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Resumen  
La Encíclica  
Abstract  
Fratelli  
tutti  
The encyclical Fratelli tutti  
bursts into capitalist world-  
system as a beautiful poem to  
fraternity. The ethics of selfish-  
ness has failed to solve pro-  
blems what to concern in world  
today, so the Pope Francisco  
invites to see where it has  
irrumpe en el sistema-mundo  
capitalista con un bello poe-  
ma a la fraternidad. La ética del  
egoísmo no ha podido solucio-  
nar los problemas que atañen en  
el mundo hoy, por lo que el papa  
Francisco invita a ver en dónde  
se ha olvidado. La “amistad so-  
cial, en este ámbito, ofrece una  
alternativa ante la vulnerabili-  
dad de las relaciones sociales.  
forgotten.  
The  
“friendship-  
social, in this ambit, offers an  
alternative facing the vulne-  
rability of the socials relation-  
ships.  
Palabras clave  
Keywords  
fraternidad, capitalismo, ex-  
pulsiones, dignidad de la perso-  
na humana, comunidad.  
fraternity, capitalism, expul-  
sions, dignity of human person,  
community.  
La Cuestión Social Año 30, n. 1  
34  
he calls out to the man on the street ‘sir, can you help me?’”1  
“Ssolía ser una canción de muy lejana realidad o, acaso, reve-  
lador de un grupo minoritario. Eran los ochenta. La realidad mun-  
dial económica osaba de encontrar un modelo de frente a la puerta  
del segundo milenio. Parecía lejano de creer y muy cercano para  
divisar. Sin embargo, la visión benjaminiana continuaba siendo  
creíble sobre el capitalismo como redentor de todos los problemas  
que atañen al hombre.  
Han pasado ya algunas décadas para darse cuenta, en palabras del  
papa Francisco, de que el dogma del neoliberalismo está creando un  
“mundo. ¿Qué significará ese mundo, entendido desde lo ficticio y  
financiero? ¿La humanidad estará realmente en los límites del pro-  
greso? Parece que esta red capitalista está forjando una autonomía  
que no depende de estados nacionales, líderes sociales y religiosos,  
campañas de transformación social, entre otros. Este nuevo mun-  
do —lo nuevo entendido como inédito— se sostiene por la obscena  
voracidad de un capital en incesante acumulación.2  
Por ello, la social y ágil pluma del pontífice argentino redacta en  
medio de los diques espinosos que pretenden que el capitalismo  
pase a ser la única solución a todos los reumas sociales; entre  
ellas, la actual pandemia contagiada y desnudante de las sindemias  
provocadas por la dialéctica del mundo cerrado-abierto, que va  
devorando a cualquier ser humano.  
Tres puntos nodales serán importantes para tener un acerca-  
miento a esta carta encíclica: 1) el dogma del capitalismo, 2) mun-  
do abierto-mundo cerrado, 3) una alternativa: “amistad social.  
Impensar, desde este contexto epistolar, ayudará a deconstruir los  
prejuicios, como diría Gadamer, latentes, pretendiendo anticiparse  
para no concluir como Phil Collins: “Oh Lord, is there nothing more  
anybody can.  
1 La canción de Phil Collins porta una interpelación muy profunda: el verbo “calls  
out” no se reduce a gritar, ni a pedir; se refiere al grito de los que marchan en una  
huelga, por lo que quiere decir que la voz del pobre es en sí misma una denuncia  
social.  
2 Cfr. Jaime Osorio, “El sistema-mundo de Wallerstein y su transformación. Una  
lectura crítica, Argumentos. uam Xochimilco, México, Año 28, núm. 77 (enero-abril  
2015), p. 137 [en línea], http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pi  
d=S0187-57952015000100007  
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35  
El dogma del capitalismo  
El capitalismo se ha entendido sólo como un sistema de produc-  
ción; empero, va más allá de ser un sistema económico. Implica en  
su dynamis una epistemología, una antropología, un modo de ver la  
realidad e interpretarla; una compleja y tejida red plausible3 y om-  
nipotente. El deseo adánico de poder se puede lograr mediante esta  
red económica. Ella es el fruto de deseo y de “divinidad. Por eso,  
De Sousa Santos lo ejemplifica muy ad hoc en la leyenda de los “tres  
unicornios,4 que son los principales modos de dominación; letales  
en su extractivismo, feroces y destructores por encima de cualquier  
regulación moral y jurídica. Es el juego mítico de quien sabe que no  
“es, pero todos “creen.  
Aquella alegoría, la de los tres unicornios, que empuja a la pistis ha  
permeado a todo ser humano moderno. Reconoce que se conjugan  
aspectos reales e irreales (tomados de la vida diaria); que la realidad  
supera a la imaginación, que el “poseer” supera al “desear. No obs-  
tante, entra en el círculo vicioso de quien cree que se puede alcanzar  
mediante el poder económico. En esta línea, el papa de la Patago-  
nia pretende entrar en diálogo con este mundo ficticio. Un mundo  
de virtualidades para captar la debilidad humana y engrandecerla  
mediante la alienación consumista y mercantil. La encíclica posee  
un valor preponderante al momento de reconocer esas estructuras  
económicas que van legitimando la explotación y el nuevo esclavis-  
mo del ser humano. Se puede cuestionar su capacidad sociológica al  
momento de reconstruir un “análisis de la realidad, pero nunca se  
puede interpelar la evidencia del correr del mundo actual. ¿Por qué  
más pobreza cuando hay mayores avances científicos y tecnológi-  
cos? ¿Por qué el proceder de nuevas enfermedades virales y pan-  
démicas? ¿Por qué el progreso científico no empata con una mejor  
actitud ética y humana? El papa hace eco de una voz, exhortando  
algunos “consejos […] a un amor que va más allá de las barreras de  
la geografía y del espacio.5  
3 La plausibilidad se refiere a cómo cualquier institución (en este caso, el capitalis-  
mo) va creando estructuras para fortalecer su poder e injerencia en los demás. Para  
entender las estructuras de plausibilidad, vid. Peter Berger, “Religión y construc-  
ción del mundo, El dosel sagrado, Barcelona, Kairós, 1999, pp. 74-80.  
