CL S
AÑO
33
N. 2
2025
SECCIÓN TEMÁTICA: Jubileo y reparación
Interpretaciones transgresoras.
El Éxodo a la Selva y la justicia agraria en Chiapas
Dr. Alejandro Aguilar Nava • México
Jubileo como memoria viva: reparación espiritual y
justicia transicional desde las mujeres buscadoras en México
Dra. Gabriela Juárez Palacios • México
FORO SOCIAL: Justicia Social
La Iglesia chilena en la encrucijada:
refugio, voz y reconciliación frente a la dictadura militar
Lic. Miguel Alejandro Guzmán Villarroel • Chile
Breve historia del espíritu de liberación en la Iglesia mexicana
Mtro. Juan Carlos López Sáenz • México
Experiencia y reflexión en la Escuela de Doctrina Social de la Iglesia
Mtro. Ronaldo Arturo Urizar Aragón • Guatemala
MISCELÁNEA: Mesa de novedades
Convocatoria
La Cuestión
Social
Revista científica
de Pensamiento
Social Cristiano
ISSN: 2992-8672
Instituto Mexicano
de Doctrina Social
Cristiana
www.imdosoc.org
Pedro Luis Ogazón 56, Col. Guadalupe Inn,
Alcaldía Álvaro Obregón,
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CONSEJO DIRECTIVO
PHV in memoriam
† Emmo. Sr. Cardenal Roger Etchegaray
PHV in memoriam
†Lorenzo Servitje Sendra
PHV in memoriam
†Salvador Domínguez Reynoso
Presidente
Mónica Chávez Aviña
Vicepresidentes
Javier Ballesteros de León
María del Pilar Mariscal Servitje
Directora
Karen Castillo Mayagoitia
Tesorero
José Manuel Domínguez Días de Ceballos
Secretario
Manuel Gómez Díaz
La Cuestión Social es una publicación semestral editada y publicada por la Asociación Mexi-
cana de Promoción y Cultura Social, A. C., a través del Imdosoc, con dirección en Pedro Luis
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sivo 04-2026-020413490100-102. ISSN: 2992-8672. Distribución directa en el Imdosoc. Los
artículos publicados reflejan el punto de vista del autor y no necesariamente el de la Asocia-
ción Mexicana de Promoción y Cultura Social, A. C. Queda estrictamente prohibida la repro-
ducción total o parcial de los contenidos e imágenes de la publicación sin previa autorización
de la Asociación Mexicana de Promoción y Cultura Social, A. C. Esta edición de La Cuestión
Social consta de 500 ejemplares y se imprimió en Litografía Ingramex, Centeno 162-1, Granjas
Esmeralda, Iztapalapa, C. P. 09810, cdmx. No se devuelven originales no solicitados. Distri-
bución: María Daría Flores Hernández, libreria@imdosoc.org ¡Ayúdanos a que este espacio
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EQUIPO EDITORIAL
Editor en jefe
Luis Adolfo Arellano González
Editor operativo
Verónica Morales Gutiérrez
Junta editorial
Aldo Francisco Botello Báez
Alejandro Aguliar Nava
Carlos Chávez Arellano
José de Jesús Legorreta
Karen Castillo Mayagoitia
Luis Adolfo Arellano González
Verónica Morales Gutiérrez
Diseño de Interiores y portada
Aldo Francisco Botello Báez
Corrección de estilo y edición
Carlos Chávez Arellano
Instituto Mexicano
de Doctrina Social Cristiana
DIRECTORIO
Contenido
PRESENTACIÓN
SECCIÓN TEMÁTICA
Jubileo y reparación
Interpretaciones transgresoras
El Éxodo a la Selva y la justicia agraria en Chiapas
DR. ALEJANDRO AGUILAR NAVA • México
Jubileo como memoria viva: reparación espiritual
y justicia transicional desde las mujeres buscadoras en México
DRA. GABRIELA JUÁREZ PALACIOS • México
FORO SOCIAL
Justicia social
La Iglesia chilena en la encrucijada: refugio, voz
y reconciliación frente a la dictadura militar
LIC. MIGUEL ALEJANDRO GUZMÁN VILLARROEL • Chile
Breve historia del espíritu de liberación en la Iglesia mexicana
Aporte para comprender el desarrollo de la educación popular
