entre las necesidades de los refugiados y los recursos disponibles. Alentamos el apoyo procedente de una variedad más amplia de donantes y tomaremos medidas para que la financiación humanitaria sea ms flexible y previsible, con menos asignación de fondos para fines específicos y ms fondos plurianuales, a fin de salvar esa brecha. Los organismos de las Naciones Unidas, como la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Re- fugiados y el Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Nacio- nes Unidas para los Refugiados de Palestina en el Cercano Oriente y otras organizaciones competen- tes, necesitan fondos suficientes para poder llevar a cabo sus activi- dades con eficacia y previsibilidad. Acogemos con beneplácito la cre- ciente actuación del Banco Mun- dial y los bancos multilaterales de desarrollo y las mejoras en el ac- ceso de las comunidades afectadas a la financiación para el desarrollo en condiciones favorables. Asimis- mo, es evidente que la inversión del sector privado en apoyo de las comunidades de refugiados y los países de acogida será fundamen- tal en los próximos años. La socie- dad civil también es un asociado clave en todas las regiones del mundo a la hora de responder a las necesidades de los refugiados. 87. Hacemos notar que los Es- tados Unidos de América, Canadá, Etiopía, Alemania, Jordania, México, Suecia y el Secretario Ge- neral acogerán una reunión de al- to nivel sobre los refugiados el 20 de septiembre de 2016. V. Seguimiento y examen de nuestros compromisos 88. Reconocemos que se nece- sitan mecanismos para garanti- zar el seguimiento y el examen sistemáticos de todos los compro-
131 La Cuestión Social AÑO 26, N. 2 misos que estamos contrayendo hoy. Por consiguiente, solicitamos al Secretario General que garan- tice que los progresos realizados por los Estados Miembros y las Naciones Unidas en la aplicación de los compromisos contraídos en la reunión de alto nivel celebrada hoy, sean objeto de evaluaciones periódicas ante la Asamblea Ge- neral en relación, según proceda, con la Agenda 2030 para el Desa- rrollo Sostenible. 89. Además, debería preverse el examen de los aspectos perti- nentes de la presente declaración en los diálogos periódicos de alto nivel sobre la migración interna- cional y el desarrollo y el informe anual del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugia- dos a la Asamblea General. 90. En reconocimiento de la ne- cesidad de ofrecer un considerable apoyo financiero y programtico a los países de acogida y a las comunidades afectadas por los grandes desplazamientos de re- fugiados y migrantes, solicitamos al Secretario General que infor- me a la Asamblea General en su septuagésimo primer período de sesiones sobre los medios de lo- grar una mayor eficiencia, eficacia operacional y coherencia de todo el sistema, así como formas de re- forzar la interacción de las Nacio- nes Unidas con las instituciones financieras internacionales y el sector privado, con miras a lograr el pleno cumplimiento de los com- promisos enunciados en la presen- te declaración. ANEXO I MARCO DE RESPUESTA INTEGRAL PARA LOS REFUGIADOS 1. Hoy la escala y la naturaleza de los movimientos de refugiados exigen que actuemos de mane- ra integral y previsible ante los grandes desplazamientos de refu- giados. A través de una respuesta integral a la cuestión de los refu- giados basada en los principios de la cooperación internacional y la distribución de la carga y la res- ponsabilidad, estamos en mejores condiciones para proteger y ayu- dar a los refugiados y apoyar a los Estados de acogida y a las comuni- dades afectadas. 2. La Oficina del Alto Comisio- nado de las Naciones Unidas pa- ra los Refugiados, en estrecha coordinación con los Estados per- tinentes, incluidos los países de acogida, y con la participación de otras entidades competentes de las Naciones Unidas, será la encargada de preparar y poner en marcha el marco de respues-
132 La Cuestión Social Año 26, n. 2 ta integral para los refugiados en cada situación en la que haya grandes desplazamientos de re- fugiados. Una respuesta integral a la cuestión de los refugiados debe incluir la participación de múlti- ples interesados, a saber: las au- toridades nacionales y locales, las organizaciones internaciona- les, las instituciones financieras internacionales, las organizacio- nes regionales, los mecanismos regionales de coordinación y asociación, los asociados de la so- ciedad civil, incluidas las organi- zaciones confesionales y el mundo académico, el sector privado, los medios de comunicación y los pro- pios refugiados. 3. Si bien habrá diferencias en la naturaleza de cada uno de los grandes desplazamientos de refu- giados, los elementos que se indi- can a continuación proporcionan un marco para una respuesta a los refugiados integral y centrada en las personas, que se ajusta al de- recho internacional y las mejores prácticas internacionales y está adaptado a cada contexto específico. 4. Aspiramos a un marco de res- puesta integral para los refugiados para cada situación en la que haya grandes desplazamientos de refu- giados, incluso en las situaciones prolongadas, como parte esencial e inconfundible de una respues- ta humanitaria general, cuando la haya, y que, en condiciones nor- males, incluiría los elementos que se indican a continuación. Recepción y admisión 5. Al comienzo de un gran movi- miento de refugiados, los Estados receptores, teniendo en cuenta sus capacidades nacionales y obli- gaciones jurídicas internacionales, en cooperación, según proceda, con la Oficina del Alto Comisiona- do de las Naciones Unidas para los Refugiados, las organizaciones in- ternacionales y otros asociados, y con el apoyo de otros Estados, si así se solicita, de conformidad con las obligaciones internacionales, procederían a: a) Garantizar en lo posible que se adopten medidas para identificar como refugiados a las personas que necesi- tan protección internacio- nal; ofrecer condiciones de recepción suficientes, se- guras y dignas, prestando especial atención a las per- sonas con necesidades es- pecíficas, las víctimas de la trata de personas, la pro- tección de los niños, la unidad de la familia y la prevención de la violen- cia sexual y basada en el género y la respuesta ante
133 La Cuestión Social AÑO 26, N. 2 ella; y respaldar la aportación fundamental de las comunidades y las sociedades receptoras a este respecto; b) Tener en cuenta los dere- chos, las necesidades espe- cíficas, las aportaciones y las opiniones de las muje- res y niñas refugiadas; c) Evaluar y atender las ne- cesidades esenciales de los refugiados, en particular, facilitando su acceso a su- ficiente agua potable, ser- vicios de saneamiento, alimentos, nutrición, vi- viendas, apoyo psicosocial y atención de la salud, in- cluida la salud sexual y reproductiva, prestando asistencia a los países y las comunidades de acogi- da en este sentido, según sea necesario; d) Inscribir individualmente y proveer de documentos a quienes soliciten pro- tección como refugiados, especialmente en el primer país en que soliciten asilo y lo antes posible a su lle- gada. Para lograrlo, quizás sea necesario prestar asis- tencia en áreas como la tecnología biométrica u otro apoyo tcnico y finan- ciero, que será coordinada por la Oficina del Alto Co- misionado de las Naciones Unidas para los Refugiados y los agentes y otros aso- ciados pertinentes, cuando sea necesario; e) Utilizar el proceso de ins- cripción para determinar las necesidades específicas de asistencia y las medidas concretas de protección, en lo posible; por ejemplo, aunque no exclusivamente, a los refugiados con nece- sidades especiales de pro- tección, como las mujeres en situación de riesgo, los niños, especialmente los niños no acompañados y los niños separados de sus familias, los hogares en- cabezados por niños y los hogares monoparentales, las víctimas de la trata, las víctimas de traumas y los supervivientes de la violencia sexual, así co- mo los refugiados con dis- capacidad y las personas de edad; f) Trabajar para garantizar el registro inmediato de los nacimientos de todos los ni- ños refugiados nacidos en su territorio y proporcio- nar asistencia adecuada a la mayor brevedad posible para obtener otros docu- mentos necesarios, según proceda, relativos al esta-
134 La Cuestión Social Año 26, n. 2 do civil; por ejemplo, cer- tificados de matrimonio, divorcio o fallecimiento; g) Adoptar medidas, con las debidas salvaguardias le- gales, que consagran los derechos humanos de los refugiados, con miras a garantizar la seguridad de los refugiados, y medidas para responder a las preo- cupaciones legítimas de los países de acogida en cuan- to a la seguridad; h) Adoptar medidas para mantener el carácter civil y humanitario de los campa- mentos y asentamientos de refugiados; i) Adoptar medidas para ga- rantizar la credibilidad de los sistemas de asilo, en particular mediante la co- laboración entre los países de origen, de tránsito y de destino, para facilitar el regreso y la readmisión de las personas que no reúnan los requisitos pa- ra obtener la condición de refugiado. Apoyo a las necesidades inme- diatas y persistentes 6. Los Estados, en cooperación con donantes multilaterales y aso- ciados del sector privado, según corresponda, en coordinación con los Estados receptores procederían a: a) Movilizar suficientes re- cursos financieros y de otro tipo para cubrir las necesidades humanitarias definidas en el marco de respuesta integral para los refugiados; b) Facilitar recursos de ma- nera pronta, predecible, coherente y flexible, entre otras cosas mediante aso- ciaciones más amplias con el Estado, la sociedad civil, los asociados confesionales y los del sector privado; c) Adoptar medidas para ampliar los programas de prstamos financieros, que ya existen para los países en desarrollo, a los países de ingresos medianos que acogen a un gran número de refugiados, teniendo en cuenta los costos econó- micos y sociales que supo- ne para esos países; d) Estudiar la posibilidad de establecer mecanismos de financiación para el desa- rrollo para esos países; e) Prestar asistencia a los países de acogida para pro- teger el medio ambiente y fortalecer la infraestructura afectada por los grandes
135 La Cuestión Social AÑO 26, N. 2 desplazamientos de refu- giados; f) Aumentar el apoyo a los mecanismos de prestación de asistencia monetaria y otros medios innovado- res para prestar asistencia humanitaria con eficacia, cuando proceda, refor- zando al mismo tiempo la rendición de cuentas para asegurar que la asisten- cia humanitaria llegue a sus beneficiarios. 7. Los Estados de acogida, en cooperación con la Oficina del Al- to Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados y otras entidades de las Naciones Uni- das, instituciones financieras y otros asociados pertinentes, se- gún corresponda, procederían a: a) Dar acceso rápido, seguro y sin trabas a la asistencia humanitaria para los refu- giados de conformidad con los principios humanitarios vigentes; b) Prestar asistencia en la me- dida de lo posible a través de los proveedores corres- pondientes de servicios na- cionales y locales, como las autoridades públicas de sa- lud, educación, servicios sociales y protección de la infancia; c) Al principio de una emer- gencia, alentar y empoderar a los refugiados para que creen sistemas de apoyo y redes entre ellos y las co- munidades de acogida, que tengan en cuenta la edad y el género, con especial hincapié en la protección y el empoderamiento de las mujeres y los niños y de otras personas con necesi- dades específicas; d) Apoyar a los asociados loca- les de la sociedad civil que hacen aportaciones a la res- puesta humanitaria, agra- deciendo su contribución complementaria; e) Velar por que la coopera- ción sea estrecha y fomen- tar la planificación conjunta, según proceda, entre los agentes humanitarios y del desarrollo y otros agentes pertinentes. Apoyo a los pases y las comunidades de acogida 8. Los Estados, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Uni- das para los Refugiados y los aso- ciados pertinentes procederían a: a) Hacer una evaluación del impacto o del riesgo con- junta, imparcial y rápida,
136 La Cuestión Social Año 26, n. 2 antes o después del inicio de un gran movimiento de refugiados, con el fin de de- finir la asistencia necesa- ria para los refugiados, las autoridades nacionales y locales y las comunidades afectadas por la presencia de refugiados y establecer prioridades al respecto; b) Incorporar, cuando proce- da, el marco de respuesta integral para los refugiados en los planes nacionales de desarrollo, a fin de forta- lecer la prestación de servicios esenciales y la construcción de infraes- tructura en beneficio de las comunidades de acogida y los refugiados; c) Trabajar para proporcionar recursos suficientes, sin perjuicio de la asistencia ofi- cial para el desarrollo, a las autoridades gubernamen- tales nacionales y locales y otros proveedores de servi- cios, en vista del aumento de las necesidades y de la presión sobre los servicios sociales. Los programas de- berían beneficiar a los re- fugiados y a los países y las comunidades de acogida. Soluciones duraderas 9. Reconocemos que en la actua- lidad millones de refugiados en todo el mundo no tienen acceso a soluciones oportunas y duraderas, y conseguirlas es uno de los prin- cipales objetivos de la protección internacional. El éxito de la búsqueda de soluciones depende en gran medida de la cooperación y el apoyo firmes y sostenidos de la comunidad internacional. 10. Creemos que deberían adop- tarse medidas para encontrar so- luciones duraderas: repatriación voluntaria, soluciones locales y reasentamiento y canales comple- mentarios de admisión. Esas me- didas deberían incluir los aspectos que se indican a continuación. 11. Reafirmamos el objetivo pri- mordial de lograr condiciones que ayuden a los refugiados a regresar a sus países en condiciones de se- guridad y dignidad, y ponemos de relieve la necesidad de abordar las causas profundas de la violencia y los conflictos armados y de lograr las soluciones políticas necesarias y el arreglo pacífico de controver- sias, así como ayudar en los es- fuerzos de reconstrucción. En este contexto, los Estados de origen o de nacionalidad procederían a:
137 La Cuestión Social AÑO 26, N. 2 a) Reconocer que toda per- sona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso el propio, y a regresar a su país; b) Respetar ese derecho y cumplir la obligación de recibir a sus ciudadanos cuando regresen, lo cual debería ocurrir de manera segura, digna y humaniza- da y con pleno respeto de los derechos humanos, de conformidad con las obli- gaciones derivadas del de- recho internacional; c) Proporcionar los documen- tos de identidad y de viaje necesarios; d) Facilitar la reintegración socioeconómica de los re- tornados; e) Estudiar la posibilidad de adoptar medidas para per- mitir la restitución de los bienes. 12. A fin de garantizar el regreso y la reintegración sostenibles, los Estados, las entidades de las Na- ciones Unidas y los asociados per- tinentes procederían a: a) Reconocer que el carác- ter voluntario de la re- patriación es necesario mientras los refugiados si- gan precisando protección internacional, es decir, siempre que no puedan recuperar plenamente la protección de su propio país; b) Planificar y apoyar medidas para alentar la repatriación, la reintegración y la reconciliación voluntarias y fundamentadas; c) Apoyar a los países de ori- gen o de nacionalidad, según proceda, entre otras cosas fi- nanciando la rehabilitación, la reconstrucción y el de- sarrollo, y con las salva- guardias legales necesarias que permitan a los refugia- dos acceder a los recursos jurídicos, físicos y otros mecanismos de apoyo ne- cesarios para el restable- cimiento de la protección nacional y su reintegración; d) Apoyar los esfuerzos para fomentar la reconciliación y el diálogo, en particular con las comunidades de refugia- dos, y con la participación equitativa de las mujeres y los jóvenes, y garantizar el respeto del Estado de dere- cho en los planos nacional y local; e) Facilitar la participación de los refugiados, en especial las mujeres, en los procesos de paz y reconciliación, y velar por que los resultados de esos procesos sustenten debidamente su regreso en
138 La Cuestión Social Año 26, n. 2 condiciones de seguridad y dignidad; f) Garantizar que la plani- ficación del desarrollo na- cional tenga en cuenta las necesidades concretas de quienes regresan y pro- mueva la reintegración sos- tenible e inclusiva como medida para prevenir futu- ros desplazamientos. 13. Los Estados de acogida, te- niendo en cuenta sus capacidades y obligaciones jurídicas interna- cionales, en cooperación con la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Re- fugiados, el Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Nacio- nes Unidas para los Refugiados de Palestina en el Cercano Oriente, cuando corresponda, y otras en- tidades de las Naciones Unidas, instituciones financieras y otros asociados pertinentes, cuando co- rresponda, procederían a: a) Conceder permisos de es- tancia legal en el país a quie- nes busquen y necesiten protección internacional como refugiados, teniendo en cuenta que toda decisión relativa a cualquier tipo de solución permanente, incluida la posibilidad de naturalización, correspon- de al país anfitrión; b) Adoptar medidas para fo- mentar la autosuficiencia comprometiéndose a ofre- cer más oportunidades a los refugiados para el ac- ceso, según proceda, a la educación, la atención de la salud y los servicios, el sus- tento y los mercados de tra- bajo, sin discriminar a los refugiados y de manera que también se brinde apoyo a las comunidades de acogida; c) Adoptar medidas para que los refugiados, en particu- lar las mujeres y los jóvenes, puedan sacar el máximo provecho a sus aptitudes y capacidades, reconociendo que, con los medios adecua- dos, los refugiados están en mejores condiciones de con- tribuir a su propio bienestar y el de sus comunidades; d) Invertir en la creación de capital humano, autosu- ficiencia y competencias transferibles como un paso esencial para que haya so- luciones de largo plazo. 14. Los terceros países pro- cederían a: a) Estudiar la posibilidad de poner a disposición o am- pliar, entre otras cosas alentando la participación y la actuación del sector