4 Cfr. Boaventura de Sousa Santos, La cruel pedagogía del virus, Buenos Aires,  
tni-clacso, 2020, p. 35. Es interesante cómo el autor brasileño mantiene una rela-  
ción entre los tres unicornios (capitalismo, colonialismo y patriarcado) a la altura  
de la trinidad, profesada en el cristianismo. La teología política, por mencionar  
a Peterson, reconoce estas antinomias a propósito de la reflexión presentada aquí.  
5 ss Francisco, Carta encíclica Fratelli tutti, 1 (De aquí, se citará FT).  
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Esta voz papal logra algo neural: toca el centro de este sistema  
como dogma capitalista para leer y dialogar al mismo nivel, sin lí-  
mites territoriales y espaciales. El Dios cristiano es providente con  
sus hijos. El capitalismo no a todos los atiende, sino aquellos que  
gozan peculiarmente de derechos y privilegios. Esta hermenéutica  
social deja en claro que, por encima de toda red económica hay un  
hermano que denuncia con voz de hambre, con voz para vivir dig-  
namente, con voz para un mundo mejor y posible.  
En la historia humana nunca había existido un sistema tan auto-  
suficiente como el capitalismo moderno. Ciertamente, todo modo  
de producción intenta lograr un “capital. El problema actual es  
que ese “capital” se da por redes de sobreacumulación a costa de  
la explotación humana, del medio ambiente y de redes de corrup-  
ción (Laudato si, 172-173). A este propósito, el Papa Benedicto xvi ya  
había divisado el problema ecológico como un problema que nació  
del económico.  
¿Por qué este sistema es autosuficiente y voraz? Wallerstein lo  
define como un “sistema- mundo”6, en donde se va potenciando  
un espacio intemporal e interritorial para sobrevivir a cualquier  
obstáculo, época y situación. No necesita de las leyes, ni de la regu-  
lación, tampoco de los Estados-nacionales; solamente vincula dos  
ejes: la riqueza acumulada (como lo primero), y la pobreza (como  
algo necesario). Este “sistema-mundo” no crea lazos solidarios,  
sino que osa a favor de la lucha en competencia y producción. Tanto  
vales, cuanto produces y compras.  
Algunos, como S. Zizek, esperaban que el coronavirus colapsaría  
el sistema actual; no obstante, parece que se ha mutado mediante  
las redes digitales y cibernéticas.7 En China, por ejemplo, los big  
data —señala Byung-Chul Han—fueron un mecanismo de con-  
trol ante la pandemia de la covid 19.8 La digitalización abre paso,  
6 Cuando Wallerstein menciona su concepto sistema-mundo, se entiende como una  
reflexión necesaria para comprender las funciones económico-sociales que existen  
dentro del capitalismo. Es, por lo tanto, una red de existencia donde no depende, sino  
sólo del crecimiento económico basado en la incesante acumulación del capital, por  
lo que está por encima de cualquier territorio, espacio y tiempo. Cfr. J. Osorio, op. cit.,  
pp. 133-137.  
7 N. B. En estos días de pandemia, en el sur epistémico las personas no siempre tie-  
nen acceso a comprar mediante plataforma (Uber Eat, Didi, entre otros); por otro  
lado, el sistema capitalista ha generado personas “uberizadas”; vid. B. de Sousa,  
op. cit., p.50.  
8 Un debate actual sobre los gobiernos mundiales es que han quedado reducidos a la  
impotencia. De Sousa, por ejemplo, en La cruel pedagogía del virus (p. 24), cuestiona  
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paulatinamente, a nuevas formas de dominación que se venden  
como una “mejora” para comunicarse y “contactarse” (in touch) de  
manera aséptica y confiable. Esa “mejora” ha sido favorable para  
algunos (como es el caso de nuevos millonarios, por ejemplo, el  
dueño de zoom; home-office, home schooling); para otros, la nueva  
era de la exclusión digital. Una educación on-line para un grupo so-  
cial reducido. Un trabajo home, para algunos privilegiados. ¿Y los  
demás? ¡Reducidos a la nada social!  
En Laudato si’ (n. 116), el papa ya acusaba esto: “En la modernidad  
hubo una gran desmesura antropocéntrica que, con otro ropaje, hoy  
sigue dañando toda referencia común y todo intento por fortalecer  
los lazos sociales […] Se transmitió muchas veces un sueño prome-  
teico de dominio sobre el mundo […] el ser humano como ‘señor’ del  
universo. Ese arquetipo de la naciente modernidad ha declinado en  
un camino a la depredación social y humana. La modernidad, petu-  
lante en su racionalidad, sigue creando nuevas formas de promesas  
que se reducen de forma acelerada y acotada.  
Sin lujo de coincidencia, Fratelli tutti embiste en tiempos de pan-  
demia por covid 19, analizando que, pese al contagio de este pre-  
sente incierto, el capitalismo no puede redimir la crisis sanitaria.  
La vacuna no será la solución, puesto que antes ya hay una cantidad  
sindémica que ha puesto al ser humano en el patíbulo del mode-  
lo capitalista predatorio. Si lo destapa, es porque allí se esconde un  
coloniaje que rompe proyectos para todos (FT, 15 y ss). Abstrae, para  
denunciar, las nuevas formas de colonización cultural (FT, 14) y las  
nuevas personalidades para este “nuevo” sistema.  
Desde el inicio de la modernidad, se entendió que “colonizar es  
gobernar, y el capitalismo lo asumió como una armadura para lo-  
grarlo. Una de esas formas son las llamadas Expulsiones,9 que sólo se  
acerca de si la democracia carece de la capacidad política para responder a las emer-  
gencias, en este caso sanitaria. Byung-Chul Han da entender que lo cultural puede  
ser un elemento favorable en este estado de emergencia sanitaria: la tradición de  
Asia revela una mentalidad disciplinada bajo una mentalidad autoritaria, donde la  
tecnología ha sido un potencial enorme para defenderse de la pandemia. Vid. aavv,  
Sopa de Wuhan, aspo, 2020, pp. 79-81.  
9 Este término es acuñado en el pensamiento de la socióloga Saskia Sassen. Aunque  
haya nacido en Países Bajos, su experiencia de crecimiento en Argentina le hizo  
ubicar los problemas sociales, que surgen a propósito de lo económico. En esta lí-  
nea, las Expulsiones se refieren a un paso donde cualquier ser humano no existe ya  
en el mundo económico; es despojado de su reconocimiento y arrojado a la nada. Cfr.  
