Presentación  
En esta edición de La cuestión  
movilidad humana en dicho país  
sudamericano y qué impacto ha  
tenido para su frontera la situa-  
ción actual de Venezuela. En este  
informe se abordan las causas de  
migración tanto hacia fuera de Co-  
lombia como la recepción de refu-  
giados y desplazados. Asimismo,  
se muestran datos de los despla-  
zados por la violencia, situación  
indiscutiblemente social que re-  
quiere de nuestra atención.  
social abordamos temas de migra-  
ción,educaciónylibertadreligiosa.  
Importantes textos dan forma al  
inicio de la segunda mitad del año.  
Maina Mũtonya nos acerca un  
tema poco conocido en nuestra  
región con el texto “Las migracio-  
nes transfronterizas en los países  
del Caribe”; se trata de un informe  
de los flujos migratorios en esta  
región tan conflictiva en cuanto al  
registro y control fronterizo. Así  
como en otras latitudes, la migra-  
ción irregular el la región del Ca-  
ribe es complicada y trae consigo  
riesgos para los desplazados, don-  
de al estar conformada por islas  
abundan casos de embarcaciones  
no aptas para la navegación que,  
desafortunadamente, se traduce  
en decesos. Esto, aunado a la des-  
igualdad que se da entre países ca-  
ribeños, genera una movilización  
humana muy activa.  
“Educar para el bien común: ha-  
cia una nueva generación de cató-  
licos comprometidos en la acción  
política, de Rodrigo Guerra López,  
hace hincapié en la importancia de  
formar las siguientes generacio-  
nes de católicos comprometidos y  
la dificultad que hay en ello a causa  
del actual deterioro en la transmi-  
sión intergeneracional de valores  
y creencias. Como punto histórico  
de inflexión, el autor señala el pe-  
riodo de la Guerra Fría como de-  
tonante de esta crisis de ideología  
que ha sumido a las nuevas gene-  
raciones en un adormecimiento de  
la conciencia de comunidad y ha  
sumido más y más en el persona-  
lismo. Sin embargo, Rodrigo Gue-  
rra contempla en Latinoamérica  
Otro caso de migración en el  
continente que podemos revisar  
a fondo es el “Informe sobre mi-  
graciones en Colombia 2017, de  
Alejandra Martínez Roa, que nos  
presenta la situación actual de  
201  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
una llamada a ser signo y testi-  
monio de que una nueva sociedad  
es posible.  
Jesús Treviño Guajardo es el au-  
tor de “Don Adolfo Antonio Suárez  
Rivera y su liderazgo en las refor-  
mas constitucionales, en materia  
de libertad religiosa, a finales del  
siglo XX; se trata de un recuen-  
to de la lucha de este incansa-  
ble pastor de la arquidiócesis de  
Monterrey. No es sólo un artículo  
de testimonios sobre don Adolfo,  
sino una radiografía precisa de la  
situación que prevalecía en la re-  
lación del Estado y la Iglesia en  
aquellos años. Aquí podrá leer la  
incesante lucha por hacer valer en  
nuestro país uno de los principa-  
les derechos humanos: la libertad  
religiosa, misma que ha sido ig-  
norada o tergiversada en nuestro  
país, donde gobierno y fe son lla-  
mados a ser fuerzas antagónicas  
y, producto de esa inconformidad,  
es la población la que resiente los  
estragos. Gran líder, hombre de fe  
y promotor de nuestros derechos,  
don Adolfo Antonio Suárez Rivera.  
202  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
Documentos, ensayos, comentarios  
y reseñas de libros acerca de lo social  
Directorio  
CONSEJO DIRECTIVO  
Presidente Honorario Vitalicio: Emmo. Sr. Cardenal Roger Etchegaray.  
Presidente Honorario Vitalicio in memoriam: †Lorenzo Servitje Sendra.  
Presidente Honorario Vitalicio in memoriam: †Salvador Domínguez Reynoso.  
PRESIDENTE  
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VICEPRESIDENTES  
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Sergio de Jesús Castro Toledo.  
TESORERO  
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SECRETARIO  
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VOCALES  
Maria del Pilar Mariscal Servitje  
P. J. Benjamín Fernando Bravo Pérez  
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Raúl González Schmal, Francisco Javier Albarrán González, Rosario del Carmen  
Alfaro Osorio, Federico Altbach Núñez, Martha Aviña Dieguez, Mariano Azuela Güi-  
trón, Javier Ballesteros de León, Constantino José Antonio de Llano Marhx, Mons.  
Guillermo Francisco Escobar Galicia, P. Mario Ángel Flores Ramos, Rafael Ibarra  
Farfán, Conrado Antonio Larios Prado, Mauricio Limón Aguirre, Alejandro Ma. Latapí  
Díaz, P. Manuel Olimón Nolasco, Adrián Ruiz de Chávez, María Eugenia Romo de  
203  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
Murrieta, María de la Paz Sáenz de Soberón, Arcadio Valenzuela Valenzuela,  
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COMISIÓN DE VIGILANCIA  
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Torroella, Juan Enrique Murguía Pozzi, Óscar Ortiz Sahagún y Román Uribe Michel.  
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La Cuestión Social, es una publicación trimestral editada y publicada por la Asociación  
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204  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
Las migraciones transfronterizas  
en los países del Caribe  
Maina Mũtonya*  
Este informe se basa en una re-  
visión de la literatura de expertos  
en el campo, así como importantes  
ONGs que han estado trabajando  
en el tema de la migración en el  
Caribe. Sin embargo, uno de los  
desafíos que ha limitado la inves-  
tigación es la falta de información  
estadística reciente sobre el fenó-  
meno de la migración —que mejor  
se ha descrito como irregular— en  
la región. Sin embargo, hay esfuer-  
zos en el informe para propor-  
cionar información cuantitativa  
basada en la literatura disponible.  
Estas estadísticas, aunque no es-  
tán actualizadas, pueden formar  
un trasfondo importante para la  
investigación contemporánea, y  
también sirven como indicadores  
de la magnitud de la migración, así  
como del estado actual de la mi-  
gración en la región.  
miembros para abordar la natu-  
raleza compleja de las migracio-  
nes transfronterizas en los países  
del Caribe.  
La perspectiva histórica en el in-  
forme ha sido crucial para tratar  
de trazar los patrones, los desafíos  
y los riesgos, así como para dise-  
ñar estrategias destinadas a mejo-  
rar la situación migratoria.  
El informe ofrece una imagen  
general y amplia de la migración  
en el Caribe. Se espera que este  
estudio constituya una base para  
investigaciones sobre países in-  
dividuales. El informe ha tomado  
algunos estudios de casos sobre  
temas muy específicos. Esto es  
útil para proporcionar un ímpe-  
tu y un fundamento para futu-  
ras investigaciones.  
La presencia de CMC y sus reu-  
niones de consulta regulares es  
útil para delinear los esfuerzos  
para comprender mejor la situa-  
ción en la región y explicar los  
esfuerzos que realizan los Estados  
El ACNUR y la OIM han parti-  
cipado ampliamente en las dis-  
cusiones sobre las migraciones  
transfronterizas en el Caribe y,  
como es evidente en la investiga-  
ción, se hacen muchas referencias  
205  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
a los estudios y acciones que en  
gran medida se atribuyen a es-  
tas organizaciones.  
basa en investigaciones lleva-  
das a cabo hace algunos años.  
2) El contexto del Caribe, aunque  
extremadamente diverso, se ca-  
racteriza por la ausencia de  
mecanismos de entrada y deri-  
vación sistemáticos sensibles a  
la protección, mecanismos de  
detección de protección inefi-  
caces y procedimientos de asi-  
lo gubernamentales nacientes  
o inexistentes. Como resultado,  
sólo un número relativamente  
pequeño de personas de interés  
son identificadas y registradas  
como solicitantes de asilo, de un  
volumen mucho mayor de mi-  
grantes vulnerables que se des-  
plazan por el Caribe.  
Con base en la escasa literatu-  
ra sobre estadísticas actuales, así  
como información relevante para  
comprender el fenómeno de la mi-  
gración en el Caribe en la actuali-  
dad, este informe se beneficiaría  
enormemente de la investigación  
de campo. El extenso trabajo de  
campo ayudaría a la investigación  
a obtener información práctica  
de las organizaciones que traba-  
jan sobre el terreno, y probable-  
mente cuya contribución no se  
haya publicado en ninguna forma.  
En segundo lugar, esto ayudaría si  
la investigación puede obtener  
información de los propios mi-  
grantes, en un esfuerzo por tener  
un conocimiento más amplio de  
la experiencia de la migración tan-  
to en la región como dentro de paí-  
ses específicos.  
3) También existen medidas prác-  
ticas y legales insuficientes pa-  
ra salvaguardar la aplicación  
efectiva del principio de no  
devolución. Mientras tanto, la  
amplia dispersión geográfica  
de los refugiados, en las peque-  
ñas islas del Caribe y los Esta-  
dos ribereños, plantea desafíos  
logísticos particulares de iden-  
tificar y abordar sus necesi-  
dades de protección y lograr  
soluciones duraderas.  
Alcance y limitaciones  
1) A lo largo de la investigación,  
que ha involucrado consultar  
literatura sobre el tema, así co-  
mo a expertos y agencias que  
trabajan en este campo, se ha  
vuelto difícil identificar da-  
tos demográficos actualizados  
(2017) y estadísticas de migra-  
ciones dentro del Caribe. Pue-  
de haber algunos datos, pero se  
4) Con el gran número de movi-  
mientos de personas hacia y  
en el Caribe que se llevan a ca-  
bo en embarcaciones no aptas  
206  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
para la navegación, los inciden-  
tes críticos y las muertes en el  
mar han aumentado. Con fre-  
cuencia, los incidentes no se  
denuncian y, en ausencia de un  
sistema integral de recopila-  
ción de datos, es probable que  
la magnitud real del problema  
sea mayor de lo que sugieren  
los números. Muchos gobiernos  
en el Caribe implementan de-  
tención administrativa obliga-  
toria o general como primera  
respuesta a todas las personas  
con estatus migratorio irregu-  
lar, independientemente de las  
necesidades de vulnerabilidad  
o protección.  
desplazaran dentro del Caribe.  
La abolición de la esclavitud en el  
Caribe de habla inglesa en la déca-  
da de 1830 también condujo a una  
mayor movilidad entre las islas.1  
Pero la migración económica y  
voluntaria ha sido una caracterís-  
tica particular de la región durante  
el último siglo. Incluso, antes de  
que la independencia llegara a la  
mayoría de los territorios de la re-  
gión después de la Segunda Guerra  
Mundial, la gente del Caribe mi-  
graba en grandes cantidades en  
busca de trabajo, una vida mejor y  
escapar de las pequeñas y estre-  
chas sociedades insulares. La ma-  
yoría de las migraciones del siglo  
XX se han dirigido hacia Europa y  
América del Norte, donde los lazos  
coloniales, poscoloniales o econó-  
micos son fuertes.  
Con base en lo anterior, el in-  
forme podría ser deficiente en  
términos de cifras y cuando se es-  
pecifique, no podían ser actualiza-  
dos. Espero, sin embargo, que sin  
ellos el informe podrá servir a sus  
objetivos de investigación.  
El movimiento hacia destinos  
fuera del Caribe continuó durante  
los años setenta y ochenta, pero se  
desaceleró a medida que los paí-  
ses receptores endurecieron las  
cuotas y controles de inmigración,  
y se hizo cada vez más irregular  
e indocumentado.  
Contexto histórico  
La migración ha sido una parte  
fundamental de la vida en el Cari-  
be durante siglos. El movimiento  
masivo de personas se remonta a  
la migración forzada de la trata de  
esclavos en los siglos XVII, XVIII y  
XIX, mientras que la dislocación  
social causada por la revolución  
haitiana (1791-1804) provocó que  
decenas de miles de personas se  
1
En el transcurso del siglo, se estima  
que casi 6 millones de personas  
se mudaron del Caribe a Europa y  
América del Norte. Grandes olea-  
das de migración ocurrieron en los  
años 50 y 60, especialmente en Es-  
tados Unidos y Reino Unido.  
207  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
La migración de mano de obra  
intra-caribeña también tiene una  
larga historia. En la última parte  
del siglo XIX y la primera mitad  
del siglo XX, miles de trabajadores  
abandonaron las colonias británi-  
cas como Jamaica y Barbados pa-  
ra trabajar en la construcción del  
Canal de Panamá. Para su apertura  
en 1914, se estima que 70,000 ja-  
maiquinos, 45,000 barbadenses y  
miles de Martinica, Guadalupe, las  
colonias holandesas y otros luga-  
res, se habían mudado a Panamá.  
pre fue uno desde la pobreza hacia  
una mayor oportunidad.  
Sin embargo, en una región al-  
tamente dividida por el legado  
colonial, la cultura y el idioma, las  
minorías migrantes siempre han  
enfrentado la amenaza de la dis-  
criminación y exclusión. Tradicio-  
nalmente, las islas grandes o más  
desarrolladas, como Trinidad y  
Jamaica —cuyas economías, rela-  
tivamente diversificadas, atraían a  
migrantes desde territorios más  
pequeños y pobres—, han menos-  
preciado a sus vecinos. Se consi-  
deraba tradicionalmente que los  
granadinos en Trinidad eran in-  
civilizados, mientras que los cor-  
tadores de caña de Guyana y San  
Vicente se enfrentaban a prejui-  
cios en Barbados. Sin embargo, son  
los haitianos los más afectados  
por la discriminación en el Caribe,  
debido a la pobreza intratable de  
su patria y su identidad cultural  
distintiva. Como hablantes de un  
criollo con base en Francia, son  
lingüísticamente separados de las  
grandes comunidades de habla  
hispana o inglesa, mientras que  
la práctica del vudú, vilipendiada  
por las principales iglesias y me-  
dios de comunicación, los distin-  
gue para despertar más sospechas  
y temores.  
Los migrantes se trasladaron a  
áreas donde el crecimiento econó-  
mico, usualmente impulsado por  
la inversión estadounidense, creó  
una escasez de mano de obra. Esto  
constituía el factor de atracción,  
mientras que los motivos de em-  
puje incluían pobreza, falta de  
oportunidades, sobrepoblación o  
escasez de tierras, y el deseo de  
ampliar horizontes. Las políticas  
gubernamentales, tanto en los te-  
rritorios emisores como recepto-  
res, también podrían actuar como  
estímulo para la inmigración de  
mano de obra barata o la emigra-  
ción de mano de obra excedente.  
La migración raramente tenía un  
estigma en los países emisores,  
ya que se le consideraba econó-  
micamente lógica y socialmente  
deseable. La migración también  
trascendió barreras lingüísticas y  
culturales. El movimiento siem-  
La migración irregular está au-  
mentando en el Caribe, mientras  
208  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
que las oportunidades para soli-  
citar asilo apenas existen. La po-  
lítica con respecto a la mayoría  
de los migrantes irregulares cari-  
beños se basa en la visión de los  
destinos potenciales, a saber, que  
los migrantes son más refugiados  
económicos que políticos. Cual-  
quiera que sea la causa específica  
de la partida de un migrante, el mo-  
vimiento tiene sus raíces en una  
compleja amalgama de factores  
políticos, socioeconómicos y, cada  
vez más, ambientales.  
Patrones de migración en el  
Caribe hoy  
La migración irregular en el Ca-  
ribe ha sido de gran importan-  
cia en la creación y desarrollo del  
Caribe. Las sociedades caribeñas  
actuales se formaron en gran par-  
te a través de la inmigración, tanto  
forzada como libre. Posteriormen-  
te, la emigración ha desempeñado  
un papel cada vez más importante,  
con episodios continuos y super-  
puestos en el resto del Caribe y  
otras regiones, especialmente en  
EuropayAméricadelNorte. Comu-  
nidades sustanciales del Caribe  
se han establecido en los prin-  
cipales destinos de traslado. Al  
mismo tiempo, siempre ha habi-  
do corrientes de migración de re-  
torno a los respectivos países de  
origen y un movimiento circular  
entre países. Los migrantes y sus  
comunidades de origen han adop-  
tado estrategias de medios de  
subsistencia que con el tiempo se  
han convertido en características  
transnacionales debido a los flujos  
asociados de personas, informa-  
ción, bienes y finanzas.  
Los costos y riesgos económi-  
cos y emocionales que enfrentan  
los migrantes son altos, y los cos-  
tos y desafíos económicos y polí-  
ticos que enfrentan los gobiernos  
anfitriones también son altos. La  
migración irregular y la cuestión  
del asilo reflejan de manera con-  
movedora diversos aspectos de la  
pobreza y las enormes dispari-  
dades económicas que existen  
dentro de la región. Además, la  
migración irregular y la cuestión  
del asilo afectan en gran medida  
las relaciones diplomáticas en-  
tre los países del Caribe de ori-  
gen y destino de la migración. Se  
necesitan políticas mejores y más  
reflexivas para abordar los proble-  
mas continuos relacionados con la  
migración irregular.  
209  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
Fuente: Thomas-Hope (2003), en Waldropt-Bonair et al., 2013.  
La migración es un elemento  
Granada, San Cristóbal y Nieves,  
San Vicente y las Granadinas, San-  
ta Lucía y Trinidad y Tobago.  
que define al Caribe como región.  
La mayoría de los países aquí lo-  
calizados son centros de origen,  
tránsito o destino de miles de in-  
migrantes anualmente, lo que pro-  
picia dinámicas sociales diversas  
Asimismo, la región abarca los  
territorios de ultramar de Guada-  
lupe, Martinica, San Bartolomé y  
una parte de San Martín (Francia);  
Anguila, las Islas Vírgenes Británi-  
cas, Islas Caimán, las Islas de Tur-  
cos y Caicos y Monserrat (Gran  
Bretaña); las Islas Vírgenes (Esta-  
dos Unidos); y los Estados autóno-  
mos del Reino de los Países Bajos  
que incluyen a Aruba, San Martín  
y Curazao, y a los Municipios espe-  
ciales de Bonaire, Saba y San Eus-  
taquio (Riveros 2013; CIA World  
Factbook 2015). En la elaboración  
de este informe, se han tomado en  
cuenta estos parámetros geopo-  
líticos que ayudan a entender de  
mejor manera los flujos migrato-  
rios tanto dentro como hacia fuera  
de la región.  
y
complejas. Geopolíticamente,  
esta subregión de América Latina  
incluye a los países y territorios  
caribeños que son islas. Está com-  
puesta por 13 Estados soberanos  
y 16 territorios de ultramar (britá-  
nicos, franceses, estadounidenses  
y holandeses). Geográficamente,  
se encuentra dividida entre los  
países que ocupan las llamadas  
Antillas Mayores y agrupan a Hai-  
tí, República Dominicana, Jamaica  
y el Estado libre asociado a los Es-  
tados Unidos de América, Puerto  
Rico y los que conforman las Anti-  
llas Menores, localizadas en su ma-  
yoría en la parte oriental del Mar  
Caribe, conformadas por Antigua  
y Barbuda, Barbados, Dominica,  
210  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
En comparación con la migra-  
ción a Estados Unidos y Europa,  
la migración dentro del Caribe  
en los últimos 40 años ha sido  
pequeña: se estima en 500,000  
personas o 10% de la migración  
total. Los principales remitentes  
de inmigrantes a otros destinos  
del Caribe son Haití, República  
Dominicana, Guyana y Jamaica,  
mientras que los principales paí-  
ses receptores son Bahamas,  
Islas Vírgenes (británica y esta-  
dounidense) y las Islas de Turcos y  
Caicos. Estas cifras, sin embargo,  
cubren la migración documenta-  
da, y no incluyen la migración hai-  
tiana indocumentada a gran escala  
en la República Dominicana.  
décadas, al igual que Bahamas y las  
Islas Turcas y Caicos; todas ellas  
han atraído a las comunidades de  
migrantes. Muchos territorios que  
disfrutan de un crecimiento salu-  
dable del turismo también se be-  
nefician del apoyo directo de las  
potencias coloniales anteriores o  
existentes, como los territorios  
franceses de Martinica y Guada-  
lupe, las islas de Puerto Rico, las  
Islas Vírgenes estadounidenses y  
Anguila. La isla compartida de San  
Martín, mitad francesa y mitad  
holandesa, ha atraído a grandes  
comunidades de migrantes de-  
bido al auge de la construcción  
y otras actividades relacionadas  
con el turismo.  
La  
migración  
intra-caribeña  
Algunos territorios, menos desa-  
rrollados económicamente, actúan  
como puntos de transbordo para  
la migración indocumentada. Por  
ejemplo, la pequeña isla del Caribe  
Oriental de Dominica sirvió como  
un punto desde el cual los emigran-  
tes haitianos y dominicanos (es  
decir, de la República Dominicana)  
fueron enviados a destinos como  
Guadalupe, San Martín y las Islas  
Vírgenes de Estados Unidos, se-  
gún Ferguson (2003).  
apunta a las disparidades entre  
aquellos territorios con crecimien-  
to económico y demanda de ma-  
no de obra, y aquellos donde las  
oportunidades económicas son  
limitadas. En términos del Caribe  
moderno, la antigua dependencia  
de productos básicos como el azú-  
car ha sido, en muchos casos, re-  
emplazada por una economía más  
diversificada, en la que sectores  
como el turismo se están expan-  
diendo y en los que se requiere  
mano de obra. Algunas islas pe-  
queñas en el Caribe oriental, como  
Antigua y Anguila, han disfrutado  
de un importante crecimiento del  
turismo durante las últimas tres  
En algunos casos, la migración  
es bien recibida y alentada por el  
país anfitrión, como en el caso de  
profesionales y trabajadores cali-  
ficados. Este tipo de migración es  
211  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
normalmente oficial y documen-  
tada con un permiso de trabajo y  
residencia legal. Pero la migración  
documentada es rara, ya que la  
mayoría de los países del Caribe  
protegen sus mercados de trabajo  
profesionales, e incluso los acuer-  
dos de libre comercio como los de  
la Comunidad del Caribe (Cari-  
com) no permiten el movimiento  
irrestricto de mano de obra.  
los logros educativos crecientes y  
las aspiraciones económicas las  
alientan a abandonar sus países  
de origen. Las disparidades de gé-  
nero en la riqueza, el poder y la  
autoridad también pueden ser un  
importante factor de empuje en  
el Caribe. Según un informe de  
1998, “esta región es la única en  
el mundo en desarrollo donde las  
mujeres predominan en la corrien-  
te migratoria”:  
En muchos otros casos, la migra-  
ción paralela e indocumentada se  
lleva a cabo. Aquí, los migrantes  
sonmáspropensosaserpobres, no  
cualificados y con bajos niveles  
de educación. Si bien estos indivi-  
duos pueden ser menos deseables  
para la economía formal que sus  
contrapartes documentados, tam-  
bién están más inclinados a mi-  
grar, con menos acceso en el hogar  
a las oportunidades económicas.  
Su destino es por lo general den-  
tro del Caribe, porque es más ba-  
rato y fácil de alcanzar para poder  
entrar. Además de la frontera te-  
rrestre entre Haití y la República  
Dominicana, la migración indo-  
cumentada normalmente implica  
viajes relativamente cortos, tanto  
ilegales como peligrosos, como  
Haití a las Bahamas o República  
Dominicana a Puerto Rico.  
“La diferencia de sexo en la  
proporción de migrantes pare-  
ce estar determinada en gran  
medida por las oportunidades  
de empleo disponibles en el  
país receptor de migrantes. Es-  
tas oportunidades existen en  
la industria del turismo co-  
mo trabajadores de servicios  
en hoteles, tiendas de regalos,  
restaurantes y ocupaciones re-  
lacionadas. Parece que el viejo  
modelo de mujeres que viajan  
después de que sus compañe-  
ros se hayan conformado con  
la reunificación familiar ya no  
es la norma” (Ferguson, 2003).  
El rostro cambiante de la econo-  
mía del Caribe, con el cambio ha-  
cia otros sectores de servicios y  
turismo, ha proporcionado más  
oportunidades para las mujeres  
migrantes, sobre todo en el servi-  
cio doméstico, donde los emplea-  
dores están dispuestos a buscar  
mano de obra barata.  
Las mujeres se encuentran cada  
vez más a la vanguardia de la mi-  
gración dentro del Caribe, ya que  
212  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
Estadísticas recientes  
el ya resaltado caso de Trinidad  
y Tobago o el auge del turismo en  
las Islas Vírgenes de Estados Uni-  
dos, Bahamas y Caimán (Thomas-  
Hope, 2001).  
La migración intrarregional, se-  
gún el censo realizado por el CARI-  
COM es de larga data. Las primeras  
migraciones se reportaron antes  
de la década de los ochenta. Esta  
migración se ha hecho estaciona-  
ria debido al crecimiento econó-  
mico de algunos países, como es  
Según Thomas-Hope, la migra-  
ción interregional establece su re-  
sidencia en algunos países por las  
siguientes razones:  
Razones para migrar  
Desde  
Hacia  
Importancia del sector turístico Guyana y Granada  
Barbados, Antigua y St. Kitts y Nevis,  
Islas Vírgenes  
Jamaica*  
Antigua y Barbuda, Anguila,  
las Islas Vírgenes Británicas, y las Islas  
Vírgenes de los Estados Unidos  
Obtención de ciudadanía basa- República Dominicana St. Kitts y Nevis  
da en nacionalidad**  
Tener mejores condiciones  
de vida  
Haiti  
República Dominicana y Jamaica  
República Dominicana Puerto Rico  
Fuente: Thomas-Hope (2001) y SJRM (2008).  