139 La Cuestión Social AÑO 26, N. 2 privado como medida com- plementaria, las oportuni- dades de reasentamiento y otros canales para la admisión de refugiados por medios tales como la evacuación médica y los programas de admisión hu- manitaria, la reunificación familiar y las oportunida- des de migración de perso- nas cualificadas, movilidad laboral y educación; b) Comprometerse a compar- tir las mejores prácticas, proporcionar a los refugia- dos información suficien- te para tomar decisiones con conocimiento de causa y salvaguardar las normas de protección; c) Estudiar la posibilidad de ampliar los criterios apli- cados a los programas de reasentamiento y acogida humanitaria en los despla- zamientos en masa y las situaciones prolongadas, junto con los programas de evacuación humanitaria temporal y otras formas de acogida, según proceda. 15. Se alienta a los Estados que aún no hayan establecido progra- mas de reasentamiento a que lo hagan a la mayor brevedad posi- ble. Se alienta a los que ya lo hayan hecho a que estudien la posibili- dad de ampliarlos. Los programas deberían incorporar en todos sus aspectos un planteamiento no dis- criminatorio y una perspectiva de género. 16. Los Estados se proponen ofrecer lugares de reasentamien- to y otras vías legales a una esca- la que satisfaga las necesidades anuales de reasentamiento deter- minadas por la Oficina del Alto Co- misionado de las Naciones Unidas para los Refugiados. El camino a seguir 17. Nos comprometemos a apli- car este marco de respuesta inte- gral para los refugiados. 18. Invitamos a la Oficina del Alto Comisionado de las Nacio- nes Unidas para los Refugiados a colaborar con los Estados y ce- lebrar consultas con todos los in- teresados pertinentes, durante los próximos dos años, con el fin de evaluar la aplicación práctica detallada del marco de respues- ta integral para los refugiados y las posibilidades de mejora y perfeccionamiento. Este proceso debería basarse en la experien- cia práctica derivada de aplicar el marco en una serie de situaciones específicas. El objetivo sería ali- viar las presiones sobre los países
140 La Cuestión Social Año 26, n. 2 de acogida afectados, mejorar la autosuficiencia de los refugiados, ampliar el acceso a las soluciones que impliquen a terceros países y apoyar las condiciones existentes en los países de origen para el re- greso en condiciones de seguridad y dignidad. 19. Trabajaremos para la adopción, en 2018, de un pacto mundial sobre la cuestión de los refugiados, sobre la base del mar- co de respuesta integral para los refugiados y de los resultados del proceso descrito. Invitamos al Al- to Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados a que incluya el pacto mundial sobre los refugiados propuesto en su in- forme anual a la Asamblea Gene- ral en 2018, para su examen por la Asamblea en su septuagésimo tercer período de sesiones en conjunción con su resolución anual sobre la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Uni- das para los Refugiados. ANEXO II HACIA UN PACTO MUNDIAL PARA LA MIGRACIN SEGU- RA, ORDENADA Y REGULAR I. Introducción 1. Este año iniciaremos un pro- ceso de negociaciones interguber- namentales que culminarán con la aprobación de un pacto mundial para la migración segura, ordena- da y regular. 2. Este pacto mundial esta- blecería una serie de principios, compromisos y entendimientos entre los Estados Miembros so- bre la migración internacional en todas sus dimensiones. Sería una contribución importante a la go- bernanza mundial y mejoraría la coordinación en lo que con- cierne a la migración internacio- nal. Ofrecería un marco para la cooperación internacional amplia respecto de los migrantes y la mo- vilidad humana. Abordaría todos los aspectos de la migración inter- nacional, como los humanitarios, de desarrollo y de derechos huma- nos, entre otros. Seguiría la sen- da marcada por la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible 17 y la Agenda de Acción de Addis Abe- ba de la Tercera Conferencia In- ternacional sobre la Financiación 17 Resolución 70/1
141 La Cuestión Social AÑO 26, N. 2 para el Desarrollo 18 y se basaría en la Declaración del Diálogo de Alto Nivel sobre la Migración Interna- cional y el Desarrollo, aprobada en octubre de 2013. 19 II. Contexto 3. Reconocemos la importan- te contribución de los migrantes y la migración al desarrollo de los países de origen, de tránsito y de destino, así como la compleja interrelación entre la migración y el desarrollo. 4. Reconocemos la contribución positiva de los migrantes al desa- rrollo inclusivo y sostenible. Reco- nocemos también que la migración internacional es una realidad plu- ridimensional de gran pertinencia para el desarrollo de los países de origen, de tránsito y de destino, que exige respuestas coherentes e integrales. 5. Cooperaremos en el plano in- ternacional para velar por que las migraciones sean seguras, regula- res y ordenadas, respetando ple- namente los derechos humanos y dispensando un trato humanitario a los migrantes, sea cual fuere su situación migratoria. Subrayamos la necesidad de velar por el respe- 18 Resolución 69/313, anexo 19 Resolución 68/4 to de la dignidad de los migrantes y la protección de sus derechos en virtud del derecho internacional aplicable, en particular el princi- pio de no discriminación con arre- glo al derecho internacional. 6. Ponemos de relieve el carácter multidimensional de la migración internacional, la importancia de la cooperación y el diálogo a ese respecto a nivel internacional, regional y bilateral y la necesidad de proteger los derechos huma- nos de todos los migrantes, inde- pendientemente de su situación, particularmente en un momento en que las corrientes migratorias han aumentado. 7. Tenemos presente que las políticas e iniciativas sobre la cuestión de la migración deberían promover planteamientos integra- les que tengan en cuenta las cau- sas y consecuencias del fenómeno. Reconocemos que la pobreza, el subdesarrollo, la falta de oportu- nidades, la mala gobernanza y los factores ambientales son algunas de las causas de la migración. A su vez, las políticas en pro de los pobres relacionadas con el comer- cio, el empleo y las inversiones productivas, pueden estimular el crecimiento y generar enormes posibilidades de desarrollo. Ob- servamos que los desequilibrios
142 La Cuestión Social Año 26, n. 2 económicos internacionales, la po- breza y la degradación ambiental, junto con la ausencia de paz y segu- ridad y de respeto de los derechos humanos, son factores que afec- tan a la migración internacional. III. Contenido 8. El pacto mundial podría in- cluir, sin ánimo de exhaustividad, los elementos que se indican a continuación: a) La migración internacional como realidad pluridimen- sional de gran pertinencia para el desarrollo de los países de origen, de tránsito y de destino, según se reco- noce en la Agenda 2030 pa- ra el Desarrollo Sostenible; b) La migración internacional como posibilidad para los migrantes y sus familias; c) La necesidad de abordar las causas de la migración, en particular redoblando los esfuerzos en cuanto al de- sarrollo, la erradicación de la pobreza, y la prevención y la solución de conflictos; d) La importante contribución de los migrantes al desarro- llo sostenible y la compleja relación existente entre la migración y el desarrollo; e) La facilitación de la migración y la movilidad ordenadas, seguras, regu- lares y responsables de las personas, incluso median- te la aplicación de políticas migratorias planificadas y bien gestionadas, lo cual puede incluir la creación y la ampliación de vías migra- torias seguras y regulares; f ) Las posibilidades de una mayor cooperación interna- cional con miras a mejorar la gestión de la migración; g) Los efectos de la migración en el capital humano en los países de origen; h) Las remesas como fuente importante de capital pri- vado y su contribución al desarrollo y fomento de un envío más rápido, econó- mico y seguro de remesas a través de canales legales, tanto en los países de ori- gen como en los receptores, incluso reduciendo los cos- tos de transacción; i) La protección efectiva de los derechos humanos y las li- bertades fundamentales de los migrantes, especialmen- te las mujeres y los niños, independientemente de su situación migratoria, y las necesidades específicas de los migrantes en situacio- nes de vulnerabilidad;
143 La Cuestión Social AÑO 26, N. 2 j) La cooperación interna- cional en el control de las fronteras respetando ple- namente los derechos hu- manos de los migrantes; k) La lucha contra la trata de personas, el trfico de migrantes y las formas contemporáneas de escla- vitud; l) La identificación de quienes han sido objeto de la trata y la posibilidad de prestar asistencia, incluso ofrecien- do la residencia temporal o permanente, y conceder permisos de trabajo, se- gn proceda; m) La reducción de la inci- dencia y los efectos de la migración irregular; n) El examen de la situación de los migrantes en los países en crisis; o) El fomento, según proceda, de la inclusión de los mi- grantes en las sociedades de acogida, el acceso a los ser- vicios básicos para los mi- grantes y los servicios que tengan en cuenta las cues- tiones de gnero; p) El examen de las políticas para regularizar la situación de los migrantes; q) La protección de los dere- chos laborales y de un en- torno de trabajo seguro para los trabajadores mi- grantes y las personas con empleos precarios, la pro- tección de las trabajadoras migratorias en todos los sectores y la promoción de la movilidad de la mano de obra, incluida la migra- ción circular; r) Las responsabilidades y obligaciones de los mi- grantes hacia los países de acogida; s) El regreso y la readmisión, y el mejoramiento de la cooperación a este respecto entre los países de origen y de destino; t) El aprovechamiento de la contribución de las diás- poras y el fortalecimien- to de los vínculos con los países de origen; u) La lucha contra el racis- mo, la xenofobia, la discri- minación y la intolerancia hacia los migrantes; v) Los datos desglosados sobre migración internacional; w) El reconocimiento de las cua- lificaciones, la educación y las destrezas obtenidas en el extranjero y la cooperación en relación con el acceso a las prestaciones ganadas y su transferibilidad; x) La cooperación a nivel na- cional, regional e inter- nacional sobre todos los aspectos de la migración.
144 La Cuestión Social Año 26, n. 2 IV. El camino a seguir 9. El pacto mundial se elaboraría mediante un proceso de nego- ciaciones intergubernamentales, cuyos preparativos comenzarán inmediatamente. Las negociacio- nes, que empezarán a principios de 2017, culminarán en una confe- rencia intergubernamental sobre migración internacional en 2018, en la que se presentará el pacto mundial para su aprobación. 10. Ya que el Tercer Diálogo de Alto Nivel sobre la Migración Internacional y el Desarrollo se celebrará en Nueva York, a más tardar en 2019, 20 debería des- empeñar un papel en el proceso. 11. Se invita al Presidente de la Asamblea General a disponer la designación de dos cofacilitado- res para dirigir consultas abiertas, transparentes e inclusivas con los Estados, con miras a determinar las modalidades, un calendario, la posible celebración de conferen- cias preparatorias y otros aspectos prácticos relativos a las negociacio- nes intergubernamentales, inclui- da la participación de los expertos sobre migración en Ginebra. 20 Véase la resolución 69/229, prr. 32 12. Se pide al Secretario General que preste el apoyo apropiado a las negociaciones. Prevemos que la Secretaría de las Naciones Uni- das y la Organización Internacio- nal para las Migraciones presten servicio conjuntamente a las ne- gociaciones, la primera en cuanto a capacidad y apoyo, y la segunda en cuanto a los conocimientos téc- nicos y normativos necesarios. 13. Prevemos también que el Representante Especial del Secre- tario General sobre la Migración Internacional y el Desarrollo, el Sr. Peter Sutherland, se encargue de coordinar las aportaciones del Foro Mundial sobre Migración y Desarrollo y el Grupo Mundial sobre Migración al proceso de negociación. Prevemos que contri- buyan al proceso la Organización Internacional del Trabajo, la Ofici- na de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, el Pro- grama de las Naciones Unidas pa- ra el Desarrollo, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Uni- das para los Derechos Humanos y otras entidades con mandatos y conocimientos importantes rela- cionados con la migración.
145 La Cuestión Social AÑO 26, N. 2 14. Convendría que se celebra- sen consultas regionales en apoyo de las negociaciones, por ejemplo mediante los procesos y mecanis- mos consultivos existentes, cuan- do proceda. 15. Se invitará a la sociedad civil, el sector privado, las comunida- des de la diáspora y las organiza- ciones de migrantes a contribuir al proceso de preparación del pacto mundial.
146 La Cuestión Social Año 26, n. 2 Queridos hermanos y hermanas: “El emigrante que reside entre vosotros será para vosotros como el indígena: lo amarás como a ti mismo, porque emigrantes fuisteis en Egipto. Yo soy el Señor vuestro Dios” (Lv 19,34). Durante mis primeros años de pontificado he manifestado en re- petidas ocasiones cuánto me preo- cupa la triste situación de tantos emigrantes y refugiados que hu- yen de las guerras, de las persecu- ciones, de los desastres naturales y de la pobreza. Se trata indudable- mente de un signo de los tiempos que, desde mi visita a Lampedusa el 8 de julio de 2013, he intentado leer invocando la luz del Espíritu Santo. Cuando instituí el nuevo Di- casterio para el Servicio del Desa- rrollo Humano Integral, quise que una sección especial —dirigida Hacia los pactos globales sobre migrantes y refugiados 2018 Mensaje del Santo Padre Francisco para la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2018 14 de enero de 2018 “Acoger, proteger, promover e integrar a los emigrantes y refugiados” temporalmente por mí— fuera co- mo una expresión de la solicitud de la Iglesia hacia los emigrantes, los desplazados, los refugiados y las víctimas de la trata. Cada forastero que llama a nues- tra puerta es una ocasión de en- cuentro con Jesucristo, que se identifica con el extranjero acogi- do o rechazado en cualquier época de la historia (cf. Mt 25,35.43). A cada ser humano que se ve obliga- do a dejar su patria en busca de un futuro mejor, el Señor lo confía al amor maternal de la Iglesia. 1 Esta solicitud ha de concretarse en ca- da etapa de la experiencia migra- toria: desde la salida y a lo largo del viaje, desde la llegada hasta el regreso. Es una gran responsabili- dad que la Iglesia quiere compar- tir con todos los creyentes y con 1 Cf. Pío XII, Exsul Familia, Titulus Pri- mus, I.
147 La Cuestión Social AÑO 26, N. 2 todos los hombres y mujeres de buena voluntad, que están llama- dos a responder con generosidad, diligencia, sabiduría y amplitud de miras —cada uno según sus po- sibilidades— a los numerosos desafíos planteados por las migra- ciones contemporáneas. A este respecto, deseo reafirmar que “nuestra respuesta común se podría articular en torno a cuatro verbos: acoger, proteger, promo- ver e integrar”. 2 Considerando el escenario ac- tual, acoger significa, ante todo, ampliar las posibilidades para que los emigrantes y refugiados puedan entrar de modo seguro y legal en los países de destino. En ese sentido, sería deseable un compromiso concreto para incre- mentar y simplificar la concesión de visados por motivos humani- tarios y por reunificación familiar. Al mismo tiempo, espero que un mayor número de países adopten programas de patrocinio privado y comunitario, y abran corredores humanitarios para los refugiados más vulnerables. Sería convenien- te, además, prever visados tempo- rales especiales para las personas que huyen de los conflictos ha- 2 Discurso a los participantes en el Foro Internacional Migraciones y Paz (21 febrero 2017). cia los países vecinos. Las expul- siones colectivas y arbitrarias de emigrantes y refugiados no son una solución idónea, sobre to- do cuando se realizan hacia paí- ses que no pueden garantizar el respeto a la dignidad ni a los de- rechos fundamentales. 3 Vuelvo a subrayar la importancia de ofre- cer a los emigrantes y refugiados un alojamiento adecuado y deco- roso. “Los programas de acogida extendida, ya iniciados en diferen- tes lugares, parecen sin embargo facilitar el encuentro personal, permitir una mejor calidad de los servicios y ofrecer mayores garan- tías de éxito”. 4 El principio de la centralidad de la persona humana, expresado con firmeza por mi amado prede- cesor Benedicto XVI, 5 nos obliga a anteponer siempre la seguridad personal a la nacional. Por tanto, es necesario formar adecuada- mente al personal encargado de los controles de las fronteras. Las 3 Cf. Intervención del Observador Permanente de la Santa Sede en la 103. Sesión del Consejo de la Orga- nización Internacional para las Mi- graciones (26 noviembre 2013). 4 Discurso a los participantes en el Foro Internacional Migraciones y Paz (21 febrero 2017). 5 Cf. Benedicto XVI, Caritas in Verita- te, 47.
148 La Cuestión Social Año 26, n. 2 condiciones de los emigrantes, los solicitantes de asilo y los refugia- dos, requieren que se les garantice la seguridad personal y el acceso a los servicios básicos. En nom- bre de la dignidad fundamental de cada persona, es necesario esfor- zarse para preferir soluciones que sean alternativas a la detención de los que entran en el territorio na- cional sin estar autorizados. 6 El segundo verbo, proteger, se conjuga en toda una serie de ac- ciones en defensa de los derechos y de la dignidad de los emigran- tes y refugiados, independiente- mente de su estatus migratorio. 7 Esta protección comienza en su patria y consiste en dar infor- maciones veraces y ciertas antes de dejar el país, así como en la de- fensa ante las prácticas de reclu- tamiento ilegal. 8 En la medida de lo posible, debería continuar en el país de inmigración, aseguran- do a los emigrantes una adecua- da asistencia consular, el derecho a tener siempre consigo los do- 6 Cf. Intervención del Observador Permanente de la Santa Sede en la 20 Sesión del Consejo de Derechos Humanos (22 junio 2012). 7 Cf. Benedicto XVI, Caritas in Verita- te, 62. 8 Cf. Pontificio Consejo para la Pasto- ral de los Emigrantes e Itinerantes, Instr. Erga migrantes caritas Christi, 6. cumentos personales de iden- tidad, un acceso equitativo a la justicia, la posibilidad de abrir cuentas bancarias y la garantía de lo básico para la subsistencia vital. Si las capacidades y com- petencias de los emigrantes, los solicitantes de asilo y los refugia- dos son reconocidas y valoradas oportunamente, constituirán un verdadero recurso para las comu- nidades que los acogen. 9 Por tan- to, espero que, en el respeto a su dignidad, les sea concedida la li- bertad de movimiento en los paí- ses de acogida, la posibilidad de trabajar y el acceso a los medios de telecomunicación. Para quie- nes deciden regresar a su patria, subrayo la conveniencia de desa- rrollar programas de reinserción laboral y social. La Convención Internacional sobre los Derechos del Niño ofrece una base jurídica universal para la protección de los emigrantes menores de edad. Es preciso evitarles cualquier forma de detención en razón de su es- tatus migratorio y asegurarles el acceso regular a la educación pri- maria y secundaria. Igualmente, es necesario garantizarles la perma- 9 Cf. Benedicto XVI, Discurso a los par- ticipantes en el Congreso Mundial sobre la Pastoral de los Emigran- tes y los Refugiados (9 noviembre 2009).
