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La Cuestión Social
Año 23, n. 1
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La Cuestión Social
Año 23, n. 1
estar concentradas (a pesar de una
nueva emergencia relacionada de
los problemas relativos a la insegu-
ridad) en perspectivas puramente
económicas, financieras y técni-
cas, que mortifican el progreso
social, la solidaridad y la partici-
pación democrática. Tampoco es-
tán exentos de estas perspectivas
los llamados países emergentes,
los BRICS (Brasil, Rusia, India,
China y Sudáfrica), donde se per-
sigue el desarrollo con una tasa
de crecimiento mucho mayor que
en Europa, pero con insuficiente
atención al progreso social para
todos, al welfare societario, a la
salvaguardia del medio ambiente.
Benedicto XVI, en vista de la ad-
quisición de un nuevo concepto de
desarrollo, considera indispensa-
ble una nueva evangelización de lo
social,
12
con el objetivo de formar
una persona «en la caridad y en la
verdad». En su encíclica, el Pontí-
fice inicia de manera significativa
con estas palabras: «La caridad en
la verdad, de la que Jesucristo se
ha hecho testigo con su vida terre-
nal y, sobre todo, con su muerte y
resurrección, es la principal fuerza
impulsora del auténtico desarrollo
de cada persona y de toda la hu-
manidad» (CIV, 1). Y más adelante,
refiriéndose a Pablo VI, afirma la-
pidario que «el anuncio de Cristo
es el primero y principal factor de
desarrollo» (cf. CIV, 8).
12
Para una presentación del conjunto de la
evangelización de lo social en Benedicto
XVI y Francisco, véase M. Toso, Nuova
evangelizzazione del sociale. Benedetto
XVI e Francesco, Librería Editrice Vatica-
na, Ciudad del Vaticano, 2014.
Dicho de otra manera, en vista
de la realización de un desarro-
llo humano integral y sostenible,
junto a los múltiples factores que
contribuyen a realizarlo, no debe
faltar el compromiso priorita-
rio de una renovada evangeliza-
ción. El desarrollo no es sólo una
cuestión de recursos materiales,
técnicos, de información, de ins-
tituciones, de cultura, de innova-
ción, de investigación, de apertura
de los mercados, de reducción
de las deudas, de inversión en la
producción (cf. CIV, 71), de una
amplia gama de oportunidades y
opciones como lo entiende Amar-
tya Sen
13
o de chance de vida como
escribe Ralf Dahrendorf.
14
Todos
estos aspectos son de gran impor-
tancia, pero para un desarrollo
integral, comunitario, sostenible,
incluyente, es fundamental poder
disponer de una correcta esca-
la de bienes-valores, que logra
estructurarse cuando se tiene a
Dios como el último parámetro.
Esta escala permite tomar bue-
nas decisiones, vivir como agen-
tes económicos, administradores
y políticos rectos (cf. CIV, 71),
responsables del bien común y el
medio ambiente, es decir, según
la perspectiva de la realización
humana en Dios, y por lo tanto
sin anteponer los bienes materia-
les a los espirituales, y evitando
visiones mutiladas o deformadas
del desarrollo.
13
Cf. A. Sen, Globalizzazione e libertà,
Mondadori, Milano, 2002.
14
R. Dahrendorf, Libertà attiva, La-
terza, Roma-Bari, 2003.
¿cómo se podrían proteger eficaz-
mente los océanos contaminados
de donde sacamos peces para
alimentarnos, si la primera de
las ecologías —aquella del cuer-
po— es despreciada y amenaza-
da, si se mata el bebé en el vientre
materno, en lo que debería ser su
primer ecosistema? ¿Para qué sir-
ve el desarrollo? ¿Por qué luchar
contra el hambre, si se puede ase-
sinar a aquellos que nacerán en
los países pobres? ¿Por qué los
gobiernos deberían garantizar un
puesto de trabajo para cada uno,
si la vida no tiene ningún valor?
Si el aborto es considerado
como un derecho, no nos debe
sorprender que los seres huma-
nos sean tratados como cualquier
mercancía, esclavizados, explota-
dos en la pornografía, en el tráfi-
co de órganos,
9
o que mediante la
ingeniería genética y la clonación
se produzcan subcategorías de
seres humanos.
10
Si desaparece la convicción que
un ser humano es siempre sa-
grado e inviolable en cualquier
situación y en cada etapa de su
desarrollo, no habrán bases sóli-
das y duraderas para la defensa
de los derechos humanos, pues
permanecerán siempre sujetas a
las conveniencias contingentes de
los poderosos de turno. «No debe
esperarse —dice Papa Francis-
9
Cf. Declaración sobre la trata de per-
sonas, Ciudad del Vaticano, noviem-
bre, 2013.
10
Cf. Santa Sede, Intervención en la
Durban Review Conference, Ginebra,
22 abril, 2009.
co— que la Iglesia cambie su posi-
ción sobre esta cuestión. [...] Éste
no es un asunto sujeto a supuestas
reformas o “modernizaciones”. No
es progresista pretender resolver
los problemas eliminando una
vida humana» (EG, 214).
2. Dimensión ética proyec-
tiva del desarrollo humano
integral y la nueva evange-
lización de lo social
El desarrollo de los pueblos que
tiene lugar en el contexto de la
globalización se presenta injusto,
caracterizado por el materialismo,
dominado por las ideologías de
tipo mercantilistas y tecnocráticas,
que llevan al derroche consumista
de los recursos del planeta y aun a
defraudar las generaciones futuras,
todo ello en una atmósfera de vio-
lencia, de conflicto, de explotación.
Se trata de un modelo que, si no se
cambia de manera significativa en
sentido humanista, impregnándolo
con un nuevo pensamiento sapien-
cial, una nueva ética y un nuevo
planeamiento, llevará la humani-
dad a la destrucción.
También las políticas mundiales
y latinoamericanas actuales nece-
sitan un nuevo modelo de desa-
rrollo.
11
Estas últimas, presionadas
por los problemas ocasionados
por los ataques especulativos, el
saneamiento de su déficit y de las
deudas, y además por la reactiva-
ción de la productividad, parecen
11
Sobre este tema, véase Óscar Card. An-
drés Rodríguez Maradiaga, Senza eti-
ca, niente sviluppo, EMI, Bolonia, 2013.