y la defensa de los derechos humanos
MTRO. JUAN CARLOS LÓPEZ SÁENZ • México
Experiencia y reflexión en la Escuela de Doctrina Social de la Iglesia
(Imdosoc-Universidad Rafael Landívar). Testimonio
MTRO. RONALDO ARTURO URIZAR ARAGÓN • Guatemala
MISCELÁNEA
Mesa de novedades
Convocatoria La Cuestión Social 2026-1
05
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33
53
81
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132
134
120 La Cuestión Social, Año 33, n. 2 (2025) issn: 2992-8672
MTRO. RONALDO ARTURO URIZAR ARAGÓN
GUATEMALA
EXPERIENCIA Y REFLEXIÓN
EN LA ESCUELA DE
DOCTRINA SOCIAL DE LA
IGLESIA
(IMDOSOC-UNIVERSIDAD RAFAEL LANDÍVAR)
Testimonio
COMO INTRODUCCIÓN
La Doctrina Social de la Iglesia (dsi) constituye una de las expresio-
nes más vivas de la fe cristiana encarnada en la historia. Sin embar-
go, muchos creyentes suelen reducirla a una dimensión asistencial
o filantrópica, vinculada únicamente con la atención a los pobres.
Esta percepción parcial ha generado una comprensión limitada del
mensaje social del Evangelio. La presente reflexión surge a partir de
una experiencia personal: la convocatoria a un curso sobre el pen-
samiento social de la Iglesia en México, que despertó la inquietud
de descubrir si realmente el Magisterio católico habla al respecto de
este tema.
EXPERIENCIA TEÓRICA Y PRÁCTICA DE LA GIRA
Cuando vi por primera vez el anuncio de una gira por México para
recibir un curso sobre el pensamiento social de la Iglesia, me vino a
la mente una pregunta: ¿existe realmente una línea sistemática y
La Cuestión Social, Año 33, n. 2 (2025) issn: 2992-8672 121
Experiencia y reflexión en la Escuela de Doctrina Social de la Iglesia
coherente del Magisterio sobre este tema? Lo que muchas veces
escuchamos en homilías, documentos o mensajes oficiales de la
Iglesia, se resume en una frase tan citada como profunda: la “opción
preferencial por los pobres”.1
En mi formación teológica —centrada en la Sagrada Escritura,
el Magisterio, la evangelización, la homilética, la predicación, la
liturgia y la pastoral— y en mi apostolado en la predicación en las
comunidades eclesiales, solía encerrar el pensamiento social de la
Iglesia casi exclusivamente como el compromiso con los pobres y
marginados en forma de asistencialismo. Sin embargo, al profun-
dizar en las fuentes, comprendí que esta visión es sólo una parte del
vasto horizonte que la Doctrina Social de la Iglesia (dsi) propone.
La experiencia académica y pastoral vivida en el curso impartido
por el Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana (Imdosoc)
constituyó una oportunidad privilegiada para profundizar en los
principios del pensamiento social de la Iglesia. En colaboración con
la Universidad Rafael Landívar, esta formación permitió articular la
reflexión teológica con los desafíos sociales contemporáneos.
Tal como señaló el papa Francisco, “la preferencia por los pobres
está en el centro del Evangelio”,2 y según san Juan Pablo ii, la opción
por los pobres “es una forma especial de primacía en el ejercicio de
la caridad cristiana” (Sollicitudo Rei Socialis n. 42).
Por su parte, el padre Gustavo Gutiérrez advirtió que los pobres
“no son aceptados como personas… son invisibles y no tienen de-
rechos, su dignidad no es reconocida”.3 Estas expresiones apuntan a
que el “lugar teológico” (la realidad donde Dios se hace presente) es
también la realidad de los pueblos, y de modo especial los rostros de
los oprimidos, los pobres y los excluidos; despertando la conciencia
de que el “lugar teológico” también se encuentra en la realidad de
nuestros pueblos.