149 La Cuestión Social AÑO 26, N. 2 nencia regular al cumplir la ma- yoría de edad y la posibilidad de continuar sus estudios. En el caso de los menores no acompañados o separados de su familia es impor- tante prever programas de cus- todia temporal o de acogida. 10 De acuerdo con el derecho universal a una nacionalidad, todos los niños y niñas la han de tener reconocida y certificada adecuadamente des- de el momento del nacimiento. La apatridia en la que se encuentran a veces los emigrantes y refugia- dos puede evitarse fácilmente por medio de “leyes relativas a la na- cionalidad conformes con los prin- cipios fundamentales del derecho internacional”. 11 El estatus migra- torio no debería limitar el acceso a la asistencia sanitaria nacional ni a los sistemas de pensiones, como tampoco a la transferencia de sus contribuciones en el caso de repatriación. 10 Cf. Benedicto XVI, Mensaje para la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado 2010; Intervención del Observador Permanente de la Santa Sede en la 26 Sesión Ordina- ria del Consejo de los Derechos Hu- manos. Los derechos humanos de los emigrantes (13 junio 2014). 11 Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes y Pontificio Consejo Cor Unum, Aco- ger a Cristo en los refugiados y en los desplazados forzosos (2013), 70. Promover quiere decir esencial- mente trabajar con el fin de que a todos los emigrantes y refugiados, así como a las comunidades que los acogen, se les dé la posibilidad de realizarse como personas en todas las dimensiones que compo- nen la humanidad querida por el Creador. 12 Entre éstas, la dimen- sión religiosa ha de ser reconoci- da en su justo valor, garantizando a todos los extranjeros presen- tes en el territorio la libertad de profesar y practicar la propia fe. Muchos emigrantes y refugiados tienen cualificaciones que hay que certificar y valorar conve- nientemente. Así como “el traba- jo humano está destinado por su naturaleza a unir a los pueblos”, 13 animo a esforzarse en la promo- ción de la inserción socio-laboral de los emigrantes y refugiados, garantizando a todos —inclui- dos los que solicitan asilo— la posibilidad de trabajar, cursos formativos lingüísticos y de ciu- dadanía activa, como también una información adecuada en sus propias lenguas. En el caso de los emigrantes menores de edad, su participación en actividades laborales ha de ser regulada de manera que se prevengan abu- 12 Cf. Pablo VI, Populorum Progressio, 14. 13 Juan Pablo II, Centesimus Annus, 27.
150 La Cuestión Social Año 26, n. 2 sos y riesgos para su crecimiento normal. En el año 2006, Benedic- to XVI subrayaba cómo la fami- lia es, en el contexto migratorio, “lugar y recurso de la cultura de la vida y principio de integración de valores”. 14 Hay que promover siempre su integridad, favorecien- do la reagrupación familiar —in- cluyendo los abuelos, hermanos y nietos—, sin someterla jamás a requisitos económicos. Respecto a emigrantes, solicitantes de asilo y refugiados con discapacidad hay que asegurarles mayores atencio- nes y ayuda. Considero digno de elogio los esfuerzos desplegados hasta ahora por muchos países en términos de cooperación interna- cional y asistencia humanitaria. Con todo, espero que en la distri- bución de esas ayudas se tengan en cuenta las necesidades —por ejemplo: asistencia médica y so- cial, como también educación— de los países en vías de desarrollo, que reciben importantes flujos de refugiados y emigrantes, y se incluyan de igual modo entre los beneficiarios de las mismas comu- nidades locales que sufren cares- tía material y vulnerabilidad. 15 14 Benedicto XVI, Mensaje para la Jor- nada Mundial del Emigrante y del Refugiado 2007. 15 Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes y Pontificio Consejo Cor Unum, Aco- El último verbo, integrar, se pone en el plano de las oportu- nidades de enriquecimiento intercultural generadas por la presencia de los emigrantes y refugiados. La integración no es “una asimilación, que induce a suprimir o a olvidar la propia identidad cultural. El contacto con el otro lleva, más bien, a des- cubrir su ‘secreto’, a abrirse a él para aceptar sus aspectos válidos y contribuir así a un conocimien- to mayor de cada uno. Es un pro- ceso largo, encaminado a formar sociedades y culturas, haciendo que sean cada vez ms reflejo de los multiformes dones de Dios a los hombres”. 16 Este proce- so puede acelerarse mediante el ofrecimiento de la ciudadanía, desligada de los requisitos eco- nómicos y lingüísticos, y de vías de regularización extraordinaria, a los emigrantes que puedan de- mostrar una larga permanencia en el país. Insisto una vez más en la necesidad de favorecer, en cualquier caso, la cultura del en- cuentro, multiplicando las opor- tunidades de intercambio cultural, demostrando y difundiendo las buenas prácticas de integración y ger a Cristo en los refugiados y en los desplazados forzosos (2013), 30-31. 16 Juan Pablo II, Mensaje para la Jorna- da Mundial del Emigrante y el Refu- giado 2005.
151 La Cuestión Social AÑO 26, N. 2 desarrollando programas que pre- paren a las comunidades locales para los procesos integrativos. De- bo destacar el caso especial de los extranjeros obligados a abando- nar el país de inmigración a causa de crisis humanitarias. Estas per- sonas necesitan que se les garanti- ce una asistencia adecuada para la repatriación y programas de rein- serción laboral en su patria. De acuerdo con su tradición pas- toral, la Iglesia está dispuesta a comprometerse en primera perso- na para que se lleven a cabo todas las iniciativas que se han propues- to más arriba. Sin embargo, para obtener los resultados esperados es imprescindible la contribución de la comunidad política y de la sociedad civil —cada una según sus propias responsabilidades. Durante la Cumbre de las Nacio- nes Unidas, celebrada en Nueva York el 19 de septiembre de 2016, los líderes mundiales han expre- sado claramente su voluntad de trabajar a favor de los emigrantes y refugiados para salvar sus vidas y proteger sus derechos, compar- tiendo esta responsabilidad a ni- vel global. A tal fin, los Estados se comprometieron a elaborar y aprobar antes de finales de 2018 dos Pactos Globales (Global Com- pacts), uno dedicado a los refugia- dos y otro a los emigrantes. Queridos hermanos y hermanas, a la luz de estos procesos iniciados, los próximos meses representan una oportunidad privilegiada para presentar y apoyar las acciones es- pecíficas, que he querido concretar en estos cuatro verbos. Los invito, pues, a aprovechar cualquier opor- tunidad para compartir este men- saje con todos los agentes políticos y sociales que están implicados —o interesados en participar— en el proceso que conducirá a la apro- bación de los dos pactos globales. Hoy, 15 de agosto, celebramos la solemnidad de la Asunción de la Bienaventurada Virgen María al Cielo. La Madre de Dios experi- mentó en sí la dureza del exilio (cf. Mt 2,13-15), acompañó amorosa- mente al Hijo en su camino has- ta el Calvario y ahora comparte eternamente su gloria. A su ma- terna intercesión confiamos las esperanzas de todos los emigran- tes y refugiados del mundo y los anhelos de las comunidades que los acogen, para que, de acuerdo con el supremo mandamiento di- vino, aprendamos todos a amar al otro, al extranjero, como a noso- tros mismos. Vaticano, 15 de agosto de 2017 Solemnidad de la Asunción de la Virgen María Francisco
152 La Cuestión Social Año 26, n. 2 RESPONDER A LOS RETOS DE LOS MIGRANTES Y REFUGIADOS: VEINTE PUNTOS DE ACCIN Durante siglos, la Iglesia católica ha prestado asistencia y destinado una especial atención pastoral a las personas en situación de movi- lidad humana. Hoy en día, puesto que nos enfrentamos al mayor mo- vimiento de personas desplazadas y de refugiados sin precedentes en la historia reciente, nos sentimos llamados a seguir desarrollando esta labor en solidaridad con las personas desplazadas y con la co- munidad internacional. A pesar de que un gran número de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares y sus fa- milias a causa de persecuciones, violencia, catástrofes naturales y del flagelo de la pobreza, debemos reconocer también que la migra- ción es una natural respuesta hu- mana a la crisis y un testimonio del deseo innato de cada ser hu- mano de ser feliz y gozar de una vida mejor. Esta realidad, con sus importantes dimensiones mate- riales y espirituales, está teniendo un impacto significativo en las ac- titudes y en las respuestas de las personas en todo el mundo. Incluso, en la actual crisis, la ex- periencia nos enseña que es po- sible hallar respuestas comunes, eficaces y adecuadas. La Iglesia aspira a colaborar con la comuni- dad internacional para promover y adoptar medidas eficaces desti- nadas a proteger la dignidad, los derechos y las libertades de todas las personas en situación de mo- vilidad humana, incluidos los mi- grantes forzados, los solicitantes de asilo, los refugiados y los des- plazados internos. Los procesos iniciados por las Naciones Unidas para la elabora- ción de dos Pactos Globales (uno sobre la migración segura, regular y ordenada, y el otro sobre los re- fugiados) representan una opor- tunidad única para articular una respuesta conjunta, en términos de cooperación internacional y de responsabilidad compartida. Habida cuenta de este proceso, hemos preparado los siguientes veinte puntos en un intento por participar de manera construc- tiva en la realización de estos Pac- tos Globales. La Iglesia ya se ha pronunciado, en repetidas ocasiones, sobre mu- chos de los temas que se incluirán en los Pactos Globales y, basán- dose en su larga y variada expe- riencia pastoral, desea contribuir activamente a los dos procesos. Para facilitar dicha contribución,
153 La Cuestión Social AÑO 26, N. 2 la Sección Migrantes y Refugiados (Dicasterio para el Servicio del De- sarrollo Humano Integral) del Va- ticano, tras haber consultado con diferentes conferencias episcopa- les y ONGs católicas que trabajan en este sector, ha elaborado los si- guientes veinte puntos de acción. Éstos han sido aprobados por el Santo Padre y se basan en las me- jores prácticasque caracterizan la respuesta tangible de la Iglesia a las necesidades de los migrantes y los refugiados. No pretenden ser de carácter exhaustivo con respec- to al rico Magisterio de la Iglesia sobre migración y asilo, sino que proporcionan una serie de consi- deraciones prácticas que los cató- licos y no católicos pueden utilizar, completar y profundizar en su diá- logo con los gobiernos de cara a los Pactos Globales. Los 20 puntos abogan por una serie de medidas eficaces y acre- ditadas que, en su conjunto, cons- tituyen una respuesta integral a los retos que se plantean en la actualidad. De conformidad con el Magisterio del Papa Francisco, los puntos se articulan en torno a cuatro verbos: acoger, proteger, promover e integrar. Cada verbo representa una actividad y un lla- mamiento a la acción. Su objetivo es el de empezar por lo que es re- alísticamente factible y avanzar hacia el objetivo final de construir una casa común, inclusiva y soste- nible para todos. Abrigamos la sin- cera esperanza de que los puntos propuestos sean una orientación para los interlocutores políticos y para todos aquellos que desean comprometerse al fin de mejorar la situación de los migrantes, refu- giados, solicitantes de asilo y des- plazados internos, y entre éstos, aquellos más vulnerables. Los hechos demuestran que la migración se compone cada vez más de flujos mixtos. En muchos casos, es difícil hacer una clara distinción entre migrantes y refugiados. A menudo, sus nece- sidades son muy similares, por no decir idénticas. Por tanto, es opor- tuno hacer todo lo posible para que los procesos de redacción y de negociación logren la mayor ar- monía posible entre los dos Pactos Globales. Además, dado que ambos se proponen tener un impacto real en la vida de las personas, deben incluir las metas y los objetivos a alcanzar, como también mecanis- mos de seguimiento para evaluar los resultados. La Sección Migrantes y Refugia- dos ofrece los veinte puntos de ac- ción como una contribución a los procesos de redacción, negocia- ción y adopción de los Pactos Glo- bales sobre migrantes y refugiados, que se llevarn a cabo a finales de
154 La Cuestión Social Año 26, n. 2 2018. Encabezada por el Papa Francisco, la Sección aboga por los principios que están en la base de estos puntos, y se comprome- te a trabajar infatigablemente con la comunidad internacional para su inclusión en los Pactos Globales. I. Acoger: abrir nuevos canales humanitarios seguros y legales para los migrantes y los refugiados La decisión de migrar debería ser voluntaria. La migración mis- ma debería ser segura, legal y or- denada. Teniendo esto presente, sugerimos los siguientes puntos de acción: 1. Instar a los Estados a pro- hibir cualquier forma de expulsión arbitraria y co- lectiva. Es necesario res- petar el principio de no devolución’. Este principio se basa en la situación indi- vidual de la persona y no en la presunción de seguridad de un país. Los Estados de- ben evitar elaborar listas de países seguros, ya que a menudo tales listas no lo- gran satisfacer las necesi- dades reales de protección del refugiado. 2. Exhortar a los Estados Miembros y a otros actores implicados a ampliar el nú- mero y las formas de vías jurídicas alternativas para una migración y un reasen- tamiento seguro y volunta- rio, garantizando el pleno respeto del principio de 'no devolución'. Ejemplos concretos de tales vías po- drían ser: a) Adoptar la práctica de conce- der visados por razones hu- manitarias o, si ya existiera, ampliar su uso como priori- dad de una política nacional. b) Promover un mayor uso de visados de estudio, inclu- yendo en esta categoría los programas de aprendizaje y de prácticas, así como todos los niveles de la instruc- ción formal. c) Adoptar programas de co- rredores humanitarios que permitan a las personas que viven en situaciones parti- cularmente vulnerables, in- cluidas aquellas que se ven obligadas a huir de conflic- tos y de catástrofes natura- les, entrar legalmente con un visado humanitario. d) Adoptar una legislación que facilite la integración local mediante el patrocinio pri- vado de ciudadanos, comu- nidades y organizaciones. e) Adoptar políticas de rea- sentamiento para refugia-
155 La Cuestión Social AÑO 26, N. 2 dos o, si éstas estuvieran ya presentes en el marco jurídico, ampliar el número de refugiados reasentados con base en el parámetro que permita satisfacer las necesidades anuales de re- asentamiento identificadas por la Oficina del Alto Co- misionado de las Naciones Unidas para los Refugiados. f) Proporcionar visados para la reunificación familiar o, si ya estuvieran disponibles, ampliar el número de visa- dos expedidos, con la inclu- sión de todos los miembros de la familia (también los abuelos, los hermanos y los nietos). g) Adoptar políticas naciona- les que permitan a los Esta- dos vecinos acoger, incluso temporalmente, a quienes se han visto obligados a huir de los conflictos ar- mados, las persecuciones o la violencia generalizada en sus países de origen, por ejemplo, mediante la con- cesión de un estatus de pro- tección temporal. h) Una acogida responsable y digna de migrantes y refu- giados empieza por su pri- mera ubicación en espacios adecuados y decorosos. Los grandes asentamientos de solicitantes y refugiados no han dado resultados posi- tivos, generando más bien nuevas situaciones de vul- nerabilidad y de malestar. Los programas de acogida difundida, ya iniciados en diferentes localidades, pa- recen sin embargo facilitar el encuentro personal, per- mitir una mejor calidad de los servicios y ofrecer ma- yores garantías de éxito. 3. Animar a los Estados a adoptar una perspectiva de seguridad nacional que otorgue prioridad a la se- guridad de las personas y a los derechos de todos los migrantes, solicitantes de asilo y refugiados que en- tran en su territorio. Algu- nos ejemplos podrían ser: a) Formar a los funcionarios públicos y a los funciona- rios de policía, que traba- jan en zonas fronterizas, en materia de derecho interna- cional de los derechos hu- manos y de los refugiados. b) Adoptar políticas nacio- nales que respondan, an- te todo, a las necesidades y a las vulnerabilidades de quienes solicitan ser ad- mitidos, incluido el acceso a los servicios básicos, an- tes de abordar la cuestión de la situación jurídica de un candidato.
156 La Cuestión Social Año 26, n. 2 c) Adoptar políticas en mate- ria de seguridad nacional que den prioridad a la se- guridad y a la protección de los refugiados y de los soli- citantes de asilo que huyen de conflictos armados, de la persecución o de la violen- cia generalizada, para que puedan ponerse a salvo rá- pidamente, mediante un rpido proceso de identifi- cación y de admisión. d) Adoptar políticas naciona- les que favorezcan alter- nativas a la detención de quienes intentan entrar en el territorio. II. Proteger: garantizar los derechos y la dignidad de los migrantes y de los refugiados La Iglesia insiste en la necesidad de adoptar un enfoque integral e integrado, que sitúe a la perso- na humana en el centro, en todas sus dimensiones, con pleno respe- to de su dignidad y sus derechos. El enfoque integral sigue siendo, sin lugar a dudas, la mejor mane- ra de identificar y de superar los estereotipos peligrosos, evitando así estigmatizar a un individuo sobre la base de algunos elemen- tos específicos, y en su lugar tener en cuenta todos los aspectos y las dimensiones fundamentales de la persona entendida en su conjunto. La correcta aplicación de los dere- chos humanos es realmente bene- ficiosa, tanto para los migrantes como para los países de origen y de destino. Las medidas sugeridas no son meras concesiones que se ha- cen a los migrantes. Son esenciales para los migrantes, las sociedades de acogida y toda la comunidad internacional. La promoción y el respeto de los derechos humanos de los migrantes y su dignidad ga- rantiza que los derechos y la dig- nidad de todos en la sociedad sean plenamente respetados. Los migrantes, los solicitantes de asilo y los refugiados deben ser acogidos como seres huma- nos, respetando plenamente su dignidad y sus derechos hu- manos, independientemente de su condición migratoria. Aun- que cada Estado tenga derecho a administrar y a controlar sus fronteras, los migrantes y los re- fugiados deben ser acogidos en conformidad con las obligaciones específicas en virtud del derecho internacional, incluidas las leyes sobre el derecho internacional humano y aquellas internaciona- les sobre los refugiados. Cuantas más vías alternativas y legales se abran para los migrantes y los re- fugiados, menos probabilidades tendrán de ser explotados por las redes criminales y de con-
157 La Cuestión Social AÑO 26, N. 2 vertirse en víctimas de la tra- ta de personas y de los abusos en el contexto del trfico ilícito de migrantes. El derecho a la vida es la garan- tía más fundamental de las liber- tades civiles y políticas. El artículo 6 del Pacto Internacional de De- rechos Civiles y Políticos esta- blece que: “El derecho a la vida es inherente a la persona huma- na. Este derecho estará protegido por la ley. Nadie podrá ser priva- do de la vida arbitrariamente”. Cada respuesta que se brinda a los migrantes, refugiados y soli- citantes de asilo, en particular en las operaciones de búsqueda y rescate, debería dirigirse princi- palmente a garantizar y proteger el derecho a la vida de todas las personas, independientemente de su estatus. Bajo esta perspec- tiva, se proponen los siguientes puntos de acción: 1. Animar a los Estados que tienen importantes flujos migratorios de trabajadores a adoptar políticas y prácti- cas que protejan a aquellos ciudadanos que deciden emigrar. Por ejemplo: a) Sistemas de información a nivel nacional previo a la salida y cursos de forma- ción que alerten e instru- yan a los ciudadanos y a los empleadores, así como a los funcionarios y a los agentes de policía que trabajan en zonas fronterizas, a recono- cer las señales del trabajo forzoso o de la trata de se- res humanos. b) Exigir la reglamentación y la certificación, a nivel na- cional, de las agencias de trabajo y de los agentes de emigración. c) Establecer, a nivel ministe- rial, una oficina dedicada a las cuestiones relati- vas a las comunidades de la diáspora. d) Adoptar políticas nacio- nales que protejan los intereses y asistan a las co- munidades de la diáspora y a los migrantes en el ex- tranjero, incluso mediante la protección consular y los servicios jurídicos. 2. Animar a los Estados que tienen importantes flujos de mano de obra migrante, a adoptar políticas naciona- les que protejan contra la explotación, el trabajo for- zoso o la trata de seres hu- manos. Algunos ejemplos podrían ser los siguientes: a) Promulgar leyes que pro- híban a los empleadores confiscar los pasaportes y otros documentos de iden- tidad de sus empleados.