Alejandra Marulanda Hernández, “Saskia Sassen. Expulsiones. Brutalidad y com-  
plejidad en la economía global, Iconos. Revista de Ciencias Sociales, núm. 56, Buenos  
Aires, 2016, pp. 221-224.  
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maquillan mediante el abrirse al mundo: “Una expresión que hoy ha  
sido cooptada por la economía y las finanzas. Se refiere exclusiva-  
mente a la apertura a los intereses extranjeros o a la libertad de los  
poderes económicos […] Esta cultura unifica al mundo, pero divide  
a las personas y a las naciones” (FT, 12). La división del trabajo es el  
eje axial para la economía y para el desarrollo social. La “división”  
es un concepto clave para argüir que es el statu quo de la realidad.  
La humanidad en “una nueva era” (Laudato si, 102) se entiende  
desde un “antropocentrismo” (Laudato si, 122, Evangelii gaudium,  
80) que ha desviado el estilo de vida. “El mundo que ha caído en esta  
trampa se vuelve inhóspito para confiar en la solidaridad humana y  
la cooperación amistosa […] Nos sentimos rodeados de rivales, com-  
petidores en un juego”10. La ética capitalista, sin duda, se ha puesto  
en los límites de la competencia egoísta y narcisista.11 Por una parte,  
se enaltece la “naturaleza” del ser humano como una actitud axial  
capaz de transformar el mundo a través del trabajo. Por otra parte,  
existe una proyección autoidolátrica que refleja la basurización de  
los demás (FT, 18). ¿Qué pasa en esta exomologuesis capitalista? ¿A  
quién se ha divinizado? ¿El Dios cristiano tiene alguna injerencia en  
el mundo? ¿Las religiones también aportan al sistema?  
“En el mundo actual los sentimientos de pertenencia a una mis-  
ma humanidad se debilitan” (FT, 30). “El divide y vencerás” (FT, 36)  
no ha quedado en la historia pasada, sino que revive en un ethos  
capitalista que engaña vilmente que, bajo toda necesidad, la persona  
humana tiene la capacidad de una felicidad lograda por el consu-  
mismo. Incluso, la pandemia vino a descubrir nuevas formas de  
contaminación, delicadas formas de violencia y melifluas retocadas  
vidas precarizadas. “Si todo está conectado, es difícil pensar que  
este desastre mundial no tenga relación con nuestro modo de en-  
frentar la realidad” (FT, 34). Entonces, si la fe es la capacidad para  
soportar dudas, la fe capitalista es la capacidad para soportar cual-  
quier pobreza. En consecuencia, la realidad se vuelve un campo de  
batalla en competencia y en desigualdad, como valor necesario.  
10 Zygmunt Bauman, ¿La riqueza de unos pocos nos beneficia a todos?, Bogotá,  
Paidós, 2014, p.101.  
11 Ibidem, pp. 41-101. El filósofo de la modernidad líquida en su obra denuncia cuatro  
dogmas del capitalismo, a saber: a) la natural desigualdad, b) la noble “competencia  
de los sujetos, c) el crecimiento económico resuelve todos los problemas, d) la feli-  
cidad se logra mediante el consumismo (para ser feliz hay que consumir).  
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39  
Ahora bien, Walter Benjamin ya consideraba el capitalismo  
como una religión capaz de sacrificar para obtener la benevolencia  
divina. En el caso del dogma capitalista, también es capaz de  
sacrificar a partir de: “destrozar la autoestima de alguien [para]  
dominarlo” (FT, 52). Esta religiosidad capitalista va creando una  
cultura al servicio de los más poderosos, olvidándose de la dignidad  
que resguarda la persona humana. Esta dignidad pisoteada favo-  
rece “la ebullición de formas insólitas de agresividad, de insultos,  
mal tratos, descalificaciones, latigazos verbales hasta destrozar  
la figura del otro” (FT, 44). Si para Emmanuel Lévinas la huella del  
otro impele la naturaleza humana, para el capitalismo la huella  
del otro es un estorbo para crecer. Si se usa del otro es para fortale-  
cer la “economía-mundo.  
¿Cómo logra el capitalismo aceptar a sus hijos y abortar a los que  
no han logrado serlo? Dos términos son esenciales en este sistema:  
inclusión y exclusión. Dos palabras muy normales en el vulgo de las  
sociedades. Usadas en toda actividad. Mientras los hijos son llama-  
dos por aportar al capitalismo (inclusión), los abortados son aque-  
llos que no permiten las grandes urbanizaciones y progresos de los  
países (exclusión). La pobreza se ve como un obstáculo, que muchas  
veces no se visualiza en las mediciones del piB de cada nación. “La  
inclusión o la exclusión de la persona que sufre al costado del ca-  
mino define todos los proyectos económicos, políticos, sociales y  
religiosos” (FKT, 69). Para el capitalismo, no. Para el capitalismo,  
hay un callejón sin salida: la oligarquía que faraónicamente bebe  
el capital del pobre, y la base piramidal que cada vez se ensancha  
sin precedentes.  
En su “ciudad global, Saskia Sassen ya apuntaba que las ciuda-  
des ideales por el capitalismo iban a estar definidas por dos estratos  
sociales: los millonarios (inclusión) y los empobrecidos (exclusión).  
Las grandes ciudades enarbolan bellos y asombrosos edificios que  
resguardan materialidades, desconocidas por cualquier persona  
de pie. La mirada no alcanza a descubrir que en estos corredores  
fastuosos se esconde la rabiosa manera de crear suburbios, o bien,  
periferias.12 ¿Para qué sirven las periferias? ¿Eso fortalecerá el  
sistema-mundo capitalista?  
12 En el pasado, un espacio territorial se consideraba “urbano” debido al prometei-  
co progreso. Un ejemplo de esto es la presencia de los templos cristianos en el siglo  
xix, como ejes de encuentro y comunitarismo social. No obstante, en la actualidad el  
papa, ya en Laudato si’, n. 45, respondía que las periferias tienen un fondo perverso:  
un espacio privatizado de belleza ecológica; es decir, la periferia es excluyente y  
absorta de espacios de encuentro, ya sea con el otro, con la otra (naturaleza).  