Este proceso formativo hizo evidente la necesidad de un lengua-
je teológico que comunique la verdad del Evangelio con sencillez
1 Cfr. Celam, Documento de Puebla, (México: Celam, 1979), no. 1134.
2 Francisco, Audiencia General (Ciudad del Vaticano, La Santa Sede, 2020).
3 “Fr. Gustavo Gutierrez: the poor are the starting point of liberation theology”, Catholic
News Agency (Irondale: ewtn News, 2015.
122 La Cuestión Social, Año 33, n. 2 (2025) issn: 2992-8672
Foro social mtro. ronaldo arturo urizar aragón
y cercanía, evitando los excesos teóricos o filosóficos que muchas
veces alejan el mensaje de la gente común. Tal como recuerda el
papa Francisco, “la verdadera fe en el Hijo de Dios hecho carne es
inseparable del don de sí mismo, de la pertenencia a la comunidad,
del servicio, de la reconciliación con los demás” (Evangelii Gaudium,
n. 88).
Durante la gira académica realizada por diversos lugares de la
Ciudad de México, se pudieron constatar las luces y las sombras de
una sociedad marcada por la desigualdad y la fragmentación. En la
visita al Palacio Legislativo, sede de la Cámara de Diputados y del
Congreso de la Unión, se observaron las tensiones políticas moti-
vadas más por intereses partidistas que por el bien del pueblo. Con
diversos testimonios de activistas sociales se evidenció como gran-
des corporaciones transnacionales han sido responsables de graves
tragedias ecológicas, ocasionando la destrucción de ecosistemas y
la pérdida de vidas humanas, mientras que eluden sus compromi-
sos éticos y responsabilidades sociales. Estas prácticas revelan un
modelo económico que privilegia el lucro sobre la vida y el mercado
sobre la persona humana, configurando lo que el papa Francisco
ha denunciado como una “cultura del descarte” (Laudato Si’ n. 22).
Asimismo, estas dinámicas han provocado la migración forza-
da, por la que miles de mujeres y hombres se vieron obligados a
abandonar sus tierras ante la pobreza, la violencia estructural y la
degradación ambiental. Este fenómeno, más que un simple des-
plazamiento geográfico, constituye un clamor por la dignidad y la
justicia. Como nos recuerda Fratelli Tutti (37), “no se trata sólo de
migrantes, sino de rostros concretos que interpelan nuestra huma-
nidad y nuestra fe”.
Los migrantes no buscan privilegios, sino la posibilidad de vivir
con dignidad mediante su trabajo. Sin embargo, paradójicamente, son
criminalizados y rechazados por los mismos sistemas que se bene-
fician de su esfuerzo. En este sentido, la teología social invita a reco-
nocer en ellos la presencia del Cristo sufriente (cfr. Mt 25, 35-40), que
se identifica con quienes son excluidos o marginados. La indiferencia
ante su dolor revela una profunda crisis ética y espiritual, la cual exige
un cambio de mentalidad hacia una fraternidad universal (ft n. 8).
La Cuestión Social, Año 33, n. 2 (2025) issn: 2992-8672 123
Experiencia y reflexión en la Escuela de Doctrina Social de la Iglesia
En esta visita a la Ciudad de México, uno de los momentos más
significativos fue conocer los canales de Xochimilco, un espacio em-
blemático de la entidad mexicana, donde aún se percibe la tensión
entre los esfuerzos por preservar un equilibrio ecológico y las fuer-
zas destructivas y el deterioro ambiental. Allí, la resistencia de las
comunidades originarias revela una lucha silenciosa, pero constante,
frente a las presiones del mercado, la urbanización descontrolada y
la indiferencia institucional. Los habitantes de esta zona, herederos
de una sabiduría ancestral que comprende la tierra como madre y no
como recurso, encarnan una ética del cuidado que contrasta con las
visiones modernistas orientadas únicamente al beneficio económico
y sin compromiso social ni ecológico.