158 La Cuestión Social Año 26, n. 2 b) Adoptar políticas naciona- les que permitan a los resi- dentes extranjeros acceder a la justicia, independien- temente de su estatus mi- gratorio, permitiéndoles denunciar las violaciones de los derechos humanos y las violencias, sin miedo a sufrir represalias, incluidas la detención involuntaria y la deportación. c) Adoptar políticas nacio- nales que permitan a los migrantes abrir cuentas bancarias, privadas y per- sonales, en las que también los empleadores puedan realizar depósitos directos. d) Adoptar leyes nacionales relativas al salario mínimo que exijan el pago regular de los sueldos, al menos una vez al mes. 3. Animar a los Estados a adoptar políticas naciona- les que permitan a los mi- grantes, a los solicitantes de asilo y a los refugiados valorar sus capacidades y talentos, a fin de contribuir mejor a su propio bienestar y al de sus comunidades. He aquí algunos ejemplos: a) Conceder a los refugiados y a los solicitantes de asilo la libertad de circulación y permisos de trabajo, así como documentos de viaje que les consientan regre- sar al Estado de acogida, en caso de que encuentren tra- bajo en otros Estados. b) Desarrollar programas que involucren a la comunidad local en la acogida de pe- queños grupos de solicitan- tes de asilo, además de los grandes centros de acogida e identificación. c) Promulgar una ley que con- ceda a los solicitantes de asilo, a los refugiados y a los migrantes la posibilidad de abrir cuentas bancarias, crear empresas y realizar transacciones financieras. d) Políticas nacionales que per mitan a los migrantes, a los solicitantes de asilo y a los refugiados, acceder y uti- lizar las telecomunicacio- nes, p. ej. tarjetas SIM para teléfonos móviles, acceso a internet, evitando trámites o impuestos gravosos. e) Promover políticas nacio- nales que permitan a los migrantes y a los refugiados repatriados —o que tienen la intención de regresar— acceder con mayor facili- dad a las oportunidades de empleo en sus países de origen, animando así su re- inserción en la sociedad.
159 La Cuestión Social AÑO 26, N. 2 4. Animar a los Estados a res- petar sus obligaciones en virtud de la Convención sobre los Derechos del Ni- ño a la hora de hacer frente a la situación de vulnera- bilidad de los menores no acompañados o separados de su familia. He aquí algu- nos ejemplos: a) Adoptar alternativas a la de- tención obligatoria, que nun- ca es en el mejor interés del niño, independientemente de su estatus migratorio. b) Proporcionar acogimien- to en familia o tutela a los niños o a los menores no acompañados mientras permanecen separados de sus familias. c) Establecer centros de aco- gida separados para fami- lias, menores y adultos. 5. Animar a los Estados a res- petar sus obligaciones en virtud de la Convención de los Derechos del Niño con respecto a todos los meno- res migrantes y recomen- dar, entre otras cosas, las siguientes acciones: a) Adoptar procedimientos que garanticen la protección jurídica de aquellos meno- res que alcanzan la mayoría de edad. En particular, pro- mulgar leyes que preser- ven su estatus regular y les impidan convertirse en in- documentados y, por tanto, estar sujetos a la detención y a la deportación. b) Adoptar procedimientos que permitan a los menores que se acercan a la mayoría de edad continuar su forma- ción en el colegio sin tener que interrumpirla. c) Adoptar políticas que exi- jan el registro de todos los nacimientos, proporcionan- do a cada recién nacido un certificado de nacimiento. 6. Animar a los Estados a adop- tar legislaciones que garan- ticen un acceso equitativo a la instrucción para los es- tudiantes migrantes, los solicitantes de asilo y los re- fugiados, a todos los niveles. He aquí algunos ejemplos: a) Políticas nacionales o re- gionales que permitan a los migrantes y a los refugia- dos acceder a la educación primaria y secundaria, in- dependientemente de su estatus migratorio. b) Adoptar políticas que pro- porcionen a los migrantes y a los refugiados igual acceso a la educación primaria y se- cundaria que los ciudadanos.
160 La Cuestión Social Año 26, n. 2 7. Animar a los Estados a adoptar políticas naciona- les que garanticen a los mi- grantes y refugiados acceso a una adecuada protección social. He aquí algunos ejemplos: a) Promulgar una normativa que garantice el derecho a la salud de los migrantes y los refugiados, incluido el acceso a los servicios de atención sanitaria prima- ria, independientemente de su condición migratoria e inmediatamente después de su llegada. b) Promulgar una normativa que permita acceder a los sistemas de pensiones na- cionales y que garantice la transferibilidad de la co- bertura y de los beneficios de la seguridad social entre países, a fin de evitar que los migrantes y los refugiados pierdan sus derechos debi- do a su estatus migratorio. 8. Animar a los Estados a adoptar una legislación que evite a los migrantes y a los refugiados la condición de apátridas’. He aquí algunos ejemplos: a) Promulgar una legislación que garantice una adecua- da protección y normas de procedimiento en el cum- plimiento de los derechos y las libertades estableci- das por las convenciones internacionales en materia de apatrídia, por los tra- tados sobre los derechos humanos y las disposicio- nes relativas al derecho a una nacionalidad. b) Realizar las reformas y las políticas necesarias pa- ra abordar eficazmente la apatrídia, trabajando en cuatro ámbitos (identifica- ción, prevención, reducción y protección), favorecien- do así el reconocimiento de la ciudadanía a los niños al nacer.
161 La Cuestión Social AÑO 26, N. 2 III. Promover: favorecer el de- sarrollo humano integral de los migrantes y de los refugiados En la actualidad, la duración media del periodo de exilio de quienes han huido de un conflic- to armado suele ser de 17 años. También para los trabajadores migrantes, el tiempo transcurri- do fuera de casa puede traducir- se en muchos años. Los Estados de acogida, en lugar de ofrecer una mera respuesta de emergen- cia y servicios básicos, deberían ofrecer estructuras en las que las personas que se quedan durante un periodo de tiempo prolonga- do puedan desarrollarse como seres humanos, contribuyen- do así al desarrollo del país que los acoge. Además, puesto que un principio fundamental de los Objetivos de Desarrollo Sosteni- ble de 2030 es ‘no dejar a nadie atrás’, la comunidad internacio- nal debería intentar incluir a los refugiados, solicitantes de asilo y a los trabajadores migrantes en sus planes de desarrollo. A este respecto, se pueden sugerir los siguientes puntos de acción: 1. Animar a los Estados a adoptar una legislación que permita el reconocimiento, la transferencia y el ulterior desarrollo de las capacida- des de todos los migrantes, solicitantes de asilo y re- fugiados que residen en el país de acogida. He aquí al- gunos ejemplos: a) Desarrollar políticas que garanticen el acceso a la educación terciaria a los migrantes, solicitantes de asilo y a los refugiados cualificados. b) Adoptar políticas que pro- porcionen igualdad de ac- ceso a los programas de aprendizaje y prácticas pa- ra migrantes, solicitantes de asilo y refugiados, que ten- gan los requisitos para ac- ceder a dichos programas, según el mismo criterio que se aplica a los ciudadanos. c) Adoptar políticas que fa- ciliten la evaluación, la convalidación y el reconoci- miento de los títulos aca- démicos y profesionales, incluidos aquellos relativos a la educación superior, de migrantes y refugiados, por ejemplo, mediante acuer- dos interuniversitarios, bi- laterales y multilaterales. 2. Animar a los Estados a adoptar normas, políticas y prácticas que faciliten la integración local de los mi- grantes, de los solicitantes de asilo y de las poblaciones de refugiados. Por ejemplo:
162 La Cuestión Social Año 26, n. 2 a) En caso de que aún no exis- tan, adoptar leyes que re- conozcan el derecho del refugiado y del solicitante de asilo a la libertad de cir- culación y a la libertad de elegir su lugar de residencia. b) En caso de que aún no exis- tan, promulgar leyes que reconozcan el derecho de los solicitantes de asilo y de los refugiados a trabajar, en el momento en el que se registran ante las autorida- des nacionales competentes. c) Adoptar políticas que ga- ranticen el acceso a clases y a cursos de lengua y cos- tumbres locales, así como la divulgación de noticias e información en los idio- mas más hablados por las poblaciones de migrantes y de refugiados en el país de acogida. 3. Animar a los Estados a adoptar políticas y prácti- cas que promuevan y pre- serven la integridad y el bienestar de la familia, in- dependientemente de su condición migratoria. He aquí algunos ejemplos: a) Adoptar leyes que consien- tan la reunificación de los refugiados y de los migran- tes con sus familias, y que reconozcan a los miembros de tales familias el derecho a trabajar. La exigencia de unos ingresos mínimos, o la demostración de poder cubrir las necesidades eco- nómicas, no debe ser un requisito para la reunifi- cación de los menores con sus padres. b) Promulgar leyes que am- plíen el ámbito de las po- líticas de reunificación familiar para incluir a todos los miembros de la familia (también los abuelos, los hermanos y hermanas y los nietos), a fin de consentir que toda la familia perma- nezca unida en el proceso de reasentamiento. c) Promulgar políticas que fa- ciliten la búsqueda de fami- liares y su reunificación. d) Adoptar una normativa que prohíba y prevenga acti- vamente los abusos de los trabajadores menores, ga- rantizando que el trabajo sea seguro y no perjudique su salud y su bienestar, o comprometa sus oportuni- dades de instrucción. 4. Los Estados deberían adop- tar políticas y prácticas que garanticen a los migrantes, solicitantes de asilo y a los
163 La Cuestión Social AÑO 26, N. 2 refugiados con necesida- des especiales o vulnerabi- lidades, las mismas opor- tunidades que se ofrecen a otros ciudadanos que pa- decen alguna discapacidad. He aquí algunos ejemplos: a) Adoptar políticas que per- mitan a todas las perso- nas que padecen alguna discapacidad acceder a los equipos de asistencia para minusválidos (por ejem- plo, sillas de ruedas, perros guía, audífonos…), inde- pendientemente de su con- dición migratoria. b) Promulgar políticas que promuevan un rápido acceso a la educación es- pecial o a la formación profesional, así como a la atención médica para los menores no acompañados o separados que padecen alguna discapacidad. 5. Animar a la comunidad in- ternacional a incrementar el porcentaje de participa- ción en el desarrollo y en las ayudas de emergencia a favor de los Estados que acogen y apoyan a gran- des flujos de refugiados y de migrantes que huyen de un conflicto armado, de modo que todos puedan beneficiarse, independien- temente de su condición migratoria. He aquí algunos ejemplos: a) Invitar a los Estados donan- tes a adaptar sus ayudas y su asistencia para incluir en ellas el desarrollo de in- fraestructuras sanitarias, educativas y de servicios sociales en áreas de aco- gida en el momento de lle- gada. Por ejemplo, podrían financiar la construcción de aulas adicionales y costear la formación de profesores allí donde la capacidad lo- cal se ha visto desbordada o se ha agotado. b) Animar a los Estados do- nantes a adoptar políticas que destinen un porcen- taje de la asistencia pres- tada a los refugiados y a los migrantes, así como los programas y servicios a las familias locales que experi- mentan los mismos proble- mas económicos y sociales. 6. Animar a los Estados a adoptar políticas y prácti- cas que garanticen la liber- tad religiosa, en términos de profesión y de práctica, a to- dos los migrantes y refugia- dos, independientemente de su condición migratoria.
164 La Cuestión Social Año 26, n. 2 IV. Integrar: enriquecer a las comunidades mediante una mayor participación de los migrantes y los refugiados La presencia de migrantes y re- fugiados es una oportunidad para crear una nueva comprensión y ampliar horizontes. Esto se apli- ca tanto a quienes son aceptados, que tienen la responsabilidad de respetar los valores, las tradicio- nes y las leyes de la comunidad que los acoge, como a la población autóctona, que está llamada a re- conocer la contribución positiva que cada migrante puede apor- tar a toda la comunidad. Ambas partes se enriquecen mutua- mente gracias a su interacción, a la vez que la comunidad en su conjunto se ve reforzada por una mayor participación de todos sus miembros, tanto autócto- nos como migrantes. Esto ocurre también cuando los migrantes o los refugiados regresan a su pa- tria. A este respecto, cabe señalar los siguientes puntos de acción: 1. Según el concepto de que la integración no es asimila- ción ni incorporación, sino un proceso bidireccional, esencialmente arraigado en el mutuo reconocimiento de la riqueza de la cultura del otro, animar a los Estados a adoptar leyes que faci- liten la integración local. Por ejemplo: a) Adoptar leyes y disposicio- nes constitucionales que garanticen la ciudadanía a todas las personas nacidas en el territorio nacional. b) Adoptar leyes que pro- porcionen rápido acceso a la ciudadanía a todos los refugiados. c) Adoptar un enfoque que se base en los derechos y en las necesidades a la hora de conceder la ciudadanía. La ciudadanía no debe estar subordinada a la condición económica o a las propieda- des poseídas. d) Adoptar leyes que garan- ticen la ciudadanía sin los nuevos requisitos lingüís- ticos’, en particular para los solicitantes más ancia- nos (mayores de 50). e) Adoptar leyes que faciliten la migración legal de los miembros de la familia de los extranjeros que residen en el país. f) Adoptar leyes que permitan la regularización del estatus de los extranjeros que pue- dan demostrar que llevan residiendo mucho tiempo en el país de acogida. 2. Animar a los Estados a adoptar políticas y progra-
165 La Cuestión Social AÑO 26, N. 2 mas que promuevan activa- mente una visión positiva de los migrantes y refugia- dos, y de la solidaridad con ellos. Por ejemplo: a) Proporcionar subsidios a los ayuntamientos y a las co- munidades religiosas para la organización de eventos que muestren los aspectos positivos de la cultura de los miembros de la comuni- dad extranjera, por ejemplo, música, baile, comida. b) Organizar campañas públi- cas que manifiesten y pro- muevan ejemplos positivos de individuos y de grupos que acogen a refugiados y migrantes, y que los in- tegran en sus comunida- des locales. c) Solicitar que los anuncios públicos se divulguen en el idioma hablado por la mayoría de los migrantes y refugiados. d) Adoptar políticas que pro- muevan la acogida dentro de las comunidades locales y que busquen activamente la acogida y la integración de los migrantes en la co- munidad local. 3. Cuando los residentes ex- tranjeros se ven obligados a huir de la violencia o de una crisis medioambiental, a menudo son elegibles pa- ra los programas de repa- triación voluntaria o los programas de evacuación. En estos casos, se debe ani- mar al Estado de acogida, a los Estados donantes o al Estado de origen a adoptar políticas y procedimientos que faciliten la reinserción de los repatriados. He aquí algunos ejemplos: a) Incrementar el financia- miento destinado a poten- ciar las infraestructuras en las áreas de retorno o la asistencia brindada en los periodos de transición para los trabajadores que regre- san a su patria porque se han visto atrapados en una crisis en un país extranjero. b) Adoptar leyes que reconoz- can y permitan la transfe- rencia de títulos académicos o profesionales obtenidos en el extranjero por los ciu- dadanos que regresan a su patria, consintiendo así un rápido acceso a los merca- dos laborales para quienes poseen competencias pro- fesionales certificadas (p. ej., profesores especializa- dos, electricistas, personal médico, operadores de ma- quinarias pesadas).
166 La Cuestión Social Año 26, n. 2 Conclusión Al usar los puntos de acción, siéntase libre de concentrarse en aquellos que usted considere más relevantes en su área, y agregue otros basados en la enseñanza social de la Iglesia. La Sección de Migrantes y Refugiados (M & R) su- giere lo siguiente: 1. Utilizar los 20 puntos de acción pastoral para cam- pañas de información y sensibilización, que permi- tan guiar los esfuerzos loca- les de acogida, protección, promoción e integración de migrantes y refugiados en su diócesis o región. 2. Compartir este texto con las ONGs católicas y otros grupos de la sociedad civil de su país, especialmente los que se ocupan de los mi- grantes, refugiados y vícti- mas de trata, invitándolos a participar en acciones co- munes y promoción. 3. Identificar a los funciona- rios gubernamentales de su país que son responsables de las negociaciones hacia los Pactos Globales y enta- blar un diálogo con ellos sobre la base de los 20 puntos de acción para los Pactos Globales.
167 La Cuestión Social AÑO 26, N. 2 La formación poltica del cristiano: una reflexión sobre la dimensión poltica del Evangelio *1 José Andrés Bravo Henríquez** * Conferencia dictada en la Asamblea Anual del Consejo Nacional de Laicos, el 30 de mayo 2015 en Caracas Mons. Ubaldo Santana, arzobis- po de Maracaibo, afirmó a un pe- riodista que el reto de la Iglesia en la actual sociedad venezolana es la formación de los cristianos en la política. La falta de esta sólida for- mación humano-cristiana es de- nunciada por el Concilio Plenario de Venezuela como una sombra: “En el campo de la política, es- cenario donde se configuran las leyes y se toman las grandes deci- siones, se evidencia la escasez de laicos formados en la fe, y específi- camente en la doctrina social de la Iglesia, que influyan significativa- mente en las decisiones que afec- tan a la nación, particularmente en los campos como la familia, la de- fensa de la vida, la educación y la libertad religiosa”. 1 La sombra es más oscura cuando “se constata en algunos cristianos una actitud pa- siva en participar en la vida de sus comunidades y del país, dejando a un lado la responsabilidad social y política, la cual es insoslaya- ble para cualquier persona como miembro de una sociedad. Esa apatía e indiferencia contraría el compromiso cristiano con la co- munidad para la construcción de un nuevo país”. 2 1 Concilio Plenario de Venezuela, La Contribución de la Iglesia a la ges- tión de una nueva sociedad, numeral 66, Conferencia Episcopal Venezo- lana, Caracas 2006 (En adelante el Concilio Plenario de Venezuela es citado con las siglas CPV y cada uno de sus documentos con las siglas oficiales), CIGNS 66. 2 CIGNS 69.