La Cuestión Social Año 30, n. 1  
40  
En este sentido, el papa hace repensar que más allá de la pobreza  
hay una angustiante y lacerante identidad de “exiliados ocultos”  
(FT, 98). Es interesante esta nomenclatura, porque definen cuerpos  
extraños en la sociedad.13 “Somos cuerpo, según Merlau-Ponty,  
y Lorena Cabnal va más allá: es el cuerpo el primer territorio que  
se debe defender. Los cuerpos abyectos del sistema, desde una  
teoría mimética, son grandes sacrificios para el capitalismo. No  
importa la labor obrera de una embarazada, de una madre explota-  
da a costa de alimentar a sus hijos, tampoco un anciano que está en  
una fábrica o tienda de autoservicio. El capitalismo usa los cuerpos  
como desechables para sostener su poder. La pregunta ¿dónde está  
tu hermano?” en algunos casos se resguarda en el silencio de muer-  
tes por el crimen organizado y las mafias de poder.  
La antropología capitalista tiene una omnipotencia que trans-  
forma la territorialidad-corporal en uso y abuso. Ha creado (make)  
nuevas identidades y tipos de persona. A otras las ha desechado, ol-  
vidado y aniquilado. “La mejor manera de dominar y de avanzar sin  
límites es sembrar desesperanza y suscitar la desconfianza cons-  
tante” (FT, 15), y bajo la lectura de las mencionadas news: la acelera-  
ción del mundo visibiliza una cantidad de violencias sindémicas del  
capitalismo predatorio. Éste se disfraza para agradar y envolver con  
un engagement que posibilite provocar un círculo vicioso en tema de  
autoestima. El día 11-S, las palabras de George Bush fueron: “sal-  
gan, vayan a comprar. Allí está el nuevo culto: el comprar.14 Allí  
está el dios-Capital que recibe en brazos para generar satisfacción-  
vacuidad. Se compra y, al poco tiempo, se desecha, luego brota como  
géiser un nuevo sentimiento de necesidad al shopping.  
La palabra que sale a flote es “máscara. En griego escénico, el  
prósopon se refería a las “máscaras” de los actores. El capitalismo  
trajo a la realidad un espacio estetizado para que se revelen “más-  
caras, mas no personas (FT, 22); se filtren etiquetas de lujo, mas no  
habilidades humanas; se recuperen oferta-demanda, mas no dere-  
chos humanos. En esta línea, los cuerpos violentados en situación  
de explotación física y sexual resguardan una teoría del prósopon.  
13 Vid. un análisis teológico del “cuerpo” como espacio de redención, a propósito  
del estado anómico, en Carlos Mendoza, “Sólo desde las víctimas podremos sanar  
como cuerpo herido” [en línea] https://www.religiondigital.org/opinion/Solo-vic-  
timas-podremos-Carlos-Mendoza_0_2227877198.html  
14 Cfr. Enrique Marroquín Zaleta, Entre pasillos y escaparates. El Mall signo de nuestro  
tiempo, México, imdosoc, 2010, pp. 40-42; 43-45.  
La Cuestión Social Año 30, n. 1  
41  
No importan las identidades, sino actores que simulan sartriana-  
mente un cuidado de sí.15 Éste es el opus teatral del capitalismo.  
Por último, el papa alerta a un peligro más: “el fin de la concien-  
cia histórica”: “Una pérdida del sentido de la historia que disgrega  
todavía más […] la penetración cultural de una especie de ‘decons-  
truccionismo’ donde la libertad humana pretende construirlo todo  
desde cero” (FT, 13). Los pasos del Edén y el desnudo adánico se re-  
visten de poder capital y del desecho del pasado. Si la religión está  
en el pasado, ¿habrá que crear nuevas formas religiosas para este  
sistema? ¿Será que terminará el sistema-mundo-capitalista en una  
autodestrucción? ¿El mundo-cerrado tiene un límite de fin? La con-  
ciencia histórica que refiere el papa testifica el rompimiento de la  
modernidad. Un pasado dejado de lado con vistas a crear un futuro,  
ya no mediante las ciencias y las artes, sino desde funciones algo-  
rítmicas paridas por las Altas Finanzas. ¿Será que el mundo actual  
sea un diseño algorítmico de supervivencia?  
“Mundo cerrado-Mundo abierto”  
Han pasado veinte años del Segundo Milenio. Es visible el paso  
de la era digital a la virtual, y ahora de la era virtual a la viral. En  
estas dos décadas, el mundo, entendido económicamente, se ha  
transformado de manera impresionante. Antes, la visión ecológica  
era apéndice de las ciencias naturales, y la geografía una ciencia de  
los límites territoriales y su transformación post-Segunda Guerra  
16  
Mundial. Desde el papa Benedicto xvi  
,
el tema ecológico obtuvo un  
interés en el juego económico, y la geopolítica como el recurso que  
acompañe estas reflexiones.  
Por ello, ya desde Laudato si,48, el papa Francisco refiere que “el  
ambiente humano y el ambiente natural se degradan juntos, y no  
podremos afrontar adecuadamente la degradación ambiental si no  
prestamos atención a causas que tienen que ver con la degradación  
humana y social. El problema del planeta está íntimamente unido  
a lo económico, político, cultural, religioso y social. Es una ecumé-  
nica relación que implica a todos y a todo. La pobreza se entien-  
de, a partir de esto, como un problema provocado no sólo por las  
15 Cfr. G. Agamben, op. cit., p. 67.  
16 Benedicto xvi, Caritas in veritate, n. 22. El desequilibrio humano tiene su centro  
en la desigualdad económica y la creciente deshumanización en nuevas pobrezas.  
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42  
finanzas, sino porque ellas, en su extractivismo, logran explotar  
tierras, trabajos, personas, vidas humanas y animales, incluso  
matar ilusiones y proyectos humanos (Laudato si, 49; FT, 21)17.  
¿Quién dispuso esa dialéctica opositora en el mundo? ¿Cómo llegó  
la humanidad a este sistema excluyente? La doctrina capitalista se  
funda en la ética del egoísmo18 y la competencia. Los seres humanos  
pretenden siempre alcanzar su grandeza humana al precio de estar  
por encima de los demás: “se encienden conflictos anacrónicos  
que se consideraban superados, resurgen nacionalismos cerrados,  
exasperados, resentidos y agresivos […] nuevas formas de egoísmo  
y de pérdida del sentido social” (FT, 11). El mundo capitalista es un  
“cisma entre el individuo y la comunidad humana” (FT, 31). La co-  
munidad se ha superado bajo el slogan: “destapa la felicidad, como  
era la frase del conocido refresco de cola, vendida incluso en los  
países socialistas.  