Esta experiencia nos permitió comprender que la crisis ambien-
tal no puede abordarse separada de la crisis humana y social. La
contaminación de los canales, la pérdida de la biodiversidad y
la precarización de la vida de las familias locales son expresiones
de una misma herida: la ruptura de la relación entre el ser humano,
la naturaleza y Dios. Como recordó el papa Francisco, “no hay dos
crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una sola y com-
pleja crisis socioambiental” (Laudato Si’ n. 139). Por ello, la ecología
integral se presenta no sólo como una propuesta científica o ética,
sino como una espiritualidad encarnada que impulsa a construir
justicia y fraternidad desde el respeto a la vida en todas sus formas.
Todas estas vivencias revelan que la Doctrina Social de la Iglesia
no es un conjunto de principios teóricos, sino una espiritualidad en-
carnada que interpela la conciencia cristiana y exige compromiso con
la solidaridad, la fraternidad y la justicia. Tal como afirma el profeta
Isaías: “Aprendan a hacer el bien, busquen la justicia, socorran al
oprimido, defiendan al huérfano, protejan a la viuda” (Is 1, 17).
FUNDAMENTO DE LOS PADRES DE LA IGLESIA Y DEL MAGISTERIO
El Pensamiento Social Cristiano no nace de ninguna ideología, sino
del Evangelio mismo, pues en la misión de Jesús se manifiesta el
proyecto liberador del Reino de Dios, centrado en la dignidad huma-
na, la justicia y la misericordia. El Evangelio según san Lucas recoge
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Foro social mtro. ronaldo arturo urizar aragón
la proclamación programática de Jesús: “El Espíritu del Señor está
sobre mí, porque me ha ungido para anunciar la Buena Nueva a los
pobres” (Lc 4, 18). Esta afirmación inaugura una praxis que vincula
la fe con la transformación social.
Desde los primeros siglos, los Padres de la Iglesia comprendie-
ron que la caridad cristiana implicaba responsabilidad social. Ya
san Juan Crisóstomo advertía que “no compartir con los pobres los
propios bienes es robarles y quitarles la vida”.4 Por su parte, san
Ambrosio de Milán recordaba que “la tierra fue creada para todos,
no solo para los ricos”.5 Estas convicciones muestran que el com-
promiso con la justicia social forma parte intrínseca del discipulado
cristiano y no es una dimensión opcional.
El Magisterio moderno comenzó a sistematizar esta reflexión con
León xiii, quien en Rerum Novarum (1891) denunció las injusticias del
naciente capitalismo y defendió los derechos de los trabajadores. En
Quadragesimo Anno (1931) se profundizó la cuestión de la justicia y
la subsidiariedad, respondiendo a los retos del totalitarismo; Mater et
Magistra (1961) introdujo la idea del bien común como objetivo central
de la vida social y reforzó la responsabilidad de los cristianos frente
a la injusticia estructural. Por su parte, Pacem in Terris (1963) fue la
primera encíclica que se dirigió a “todos los hombres de buena vo-
luntad”, subrayando la paz, los derechos humanos y la cooperación
internacional como pilares del orden social.
Desde entonces, la dsi se fue consolidando como un cuerpo doc-
trinal que ilumina las relaciones sociales, económicas y políticas
desde la fe. De modo que el Concilio Vaticano ii retomó esta línea
con fuerza al afirmar que “los gozos y las esperanzas, las tristezas
y las angustias de los hombres de nuestro tiempo […] son también
los gozos y esperanzas, las tristezas y angustias de los discípulos de
Cristo” (Gaudium et Spes n. 1).
Esta identificación de la Iglesia con la humanidad doliente prepa-
ró el terreno para una visión más comprometida del anuncio evan-
gélico, especialmente en contextos marcados por la pobreza y la
4 San Juan Crisóstomo, Homilía sobre Lázaro, 48 992D.
5 San Ambrosio de Milán, De Nabuthe Jezraelita.
La Cuestión Social, Año 33, n. 2 (2025) issn: 2992-8672 125
Experiencia y reflexión en la Escuela de Doctrina Social de la Iglesia
exclusión. En América Latina, las Conferencias Generales de Me-
dellín (1968), de Puebla (1979) y de Aparecida (2007) consolidaron la
expresión “opción preferencial por los pobres” como una categoría
teológica que orienta la misión evangelizadora.6
En este camino de reflexión descubrimos la riqueza de los do-
cumentos del papa Francisco, los cuales aportan una renovación
audaz y profundamente evangélica al pensamiento social. Él nos
invita a salir de las trincheras moralistas o puritanas para volver
al corazón del Evangelio, donde la fe se hace cultura y compromiso.