En lo que respecta al Caribe inglés, es importante destacar la migra-  
ción juvenil, la cual ha crecido significativamente a partir del año 2000.  
Los datos ofrecidos por la CEPAL en el “Panorama Social del 2011” así  
lo demuestran.  
Emigración por grupos de edad y sexo en países caribeños de habla inglesa, 2000-2001  
Grupo etario femenino  
Grupo etario masculino  
Países seleccionados  
Menos de  
Menos de  
15-24 24- 44 45- 64 65 años  
15-24 24- 44 45- 64 65 años  
15 años  
15 años  
años años años y más  
años años años y más  
5
...  
...  
...  
...  
12  
4
8
13  
4
35  
49  
20  
46  
41  
36  
32  
42  
25  
39  
37  
34  
25  
38  
24  
38  
24  
32  
10  
32  
33  
29  
18  
13  
38  
8
6
...  
...  
...  
...  
13  
4
10  
16  
4
40  
56  
21  
49  
40  
36  
30  
38  
27  
38  
39  
29  
21  
41  
19  
38  
23  
31  
14  
24  
29  
26  
15  
7
Antigua y Barbuda  
Bahamas  
34  
7
Barbados  
Belice  
22  
7
25  
7
Bermudas  
14  
18  
27  
4
15  
17  
27  
5
Dominica  
10  
5
11  
8
Granada  
Jamaica  
10  
...  
...  
...  
25  
11  
8
10  
...  
...  
...  
23  
15  
11  
16  
32  
20  
21  
34  
22  
19  
Montserrat  
Saint Kitts y Nevis  
Santa Lucía  
San Vicente y las  
Granadinas  
Islas Turcas y Caicos  
Trinidad y Tobago  
13  
7
8
38  
42  
41  
33  
38  
24  
22  
12  
9
...  
...  
...  
11  
12  
25  
41  
47  
38  
28  
29  
26  
20  
12  
11  
...  
...  
...  
26  
Fuente: “Panorama Social de América Latina 2011” (CEPAL, 2011).  
213  
Año 26, n. 3  
La Cuestión Social  
Como se muestra en la tabla an-  
terior, la población migrante en los  
referidos países caribeños tiene  
un rostro joven. Más de un cuarto  
de la población migratoria, de paí-  
ses como Trinidad y Tobago y Ja-  
maica, son emigrantes entre 15 y  
24 de años. El principal grupo mi-  
gratorio es el comprendido entre  
25 y 44 años, tanto para hombres  
como para mujeres. Esto significa  
que de los países referidos salen  
personas en plena edad producti-  
va y en proceso de formación su-  
perior (Amezquita, p. 212).  
extra-continentales, en particular  
de Siria.  
Los riesgos y problemas que en-  
frentan los migrantes irregulares  
hoy en día, dejando a un lado el  
viaje en sí, son muchos. El esta-  
tus de indocumentado significa la  
amenaza continua de deportación,  
aunque esto es más probable en  
territorios como los DOM france-  
ses que en cualquier otro lugar. En  
República Dominicana, los ejer-  
cicios regulares de deportación a  
gran escala se dirigen a cualquier  
persona de “aspecto haitiano” (es  
decir, negro) o cuyo acento traicio-  
na los orígenes haitianos. Vivir sin  
un estatus oficial también presen-  
ta problemas de acceso a educa-  
ción, cuidado de la salud, vivienda  
y otras formas de asistencia oficial.  
También produce una vulnerabili-  
dad considerable en caso de abu-  
sos por parte del empleador. Los  
trabajadores domésticos pueden  
ser abusados sexual o emocional-  
mente con impunidad, mientras  
que los trabajadores en el sector  
informal, sin el apoyo de los sin-  
dicatos o de la comunidad en ge-  
neral, pueden ser despedidos sin  
razón o simplemente no pagados.  
Desafíos  
La región del Caribe se enfren-  
ta a un fenómeno cada vez más  
complejo de migración mixta que  
involucra a solicitantes de asilo,  
refugiados, víctimas de la trata de  
personas y apátridas, junto con  
otras categorías de migrantes. Los  
propios Estados y territorios del  
Caribe son países de origen, desti-  
no y tránsito de miles de personas  
que cruzan una frontera interna-  
cional, incluidas las personas que  
necesitan protección internacio-  
nal cada año. La región también  
es una puerta de entrada para  
refugiados y solicitantes de asilo  
que intentan llegar a América del  
Norte en grandes grupos de mi-  
grantes por tierra, aire y mar; re-  
cientemente se ha visto un fuerte  
aumento en el número de llegadas  
Un riesgo más amplio es el que  
plantea el racismo o la xenofobia.  
Esto, según un estudio de la Or-  
ganización Internacional para las  
Migraciones (OIM, 1999), es una  
214  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
experiencia más o menos univer-  
sal para los inmigrantes ilegales.  
En el Caribe, las percepciones ne-  
gativas de diferencias culturales o  
étnicas parecen ocurrir bajo con-  
diciones de tensión social como  
real o imaginaria competencia por  
trabajos y servicios. El racismo  
también es un factor, incluso en  
sociedades donde la mayoría de la  
gente es negra, pero la raza nor-  
malmente interactúa con la pobre-  
za como motivo de discriminación.  
“Las características raciales y la  
pobreza —escribe Elizabeth Tho-  
mas-Hope (2003)— producen  
imágenes xenofóbicas de los hai-  
tianos por poblaciones que son  
negras y tratan de salir de la po-  
breza. La xenofobia también pue-  
de ser una cuestión de política,  
con políticos y partidos azotando  
un sentimiento antiinmigrante pa-  
ra sus propios fines.  
recursos. Los críticos de este pun-  
to de vista argumentan que las  
remesas tienen poco impacto po-  
sitivo a largo plazo, son insosteni-  
bles y aumentan la dependencia,  
mientras que el movimiento hacia  
afuera de la población activa y  
educada de un país en desarrollo a  
menudo se considera una “fuga de  
cerebros” indeseable. Aun así, los  
gobiernos de Haití y República  
Dominicana han hecho poco o na-  
da para evitar la emigración indo-  
cumentada. Esto se debe en parte  
a la imposibilidad práctica de vi-  
gilar las fronteras y los puertos, y  
en parte porque a los gobiernos  
no les interesa bloquear a los po-  
sibles migrantes.  
Los gobiernos y otros grupos  
poderosos en los países recepto-  
res también son ambivalentes con  
respecto a la migración indocu-  
mentada. Los políticos y los me-  
dios de comunicación son a veces  
inclinados a considerar el asunto  
como un problema, afirmando que  
los inmigrantes ponen presión  
intolerable sobre los servicios so-  
ciales y el medio ambiente. Sin  
embargo, son conscientes de que  
los migrantes vienen porque sa-  
ben que encontrarán empleo, por-  
que hay una demanda constante  
de mano de obra barata y, por  
ende, indocumentada.  
La actitud de los gobiernos, tan-  
to en los países de origen como de  
destino, a menudo es ambigua en  
lo que respecta a la migración in-  
documentada. La migración, cual-  
quiera que sea su forma, puede  
verse como una respuesta positi-  
va al desempleo y la tensión eco-  
nómica, produciendo una válvula  
de seguridad social. Aumenta el  
ingreso de divisas a través de los  
pagos de remesas enviados a casa  
por los migrantes, y reduce el des-  
empleo y la demanda de escasos  
215  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
“Parte de la dinámica y la iro-  
nía de la migración irregular es  
la necesidad de mano de obra  
barata y no calificada en paí-  
ses que experimentan perío-  
dos de crecimiento económico.  
A pesar de los reclamos de los  
gobiernos por comprometerse  
a detener estos movimientos,  
muchos de los factores que  
influyen en el movimiento se  
encuentran en las mismas rela-  
ción de Brasil, celebrado en Baha-  
mas en diciembre de 2017, varios  
países del Caribe identificaron y  
compartieron sus buenas prácti-  
cas en una reunión cuyo tema fue  
la “protección de refugiados.  
Antigua y Barbuda compartió  
las buenas prácticas y lecciones  
aprendidas sobre la experiencia  
reciente de evacuar y dar cabida  
a 1,500 personas internamente  
desplazadas debido a múltiples  
huracanes. Se subrayó la dimen-  
sión multisectorial de la respuesta  
para garantizar acuerdos de re-  
cepción seguros, bases de datos  
de registro, perfiles y sistemas de  
evacuación de procesamiento. La  
respuesta multifacética implicó el  
análisis y asignación de recursos  
humanos y materiales, incluidos  
alimentos y alojamiento, así como  
la identificación de personas con  
necesidades especiales y la provi-  
sión de apoyo psicosocial. Las lec-  
ciones aprendidas incluyeron la  
necesidad de mantener una pers-  
pectiva de derechos humanos pa-  
ra prevenir, planificar y elaborar  
estrategias de antemano. En parti-  
cular, se señaló la importancia de  
la dimensión de colaboración para  
hacer frente a los desastres natu-  
rales y el desplazamiento inducido  
por el clima.  
ciones  
y
negociaciones que  
tienen lugar entre los países  
de inmigración y emigración”  
(Thomas-Hope, 2003).  
En este sentido, tanto los paí-  
ses de origen como los de destino  
tienen interés en continuar el flu-  
jo de migración indocumentada.  
Sin embargo, lo que los países  
receptores intentan evitar es el  
establecimiento de comunidades  
permanentes de inmigrantes. Co-  
mo resultado, gran parte de la  
controversia que rodea a la mi-  
gración indocumentada se refiere  
a la cuestión del estado legal, re-  
sidencia y ciudadanía. Otra ironía  
es que muchos migrantes en bus-  
ca de una vida mejor descubren  
que su tierra prometida contiene  
más pobreza, explotación y cho-  
ques culturales.  
Buenas prácticas  
En la reunión de Consultas de  
Migración del Caribe (CMC) sobre  
la Implementación del Plan de Ac-  
Desarrollos específicos también  
fueron presentados como buenas  
216  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
prácticas durante la consulta. Tri-  
nidad y Tobago ilustra los pasos  
que están tomando después de  
unirse a la Iniciativa de Garantía  
de Calidad (QAI, por sus siglas en  
inglés) para implementar la Políti-  
ca Nacional de Refugiados de 2014,  
con el objetivo de construir un sis-  
tema de asilo nacional sólido basa-  
do en principios de transparencia,  
eficiencia y debido proceso, in-  
cluida la transferencia escalonada  
de la responsabilidad de la Deter-  
minación de la Condición de Refu-  
giado(RSD,por sus siglas en inglés)  
al Gobierno. Trinidad y Tobago  
describió el proceso y los pasos  
para alcanzar este objetivo, inclui-  
do el establecimiento de una uni-  
dad de refugiados, en ausencia  
temporal de legislación específica.  
A este respecto, se llamó la aten-  
ción sobre la necesidad de una  
capacitación sistemática para los  
funcionarios de inmigración y la  
necesidad de diseñar un plan de  
acción y un conjunto de herra-  
mientas sobre los pasos y procedi-  
mientos para garantizar el acceso  
al asilo.  
sario de la Declaración de Carta-  
gena. De particular interés fue el  
hecho de que, en ausencia de una  
legislación específica sobre refu-  
giados, una de las principales ta-  
reas del Grupo de Trabajo sobre  
Migración es el desarrollo de pro-  
cedimientos operativos estándar  
(SOP, por sus siglas en inglés) de-  
tallados para los procesos de asi-  
lo. En la misma línea, el Grupo de  
Trabajo sobre Migración reúne a  
varias partes interesadas que se  
centranenlaimplementaciónefec-  
tiva de las obligaciones relaciona-  
das con la migración de Bahamas,  
en virtud de los tratados de dere-  
chos humanos de la ONU. Bahamas  
también anunció que se convirtió  
en el primer país caribeño en de-  
sarrollar documentos de viaje de  
la Convención de la OACI (Organi-  
zación de Aviación Civil Interna-  
cional), legibles por máquina para  
los refugiados.  
Se presentó la buena práctica de  
Islas Caimán con respecto a las ins-  
talaciones de recepción para mi-  
grantes y sus salvaguardias para  
las personas con necesidades es-  
peciales de protección. En la gran  
mayoría de los casos, al llegar a Is-  
las Caimán, se desconoce la iden-  
tidad de la persona y el proceso  
se maneja con arreglos de control  
fronterizo. Los procedimientos  
de recepción están destinados a  
identificar a menores, personas  
Bahamas presentó los avances  
del Grupo de Trabajo sobre Mi-  
gración, presidido por la Oficina  
del Fiscal General, que se estable-  
ció después de la Conferencia Re-  
gional de 2014 celebrada en las  
Islas Caimán en el contexto de las  
conmemoraciones del 30° Aniver-  
217  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
con problemas de salud y aquellos  
que necesitan protección interna-  
cional; en estos casos, la persona  
es retirada de la detención y colo-  
cada en otro lugar. Tres categorías  
de personas están específicamente  
protegidas:1)menores no acompa-  
ñados; 2) mujeres embarazadas o  
acompañando a un menor que pa-  
dece una enfermedad contagiosa  
grave; 3) cuando la detención pon-  
dría en peligro la seguridad física  
o el bienestar de una persona. Si  
se determina que una persona no  
representa un riesgo específico o  
tiene necesidades especiales, esta  
persona se encuentra detenida en  
el Centro de Detención de Inmi-  
grantes, que es una instalación de  
baja seguridad. Se enfatizó que las  
personas no están bajo custodia  
policial, a menos que cometieran  
delitos o representaran un peligro  
potencial. A las personas que ya  
se encuentran en el territorio que  
buscan asilo se les puede permitir  
permanecer en la comunidad co-  
mo alternativa a la detención; pue-  
den permanecer bajo el cuidado de  
un miembro de la comunidad, gru-  
po de la iglesia o agencia de ayuda  
de ONG. Los migrantes pueden alo-  
jarse en hoteles o casas de huéspe-  
des, centros cívicos comunitarios y  
hogares privados.  
La política de migración  
del Caribe  
El Caribe es una de las pocas re-  
giones del mundo que no cuenta  
con un foro colectivo sobre mi-  
gración, donde los países pueden  
debatir e identificar cuestiones e  
intereses comunes, así como las  
diferencias. El coordinador regio-  
nal de la OIM para el Caribe, Robert  
Natiello, argumenta que “si el Ca-  
ribe puede formar y consolidar  
una conferencia de consulta in-  
tergubernamental permanente, la  
región daría un paso adelante,  
cumpliría objetivos internaciona-  
les en la gobernanza regional de la  
migración y definiría parámetros  
de gobernanza en los territorios.  
La libre movilidad de personas  
dentro de países de la Comunidad  
del Caribe (CARICOM)2 continuó  
2
CARICOM fue fundada en 1973 co-  
mo un mecanismo de cooperación  
regional para promover la inte-  
gración económica y la cooperación  
entre los Estados miembros. En la  
actualidad, son miembros los Esta-  
dosde:AntiguayBarbuda,Bahamas,  
Barbados, Belice, Dominica, Grana-  
da, Guyana, Haití, Jamaica, San Cris-  
tóbal y Nieves, Santa Lucia, San  
Vicente y las Granadinas, Surinam  
y Trinidad y Tobago, y el territorio  
británico de Monserrat. Participan  
en calidad de asociados los terri-  
torios británicos de ultramar: An-  
guilla, Islas Caimán, Islas Vírgenes  
218  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
generando preocupación entre los  
Estados miembros en 2015, a pe-  
sar de los esfuerzos realizados por  
adoptar medidas que salvaguar-  
den los derechos de los migrantes  
provenientes de países miembros.  
En este contexto, Barbados apro-  
bó una enmienda a su legislación  
migratoria conocida como Immi-  
gration [Amendment] Act, 2014,  
19 el 4 de marzo del 2015. Con es-  
ta reforma, se regula la entrada y  
salida de personas de este país, así  
como la provisión de permisos de  
trabajo y la remoción, detención y  
deportación de personas que han  
sobrepasado su tiempo de estadía.  
y Turcos y Caicos, al igual que Ber-  
muda; y en calidad de observadores  
los Estados de: Aruba, Colombia,  
República Dominicana, México,  
Países Bajos insulares, Puerto Rico  
y Venezuela (Caribbean Community  
Secretariat 2015).  
Los diez principales destinos de la inmigración intrarregional en el Caribe Insular,  
organizados según stock de inmigrantes  
Principales países de origen en el Caribe Insular  
(con más del 5% de la inmigración intrarregional)  
República Dominicana 415,564  
4.0% 340,206 81.9% Haití (96.8%)  
7.6%  
73,212 26.6% República Dominicana (79.1%)y Cuba (18.2%)  
Puerto Rico  
274,972  
56,721  
Islas Vírgenes EE.UU.  
53.3% 38,093 68.2% San Cristóbal y Nieves (18.3%), Dominica (14.2%), RD  
(12.0%), Antigua y Barbuda (11.9%),Puerto Rico (10.5%),  
Santa Lucía (8.9%), Islas Vírgenes Británicas (6.4%)  
Bahamas  
59,306  
98,507  
27,295  
18.3% 38,259 64.5% Haití (72.1%) y Jamaica (19.6%)  
Guadalupe  
San Martín  
21.0% 30,463 30.9% Haití (50.2%), Martinica (31.0%) y Dominica (14.4%)  
86.0% 19,778 72.5% RD (17.9%), Haití (13.9%),Jamaica (12.0%),Guadalupe  
(10.4%), Dominica (7.6%), Curazao (7.2%), Aruba (6.5%) y  
San Cristóbal y Nieves (5.3%)  
Trinidad y Tobago  
Antigua y Barbuda  
Curazao  
49,883  
28,083  
37,611  
4.1%  
17,975 36.0% Granada (44.7%), San Vicente y las Granadinas (35.8%),  
Jamaica (8.3%) y Barbados (5.9%)  
30.4% 16,042 57.1% Dominica (29.6%), Jamaica (24.9%),RD (11.1%),Monse-  
rrat (7.1%) y San Vicente y las Granadinas (5.7%)  
25.3% 15,069 40.1% República Dominicana (37.9%), Países Bajos Holan-  
deses (15.5%),Haití (13.1%),Aruba (11.3%) yJamaica  
(8.6%)  
Islas Caimán  
23,726  
39.5% 10,841 45.7% Jamaica (86.3%) y Cuba (6.3%)  
Fuente: “Panorama Social de América Latina 2011” (CEPAL, 2011).  
219  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
Esta reforma en política migra-  
toria recibió duras críticas entre  
los países miembro de este foro  
regional, pues impone controles  
más estrictos a los extranjeros que  
llegan al país, especialmente a na-  
cionales de los Estados que con-  
forman el Caribbean Single Market  
Economy (CSME), que intentan  
quedarse en Barbados más allá de  
los seis meses permitidos bajo el  
acuerdo de libre movilidad (Immi-  
gration [Amendment] Act 2014).  
En este sentido, ha habido denun-  
cias de deportaciones realizadas  
por las autoridades de este país en  
los medios de comunicación que  
dan cuenta de la deportación de  
55 ciudadanos guyaneses y 50 ja-  
maiquinos desde 2013 (Barbados  
Today, 2015). Adicionalmente, se  
han podido encontrar noticias so-  
bre la negativa de entrada de 326  
ciudadanos jamaiquinos a Trini-  
dad y Tobago en 2015 (The Ja-  
maican Observer, 2016). En este  
escenario, los diferentes países  
miembro del CARICOM manifesta-  
ron también su preocupación por  
la intensificación en las deporta-  
ciones de inmigrantes haitianos  
por parte de República Domini-  
cana, una vez concluido el Plan  
de Regularización de Extranjeros  
en situación irregular a finales del  
2015. Cabe mencionar que este  
hecho podría continuar dilatan-  
do la integración de República  
Dominicana a este foro regional.  
De igual forma, la fragilidad de  
CARICOM para velar por el cum-  
plimiento del acuerdo de libre mo-  
vilidad de sus ciudadanos por los  
países miembro del CSME se pone  
de manifiesto en su incapacidad  
para lidiar con las deportaciones  
masivas de las que han sido objeto  
inmigrantes haitianos radicados  
en Bahamas, a pesar de que, para-  
dójicamente, este foro mantuvo su  
vigésimosexta reunión intersec-  
cional de la Conferencia de Jefes de  
Estado de CARICOM en Nassau el  
26 y 27 de febrero de 2015 (Go-  
vernment of the Bahamas, 2015).  
De lo anterior, está claro enton-  
ces que la región del Caribe se  
enfrenta a un fenómeno cada vez  
más complejo de migración mixta  
que involucra a solicitantes de asi-  
lo, refugiados, víctimas de la trata  
de personas y apátridas, junto con  
otras categorías de migrantes. La  
participación de los Estados del  
Caribe en el Proceso Cartagena  
+30, que resultó en la adopción de  
la Declaración y el Plan de Acción  
de Brasil en diciembre de 2014,  
ha presentado nuevas oportuni-  
dades para promover la protec-  
ción de los refugiados en la región.  
La Declaración y el Plan de Acción  
de Brasil han creado un impulso  
para el desarrollo de capacidades  
e intercambios de buenas prác-  
ticas en toda América y han im-  
pulsado el establecimiento de  
220  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
Caribbean Migration Consultations  
(CMC), un foro regional para discu-  
tir la protección de refugiados en  
el contexto de la migración mixta.  
Veinte países del Caribe partici-  
paron en la Primera Reunión Téc-  
nica de las Consultas Migratorias  
del Caribe, celebrada en Trinidad  
y Tobago en diciembre de 2016.  
Destacaron su compromiso de  
promover enfoques más consis-  
tentes para la protección de los  
refugiados y las cuestiones migra-  
torias, el fortalecimiento de las  
alianzas, el aumento de la capa-  
cidad y formas innovadoras de  
compartir la responsabilidad en la  
región. La introducción de la Ini-  
ciativa de Garantía de Calidad  
(QAI) en la región y la Guía Técnica  
del ACNUR para el Desarrollo de  
la Legislación de Refugiados en el  
Caribe también presentan nuevas  
oportunidades para guiar el desa-  
rrollo de sistemas de asilo integra-  
les en el Caribe.  
identificadas y registradas como  
solicitantesdeasilo,deunvolumen  
mucho mayor de migrantes vul-  
nerables que se desplazan por el  
Caribe. También existen medidas  
prácticasylegalesinsuficientespa-  
ra salvaguardar la aplicación efec-  
tiva del principio de no devolución.  
Mientras tanto, la amplia disper-  
sión geográfica de los refugiados,  
en las pequeñas islas del Caribe y  
los Estados ribereños, plantea de-  
safíos logísticos particulares para  
el ACNUR a la hora de identificar  
y abordar sus necesidades de pro-  
tección y lograr soluciones dura-  
deras. Debido al gran número de  
movimientos de personas que se  
realizan a través del Caribe en  
embarcaciones no aptas para na-  
vegar, los incidentes críticos y las  
muertes en el mar han aumenta-  
do. Con frecuencia, los incidentes  
no se denuncian y, a falta de un  
sistema integral de recopilación  
de datos, es probable que la mag-  
nitud real del problema sea mayor  
de lo que sugieren los números.  
Muchos gobiernos en el Caribe  
implementan detención adminis-  
trativa obligatoria o general co-  
mo primera respuesta a todas las  
personas con estatus migratorio  
irregular, independientemente de  
las necesidades de vulnerabilidad  
o protección.  
El contexto del Caribe, aunque  
extremadamente diverso, también  
se caracteriza por la ausencia de  
mecanismos de entrada y deriva-  
ción sistemáticos sensibles a la  
protección, mecanismos de detec-  
ción de protección ineficaces y  
procedimientos de asilo guber-  
namentales incipientes o inexis-  
tentes. Como resultado, sólo un  
número relativamente pequeño de  
personas de interés están siendo  
221  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
Un informe del ACNUR señala  
que los centros de detención sue-  
len estar superpoblados y carecen  
de las condiciones adecuadas de  
higiene y seguridad. En algunos  
casos, los migrantes irregulares se  
encuentran en el mismo espacio  
con delincuentes. Esto, junto con  
la falta de un marco legal suficien-  
temente explícito y detallado y el  
acceso a una representación legal  
competente, además de la escasa  
información sobre la práctica de  
detención, y pocos mecanismos  
para revisar la legalidad de la de-  
tención, a menudo resulta en de-  
tención arbitraria o prolongada  
en condiciones que están muy por  
debajo de los estándares mínimos  
internacionales. A pesar de su  
magnitud, este problema ha per-  
manecido en gran parte invisible  
debido a la ausencia de un moni-  
toreo sistemático de la detención.  
consultas bilaterales con varios  
países que confirmaron su interés  
y apoyo para la creación de dicho  
mecanismo para el Caribe.  
Para comenzar este proceso,  
ACNUR organizó una reunión pre-  
paratoria para el Caribe en la ciu-  
dad de Belice en enero de 2016,  
con la participación de Aruba, Ba-  
hamas, Belice, Islas Caimán, Gu-  
yana, Jamaica, Trinidad y Tobago  
e Islas Turcas y Caicos. Esto llevó  
a la creación de Caribbean Migra-  
tion Consultations (CMC). Duran-  
te la segunda mitad de 2016, 25  
países de todo el Caribe fueron  
invitados a la primera reunión  
sustantiva del CMC, celebrada  
en Trinidad y Tobago. El propósito  
de la reunión era:  
1) Crear un foro regional y desarro-  
llar un enfoque coordinado para  
la gestión de la migración mixta.  