El mundo, pues, se “cierra” para unos y se “abre” para otros. De-  
pende dónde se encuentren situados. La periferia será la condena  
de una lucha constante a base de favorecer al faraón que controla  
el sistema-mundo capitalista. El pobre será sólo una estadística no  
proyectada en las mediciones económicas, sino un “pero” para el  
desarrollo de los países: “pero olvidamos rápidamente las lecciones  
de la historia […] Pasada la crisis sanitaria, la peor reacción sería  
la de caer aún más en una fiebre consumista y en nuevas formas de  
autopreservación egoísta” (FT, 35). El egoísmo, como se ve, parece  
ser un valor exaltado en el “sistema-mundo, por encima de toda  
dignidad humana.  
La dialéctica “mundo-cerrado-mundo-abierto” evidencia, a su  
vez, la conexión y entramado del mundo: “si todo está conectado,  
es difícil pensar que este desastre mundial no tenga relación con  
nuestro modo de enfrentar la realidad” (FT, 34). Sólo este aparente  
maniqueísmo social —creado por el capitalismo— desafía a todo  
pensador a plantarse frente a él y encontrar los temas nodo para  
lograr una alternativa. Este dualismo, revestido de perversión eco-  
nómica, sostiene la dialéctica, entendida como un diálogo donde  
ambas partes se necesitan. ¿Realmente será así?  
17 El tema de la pobreza va más allá de lo teológico, abarca muchas áreas de estu-  
dio. Ante ello, el papa reconoce que la “reducción de la natalidad” (Laudato si’, 50)  
esconde la perversa idea de un Orden Mundial.  
18 Cfr. James Rachels, Introducción a la filosofía moral (trad. Gerardo Ortiz Millán),  
México, Fondo de Cultura Económica, 2006, p. 140.  
La Cuestión Social Año 30, n. 1  
43  
Mundo-cerrado  
En el capítulo 1, el papa Francisco lo aborda como “las sombras.  
Es interesante porque lo ubica entre los espectros. Es un gesto  
parecido al tema agambeniano, donde el homo sacer es expulsado a  
la nuda vida (cfr. FT, 12). Así, el pontífice se coloca en una “sociolo-  
gía de las ausencias”19 desde el sur epistémico, para poder dar una  
reflexión muy bien lograda. Reconoce la función del Mercado omni-  
presente para este mundo, donde el ser humano “es un ser sin hogar  
trascendental”20 y sin comunidad: “estamos más solos que nunca  
en este mundo masificado que hace prevalecer los intereses indivi-  
duales y debilita la dimensión comunitaria de la existencia” (FT, 12).  
La Escuela de Francfórt criticó la “razón instrumental” bajo la  
“razón ilustrada”; el papa Francisco critica la “razón que individua-  
lizó” mediante la “razón comunitaria. El logro de la modernidad  
—a partir del siglo xviii— fue poner en lo alto la “individualidad,  
por encima del valor de la communitas (FT, 12). El logro, pues, del  
capitalismo fue pillar lo individual y conducirlo al “-ismo.21  
Por lo tanto, el “mundo-cerrado” comienza cuando se aísla al ser  
humano en su propia yoidad. Este mecanismo perverso logra dejarlo  
a la suerte y al vaivén del mercado que basuriza, sin reserva alguna.  
“En un mundo actual los sentimientos de pertenencia a una misma  
humanidad se debilitan, y el sueño de construir juntos la justicia y  
la paz parece una utopía de otras épocas” (FT, 30). Aquí, entonces,  
radica la fuente de ese “mundo-cerrado.  
Las consecuencias de este “mundo-cerrado” son:  
a.Un hiperindividualismo22 (FT, 105) “a merced de la náusea y el vacío”  
(FT, 36), solventado por la ética del consumo y atado por un capita-  
lismo predatorio y sutil como lo microscópico del virus.  
b.Un crecimiento exponencial en las migraciones (FT, 40; Laudato  
si’, 25)23, que cada vez dejan rastro de las llamadas “aguas y tierras  
19 Término tomado de B. de Sousa Santos, op. cit., p. 27.  
20 B. de sousa santos, La cruel pedagogía del virus, p.33.  
21 El peligro del “individualismo” es declinar en una especie de autoidolatría, vid. E.  
Marroquín Zaleta, op. cit., pp. 34-40.  
22 Cfr. Gilles Lipovetsky, “Tiempo contra tiempo o la sociedad hipermoderna, Los  
tiempos hipermodernos, Barcelona, Anagrama, 2006, pp. 99-105. El hiperindividua-  
lismo es un concepto que se puede aplicar, ya sea a un sistema o a una persona en  
concreto. Es un término que lleva consigo cierta violencia, pues solamente se pre-  
ocupa por su propio bienestar y no por el bien común; va muy de la mano con lo  
hipermoderno, donde la persona ya no es un sujeto, sino un individuo que se siente  
y experimenta como “único” y se olvida de los demás seres humanos y del valor  
de ellos.  
23 Puede verse la conferencia “Los migrantes representan la imagen del Dios hecho  
carne, de Gerardo Cruz González [en línea], https://ibero.mx/prensa/los-migran-  
La Cuestión Social Año 30, n. 1  
44  
muertas”24 (cfr. Laudato si’, 28). El planeta se asemeja, cada vez más,  
a un gran basurero; se encamina hacia una total destrucción de los  
ecosistemas y de la Madre Tierra.  
c. Una constante “guerra” (FT, 25), ya iniciada con la guerra comer-  
cial entre China y Estados Unidos.25 Esta notable lucha mantiene una  
continua afrenta con tal de seguir manteniendo el control del mun-  
do económico y planetario.  
d.El abandono social (FT, 28), como un generador de soledad, miedos  
e inseguridad. Sin embargo, asociado a la felicidad comercial y al  
consumo, a la belleza corporal, que se define como principio de  
exclusión para aquellos que no acceden a esos parámetros.  
e. Un mundo global que crea más ricos a costa de ensanchar la pobreza.  
Este “mundo-cerrado” es el faraón de estos tiempos que esclaviza  
de diversas maneras para poder seguir construyendo las pirámides  
de altas finanzas extractivistas. Allí, todo ser humano queda res-  
guardado en el silencio de una pobreza voraz y contundente.  
f. Nuevas maneras de colonización (FT, 14) y violencia. Es decir, hay  
nuevos métodos de control cultural, social y económico. Encon-  
tramos, por ejemplo, el caso de los nacionalismos excluyentes,  
favorecidos por la intención capitalista de homologar a los países.  