Sus enseñanzas sobre el amor político, la ecología integral, la economía
al servicio de la persona y la fraternidad universal han desconcertado a
muchos, pero también han despertado la conciencia de una Iglesia
verdaderamente “en salida” (eg n. 20).
Para algunos fieles, escuchar al Papa hablar de ecología o de po-
lítica puede resultar sorprendente; sin embargo, estas dimensiones
siempre han estado presentes, especialmente, en la teología latinoa-
mericana (como podemos ver en la referencia a los documentos de
Medellín, Puebla y Aparecida, entre otros), que nació al calor de las
luchas por la justicia y la liberación de los pueblos oprimidos. Amé-
rica Latina ha conocido de cerca la pobreza estructural, la corrupción
y la violencia de sistemas injustos y desde ese dolor se ha forjado
una fe encarnada, una teología que “escucha el clamor de los pobres
y el clamor de la tierra” (ls n. 49).
El papa Francisco ha dado un impulso decisivo al pensamiento
social contemporáneo, presentando una visión integral y profun-
damente humanista. En Evangelii Gaudium (2013) propuso la alegría
del Evangelio como fuerza transformadora de la sociedad, señalando
que “no puede ser auténtica una fe que ignore el sufrimiento de los
demás” (n. 188). En Laudato Si’ introdujo la categoría de “ecología
integral”, subrayando que “todo está conectado” (n. 117) y que el cla-
mor de la tierra y el clamor de los pobres son un mismo grito (n. 49).
Más tarde, en Fratelli Tutti (2020), presentó la fraternidad y la
amistad social como pilares para una nueva cultura política ins-
pirada en el amor social (n. 180). De este modo, Francisco amplió
6 Celam, Documento…, n. 1134.
126 La Cuestión Social, Año 33, n. 2 (2025) issn: 2992-8672
Foro social mtro. ronaldo arturo urizar aragón
el horizonte de la dsi hacia temas como la política, la economía, la
migración y el diálogo interreligioso, mostrando que el Evangelio
tiene una fuerza transformadora que abarca todas las dimensiones
de la existencia humana.
Su magisterio ha desconcertado a algunos sectores, pero también
ha despertado una profunda renovación pastoral. Francisco recuer-
da que “la grandeza política se muestra cuando se trabaja por los
grandes principios y pensando en el bien común” (ft n. 178). Con ello,
recupera el sentido evangélico del amor político, entendido como servicio
concreto al prójimo y búsqueda del Reino de Dios en la historia.
De esta manera, el pensamiento social cristiano se presenta como una
expresión del amor activo que busca transformar las estructuras injustas
en signos del Reino de Dios. En palabras del apóstol Santiago, “la fe, si
no tiene obras, está muerta” (St 2, 17), y hoy esas obras se concretan
en la promoción de la justicia, el cuidado del planeta, la hospitalidad
con los migrantes y la construcción de la paz.
PRINCIPIOS DE LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA
Los principios de la dsi expresan la visión evangélica del ser humano
y de la sociedad. En ellos se manifiesta el proyecto de Dios para la
convivencia fraterna, la dignidad personal y el bien común.
-Dignidad de la persona humana. Según el Génesis, “Dios creó al
hombre a su imagen y semejanza” (Gn 1, 26), fundamento que
otorga a cada persona una dignidad inalienable. San Juan afirma
que “quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a
Dios a quien no ve” (1 Jn 4, 20). El Catecismo de la Iglesia Católica
enseña que la dignidad humana es “la base de la libertad y de la
comunidad” (n. 1700).
-Bien común. El Concilio Vaticano ii define el bien común como
“el conjunto de condiciones sociales que permiten a los grupos
y a cada uno de sus miembros alcanzar más plena y fácilmente
su propia perfección” (gs n. 26).