168 La Cuestión Social Año 26, n. 2 Esta inquietud ha sido expre- sada en diversos documentos de la Conferencia Episcopal Venezo- lana, especialmente en los últimos años. Uno de los más contunden- tes y oportunos es emitido el 20 de enero de 1998, en medio de la grave crisis de nuestra democracia en franco deterioro, a los cuarenta años —ironía de la historia— del 23 de enero de 1958. Es firme al valorar la democracia: “Vivir en democracia no es, desde la pers- pectiva del pensamiento de la Igle- sia, algo accidental. Forma parte de las condiciones para garantizar la dignidad de la persona huma- na, la calidad de vida y la justicia distributiva. Por eso, la Iglesia no puede mantenerse indiferente an- te este proceso. Debemos afirmar que la democracia como sistema político no es negociable. Es decir, que no estamos dispuestos a ava- lar formas autoritarias o dictato- riales que tantas penas y lágrimas nos causaron en el pasado. No se puede olvidar que detrás de estos regímenes de fuerza afloran diver- sas formas de degradación y mani- pulación de la persona humana”. 3 3 Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), “Declaración con motivo de los cuarenta años de la democracia venezolana” (Caracas, 20 de enero de 1998), en Baltazar Porras (com- pilador), Compañeros de camino, volumen II, Caracas 2000, pág. 382. Resalto el llamado a no ser in- diferentes. Pero, lo más grave es que muchos venezolanos que se profesan cristianos —unos más que otros— han contribuido, con sus acciones y actitudes, a la pér- dida de la libertad y democracia. Unos empeñados en mantener el poder por cualquier medio, no im- portando traicionar los principios fundamentales del bien común y asumiendo políticas equivocadas, ineficientes y, no en pocos casos, propiciadoras de corrupción. Otros, queriendo proteger sus intereses, sus negocios, se alistan a formar parte del régimen “so- cialista”, totalitario y destructor, olvidándose de los valores funda- mentales del cristianismo que di- cen profesar. Pero, peor aún es la indiferencia de la mayoría cristia- na que prefiere encerrarse en sí misma y no comprometerse en lo que es propio del seguidor de Je- sús: la entrega amorosa hasta la cruz (sacrificio) para obtener el triunfo del reino de paz y justicia para todos, preferencialmente pa- ra los pobres. Juan Pablo II, en la exhorta- ción apostólica Christifideles Lai- ci (1988), es aún más claro: “Para animar cristianamente el orden temporal —en el sentido señalado de servir a la persona y a la socie- dad—, los fieles laicos de ningún
169 La Cuestión Social AÑO 26, N. 2 modo pueden abdicar de la par- ticipación en la política; es decir, de la multiforme y variada acción económica, social, legislativa, ad- ministrativa y cultural, destinada a promover orgánica e institucio- nalmente el bien común… Las acu- saciones de arribismo, de idolatría del poder, de egoísmo y corrup- ción que con frecuencia son diri- gidas a los hombres del gobierno, del parlamento, de la clase domi- nante, del partido político, como también la difundida opinión de que la política sea un lugar de ne- cesario peligro moral, no justifican lo más mínimo ni la ausencia ni el escepticismo de los cristianos en relación con la cosa pública”. 4 En los años postconciliares y, específicamente, a partir de la Se- gunda Conferencia General del Episcopado Latinoamericano ce- lebrada en Medellín (1968), nace un movimiento latinoamericano que tuvo a la teología de la libera- ción como base de reflexión y a las comunidades cristianas populares o de base como elemento opera- tivo con claras opciones sociales contra regímenes totalitarios y 4 Juan Pablo II, exhortación apostóli- ca pos-sinodal sobre la vocación y misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo Christifideles Laici (se cita CL), Trípode, tercera edición, Caracas, 2005, CL 42. sistemas opresores. Unos con cla- ra inspiración marxista y otros buscando una fuerza cristiana que les ayudara en las terribles luchas contra las más graves injusticias que conducen a la violencia, mo- tivados por la opción preferencial por los pobres y oprimidos. Son muchos y diversos los escri- tos que han querido dar respues- ta a esta situación. Tengo a mano dos artículos que me ayudan a plantear el problema. El primero es del sacerdote chileno Segundo Galilea, publicado en 1973, titu- lado “Jesús y la liberación de su pueblo”. 5 El otro es del sacerdote peruano Gustavo Gutiérrez, toma- do de su obra fundamental Teolo- gía de la Liberación del año 1971. El referido artículo se titula “Jesús y el mundo político”. 6 Según Galilea, el problema que enfrentan muchos cristianos 5 Segundo Galilea, “Jesús y la libe- ración de su pueblo”, en Equipo Seladoc, Panorama de la teología latinoamericana, tomo II, Sígueme, Salamanca 1975, págs. 33-43. 6 Gustavo Gutiérrez, “Jesús y el mun- do político”, en Equipo Seladoc, Panorama de la teología latinoame- ricana, tomo I, Sígueme, Salamanca 1975, págs. 105-115. Gustavo Gu- tiérrez, Teología de la Liberación. Perspectivas, Sígueme, Salamanca 1999, 16° edición, págs. 268-278.
170 La Cuestión Social Año 26, n. 2 comprometidos en la lucha libe- radora es que no se sienten en con- diciones de asumir una militancia propiamente política. Sin embar- go, saben que desde su apostolado deben trabajar para influir a favor de los necesitados. Indudablemen- te, su acción tiene una vertiente sociopolítica que deben descubrir en el Evangelio de Jesús. Yo digo que es importante una pastoral sociopolítica que dé respuestas a este cuestionamiento. Lo que sucede es que se ha tenido miedo de aceptar que también la persona y las enseñanzas de Jesús pueden iluminar el camino hacia esta acción. Acertado es el teólogo chileno al afirmar que “la cristolo- gía que muchos de esos cristianos recibieron no los preparó para una lectura sociopolítica de la vida de Jesús y del Evangelio”. 7 La falta de una seria formación al respecto lleva, incluso, al error de justificar cualquier sistema. En la actual Venezuela se ha querido identificar a Jess con el rgimen totalitario denominado ‘socialis- mo del siglo XXI’. Sin embargo, por otra parte, como lo refiere Galilea, “frente a esta realidad y proceso histórico es necesario colocar la misión de Jesús. La carencia de la 7 Segundo Galilea, art. Cit., pág. 34. dimensión política de la cristolo- gía tiende a hacer de Cristo ajeno a esta problemática, socialmente desencarnado, predicador de un mensaje salvador de las personas y de un reino extratemporal” 8 . A un mensaje de Jesús desencarna- do le siguen unos cristianos indife- rentes y, los más comprometidos, decepcionados. No podemos negar —aquí me hago ayudar por el artículo de Gustavo Gutiérrez— que existe un problema muy profundo y comple- jo que no podemos evadir. Existen algunos cristianos, especialmente jóvenes, que han llegado a pregun- tarse por la actitud de Jesús frente a la situación política de su tiem- po. Es verdad que Jesús no es un rebelde político al estilo zelote, pero tampoco es un espiritualis- ta apartado del mundo como un esenio de su época. Jesús, según el testimonio de los evangelistas, vi- vió pobre y cerca de los pobres y necesitados. En una cultura como la de su pueblo, donde existe cla- ra discriminación contra las mu- jeres y los niños, Jesús se acercó y compartió con mujeres y bendijo a los niños. A los samaritanos, otros despreciados, son tratados por Jesús con dignidad y hasta como ejemplo de cómo se debe vivir la 8 Id., pág. 35.
171 La Cuestión Social AÑO 26, N. 2 caridad. A los enfermos, especial- mente los considerados impuros, se hace cercano para asistirlos. Su programa de vida está diri- gido a predicarles a los pobres y liberar a los oprimidos. Cierta- mente, la predicación de su reino va más allá de los límites huma- nos, pero cambia radicalmente las relaciones interhumanas, de manera que las personas se rijan por los fundamentales valores que dignifican: justicia, paz, liber- tad y verdad, para el cumplimien- to del mandamiento nuevo del amor fraterno. Porque, bien lo dice Gutiérrez, “para Jesús la opresión y la injus- ticia no se limitan a una situación histórica determinada; sus causas son más profundas y no podrán ser eliminadas verdaderamente si no se va a las raíces mismas de la situación: la quiebra de la fraterni- dad y la comunión entre los hom- bres. Además, y esto es de enormes consecuencias, Jesús es opuesto a todo mesianismo político-religio- so que no respeta ni la hondura de lo religioso ni la consistencia pro- pia de la acción política”. 9 Por eso, estoy convencido de que la tarea urgente es formar a los 9 Gustavo Gutiérrez, Art. Cit., pág. 108. cristianos en el auténtico sentido de la política para que puedan, con los valores del Evangelio y la doc- trina social, ser protagonistas en la construcción de una nueva so- ciedad de progreso y bienestar pa- ra todos. Para ello, la Iglesia ofrece los principios de reflexión, los cri- terios de juicios y las directrices de acción, que tienen su origen en la revelación divina. Ciertamente, la acción libera- dora de Dios en la historia, 10 su gesto de acercarse a un pueblo oprimido por el poder que tirani- za, la elección de un líder y la mo- vilización de Israel que se levanta y marcha en comunidad hacia la libertad con la fuerza de la fe y la convicción del valor del sacrifi- 10 Sobre este tema existen muchos es- tudios de interés, concretamente desde la teología latinoamericana. Entre otros: José Severino Croatto, Historia de la Salvación. La expe- riencia religiosa del Pueblo de Dios, Verbo Divino, Pamplona, 2000. Car- los Mesters, Un proyecto de Dios. La experiencia de Dios entre el pueblo oprimido, Paulina, Bogotá, 1988. Enzo Raimondi, Éxodo: el Evangelio del Antiguo Testamento, San Pablo, Bogotá, 2004. Recomiendo también un ensayo de uno de los más apre- ciados teólogos españoles: Juan Alfaro, Cristianismo y Justicia, pu- blicado por la Comisión Pontificia Justicia y Paz en la editorial PPC, Madrid, 1973.
172 La Cuestión Social Año 26, n. 2 cio, es fuente de toda acción polí- tica de inspiración cristiana. Como enseña el Compendio de la Doctri- na Social de la Iglesia en el numeral 23: “El don de la liberación y de la tierra prometida, la Alianza del Si- naí y el Decálogo están, por tanto, íntimamente unidos por una pra- xis que debe regular el desarrollo de la sociedad israelita en la justi- cia y en la solidaridad”. 11 Israel es el prototipo del nuevo pueblo de Dios formado por la humanidad entera y liberado por el sacrificio de Jesús en la cruz. Pues, el acontecimiento salvífico del Dios de Israel, tiene en Jesu- cristo el cumplimiento decisivo de la historia liberadora. Cristo encar- nado, cuyo proyecto es anunciar una buena noticia a los pobres, la liberación de los oprimidos y es- tablecer un reino de fraternidad, 12 en la libertad y responsabilidad. Aquí está el proyecto originario de toda acción política del cristiano. De este acontecimiento continua- mente renovado, donde se actua- liza el designio de amor de Dios, nace la visión de la persona huma- na, de la sociedad y de su historia. 11 Pontificio Consejo Justicia y Paz, Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, Consejo Episcopal Latino- americano (CELAM), Bogotá, 2005 (en adelante se cita: Compendio DSI). 12 cf. Lc 4,16-21. Si el cristiano tiene conocimien- to y convicción de estas enseñan- zas, su fe le mueve a no aislarse en un espiritualismo individualis- ta y evasivo, 13 una piedad privada (pietista), un moralismo excluyen- te o una caridad casual, que mu- chas veces justifican su falta de compromiso con la sociedad. En este sentido, fue en la Con- ferencia de Medellín (1968) don- de la Iglesia de nuestro continente latinoamericano destaca las rela- ciones de la vida espiritual con la acción liberadora, concretamen- te en la liturgia. Pues, “la celebra- ción litúrgica corona y comporta un compromiso con la realidad humana, con el desarrollo y con la promoción, precisamente porque toda la creación está insertada en el designio salvador que abarca la totalidad del hombre”. 14 13 III Conferencia General del Episco- pado Latinoamericano, La Evangeli- zación en el presente y en el futuro de América Latina, Caracas, 1979 (en adelante se cita: Puebla seguido del numeral), Puebla 826. 14 Segunda Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, La Iglesia en la actual transformación de América Latina a la luz del Con- cilio, II Conclusiones, Consejo Epis- copal Latinoamericano (CELAM), Bogotá 1970 (4° edición), docu- mento 9: Liturgia 4 (en adelante se cita: Medellín, número y nombre
173 La Cuestión Social AÑO 26, N. 2 Y, cuando habla de la espiritua- lidad de los cristianos, invita a promoverse “una genuina espiri- tualidad de los laicos a partir de su propia experiencia de compro- miso en el mundo, ayudándoles a entregarse a Dios en el servicio de los hombres y enseñándoles a descubrir el sentido de la oración y de la liturgia como expresión y alimento de esa doble recípro- ca entrega”. 15 Más adelante, en la Conferencia de Santo Domingo (1992), se exige como compromi- so pastoral dinamizar “una es- piritualidad del seguimiento de Jesús, que logre el encuentro entre la fe y la vida, que sea promotora de la justicia, de la solidaridad y que aliente un proyecto esperan- zador y generador de una nueva cultura de la vida”. 16 Es importante convencer de que en la irrupción de Dios en la his- toria se encuentra también la raíz de la visión cristiana de la comu- nidad política. Así lo enseña la Iglesia en el tesoro de su doctrina del documento, seguido del nume- ral: p. e. Medellín 9 liturgia 4). 15 Medellín 10 Movimiento de Laicos 17. 16 IV Conferencia General del Epis- copado Latinoamericano, Nueva Evangelización. Promoción Huma- na. Cultura Cristiana, Paulina, Bogo- tá, 1992. Santo Domingo 116. social: “Cristo revela a la autoridad humana, siempre tentada por el dominio, que su significado autn- tico y pleno es de servicio”. 17 En esto se insiste una y otra vez, porque su fundamento es la dig- nidad de la persona humana que sólo en una comunidad de paz y libertad puede realizarse ple- namente. La principal respon- sabilidad es el bien común: “La comunidad política tiende al bien común cuando actúa a favor de la creación de un ambiente huma- no en el que se ofrezca a los ciuda- danos la posibilidad del ejercicio real de los derechos humanos y del cumplimiento pleno de los res- pectivos deberes”. 18 La política, entendida como ser- vicio al bien común, supone que nuestra existencia es convivencia, relación interpersonal. Si bien es importante la autoafirmación co- mo ser individual con su propia identidad —ser idéntico a sí mis- mo—, este mismo ser no se realiza plenamente si no sale de sí mismo al encuentro con los demás, vigo- rizando su libertad aceptando las inevitables obligaciones de la vida social, asumiendo las multiformes exigencias de la convivencia hu- 17 Compendio DSI 383. 18 Compendio DSI 389.
174 La Cuestión Social Año 26, n. 2 mana, obligándose al servicio de la comunidad en que vive. 19 El mismo Jesús, con su caracte- rístico lenguaje radical, lo expresa claramente a sus Apóstoles ante sus ambiciones de poderes y pri- vilegios, tentaciones que acompa- ñan siempre al cristiano. Así habla Jesús de la política: “Saben que entre los paganos, los que son te- nidos por gobernantes dominan a las naciones como si fueran sus dueños y los poderosos imponen su autoridad. No será así entre us- tedes; ms bien, quien entre uste- des quiera llegar a ser grande que se haga servidor de los dems; quien quiera ser el primero que se haga sirviente de todos. Porque el Hijo del Hombre no vino a ser ser- vido, sino a servir y a dar la vida como rescate por todos”. 20 El gobernante es el sirviente del pueblo. Es tanto que, sólo pode- mos participar del reino de Dios si dirigimos nuestra existencia a servir a los demás en la solución 19 Cf. Concilio Ecuménico Vaticano II, constitución pastoral sobre la Igle- sia en el mundo actual: Gaudium et spes (GS, 31). Para los documentos del Concilio Vaticano II utilizamos la edición bilingüe promovida por la Conferencia Episcopal Española, Biblioteca de Autores Cristianos (BAC), Madrid, 2006. 20 Marcos 10,42-45. de sus más urgentes problemas sociales: el hambre, la sequía y destrucción ambiental, la inmigra- ción y la gravedad de los muchos refugiados, la falta de vivienda, el deterioro de la salud y servicios básicos, del sistema de justicia y la horrible condiciones de las cárce- les. Basta leer el Evangelio. 21 Estas reflexiones son como una manera de introducir lo que sería un desafío cada vez ms urgen- te de formar a los cristianos en el verdadero sentido de la política. Porque el seguidor de Jesús debe tener clara conciencia de su com- promiso con la situación sociopo- lítica de la sociedad actual. ¿Con qué principios puede un cristia- no desarrollar una reflexión hoy? Aquí es necesaria la visión de la persona humana, su dignidad, sus derechos y deberes. ¿Cuáles son los criterios que, desde la fe, se necesitan para un juicio a los sis- temas que se imponen, a los siste- mas que se proponen y por los que se lucha? Aquí se necesita un conocimiento de la realidad y una capacidad de juicio cristiano; co- nocer las diversas ideologías, sus valores y sus peligros. También, se debe tener claro los derechos y deberes sociales de la 21 Cf. Mateo 25,31-46.
