Ese vínculo posibilita eutópicamente sociedades abiertas que inte-
gran a todos (FT, 97-98). No se trata de un colectivismo social, sino
una profunda actitud donde se puedan tejer sueños, realizar el ser
personal, desarrollar sus habilidades sociales. En fin, encontrar un
sentido donde la existencia alcance plenitud terrenal. En esta lí-
nea, él mismo replantea a los “exiliados ocultos”, “que son tratados
como cuerpos extraños en la sociedad” (FT, 98).
Este “mundo-abierto” convulsiona la ética egoísta del capitalis-
mo. No se trata de que algunos pocos tengan el control, sino de que
el mundo realmente sea un espacio para todo ser humano. Nadie lo
debería privatizar. Mientras las altas finanzas llevan a la quiebra a
los hogares,26 el “mundo-abierto” interpela a que todos tengan las
mismas oportunidades sociales, culturales, económicas.
“Mundo-abierto”,27 entonces, es la propuesta frente a las Expul-
siones provocadas por este cruel “sistema-mundo capitalista”. Es el
aguijón que menciona que mientras haya exclusiones y desigual-
dades sociales atroces, habrá una labor esperanzadora para sanar
del corona-capitalismo. La vacuna es la “caridad social” que se sus-
tenta en la “caridad cristiana”.
Por último, ¿qué ofrece el “mundo-abierto”? ¿Sería necesario im-
plantarlo? ¿Se podrá globalizar? El papa, siempre asertivo, arguye
que el resultado sería un fecundo intercambio (FT, 137-138), basado
en una ayuda mutua con beneficio mutuo, una consciencia de
mutua salvación (asumiendo los sufrimientos de los demás), una
solidaridad global, una gratuidad que acoge, una “localización”
(FT, 142), sin olvidar que esta apertura no borra lo que cada uno pue-
de aportar (FT, 143). Un diálogo donde se compartan identidades,
experiencias y horizontalidad.28
26 La socióloga S. Sassen plantea cómo las altas finanzas provocan desplazamien-
tos forzados, tanto territorial como a consecuencia de las catástrofes por el cambio
climático. Cfr. A. Marulanda Hernández, op. cit., p. 222.
27 Este juego de palabras con adjetivos “abierto” manifiesta una labor social de la
Iglesia, como conciencia social de ese gran don perdido de lo comunitario y frater-
no. Por ello, el papa retoma que un “corazón abierto al mundo entero” se encar-
na cuando “todos los seres humanos somos hermanos y hermanas” (FT, 128). No
obstante, ello plantea retos, desafíos, nuevas perspectivas, reacciones, porque el
sistema ha creado “socios”, mas no hermanos.
28 n.B. En el capítulo v (154, 156, 157, 159, 160, 162), el Papa Francisco —desde estas
tácticas analíticas (S. Sassen)—, replantea una mejor política libre de populismos
y liberalismos, muy crecientes en la actualidad (Brasil, México, Venezuela, en-
tre otros). La mejor política es la que se conjuga con la caridad y pone una palabra
ante el capitalismo que se ha creado independiente; por lo tanto, es un “replanteo
La Cuestión Social Año 30, n. 1
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