-Solidaridad y subsidiariedad. San Juan Pablo ii explicó que la so-
lidaridad “no es un sentimiento superficial, sino la determi-
nación firme de comprometerse por el bien común” (Sollicitudo
La Cuestión Social, Año 33, n. 2 (2025) issn: 2992-8672 127
Experiencia y reflexión en la Escuela de Doctrina Social de la Iglesia
Rei Socialis n. 39) mientras que la subsidiariedad exige que “las
instancias superiores no reemplacen injustificadamente la ini-
ciativa de las inferiores” (qa n. 79).
-Opción preferencial por los pobres. Inspirada en la vida de Jesús y
expresada en la parábola del buen samaritano (Lc 10, 25-37),
la Iglesia afirma su compromiso con los más vulnerables. El
papa Francisco recuerda que “cada cristiano y cada comunidad
están llamados a ser instrumentos de Dios para la liberación y
promoción de los pobres” (eg n. 187).
-Destino universal de los bienes y cuidado de la creación. La Laudato Si’
enseña que “la tierra es esencialmente una herencia común, cuyos
frutos deben beneficiar a todos” (n. 93). Este principio se vincula
con la responsabilidad de cuidar “nuestra casa común”, no como
una tarea secundaria, sino como parte integral de la fe cristiana.
¿QUÉ NOS MUEVE ESTA EXPERIENCIA COMO TEÓLOGOS DE LA
UNIVERSIDAD RAFAEL LANDÍVAR (URL)?
Nos da el imperativo de buscar las formas para que la Universidad
Rafael Landívar —y, por supuesto, cada uno de los participantes en
la gira— pueda ser parte de la acción del DSI; y podríamos contri-
buir con algunas propuestas, a modo de lluvia de ideas, para imple-
mentar en algunas de las facultades de esta institución:
Aplicaciones en los campos de estudio y acción teológica
-Curso transversal de Fundamentos bíblicos de la Doctrina Social
de la Iglesia, que integre textos como Gaudium et Spes, Evangelii
Gaudium y Deus Caritas Est (Benedicto xvi, 2005), permitiendo un
enfoque teológico-pastoral.
Economía
-Laboratorio de economía solidaria para diseñar proyectos basa-
dos en la economía del bien común y la justa remuneración,siguiendo
la Encíclica Caritas in Veritate (Benedicto xvi, 2009,).
-Seminario de finanzas éticas para analizar la subsidiariedad
como principio rector en la economía contemporánea.
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Foro social mtro. ronaldo arturo urizar aragón
Política
-Foro de ciudadanía cristiana con el fin de promover la partici-
pación política responsable de los fieles, inspirándose en Fratelli
Tutti (n. 180).
-Programa de liderazgo subsidiario con el objetivo de formar
líderes laicos comprometidos con el bien común y el servicio
público.
Ecología
-Huerto ecológico universitario para crear un espacio educativo
que una el aprendizaje científico con la espiritualidad del cui-
dado, inspirado en Laudato Si’. Ideal para la facultad de ciencias
ambientales y agrícolas.
-Ciclo de conferencias “Ecología y Doctrina Social de la Iglesia”:
Promover el diálogo entre teólogos, científicos y movimientos
sociales sobre la sostenibilidad integral.
Derechos humanos
-Clínica jurídica que ofrezca asesoría gratuita a migrantes y
personas vulnerables, basándose en la dignidad humana y la
justicia social (cdsi n. 388).
-Campaña “Derechos como deberes” que pueda concientizar so-
bre la responsabilidad personal y social en la defensa de la vida
y la justicia (Libertatis Conscientia).
Migración
-Programa de acogida integral con el fin de crear espacios pa-
rroquiales y universitarios de acompañamiento espiritual, edu-
cativo y jurídico para migrantes.
