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Paul Ricœur en el magisterio  
de Francisco  
Apreciaciones desde el Pensamiento Social Cristiano  
1
a un texto de Andreas Lind  
s sabido que Paul Ricœur, filósofo y antropólogo francés, es  
Econocido por su estudio para conjugar la descripción fenome-  
nológica con la interpretación hermenéutica. Ricœur no renuncia  
a los aportes de la fenomenología ni a la hermenéutica, sino que,  
para algunos académicos, su filosofía se sitúa en una encrucijada  
con tres grandes corrientes del pensamiento contemporáneo: la fi-  
losofía reflexiva francesa, la continental europea y la filosofía ana-  
lítica anglosajona. En ese sentido, y en el contexto en que Ricœur  
desciende de una tradición protestante, Andreas Lind indaga sobre  
la influencia que han tenido los estudios filosóficos de Ricœur para  
configurar la perspectiva intelectual y discursiva del magisterio del  
Papa Francisco.  
Específicamente a Lind le interesan las referencias que hace Fran-  
cisco en su última encíclica Fratelliu tutti, en el numeral 102, donde  
el Papa ha expresado una “inspiración” de la obra «Le socius et le  
prochain», en Histoire et vérité, de Ricœur2. En la encíclica, Fran-  
cisco propone trascender al mundo de los “socios, dejarse llevar al  
“llamado interior de volverse cercanos”3. Esto es interpretado por  
Lind como dos dimensiones de la caridad: la cercanía personal y las  
instituciones justas. A la luz de la parábola del buen samaritano el  
encuentro con el “prójimo” deja de ser un encuentro con un ter-  
cero, un extraño, que nada tiene que ver con “yo. El samaritano  
de la parábola se permite modificar su realidad para que la relación  
personal con el vulnerable pase del “yo” al “tú. Esto es precisa-  
mente lo que propone Ricœur, una práctica concreta de la caridad,  
dejando de lado alguna “sociología del prójimo” para “reconocer al  
4
mismo Cristo, en cada hermano abandonado y excluido” .  
1 Lectura crítica y comentada al texto: Lind, Andreas, “Paul Ricœur En El Magiste-  
rio Del Papa Francisco” en: La Civiltà Cattolica. Disponible en: https://n9.cl/ofz5t  
[Consultado el 20 de diciembre de 2021].  
2 Ricœur P., «Le socius et le prochain», en Histoire et vérité, ed. Le Seuil, París 1967,  
113-127  
3 Francisco, Carta encíclica Fratelli Tutti, sobre la fraternidad y la amistad social,  
2020, n. 101.  
4 Op.cit., Fratelli tutti, n. 85  
La Cuestión Social Año 30, n. 1  
102  
Francisco parece identificarse con la posición equilibrada de  
Ricœur cuando éste reconoce el dualismo radical entre “el mundo  
del socius” y la “teología de la caridad. En ese sentido resulta nece-  
sario integrar la “diversidad de nuestras relaciones con los demás”5  
para concretar la caridad como acción de cercanía. Aunque también  
la caridad puede ser adoptada como base de instituciones. Por otro  
lado, los anhelos de justicia son vacíos cuando “quedan privados  
de la eficacia de la relación concreta con los demás”6.  
Sobre la dimensión institucional de la caridad, tanto Francisco  
como Ricœur, refieren a la figura del posadero (de la parábola del  
buen samaritano) como una imagen indispensable para la práctica  
de la caridad. El samaritano necesitaba de la cobertura institucio-  
nal de la posada para poder concretar la caridad; así lo dice Fran-  
cisco: “el buen samaritano necesitó de la existencia de una posada  
que le permitiera resolver lo que él solo en ese momento no estaba  
en condiciones de asegurar”7. Esto último da pauta a afirmar que  
la práctica de la caridad surge de construir previamente una ética  
con finalidades justas, que den base a un sistema moral, de tal ma-  
nera que una pueda “vivir una «buena vida» con y para los demás  
al interior de instituciones justas”8. Esta convergencia en la caridad  
que se gesta entre las finalidades éticas y las instituciones justas  
resulta de no tomar una posición extremista que termina crista-  
lizándose en una ideología. Es decir, tanto Ricœur como Francisco  
coinciden en que las mediaciones sociales o institucionales tien-  
den a robustecer las acciones de caridad y solidaridad como las que  
habla la parábola del buen samaritano. Así, no existe contraposi-  
ción para las instituciones sociales adopten una práctica concreta  
de la caridad con base en una ética común.  