Al mismo tiempo, durante las  
visitas a varios centros de deten-  
ción, ACNUR identificó numerosos  
casos que necesitan protección  
internacional. Sin embargo, están  
surgiendo algunos acontecimientos  
positivos, y varios países del Caribe  
están introduciendo gradualmen-  
te alternativas a la detención. La  
adopción del Plan de Acción de  
Brasil puso en marcha compro-  
misos para crear un proceso con-  
sultivo regional en el Caribe. En  
2015, ACNUR y OIM sostuvieron  
2) Establecer un Centro de Mane-  
jo de la Información del Caribe  
para la recopilación de infor-  
mación regional y el intercam-  
bio de información.  
3) Crear consultas de políticas  
migratorias sistemáticas, que  
pueden conducir a reuniones pe-  
riódicas de jefes de inmigración.  
Al final de la reunión en 2016,  
CMC se estableció como un pro-  
222  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
ceso consultivo regional sobre mi-  
gración. Los siguientes objetivos  
fueron establecidos para CMC:  
Surinam y Trinidad y Tobago. OIM  
y ACNUR se sientan en el CMC co-  
mo organizaciones observadoras.  
1) Crear un foro no vinculante que  
permita a los países miembro  
discutir abiertamente los temas  
de migración, a fin de desarro-  
llar esfuerzos regionales cohe-  
rentes y coordinados para la  
gestión efectiva de la migración.  
Análisis  
La migración irregular es un te-  
ma de gran interés para la subre-  
gión, no sólo por lo que sucede en  
sus territorios en relación con los  
inmigrantes, sino también, y qui-  
zás lo más importante, por las vio-  
laciones a los derechos humanos  
y los riesgos para la integridad  
personal sufridos cada año por su  
gente mientras están en tránsito,  
especialmente fuera de la subre-  
gión, a América del Norte, parti-  
cularmente a Estados Unidos, o a  
otros países sudamericanos, espe-  
cialmente Chile, y también Brasil,  
que recientemente ha perdido re-  
levancia como destino. Con res-  
pecto a las consecuencias de tales  
movimientos, en el Caribe, entre  
enero de 2014 y julio de 2017, la  
OIM registró las muertes, en su  
mayoría por ahogamiento, de 319  
migrantes y la desaparición de cin-  
co, de los cuales 279 fueron iden-  
tificados como caribeños, 24 como  
sudamericanos y 1 como asiático.  
2) Coordinar y promover el inter-  
cambio de información entre  
los Estados miembro, con énfa-  
sis en el intercambio de buenas  
prácticas relacionadas con la  
gobernanza de la migración.  
3) Desarrollar políticas con un en-  
foque basado en los derechos  
dirigido a una gobernanza inte-  
gral y efectiva de la migración  
en la región. Las áreas específi-  
cas del debate de la CMC inclu-  
yen la gestión de fronteras, el  
intercambio de datos, la lucha  
contra el tráfico ilícito de mi-  
grantes y la lucha contra la tra-  
ta de personas y la protección  
de refugiados.  
Los Estados miembro incluyen:  
Antigua y Barbuda, Bahamas, Bar-  
bados, Belice, Bermudas, Cuba, Do-  
minica, República Dominicana,  
Granada, Guyana, Haití, Jamaica,  
Santa Lucía, San Cristóbal y Nie-  
ves, San Vicente y las Granadinas,  
En ese mismo período, según  
datos de la OIM discriminados por  
origen, hubo 286 muertes y 24  
desapariciones de migrantes ca-  
ribeños, 279 de esos casos tuvie-  
ron lugar en el Caribe mismo, 17  
223  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
en América del Sur, 10 en Améri-  
ca Central, incluido México, y 4 en  
la frontera entre Estados Unidos  
y México. En cuanto a la trata de  
personas, el último informe sobre  
este tema emitido por el Depar-  
tamento de Estado de Estados  
Unidos (Estados Unidos, 2017a)  
incluyelamayoríadelosterritorios  
del Caribe en el nivel 2, que consta  
de aquellos países cuyos gobier-  
nos no cumplen plenamente las  
disposiciones de la Ley de Protec-  
ción de Víctimas de la Trata (TVPA),  
pero están haciendo grandes es-  
fuerzos para cumplir con ellos.  
tuciones y personas recientemen-  
te convocadas.  
Específicamente para los haitia-  
nos que ya se encuentran en los  
Estados Unidos, se deben hacer  
demandas para que se mantenga el  
Estatus de Protección Temporal  
(TPS, por sus siglas en inglés), ex-  
tendido a enero de 2018. Dentro  
de esta subregión también hay  
violaciones a los derechos de los  
migrantes y solicitantes de asilo  
que merecen atención (ver: CI-  
DH, 2014; Estados Unidos, 2017b;  
Márquez et al., 2017, entre otros).  
La solución pertenece a la propia  
subregión, que debe comprome-  
terse a resolver este problema  
antes de exigir que se aborden si-  
tuaciones similares en otras par-  
tes del mundo.  
Una fuente particular de preocu-  
pación son los riesgos que enfren-  
tan los migrantes irregulares o los  
solicitantes de asilo que viajan en  
embarcaciones precarias, así como  
la falta de ayuda, y en ocasiones el  
maltrato, que sufren los migran-  
tes en América del Sur y Central,  
incluido México. Además, consi-  
derando que el fin de la política  
estadounidense de “pie seco y pie  
húmedo” tiende a terminar con la  
migración cubana a través de Mé-  
xico mientras crece la migración  
haitiana; es a este último a quien  
se le debe prestar atención, espe-  
cialmente considerando las crí-  
ticas condiciones económicas y  
sociales en Haití, que merece re-  
cibir tratamiento de emergencia  
humanitaria especial, como lo  
exigió un grupo notable de insti-  
Recomendaciones  
El Caribe carece de un foro úni-  
co común que convoque exclu-  
sivamente a todos sus países y  
dependencias para el debate y la  
toma de decisiones en relación  
con cuestiones e intereses comu-  
nes, así como las diferencias, debi-  
do a la falta de autonomía de los  
territorios dependientes. A pesar  
de esto, los múltiples espacios de  
integración, diálogo y cooperación  
—además de las Naciones Uni-  
das— donde los países de esta  
subregión  
participan,  
podrían  
224  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
brindar una oportunidad para la  
gobernanza conjunta de la migra-  
ción en general y específicamente  
en relación con el GCM, aunque los  
espacios primordiales y decisivos  
para la gobernanza son aquellos a  
nivel de país, porque es allí don-  
de los inmigrantes son aceptados  
o rechazados y la observancia o  
negación de sus derechos se lleva  
a cabo.  
Espacios de integración multilateral, cooperación o diálogo del Caribe relevantes para el  
tema migratorio, por territorios incluidos, 2017  
FRANCIA  
PAÍSES BAJOS  
Aruba, Curazao, Bonaire,  
San Eustaquio y Saba  
Guadalupe,  
San Bartolomé,  
San Martín y  
Martinica  
OEA  
OECS  
Anguila  
Islas Vírgenes Británicas  
CRIM  
EE.UU  
Dominica  
Antigua y Barbuda  
Saint Kitts t Nevis  
San Vicente y las  
Granadinas  
Puerto Rico e  
Islas Vírgenes  
SICA  
República Dominicana  
Monserrat  
Granada  
Haití  
Bahamas  
Cuba  
Barbados  
Tinidad y Tobago  
Jamaica  
Islas Turcas y Caicos  
Islas Caimán  
CELAC Y ACP  
CARICOM  
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ribe (CMC) mencionadas anterior-  
mente, han sido impulsadas por  
la OIM con el apoyo del ACNUR. Si  
logran consolidarse y convertirse  
en una conferencia de consulta in-  
tergubernamental permanente, el  
Caribe daría un paso adelante en  
términos de gobernanza subregio-  
nal de la migración y la definición  
de directrices para la gobernanza  
en sus territorios. Además, se con-  
vertiría en un cuerpo clave capaz  
de impulsar la implementación  
del GCM. Hay algunos proyectos de  
agenciasintergubernamentalesdi-  
rigidos a mejorar la gobernanza  
de la migración. La Plataforma de  
Información del Caribe para la Go-  
bernanza de la Migración (CIPMG)  
es una iniciativa respaldada por la  
OIM dedicada a avanzar en la difu-  
sión e intercambio de información  
dirigida a mejorar la gobernanza  
migratoria en el Caribe. Además,  
esta subregión se beneficia par-  
225  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
cialmente de los proyectos de mi-  
gración laboral liderados por la  
Organización Internacional del  
Trabajo (OIT), a través de su oficina  
regional para América Central, Hai-  
tí, Panamá y República Dominicana.  
(GCM). Las situaciones especiales  
que han contribuido al aumento  
del número de emigrantes subre-  
gionales y de personas que buscan  
refugio incluyen: pobreza en Hai-  
tí, economías débiles e inestables  
—especialmente  
en  
territorios  
La presencia de la oficina regio-  
nal de CEPAL es un punto positivo.  
Dado que todos los países inde-  
pendientes son Estados miem-  
bro y todas las dependencias son  
miembros asociados, esta oficina  
regional sirve de foro para la re-  
flexión subregional que facilita el  
contacto y la cooperación entre  
sus miembros. Sin embargo, sin  
la participación de otros actores  
comprometidos, la gestión del go-  
bierno no constituye la gobernan-  
za y esto es algo que la subregión  
debe continuar. Afortunadamente,  
hay una serie de instituciones de la  
sociedad civil con experiencia en  
materia de migración, pero nece-  
sitan espacios formales cada vez  
más relevantes para que contribu-  
yan a la gobernanza y respalden  
la creación y el fortalecimiento de  
organizaciones de migrantes, que  
también necesitan estar involu-  
crados en los procesos.  
más pequeños— y ciertas políti-  
cas o medidas impuestas a cubanos  
y haitianos en los países de destino.  
Con respecto a la situación en  
Haití, el Consejo de Seguridad de  
las Naciones Unidas reconoció re-  
cientemente que para lograr una  
estabilidad duradera y sosteni-  
ble, era necesario avanzar en la  
reconstrucción del país y en su  
desarrollo social y económico, in-  
cluidas las mujeres y los jóvenes,  
y reiteró la necesidad de que la  
seguridad esté “acompañada del  
desarrollo sostenible en sus di-  
mensiones social, económica y  
ambiental, incluidos los esfuerzos  
en la reducción del riesgo y la pre-  
paración para abordar la extrema  
vulnerabilidad del país a los de-  
sastres naturales” (Naciones Uni-  
das, 2017a: 2).  
Dos meses después del pronun-  
ciamiento de las Naciones Unidas  
(mayo de 2017), representantes  
de organizaciones internaciona-  
les de cooperación, universidades  
y derechos humanos, organizacio-  
nes de migrantes y de la sociedad  
civil de diferentes países emitie-  
Hay otras situaciones que pue-  
den ayudar a comprender las mi-  
graciones en el Caribe y merecen  
atención, si se quieren alcanzar los  
objetivos establecidos en la Coali-  
ción Mundial para la Migración  
226  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
ron una declaración conjunta para  
proponer a Haití como “país de es-  
pecial importancia para la agenda”  
del Pacto Mundial sobre Migran-  
tes y Refugiados y considerar a los  
afrodescendientes haitianos suje-  
tos a protección especial en casos  
específicos en el marco del Dece-  
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del Caribe es la clave para abordar  
los flujos de refugiados y migran-  
tes de forma segura y humana, y la  
región del Caribe está establecien-  
do normas para otras partes del  
mundo en su enfoque de este pro-  
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mas de la migración irregular es  
que a menudo tiene el efecto de  
debilitar la integridad de la mi-  
gración como un fenómeno social  
natural que debe fomentarse en  
beneficio de los países y socieda-  
des, tanto emisores como recepto-  
res. En particular, dada la mayor  
apreciación de las ventajas de pro-  
mover el desarrollo en los países  
de origen y del importante papel  
que las remesas pueden desempe-  
ñar a este respecto, queda mucho  
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229  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
Informe sobre migraciones en  
Colombia 2017  
Alejandra Martínez Roa*  
Introducción  
Procurarse un mejor lugar pa-  
ra vivir, con mayores garantías de  
desarrollo y de crecimiento per-  
sonal, familiar, comunitario, es-  
pecialmente si en el territorio  
de origen se tiene la amenaza de  
muerte o destrucción, es un dere-  
cho que no siempre es reconocido  
o protegido; al contrario, es una si-  
tuación que implica muchos ries-  
gos, explotación y sufrimiento.  
locales, nacionales e internacio-  
nales, logró que en Colombia se  
reconociera el fenómeno del des-  
plazamiento y el Estado de Cosas  
Inconstitucional en su atención  
por parte del Estado.  
Cuando ya se veía en el país la  
disminución del fenómeno del  
desplazamiento forzado interno,  
Colombia ha empezado a ser el  
principal receptor de población  
procedente de Venezuela que huye  
de la difícil situación económica y  
política. Muchos son colombianos  
que se habían asentado en el país  
hermano unas décadas atrás y  
ahora retornan a su nación con su  
pareja e hijos venezolanos. Otros  
son venezolanos que, sin mayo-  
res condiciones económicas y, con  
frecuencia, irregularmente, cruzan  
la frontera para tratar de hacerse  
un mejor futuro.  
En Colombia, esta situación no  
es la excepción. Nuestra historia  
de un conflicto armado, que hasta  
ahora parece ir cesando luego de  
seis décadas de sangre, dan cuen-  
ta del sufrimiento de millones de  
compatriotas que no tuvieron más  
opción que huir de sus territo-  
rios, sus propiedades, sus histo-  
rias, su cultura… para proteger la  
vida. En esa lucha por sobrevivir  
a la cruenta guerra fratricida, las  
víctimas del desplazamiento for-  
zado interno se han encontrado  
con indiferencia, rechazo y hasta  
revictimización. Su tenaz voz, uni-  
da a la de organizaciones privadas  
El presente informe quiere su-  
marse a la observación del fenó-  
meno de la migración en América  
Latina que se está adelantando  
230  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
desde los diferentes observato-  
rios eclesiales del continente, pa-  
ra ir descubriendo las dinámicas  
comunes, reconocer los retos que  
podemos asumir juntos y compar-  
tir los aprendizajes que pueden  
ayudar a que nuestra misión co-  
mo creyentes esté mucho más en  
sintonía con los clamores de nues-  
tros pueblos y con el llamado que  
Dios nos hace en ellos.  
de la Movilidad Humana de la Ar-  
quidiócesis de Bogotá, a cargo de  
las Hermanas de San Carlos Borro-  
meo Scalabranianas.  
I. Marco cuantitativo1  
El siglo XXI ha significado para  
Colombia el incremento sostenido  
del flujo de entradas y salidas mi-  
gratorias que, entre 2001 y 2016,  
significa un aumento de 245%.  
Esta cifra corresponde a diferen-  
tes factores:  
Está dividido en tres partes: la  
presentación de los datos de la mi-  
gración en general en Colombia, a  
partir de los datos de Migración  
Colombia. La segunda parte expo-  
ne los tres fenómenos migratorios  
más contemporáneos en el país y  
la respuesta que el Estado colom-  
biano ha hecho frente a ellos: el  
desplazamiento forzado interno,  
la inmigración de personas desde  
Venezuela y el uso de Colombia  
como paso fronterizo de migran-  
tes irregulares en búsqueda del  
“sueño americano. Por último, el  
informe muestra dos de los casos  
más representativos de acogida  
y acompañamiento de migrantes  
que tenemos en el país y que son  
ampliamente reconocidos por ins-  
tituciones tanto públicas como  
privadas para la atención digna  
de nuestros hermanos migrantes:  
la Corporación Scalabrini, a cargo  
de los misioneros de San Carlos  
Sclabrinianos y la Fundación de  
Atención al Migrante —Pastoral  
1) La mejora de la economía del  
país, la revaluación del peso co-  
lombiano frente al dólar y la fa-  
cilitación de los trámites para  
ingresar a otros países, especial-  
mente a Europa, han incentivado  
la salida de los colombianos.  
2) La disminución paulatina de  
los hechos de violencia por el  
conflicto armado ha fomentado  
1
Los datos suministrados en este  
apartado son tomados de la página  
de Migración Colombia: http://  
www.migracioncolombia.gov.co/  
index.php/es/, especialmente del  
texto “Oportunidades de la migra-  
ción internacional en un contexto  
de paz en Colombia: ejercicio insti-  
tucional prospectivo de las dinámi-  
cas migratorias en el posacuerdo,  
elaborado por Migración Colombia  
y la Organización Internacional pa-  
ra las Migraciones (OIM) 2017.  
231  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
el aumento progresivo de entra-  
das migratorias de extranjeros  
a Colombia, especialmente por  
turismo, trabajo temporal o per-  
manencia en el país y estudio.  
Antillas y Sudamérica hacia  
Norteamérica ha puesto a Co-  
lombia como país de tránsito y  
tráfico de migrantes.  
La Figura 1 plasma estas y otras  
variables que han facilitado el au-  
mento de la migración en Colombia.  
3) La consolidación de rutas mi-  
gratorias ilegales de África, Las  
Figura 1: variables asociadas al crecimiento de los flujos migratorios  
Fuente: Migración Colombia y OIM, 2017, p.29.  
Emigración de colombianos  
mico del país, la profundización  
de procesos de flexibilización mi-  
gratoria y turismo, gracias a los  
esfuerzos en relaciones exteriores  
—con los tratados de libre comer-  
cio, CAN, Mercosur y Alianza del  
Pacífico— y la revaluación del pe-  
so colombiano frente al dólar. Sin  
Desde el 2011, la salida de co-  
lombianos hacia el exterior ha  
presentado una tendencia crecien-  
te a una tasa cercana al 9% por  
año. Este aumento se le atribuye  
al buen comportamiento econó-  
232  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
embargo, es importante resaltar  
que durante los últimos dos años  
(2015-2016), las salidas de colom-  
bianos han sufrido una leve des-  
aceleración cercana al 2%” (OIM y  
Migración Colombia, 2017, 30).  
vacaciones en Colombia. Esta mi-  
gración es relativamente joven,  
pues el mayor número de migran-  
tes se encuentra entre los 18 y los  
39 años y las mujeres, en conjunto,  
sumaron el 51% de los movimien-  
tos migratorios.  
La migración de los colombianos  
al exterior, durante los últimos  
años, ha sido principalmente de  
carácter temporal, es decir, sin mo-  
dificar la residencia habitual del  
migrante. “De esta manera, dentro  
de los principales motivos de viaje  
de nacionales colombianos hacia  
el exterior, el turismo se establece  
como el más frecuente, agrupando  
el 61% de la movilidad migratoria.  
Residencia concentra el 20%, tra-  
bajo el 6%, eventos el 3% y estu-  
dios y negocios agrupan cada uno  
el 2%” (OIM y Migración Colom-  
bia, 2017, 31). Los diez destinos  
más frecuentes de los colombia-  
nos son: “Estados Unidos (32%),  
Venezuela (11%), Panamá (11%),  
Ecuador (9%), México (7%), Es-  
paña (6%), Perú (4%), Chile (2%),  
Brasil (2%) y Argentina (2%),  
(p. 33). De esta manera, un po-  
co más del 80% de la migración  
colombiana hacia el exterior se  
sitúa principalmente en el conti-  
nente americano.  
Inmigración de extranjeros  
Así como la emigración de co-  
lombianos ha aumentado, el ingre-  
so de extranjeros al país, también,  
pues hay una tendencia creciente  
a una tasa cercana al 10% por año.  
Este comportamiento se en-  
cuentra soportado igualmente  
en la solidez socio-económica  
y de seguridad que ha experi-  
mentado el país, que evidencia  
su reconocimiento como un  
destino frecuente para los  
extranjeros, dada su innu-  
merable riqueza en recursos  
naturales, variedad de climas  
y diversidad de productos. Así,  
durante los últimos años, más  
de12.2deflujosmigratoriosde  
entrada fueron registrados  
principalmente con categorías  
migratorias de turismo (67%),  
visitante temporal (18%), tra-  
bajador temporal (4%) y resi-  
dente (2%). (OIM y Migración  
Colombia, 2017, 35).  
El comportamiento mensual de  
entradas de extranjeros sigue una  
tendencia muy marcada, pues sus  
puntos más elevados se reportan  
en julio, agosto y fin de año, ex-  
La mayoría de las salidas de co-  
lombianos ocurren en enero y, con  
menor intensidad, en junio que  
coincide con las temporadas de  
233  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
plicado por los periodos de va-  
caciones. En términos generales,  
estos migrantes son jóvenes, ya  
que están en su mayoría entre los  
18 y 39 años y son predominante-  
mente hombres (61%). Los cinco  
países origen de los migrantes ex-  
tranjeros que ingresaron a Colom-  
bia, desde el 2011 al 2016, son:  
Estados Unidos (19%), Venezuela  
(14%), Ecuador (7%), Argentina  
(6%) y Brasil (6%). Sumando las  
nacionalidades de los migrantes  
que ingresaron a Colombia, se en-  
cuentra que América del Sur es la  
subregión con el mayor número de  
ingresos (44%), “reiterando la im-  
portancia que reviste la movilidad  
intrarregional hacia Colombia”  
(OIM y Migración Colombia, 2017,  
38). América del Norte (21%) ocu-  
pa el segundo lugar, seguido por  
Europa (18%), América Central  
(13%) y el Caribe (13%), mientras  
que son pocos los migrantes pro-  
cedentes de Asia (3%), Oceanía  
(1%) o África (0.2%).  
II. Marco contextual21  
Desplazamiento forzado interno  
Colombia ocupa el deshonroso primer lugar en el número de despla-  
zados internos en el mundo, superando incluso a Siria (IDMC, 2017)32  
(Figura 2).  
Figura 2. Desplazados internos por conflicto y violencia  
2
Este apartado hace parte del artículo “Volver la mirada al migrante” de la Re-  
vista Faro No. 2 del Observatorio Arquidiocesano de Evangelización de la Ar-  
quidiócesis de Bogotá, que está en proceso de publicación.  
Centro de Monitoreo del Desplazamiento Interno (IDMC por sus siglas en inglés).  
3
234  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
Efectivamente, Colombia tiene  
7’325,975 personas en situación  
de desplazamiento —casi la pobla-  
ción de Bogotá—, según datos del  
Estado colombiano, a diciembre  
de 2017 (Unidad para las Vícti-  
mas, 2018). Este flagelo ha afec-  
tado al 99% de los municipios del  
territorio nacional y ha disparado  
el crecimiento de las ciudades y el  
despoblamiento del campo.  
el país. En ésta se destaca el dra-  
mático aumento de víctimas del  
desplazamiento en el inicio del  
milenio y cómo ha disminuido os-  
tensiblemente en los últimos años.  
Además, se evidencia que entre  
2011 y 2015 aumentó considera-  
blemente el registro de personas  
que declararon ser víctimas del  
desplazamiento forzado, gracias a  
la puesta en marcha de la Ley de  
Víctimas de 2011.42  
La Figura 3 da cuenta de la di-  
námica del desplazamiento en  
Figura 3. Desplazamiento forzado en Colombia  
900,000  
800,000  
700,000  
600,000  
500,000  
400,000  
300,000  
200,000  
100,000  
0
PERSONAS EXPULSADAS  
PERSONAS RECIBIDAS  
PERSONAS DECLARADAS  
Fuente: Unidad para las Víctimas, diciembre de 2017.  
⁴ Una de las grandes dificultades para atender a las víctimas del desplazamien-  
to es el registro de ellas y su seguimiento. Sólo hasta el 2011, con la Ley 1448  
de 2011, se reorganizó el registro y se logró la inscripción masiva de despla-  
zados. Sin embargo, por las características de este fenómeno, por el miedo  
de las víctimas a ser nuevamente amenazadas por actores armados y porque  
algunas no tuvieron la información suficiente, no alcanzaron a inscribirse al  
Registro Único de Víctimas y se intuye que hay un subregistro.  
235  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
En efecto, en esta Ley se define  
a la víctima del desplazamiento  
forzado a “toda persona que se ha  
visto forzada a migrar dentro del  
territorio nacional, abandonando  
su localidad de residencia o activi-  
dades económicas habituales, por-  
que su vida, su integridad física, su  
seguridad o libertad personales  
han sido vulneradas o se encuen-  
tran directamente amenazadas  
(…) como consecuencia de infrac-  
ciones al derecho internacional hu-  
manitario o de violaciones graves  
y manifiestas a las normas inter-  
nacionales de derechos humanos,  
ocurridas con ocasión del conflic-  
to armado interno” (Ley 1448 de  
2011, Art. 3).  
y la defensa por parte de la Fuer-  
za Pública.  
Así, la confrontación armada,  
causa principal del desplazamien-  
to,53se está transformando, fo-  
calizándose en unas regiones  
particulares, como Nariño, Cauca,  
Norte de Santander, pero especial-  
mente en el Chocó, región rica en  
biodiversidad y recursos natura-  
les, tradicionalmente pobre por  
la exclusión del Gobierno colom-  
biano y estratégica para el tránsito  
de droga y armas, y para grandes  
proyectos mineros y energéticos.  
También, se mantienen los des-  
plazamientos intraurbanos, ante  
la presencia de grupos armados,  
algunos pos-desmovilización de  
las autodefensas, que amedrentan  
a la población civil e incluso a las  
ya víctimas, teniendo que despla-  
zarse varias veces dentro de la mis-  
ma ciudad para preservar su vida.  