Mundo-abierto  
Una figura retórica que aplica el papa es el pasaje del llamado Buen  
Samaritano (FT, 56; Lc 10, 25-37). ¿Qué sucede aquí? Un “hermano”  
que está en el péndulo de la nada y es herido de forma mortífera.  
Parece una analogía de cualquier andante que queda a manos de un  
sistema capitalista predatorio. Sus heridas son visibles, aunque no  
muchas veces el sistema las oculta. “Esta parábola es un ícono ilu-  
minador capaz de poner de manifiesto la opción de fondo que nece-  
sitamos tomar para reconstruir este mundo” (FT, 67).  
Pero ¿sólo se trata de ayudar o algo más? ¿Sólo es ofrecer ayu-  
da económica o promover la dignidad de la persona humana? En  
su concepción de “mundo-abierto, el papa amplía la visión cruel  
del capitalismo. El “sistema-mundo capitalista” también crea  
“mundo-abierto, a base de considerar como orden establecido la  
desigualdad social. Por el contrario, el Pontífice latinoamericano  
reconsidera que ese “mundo-abierto” para el otro no se debe redu-  
cir a lo filantrópico, sino basado en el amor: “el amor crea vínculos  
y amplía la existencia cuando saca la persona de sí mismo hacia el  
otro” (FT, 88).  
tes-representan-la-imagen-del-dios-hecho-carne-investigador  
24 Sobre el tema de Tierra muerta y agua muerta, vid. A. Marulanda Hernández, op.  
cit., p. 224.  
25 Cfr. B. De Sousa Santos, op. cit., p. 25.  
La Cuestión Social Año 30, n. 1  
45  
Ese vínculo posibilita eutópicamente sociedades abiertas que inte-  
gran a todos (FT, 97-98). No se trata de un colectivismo social, sino  
una profunda actitud donde se puedan tejer sueños, realizar el ser  
personal, desarrollar sus habilidades sociales. En fin, encontrar un  
sentido donde la existencia alcance plenitud terrenal. En esta lí-  
nea, él mismo replantea a los “exiliados ocultos, “que son tratados  
como cuerpos extraños en la sociedad” (FT, 98).  
Este “mundo-abierto” convulsiona la ética egoísta del capitalis-  
mo. No se trata de que algunos pocos tengan el control, sino de que  
el mundo realmente sea un espacio para todo ser humano. Nadie lo  
debería privatizar. Mientras las altas finanzas llevan a la quiebra a  
los hogares,26 el “mundo-abierto” interpela a que todos tengan las  
mismas oportunidades sociales, culturales, económicas.  
“Mundo-abierto,27 entonces, es la propuesta frente a las Expul-  
siones provocadas por este cruel “sistema-mundo capitalista. Es el  
aguijón que menciona que mientras haya exclusiones y desigual-  
dades sociales atroces, habrá una labor esperanzadora para sanar  
del corona-capitalismo. La vacuna es la “caridad social” que se sus-  
tenta en la “caridad cristiana.  
Por último, ¿qué ofrece el “mundo-abierto? ¿Sería necesario im-  
plantarlo? ¿Se podrá globalizar? El papa, siempre asertivo, arguye  
que el resultado sería un fecundo intercambio (FT, 137-138), basado  
en una ayuda mutua con beneficio mutuo, una consciencia de  
mutua salvación (asumiendo los sufrimientos de los demás), una  
solidaridad global, una gratuidad que acoge, una “localización”  
(FT, 142), sin olvidar que esta apertura no borra lo que cada uno pue-  
de aportar (FT, 143). Un diálogo donde se compartan identidades,  
experiencias y horizontalidad.28  
26 La socióloga S. Sassen plantea cómo las altas finanzas provocan desplazamien-  
tos forzados, tanto territorial como a consecuencia de las catástrofes por el cambio  
climático. Cfr. A. Marulanda Hernández, op. cit., p. 222.  
27 Este juego de palabras con adjetivos “abierto” manifiesta una labor social de la  
Iglesia, como conciencia social de ese gran don perdido de lo comunitario y frater-  
no. Por ello, el papa retoma que un “corazón abierto al mundo entero” se encar-  
na cuando “todos los seres humanos somos hermanos y hermanas” (FT, 128). No  
obstante, ello plantea retos, desafíos, nuevas perspectivas, reacciones, porque el  
sistema ha creado “socios, mas no hermanos.  
28 n.B. En el capítulo v (154, 156, 157, 159, 160, 162), el Papa Francisco —desde estas  
tácticas analíticas (S. Sassen)—, replantea una mejor política libre de populismos  
y liberalismos, muy crecientes en la actualidad (Brasil, México, Venezuela, en-  
tre otros). La mejor política es la que se conjuga con la caridad y pone una palabra  
ante el capitalismo que se ha creado independiente; por lo tanto, es un “replanteo  
La Cuestión Social Año 30, n. 1  
46  
Una alternativa: “amistad social”  
La crisis de la actualidad se ve reflejada en un individualismo  
segregado del sentido comunitario. La palabra comunidad, está  
cada vez más lejana de la mente social, es decir, se visualiza como  
un utopismo que continúa en la añoranza de la sociedad. Por una  
parte, el ser humano busca seguridad en torno a un grupo estable-  
cido, pero, por otro lado, a costa de su libertad debe unirse para vi-  
vir conjuntamente (FT, 103.105). “La comunidad” suena como algo  
dulce y acogedor; no obstante, el sistema capitalista va creando la-  
zos de competencia y de inseguridad para escindir de ese espacio  
de acogida.29  
El Papa Francisco apuesta por esa koinonía, entendida como algo  
más que acuerpamiento. Es una “amistad social” (FT, 106), don-  
de se logra custodiar el valor que implica la humanidad, siempre y  
en cualquier circunstancia. El papa afronta el problema biopolítico  
donde el ser humano puede encontrarse en el péndulo de la acepta-  
ción o de la segregación: “la solución no es apertura que renuncia al  
propio tesoro” (FT, 143), sino el saber crear un sentido que va más  
allá del propio egoísmo.  