175 La Cuestión Social AÑO 26, N. 2 Iglesia, para un discernimiento lo más conveniente posible. Y, por úl- timo, ¿cuáles son las orientaciones para la acción dinámica del cris- tiano? Es importante tener una vi- sión evangélica de la dignidad de la persona humana para un diá- logo respetuoso y sincero, para la promoción de la justicia en la soli- daridad. Todos éstos y más, desde la práctica del amor y de la mise- ricordia, como camino para cons- truir la fraternidad, fundamento de la paz, como nos exhorta el Pa- pa Francisco. El principio de reflexión que nos enseña la doctrina social es la per- sona humana libre e inteligente, cuya dignidad se fundamenta en su participación en la divinidad de Dios que lo creó a su imagen y se- mejanza: “El hombre pues, como ser inteligente y libre, sujeto de derechos y deberes, es el primer principio y, se puede decir, el cora- zón y el alma de la enseñanza so- cial de la Iglesia”. 22 En realidad, es el único princi- pio, los demás se desprenden de él. Juan Pablo II, en su primera encíclica Redemptor Hominis 14, 22 Congregación para la Educación Ca- tólica, Orientaciones para el estudio de la doctrina social de la Iglesia, PPC, Madrid, 1995 (en adelante se cita: Orientaciones). Orientaciones 31. afirma que “el hombre en la plena verdad de su existencia, de su ser personal y a la vez de su ser comu- nitario y social —en el ámbito de la propia familia, en el ámbito de la sociedad y de contextos tan di- versos, en el ámbito de la nación, o pueblo (y posiblemente sólo aún del clan o de la tribu), en el ámbi- to de toda la humanidad—, este hombre es el primer camino que la Iglesia debe recorrer en el cum- plimiento de su misión, él es el camino primero y fundamental de la Iglesia, camino trazado por Cris- to mismo”. Si éste es el principio fundamen- tal, la DSI debe basarse entonces en una clara visión cristiana del ser humano. Lo que podríamos denominar: una antropología cris- tiana. En este sentido, la Iglesia apuesta por un humanismo inte- gral y solidario. Por eso, la Iglesia, en la Gaudium et Spes, da la cara al mundo para servir a la persona humana. Ella escucha sus interro- gantes, comprende la complejidad de su situación, respeta la autono- mía de lo terrenal, valora su pro- greso y brinda a la humanidad el servicio de la evangelización. De este principio fundamental se desprenden los siguientes prin- cipios señalados por el documento de la Congregación para la Educa- ción Católica, ampliado por el Pon-
176 La Cuestión Social Año 26, n. 2 tificio Consejo Justicia y Paz en el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia. A saber, los derechos humanos que derivan de la misma dignidad de la persona humana como imagen de Dios; la dimen- sión relacional o comunional de esta persona (con Dios, con los de- ms y con las cosas materiales); el bien común como un valor de ser- vicio y de organización de la vida social y del nuevo orden de la con- vivencia humana; la solidaridad y la subsidiariedad que protegen es- pecialmente al más necesitado, li- gadas a la opción preferencial por los pobres; la concepción orgni- ca de la vida social que no es otra cosa que la organización política que cuide y propicie la libertad y la justicia; la participación, asegu- rando con ella, en la organización social, las exigencias éticas de la justicia social (“La participación justa, proporcionada y responsa- ble de todos los miembros y secto- res de la sociedad en el desarrollo de la vida socioeconómica, política y cultural es el camino seguro pa- ra conseguir una nueva conviven- cia humana” 23 ); las estructuras humanas y la comunidad de perso- nas; por ltimo, el destino univer- sal de los bienes, formulado por la Gaudium et Spes 69 así: “Dios ha destinado la tierra y cuanto ella contiene para uso de todos 23 Orientaciones 41. los hombres y pueblos. En conse- cuencia, los bienes creados deben llegar a todos en forma equitati- va, bajo la guía de la justicia y de la caridad”. Este principio puede provo- car el debate sobre la propiedad privada que, a mi juicio, queda aclarado con Juan Pablo II en la en- cíclica Laborem Exercens 14: “La tradición cristiana no ha sosteni- do nunca este derecho como algo absoluto e intocable. Al contrario, siempre lo ha entendido en el con- texto más amplio del derecho co- mún de todos a usar los bienes de la creación entera: el derecho a la propiedad privada como subordi- nado al derecho al uso común, al destino universal de los bienes”. Con estas reflexiones no quiero reducirme a la simple discusión de que si la Iglesia puede participar en política, de que si los sacerdo- tes pueden ser políticos o de que si los políticos manipulan la religión. Pienso que lo más importante es que los seguidores de Jesús co- nozcan el pensamiento que sobre la política tiene el cristianismo, para que puedan actuar en conse- cuencia. Es verdad que, a pesar de que la historia de la salvación nos revela una experiencia religiosa de relación de Dios con los seres humanos, su enseñanza ilumina todas las realidades humanas por-
177 La Cuestión Social AÑO 26, N. 2 que es la persona humana integral y concreta la que hay que salvar. Sin embargo, no podemos bus- car en la Sagrada Escritura un pro- grama político ideológico. No lo encontraremos. Pero sí nos reve- lará la verdad humana con su más alta dignidad por ser creado a ima- gen de Dios y, por el Hijo Jesús, ser adoptado como hijos de Dios. De ahí, la vocación de comunión fra- terna en el amor y la entrega por el bien común fundamentado en el mandamiento nuevo del amor mu- tuo. Ahí encontraremos, sin dudas, los fundamentos más profundos de la política y de todas las reali- dades humanas. La Sagrada Escritura nos comu- nica que la tarea de los reyes de Is- rael, sus fidelidades a la Alianza y sus infidelidades, sus logros y sus derrotas, repercuten en la libertad o esclavitud del pueblo. Son los profetas los que van a convertirse en los más grandes intérpretes de la realidad socio-política-religiosa del pueblo. Denuncias y anuncios, es la dinámica continua de los pro- fetas. De manera que en sus testi- monios nos enseñan el sentido del bien, de la justicia, de la paz, del compromiso y servicio comunita- rio, de la libertad y la dignidad hu- mana. Se afincan en la realidad de los humanos y la juzgan desde la voluntad de Dios expresada en la Alianza. Pero, no son derrotistas. Son personas de esperanza, miran y comprometen al pueblo a un fu- turo mejor, donde definitivamente reina Dios. Vale insistir que Jesús no es un político de oficio, 24 ni lo quiso ser. Frente al representante político, Pilato, que lo condena por rebel- de, le manifiesta que si l fuera un político como los de este mundo, su partido lo protegería: “Pero mi 24 Quizás convenga consultar el traba- jo clásico de Oscar Cullmann, Jesús y los revolucionarios de su tiempo. Culto, sociedad y política, Studium, Madrid, 1973. Pero, el tema de Je- sús en relación con la política es muy complejo, se relaciona con el tema del mesianismo y del Reino de Dios: Eloy Bueno de la Fuente, Jesús de Nazaret en 50 claves, Monte Car- melo, Burgo, 2009: “Especialmente compleja era la situación política, atravesada por tensiones e intere- ses en los que se mezcla tanto lo religioso como lo social… Era lógi- co que Jesús fuera observado desde los intereses políticos, a fin de apro- vechar su popularidad. Era inevita- ble que las acciones de Jesús fueran leídas en clave política. Lo sorpren- dente es que Jesús acaba decep- cionando a todos… La lógica del Reino no podía quedar oprimida por aquel entramado de intereses, en el que incluso los adversarios se necesitaban para justificar la propia existencia” (pág. 66).
178 La Cuestión Social Año 26, n. 2 reino no es de aquí”. 25 No obstante, “el Hijo de Dios asume lo humano y lo creado y restablece la comu- nión entre su Padre y los hombres. El hombre adquiere una altísima dignidad y Dios irrumpe en la his- toria humana, vale decir, en el pe- regrinar de los hombres hacia la libertad y la fraternidad, que apa- recen ahora como un camino hacia la plenitud del encuentro con él”. 26 Por eso, la Iglesia afirma que por la misma dignidad de la persona humana, imagen de Dios y reali- zada plenamente en Jesucristo, “merece nuestro compromiso a favor de su liberación”. 27 Además, porque “sólo en Cristo se revela la verdadera grandeza del hombre y sólo en él es plenamente conoci- da su realidad más íntima”. 28 Aquí está la base más profunda de una actividad social —vale decir polí- tica— del cristiano. Para concluir, quiero referirme a un iluminador texto de un es- critor cristiano del tercer siglo de nuestra era, llamado Firmianus Lactantius, mejor conocido como Lactancio. Él nos enseña que la virtud de la humanidad es el fun- damento de la sociedad. Esto es 25 Juan 18,36. 26 Puebla 188. 27 Puebla 189. 28 Puebla 189. importante porque actualmente a muchos de nuestros activistas po- líticos les falta humanidad. Es de- cir, correcto sentido de lo humano. A veces se quedan en las simples estrategias y cálculos para obte- ner el poder. Pero, sin un sentido humano de la política, ésta se con- vierte en instrumento destructor. Ciertamente, como lo refiere Lactancio, nuestra naturaleza hu- mana es débil, mientras que los animales son más fuertes para adaptarse a este mundo. Sin em- bargo, Dios nos hizo seres en rela- ción. La fortaleza de la humanidad es que nosotros podemos organi- zarnos para una convivencia más pacífica y con responsabilidades mutuas de servicio para el bien común. Todos tenemos la misión de cuidar los espacios y permi- tir que todos podamos habitarlos con dignidad. Sencillamente, “porque si el hombre se enfureciera a la vista de otro hombre, como vemos que hacen los animales salvajes, no podría existir sociedad entre los hombres, ni orden, ni seguridad en las ciudades. No habría ningu- na tranquilidad en la vida huma- na si la debilidad de los hombres estuviese expuesta no sólo a los ataques de los demás animales, si- no también se combatieran unos a otros continuamente conforme
179 La Cuestión Social AÑO 26, N. 2 hacen las bestias” (Lactancio). De ahí que la política no puede ser una batalla donde el más fuerte somete a los más débiles. Dice el clásico cristiano que pa- ra una convivencia libre y pacífica es necesaria una alianza entre los seres humanos para formar una sociedad. La ayuda mutua es la clave de la política. Si, por el con- trario, se viola la alianza, se es- tá cometiendo un crimen: “Debe considerarse como máximo cri- men violar o no conservar aquella alianza establecida entre los hom- bres”. En el Evangelio de Jesús la verdadera alianza entre los seres humanos consiste en cumplir el mandamiento nuevo de amarnos los unos a los otros. A mi juicio, estas enseñanzas cristianas constituyen la natura- leza y el fin de la política. Todos estamos llamados a encontrar- nos, a formar una comunidad don- de el ser humano pueda realizar su propia vocación, vivir su dig- nidad y libertad, asumiendo con responsabilidad su misión mutua del bien común. Como lo enseña la Iglesia, “el bien común abarca el conjunto de aquellas condiciones de vida social con las que los hom- bres, familias y asociaciones pue- den lograr más plena y fácilmente su perfección propia” (Gaudium et Spes, 74). Por su parte, san Agustín (354- 430) enseña que desear el poder es saludable siempre que sea para hacer el bien. “Pero no lo es si se desea por el falto vano del orgu- llo, por la pompa superflua o una necia vanidad”, muy común entre nosotros. El poder, sin duda, cons- tituye el objeto de toda actividad política, pero no puede utilizarse para oprimir y subyugar a los se- res humanos que, por su natura- leza, son libres y responsables. Otro gran Padre de la Iglesia, Isi- doro de Sevilla (siglo VI), senten- cia que el poder se conquista y se ejerce para el beneficio de los ciu- dadanos: “Nada peor que tener por el poder la libertad de pecar, ni nada más desgraciado que la fa- cultad de obrar mal”. Muchos, en nuestros días, justifi- can su poder sosteniendo que tie- ne su origen divino. Ciertamente, los Padres así lo han enseñado: “El poder es bueno, y ha sido dado por Dios” (san Isidoro). Pero, olvidan que el mismo santo explica que al- go que viene de Dios tiene el amor por fundamento. Así, el poder que oprime, domina y maltrata la dig- nidad de los seres humanos, no sólo traiciona sus principios, sino que construye su condena. Más aún, la Sagrada Escritura, fuente de toda enseñanza cristia-
180 La Cuestión Social Año 26, n. 2 na, nos transmite que el pueblo pide a Dios poder al rey, pero pa- ra que gobierne con justicia y de- fienda al pobre. Porque el mismo Dios revelado por Jesucristo “rige al mundo con justicia, rige los pue- blos con rectitud y gobierna las naciones de la tierra” (Salmo 67). ** Sacerdote de la Arquidióce- sis de Maracaibo, párroco de la Parroquia Santa Teresita del Niño Jesús y profesor de la Universidad Católica Cecilio Acosta (UNICA). Asesor espiritual de la Acción Ca- tólica y el Foro Eclesial de Laicos. Estudios de Filosofía, Teología y Doctrina Social de la Iglesia.
181 La Cuestión Social AÑO 26, N. 2 No podemos abordar los temas ecológicos parciales —como el problema del agua— sin atender a la orientación general de la encí- clica Laudato Si’, el enfoque global, su sentido y sus valores. Más aun, Laudato Si’ rebasa lo ecológico en sentido estricto, puesto que al tra- tar del cuidado de “nuestra casa común” extiende su preocupación a una ecología integral: económica, social, cultural y de la vida cotidiana. La perspectiva es holística, glo- bal, se extiende a todo el universo. Nuestro mundo está inexorable- mente interconectado, es una tupi- da red de relaciones (LS, 86, 89, 92, 138). La gran pregunta que está en el origen de Laudato Si’ es sobre el sentido que tiene nuestra vida en este planeta. “¿Qué tipo de mundo queremos dejar a quienes nos sucedan, a los niños que están creciendo? Esta pregunta no afec- ta sólo al ambiente de manera ais- lada, porque no se puede plantear la cuestión de modo fragmentario. Cuando nos interrogamos por el mundo que queremos dejar, enten- demos sobre todo su orientación Laudato Si’ y el problema del agua Víctor Manuel Pérez Valera* general, su sentido, sus valores. Si no está latiendo esta pregunta de fondo, no creo que nuestras pre- ocupaciones ecológicas, puedan lograr efectos importantes. Pero si esta pregunta se plantea con va- lentía, nos lleva inexorablemente a otros cuestionamientos muy di- rectos: ¿para qué pasamos por este mundo?, ¿para qu vinimos a esta vida?, ¿para qu trabajamos y luchamos?, ¿para qu nos necesita esta tierra? Por eso, ya no basta decir que debemos preocuparnos por las futuras generaciones. Se re- quiere advertir que lo que está en juego es nuestra propia dignidad. Somos nosotros los primeros inte- resados en dejar un planeta habi- table para la humanidad que nos sucederá. Es un drama para noso- tros mismos, porque esto pone en crisis el sentido del propio paso por esta tierra” (LS, 160). La encíclica está inspirada, des- de su título, por los ideales y la vida de Francisco de Asís. El Cánti- co de las criaturas del “Poverello” nos recuerda que la tierra es nues- tra hermana y nuestra madre que
182 La Cuestión Social Año 26, n. 2 nos abraza cuando morimos, y mientras vivimos nos sostiene “con el aire que respiramos y con el agua que nos vivifica y restau- ra” (LS, 2). Arnold Toynbee, uno de los ms grandes filósofos de la his- toria, considera a san Francisco de Asís, por su cosmovisión ecológica, uno de los más notables hombres que hayan vivido en Occidente y que con su inspiración podemos salvar la tierra. El “Poverello” se une al canto de alabanza de las criaturas a su Creador, ofrece un testimonio es- piritual: existe cierto tipo de ena- moramiento por la creación. Sin embargo, como lo expresa Rubén Darío en el poema Los motivos del lobo, “la tierra y los animales gi- men y sufren por el maltrato del hombre” (LS, 2, 8). El gran poeta ni- caragüense expresa las quejas del lobo: Hermano Francisco, no te acerques mucho…/Yo estaba tran- quilo all en el convento; al pueblo salía,/ y si algo me daban estaba contento y manso comía./Mas em- pec a ver que en todas las casas/ estaban la envidia, la saña, la ira,/ … Me vieron humilde, lamía las manos y los pies./ Seguía tus sagradas leyes,/ todas las cria- turas eran mis hermanos:/ los her- manos hombres, los hermanos bueyes,/ hermanas estrellas y her- manos gusanos./ Y así, me apalea- ron y me echaron fuera./ Y su risa fue como un agua hirviente,/ y en- tre mis entrañas revivió la fiera,/ y me sentí lobo malo de repen- te;/ mas siempre mejor que esa mala gente…” Para apreciar la creación “no de- be descuidarse la relación que hay entre una adecuada educación es- tética y la preservación de un am- biente sano. Prestar atención a la belleza y amarla nos ayuda a salir del pragmatismo utilitarista” (LS, 215). En especial, el enamora- miento por la hermana agua lo canta magníficamente nuestro poeta Amado Nervo: “… porque mis aguas dulces, mientras que la sed matan,/ el rostro beatífico del sediento retratan/ sobre el fondo del cielo que los cristales yerra;/ porque copiando el cielo lo tras- lado a la tierra,/ y así el creyente triste, que l su dicha fragua,/ be- be, al beberme, el cielo que palpita en mi agua,/ y como en ese cielo brillan estrellas bellas,/ el hom- bre que me bebe comulga con es- trellas./… Yo alabo al cielo porque me brindó en sus amores,/ para mi fondo gemas, para mi margen flores,/ porque cuando la roca me muerde y me maltrata/ hay en mi sangre (espuma) filigrana de plata;/ porque cuando al abismo ruedo en un cataclismo,/ adorno de arcoíris triunfales el abismo,/ y el rocío que salta de mis espu- mas blancas/riega las florecitas