La organización no gubernamen-  
tal Codhes (2014) afirma que este  
fenómeno ha venido en aumento  
Si bien el acuerdo de paz nego-  
ciado con las Fuerzas Armadas Re-  
volucionarias de Colombia (FARC)  
ha significado una disminución de  
los incidentes que causan los des-  
plazamientos, el fenómeno está  
lejos de desaparecer en el país,  
pues en el 2017 fueron desplaza-  
das 54,689. Efectivamente, con  
el paso de las FARC a las zonas  
veredales, estamos presencian-  
do la disputa por el control terri-  
torial entre la guerrilla Ejército  
de Liberación Nacional (ELN), la  
guerrilla Ejército Popular de Libe-  
ración (EPL), los grupos armados  
5
Según el Centro Nacional de Memo-  
ria Histórica, la otra gran causa del  
desplazamiento forzado en Colom-  
bia es que el conflicto armado se ha  
usado como estrategia de despojo y  
apropiación de territorios codicia-  
dos por narcotráfico, minería legal  
o ilegal, proyectos minero-energé-  
ticos y agroindustriales. En: Centro  
Nacional de Memoria Histórica, 2015.  
pos-desmovilización (GAPD)  
o
llamadas bandas criminales (ba-  
crim), las disidencias de las FARC  
236  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
desde 1996, hasta llegar a la dra-  
mática cifra de 20,490 personas  
que tuvieron que desplazarse en  
2012.64Este tipo de desplazamien-  
to se presenta principalmente  
en ciudades como Medellín, Bue-  
naventura, Tumaco, Soacha, Quib-  
dó, Cúcuta y Bogotá.  
República, ha registrado 13,181  
víctimas connacionales, desde 43  
países. En orden, por mayor can-  
tidad de declaraciones, son: Ecua-  
dor, Canadá, España, Costa Rica,  
Suecia, Venezuela, Estados Unidos,  
Panamá y Chile.  
Perfil de las personas en situa-  
Este fenómeno —por desplazar  
individualmente, de manera tem-  
poral y al ser causado por actores  
armados que no son fácilmente re-  
conocidos como parte del conflic-  
to en Colombia— tiene muy alto  
subregistro, es poco estudiado y  
se cuenta con una respuesta insti-  
tucional muy deficiente.75  
ción de desplazamiento  
Según datos del Centro Nacio-  
nal de Memoria Histórica (2015),  
87% de los desplazados provienen  
de zonas rurales, un poco más de  
la mitad son mujeres, 35% son  
menores de 18 años, 7% son ma-  
yores de 60 y 13.5% son indígenas  
o afrocolombianos. La gran mayo-  
ría llega a las ciudades a engrosar  
las periferias de marginación y  
pobreza que se han venido insta-  
lando alrededor de las urbes. Mu-  
chos, al provenir del campo, llegan  
sin mayor conocimiento de la vida  
en la ciudad, de sus lógicas y de  
las habilidades requeridas para  
trabajar y desenvolverse en este  
ambiente tan hostil.  
Adicionalmente, no podemos  
olvidar los 340,000 colombianos  
que han migrado fuera del terri-  
torio colombiano por causa del  
conflicto armado y que han soli-  
citado o adquirieron el estatus de  
‘refugiados’ hasta el 2016 (IDMC,  
2017). De ellos, la Unidad para las  
Víctimas de la Presidencia de la  
6
Al respecto ver los informes COD-  
HES (Consultoría para los Derechos  
Muchos de los desplazados han  
huido de sus territorios para evi-  
tar ser víctimas de homicidio, tor-  
tura, desaparición o reclutamiento  
forzado por parte de los grupos  
armados ilegales. Otros se des-  
plazan por masacres, amenazas o  
confrontaciones armadas entre  
los diversos grupos que ponen en  
Humanos  
y
el Desplazamiento),  
Desplazamiento forzado intraur-  
bano y soluciones verdaderas: una  
aproximación desde los casos de  
Buenaventura, Tumaco y Soacha Vol.  
I y Bogotá, Cúcuta y Quindío Vol. 2.  
http://www.acnur.org/fileadmin/  
scripts/doc.php?file=uploads/me-  
dia/9609  
7
Ibíd.  
237  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
peligro su vida y seguridad. Es de-  
cir, la mayoría de los que llegan a  
las ciudades deben lidiar no sólo  
con la pérdida de identidad, per-  
tenencias, lazos afectivos y comu-  
nitarios, modo de vivir, fuentes de  
confianza… sino también con los  
efectos psicosociales que puede  
conllevar la exposición a hechos  
victimizantes crueles y degradan-  
tes contra ellos mismos, sus fami-  
liares, amigos o vecinos.  
Políticas de atención a los  
desplazados  
El desplazamiento en Colombia  
fue reconocido por el Estado des-  
de 1997,97con la Ley 387 “por la  
cual se adoptan medidas para la  
prevención del desplazamiento  
forzado; la atención, protección,  
consolidación y la estabilización  
socioeconómica de los desplaza-  
dos internos por la violencia en  
la República de Colombia.  
Por fortuna, muchas personas en  
situación de desplazamiento tam-  
bién, a lo largo de los años, han de-  
mostrado una enorme capacidad  
de adaptación y resiliencia que los  
ha ayudado a subsistir y hacerse  
un lugar en los hostiles lugares de  
“recepción.86Algunos, acogiéndose a  
las políticas de reparación o, sim-  
plemente, para tratar de retomar  
el rumbo de sus vidas, han retor-  
nado a sus lugares de origen no sin  
miedo y sin mayores garantías por  
parte del Estado.  
Sin embargo, en 2004 la Corte  
Constitucional tuvo que declarar  
el Estado de Cosas Inconstitucio-  
nal en la atención a las víctimas  
del desplazamiento, para nombrar  
la vulneración sistemática de los  
derechos humanos de los millones  
de desplazados, en todo el país, ex-  
presada en la enorme cantidad de  
tutelas que recibían para lograr  
las exiguas ayudas del Estado, en  
la desarticulación de las instancias  
encargadas de atenderlos y en los  
insuficientes esfuerzos institucio-  
nales y presupuestales que hacía  
9
Sin embargo, la Conferencia Epis-  
8
Sin duda, el papel de la Iglesia cató-  
copal de Colombia fue uno de los  
primeros actores que puso en evi-  
dencia el drama del desplazamiento  
forzado con su investigación “Des-  
plazados por la violencia en Co-  
lombia (Informe de la Investigación  
sobre Derechos Humanos y Despla-  
zamiento en Colombia), publicado  
en 1995.  
lica ha sido muy importante para  
paliar las consecuencias del despla-  
zamiento en incontables familias,  
por medio de diferentes servicios  
y comunidades. Sin embargo, como  
se verá más adelante, la situación  
siempre ha desbordado los ingen-  
tes esfuerzos realizados en favor de  
los desplazados.  
238  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
el Gobierno para encarar esta dra-  
mática situación. En palabras de  
la Corte, la sentencia respondió a  
dos situaciones: “las condiciones  
de vulnerabilidad extrema en las  
cuales se encuentra la población  
desplazada, así como la omisión  
reiterada de brindarle una protec-  
ción oportuna y efectiva por parte  
de las distintas autoridades encar-  
gadas de su atención” (Corte Cons-  
titucional, 2004).  
se ha aumentado ostensiblemente  
el presupuesto para atender a las  
víctimas y se han hecho importan-  
tes cambios en la institucionalidad  
pública para responder con mayor  
pertinencia y eficacia.  
No obstante, el Estado de Cosas  
Inconstitucional no ha sido del to-  
do superado, pues aunque se ha  
mejorado en la participación de  
los desplazados en la construcción  
de la política y se logró un Registro  
Único de Víctimas, se mantienen  
serias deficiencias en solucionar  
el problema de vivienda —tanto  
urbana como rural— en el retorno  
y reubicación a sus territorios de  
origen, en la ayuda humanitaria,  
en la generación de ingresos, en  
educación y en garantizar los de-  
Fruto de esta sentencia, el Es-  
tado colombiano ha tenido que  
atender con mayor diligencia y fir-  
meza los derechos vulnerados de  
las personas desplazadas. Así, en  
la legislación del país108destaca-  
mos los siguientes derechos que se  
lograron reconocer: acceder a so-  
luciones definitivas a su situación,  
que le permitan superar la condi-  
ción de desplazado; regresar a su  
lugar de origen con garantías de no  
volver a ser expulsadas; medidas  
de asistencia (atención humanita-  
ria inmediata, de emergencia y de  
transición), de atención (planes,  
programas y proyectos de estabili-  
zación social y económica, al sub-  
sidio de vivienda, a la salud y a la  
educación) y a los derechos pro-  
pios de las víctimas (a la verdad,  
la justicia, la reparación y las ga-  
rantías de no repetición). También  
rechos a la verdad, la justicia119  
y
las garantías de no repetición.1210  
La superación del Estado de  
Cosas Inconstitucional, y por lo  
tanto de la situación de desplaza-  
11 Según el Centro Nacional de Me-  
moria Histórica, hasta el 2014 la  
Fiscalía sólo tenía 14,612 investi-  
gaciones por el delito de desplaza-  
miento forzado (Centro Nacional de  
Memoria Histórica, 2015).  
12 Para profundizar en el balance que  
la Corte Constitucional ha hecho  
sobre la superación del Estado de  
Cosas Inconstitucional, véase el Au-  
to 373 de 2016. http://www.cor-  
teconstitucional.gov.co/relatoria/  
autos/2016/A373-16.htm  
10 Especialmente la Ley 387 de 1997 y  
la Ley 1448 de 2011.  
239  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
miento de los más de 7 millones  
de colombianos, es una tarea in-  
gente que desborda cualquier es-  
fuerzo institucional y se suma a la  
actual necesidad de acoger a los  
inmigrantes de Venezuela.  
disfrutar del auge económico de  
Venezuela por las ingentes reser-  
vas petroleras y el alto precio del  
petróleo frente a una Colombia  
cada vez más azotada por la vio-  
lencia y el narcotráfico. “Dicho  
proceso tuvo como culmen una ci-  
fra de más de un millón de colom-  
bianos en Venezuela (censo de  
Venezuela, 2001), contrastada con  
la identificada por el Censo Nacio-  
nal de Población de Colombia, de  
acuerdo con el cual 599,600 co-  
lombianos residían en Venezuela  
(18.5% de un total de 3’331,107  
colombianos que, de acuerdo a  
dicho censo, residían en el exte-  
rior)” (Observatorio Laboral de la  
Universidad del Rosario, 2017).  
La segunda, es la que estamos vi-  
viendo ahora, cuando Colombia  
está recibiendo a colombianos que  
retornan de Venezuela con sus fa-  
milias y a los venezolanos migran-  
do a diferentes destinos, entre  
otros a Colombia.  
Venezolanos en Colombia  
La frontera entre Venezuela y  
Colombia, históricamente, ha sido  
muy dinámica. Los 2,200 kilóme-  
tros de frontera terrestre han sido  
atravesados por millones de per-  
sonas al año, tanto por personas  
que van y vienen diariamente para  
hacer negocios, comprar y vender  
productos o por turismo, así como  
por aquellos que quieren buscar  
una mejor opción de vida, según  
la situación económica, laboral y  
política de cada país. Es mucha la  
interacción, los lazos económicos  
y las redes sociales y familiares  
que se han tejido por décadas. El  
concepto “frontera viva” es una  
apelación recurrente para carac-  
terizar las relaciones económi-  
cas y sociales que han marcado la  
interacción entre los dos países  
(Observatorio Laboral de la Uni-  
versidad del Rosario, 2017).  
En la actualidad, para hablar de  
migración entre Colombia y Vene-  
zuela, según Krüger Sarmiento,  
director general de Migración Co-  
lombia, es necesario tener en cuen-  
ta tres aspectos fundamentales:  
Sin embargo, se pueden estable-  
cer dos fuertes oleadas de migra-  
ción entre Colombia y Venezuela.  
La primera, durante la década de  
los 70s y 80s en las que miles de  
colombianos buscaban trabajar y  
"El primero de ellos, tiene que  
ver con la historia, pues al ser  
países vecinos el movimien-  
to de personas entre las dos  
naciones ha sido permanente.  
240  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
Debemos recordar que, déca-  
das atrás, éramos nosotros,  
los colombianos, quienes via-  
jábamos a buscar oportunida-  
des al vecino país. El segundo  
aspecto tiene que ver con el  
crecimiento de los flujos mi-  
gratorios de los últimos años,  
que mientras con el resto de  
países es del 11%, con Vene-  
zuela este crecimiento alcanza  
el 15%. Y un tercer aspecto,  
tiene que ver con la dinámica  
que se presenta actualmente,  
donde observamos una migra-  
ción pendular, es decir que se  
mueve entre los dos países en  
zona de frontera regularmen-  
te; una población con vocación  
de residencia, que son aque-  
llos que quieren instalarse en  
Colombia, y una última migra-  
ción, la cual es de tránsito y uti-  
liza nuestro país como puente  
para llegar a terceros países"  
(Migración Colombia, 2017).  
taba con cuatro pasos para el trán-  
sito entre los dos países, ubicados  
en: Paraguachón (La Guajira), el  
Puente Internacional Simón Bolí-  
var (Norte de Santander), el Puen-  
te José Antonio Páez (Arauca)  
y Puerto Carreño (Vichada). En  
2012 se registraron 251,475 en-  
tradas de venezolanos a Colombia,  
238,084 salidas y 475,007 salidas  
de colombianos hacia el vecino  
país, así como 400,009 entradas.  
En 2013 se instaló un nuevo  
puesto de control Puerto Inírida  
(Guainía) y se registró que 261,343  
venezolanos ingresaron al terri-  
torio nacional, 248,921 salieron,  
560,748 colombianos provenien-  
tes de Venezuela entraron a Colom-  
bia y 606,851 salieron a Venezuela.  
En 2014 la dinámica migratoria  
no cambió mucho. La entrada de  
ciudadanos venezolanos alcanzó  
291,539 registros, mientras que  
las salidas fueron 274,739. En ese  
mismo año, los colombianos in-  
crementaron sus salidas hacia el  
vecino país —especialmente por  
turismo— registrando un total  
522,562 salidas hacia Venezuela y  
497,958 ingresos.  
La historia de la frontera1311  
En 2012, el Estado colombia-  
no creó Migración Colombia para  
ejercer control como autoridad  
migratoria a ciudadanos naciona-  
les y extranjeros en el territorio  
colombiano. En ese entonces, la  
fronteracolombo-venezolanacon-  
13 Información tomada de “Radiogra-  
fía de venezolanos en Colombia,  
Migración Colombia: http://migra-  
cioncolombia.gov.co/index.php/es/  
prensa/multimedia/5199-radio-  
grafia-de-venezolanos-en-colombia  
Para el 19 de agosto de 2015,  
Venezuela cerró su frontera con  
Colombia, deportó a más de 2 mil  
colombianos y ocasionó el retor-  
no de más de 18 mil connaciona-  
241  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
les. En efecto, como explica Krüger  
Sarmiento, en ese mes:  
Durante el cierre de frontera, los  
dos países trabajaron para tener  
una herramienta que permitiera  
identificar a las personas que ha-  
bitualmente se movían en zona  
de frontera, para facilitar la movi-  
lidad sin descuidar la seguridad.  
Así, nació la Tarjeta Migratoria de  
Tránsito Fronterizo, que comenzó  
a funcionar el 13 de agosto de  
2016, fecha en que el Gobierno de  
Venezuela reabre su frontera con  
Colombia, en un horario de cinco  
de la mañana a ocho de la noche.  
Además, se abrieron dos nuevos  
puestos de control migratorio en  
Norte de Santander (en el Puente  
Francisco de Paula Santander y en  
el municipio de Puerto Santander),  
completando siete en la frontera.  
Colombia vivió una de las peo-  
res crisis migratorias de la  
historia del país. Miles de co-  
lombianos fueron deportados  
de Venezuela y otro tanto se  
vio obligado a regresar, inclu-  
so con sus familias, por miedo  
a represalias… Una crisis que  
logró superarse gracias al tra-  
bajo articulado de las diferen-  
tes entidades del Estado, pero  
que nos llevó, como Gobierno,  
a replantear el tipo de fronte-  
ra que queríamos tener: una  
frontera con una migración  
ordenada y segura.  
Pese al cierre de la frontera, du-  
rante 2015 se registró la entrada  
al territorio nacional de 329,478  
ciudadanos venezolanos y la sali-  
da de 314,666.  
Durante el primer mes de re-  
apertura de frontera, Migración  
Colombia registró un promedio  
de ingreso diario de cerca de 50  
mil ciudadanos venezolanos. Y  
durante los casi 4 meses y medio  
restantes, atendió más de 14 mi-  
llones de registros, discriminados  
en 7’133,167 ingresos y 6’987,013  
salidas de ciudadanos venezola-  
nos, en lo que llaman ‘migración  
pendular’ (que se explicará más  
adelante). Al final de 2016,  
378,965 ciudadanos venezolanos  
habían ingresado a Colombia y  
311,252 nacionales de este país  
habían abandonado el territo-  
rio nacional.  
El último fin de semana de julio  
de 2016 y el primero de agosto,  
el Gobierno de Venezuela reabre  
temporalmente su frontera para  
que miles de venezolanos pudie-  
ran cruzar hacia Colombia y así  
abastecerse de alimentos y dife-  
rentes productos de primera nece-  
sidad. Según Migración Colombia,  
durante esos dos fines de semana,  
sólo por el Puente Internacional  
Simón Bolívar, cruzaron más de  
400 mil ciudadanos venezolanos,  
residentes en el vecino país.  
242  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
2017 inició con la implementa-  
ción del pre-registro para la Tarje-  
ta de Movilidad Fronteriza (TMF),  
por parte de Migración Colombia  
para los ciudadanos venezolanos,  
con el objeto de identificar a aque-  
llos ciudadanos venezolanos que  
viven en zona de frontera y cono-  
cer sus dinámicas migratorias. Ese  
mismo año se caracterizó por el  
ingreso creciente de personas pro-  
venientes de Venezuela a Colom-  
bia, razón que motivó al Gobierno  
colombiano, en febrero de 2018, a  
tomar medidas de mayor control  
en la frontera, cancelar la emisión  
de más TMF y emitir nuevos per-  
misos especiales de permanencia.  
nal sin el ánimo de establecerse o  
domiciliarse en él.14 Esta autori-  
12  
zación se da para los extranjeros  
que entren al país en calidad de tu-  
rista; recibir tratamiento médico;  
asistir o participar sin vinculación  
laboral en eventos académicos,  
científicos, artísticos, culturales,  
deportivos; presentar entrevista  
en un proceso de selección de  
personal de entidades públicas  
o privadas; recibir capacitación  
empresarial; hacer contactos o  
gestiones comerciales o empre-  
sariales; realizar coberturas pe-  
riodísticas o aclarar su situación  
personal en procesos judiciales o  
administrativos. En caso que re-  
quieran ingresar en calidad de tra-  
bajadores u otras actividades no  
especificadas que generen remu-  
neración, deberán portar visa.  
Permisos para ingresar o  
permanecer en territorio  
colombiano  
Un venezolano —como cual-  
quier otro extranjero—, luego de  
la Resolución 1,220 del 12 de  
agosto de 2016, puede ingresar al  
territorio colombiano con los si-  
guientes permisos:  
Permisos temporales de  
permanencia (PTP)  
Autorización administrativa  
expedida por Migración Co-  
lombia (…) a los extranjeros  
cuya nacionalidad no requie-  
ra visa y quienes pretendan  
extender su permanencia o  
cambiar el tipo de actividades  
autorizadas, habiendo hecho  
uso de un permiso de ingreso  
y permanencia. Su expedición  
tiene costo y en todos los ca-  
sos se limita en tiempo por los  
Permisos de ingreso y  
permanencia (PIP)  
Autorización administrativa ex-  
pedida por Migración Colombia en  
los puestos de control migratorio a  
los extranjeros cuya nacionalidad  
no requiera visa y que pretendan  
internarse en el territorio nacio-  
14 Resolución 1,220 del 12 de agosto  
de 2016, Artículo 1.  
243  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
términos de permanencia es-  
tablecidos en la normatividad  
migratoria.1513  
con una permanencia no mayor  
a siete días continuos dentro del  
tiempo de vigencia de la Tarjeta de  
Movilidad Fronteriza, que es de  
dos años. La TMF no reemplaza el  
documento nacional de identidad;  
no equivale a una visa de negocios,  
temporal o de residencia perma-  
nente en el Estado colombiano; no  
constituye un permiso de trabajo y  
no faculta a los usuarios a despla-  
zarse a lugares diferentes a los es-  
tipulados como zona de frontera.  
Adicionalmente, el gobierno co-  
lombiano ha implementado los  
siguientes permisos para naciona-  
les venezolanos:  
Tarjeta de movilidad  
fronteriza (TMF)  
Permite que los nacionales ve-  
nezolanos mayores de edad, niños,  
niñas y adolescentes, residentes  
en las zonas de frontera previa-  
mente definidas por Migración  
Colombia, transiten dentro de las  
Permiso especial de  
permanencia (PEP)  
zonas de frontera establecidas,16  
14  
Con la Resolución 5,797 de julio  
de 2017, el Ministerio de Relaciones  
Exteriores crea este permiso pa-  
ra los nacionales venezolanos que  
cumplan los siguientes requisitos:  
encontrarse en territorio colom-  
biano a la fecha de la resolución  
(28 de julio); haber ingresado a  
Colombia por puesto de control  
migratorio habilitado, con pasa-  
porte; no tener antecedentes ju-  
diciales y no tener medida de  
expulsión o deportación vigente.  
El plazo para solicitar el PEP fue  
de 90 días que se cumplieron el  
31 de octubre de 2017, plazo que  
el Gobierno colombiano extendió  
hasta el 17 de junio de 2018 para  
todos aquellos venezolanos que  
ingresaron a Colombia hasta el 2  
15 Resolución 1,220 del 12 de agosto  
de 2016, Artículo 1.  
16 El tránsito fronterizo para los vene-  
zolanos se autoriza a través de los  
puestos de control migratorio de:  
Paraguachón (La Guajira), Simón  
Bolívar (Norte de Santander), Puer-  
to Santander (Norte de Santander),  
Arauca (Arauca), Puerto Carreño  
(Vichada) e Inírida (Guainía); y en  
las poblaciones que se establecen  
a continuación: Riohacha, Maicao,  
Manaure, Uribia y Albania en el  
departamento de La Guajira; Área  
Metropolitana de Cúcuta, que com-  
prende los municipios de Cúcu-  
ta, Villa del Rosario, San Cayetano,  
Los Patios, Puerto Santander y el  
Zulia en el departamento de Norte  
de Santander; Arauca, Arauquita, y  
Puerto Contreras en el departamen-  
to de Arauca; Puerto Carreño en el  
departamento del Vichada; e Iníri-  
da en el departamento del Guainía.  
244  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
bertad han sido amenazadas  
por violencia generalizada,  
agresión extranjera, conflic-  
tos internos, violación masi-  
va de los derechos humanos u  
otras circunstancias que ha-  
yan perturbado gravemente  
al orden público; o c) que haya  
razones fundadas para creer  
que estaría en peligro de ser  
sometida a tortura u otros  
tratos o penas crueles, inhu-  
manos o degradantes en caso  
de que se procediera a la ex-  
pulsión, devolución o extradi-  
ción al país su nacionalidad o,  
en el caso que carezca de na-  
cionalidad, al país de residen-  
cia habitual.  
de febrero de 2018. El PEP tiene  
un periodo de 90 días prorroga-  
bles, sin exceder el término de dos  
años. Con este permiso, el venezo-  
lano puede trabajar y afiliarse a  
una empresa prestadora de salud.  
Solicitud de refugio1715  
En Colombia, el proceso para  
otorgar la condición de refugia-  
do se rige por el Decreto 1,067 de  
2015, así:  
Artículo 2.2.3.1.1.1. Defini-  
ción. A efectos del presente  
capítulo, el término ‘refugiado’  
se aplicará a toda persona que  
reúna las siguientes condicio-  
nes: a) que debido a fundados  
temores de ser perseguida  
por motivos de raza, religión,  
Sin embargo, a pesar de que la le-  
gislación se presenta ampliamen-  
te garantista, en la práctica hay  
muchos tropiezos para que a un  
venezolano se le otorgue la condi-  
ción de ‘refugiado’: la solicitud de  
refugio debe presentarse a los 60  
días después de entrar al territorio  
nacional; durante el tiempo que  
dure el proceso (hasta un año), el  
solicitante no puede trabajar; asi-  
mismo, mientras no les resuelvan  
la situación pueden quedar extem-  
poráneos y ser sujetos de depor-  
tación; al alegarse persecución,  
se sobreentiende que durante el  
proceso —e incluso después de 5  
años de la decisión que otorga la  
condición de refugiado— es pro-  
hibido para el solicitante o el refu-  
giado volver a Venezuela o realizar  
trámites ante sus oficinas consula-  
nacionalidad, pertenencia  
a
determinado grupo social u  
opiniones políticas, se encuen-  
tre fuera del país de su nacio-  
nalidad y no pueda o, a causa  
de dichos temores, no quiera  
acogerse a la protección de  
tal país; o que, careciendo de  
nacionalidad y hallándose, a  
consecuencia de tales aconte-  
cimientos, fuera del país donde  
antes tuviera su residencia ha-  
bitual, no pueda o, a causa de  
dichos temores, no quiera re-  
gresar a él; b) que se hubiera  
visto obligada a salir de su país  
porque su vida, seguridad o li-  
17 Información suministrada por Cá-  
ritas Colombia, Secretariado Nacio-  
nal de Pastoral Social.  