¿La amistad social logrará realizar la utopía del “comunitarismo?  
La palabra “comunidad, ciertamente, sigue creando confusiones.  
Hoy se escucha “comunidad indígena, comunidad estudiantil,  
“comunidad religiosaempero, ¿qué será aquello de “comuni-  
dad? ¿Qué los une? ¿Qué los hace propios? ¿Cómo es su dinámica?  
Roberto Esposito, al analizarlo desde su etimología, sostiene que un  
problema es que la modernidad supone que sea el resultado de un  
“pacto. Es decir, aún pesa mucho la idea de que para convivir de  
forma correcta es necesario un pacto, ya sea al estilo hobbesiano o  
rousseauniano. Sin embargo, la comunidad es algo esencial puesto  
que el ser humano siempre ha buscado la necesidad de que la liber-  
30  
tad se sume con la libertad y la seguridad del otro.  
integral, incorporando en un diálogo interdisciplinario los diversos aspectos de la  
crisis” (FT, 177).  
29 Cfr. J. Marín Jefferson, “Las metáforas de lo comunitario. A propósito de una lec-  
tura crítica sobre el sentido de lo comunitario en la óptica de Zygmunt Bauman,  
Reflexión Política, vol. 9, núm. 18, 2007, p. 21.  
30 Cfr. s. Emiliano, “Del munus común a la vida impersonal, comunidad y  
bioética en R. Esposito, Revista Internacional de Comunicación y Desarrollo, I, 2015, p.  
87. Vid. file:///C:/Users/siste/Downloads/2350-Texto%20del%20art%C3%ADculo-  
9651-1-10-20150120.  
La Cuestión Social Año 30, n. 1  
47  
La amistad social se sustenta en lo siguiente:  
a.Solidaridad: “virtud moral y actitud social, fruto de la conversión  
personal” (FT, 114). Esto exige una mirada más humana, con el sen-  
tido de ir más allá de actos de generosidad esporádica; es saber que  
el mundo es una casa para todos.  
b.Derechos personales: Mientras el capitalismo tienda a producir ri-  
queza, es necesario reconocer el desarrollo de las capacidades  
propias y disposición para acoger de corazón a la persona diferente  
(FT, 134). Significa, pues, que la comunidad no pretende homologizar  
a sus integrantes, sino el de promover, con “fecundo intercambio”  
(FT, 137-138), el valor de la diferencia.  
c. Gratuidad: “Es la capacidad de hacer algunas cosas […] sin esperar  
ningún resultado exitoso, sin esperar inmediatamente algo a cam-  
bio” (FT, 139). Este punto es interesante porque el papa propone una  
visión social de la gracia, algo inédito en el discurso teológico; pa-  
rece que encuentra un lugar teológico para fundamentar la amistad  
social como “gratuidad fraterna” (Dios da la gracia, ésta posibilita  
la fraternidad).  
d.“Sabor local” (FT, 143-145): Uno de los peligros del falso comunita-  
rismo es pensar que se pierde la propia identidad para fusionarse  
forzosamente con el grupo. El papa manifiesta el don de lo propio  
precisamente en el sentido positivo y como aporte al bien de todos.  
“En realidad, una sana apertura nunca atenta contra la identidad.  
Porque al enriquecerse con elementos de otros lugares, una cultura  
viva no realiza una copia… sino que integra las novedades” (FT, 148).  
e. Interculturalidad (FT, 148-150): Este enfoque también es original,  
porque asume una diversidad de opiniones (Laudato si’, 60-61),  
diversidad de lenguas, diversidad de culturas, diversidad sexual, di-  
versidad de talentos, pero en una comunión universal: “Esto no sig-  
nifica igualar a todos los seres […] tampoco supone una divinización  
de la tierra” (Laudato si’, 90).  
No obstante, surgen melifluamente propuestas que engañan el  
sentido de esa amistad social, entre estos engaños: los “populis-  
mos” (FT, 156-162). “La pretensión de instalar el populismo como  
clave de lectura de la realidad social […] que ignora la legitimidad de  
la noción de pueblo” (FT, 157). El totalitarismo, maquillado de po-  
pulismo, anula la categoría democracia y, por ende, reduce el sentido  
original de pueblo como pertenencia de una identidad común, iden-  
tidad cultural e identidad social.  
El papa percibe muy bien el peligro de los líderes populares, los  
cuales insanamente se convierten con habilidad para cautivar, “en  
orden a instrumentalizar políticamente la cultura del pueblo, con  
cualquier signo ideológico al servicio de su proyecto personal y de  
La Cuestión Social Año 30, n. 1  
48  
su perpetuación en el poder” (FT, 159)31. Este cáncer de populismo  
analiza puntualmente el papa, rompe con el sentido del pueblo, de  
la amistad social, de la comunidad. Es un liderazgo que nace de las  
masas como inmediatismo (FT, 161), prometiendo un desarrollo  
económico sin importar el statu quo, sobrepasando incluso la reali-  
dad económica imperante.  
Ante ello, la propuesta del papa es que esta amistad social se fun-  
de en una política social: “la política no debe someterse a la eco-  
nomía y ésta no debe someterse a los dictámenes y al paradigma  
eficientista de la tecnocracia” (FT, 177; Laudato si, 189). Por lo tanto,  
esta política social se fundamenta en un amor político: “que integre  
a todos […] se trata de avanzar hacia un orden social y político  
cuya alma sea la caída social” (FT, 180). Este nuevo orden social y  
caritativo podrá sanar la lesa provocada por la mentalidad indivi-  
dualista, ya que “la caridad social nos hace amar el bien común y  
nos lleva a buscar efectivamente el bien de todas las personas […]  
en la dimensión social que las une” (FT, 182).  
Nuevamente el papa hace un giro en el pensamiento social cris-  
tiano a partir del amor social, corazón de toda vida sana y abier-  
ta (FT, 184), pero realizado en la actividad del amor político donde  
impera crear una estructura más solidaria por encima de cualquier  
sentido individualista y narcisista (FT, 146). Se trata, por lo visto,  
de una globalización de los derechos más básicos en el amor que  
integra, reúne y perfecciona.  