183 La Cuestión Social AÑO 26, N. 2 que esmaltan las barrancas;/ por- que a través del cauce llevando mi caudal,/ soy un camino que an- da, como dijo Pascal;/¿Pretendes ser dichoso? Pues bien: s como el agua…”. 1 La problemática ecológica y las posibles soluciones El capítulo primero de Laudato Si’ traza una especie de mapa de la crisis “ecológica integral”. En el ca- pítulo segundo, el Papa Francisco, desde la tradición judeo-cristiana, aduce algunos argumentos para mostrar cómo de la coherencia de la fe brota el empeño por luchar por una ecología integral. El ca- pítulo tercero nos presenta una profundización del problema eco- lógico; se busca ir a las raíces de los problemas, se pretende no sólo analizar los síntomas, sino tam- bién las causas de la grave crisis ecológica. Un paso adelante se da en el capítulo cuarto, cuando se es- boza una ecología integral: ecolo- gía ambiental, económica social y ecología cultural, se denuncia el consumismo (LS, 144, 146); cul- mina el capítulo con la ecología y vida cotidiana: vivienda, trans- porte, aprecio del cuerpo humano (LS, 138-142, 152-153 y 155). El capítulo quinto menciona algunos 1 Nervo, Amado, fragmento del poe- ma La hermana agua. de los convenios ecológicos inter- nacionales y se subraya que es ur- gente la necesidad del diálogo, se postulan importantes líneas de ac- ción que involucren no sólo a to- dos los individuos y comunidades, sino también a la política nacional e internacional. El último capítu- lo propone la necesidad de alcan- zar una madurez espiritual que, al mismo tiempo, motive el cam- bio y ofrezca una pedagogía de la acción. A lo largo de la carta encíclica, se da un amplio diálogo entre las ciencias y con grandes pensado- res de diversas tendencias. Entre stos destacan el filósofo y teólogo protestante Paul Ricoeur, el mís- tico sufi Ali al-Khawas, el teólogo alemán Romano Guardini y el je- suita Pierre Theilhard de Chardin. Además, encontramos varias citas de diversas conferencias episco- pales y de algunos pontífices que precedieron al Papa Francisco. El estilo de la encclica Laudato Si’ Algunos medios criticaron que en la reciente visita de Donald Trump al Papa Francisco, éste le haya regalado un elegante ejem- plar de la carta encíclica Lauda- to Si’. Dicha crítica es superficial, pues este regalo es un verdadero
184 La Cuestión Social Año 26, n. 2 tesoro: probablemente el best se- ller mundial del verano de 2015. Estamos ante un texto audaz, elo- cuente, de estilo terso y cristalino, adornado con una retórica senci- lla, profunda y convincente, tanto para cristianos como para no cris- tianos. Los no cristianos quedarán fascinados por los seis capítulos, de los cuales sólo el segundo, “El Evangelio de la creación”, supo- ne la aceptación o adhesión de la fe católica. Lejos de los extremismos exage- rados, la encíclica ofrece un sano término medio, una sabia síntesis de las mejores propuestas ecoló- gicas de los últimos años. En su- ma, la encíclica es un acuciante llamado a la conversión ecológi- ca que combata el maltrato a los animales, las grandes desigualda- des entre los seres humanos (LS, 49), el despilfarro de las rique- zas, la obsesión por el crecimiento económico a toda costa, la explota- ción desorbitada de la naturaleza, la propiedad privada sin hipo- teca social. 2 2 Véase Frioux Dalibor, “L’oecumé- nisme cologiste du pape Francǫis”, en Études, No. 4219, p. 91 ss. Convergencias y divergencias entre Laudato Si’, la Obiettivi di Sviluppo Sostenibile (OSS) y la Declaración de la ONU Más completa que los Acuerdos de París sobre el cambio climático (COP diciembre 2015) fueron los Objetivos de Desarrollo Sostenible (OSS), adoptados en Nueva York (septiembre 2015), y la Agen- da 2030 sobre el mismo tema de las Naciones Unidas. Confrontada con esos acuerdos, Laudato Si’ no les va a la zaga. Estos documentos tienen un enfoque universal, anali- zan las relaciones sobre el clima y el desarrollo, y formulan desafíos mundiales y soluciones colectivas. Laudato Si’, empero, parte de la fraternidad de los seres humanos, tema olvidado de los tres grandes ideales de la Revolución Francesa. Los tres documentos tampoco di- fieren en el contenido (salud, edu- cación, agua, etc.), mas Laudato Si’ enfatiza de modo especial un enfoque integral, a fin de luchar contra la pobreza para restaurar la dignidad de la persona huma- na. Además, Laudato Si’ no cree en la arbitraria identificación en- tre el progreso y prosperidad con el crecimiento del Producto Inter- no Bruto. En cuanto a las soluciones, las propuestas de Laudato Si’ son más
185 La Cuestión Social AÑO 26, N. 2 audaces. 3 No puede curarse un cáncer con fomentos de paños ti- bios. Son necesarias aplicaciones a fondo de las políticas públicas (LS, 25). Asimismo, más que las decla- raciones de la ONU, Laudato Si’ subraya el aspecto social de la eco- logía y exhorta a encontrar nuevos modelos de producción y consu- mo (LS, 129). Se denuncia enérgi- camente la “cultura del desecho” y se alienta a una conversión, a una vida más austera, contra el consu- mismo desorbitado, “el becerro de oro” que nos mata. Finalmente, el auténtico buen gobierno no con- siste en desregular las finanzas, sino en saber derrumbar sabia- mente los “muros del mercado” 4 3 El biólogo mexicano José Sarukhán Kermez, quien ganó el mximo pre- mio de medio ambiente de la ONU por favorecer la biodiversidad, ha re- conocido los avances de la Laudato Si’. http://www.excelsior.com.mx/ nacional/2016/12/02/1131867#. WTred6VGsJM.email. También se ha distinguido por sus aportaciones ecológicas la Mtra. Patricia Espi- nosa Castellano, actualmente con el cargo de secretaria ejecutiva de la Convención Marco de las Na- ciones Unidas sobre el Cambio Climtico (CMNUCC): http:// www.un.org/spanish/News/story. asp?newsID=35097#.WURPWus1-Uk 4 Cfr. Giraud, Gaël, S.J., Philippe Or- liange, “Laudato Si’ e Obiettivi di sviluppo sostenibile: una conver- Ecologa y cristianismo Lynn White, historiador esta- dounidense, lanzó una grave acu- sación en contra del cristianismo, habla de una “arrogancia ortodo- xa cristiana hacia la naturaleza” basada en una visión antropoló- gica radical. Ideas semejantes en- contramos en D. Degenhardt en su libro Christentum und Ökologie. También Carl Amery, A. Toynbee, D.L. Meadows y Eugen Drewer- mann responsabilizan al cristia- nismo de la crisis ecológica. Según ellos, el texto del Génesis (1, 28) posee una visión antropocéntrica radical y, por consiguiente, propi- cia un sometimiento total de las criaturas. Sin embargo, estudios exegéticos más amplios y profun- dos revelan que más que un cen- tralismo del ser humano, la visión bíblica nos presenta una elipse donde el hombre y Dios son los fo- cos y la naturaleza inunda el resto. Esta concepción no se opone a las tradiciones budista, hinduista e islámica en las que la naturaleza debe ser respetada por el hombre y éste es responsable de aquéllas. 5 genza da affinare” en Aggiornamen- ti Sociali, giugno-luglio, 2017, pp. 497-507. 5 En efecto, la encíclica nos advierte que “en su contexto, con una her- menéutica adecuada y recordar que nos invita a labrar y cuidar el jardín (LS, 223-224, 230).
186 La Cuestión Social Año 26, n. 2 En efecto, la Biblia considera a la naturaleza como espejo que refle- ja la belleza del Creador y que el creyente debe respetar. Herede- ros de esta tradición son las visio- nes de Francisco de Asís, Juan de la Cruz, la contemplación para al- canzar amor de Ignacio de Loyola y el aprecio de la naturaleza en la vida monástica: “Bernardus valles, montes Benedictus amabat, oppida Franciscus, magnas Ignatius ur- bes”. El Papa Francisco nos exhor- ta a que “recojamos también algo de la larga tradición del monacato” (LS, 126). Para confirmar lo anterior, ob- servemos que en el relato sapien- cial del Génesis, Adán recibe el mandato de Dios de cultivar (en hebreo, ˁabodah) y guardar la tie- rra (en hebreo, shamar). Ambos verbos tendrían un sentido cul- tural, sacerdotal, pues aparecen en otros textos del Pentateuco en referencia al servicio de los levi- tas. 6 El segundo relato de la crea- ción, Génesis (2), habla del jardín del paraíso, y el hombre tiene por misión “guardarlo y cultivarlo”. Por consiguiente, se trata no tan- del mundo”. Laudato Sí, 67, cfr. Gn 2,15. 6 Cfr. Nmeros 3,7-8; 8,26; 18,5-6. Véase Hahn, Scott. Lo primero es el amor, Madrid: Ed. Rialp, 6ª. 2012, p. 71. to de un dominio despótico sobre la tierra, sino de un dominio res- ponsable del que tiene que dar cuenta, pues como reza el salmo: “del Señor es la tierra y toda su plenitud”. Lo anterior lo confirma un texto del Levítico (25, 23): “No venderéis para siempre la tierra, porque la tierra es mía y vosotros sois advenedizos y colonos míos”. En efecto, la tierra es un magnífico regalo, es el planeta conocido con mayor cantidad de oxígeno y ni- trógeno y con menor cantidad de dióxido de carbono. 7 Además, con- tiene aproximadamente la misma proporción de agua que el cuer- po humano. 8 7 Un magnífico libro a este respecto es el de Eugene P. Odum, Ecología, México, Nueva Editorial Interame- ricana, 1971: “Administración del agua”, pp. 458-461, “Desechos, aguas negras” pp. 478,481, 487, “Índice de calidad” p. 484. También puede consultarse el estudio realizado en México por: Ibáñez Cornejo Jorge G., Margarita Hernández Esparza, Mono Mohan Singh, María del Car- men Doria Serrano, Arturo Fregoso Infante, Química ambiental, México, McGraw-Hill, 2014. 8 Se cuenta que dos estudiantes de doctorado en Química estaban pla- ticando fuera de la facultad cuan- do pasó una rubia despampanante. Uno de ellos le dijo al otro: “¿Vis- te esa chica?”. “Sí —respondió el otro—. Y pensar que el 60% es agua”. “Sí —comentó el primero—, ¡pero qué bien distribuida!”.
187 La Cuestión Social AÑO 26, N. 2 Del esbozo que hemos trazado de la relación del hombre con la Tierra, podemos concluir que: a) la concepción bíblica de la propie- dad difiere completamente de la concepción del derecho romano Jus utendi et abutendi”, derecho de usar y de abusar, y b) no se tra- ta en la Biblia de una sacralización del mundo, sino más bien de recu- perar el sentido de la naturaleza como don y tarea. 9 Sin embargo, el antropólogo je- suita Pierre Teilhard de Chardin va a hablar de cierta sacralización de la Tierra, sobre todo en sus ensa- yos El Himno a la materia y Misa sobre el universo. En efecto, el agua y el fuego, tanto en la antigüedad como en el judaísmo, poseen un poder ambivalente: benfico, salu- dable y manifestador de teofanías, o bien malfico, destructor y ve- hículo de los poderes del mal; en el agua resplandece, empero, mucho ms el aspecto benfico y positi- vo. El agua aparece en la Biblia en manifestaciones concretas como la lluvia, el mar, el manantial y el río. En un célebre pasaje de Sófo- cles, el hombre posee el ingenio y el misterioso poder de vencer las 9 Cfr. Carrera i Carrera Joan, José I. Gonzlez Faus, “Horizonte Kyoto: El problema ecológico”, en Cristanisme i Justícia. No. 133, pp. 19-22. olas más encrespadas del mar, 10 y en La Odisea de Homero puede pa- sar hábilmente entre Scyla y Carib- dis. En el Nuevo Testamento, mar (thálassa) designa el mar abierto y el mar de Galilea (Lago de Gene- sareth) e igualmente se manifiesta un significado paradójico: las tem- pestades que casi hunden la barca de Pedro, como las teofanías alre- dedor del lago: la palabra de Jesús que silencia el bramido del mar, el caminar sobre las aguas como símbolo del dominio sobre los po- deres del mal, y la pesca, fuente de alimentación de los discípulos. Más positiva es la palabra manan- tial (pēgḗ), en hebreo ayin, ojo (ojo de agua) fuente de donde fluyen los ríos (potamós). El agua dulce, “viva”, posibilita la vida del hom- bre, de los animales y de las plan- tas. Ella es un don de la divinidad que sacia la sed de seres humanos y , como lo cantan algunos salmos (Sal 104, 10) y al regar la tierra la hacen fértil: proporciona alimento y prosperidad (Sal 65, 10). Junto a los pozos de agua se to- man importantes decisiones (Gn 24, 11-48. Ex 2, 15-21). En sentido figurado, el templo se convierte en fuente de vida (Ez 47,1-12). Toda- 10 En “Coro de Antígonaen Pérez Va- lera, Víctor Manuel, El hombre y su muerte, México: Ed. Dabar, 2002, p.346.
188 La Cuestión Social Año 26, n. 2 vía más significativo es el texto de Juan (4, 5ss). Junto al pozo de Ja- cob se revela Jesús a la samaritana como fuente de agua viva, que bro- ta hasta la vida eterna. Lo anterior se refuerza en el texto de Juan (7, 37): “Quien tenga sed que se acer- que a mí… y beba”. Además de este sentido simbólico, se pondera la necesidad del agua para las plan- tas, el ser humano puede regarla tomando agua de los ríos, pero en la cosmología antigua existe el mar cristalino (thalassa hyalínē, Ap 4,6; 15, 2), superficie transparen- te de la bóveda celeste que produ- ce la lluvia, la cual riega las plantas y cae indistintamente como don divino sobre justos y pecadores. En la traducción de los LXX apa- rece la palabra ‘agua’ cerca de 560 veces, hýdōr, que traduce la ex- presión hebrea máyim. Esta pa- labra ‘máyim’ posee terminación del plural, junto con Elohim (Dios) y Panim (rostro humano), lo cual denota que poseen la vida. En el judaísmo, el agua, además de su na- tural conexión con la limpieza, po- see en las abluciones una función purificadora, catrtica, que en el Nuevo Testamento culmina con su uso en el bautismo, sacramento de iniciación. Este apretado resumen de la enorme importancia del agua en la Biblia, podría concluir pon- derando las expresiones que se re- fieren a Dios como fuente de agua viva (Jer 2, 13: pēgḗ zōs; Sal 66, 6), cuya lluvia cae sobre la tierra como un gran don de agua bienhechora. 11 El problema del agua en Laudato Si’ Como lo hemos señalado y apa- rece en las páginas anteriores, el tema del agua está relacionado con diversas temáticas de la ecología integral. Ahora bien, la carta encí- clica Laudato Si’ dedica el segundo apartado del capítulo primero a la cuestión del agua (LS, 27-31). An- te todo, el Papa Francisco subraya el derecho fundamental al agua potable, de modo más amplio que el que establece nuestra Constitu- ción Política en el artículo cuarto. “Mientras se deteriora constante- mente la calidad del agua disponi- ble, en algunos lugares avanza la tendencia a privatizar este recur- so escaso, convertido en mercan- cía que se regula por las leyes del mercado. En realidad, el acceso al agua potable y segura es un dere- cho humano básico, fundamental y universal, porque determina la so- brevivencia de las personas y, por lo tanto, es condición para el ejer- cicio de los demás derechos huma- nos. Este mundo tiene una grave 11 Cfr. Böcher, O., “Agua”, en Dicciona- rio Teológico del Nuevo Testamento vol. I., Lothar Coenen, Erich Beyre- uther, Hans Bietenhard.
189 La Cuestión Social AÑO 26, N. 2 deuda social con los pobres que no tienen acceso al agua potable, porque eso es negarles el derecho a la vida radicado en su dignidad inalienable. Esa deuda se salda en parte con más aportes económicos para proveer de agua limpia y sa- neamientos a los pueblos más po- bres. Pero se advierte un derroche de agua no sólo en países desarro- llados, sino también en aquellos menos desarrollados que poseen grandes reservas. Esto muestra que el problema del agua es en parte una cuestión educativa y cultural, porque no hay conciencia de la gravedad de estas conductas en un contexto de gran inequidad. (LS, 30). Segn Kerstin Stahl, investiga- dora de la Universidad de Albert Ludwin en Friburgo, el cambio climático causará variaciones de hasta 40% tanto en las sequías como en las inundaciones. Los es- tudios que se dieron a conocer en Kyoto son muy preocupantes. Tan grave como el hambre en el mun- do es el problema de la sed. El agua, como los alimentos, está mal distribuida: el 11% de la pobla- ción mundial disfruta del 88% del agua potable; en cambio, ochenta países en vías de desarrollo viven en permanente penuria. Las cifras son alarmantes: más de mil millo- nes de personas sufren grave es- casez de agua potable, y más de dos millones de ellas mueren por no tener acceso a agua limpia, cin- co millones de personas mueren anualmente por enfermedades relacionadas al consumo de agua contaminada. Una de cada cua- tro personas en el mundo no tie- ne acceso al agua potable para su alimentación y aseo. Alrededor de cuarenta países sólo pueden uti- lizar diez litros de agua al día por persona, de los cincuenta litros que sería lo normal; en cambio, algu- nos países del Primer Mundo gas- tan de cien a doscientos litros de agua diariamente por persona. 12 En Laudato Si’ encontramos un eco de esta situación: “el agota- miento de las reservas ictícolas perjudica especialmente a quienes viven de la pesca artesanal y no tienen cómo reemplazarla, la con- taminación del agua afecta parti- cularmente a los más pobres que no tienen posibilidad de comprar agua envasada, y la elevación del nivel del mar afecta principalmen- te a las poblaciones costeras em- pobrecidas que no tienen a dónde trasladarse. El impacto de los des- ajustes actuales se manifiesta tam- bién en la muerte prematura de 12 Véase: Rodríguez Isabel, Oro azul. Consultado en: http://www.avi- zora.com/atajo/informes_varios/ agua_potable/0019_agua_oro_azul_ siglo_xxi.htm
190 La Cuestión Social Año 26, n. 2 muchos pobres, en los conflictos generados por falta de recursos y en tantos otros problemas que no tienen espacio suficiente en las agendas del mundo” (LS, 48). En los últimos años, la disponi- bilidad del agua se ha reducido al 48%, debido en parte al incremen- to demogrfico, a la contamina- ción y a los cambios climáticos. El caso más dramático lo represen- ta África. Los gobiernos de todos los países deberían comprome- terse a buscar e implementar las soluciones a tan enorme proble- ma. Sin embargo, los países más industrializados —al frente de ellos, Estados Unidos— no es- tán especialmente interesados en asumir compromisos concretos a corto plazo. Otros gobiernos na- vegan en el mar de la tranquili- dad olímpica, parecen ignorar el problema, incluso en sus propios países. En China se realizó una ta- la indiscriminada de bosques —se talaron 85% de los árboles en la cuenca del Yangtsé—, lo que oca- sionó enormes inundaciones que produjeron miles de muertes. El gobierno se vio obligado a tomar urgentes medidas ecológicas de reforestación. 13 Laudato Si’ dedica, como he- 13 Cfr. Carrera i Carrera Joan, “Hori- zonte Kyoto: El problema ecológi- co, op. cit., p. 17. mos señalado, cinco números a la cuestión del agua. Subraya, ante todo, la importancia del tema: “el agua potable y limpia representa una cuestión de primera impor- tancia porque es indispensable pa- ra la vida humana y para sustentar los ecosistemas terrestres y acuá- ticos… la provisión del agua per- maneció relativamente constante durante mucho tiempo, pero aho- ra en muchos lugares la demanda supera a la oferta sostenible, con graves consecuencias a corto y lar- go plazo… la pobreza del agua so- cial se da especialmente en África” (LS, 28). Actualmente, mil cien millones de personas no tienen acceso al agua dulce y, si se mantiene es- te modo de consumo, en 2025 el 60% de la población mundial su- frirá escasez del vital líquido. 14 La situación del agua en América La- tina es también muy grave: en los últimos años la demanda creció 76%; en Mxico, por ejemplo, la disponibilidad del vital líquido ba- jó a 23.9%. En la actualidad, 15.5% de los acuíferos mexicanos están sobreexplotados, debido al creci- miento demogrfico y en parte a la expansión desmedida y no re- glamentada de grandes proyectos productivos. Otro problema igual- 14 Véase: Rodríguez Isabel, Oro azul, op.cit.