245  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
res; pero sobre todo, la Cancillería  
colombiana no está admitiendo  
relación entre la crisis alimentaria  
y hospitalaria en Venezuela con la  
persecución política, que sí es su-  
jeto de refugio.  
2016, Migración Colombia conta-  
bilizó alrededor de 16 millones de  
movimientos entre colombianos  
y extranjeros.  
“La puesta en marcha de la  
Tarjeta Migratoria de Tránsito  
Fronterizo nos permitió, como  
autoridad migratoria, identifi-  
car la población que habitual-  
mente se mueve por zona de  
frontera. Una población que  
anteriormente entraba y salía  
del país sin hacer ningún tipo  
de control migratorio. Asimis-  
mo, pudimos evidenciar que  
cerca del 98% de los venezola-  
nos que ingresaban empelan-  
do esta Tarjeta de Movilidad  
Fronteriza abandonaban el  
territorio nacional luego de  
adquirir, principalmente, ali-  
mentos y productos de prime-  
ra necesidad. El 2% restante  
ingresaba al interior del país  
utilizando su pasaporte, bien  
sea para quedarse en Colom-  
bia o bien para continuar ha-  
cia un tercer país”, afirmó el  
director general de Migración  
Colombia; Christian Krüger  
Sarmiento (Migración Colom-  
bia, 2017).  
Tipos de migración  
en Colombia  
a. Migración pendular  
Se refiere al movimiento dia-  
rio de migrantes en la frontera  
entre Venezuela y Colombia. Es-  
ta población está identificada con  
la TMF y sólo puede ingresar hasta  
ciertas zonas habilitadas en fron-  
tera por la autoridad migratoria  
colombiana. A estas zonas pueden  
entrar y salir incluso varias veces  
al día. A febrero de 2018, Migra-  
ción Colombia expidió un millón  
seiscientas mil TMF.  
56% de los venezolanos que  
ingresan con TMF lo hacen para  
comprar víveres, 17% para visitar  
familiares del lado colombiano,  
8% por turismo, 6% para adelan-  
tar actividades no remuneradas,  
4% son trabajadores agrícolas e  
industriales y 2% para comprar  
medicamentos, entre otras cosas.  
La migración pendular registra un  
promedio de ingresos diarios de  
cerca de 36 mil ciudadanos ve-  
nezolanos y de salidas de casi 34  
mil. Entre agosto y diciembre de  
Ante el influjo de venezolanos  
cada vez mayor —Migración Co-  
lombia llegó a calcular el ingreso  
de 48 mil personas procedentes de  
Venezuela al día—, en febrero de  
2018 el Gobierno nacional deci-  
dió cancelar la expedición de TMF  
y aumentar el control en la fron-  
tera. Esto, según Migración Co-  
246  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
lombia, ha tenido resultados muy  
positivos pues retomó el prome-  
dio de 35 mil personas diarias.  
greso de migrantes al territorio  
colombiano con pasaporte por  
un puesto de control migratorio  
habilitado, cumpliendo con los re-  
quisitos establecidos por la autori-  
dad migratoria.  
b. Migración regular  
La migración regular es el in-  
Figura 4. Entrada y salida de venezolanos (2012 – 2016)  
AÑO  
ENTRADAS  
251.475  
261.343  
291.539  
329.478  
378.965  
SALIDAS  
238.084  
248.921  
274.739  
314.666  
311.252  
TOTAL  
489.559  
510.264  
566.278  
644.144  
690.217  
VARIACIÓN ENTRADAS  
2012  
2013  
2014  
2015  
2016  
4%  
12%  
13%  
15%  
Total  
1,512,800 1,387,662 2,900,462  
Fuente: Migración Colombia, 2017, p.60.  
En 2016, según Migración Co-  
lombia, se registró un ingreso al  
país de 378,965 venezolanos, re-  
presentando una variación del  
15% respecto al año anterior.  
Estas personas, al momento del  
ingreso al país, eligieron preferen-  
temente como ciudades de hos-  
pedaje: Bogotá (42.9%), Cúcuta  
(8.7%), Medellín (7.3%), Arau-  
ca (5.7%), Barranquilla (5.1%) y  
Maicao (4.4%). Su motivo de via-  
je fue turismo, visitante temporal  
(participantes de eventos deporti-  
vos o estudios de corta duración),  
temporal trabajador (participan-  
tes de una convocatoria o vincula-  
ción laboral) y residentes.  
nos venezolanos que ingresan a  
Colombia lo están haciendo para  
utilizar nuestro país como puente  
hacía terceros destinos. Esta diná-  
mica no sólo se ha mantenido, sino  
que, incluso, se ha acrecentado en  
los últimos meses, siendo los prin-  
cipales destinos Ecuador, Estados  
Unidos, Panamá, Perú y Chile,  
afirma Christian Krüger (Migra-  
ción Colombia, 2017).  
Un dato muy importante para el  
análisis es que sólo el 30% de los  
migrantes son solamente venezo-  
lanos, cerca del 40% tienen doble  
nacionalidad y 30% son colom-  
bianos que habían migrado a Ve-  
nezuela décadas atrás (Migración  
Colombia, 2017).  
Adicionalmente, se sabe que “un  
gran porcentaje de los ciudada-  
247  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
Figura 5. Pirámide poblacional de venezolanos que ingresan a Colombia  
70 o más años  
60 - 69 años  
50 - 59 años  
40 - 49 años  
30 - 39 años  
3.630  
10.131  
18.337 20.417  
25.822 34.777  
3.427  
9.937  
42.216  
53.571  
61.484  
18 - 29 años 55.764  
19.608 19.844  
0 - 17 años  
46%  
54%  
Fuente: Migración Colombia, 2017, p.63.  
c. Migración irregular  
siguientes requisitos: encontrarse  
en territorio colombiano a la fecha  
de la resolución (28 de julio); haber  
ingresado a Colombia por puesto  
de control migratorio habilitado,  
con pasaporte; no tener antece-  
dentes judiciales y no tener me-  
dida de expulsión o deportación  
vigente. El plazo para solicitar el  
PEP fue de 90 días que se cum-  
plieron el 31 de octubre de 2017.  
El PEP tiene un periodo de 90 días  
prorrogables, sin exceder el térmi-  
no de dos años. Fueron alrededor  
de 69,000 los venezolanos que se  
beneficiaron con este permiso al  
regularizar su situación, permi-  
tirles trabajar, afiliarse a salud y  
abrir una cuenta bancaria (Migra-  
ción Colombia, 2017).  
Se trata de los venezolanos que  
han ingresado de manera irregu-  
lar al país, es decir: ingresaron al  
país por un lugar no habilitado,  
por un lugar habilitado pero eva-  
diendo u omitiendo el control mi-  
gratorio o sin la correspondiente  
documentación o con documen-  
tación falsa (OIM y Migración Co-  
lombia, 2017).  
En Colombia, el ingreso y per-  
manencia irregular de un migran-  
te no constituye delito alguno, y  
por ende no debe calificarse co-  
mo ‘ilegal. Se estima que de los  
550 mil venezolanos residentes  
hoy en el país, 57% son inmigran-  
tes irregulares.  
En febrero de 2018, como se  
mencionó anteriormente, el Go-  
bierno colombiano abrió una se-  
gunda etapa del PEP, de tal modo  
que todos los venezolanos que  
cumplieran con los requisitos, pero  
que ingresaron hasta el 2 de febre-  
ro de 2018, pueden tramitar este  
Como una medida para regu-  
larizar a decenas de miles de ve-  
nezolanos que están en el país, el  
Ministerio de Relaciones Exteriores  
creó en julio de 2017 el Permiso Es-  
pecial de Permanencia (PEP) para  
los venezolanos que cumplieron los  
248  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
Condiciones de los migrantes  
venezolanos  
permiso. Con esta iniciativa, el Go-  
bierno espera garantizar el respe-  
to de los derechos de nacionales  
y extranjeros, y evitar su explota-  
ción laboral.  
Del total de migrantes de Vene-  
zuela (348,312), según la Gran En-  
cuesta Integrada, 184,226 (52.89%)  
migraron a Colombia antes de 2015  
y luego de 2011, mientras que  
164,086 (47.11%) migraron entre  
2015 y 2016. Este aspecto resalta  
la dramática dimensión de la mi-  
gración reciente, pues en dos años  
migraron tantas personas como  
habían migrado en los cuatro años  
anteriores (Observatorio Laboral de  
la Universidad del Rosario, 2017).  
Los venezolanos que se encuen-  
tran en condición migratoria irre-  
gular o sin documentos viven una  
situación compleja, ya que de  
entrada tienen una multa en Mi-  
gración Colombia y, si quisieran  
estampar algún tipo de visado,  
deben solicitar su pasaporte ante  
el Consulado venezolano en Co-  
lombia que les quede más cerca,  
aunque la expedición de este do-  
cumento tarda mucho tiempo.  
Según el Observatorio Laboral de  
la Universidad del Rosario y el DA-  
NE (2017), la población migrante  
proveniente de Venezuela no pre-  
senta niveles educativos particu-  
larmente elevados (más del 80%  
cuenta como máximo con educa-  
ción secundaria). Se está ubicando  
principalmente en Norte de San-  
tander (alrededor del 16%) y At-  
lántico (15%). Bogotá es otro de  
los destinos destacados, con 11%  
de migrantes. El alto número de  
migrantes en Norte de Santander  
se explica por su cercanía geográ-  
fica con Venezuela, mientras que  
el caso de Atlántico es especial-  
mente llamativo (Figura 6).  
Adicionalmente, el Secretariado  
Nacional de Pastoral Social afirma  
que las personas están saliendo de  
Venezuela porque no tienen me-  
dicinas para tratar ciertas condi-  
ciones o enfermedades (mujeres  
embarazadas,diabéticos,hiperten-  
sos, personas con VIH), no había  
suficiente comida, temen por la si-  
tuación de violencia generalizada  
que se está viviendo en Venezuela  
—especialmente en Caracas, don-  
de los altos índices de inseguridad  
impiden el desarrollo de una vida  
tranquila— y algunos porque sus  
opiniones políticas les generaron  
una situación de persecución (Se-  
cretariado Nacional de Pastoral  
Social, 2017).  
Este patrón puede explicarse  
por la existencia de redes fa-  
miliares de colombianos que  
249  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
habían migrado a Venezuela y  
han retornado al país, así co-  
mo redes de información que  
facilitan la inserción de ve-  
nezolanos a los sistemas eco-  
nómicos informales y a los  
sistemas de atención en salud,  
como ha sido documentado en  
varios municipios del sur del  
Atlántico, en particular en Ma-  
natí (p. 6).  
Figura 6. Departamentos de residencia de los migrantes desde Venezuela  
Fuente: Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario, 2017.  
Siguiendo con los datos de esta  
investigación, en materia laboral  
la cronología del evento migrato-  
rio es clave: mientras que 67.32%  
de los migrantes que llegaron a  
Colombia entre 2011 y 2015 están  
ocupados, sólo 57.2% de los que  
llegaron desde el 2015 lo están,  
lo cual es menor (Observatorio  
Laboral de la Universidad del Ro-  
sario, 2017). La investigación no da  
cuenta de las condiciones labo-  
rales de los venezolanos. Según  
Krüger, en 2017 600 empresas en  
toda Colombia fueron sancionadas  
por explotación laboral de vene-  
zolanos, pues no se encontraban  
afiliados al sistema de seguridad  
social, estaban sometidos a exten-  
sas jornadas laborales y recibían po-  
ca remuneración (La Opinión, 2018).  
Frente a la salud, 71.83% de las  
personas que migraron de Vene-  
zuela antes del 2015 manifiesta  
tener acceso a servicios de salud,  
mientras que sólo 36.96% de los  
migrantes más recientes afirman  
tener acceso a dicho servicio  
(Observatorio Laboral de la Uni-  
versidad del Rosario, 2017). Los  
venezolanos que lograron obtener  
el PEP cuentan con una atención  
más ágil con respecto a los que es-  
tán en situación irregular. Éstos  
sólo son atendidos en caso de ur-  
gencia. Según el Ministerio de Sa-  
lud, desde 2014 hasta 2017 se han  
250  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
atendido a más de 30 mil vene-  
zolanos, de los cuales 24 mil se  
atendieron en el último año. Los  
servicios que más han prestado las  
entidades de salud de Colombia a  
venezolanos son partos, atencio-  
nes maternas, enfermedades cró-  
nicas como el cáncer, hipertensión  
y diabetes (Barona, 2018).  
dad de asistentes sin generarles  
un certificado, los jardines infanti-  
les quedan lejos de la vivienda de  
los padres y algunos niños están  
enfrentando sucesos de intimida-  
ción escolar debido a su condición  
actual. Para los adultos, el acceso a  
la educación es mucho más difícil  
porque no cuentan con los certi-  
ficados y documentos requeridos.  
Además, se les exige presentar la  
prueba “Saber once” para poder  
acceder a la universidad (Secre-  
tariado Nacional de Pastoral So-  
cial, 2017).  
Para el Secretariado Nacional  
de Pastoral Social, “el estado emo-  
cional de la gran mayoría de las  
personas atendidas evidencian  
alteraciones de diverso orden:  
depresión, negatividad, estrés o  
ansiedad; hay grados de desnutri-  
ción y/o pérdida de peso; algunas  
personas que venían con trata-  
mientos de orden psicológico no  
cuentan con espacios de atención  
propicia; y las personas con enfer-  
medades de alto costo dificulta la  
calidad de vida y el acceso al Siste-  
ma General de Seguridad Social en  
Salud” (Secretariado Nacional de  
Pastoral Social, 2017).  
Migrantes irregulares en busca  
del “sueño americano”  
Colombia, en los últimos años,  
también ha venido convirtiéndose  
en país de tránsito para extranje-  
ros que quieren llegar a Estados  
Unidos. En efecto, según Migra-  
ción Colombia, ha aumentado el  
número de migrantes irregulares  
detectados, especialmente en el  
Pacífico colombiano, con mayor  
influencia en Turbo (Antioquia).  
Se detectaron más de 33 mil mi-  
grantes en condición de irregulari-  
dad durante 2016 (284% más que  
los detectados en 2015).  
En temas de educación, todos los  
niños tienen derecho a ser matri-  
culados en las instituciones educa-  
tivas públicas, con el compromiso  
de que los padres regularicen su  
situación migratoria. No obstante,  
se presentan algunas dificultades  
en los trámites, pues muchos ve-  
nezolanos no conocen los procedi-  
mientos, algunas instituciones  
dicen recibir a los niños en cali-  
"Actualmente, Colombia juega  
un papel de pivote articulador,  
especialmente entre los países  
del Caribe, asiáticos y africa-  
nos, en la ruta que los dirige ha-  
251  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
cia Estados Unidos y Europa.  
Esto ha generado, a su vez, to-  
do un microsistema delictivo  
en las comunidades por donde  
se desplazan estas personas al  
interior del país, propiciando  
la aparición de diferentes re-  
des de traficantes o coyotaje  
que, de acuerdo con su alcan-  
ce, contribuyen a fortalecer las  
economías criminales clásicas  
como las de tráfico de estu-  
pefacientes y armas, al tiem-  
po que estimulan la comisión  
de delitos asociados al tráfico  
irregular como la obtención  
de documentación fraudulen-  
ta, actos de corrupción y trata  
de personas.  
las detecciones de migrantes en si-  
tuación irregular, pasando de 700  
casos en 2012 a 33,981 en 2016.  
Estos incrementos se han registra-  
do por ciudadanos provenientes  
de Haití, particularmente, que tie-  
ne una representación del 44% de  
los casos, seguido por Cuba con  
34%, Nepal con 4%, India con 3%  
y Bangladesh con 2% (OIM y Mi-  
gración Colombia, 2017, 52).  
Los gobiernos de alcaldías y go-  
bernaciones, especialmente las de  
frontera, están esperando el apoyo  
más decidido por parte del Gobier-  
no Nacional e incluso de la coope-  
ración internacional. Las cifras  
que parecen seguir en aumento y  
la difícil situación que implica el  
desarraigo dan cuenta de la mag-  
nitud del problema que tenemos y  
de la necesidad de que todos los  
creyentes nos comprometamos  
con acoger a los hermanos que  
han tenido que dejarlo todo.  
De acuerdo con la subdirección  
de Verificación Migratoria,  
entre 2006 y 2016, Colombia  
experimentó tres etapas de  
migración irregular asocia-  
da al tráfico de migrantes: 1)  
2006-2010: migrantes de Asia  
y África; 2) 2001-2013: migran-  
tes de Cuba y Asia Meridional,  
y 3) 2014-2016: aumento y di-  
versificación de nacionalida-  
des. Cada una de estas etapas  
presenta rasgos particulares  
de un fenómeno que evolucio-  
na de manera constante, pre-  
sentando cambios en cada año  
en cuanto a su intensidad, paí-  
ses de origen de los extranje-  
ros, modalidades y rutas, áreas  
y/o fronterizas de ingreso, en-  
tre otros" (OIM y Migración Co-  
lombia, 2017, 51).  
III. Marco de mejores  
prácticas  
Ante el largo conflicto armado en  
el país y los millones de personas  
que han sido víctimas de desplaza-  
miento, son muchos y variados los  
esfuerzos por atenderlos. En este  
documento haremos una breve re-  
seña de algunos de ellos, que pue-  
den ser acciones a tener en cuenta  
en otros países, para centrarnos  
Este comportamiento presen-  
ta un incremento desorbitante de  
252  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
en las buenas prácticas del Secre-  
tariado Nacional de Pastoral Social  
y en la Fundación de Atención al  
Migrante en la atención no sólo de  
personas desplazadas, sino tam-  
bién de migrantes venezolanos.  
da del siglo XXI, hubo un auge de  
dinero y apoyo de la cooperación  
internacional que estuvo fuerte-  
mente enfocado en la construc-  
ción de la paz, en la atención a  
los desplazados y en la genera-  
ción de proyectos de desarrollo  
que contrastaba con el débil com-  
promiso del Estado colombia-  
no con la atención a las víctimas  
del desplazamiento.1816  
En un primer momento, en las  
décadas de los 80s y 90s la aten-  
ción a los desplazados era casi  
exclusiva de la Iglesia católica, la  
Cruz Roja y algunas organizacio-  
nes de derechos humanos como  
CODHES (Consultoría para los  
Derechos Humanos y el Desplaza-  
miento) que fueron evidenciando  
la presencia del fenómeno del des-  
plazamiento en el país. Uno de los  
mayores esfuerzos en esta época  
era cuantificar y ponerle rostro a  
las cifras, monitoreando quiénes  
se estaban desplazando, desde  
dónde lo hacían, a dónde llegaban  
y en qué condiciones, con miras a  
presionar al Estado colombiano  
para que reconociera la dramática  
situación que día a día estaba em-  
peorando, reconocimiento que el  
Estado empezó a hacer a partir de  
1997. Por eso, y hasta la entrada  
en vigencia de la Ley de Víctimas  
en 2011, existían cuatro fuentes de  
información sobre el número de  
desplazados: CODHES, Conferen-  
cia Episcopal de Colombia, Comi-  
té Internacional de la Cruz Roja y  
Presidencia de la República.  
Durante esta etapa, se fue ges-  
tando un impulso desde la Aca-  
demia, la sociedad civil y algunas  
organizaciones no gubernamen-  
tales por estudiar con mayor  
profundidad el desplazamiento  
forzado y comprender cómo aten-  
der a sus víctimas. Así, retoman-  
do los aprendizajes del Cono Sur,  
Centroamérica y España, se fue co-  
nociendo y aplicando la atención  
psicosocial, que dista de la mirada  
psiquiátrica o psicologizante de  
los efectos de la guerra, y se fueron  
construyendo los enfoques de gé-  
nero, por edades y étnico para  
reconocer los impactos diferencia-  
dos del conflicto armado y para ir  
aportando en la atención más per-  
tinente a cada situación.1917  
18 Al respecto véase el apartado sobre  
las “Políticas de atención a los despla-  
zados” en este mismo documento.  
19 Una buena compilación de la pro-  
ducción sobre el desplazamiento  
y la atención psicosocial se puede  
encontrar en el portal http://www.  
En la década de los 90s y has-  
ta mediados de la segunda déca-  
253  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
Sin embargo y paralelamente, la  
gran mayoría de las acciones para  
atender humanitariamente a los  
cientos de miles de desplazados  
que iban llegando y para ayudar  
en la estabilización económica de  
los mismos actuaba desarticula-  
damente y sin mayores políticas  
de atención o coordinación por  
parte del Estado colombiano, lo  
que generó una explosión de es-  
fuerzos, actores, enfoques y accio-  
nes que multiplicaba actividades,  
desperdiciaba recursos, desarro-  
llaba procesos impertinentes y  
generaba dependencia de los di-  
neros foráneos —que han venido  
disminuyendo paulatinamente—  
desde 2011. A esta explosión, al-  
gunos la llamaban “el desfile de  
chalecos” en los territorios de las  
víctimas y en los asentamientos  
de desplazados. Ante esta situa-  
ción, a partir del 2004 se inició en  
el país el abordaje, conocimiento y  
colombianización del enfoque de  
la “acción sin daño” para que tanto  
esfuerzo por la atención a las víc-  
timas, el desarrollo y la construc-  
ción de la paz fuera pertinente y  
más adecuado con las problemáti-  
cas, los retos y las características  
de cada caso. Sin duda, este enfo-  
que es clave si de hablar de buenas  
prácticas se trata.2018  
3.1 Corporación Scalabrini2119  
Como parte de la Red Interna-  
cional de Migración Scalabrini  
(SIMN por sus siglas en inglés), los  
Misioneros de San Carlos Scala-  
brinianos han desarrollado varios  
servicios para la atención a los mi-  
grantes en Colombia.  
3.1.1 Servicio en Cúcuta,  
Santander  
Centro de Migraciones  
Cúcuta ha sido el punto de mayor  
recepción de migrantes extranje-  
ros en Colombia, por ser la ciudad  
más cercana a la frontera con Ve-  
nezuela. Ante la llegada de depor-  
tados desde el hermano país, sin  
ningún tipo de ayuda, a finales de  
la década de los 70s la Diócesis  
de Cúcuta acondicionó un espa-  
cio y creó el Centro de Recepción  
a Deportados en 1978. Un año des-  
pués, bajo la administración de la  
20 Para conocer y profundizar en el  
enfoque de la acción sin daño y los  
desarrollos que ha tenido en Co-  
lombia, consulte http://www.bivi-  
pas.unal.edu.co/  
21 La información de este apartado fue  
tomada del sitio web http://www.  
scalabrinicucuta.org y de los infor-  
mes de gestión de la institución en  
el 2017.  
bivipas.unal.edu.co/ del Programa  
de Iniciativas para la Paz y la Con-  
vivencia (PIUPC) de la Universidad  
Nacional de Colombia.  
254  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
comunidad misionera de los scala-  
brinianos, se conoce como Centro  
de Migraciones. Actualmente, es el  
único referente para la atención de  
las víctimas de la movilidad hu-  
mana que arriban a la región:  
la Universidad Minuto de Dios, SE-  
NA, Comfanorte y Comfaoriente  
(cajas de compensación familiar).  
El Centro de Migraciones atiende  
a grupos de población vulnerable  
que se presentan solos o bajo remi-  
sión de alguna institución pública  
o privada, local o internacional:  
desplazados,  
indocumentados,  
refugiados, deportados, etc. Los  
servicios específicos del centro  
son: alimentación, hospedaje, aseo  
y asesoría.  
Desplazados: personas que  
se han visto forzados a migrar  
dentro del territorio nacional,  
porque su vida, integridad físi-  
ca, seguridad o libertad han sido  
amenazadas debido al conflicto  
armado interno.  
Ante la lenta reacción del Go-  
bierno nacional y local, y la falta  
de políticas pertinentes, la institu-  
ción se vale del trabajo en red para  
ofrecer una atención pertinente,  
eficaz y de calidad. Así, se trabaja  
de manera conjunta y articulada  
con SIMN (Scalabrini Internatio-  
nal Migration Network), la Dióce-  
sis de Cúcuta, especialmente con  
su Banco de Alimentos, la Organi-  
zación Internacional para las Mi-  
graciones (OIM), la Oficina de la  
Comisión Humanitaria Europea,  
Movimondo (ONG italiana), Conse-  
jo Noruego para Refugiados, Agen-  
cia de Naciones Unidas para los  
Refugiados (ACNUR), Programa  
Mundial de Alimentos, Oficina de  
la ONU para la Coordinación de  
Asuntos Humanitarios (OCHA), la  
cooperación alemana (GIZ), Ser-  
vicio Jesuita para los Refugiados,  
Oficina de Atención al Migrante de  
Cancillería, Secretaria de Poscon-  
flicto y Cultura de Paz y Secretaría  
de Salud de la Alcaldía de Cúcuta,  
• Deportados: personas de-  
tenidas y expulsadas de países  
vecinos debido a las rígidas le-  
yes migratorias.  
Refugiados: personas que  
buscan protección en otros países  
por motivo de persecución.  
Indígenas:  
personas  
que  
salen de sus comunidades para  
realizar diligencias de salud en la  
ciudad y luego regresan a su lugar  
de origen.  
En tránsito: van de un país a  
otro buscando dónde establecerse.  