Por último, la amistad y la política social deben comprenderse  
desde el diálogo social (FT, 199). “La falta de diálogo implica que  
ninguno, en los distintos sectores, está preocupado por el bien co-  
mún, sino por la adquisición de los beneficios que otorga el poder”  
(FT, 202); para ello, el encuentro permitirá alcanzar este diálogo  
31 Vid. estudios sobre populismo en: Martín Retamazo, “La teoría política del popu-  
lismo: usos y controversias en América Latina en la perspectiva posfundacional,  
Latinoamérica. Revista de Estudios Latinoamericanos. UNAM, vol. 64, 2017 [en línea],  
La Cuestión Social Año 30, n. 1  
49  
como paz social32 (FT, 217) y el mutuo reconocimiento amable  
33  
(FT, 224).  
A manera de conclusión  
“¿Fratelli tutti o nemici tutti?, cuestionaba Luis Felipe Bravo  
Mena34 a propósito de la Encíclica del papa Francisco. Mientras el  
sistema crea enemigos sociales aceptables, el papa desafía esta éti-  
ca bajo una amistad social, que revela el empacho de una sociedad  
que requiere un estudio más profundo ante su trágico destino. Tres  
puntos pueden favorecer un pensamiento in crescendo para las pre-  
sentes y futuras generaciones:  
En primer lugar, Fratelli tutti es un documento que no sólo es doc-  
trinal, sino que se preocupa y habla sobre la dignidad del ser hu-  
mano desde la realidad en la que se encuentra en este momento. Es  
un documento que marca el contexto actual en medio de una gran  
crisis pandémica, no sólo por el virus de la covid 19, sino también  
de crisis económica que ya hace algún tiempo no ha dejado crecer y  
realizar al hombre. El papa Francisco invita a todos a la “fraterni-  
dad, creando una nueva alternativa basada en la dignidad humana,  
un mundo más real, saliendo de los egoísmos personales a una  
mística de la “amistad social.  
La sociedad va perdiendo el sentido de la vida, y quienes la inte-  
gran se vuelven máquinas de trabajo rudo, olvidando el verdadero  
sentido de la vida humana. El hombre se pierde a sí mismo con tal  
de obtener poder económico y material a costa de precarizar a los  
demás. Este documento cuestiona, por lo tanto, los distintos ti-  
32 Cfr. FT, 228. La encíclica edifica una arquitectura y artesanía de la paz. Lo intere-  
sante es que dialoga con el sistema capitalista que desea homogeneizar la sociedad  
a pesar de la competencia agresiva. La amistad social no es un falso irenismo; más  
bien, exige un esfuerzo (FT, 230), donde las diferencias son vistas más como una  
bendición que aporta a fortalecer la comunidad. Si se busca ver por los más peque-  
ños del sistema, es porque la memoria colectiva nos replantea que todos vamos en  
la misma barca. Vid. homilía del 27 de marzo de 2020 a propósito del Cerco sanitario  
completa-oracionextraordinaria-papafrancisco-coronavirus.html  
33 N. B. El papa va replanteando la riqueza en la terminología de muchas palabras  
que hoy por hoy parecen ser absurdas. Uno de esos casos es la palabra amabilidad,  
a la cual ubica como la capacidad de liberar la crueldad que a veces penetra las  
relaciones humanas. Es decir, la ternura que tantas veces repite en sus catequesis  
y homilías.  
34 Luis Felipe Bravo Mena, “Fratelli tutti para México de Nemici tutti, El Universal,  
felipe-bravo-mena/fratelli-tutti-para-mexico-de-nemici-tutti  
La Cuestión Social Año 30, n. 1  
50  
pos de ideologías que han surgido a partir de la modernidad. Estos  
sistemas explotan a las personas para generar mayores ingresos  
económicos a las grandes empresas reconocidas. De allí que el papa  
lance una gran crítica al llamado dogma del capitalismo, que pre-  
tende generar mayores y mejores niveles de vida para todos, pero  
que en la realidad sólo se generan para los más privilegiados. Invi-  
ta, también, a romper con los sistemas dualistas, donde surgen los  
grandes problemas de nuestra sociedad.  
El papa apuntala, sin duda, una “amistad social” que sostenga  
igualdad en oportunidades y vida. Entre ellos, asegurar un siste-  
ma de salud eficiente y digno; ser tratados como personas (aun en  
la vejez) y no como objetos desechables y obsoletos; contar con  
líderes políticos capaces de velar por las personas (amor político) y  
responsables de la conducción de los países.  
En segundo lugar, el documento papal abre un diálogo con el  
capitalismo para desentrañar los engaños y obscenos peligros  
que atañen al desarrollo integral de la persona humana. Mira sus  
espectros para revelar la metástasis social provocada por la sobrea-  
cumulación de capital por encima de la dignidad humana. A esto, se  
concatena el destruir el medio ambiente, el generar grandes movi-  
lizaciones forzadas (migraciones), la pobreza extrema, la violencia  
institucionalizada y un sinfín de sindemias.  
La covid 19 está dejando al descubierto la realidad en una crisis,  
venida como bola de nieve, y la vacuna no será la única solución.  
La fraternidad y la sororidad (es un aspecto faltante en la encícli-  
ca) pueden abrir a un campo más favorable ante la crisis sanitaria y  
humanitaria. En esta misma línea, el Papa Francisco incita a mirar  
el problema planetario como una cuestión que compromete a todos.  
Esta visión holística, de la premodernidad, sustenta las bases para  
una posible “comunidad.  
En tercer lugar, deja una enorme tarea al pensamiento social  
cristiano, pues en distintas ocasiones menciona “dignidad. Mien-  
tras el capitalismo siembra una obsolescencia programada, el papa  
replantea la necesidad de crear vínculos que unifiquen y perfeccio-  
nen al mundo social actual. La sociedad, en este rubro, ha perdido la  
brújula comunitaria, y el capitalismo lo aprovecha para híperindi-  
vidualizar y aislar monádicamente al ser humano. La crisis es una  
consecuencia por la ausente cultura del cuidado del otro.  
La Cuestión Social Año 30, n. 1  
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En detalle, la enemistad nunca será el otro lado de la amistad. Pero  
la amistad siempre será la esencia de una humanidad redimida. El  
cristianismo es más que una amistad social, es más que una onG.  
¿Será la era de la fraternidad-sororidad?...  
Sobre el autor:  
Realizó estudios de formación filosófica y teológica en la Uni-  
versidad Católica “Lumen Gentium. Actualmente es docente en la  
asignatura “Cultura, Razón y Fe, en el Instituto Marillac I. A. P.  
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