191 La Cuestión Social AÑO 26, N. 2 mente grave es el de la contamina- ción de los acuíferos. La Comisión Nacional del Agua (Conagua) re- conoce que existe una grave con- taminación en el 2.9% de los acuíferos y, en menor grado, 74% de los ríos y lagos. Como el gobier- no sólo mitiga algunas causantes, va a ser sumamente difícil la re- cuperación de algunos acuíferos. El Tribunal Latinoamericano del Agua (TLA) busca concientizar a los gobiernos de la urgente nece- sidad de implementar políticas eficaces para la protección y reha- bilitación del agua. 15 Detrás de esto, está la insaciable ambición desarrollista de la sobre- explotación de ríos y acuíferos y la ausencia de medidas reguladoras nacionales e internacionales —o su aplicación laxa o nula, propi- ciada por la corrupción de los go- biernos—. Un ejemplo nefasto lo tenemos en México: la minera San Xavier, filial de la New Golden ca- nadiense, ha hecho caso omiso de sentencias judiciales claras y de- finitivas para seguir arrasando el municipio de San Pedro, cercano a 15 Bogantes, Javier, Jorine Muiser, “Ex- periencias del Tribunal Latinoa- mericano del Agua” en Bogantes, J., Jorine M. Estrategias erróneas y la vulneración de los sistemas hídricos en América Latina, San José, Edición TLA, 2011. San Luis Potosí, por supuesto con la connivencia de las autoridades. Este es sólo un botón de muestra entre decenas y decenas de casos de corrupción. 16 Laudato Si’, al hablar de la pérdi- da de la biodiversidad, alude a otro problema del agua: “Los océanos: no sólo contienen la mayor parte del agua del planeta, sino también la mayor parte de la vasta varie- dad de seres vivientes, muchos de ellos todavía desconocidos por nosotros y amenazados por diver- sas causas… están especialmente amenazados organismos marinos que no tenemos en cuenta, como ciertas formas de plancton que 16 Véase “Deja minera San Xavier un daño irreversible en San Luis Po- tosí”. Disponible en http://www. jornada.unam.mx/2014/04/15/ sociedad/033n1soc. La venta de envases de agua potable se ha vuel- to un gran negocio, pero además fo- co de corrupción. A propósito de la aprehensión de Roberto Borge, ex gobernador de Quintana Roo en Pa- namá, ha aparecido otra probable fuente de corrupción. Se dice que la concesionaria Aguakan pagó al ex gobernador mil quinientos millones de pesos por la concesión de distri- bución de agua potable en tres im- portantes ciudades del estado hasta el año 2052. http://www.elsiglode- torreon.com.mx/noticia/1347971. saltan-mas-presuntos-desfalcos- de-borge.html
192 La Cuestión Social Año 26, n. 2 constituyen un componente muy importante de la cadena alimenti- cia marina, y de las cuales depen- den, en definitiva, especies que utilizamos para alimentarnos” (LS, 40). Lo anterior se debe a que “la contaminación que llega al mar, como resultado de la deforesta- ción, de los monocultivos agríco- las, de los vertidos industriales y de métodos destructivos de pesca, especialmente los que utilizan cia- nuro y dinamita” (LS, 41). Se afirma que cada año se arro- jan más de ocho millones de to- neladas de plástico en los mares, lo que equivale a desechar un ca- mión de basura de plástico cada minuto. Al llamado de la ONU de limpiar nuestros mares han res- pondido miles de personas de todos los continentes. Se han su- mado ya diez países. 17 Sin embar- go, la Laudato Si’ indica que “si bien existen diversas convencio- nes internacionales y regionales, la fragmentación y ausencia de se- veros mecanismos de reglamenta- ción, control y sanción, terminan minando todos los esfuerzos” (LS, 174). Algo semejante está suce- 17 UNEP Newscentre, 2017, UN De- clares War on Ocean Plastic. Dispo- nible en: http://www.unep.org/ newscentre/es/la-onu-declara-la- guerra-al-pl%C3%A1stico-en-los- oc%C3%A9anos diendo a los ríos: en el río Ama- zonas, en donde viven tres mil especies de peces y se obtienen doscientas mil toneladas anuales de pescado, la irrupción de la pes- ca industrial, la deforestación y la contaminación han provocado que especies emblemáticas de peces estén en peligro de extinción. 18 Conflictos en torno al agua Laudato Si’ advierte que “el con- trol del agua por parte de grandes empresas mundiales se convier- ta en una de las principales fuen- tes de conflicto de este siglo” (LS, 31). Según una lista cronológica, los conflictos alrededor del agua desde el año 3,000 A.C. al 2017 suman 400. En lo que va del siglo XXI se señalan 213 conflictos. 19 Actualmente, comienzan a surgir serias disputas en torno al uso del agua de los ríos. En el territorio de la antigua Mesopotamia se es- tá dando un grave proceso de de- sertificación, utilizando las aguas del Tigris y el Éufrates, Turquía ha desarrollado una importante red de riego, ante la airada pro- 18 Cfr. Arrojo Agudo; Pedro, “Crisis global del Agua: valores y derechos en juego”, en Cristanisme i Justici, No. 168, p. 9. 19 Gleick, Peter, Pacific Institute, The World’s Water. Disponible en: http://www.worldwater.org/wa- ter-conflict/#.stgas2tgqru.email
193 La Cuestión Social AÑO 26, N. 2 testa de Irn e Irak. Un conflicto semejante tiene México en los es- tados del norte con el estado de Texas. Y dentro de nuestro país, se podrían exacerbar conflictos simi- lares entre el Estado de México y la capital del país, y entre el Esta- do de México y el de Jalisco por las sangrías al río Lerma. Recientemente, en la Ciudad de Mxico se ha firmado un convenio entre la Conagua y el Comisionado Nacional de Fomento a la Vivienda en torno al uso racional del agua en los nuevos desarrollos habi- tacionales. También, se pretende observar cuidadosamente el cum- plimiento de las normas oficiales mexicanas en las instalaciones, muebles y aditamentos que faci- liten el uso razonable del agua en los nuevos edificios, y donde sea conveniente, la construcción de plantas de tratamiento de aguas residuales. Estas medidas son ne- cesarias, pero no suficientes. Ante el pronóstico de que en veinte años disminuirá en una tercera parte la dotación del agua en el mundo, todos debemos hacer esfuerzos serios para evitar el desperdicio y el despilfarro de tan vital líquido. Economa y crematstica Aristóteles distinguía con clari- dad la economía y la crematística. La economía era el arte de admi- nistrar sabiamente los bienes de la casa, mientras que la crematística se ocupaba de lo que podía valo- rarse en dinero, lo que se podía comprar y vender, en otras pala- bras, los negocios del mercado. Se da un contraste entre los valo- res éticos y los valores mercanti- les. Si cambiamos la palabra ‘casa’ por ‘planeta’, debemos concluir que la moderna y verdadera eco- nomía debería ser “una econo- mía ecológica”, como lo sugiere el Papa Francisco. En esta línea, un decreto legisla- tivo reciente del gobierno italiano, del 30 de diciembre del 2016, que concreta las directivas de la Unión Europea, incluye el tomar en cu- enta la relación entre políticas pú- blicas y la calidad de vida de los ciudadanos. El decreto enumera, entre las declaraciones que deben emitir las empresas, la utilización de los recursos energéticos, reno- vables o no renovables; el empleo de recursos hídricos, la emisión de contaminantes y la lucha con- tra la corrupción, tanto activa co- mo pasiva. 20 20 Cfr. Acosta Giacomo S.J., “Stato e imprese: la sostenibilità entra nei
194 La Cuestión Social Año 26, n. 2 Definitivamente, hay que su- perar, como única referencia a la política económica, el Produc- to Interno Bruto. Esta idea la ex- presó brillantemente Robert Kennedy en su clebre discurso en la Universidad de Kansas, el 18 de marzo de 1968: “Ni el fin de la nación, ni la satisfacción personal se encuentran meramente en lo- grar el bienestar económico, en amasar bienes terrenos. No pode- mos medir el espíritu nacional so- bre la base del índice Dow-Jones, ni los éxitos del país sobre la base del Producto Interno Bruto. Éste crece con la producción de armas nucleares… pero no se tiene en cuenta la salud de las familias, la calidad de la educación, la alegría, el descanso… ni la justicia de nues- tros tribunales, ni la equidad entre los ciudadanos”. La anterior reflexión debería hacer pensar a los políticos de nuestro país en lo esencial de su función pública. Éste es el sentido más profundo de la ecología inte- gral de Laudato Si’: el sentido de la vida, “no renunciemos a pregun- tarnos por los fines y el sentido de todo… lo que ocurre nos pone ante la urgencia de avanzar en una valiente revolución cultural… re- cuperar los valores y los grandes bilanci”, en Aggiornamenti Sociali, giugno-luglio 2017, pp. 445-452. fines arrasados por un desenfreno megalómano” (LS, 113-114). Ojalá que llevando a cabo las soluciones que sugiere esta carta encíclica del Papa Francisco, podamos apreciar “el oro azul” y disfrutemos al escu- char embelesados el murmullo de los arroyos que cantan la misma estrofa, pero con distintas aguas. *Profesor emérito de la UIA.
195 La Cuestión Social AÑO 26, N. 2 Pensamiento social cristiano abierto al siglo XXI José Roberto Mendirichaga* Sols Lucia, José (ed.). Pensamiento social cristiano abierto al siglo XXI. A partir de la encíclica Caritas in veritate, Col. Presencia Social 38, Sal Terrae, Maliaño, 2014, 446 pp. El editor del libro, José Sols Lu- cia, es doctor en Teología, coordi- nador del Grupo de Pensamiento Social Cristiano de Universidades Jesuitas de España y enseña en la Universidad de Ramón Llull de Barcelona. La mayor parte de los coautores son profesores de las Universidades de Comillas, Deusto y Loyola de Andalucía. ¿En qué consiste la novedad del libro? En que toma como eje cen- tral la encíclica Caritas in Veritate, del Papa Benedicto XVI, para estu- diar desde la Rerum Novarum, del Papa León XIII, hasta la Evangelii Gaudium, del Papa Francisco. Acla- ra el editor que cuando dimitió el Papa Benedicto XVI en 2013, la mayor parte del libro estaba con- cluido, por lo que en el mismo se da alguna referencia puntual a la exhortación apostólica del actual pontífice, dejando para futuro analizar ese y otros textos del Pa- pa Francisco que tengan que ver con el tema.
196 La Cuestión Social Año 26, n. 2 Abre el libro con un trabajo de Jo- sé Manuel Aparicio sobre desarro- llo humano integral, donde analiza el concepto de ‘desarrollo’ desde finales de la I Guerra Mundial has- ta nuestros días; aporta datos so- bre el desarrollo humano (PNUD), señala el valor profético de la teo- logía moral y remarca la vigencia de la utopía de Tomás Moro. ‘Caridad’ y ‘verdad’ son concep- tos estudiados por Josep Margenat. La verdad es esencia antropoló- gica; el amor es actualización de dicha esencia. El humanismo in- tegral, de Jacques Maritain, pare- ce estar en el trasfondo de varias encíclicas y exhortaciones papales sobre el tema social. ‘Gratuidad’ y ‘libertad’ son abor- dadas por José Manuel Caamaño. Éste se pregunta cómo hablar de gratuidad y libertad en una socie- dad donde parece imperar la ló- gica del cálculo. Para el autor de este apartado, la propuesta de Jo- seph Ratzinger es que el mercado sea cauce de humanización. El mis- mo Caamaño desmenuza a con- tinuación lo relativo a ‘dignidad’ y ‘derechos humanos’, señalando que los conceptos tienen una his- toria compleja; pero, en la exhor- tación apostólica hay un llamado a protegerlos desde la justicia y des- de la caridad que forma parte de la doctrina social de la Iglesia. Ildefonso Camacho, autor tam- bién de al menos un libro de la colección Sal Terrae de IMDOSOC, se adentra en los términos de jus- ticia, subsidiaridad y solidaridad. Menciona el valor del Compendio de la doctrina social de la Iglesia de 2004; define el trmino de ‘bien comn’; cala en la justicia como utopía del reino de Dios y destaca la correspondencia entre los térmi- nos de subsidiaridad y solidaridad en el discurso benedictino. ‘Empresa’ y ‘economía de comu- nión’ son términos tratados por Ricardo Aguado. Explica cómo la economía de comunión surgió con el movimiento de los focolares durante la II Guerra Mundial; de qué manera incorpora el concep- to la Caritas in Veritate; por qu la economía actual abandonó el bienestar social por el bienestar individual; y cómo se podría for- mar un continuo moral si se vivie- ra esta concepción. ‘Trabajo’, como concepto, es abordado por Ildefonso Cama- cho en otro apartado. Arranca en el planteamiento bíblico y remata en los pactos internacionales de la ONU y la OIT. Para Camacho, el trabajo es vía de acceso a la renta, realización personal e instrumen- to de integración social; pero tam- bin debe flexibilizarse, revisarse la relación trabajo-otras activi-
197 La Cuestión Social AÑO 26, N. 2 dades humanas y buscar nuevas formas de acceso a la renta. De acuerdo al mismo autor, quien si- gue a Benedicto XVI, la propiedad debe entenderse de acuerdo a los Padres de la Iglesia y a santo To- más, así como tomando en cuenta la función social de esta propiedad y la necesaria intervención públi- ca, de acuerdo a lo que los docu- mentos papales postulan. ‘Globalización’ es también un concepto fundamental. Lo estudia Fernando de la Iglesia. Determina sus causas; ve sus aspectos positi- vos y negativos; y, siguiendo la ex- hortación de Benedicto XVI, piensa que este mundo debería ser de ti- po subsidiario, donde “sólo el amor nos permitirá vivir y orientar esta creciente interdependencia en tér- minos de relación, de comunión y de participación”. Ma. Dolores Oller se aboca a des- menuzar los términos de ‘sistema político mundial’ y ‘cooperación internacional’. Señala que el Esta- do-nación tradicional, como ha se- ñalado Daniel Bell, es “demasiado pequeño para los grandes proble- mas del mundo actual”. ‘Gober- nanza’ incluye ahora más actores que el gobierno e implica más acti- vidades que las gubernamentales; igualmente, que la cooperación es la movilización de recursos fi- nancieros, humanos, técnicos y tecnológicos para promover el de- sarrollo internacional. Implica atender aspectos como: educación, migración, trabajo y sistema financiero, donde debe haber centralidad de la persona humana, participación, desarro- llo relacional, gratuidad, transpa- rencia, apuesta por la diversidad cultural, desarrollo sostenible, se- guridad alimentaria y cambio en el estilo de vida. Para Oller, debe darse comunión en la diversidad. El editor, José Sols, aborda el concepto de ‘ecología’. Pero no de cualquier ecología, sino de la eco- logía con solidaridad. La ecología es interior al humanismo cristia- no. La teología es hermenéutica de la ecología. Está en la DSI desde siempre: “En conjunto, el pensa- miento social cristiano ha acogido de manera decidida la temática ecológica…”. El mismo coautor del libro, tomando como arranque la película Odisea del espacio, va de- finiendo el concepto de ‘tcnica’ y cómo ha ido evolucionando en la DSI. Recuerda que la técnica no es un fin; es un medio. Y que se corre el riesgo de creer que todo lo técnicamente viable es moral- mente bueno. Finalmente, Julio L. Martínez de- dica su espacio a vincular religión con sociedad. Dice que la religión
198 La Cuestión Social Año 26, n. 2 no es ajena a las implicaciones so- ciales y que necesariamente tiene que ver con la política —lato sen- su—, aunque no se confunda con ella. En la encíclica CV de Benedic- to XVI, se da una valiosa referencia a la inculturación de la fe cristiana, donde la experiencia religiosa es irrenunciablemente social. Se trata, pues, Pensamiento so- cial cristiano abierto al siglo XXI, de una valiosa herramienta para los estudiosos de la doctrina so- cial de la Iglesia, sean maestros, estudiantes o simples lectores de este corpus doctrinal que se ha ido enriqueciendo a lo largo de los siglos en ésta, que es Maestra en humanidad. *Doctor en Historia por la Universi- dad Iberoamericana, campus Ciu- dad de México. Cultiva el ensayo y la biografía. Autor de varios libros individuales. Profesor emérito de la Universidad de Monterrey, en la que enseña desde hace muchos años.
Esta edición de La Cuestión Social consta de 700 ejemplares y se imprimió en MG Advanced Prepress Technology, S.A. de C.V. Canal Leningrado Mz. 34 Lt.12, Col. Insurgentes 09750, Ciudad de México, impvarel@hotmail.com Tel. 56900463.