Dentro de los servicios que ofre-  
cen, se encuentra:  
255  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
Hospedaje: tienen capaci-  
dad para albergar a 70 personas  
en dos grandes habitaciones, una  
para hombres y otra para mujeres;  
y 7 habitaciones privadas para aco-  
modar a grupos familiares. Ofrecen  
el desayuno, almuerzo y cena para  
cada residente. La preparación de  
los alimentos, el aseo y la seguridad  
durante las 24 horas del Centro de  
Migraciones corre por cuenta del  
personal de la obra.  
y adultos mayores en condición  
de migrantes, deportados, expul-  
sados, repatriados, retornados,  
desplazados, indocumentados y  
solicitantes de refugio; colombia-  
nos y extranjeros que arriban a la  
ciudad de Cúcuta.  
73% de la población correspon-  
de a extranjeros con nacionali-  
dad venezolana (72%) y de otros  
países: Perú, Ecuador, India, Es-  
paña, Argentina, Cuba y Trinidad  
y Tobago (1%). El 27% restante  
corresponde a colombianos re-  
tornados de Venezuela, desplaza-  
mientos y migrantes internos. Se  
presenta un aumento del flujo mi-  
gratorio durante el mes de agosto,  
principalmente, de personas de  
nacionalidad venezolana, quienes  
debido a la crisis fronteriza y la di-  
fícil situación que atraviesa el ve-  
cino país deciden salir en busca de  
mejores oportunidades dirigiéndo-  
se a Colombia, Ecuador, Perú, Chile  
y demás países de Sudamérica.  
Asesoría: en temas jurídicos,  
rutas de atención, salud, seguri-  
dad, etc., gracias a los convenios y  
gestiones con instituciones loca-  
les e internacionales. Además, se  
brinda un proceso de asistencia  
espiritual a través de los sacerdo-  
tes scalabrinianos.  
Son atendidos desde un enfoque  
diferencial (indígenas; afro, ne-  
gros, raizales y palanqueros; Rrom  
o Gitano; mestizos; LGBTI; niños  
y jóvenes afectados por discapa-  
cidad, adultos mayores; mujeres  
cabeza de hogar.  
De los 2,705 migrantes, 1,757  
son hombres (65%), entre ellos  
393 menores de edad, y 948 mu-  
jeres (35%), entre éstas 417 me-  
nores de edad. En total, fueron  
atendidos 810 migrantes menores  
de 18 años (30%). Entre las perso-  
nas beneficiadas se identificaron  
a 173 afrodescendientes, 15 indí-  
genas, 8 personas pertenecientes  
al grupo LGBTI.  
Cifras de atención en 20172220  
Durante 2017 se beneficiaron  
2,705 hombres, mujeres, niños  
22 El contenido de este apartado pro-  
viene del informe “Clasificación de  
huéspedes atendidos en el Centro  
de Migraciones, 2017” de la Corpo-  
ración Scalabrini.  
256  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
1) Desplazados: en 2017 atendie-  
ron a 102 personas víctimas  
del conflicto armado en hechos  
recientes, que arribaron a Cú-  
cuta en busca de su restitución  
de derechos. De ellos, 57 eran  
hombres y 45 mujeres. Estas  
personas fueron remitidas por  
Secretaría de Posconflicto y  
Cultura de Paz de Cúcuta.  
como ruta para llegar a un ter-  
cer país, como Ecuador, Perú  
y Chile. De las personas aten-  
didas, 277 fueron hombres y  
133 mujeres.  
5) Migrantes destino: durante lo  
corrido del año se acogieron  
a 1,447 migrantes de destino,  
983 hombres y 464 mujeres,  
principalmente oriundos de Ve-  
nezuela, seguidos de nacionales  
peruanos y ecuatorianos que  
ingresan a Colombia con la in-  
tención de radicarse en el país,  
trabajando en la informalidad  
para recolectar ingresos y en-  
viar a sus familias en Venezuela  
o reunir dinero y regresar.  
2) Deportados: se atendieron 53  
colombianos deportados des-  
de Venezuela, por irregularidad  
migratoria, pues se encontraban  
con documentación irregular.  
3) Retornos: se atendieron 548  
retornos voluntarios o con-  
nacionales colombianos (308  
hombres y 240 mujeres) que  
radicaban en Venezuela; algu-  
nos en condición de solicitan-  
tes de refugio, unos cedulados  
como extranjeros y otros de  
manera irregular. La crisis so-  
cioeconómica y política ha lle-  
vado a estos connacionales a  
retornar, buscando acceder a  
sus derechos fundamentales,  
algo que no podían hacer en el  
vecino país por ser migrantes.  
Dentro de esta categoría se re-  
lacionaron núcleos pertenecien-  
tes a familias mixtas, es decir,  
esposos(as) e hijos venezolanos,  
quienes ingresan por primera vez  
al país en compañía de sus padres  
o esposos colombianos. De los  
1,447 migrantes de destino, 3 me-  
nores de nacionalidad venezolana  
son hijos de padres colombianos  
deportados, mientras que 184 na-  
cionales venezolanos son hijos de  
colombianos retornados.  
4) Migrantes de tránsito: se aten-  
dieron 410 migrantes de trán-  
sito. 97% de nacionalidad  
venezolana, mientras que el  
3% restante de otras nacionali-  
dades que ingresan a Colombia  
6) Migrante interno: fueron bene-  
ficiados 41 migrantes de nacio-  
nalidad colombiana quienes,  
por motivos económicos o de  
salud, se movilizan dentro del  
257  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
territorio colombiano y hacen  
uso de los servicios brindados  
en el Centro de Migraciones  
mientras resuelven su necesi-  
dad en Cúcuta. Fueron 23 hom-  
bres y 18 mujeres provenientes  
de municipios de Norte de San-  
tander; Bucaramanga, Santan-  
der; Barranquilla, Atlántico;  
Cesar y Bogotá.  
sayuno, almuerzo y cena, además  
se entregaron 5,000 refrigerios.  
La totalidad de las personas  
atendidas fueron orientadas en  
sus trámites y acompañadas du-  
rante su proceso con su respec-  
tivo perfil migratorio. 55% de  
los huéspedes hicieron parte del  
acompañamiento psicosocial en  
el que se realizaron atenciones a  
nivel grupal e individual a la po-  
blación víctima del conflicto y de  
la movilidad humana, se desarro-  
llaron acciones para la estabiliza-  
ción emocional, se mejoraron las  
condiciones individuales, familia-  
res y colectivas desde un enfoque  
diferencial, enfatizando en dos  
áreas de trabajo: acompañamien-  
to psicosocial y orientación para la  
generación de empleo.  
7) Solicitantes de refugio: durante  
2017 se atendieron a 104 per-  
sonas solicitantes de refugio  
de nacionalidad venezolana y  
cubana, remitidos por ACNUR,  
y quienes ingresan al Centro  
mientras reciben respuesta de  
Cancillería y ayuda económi-  
ca por parte de Pastoral Social  
Nacional-Cáritas.  
Servicios ofrecidos durante  
20172321  
Parroquias en salida  
La población hizo utilidad de  
hospedaje, alimentación, aseo,  
acompañamiento psicosocial, es-  
piritual y asesoría legal, durante  
un promedio de 7 días por per-  
sona para un total de 18,529 días  
atendidos durante el año, en los  
que se suministraron 55,587 ra-  
ciones de alimentación entre de-  
Las parroquias atendidas por  
sacerdotes scalabrinianos se ca-  
racterizan por estar en la periferia  
de Cúcuta, ser receptores de per-  
sonas en situación de desplaza-  
miento y son muy pobres. Por ello,  
la comunidad misionera ha des-  
plegado varias acciones para aten-  
der y contribuir a la mejora en la  
calidad de vida de sus feligreses y  
habitantes en general.  
23 El contenido de este apartado pro-  
viene del informe “Clasificación de  
huéspedes atendidos en el Centro  
de Migraciones, 2017” de la Corpo-  
ración Scalabrini.  
En 1980 iniciaron el colegio  
Cristo Rey con la construcción de  
258  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
dos aulas improvisadas que fue-  
ron el primer paso para el actual  
colegio Camilo Daza, que educa ac-  
tualmente a 1,500 estudiantes en  
primaria y bachillerato. Ofrece a  
los estudiantes, en los dos últimos  
años de educación, la posibilidad  
de especializarse en: manteni-  
miento/ensamble de computado-  
ras, procesamiento agroindustrial  
(preparación de productos cár-  
nicos, lácteos, frutas y verduras),  
técnico en servicios farmacéuti-  
cos, asistencia administrativa y  
fabricación industrial de produc-  
tos cerámicos, en convenio con el  
Servicio Nacional de Aprendizaje  
(SENA) —las cuatro primeras— y  
el último con la Universidad Fran-  
cisco de Paula Santander.  
bitantes del sector cosen 4,300  
uniformes para los estudiantes  
de las 7 sedes que conforman la  
oferta educativa Scalabrini en la  
ciudad. Además, reciben contratos  
de instituciones privadas y esta-  
tales. De esta forma, el taller de  
costura se convierte en un ejem-  
plo de autosostenibilidad y en una  
buena manera de aprovechar las  
capacidades de la población vul-  
nerable que forma parte de nues-  
tra comunidad.  
Adicionalmente, en 2009 y con  
el apoyo de la Agencia Scalabri-  
naniana para la Cooperación de  
los Pueblos (ASCS por sus siglas  
en italiano), el Centro Piloto abrió  
sus puertas buscando comple-  
mentar los procesos formativos,  
culturales y sociales de los habi-  
tantes de los barrios y ser puente  
entre ellos y los servicios y dere-  
chos de las oficinas de las entida-  
des públicas. Así, el Centro Piloto  
no sólo es sede de la presencia pú-  
blica del municipio, sino también  
un lugar comunitario de forma-  
ción y encuentro.  
A los estudiantes de éste y otros  
colegios, los scalabrinianos les  
brindan desayuno a 1,600 niños y  
jóvenes, y 1,150 almuerzos a tra-  
vés del Programa Alimentario  
Escolar (PAE) del Gobierno co-  
lombiano, el apoyo de la empresa  
privada y los aportes de la misma  
comunidad misionera.  
Hacia 1995, el padre Roberto  
Maestrelli coordinó cursos gratui-  
tos con viejos motores de carros,  
para despertar la curiosidad y la  
generación de acciones innovado-  
ras. Con el tiempo, esta iniciativa  
derivó en cursos de confección.  
En la actualidad, los mismos ha-  
En el Centro Piloto se cuenta  
con una biblioteca y ludoteca, se  
realizan campañas masivas de  
atención legal a través de los con-  
sultorios jurídicos de las univer-  
sidades para registrar a víctimas  
del desplazamiento forzado, dar  
rutas de atención y ofrecer infor-  
259  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
mación sobre restitución de tie-  
rras, acceso a salud, etc.; jornadas  
de diligenciamiento y entrega de  
documentos personales (registro  
civil, tarjeta de identidad, cédula  
de ciudadanía), en asocio con la  
Registraduría Nacional del Estado  
Civil; capacitaciones técnicas en  
actividades manuales y didácti-  
cas: bisutería, repostería, corte  
de cabello, peinados, etc.; y bri-  
gadas de atención en medicina  
general y odontología, con el apo-  
yo de la empresa privada y en-  
tes gubernamentales.  
En 2017 se atendieron 137 casos.  
46% de ellos corresponde a mu-  
jeres, 68% son colombianos, ve-  
nezolanos o de otra nacionalidad  
procedentes de Venezuela; 28%  
población retornada/deportada;  
4% casos de desplazamiento for-  
zado y sólo 1% población extran-  
jera de Perú o Ecuador, que será  
deportada o repatriada a su país de  
origen por estar acusados de de-  
lincuencia común. En los casos  
recibidos de Perú, 30% referen-  
ciaba ser víctimas de un indebido  
proceso para su deportación, da-  
do que se encontraban dentro del  
periodo establecido para perma-  
necer como turistas por la Comu-  
nidad Andina. En todos los casos,  
contaban con red de apoyo fuera  
de Bogotá, logrando retronar a sus  
ciudades de origen.  
3.1.2 Hogares de acogida en  
Bogotá e Ipiales2422  
El Hogar en Bogotá funciona des-  
de 2007. Desde su fundación, da  
respuesta humanitaria a diferen-  
tes realidades de vulnerabilidad  
en contextos de movilidad huma-  
na, avanzando en la coordinación  
con entidades gubernamentales e  
internacionales. Entre los servicios  
que se han brindado a la población  
se encuentran: alojamiento, ali-  
mentación, lavandería, asistencia  
y atención psicosocial, orientación  
jurídica, comunicaciones, trans-  
porte e iniciativas productivas.  
Por su parte, el Hogar de Paso  
de Ipiales, propiedad de la Dióce-  
sis de Ipiales, es administrado por  
los Misioneros de San Carlos-  
Scalabrinianos desde 2012 y ha  
centrado su función en brindar  
asistencia básica humanitaria a  
migrantes en diferentes situacio-  
nes de alta vulnerabilidad.  
Durante 2017 se atendieron 613  
casos, los cuales se encontraban  
en estas situaciones:  
24 La información de este apartado  
fue tomada del informe: “Hogares  
Acogida Bogotá e Ipiales de la Cor-  
poración Scalabrini–Centro Scala-  
briniano para las Migraciones.  
Retornados o deportados de  
Ecuador y Perú a donde colombia-  
260  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
nos habían migrado años atrás y,  
por las políticas de retorno en el  
actual escenario de posconflicto,  
ven en Colombia la posibilidad de  
retomar sus proyectos de vida en  
su país de origen. En 10% de los  
casos reportados en esta caracte-  
rística migratoria se encuentran  
las personas que por actos admi-  
nistrativos han sido deportadas  
de los países fronterizos y buscan  
llegar nuevamente a sus ciudades  
de origen.  
propias potencialidades, cono-  
cimientos y decisiones sobre su  
vida, fomentando su autonomía  
y autodeterminación.  
Dentro de los aspectos psico-  
sociales que se trabajan en el  
acompañamiento se encuentran:  
desarrollo de destrezas para su  
transformación, replanteamiento  
de proyectos de vida ante la situa-  
ción de la migración, apoyo en los  
procesos de duelo, resignificación  
de la situación de vulnerabilidad y  
la migración, resiliencia para ver  
la situación como oportunidad, ca-  
pacidad de autogestión y creación  
o fortalecimiento de sus redes de  
apoyo. En algunos casos se ha po-  
dido apoyar con microcréditos y  
capital semilla como emprendi-  
miento económico.  
• Víctimas de delincuencia  
común: en esta situación se en-  
cuentran personas que durante la  
movilidad humana han sido vícti-  
mas de actos delictivos y les son  
hurtadas sus pertenencias y dine-  
ro. Son atendidos mientras logran  
estabilizarse y tener apoyo econó-  
mico de sus redes de apoyo para  
continuar su recorrido.  
Durante el tiempo de permanen-  
cia en el hogar es importante que  
la persona logre acceder a diferen-  
tes rutas de derechos, por lo que  
una vez la persona es acogida se  
busca remitirlo a las autoridades  
pertinentes adelantando procesos  
jurídicos, que reconozca la situa-  
ción en la que está y recibir la  
atención reconocida por la nor-  
matividad vigente frente a cada  
tema. Por eso, en lo legal, se les  
brinda información acerca de las  
rutas para el ejercicio de sus dere-  
chos, acompañamiento para iniciar  
• Migrantes en tránsito: ex-  
tranjeros que están saliendo de  
Colombia hacia países del sur.  
3.1.3 Servicios de la Corpora-  
ción Scalabrini  
La atención que se brinda en  
los diferentes centros de acogida  
de la Corporación incluye tanto la  
solución de sus necesidades pri-  
marias y urgentes como el apo-  
yo para facilitar su estabilización  
social y económica a partir de sus  
261  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
el trámite de acciones pertinentes  
en cada caso en las instancias gu-  
bernamentales y apoyo para ini-  
ciar sus procesos de legalización  
de su documentación migratoria.  
humanos para los migrantes y no  
desde la securitización.  
Promover procesos de inci-  
dencia social en los que las comu-  
nidades receptoras y de acogida  
brinden al migrante posibilidades  
reales y dignas enfocadas hacia  
su integración social, económica  
y cultural.  
Los migrantes permanecen en-  
tre 3 y 15 días en los centros se-  
gún cada caso, sus capacidades  
propias, redes de apoyo y posibi-  
lidades. Una vez la persona logra  
tener un espacio de reflexión, defi-  
ne el proceso que continuará, bus-  
cando redes de apoyo personales  
que le permitan avanzar hacia  
sus metas inmediatas.  
3.2. Pastoral de la Movilidad  
Humana y Fundación de Aten-  
ción al Migrante en Bogotá2523  
Ante la grave situación de la mi-  
gración interna en el país que por  
décadas ha dejado el conflicto ar-  
mado, se creó la Fundación de  
Atención al Migrante (FAMIG) de  
la Arquidiócesis de Bogotá para  
encaminar los esfuerzos de la Igle-  
sia en pro de acompañar, orientar  
y generar alternativas de vida para  
las personas migrantes, sin ningún  
tipo de distinción, bien sea por na-  
cionalidad, sexo, etnia, credo, edad  
o si está en migración regular o no.  
Su marco de valores y principios  
Aprendizajes  
La migración debe ser vista  
como una oportunidad, tanto para  
quien migra como para quien aco-  
ge, puesto que desde allí se puede  
trabajar de manera solidaria, be-  
neficiando a toda la comunidad.  
• La población migrante de-  
be ser quien determine su propio  
plan de vida, por lo tanto el traba-  
jo en los hogares de acogida deben  
partir de un tiempo limitado, de-  
jando que el migrante sea el prota-  
gonista de sus propias decisiones.  
25 La fuente de la información de este  
apartado es la Fundación de Aten-  
ción al Migrante de la Arquidiócesis  
de Bogotá y el conversatorio “Diá-  
logos en la ciudad: volver la mirada  
al migrante” organizado por el Ob-  
servatorio Arquidiocesano de Evan-  
gelización, el 16 de marzo de 2017.  
Vea aquí la grabación del conversa-  
torio: https://goo.gl/SGxucu  
• En el caso de Colombia, es  
importante avanzar en procesos  
de incidencia política que lleve a  
que se tenga un marco normativo  
desde la aplicación de derechos  
262  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
para la acción se basa en la pa-  
rábola del Buen Samaritano, que  
acoge y ayuda de una manera inte-  
gral a todos los migrantes. La Fun-  
dación se financia con aportes de  
la Arquidiócesis, de cooperación  
internacional y de donaciones de  
particulares, lo que le permite  
atender sin distinción, posibili-  
dad que no tienen, por ejemplo,  
las instancias públicas, que deben  
atender sólo a los que tengan sus  
papeles en regla y no estén de ma-  
nera irregular en Colombia.  
Desde que comenzó la labor del  
FAMIG, en 1987, se han atendido  
264,189 personas, siendo el 2008  
el año que más acogieron migran-  
tes (Ver Figura 7). Hasta el 2016,  
la mayoría de las personas acogi-  
das eran colombianos víctimas del  
desplazamiento forzado interno,  
pero a partir del 2017, la mayoría  
de migrantes provienen de Vene-  
zuela, en busca de mejores condi-  
ciones de vida en Bogotá o como  
tránsito para seguir viajando hacia  
Ecuador o Perú.  
Figura 7. Total de migrantes atendidos por la Fundación de Atención al Migrante.  
35,000  
30,000  
25,000  
20,000  
15,000  
10,000  
5,000  
0
Fuente: elaboración propia con datos del FAMIG.  
3.2.1 Centro de Atención de la  
Terminal de Transporte  
Terrestre (CATTT)  
migrantes. El señor arzobispo, car-  
denal Mario Revollo Bravo, creó en  
1990 la Delegación de Pastoral de  
la Movilidad Humana y se confor-  
mó la Comisión Arquidiocesana  
de Pastoral de Movilidad Humana,  
con la participación de delegados  
de la pastoral social de las zonas  
pastorales episcopales de la ciu-  
dad y el apoyo de un sacerdote de  
la Arquidiócesis.  
La labor comenzó en 1987, en  
la Terminal Terrestre de Bogotá,  
atendiendo a las personas que  
llegaban a dicho lugar. Desde el  
principio estuvo bajo la respon-  
sabilidad de las Hermanas de San  
Carlos Borromeo–Scalabrinianas,  
cuyo carisma es la atención de los  
263  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
Desde sus inicios, el Centro de Atención de la Terminal de Transporte  
Terrestre (CATTT) ha acogido y brindado atención de emergencia a las  
personas en situación de desplazamiento, y ahora a los venezolanos que  
llegan por esta vía a la ciudad de Bogotá.  
Figura 8. Migrantes atendidos por el Centro de Acogida en la Terminal de Transporte  
Centro de Acogida en la Terminal de Transporte-CATTT  
4,500  
3,850  
3,800  
4,000  
3,500  
3,000  
2,500  
2,000  
3,400  
3,382  
3,240  
3,081  
2,293  
2,764  
2,687  
2,518  
2,490  
2,280  
1,402  
1,166  
1,500  
1,000  
500  
1,0651,032  
0
Fuente: elaboración propia con datos del FAMIG.  
Durante 2017, el CATTT ofreció ayuda humanitaria a 2,518 personas  
(Figura 9).  
Figura 9: Migrantes atendidos en el Terminal de Transporte en 2017.  
Migrantes atendidos por el CATTT - Año 2017  
700  
600  
500  
148  
400  
132  
Mujeres  
Hombres  
300  
447  
83  
92  
44  
200  
100  
0
61  
300  
57  
111 105  
45  
42  
181  
173  
158  
37  
70  
131  
101  
Fuente: elaboración propia con datos del FAMIG.  
264  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
En el CATTT se trabaja a puer-  
tas abiertas, recibiendo a todo mi-  
grante que llegue, pues se parte  
del presupuesto de que toda per-  
sona que se acerca ya tiene algún  
grado de vulnerabilidad. La princi-  
pal ayuda es la escucha y orienta-  
ción de los servicios que brinda la  
ciudad. Ocurre con frecuencia que  
las personas, pidiendo un mer-  
cado o dinero, luego de sentirse  
escuchadas, valoradas y reconoci-  
das, olvidan que llegaron por una  
necesidad material. También, en  
la conversación se les ofrece a los  
migrantes caminos más eficaces  
para la atención de sus inconve-  
nientes, como la remisión a alguna  
entidad o profesional.  
los casos que remiten están aque-  
llas personas que necesitan pro-  
tección porque están huyendo de  
alguna situación amenazante, co-  
mo trata de personas; otras tienen  
un familiar recién fallecido y nece-  
sitan algún apoyo concreto; otros  
requieren alojamiento, así sea de  
paso, o atención médica; y algunos  
incluso manifiestan el abuso de  
sustancias psicoactivas, a quienes  
ayudan con casos exitosos por la  
ayuda eficaz.  
También, si lo que requieren  
es seguir migrando, el CATTT les  
ayuda con dinero para los pasa-  
jes. Muchas veces, necesitan ropa  
abrigadora, pues vienen de zonas  
menos frías que Bogotá. Además,  
se les orienta jurídicamente si per-  
dieron los documentos de identifi-  
cación o si requieren hacer algún  
trámite en la ciudad. A todos se  
les ofrece alguna merienda, pero  
siempre, antes de ayudar, se dis-  
cierne para enfocar mejor los  
escasos recursos ante la desbor-  
dante situación.  
En efecto, dependiendo del caso,  
se remite a las instancias de aten-  
ción: a las instituciones distrita-  
les o nacionales con presencia en  
Bogotá, a fundaciones aliadas o al  
Centro de Atención al Migrante del  
FAMIG. Cuando la ayuda es este ti-  
po de remisiones, las personas que  
atienden (la hermana scalabrinia-  
na encargada del servicio, la traba-  
jadora social y los voluntarios) se  
aseguran de que en la institución  
realmente los atenderán y les so-  
lucionarán su situación. Por eso, la  
remisión implica tener el nombre y  
cargo del funcionario que los aten-  
derá para evitar que los migrantes  
tengan que ir golpeando puertas  
sin mayores respuestas. Dentro de  
Además de la atención a los mi-  
grantes, en el CATTT cuentan con  
una capilla en donde presiden la  
Eucaristía tres veces a la semana  
(incluido el domingo) para viaje-  
ros y trabajadores de la Terminal  
de Transporte.  
265  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
3.2.2 Centro de Atención al  
Migrante “Cardenal Mario  
Revollo Bravo” (CAMIG)  
con el fin de dar acogida y aten-  
ción de emergencia a los migran-  
tes y personas en situación de  
desplazamiento. Allí se acoge a los  
migrantes remitidos por entida-  
des de la Iglesia, del mismo CATTT,  
del Estado e incluso de otras orga-  
nizaciones privadas, según las cir-  
cunstancias. En total, el CAMIG ha  
atendido 215,558 migrantes des-  
de su fundación.  
En 1992, se amplió el servicio  
pastoral en la Terminal de Terres-  
tre y surgió la necesidad de un  
hogar de paso para acoger a los  
migrantes que llegaban a la capi-  
tal. Así se inauguró el Centro de  
Atención al Migrante “Cardenal  
Mario Revollo Bravo” (CAMIG),  
Figura 10. Total de migrantes atendidos por el Centro de Atención al Migrante- CAMIG  
30,000  
25,000  
20,000  
15,000  
10,000  
5,000  
0
Fuente: elaboración propia con datos del FAMIG.  
En el CAMIG se acoge especial-  
mente a aquellos que no tienen  
ninguna red de apoyo en la ciudad.  
El hospedaje que se ofrece es de  
máximo cinco días, pues se espera  
que, en este tiempo, la persona o  
grupo pueda encontrar un lugar  
permanente para vivir y encuen-  
tre alguna actividad laboral, o reto-  
me su viaje hacia el destino al que  
quiere llegar. Durante este tiempo,  
las personas reciben orientación  
psicosocial y laboral, vestuario  
y alimentación.  
