En un camino liberador desde el Sur.
n un camino liberador desde el Sur, Diego Pereira Ríos presen-
Eta una marcada unidad interna en su multiplicidad. Es un
trípode que articula religión, filosofía y educación. Muestra un
pensamiento coherente, cuyo hilo conductor es la religiosidad
humana vivida por su autor como religión católica; la cual es en-
tendida en su sentido más apegado a sus comienzos históricos:
una religión de los pobres y para los pobres, de los que sufren,
de las mujeres sometidas con violencia, de los niños explotados,
de los negros, de los indios, de los enfermos, de los viejos mal-
tratados o abandonados. De todos aquellos que la sociedad glo-
balizada y consumista ignora, aísla y en su indiferencia aniquila.
Pereira vive la religión como una vía de justicia social, una ética
para seres humanos libres, y con el imperativo de promover vi-
das dignas, en que cada persona tenga la posibilidad de llevar
“una buena vida”.
En este sentido el autor teoriza y practica una religión de tole-
rancia y respeto a otras religiosidades, tanto la Iglesia Reformada
de Lutero, como la umbandista en que los Orishás de raíz africa-
na se afincan en Latinoamérica. Se trata de reconocer y respetar
el sincretismo religioso tan frecuente en América Latina, en los
pueblos con culturas indígenas prehispánicas muy desarrolla-
das y complejas, como es el caso de las culturas incaicas ex-
tendidas desde Perú, norte de Chile, Bolivia, parte en Ecuador,
o las culturas aztecas, mixtecas, totonacas, chichimecas, mayas
en México y Guatemala.
El texto sustenta infatigablemente la promoción incesante de
los valores de justicia social, equidad, tolerancia, respeto al otro,
guiados por la búsqueda de un ser humano más humano, más
pleno y libre, guiado por la luz de la Religión. Son los mismos
La Cuestón Social
Año 29, n. 2
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