-Estudio comparativo ecuménico que permita fomentar el diá-
logo interreligioso sobre la responsabilidad social de los dife-
rentes cultos religiosos, velando por el bien común de la hu-
manidad. (En Escuintla,7 el año anterior, llevamos a cabo un
7 N. del E.: Ciudad al sur de Guatemala.
La Cuestión Social, Año 33, n. 2 (2025) issn: 2992-8672 129
Experiencia y reflexión en la Escuela de Doctrina Social de la Iglesia
diálogo interreligioso y, aunque no se presentaron tres de los
seis participantes, fue una experiencia alentadora, durante el
curso de Diálogo interreligioso e interculturalidad, en facultad
de ciencias de la salud).
Y no podemos perder nuestro imperativo personal quienes participamos
en la gira
La dsi no se limita al aula o al templo, sino que debe encarnarse en
la vida diaria. Algunas prácticas concretas pueden favorecer esta
interiorización:
-Oración y reflexión diaria. Meditar un principio de la dsi y apli-
carlo al día (“Hoy viviré la solidaridad con mi vecino”).
-Consumo responsable. Adoptar hábitos coherentes con la jus-
ticia distributiva y el destino universal de los bienes (Laudato
Si’ n. 206). ¿Cuántas chumpas8 hay en tu closet? ¿Realmente,
cuántas necesitas? Las que sobran puedes darlas a quienes las
necesiten.
-Voluntariado regular. Servir en obras de caridad, como signo de
la opción preferencial por los pobres (Evangelii Gaudium n. 199).
-Educación ecológica en el hogar que fomente prácticas sosteni-
bles, recordando que “cuidar la creación es parte esencial de la
vida cristiana” (Laudato Si’ n. 217). Dejemos de utilizar vajillas
desechables, clasifiquemos la basura en nuestros hogares.
A MODO DE CONCLUSIÓN
Concluyo esta reflexión a la luz de la Palabra de Dios. En el Evangelio
según san Lucas (10, 25-37), un experto en la Ley quiso poner a prue-
ba a Jesús y, con aparente ingenuidad, le preguntó: “¿Y quién es mi
prójimo?”. Jesús, fiel a su pedagogía del Reino, no respondió con una
teoría abstracta, sino con una narración que interpela la conciencia:
la historia del hombre asaltado y abandonado al borde del camino.
8 N. del E.: abrigo o chamarra.
130 La Cuestión Social, Año 33, n. 2 (2025) issn: 2992-8672
Foro social mtro. ronaldo arturo urizar aragón
Mientras los representantes del culto y la Ley pasaron de largo,
temerosos de contaminarse o de involucrarse, fue un samaritano
(considerado hereje e indigno según los criterios religiosos de la épo-
ca) quien se detuvo, lo vio y se conmovió profundamente. Su compa-
sión se transformó en acción, vendó sus heridas, lo llevó a un lugar
seguro, pagó por su cuidado y prometió cubrir cualquier gasto adi-
cional. En este gesto concreto se revela el corazón del pensamiento
social cristiano: la misericordia que se traduce en compromiso, la fe
que se hace servicio.
Este pasaje ilumina la misión de todo creyente, particularmente,
la de los laicos llamados a predicar no sólo con palabras, sino con
gestos de amor fraterno que encarnen la compasión de Cristo en
medio del mundo. Jesús concluyó con una pregunta que desarma
toda justificación: “¿Quién de estos tres te parece que fue prójimo del
que cayó en manos de los ladrones?”. El maestro de la Ley respon-
dió: “El que practicó la misericordia con él”. Y Jesús, con autoridad y
ternura, sentenció: “Ve y haz tú lo mismo”.
REFERENCIAS
Celam, Documento de Puebla. México: Celam, 1979.
Francisco, Audiencia General. Ciudad del Vaticano, La Santa Sede,
2020.
Ronaldo Arturo Urizar Aragón
Es maestro en orientación educativa, familiar y laboral por la Uni-
versidad Internacional de la Rioja, y licenciado en teología con es-
pecialidad en psicopedagogía y familia por la Universidad Galileo.
También es catedrático en la Facultad de Teología de la Universidad
Rafael Landívar de Guatemala; así como agente de pastoral, misio-
nero predicador, orientador familiar y de parejas, ingeniero indus-
trial y constructor de tecnologías en fibra óptica.