Sin embargo, por la situación  
de mayor dificultad para encon-  
trar un hospedaje y trabajo, los  
venezolanos se están quedando  
más tiempo. Una vez las personas  
encuentran un lugar dónde vivir,  
el CAMIG les ayuda con la aten-  
ción humanitaria de emergencia,  
que comprende: el primer mes  
de arriendo, mercado, un colchón  
o colchoneta, cobijas, una estufa,  
objetos básicos de cocina y útiles  
de aseo.  
266  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
Figura 11. Migrantes atendidos con atención humanitaria de emergencia. Año 2017.  
Migrantes a los que se brindó atención humanitaria Año 2017  
300  
250  
151  
200  
129  
122  
150  
100  
87  
94  
95  
90  
Mujeres  
83  
73  
100  
50  
0
68  
69  
55 70  
64 55  
Hombres  
124  
127  
62  
87  
115  
97  
20  
16  
Fuente: elaboración propia con datos del FAMIG.  
El CAMIG cuenta con el apoyo  
de once personas: trabajo social,  
psicología, seguridad ocupacional,  
cocina, vigilancia y aseo. También  
se tienen constantemente volun-  
tarios que colaboran con el rope-  
ro, la atención y escucha, la cocina  
y buscando financiación.  
lo requieran, pero sobre todo para  
desarrollar un proceso más cerca-  
no y duradero con los migrantes.  
En la actualidad, se tienen cursos  
de belleza, manicure y pedicure,  
panadería y pastelería, corte y pa-  
tronaje, artes manuales, ofimática  
básica y recursos humanos.  
La casa de acogida tiene apenas  
30 camas y, sin embargo, con fre-  
cuencia su capacidad se supera an-  
te la enorme necesidad. A finales de  
2017, la Arquidiócesis ha iniciado  
el proyecto de crear una nueva se-  
de de acogida.  
Además de los cursos, las perso-  
nas tienen espacios de acompaña-  
miento psicosocial y espiritual. En  
efecto, por más que las personas  
lleven un tiempo de vivir en la ciu-  
dad, algunas sufren alguna carga  
emocionalosufrimientoynocuen-  
tan con los medios apropiados pa-  
ra tramitarlo. Por eso, se cuenta  
con el área de Psicología, Trabajo  
Social y Acompañamiento Espi-  
ritual, que buscan aportarle en la  
consolidación de sus proyectos de  
vida, fortalecer sus relaciones fa-  
miliares y personales, y enrique-  
3.2.3 Centro Pastoral y Capa-  
citación (CEPCA)  
En el 2000 se crea el Centro Pas-  
toral y Capacitación (CEPCA) para  
ofrecer formación y capacitación  
para el trabajo a los migrantes que  
267  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
cer su fe, independientemente de  
su creencia. En esta orientación  
psicosocial, además se busca que  
haya un empoderamiento en de-  
rechos humanos y exigibilidad  
de derechos. Esta formación es es-  
pecialmente útil entre las víctimas  
del desplazamiento, pues ayuda a  
entender lo que les ha ocurrido,  
los intereses sobre sus territorios,  
los actores que violentaron sus  
derechos y el reconocimiento de  
los caminos para exigir al Estado  
su reparación. Además, les ayuda  
a solventar los constantes señala-  
mientos que los vecinos les hacen,  
al creer que son culpables de su  
desplazamiento. Por eso, ofrecer  
un espacio de escucha y proceso  
psicosocial es clave.  
deben comprar el kit necesario pa-  
ra su curso y el uniforme. Sin em-  
bargo, desde la segunda semana  
de clase, y para evitar la deserción,  
el CEPCA les aporta un auxilio de  
transporte diario. Esto es posible  
gracias a convenios con entidades  
que brindan cooperación interna-  
cional (Cáritas Suiza). Para perso-  
nas particulares, el costo del curso  
es de 40 dólares. El segundo nivel,  
que es de especialización en el ar-  
te elegido, no tiene subsidio.  
IV. Anexos  
• Testimonios de desplazados  
http://pacifista.co/exclusivo-es-  
tos-son-los-nuevos-desplazados-  
del-posconflicto/  
Fotografías  
Para estudiar en el CEPCA no se  
pide un tope de edad o nivel aca-  
démico, como sí ocurre en otro  
tipo de instituciones educativas.  
El primer curso consta de 18 se-  
manas, con dos días completos a  
la semana. En la mañana, reciben  
la capacitación teórica y técnica  
del área que estén aprendiendo  
y en la tarde el acompañamiento  
espiritual y atención psicosocial:  
escucha, psicología y revisión del  
proyecto de vida.  
http://pacifista.co/galeria-el-  
desplazamiento-sigue-vivo-en-la-  
colombia-de-la-paz/  
http://centrodememoriahisto-  
rica.gov.co/micrositios/desplaza-  
mientoForzado/  
http://pacifista.co/en-image-  
nes-el-posconflicto-tambien-tie-  
ne-rostro-de-desplazado/  
http://www.scalabrinicucuta.  
org/centro-piloto  
http://www.scalabrinicucuta.  
org/centro-de-migraciones  
http://www.scalabrinicucuta.  
org/programa-alimentario  
El CEPCA recibe a todas las per-  
sonas que se quieran inscribir: los  
migrantes pagan 7 dólares por  
matrícula y, a lo largo del curso,  
268  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
V. Bibliografía  
-Migración Colombia (agosto de  
2017). Radiografía de venezolanos  
en Colombia. Recuperado el 11 de  
enero de 2018, de: http://www.mi-  
gracioncolombia.gov.co/venezue-  
la/infografia.pdf  
-Barona, J. F. (18 de enero de  
2018). Entre 2014 y 2017 Colom-  
bia ha atendido a más de 30 mil  
venezolanos en servicios de salud.  
RCN Radio.  
-Observatorio Laboral de la Uni-  
versidad del Rosario (agosto de  
2017). Gran encuesta integrada  
del DANE. Informe 3: Característi-  
cas de los migrantes de Venezuela  
a Colombia. Recuperado en di-  
ciembre de 2017, de: https://docs.  
wixstatic.com/ugd/c80f3a_d2e0a-  
0b4821e4238ae021904026a4459.  
pdf  
-Centro Nacional de Memoria  
Histórica (2015). Una nación des-  
plazada: informe nacional del des-  
plazamiento forzado en Colombia.  
-Corte Constitucional (2004).  
Sentencia T 025 de 2004. Bogotá.  
-IDMC (2017). Global Report on In-  
ternal Displacement 2017. Ginebra.  
-OIM  
y
Migración Colombia  
(2017). Oportunidades de la mi-  
gración internacional en un con-  
texto de paz en Colombia: ejercicio  
institucional prospectivo de las  
dinámicas migratorias en el posa-  
cuerdo. Recuperado en diciembre  
de 2017, de: http://migracionco-  
lombia.gov.co/phocadownload/  
Oportunidades%20de%20la%20  
migraci%C3%B3n%20en%20  
u n % 2 0 c o n tex to % 2 0 d e % 2 0  
paz%20en%20Colombia%20  
Marzo31.pdf  
-Fundación de Atención al Migran-  
te (2017). Informe de gestión 2017.  
-La Opinión (12 de enero de 2018).  
“Denuncian desplazamiento labo-  
ral por venezolanos en Cúcuta.  
-Migración Colombia (2017). Bo-  
letín anual de estadísticas. Enero-  
diciembre de 2016. Recuperado el  
12 de enero de 2018, de: http://  
migracioncolombia.gov.co/phoca-  
download/Bolet%C3%ADn%20  
E s t a d % C 3 % A D s t i c o % 2 0  
2016%20Espa%C3%B1ol.pdf  
-Secretariado Nacional de Pasto-  
ral Social (2017). Proceso de moni-  
toreo y seguimiento-Programa de  
refugiados. Bogotá.  
269  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
-Unidad  
para  
las  
Víctimas  
(enero de 2018). Reportes. Re-  
cuperado en enero de 2018, de:  
https://www.unidadvictimas.gov.  
co/es/reportes  
*Trabajadora social de la Uni-  
versidad Nacional de Colombia.  
Magister en Investigación en pro-  
blemas sociales contemporáneos  
de la Universidad Central. Secre-  
taria general del Observatorio  
Arquidiocesano de Evangelización,  
Arquidiócesis de Bogotá.  
270  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
Educar para el bien común:  
hacia una nueva generación de  
católicos comprometidos en la  
acción política  
Rodrigo Guerra López*  
Encuentro de Católicos con Responsabilidades Políticas al Servicio de  
los Pueblos Latinoamericanos  
Pontificia Comisión para América Latina  
Consejo Episcopal Latinoamericano  
Bogotá, Colombia 3 de diciembre de 2017  
Para Guzmán Carriquiry, amigo, testigo, maestro  
Introducción  
mediato podemos descubrir que  
forma parte de la vocación univer-  
sal a la paternidad, es decir, a esa  
singular dimensión antropológica  
que nos invita a tener hijos, a for-  
mar una descendencia que sea  
mejor que nosotros, a velar por el  
destino de otro que no soy yo, si-  
no que es el fruto de mis entrañas  
espirituales. Imaginar una nueva  
generación de católicos compro-  
metidos en política en América La-  
tina, coincide también con el deseo  
de que los que vengan no cometan  
los errores en los que nosotros he-  
mos caído. Hay como una implícita  
toma de conciencia sobre la pro-  
pia verdad, sobre la propia rea-  
lidad frágil y miserable en la que  
muchos estamos inmersos y que  
desea, de algún modo, corregir-  
se, soñando en que los más jóve-  
Pensar en la posibilidad de una  
nueva generación de católicos com-  
prometidos en la acción política  
es sumamente motivante. De in-  
mediato, la mente y el corazón se  
colocan apuntando hacia el futuro,  
hacia el horizonte que es preciso  
construir para tener esperanza.  
Imaginar un nuevo momento, un  
nuevo escenario en el que muchos  
jóvenes canalizan su vocación y su  
energía hacia el compromiso soli-  
dario y la construcción de autén-  
tico bien común, es una bocanada  
de aire fresco, un sueño puro que  
ennoblece el alma.  
Si nos fijamos atentamente en  
esta microexperiencia —un tanto  
ideal, un tanto añorante—, de in-  
271  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
nes puedan remontar la coyuntura  
problemática en la que en algunos  
países nos encontramos atorados.  
conocimientos, habilidades o com-  
petencias se van superponiendo  
unos a otros. Es la idea de que la  
perfección a la que estamos llama-  
dos se logra forjando el carácter  
a través del cumplimiento de un  
checklist. Y, es también un poco la  
tentación de quien piensa que el  
camino de maduración cristiana  
puede construirse siguiendo un  
itinerario basado en la fuerza de  
voluntad, en la disciplina, en una  
cierta ascética que nos santifique.  
Al llegar a este punto, de repen-  
te, puede surgir la pregunta: ¿qué  
hacer?, ¿qué plan diseñar para re-  
cuperar el rumbo?, ¿cómo formar  
personas para el bien común? Es-  
tas y otras preguntas similares  
son cuestiones, principalmente,  
de índole educativa antes que es-  
tratégica. ¿Por qué me atrevo a  
hacer esta distinción? ¿Qué aca-  
so para afrontar un desafío edu-  
cativo no es preciso implementar  
una estrategia?  
Quienes nos hemos dedicado  
por varias décadas a la educa-  
ción, sabemos que las cosas no  
son tan lineales, tan programadas  
ni tan efectivas. Más aún, cuando  
la experiencia educativa ha estado  
acompañada de la formación es-  
piritual, esta conciencia aumenta  
debido a que no es el ser huma-  
no el que construye su propia for-  
mación, sino Dios mismo el que  
obra de manera distinta en cada  
alma, purificándola y corrigiéndo-  
la. Por eso, para responder cómo  
educar a una nueva generación  
de católicos comprometidos con  
la cosa pública, es preciso salir de  
los lugares comunes, de los clichés  
en materia de educación, de cris-  
tianismo y de política, y afrontar la  
cuestión con toda la seriedad que  
el caso amerita.  
Si por estrategia entendemos el  
arte de proyectar operaciones mi-  
litares en un escenario de guerra  
—sentido etimológico de la pala-  
bra— o, en una perspectiva más  
genérica, pensar y realizar un con-  
junto de acciones encaminadas al  
logro de un fin, fácilmente pode-  
mos toparnos con una cuestión-  
límite de manera inmediata: creer  
que cumpliendo con un conjunto  
de pasos llegaremos a la meta de-  
seada, creer que el camino educa-  
tivo que un católico necesita para  
redescubrir el protagonismo polí-  
tico responde a una secuencia pro-  
gramada, a un plan. Es un poco la  
tentación de quien piensa que el  
desarrollo humano es un camino  
más o menos rectilíneo, más o  
menos programable, en el que los  
A continuación, trataremos de  
presentar algunas de las consi-  
272  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
deraciones que nos parecen más  
fundamentales en este tema, sin  
pretensiones —por su puesto—  
de exhaustividad.  
La transmisión de valores y creen-  
cias se daba por un cierto proceso  
osmótico. No había muchos planes  
que digamos. Había principalmente  
una experiencia compartida: “Yo he  
vivido más que tú, te comparto mi  
vida, luego tú aprendes. Los casos  
y situaciones de rebeldía e incon-  
formidad ante la autoridad más  
que refutar este proceso lo confir-  
maban de maneras diversas. Una  
muy recurrente es la que Augusto  
del Noce denominaba ‘subordina-  
ción en la oposición’ y que podría  
resumirse así: “cuídate de lo que  
rechazas porque terminarás pare-  
ciéndote al enemigo que preten-  
días vencer.  
1. Educar para el bien común  
en el contexto del cambio de  
época  
Durante décadas, y tal vez siglos,  
todo ser humano al convertirse en  
padre, en legislador o en gober-  
nante sintió de inmediato la capa-  
cidad de educar. Y esto no sólo era  
un sentimiento, sino una realidad:  
las responsabilidades que llegan  
al estar al frente de una comuni-  
dad se traducían de inmediato en  
una suerte de vocación para dar  
lecciones al otro: al más joven, al  
subordinado, al ciudadano común  
que llega con una petición o con  
una consulta.  
En la actualidad, esto no se ha  
extinguido del todo. Sin embar-  
go, existen numerosos indicado-  
res empíricos que nos dicen que  
el proceso de transmisión interge-  
neracional de valores y creencias  
en América Latina ha comenzado a  
deteriorarse, al menos en los últi-  
mos veinticinco años. Para el caso  
que nos ocupa —la formación de  
una nueva generación de católi-  
cos comprometidos en la política  
latinoamericana—, advertir esto  
es decisivo.  
Lo más sorprendente de esto es  
que funcionaba. La sabiduría prác-  
tica acumulada tras diversas aven-  
turas de gobierno, en distintos  
planos y niveles, se sintetizaba en  
frases y expresiones, en máximas  
y principios, que podían enun-  
ciarse y compartirse con cier-  
ta solemnidad. Los más jóvenes  
aprendían así —mirando a quien  
detenta autoridad— lecciones de  
vida, actitudes esenciales, formas  
de resolver problemas.  
En efecto, a diferencia de otros  
momentos históricos en los que el  
paradigma cultural generalizado  
brindaba certezas a las personas y  
a los pueblos, aún en medio de pro-  
273  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
fundas transformaciones estructu-  
rales y políticas, en el presente es  
el mismo paradigma global el que  
ha entrado en cuestión: “vivimos  
no sólo en una época de cambios,  
sino en un verdadero cambio de  
época que transforma los referen-  
tes tradicionales de la existencia  
individual y colectiva en mayor o  
menor medida. Estos cambios son  
amplios y profundos e involucran  
todas las dimensiones de la vida.1  
limitamos a señalar que una edu-  
cación pertinente para formar a  
las nuevas generaciones en el com-  
promiso católico en la política,  
tiene que partir de una amplia  
conciencia respecto de la centrali-  
dad que ocupa el cambio de época.  
No sólo los lenguajes y símbolos  
se encuentran mutando. Es la men-  
talidad en su estructura profunda  
la que está experimentando una  
profunda transformación. Las cau-  
sas de este fenómeno son multifac-  
toriales: el uso intensivo de nuevas  
tecnologías, la globalización eco-  
nómica, el hiperconsumismo pro-  
pio del capitalismo avanzado, los  
nuevos fenómenos migratorios y  
el quiebre de algunas de las pre-  
misas fundamentales que soste-  
nían a la modernidad ilustrada.  
En América Latina, se suman los  
fenómenos propios de nuestra re-  
No tenemos la suficiente distan-  
cia histórica para advertir todos  
los elementos que caracterizan es-  
te nuevo momento cultural. Algu-  
nos hablan de postmodernidad, de  
tardo-modernidad, de sociedad lí-  
quida o utilizan otras expresiones  
para mostrar que algo profundo  
está sucediendo. Sería largo aquí  
exponer nuestras hipótesis a es-  
te respecto.2 Por el momento, nos  
gión:  
una  
identidad  
barroca  
1
subyacente que se reformula rápi-  
damente, estructuras políticas  
exhaustas, democracias puramen-  
te formales, programas de refor-  
ma estructural que no logran  
resolver de manera sustantiva  
el subdesarrollo, la inequidad y  
la pobreza, aparición de nuevos  
Conferencia del Episcopado Mexica-  
no, carta pastoral “Del encuentro con  
Jesucristo a la solidaridad con todos,  
CEM, México, 2000, n. 246.  
2
Véase: A.A.V.V., ¿Cambio de época?  
El caminar de la Iglesia en el  
contexto actual, CELAM, Bogotá  
2016; R. Guerra López, “Cristianis-  
mo y cambio de época. Transforma-  
ciones educativas y culturales de  
la sociedad y de la Iglesia en Amé-  
rica Latina, en Actas del Congreso  
Internacional “De Puebla a Apareci-  
da”, Instituto Luigi Sturzo-Instituto  
Italo-latinoamericano, Roma, 2018  
(en curso de publicación).  
populismos,  
nuevas  
formas  
híbridas de religiosidad de base  
irracionalista y un largo etcétera.3  
3
Cf. R. Guerra López (coord.), Améri-  
ca Latina: sociedades en cambio, CE-  
274  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
Educar para el bien común en es-  
te contexto no se resuelve con fór-  
mulas convencionales. Durante la  
Guerra Fría, tanto derechas como  
izquierdas optaron por justificar  
sus llamados a la acción a partir del  
enemigo que buscaban vencer. Es-  
te tipo de argumentos que ofrecen  
resultados más o menos inmedia-  
tos, inoculan un virus difícil de  
extirpar luego. Generan una men-  
talidad pronta para la detección  
de errores en el otro y miope para  
percibir la positividad que gravi-  
ta en toda búsqueda.  
y como lo conocíamos, a través del  
triunfo del capitalismo avanza-  
do sobre el colectivismo marxista  
no sólo resultó un sueño deliran-  
te, sino que la crisis de las econo-  
mías de mercado existentes llegó y  
emergió la necesidad de repensar  
desde su raíz el modelo completo.  
Al final del día, no sólo los socialis-  
mos realmente existentes fracasa-  
ron por su deficiente antropología.  
Son los capitalismos en plural los  
que también necesitan revisar  
sus premisas fundacionales. Las  
disfunciones de los modelos vi-  
gentes ya no pueden ser negadas.  
O como dice el Papa Francisco:  
La Guerra Fría pasó con la con-  
sabida crisis de las ideologías y  
la exploración de hipótesis sobre  
la “nueva ola” que estaba por ve-  
nir. Más pronto que tarde, quienes  
profetizaban el fin del trabajo,4 el  
fin de la historia, el fin de las ideo-  
logías, fueron desmentidos por la  
realidad. Y la realidad, hasta la fe-  
cha, se ha vuelto un difícil tema  
de comprensión y de análisis pa-  
ra quienes fuimos educados en el  
paradigma que basa todo en crear  
clasificaciones racionalistas de  
personas y grupos, de relaciones y  
encuentros, de amigos y enemigos.  
Cuando la sociedad —local,  
nacional o mundial— abando-  
na en la periferia una parte de  
sí misma, no habrá programas  
políticos ni recursos policiales  
o de inteligencia que puedan  
asegurar indefinidamente la  
tranquilidad. Esto no sucede  
solamente porque la inequidad  
provoca la reacción violenta de  
los excluidos del sistema, sino  
porque el sistema social y eco-  
nómico es injusto en su raíz.5  
¿El  
Papa,  
entonces,  
estará  
cayendo en un juicio puramente  
negativo y condenatorio propio  
justamente de otras épocas? La  
respuesta a esta pregunta es ne-  
gativa. Este mismo Papa completa  
sus razonamientos ayudándonos  
Pongamos un ejemplo más o me-  
nos evidente: el fin del trabajo, tal  
LAM, Bogotá, 2005.  
Cf. J. Rifkin, El fin del trabajo, Paidós,  
4
5
México, 1996.  
Francisco, Evangelii Gaudium, 59  
275  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
a mirar en el potencial emancipa-  
dor de los movimientos populares,  
de las nuevas preguntas, de las  
nuevas presencias juveniles y su  
ansia de construir un mundo nue-  
vo y diferente:  
vidados del rico patrimonio de la  
educación cristiana.  
Menciono uno, que por su fuerza  
pedagógica es sumamente impor-  
tante: en una época conflictuada  
como la Edad Media, en la que el  
islam amenazaba a la cristiandad  
por varios flancos, muchas mentes  
de aquel tiempo se vieron tentadas  
a rechazar todo lo que provinie-  
ra del enemigo religioso y políti-  
co. De hecho, en las facultades de  
Teología, fuertemente influencia-  
das por el pensamiento platónico  
y agustiniano, se miraba con pro-  
funda sospecha y desconfianza la  
cosmovisión religiosa, política y  
filosófica que amparaba la expan-  
sión de los seguidores de Mahoma.  
Sin embargo, un miembro de una  
incipiente orden religiosa mendi-  
cante logró conseguir las principa-  
les obras del filósofo más seguido  
en el mundo árabe. El fraile, no sin  
temor, introdujo los gruesos libros  
a su convento… y los abrió. Gracias  
a ese gesto, gracias a ese atrevi-  
miento, un dominico hoy conocido  
como san Alberto Magno descu-  
brió a Aristóteles para el mundo  
cristiano. Y educó a un jovenci-  
to inquieto en el estudio de estas  
obras: santo Tomás de Aquino.  
El ideal cristiano siempre in-  
vitará a superar la sospecha,  
la desconfianza permanen-  
te, el temor a ser invadidos,  
las actitudes defensivas que  
nos impone el mundo actual.  
Muchos tratan de escapar de  
los demás hacia la privacidad  
cómoda o hacia el reducido  
círculo de los más íntimos, y  
renuncian al realismo de la di-  
mensión social del Evangelio.  
(…) El Evangelio nos invita  
siempre a correr el riesgo del  
encuentro con el rostro del  
otro, con su presencia física  
que interpela, con su dolor y  
sus reclamos, con su alegría  
que contagia en un constante  
cuerpo a cuerpo.6  
Educar para el bien común en  
la actualidad, pues, exige la capa-  
cidad de repensar las cosas bajo  
una mirada renovada en la que la  
realidad emergente, diferente, disi-  
dente, fragmentada, femenina, cua-  
litativa, intuitiva y ecológica, más  
que ser un enemigo a vencer, sea  
percibido como una positividad a  
descubrir. Para ello, es necesario  
recuperar algunos elementos ol-  
¿Cuál fue el criterio para que no  
se contaminaran ambos frailes  
con los numerosos y muy objeti-  
vos errores del Estagirita? Confiar  
6
Ibidem, 88.  
276  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
en que el bien ilumina al mal, no  
viceversa. Más aún, entender que  
el bien y el mal no son realidades  
simétricas y opuestas como quie-  
ren los maniqueos, sino que el mal  
es la privación del bien, es decir, es  
un bien deficiente. Esta convicción  
de fuerte impronta metafísica per-  
mitió que ambos examinaran mu-  
chas teorías con gran libertad y, al  
mismo tiempo, con gran discerni-  
miento y claridad. Cuando prime-  
ro se mira el error, la inteligencia  
se cierra y luego no ve nada. La os-  
curidad no ilumina.  
portante es tener claro el criterio  
metafísico que nos puede permitir  
juzgar y realizar un discernimien-  
to dinámico: el ser es positividad  
que educa. La nada es vacío, es un  
pseudo-ser que confunde.  
No quiero insinuar que todos los  
católicos comprometidos en la po-  
lítica tengan que pasar por un  
denso curso de Metafísica —que,  
por otra parte, no estaría nada  
mal—, lo que deseo es mostrar  
que para comprender la realidad  
es preciso superar la actitud pu-  
ramente defensiva, reaccionaria,  
contestataria. Desde la reacción  
sólo es posible crear un mundo re-  
accionario. Y lo que hoy esperan  
los jóvenes no es precisamente  
eso. La reacción termina agotando,  
o lo que es peor, generando per-  
sonalidades deformes que no ven  
el bien en el abrazo, en la acogida,  
en el perdón… porque sospechan  
de todo.  
Cuando metodológicamente se  
privilegia la verdad, el bien y la  
belleza, el error aparece con mu-  
cha más claridad en sus contornos  
precisos. Dicho de otra manera,  
santo Tomás de Aquino es el maes-  
tro más grande del pensamiento  
cristiano; no porque sea la última  
palabra en filosofía o teología, sino  
porque enseña a pensar la reali-  
dad desde una simpatía elemental  
con toda indagación basada en la  
dimensión positiva de lo real.  