Andreas Lind descubre la identificación de Francisco con Ricœur,  
cuando confirma que la identidad no se desvincula con la alteridad.  
Es decir, tanto en Francisco como en Ricœur el “llegar a ser sí mis-  
mo” se consolida en la relación con los otros, se reconoce que están  
ligadas intrínsecamente al propio ser. En esa tesitura Francisco de-  
sarrolla una idea de “fraternidad universal”9, que implica un nivel  
horizontal que vincula la identidad personal con la alteridad de los  
5 P. Ricœur, «Le “socius” et le prochain», cit., p.224.  
6 Ibid. p. 223 s.  
7 Íbidem, Fratelli tutti, n. 165  
8 P. Ricœur, Soi-même comme un autre, Paris, Seuil, 1990, 20 (trand, Sí mismo como  
otro, Madrid, Siglo XXI, 2001).  
9 Idem, Fratelli tutti, n. 106  
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demás, mientras que Ricœur lo muestra como una “constitución  
ontológica de la identidad”10.  
Se puede sostener que la identidad de la persona humana no se  
puede realizar de manera independiente de la alteridad. Es decir, la  
alteridad no es un experiencia psicológica de particularidad, sino  
que se trata más bien de un evento de afirmación ontológica que se  
establece en función de la relación cercana con los demás, en cari-  
dad que están intrínsecamente ligadas a la persona humana. Es por  
ello que el Papa sostiene el “yo como otro, porque este intercambio  
de cultura y de experiencia ontológica “(una sana apertura) nunca  
atenta contra la identidad”11.  
El autor reconoce otra convergencia entre Ricœur y Francisco, que  
es la noción de “hospitalidad lingüística. En donde Ricœur afir-  
ma que el acto de traducir representa la oportunidad de reconstruir  
una unidad plural, un dialogo fraterno entre culturas y lenguas que  
abre camino a una ética de acogida. En el contexto intelectual  
que ofrece Ricœur, las expresiones de Francisco se vuelven más  
claras, porque ofrecen elementos de interpretación en favor de una  
identidad narrativa que permiten el dialogo ecuménico.  
Por ello para Lind es importante estas notas y reporta esta fructí-  
fera mancuerna intelectual entre Francisco y Ricœur, concluyendo  
que ambos están cerca de la “cultura del encuentro, como la ha de-  
nominado Francisco. Esta cultura pretende superar la dicotomía de  
vencedores y perdedores históricos y permite a la Iglesia dialogar y  
encontrar vínculos con pensadores que ha encontrado en el Evange-  
lio de Jesús una inspiración para el dialogo y la colaboración a favor  
del bien común. La perspectiva de Ricœur vuelven más compresi-  
bles las palabras y gestos de Francisco, que pretenden romper con  
la “rigidez de las ideologías que pretenden fijarnos e integrarnos en  
el presente, comprometiendo nuestro futuro común. El construir  
compromisos e instituciones que se inspiren en la caridad, perite  
recuperar la comunión perdida entre la humanidad y la creación.  
Comentario de:  
Patricio Y. Barragán Montes: Universidad Nacional Autónoma de Mé-  
xico. Miembro del Seminario Latinoamericano de Pensamiento Social  
Cristiano en América Latina.  
10 Op. cit., P. Ricœur, Soi-même comme un autre,, 367  
11 Idem, Fratelli tutti, n. 148  
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