Si no superamos las actitudes  
“anti, sólo veremos enemigos. Y  
lo que más necesitan las nuevas  
generaciones es constatar que es  
posible tender puentes y apren-  
der de todos. Sólo así es posible  
entender al Papa, por ejemplo,  
cuando afirma:  
De inmediato, quienes hemos  
nacido en el seno de la modernidad  
racionalista, seamos de derecha o  
de izquierda, al oír estas palabras  
sentimos un vértigo: “pero qué fá-  
cil es extraviarse si uno lee cosas  
inadecuadas. Por supuesto, leer  
de todo y sin disciplina no asegura  
nada más que un extravío. Lo im-  
Ciertamente,  
era  
legítimo  
combatir el sistema totalita-  
rio, injusto, que se definía co-  
277  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
mo socialista  
o
comunista.  
la constitución de las ciencias, los  
objetos definen el método y no vi-  
ceversa, en la educación es preciso  
descubrir que la persona humana  
es método. Esto quiere decir que  
su estructura, sus facultades, sus  
operaciones, poseen un conjunto  
de exigencias constitutivas que re-  
claman una aproximación particu-  
lar, indican un camino que hay que  
seguir, muestran las pistas-clave  
del itinerario gradual que hará  
que la persona pueda desarrollar-  
se de acuerdo a su vocación. Si yo  
no tomo en cuenta a la persona co-  
mo método, buscaré el método en  
algún otro parámetro que en cual-  
quier caso será una suerte de for-  
mulación a priori que se impone  
al hecho empírico del ser humano  
que tengo delante.  
Pero también es verdadero  
aquello que dice León XIII, que  
existen ‘semillas de verdad’  
también en el programa socia-  
lista. Es obvio que estas semi-  
llas no deben ser destruidas,  
no deben perderse.7  
Y el Papa al que me refiero no es  
Francisco. Es san Juan Pablo II.  
2. Educar para el bien común:  
la cuestión del método  
Cómo formar personas para el  
bien común es un asunto de edu-  
cación más que de estrategia. Otra  
manera de decir esto es: para for-  
mar una nueva generación de ca-  
tólicos en la política tenemos que  
fijarnos primariamente en el su-  
jeto del posible proceso: la per-  
sona humana real que demanda  
ser educada.  
No pretendo, con ello, descali-  
ficar los muchos y muy variados  
métodos educativos. Lo único  
que deseo señalar es que todos  
ellos adquieren valor en la medi-  
da en que responden a las exigen-  
cias más profundas de la condición  
humana. El método-base de todo  
otro método es la persona que in-  
dica el camino fundamental a se-  
guir. El método-base es siempre  
volver a la persona,8 el método es  
el encuentro empírico, real, cara  
a cara.  
La persona humana no es un  
mero sujeto pasivo en el que re-  
caen nuestros más o menos afor-  
tunados métodos educativos. La  
persona humana es una realidad  
que define y delimita los méto-  
dos. De la misma manera como en  
7
San Juan Pablo II, entrevista a  
Jan Gawronski, publicada en “La  
Stampa, 2 de noviembre de 1993:  
http://w2.vatican.va/content/  
john-paul-ii/it/speeches/1993/  
november/documents/hf_jp-ii_  
spe_19931102_intervista.html  
8
Cf. R. Guerra López, Volver a la per-  
sona. El método filosófico de Karol  
Wojtyla, Caparrós, Madrid, 2002.  
278  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
De este modo, una expresión re-  
currentecomo“lapersonaessujeto  
de la educación” adquiere un re-  
novado sentido. Normalmente, es-  
ta idea significa simplemente que  
la persona ha de involucrarse ac-  
tivamente en su propio proceso  
educativo. Sin embargo, con lo di-  
cho hasta aquí, podemos decir al-  
go más: la persona necesita ser  
atendida y entendida como perso-  
na para que su camino de desarro-  
llo se despierte y madure. Todo el  
amplio capítulo de la antropología  
aparece entonces en este momen-  
to. Sin pretender ingresar en él en  
toda su riqueza y complejidad, es  
relevante al menos advertir que  
por ‘persona’ no nos referimos a  
un cierto concepto (universal y  
abstracto), sino que este término  
se acuño precisamente para indi-  
car al singular concreto de natura-  
leza racional-relacional. Persona,  
entonces, siempre es un ser huma-  
no en particular: esta María, este  
Pedro, “esta carne y estos huesos,  
aquí y ahora.9 La palabra ‘persona’  
busca destacar el carácter único,  
irrepetible e insustituible de cada  
uno de nosotros. Por ello, no  
puede identificarse sin más con  
‘hombre, ser humano’ o alguna  
definición de tipo universal como  
‘animal racional’ u ‘homo sapiens.  
Ser persona siempre es mucho  
más que pertenecer a cierta es-  
pecie. Ser persona es reconocer el  
valor inalienable que posee un ser  
no-instanciable. Ser persona es  
descubrir que existe cierto tipo  
de ser que no es una cosa, sino  
que goza de una interioridad y  
de una relacionalidad irreducti-  
bles a las de cualquier otro ente  
no-personal.10  
¿Cuál es entonces el primer  
recurso pedagógico para educar  
para el bien común? Vivir la  
pasión por las personas, por sus  
exigencias, por su historia. Para  
educar una nueva generación de  
políticos, lo primero es educar  
personas, es decir, descubrir el ca-  
mino individual e irrepetible que  
cada ser humano porta en su en-  
traña. Este camino posee estructu-  
ras y dinamismos comunes a todo  
ser humano y, al mismo tiempo, se  
encuentra atravesado por el tempe-  
ramento y peculiaridad de este ros-  
tro, de esta historia, de esta mirada.  
El único modo de educar per-  
sonas como personas, es decir,  
de tomar al otro como método, es  
amando. No se puede educar a na-  
die como persona, y como perso-  
na despierta y atenta hacia el bien  
común, si no es desde el afecto y  
9
Cf. Tomás de Aquino, Summa Theo-  
logiae, I, q. 29, a. 4, in c. También  
10 Cf. K. Wojtyla, Persona y acción, Pa-  
véase: Ibid, I, q. 30, a. 4, in c.  
labra, Madrid, 2011.  
279  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
el compromiso por el otro. Amar  
es cuidar del destino del otro, amar  
a las personas es amar su digni-  
dad y su libertad, su conciencia  
y su historia. Por ello, sólo desde  
una amistad verdadera es posible  
educar en el sentido propio del  
término.11 Esto forma a la persona  
en el sentido de que le da configu-  
ración, le da cierta estructura que  
la integra y le permite trascender.  
Asimismo, esto es lo que eventual-  
mente dota de contenido existen-  
cial a la noción de ‘bien común.12  
sujetos relacionales. La escuela  
principal para luchar por el bien  
común es —insisto— la pasión  
por las personas.  
Por eso, la mera capacitación  
política no basta. Lo importante  
es que la persona descubra un  
afecto y un interés por su propia  
vocación y camino. En el seno de  
este afecto, lo humano se renueva  
y encuentra a nivel existencial los  
motivos para la esperanza.  
Dicho de otra manera, entender  
a la persona como método implica  
la necesidad de una compañía de  
amigos que cuiden mutuamente  
su destino. Una compañía así es  
más que complicidad de grupo o  
mero buen ambiente, es una verda-  
dera comunidad en la que nunca  
nadie es dejado solo. Lo que ne-  
cesita una persona para vivir una  
experiencia transformante de ver-  
dad es una comunidad que intro-  
duzca la mente y el corazón en un  
camino de crecimiento, es decir,  
en el camino de reencuentro con  
certezas que den sentido a la vida  
y permitan entender más y me-  
jor el mundo que nos rodea, y en  
particular a nuestro prójimo. Una  
amistad así es la que en el momen-  
to de las pruebas, de las crisis, de  
la incomprensión o de la injusticia  
no abandona a aquel que está caí-  
do, sino que lo ayuda a levantarse  
para continuar caminando.  
Si uno memoriza alguna célebre  
definición del bien común puede  
sacar la mejor calificación en un  
examen, pero eso no asegura su  
comprensión, su interiorización,  
su adhesión existencial a él. La  
única manera de hacer que el bien  
común no sea un mero concepto a  
memorizar, consiste en permitir  
que nuestro afecto se vuelva via  
cognitionis: camino de conoci-  
miento. Es amando como uno com-  
prende la realidad. No se conoce  
verdaderamente aquello que no  
se ama. El bien común es una di-  
mensión constitutiva del bien  
que las personas requieren para  
su plena realización en tanto que  
11 Cf. L. Giussani, Educar es un riesgo,  
Ediciones Encuentro, Madrid, 1991.  
12 Cf. R. Guerra López, “Bien común:  
la maduración de un concepto, en  
Bien común, Año XI, n. 128, agosto,  
2005, p. 15-19.  
280  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
En resumen, extra communio  
personarum nulla politica, al mar-  
gen de la experiencia real de una  
amistad cercana y comprometi-  
da, la política, en su acepción más  
esencial, se vuelve imposible y de-  
viene en búsqueda insaciable de  
poder y vanidad.  
precediendo todo el libro, sobre la  
tensión bipolar entre la identidad  
católica y el compromiso político.  
Jorge Mario Bergoglio, SJ, dice:  
La tensión señala siempre una  
bipolaridad que se determina  
a sí misma y debe resolverse,  
continuamente, no en una sín-  
tesis ni en la absorción de uno  
de los polos por el otro, sino  
en un plano superior en el que  
—de alguna manera— perma-  
necen activas las virtualidades  
de las situaciones polares ten-  
sionadas.  
3. Educar para el bien común:  
pertenecer al pueblo  
En el año 2005, dentro del cami-  
no de preparación hacia la V Con-  
ferencia General del Episcopado  
Latinoamericano, publicamosenel  
Observatorio del CELAM varios li-  
bros que fungieron como subsidio  
a temas específicos que nos fueron  
solicitados. Uno de ellos se intitu-  
Católicos y políticos. Una iden-  
tidad en tensión.13 En el año 2006  
apareció una edición argentina  
con un prólogo muy particular.  
El Arzobispo de Buenos Aires  
decidió escribir una reflexión,  
La expresión de esta realidad  
no la puede ofrecer un len-  
guaje lineal o descriptivo, ni  
tampoco la exacta definición  
funcional de áreas competen-  
tes: siempre quedaría algo  
más allá de la palabra o la fun-  
ción, algo que constituye, pre-  
cisamente, la identidad de la  
tensión entre el católico y la po-  
lítica. Hay que recurrir al len-  
guaje de las antinomias, que en  
sí mismo refleja la tensión de  
la identidad. (…) Con este géne-  
ro literario de antinomias, po-  
demos acercarnos mejor a la  
comprensión de esa identidad  
en tensión y somos capaces de  
percibir que la bipolaridad es  
rica porque ambas partes se  
fecundan mutuamente. No só-  
lo la pertenencia cristiana es  
levadura para la polis, sino que  
ésta, en su concreción de pue-  
blo, se involucra en la vivencia  
cristiana dando lugar al hecho  
de la inculturación. Y esto por-  
que precisamente esta tensión  
13 C. Aguiar Retes-R. Guerra López  
(coords.), Católicos y políticos. Una  
identidad en tensión, CELAM, Bo-  
gotá, 2005. Posteriormente se pu-  
blicaría una edición mexicana, por  
parte de la CEM. En 2006 aparece-  
ría la edición argentina con prólogo  
del Card. Jorge Mario Bergoglio, SJ,  
y en 2015 una nueva edición del CE-  
LAM, que es la que utilizamos en esta  
ocasión para las citas subsiguientes.  
El libro incluye estudios de Jean Me-  
yer, Manuel Díaz Cid, Ricardo Anton-  
cich, SJ, y Rodrigo Guerra.  
281  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
se hace históricamente políti-  
ca en la evangelización de la  
cultura y en la inculturación  
de la fe.  
dados. El despertar de la concien-  
cia de todo hombre es el despertar  
a un afecto y a una tradición, a una  
cultura y a un lenguaje, a un con-  
junto de relaciones elementales  
y a una hipótesis del significado  
definitivo de la vida. En el abrazo  
de nuestra madre, comenzamos a  
advertir la densidad de la expe-  
riencia humana y sus múltiples  
proyecciones sociales.  
Desde esta perspectiva se  
comprende más fácilmente  
cuánta importancia tiene en  
esta identidad en tensión  
tanto el hecho de la perte-  
nencia eclesial como el de la  
pertenencia a un pueblo con-  
creto con su historia y su cul-  
tura. Aquí, entonces, no cabe el  
fixismo categorial o la casuís-  
tica o la ideología, se trata de  
un problema de pertenencia  
histórica y, si se quiere forzar  
el lenguaje, de ‘doble perte-  
nencia’, pero que deviene una  
sola: la del católico político  
con su identidad en tensión:  
pertenencia a un pueblo his-  
tórica y culturalmente concre-  
to y pertenencia al pueblo fiel  
de Dios. La actividad política  
del católico se enraíza en es-  
ta realidad.14  
Por eso, es que la condición re-  
al del hombre real es siempre su  
circunstancia. No nacemos en un  
vacío relacional, axiológico o se-  
mántico, no venimos a la vida en  
un recinto sin contenido, sino que  
desde el primer contacto se nos  
comparten valores, creencias y  
horizontes que lentamente nos  
educan. Sólo de manera posterior  
acontece el fenómeno del olvido,  
es decir, de las teorías que hablan  
del ser humano como si no tuvie-  
se historia, como si no fuera parte  
de un pueblo, como si su tradi-  
ción hubiera que diluirla, negarla  
o ignorarla.  
En efecto, la perspectiva del Pa-  
pa Francisco al afrontar la identi-  
dad de los católicos involucrados  
en política es la de su pertenencia  
empírica al pueblo que conforma  
su nación y al Pueblo de Dios que  
camina en la historia. Comence-  
mos por el primero: todo católico  
político nace en un contexto, en  
una historia con significados pre-  
Por tradición no me refiero a  
cierto folklore o a dos o tres cos-  
tumbres más o menos atractivas  
para los turistas. Tradición signi-  
fica legado. Tradición significa no  
recuerdo melancólico de un pasa-  
do mejor, sino dinámica cultural  
viva que es preciso recrear en ca-  
da generación. Recibir el legado de  
14 J. M. Bergoglio, SJ, “Presentación,  
en C. Aguiar Retes-R. Guerra López  
(coords.), Católicos y políticos. Una  
identidad en tensión, CELAM, Bogo-  
tá, 2015, p. 13-14.  
282  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
quienes nos preceden y reinven-  
tarlo creativamente en un nuevo  
momento histórico es un proceso  
humanizante, educativo, que nos  
instala en la historia de nuestras  
naciones, nos permite sabernos  
herederos y nos descubre even-  
tualmente nuestra propia respon-  
sabilidad.15 De esta manera, los  
católicos comprometidos en la po-  
lítica primero que nada debemos  
recordar que hemos recibido una  
cierta propuesta educativa al na-  
cer en un cierto pueblo.  
námica sociológica que llamamos  
‘tradición’. La tradición es otro  
nombre para designar a la memo-  
ria. La memoria, más que ser una  
capacidad para recordar el pa-  
sado, es la capacidad para hacer  
presente, es decir, para actualizar,  
para poner al día, para repropo-  
ner un legado con creatividad y  
fidelidad simultáneas, con innova-  
ción y discernimiento racional.  
En el fondo, la tradición nos re-  
gala tres cosas:  
Fácilmente  
podemos  
pensar  
Una identidad personal y co-  
munitaria: una pertenencia a una  
realidad más grande que yo mismo:  
un pueblo, una cultura, una historia.  
que esta idea es muy débil al ha-  
blar sobre cómo educar para el  
bien común, debido a que exis-  
ten numerosas contradicciones y  
deficiencias en nuestras culturas  
particulares. Sin embargo, esto es  
reducir la dinámica de la tradi-  
ción al momento de la recepción  
de algo ya confeccionado. Por el  
contrario, la tradición es siempre  
proyecto, es proceso hacia delan-  
te, cuando la razón examina lo re-  
cibido y lo criba críticamente para  
afirmarlo de una nueva manera a  
través de la libertad.  
Una hipótesis de significado  
para la vida personal y social: un  
conjunto de certezas que es pre-  
ciso verificar en su verdad con-  
trastándolas con la realidad. La  
realidad educa. La realidad es di-  
námica pero posee una unidad de  
sentido que permite encontrar  
en medio de los cambios núcleos  
de verdad perenne que son como  
brújulas, sobre todo en los mo-  
mentos de desconcierto, de incer-  
tidumbre, de cambio epocal.  
Es falso afirmar que la tradición  
es inmovilismo o sumisión irracio-  
nal. Eso es una perversión de la di-  
Un proyecto: la tradición no  
es invitación a la restauración de  
un orden social perdido. La tradi-  
ción es resurgimiento, es un volver  
a nacer, como decíamos más arri-  
15 Cf. J. Pieper, Tradition, trans. E.  
Christian Kopff, ISI Books, Wilming-  
ton, 2008.  
283  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
ba, con identidad y simultánea-  
ingrediente  
ser cristianos.  
imprescindible  
es  
mente con novedad.16  
Por estas razones, un tercer re-  
curso pedagógico para educar ca-  
tólicos comprometidos en política  
es la inmersión profunda, fuerte,  
en la cultura y en la historia, en el  
pueblo real y en sus dramas. El  
pueblo real que es mayoritaria-  
mente pobre y excluido. El pueblo  
real que sufre a las élites oligárqui-  
cas que en muchas ocasiones lasti-  
man su ethos a través de la política  
pública y la legislación. De inme-  
diato se nota cuando un “político”  
es un mero advenedizo, un hombre  
improvisado, sin amor por la his-  
toria, por su cultura, por su pueblo.  
No sólo se exhibe en sus ignoran-  
cias a la primera declaración pú-  
blica, sino que vacía de contenido  
sus grandes decisiones como go-  
bernante o legislador. Sin la iden-  
tidad que viene del pueblo, el arte  
de gobernar se reduce al arte de la  
retórica facilona y sin contenido.  
Un cierto moralismo ha redu-  
cido muchas veces la idea de ser  
cristiano a un conjunto de valores  
o cierto ideal de decencia. Y esto  
no es así: una persona sigue sien-  
do cristiana mientras se esfuerce  
por prestar su adhesión central,  
mientras trate de pronunciar el sí  
fundamental de la confianza, aun  
cuando no sepa situar bien o re-  
solver muchas particularidades.  
Habrá momentos en la vida en  
que, en la múltiple oscuridad de la  
fe, tendremos que concentrarnos  
realmente en el simple : creo en  
ti, Jesús de Nazaret; confío en que  
en ti se ha mostrado el sentido di-  
vino por el cual puedo vivir mi vi-  
da seguro y tranquilo, paciente y  
animoso. Mientras esté presente  
este centro, el ser humano está en  
la fe, aunque muchos de los enun-  
ciados concretos de ésta le re-  
sulten oscuros y por el momento  
no practicables.  
4. Educar para el bien común:  
pertenecer al Pueblo de Dios  
Porque la fe, en su núcleo, no es,  
digámoslo una vez mas, un siste-  
ma de conocimientos, sino una  
confianza. La fe cristiana es “en-  
contrar un Tú que me sostiene y  
que, a pesar de la imperfección y  
del carácter intrínsecamente in-  
completo de todo encuentro hu-  
mano, regala la promesa de un  
En cuarto lugar, es preciso com-  
prender que para formar una nue-  
va generación de políticos nacidos  
de la experiencia cristiana, un  
16 Cf. A. Methol Ferré, Il Risorgimento  
Cattolico Latinoamericano, CSEO-  
incontri, Bologna, 1983.  
284  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
amor indestructible que no só-  
lo aspira a la eternidad, sino que  
la otorga.17  
Persona, su abrazo empírico. Y  
desde este abrazo, el cristianismo  
se vuelve llamado a la conversión  
continua, al cambio de mentalidad.  
Este bello texto de Ratzinger de-  
bería estar a la entrada de todo  
grupo de católicos involucrados en  
la política. En muchas ocasiones,  
quienes hemos participado en la  
lucha partidista o en la gestión gu-  
bernamental, cometemos errores,  
caemos en tonterías y rápidamen-  
te nos descubrimos lejanos de la fe  
y de la Iglesia. Sin embargo, la ver-  
dadera Iglesia católica no es una  
secta de puros. No es una aristo-  
cracia de la virtud. No es un grupo  
selecto llamado a iluminar a este  
mundo traidor. Lo que Jesucristo  
vino a proponer es precisamente  
la superación de toda concepción  
cátara, es decir, puritana de la co-  
munión con Dios.  
Dicho de otro modo: los cristia-  
nos no estamos llamados a dar  
testimonio de nuestra coherencia  
y perfección moral. Y esto no sig-  
nifica que la coherencia sea banal,  
sino que los cristianos damos testi-  
monio de que Alguien más grande  
que nuestra incoherencia nos ha  
perdonado. Ésta es nuestra alegría  
y nuestro orgullo. No otra cosa:  
No se comienza a ser cristiano  
por una decisión ética o una  
gran idea, sino por el encuen-  
tro con un acontecimiento, con  
una Persona, que da un nuevo  
horizonte a la vida y, con ello,  
una orientación decisiva.18  
¿Por qué es preciso recordar  
esto? Para entender que el  
cristianismo no es primariamente  
una doctrina que defender, sino  
una Presencia que anunciar. Para  
entender que la única manera de  
conocer el cristianismo y perma-  
necer en él es sumergiéndose en  
la experiencia del nuevo Pueblo de  
Dios, que es pueblo no por un pac-  
to social o una tendencia natural  
de tipo gregario, sino que se une  
y se reúne porque descubre en su  
estar-juntos el Misterio de un Dios  
El misterio de la Encarnación  
consiste justamente en esto: to-  
do lo humano, incluidas nuestras  
fragilidades, han sido acogidas y  
salvadas por Jesucristo. La evan-  
gelización comienza con el keryg-  
ma. Con el anuncio breve y gozoso  
de que Jesús ha resucitado y ha  
vencido mi pecado y mi muerte.  
El kerygma no es la ley natural o  
un tratado de virtudes humanas.  
El kerygma es Jesucristo vivo, su  
17 J. Ratzinger, Fe y futuro, DDB, Bilbao,  
2008, p. 31-32.  
18 Benedicto XVI, Deus Caritas est, 1.  
285  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
que perdona, que se hace historia,  
que se hace Pueblo.  
qué es esto relevante para educar  
católicos comprometidos en po-  
lítica? Porque sólo así es posible  
entender que:  
Los cátaros de antes, como los de  
ahora, crean conventículos, grupi-  
tos, eclesiolas. Se cierran a los de-  
más, en especial a los que no son  
“como uno. Este tipo de cristia-  
nismo, si logra proyección social o  
política, es muy peligroso. Es máxi-  
mamente excluyente e intolerante.  
La comunión, el perdón y la  
búsqueda de unidad son método  
para la acción política: es imposi-  
ble comprender la doctrina social  
de la Iglesia fuera del horizonte  
que brinda la caridad evangélica.  
La política, para un cristiano, ha de  
ser una alta forma de la caridad,  
como gusta recordar el Papa Fran-  
cisco. Esto quiere decir, de preocu-  
pación por todos, en especial por  
los más pobres y olvidados. Este  
tipo de amor operante y efectivo  
adquiere perfil verdaderamente  
cristiano cuando surge de un amor  
anterior: del amor que viene de  
arriba, perdonándonos y soste-  
niéndonos a pesar de nuestras mi-  
serias. El amor como método para  
la acción política sólo puede sur-  
gir de la experiencia de haber sido  
amados primero.  
En la Iglesia fundada por Jesu-  
cristo cabemos todos, en especial  
los más pecadores y miserables.  
Cabemos todos: incluso los “po-  
líticos. Cuando una experiencia  
eclesial no está abierta a recibir  
en su seno a quien tiene dudas,  
a quien se sabe frágil, a quien no  
está del todo arrepentido, no es la  
Iglesia de Jesucristo. Descubrir la  
Iglesia como un hospital de cam-  
paña, como un lugar donde hasta  
yo puedo descansar y existir, es  
descubrir que un Amor nos sostie-  
ne y nos precede.  
Por eso, un elemento importan-  
tísimo para formar una nueva ge-  
neración de católicos en la política  
es descubrir el kerygma: el mal y  
la muerte no tienen la última pala-  
bra en la historia ni en mi historia.  
• La opción preferencial por los  
pobres no es una cuestión opcio-  
nal: el Verbo de Dios al encarnar-  
se libremente escogió sumergirse  
en la experiencia de la pobreza.  
A partir de ese momento, el se-  
guimiento de Jesús no puede ser  
más que seguimiento de Jesucris-  
to pobre. Pobreza de espíritu sig-  
nifica disponibilidad, libertad e  
independencia respecto de la ló-  
¿Qué es lo que educa en una ex-  
periencia cristiana de esta natura-  
leza? Hacer una opción voluntaria  
por la vida al estilo de Jesús. ¿Por  
286  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
gica mundana. Pobreza de espíri-  
tu significa dejarse educar por los  
pobres para que, habiendo vivido  
como ellos, uno pueda servirlos.  
Un católico dedicado a la política  
que no haya pasado por el rigor de  
la necesidad de su pueblo o que no  
haya identificado que en el pobre  
Cristo está presente como un sa-  
cramento, tenderá a asumir que  
la participación de los católicos en  
la política es una forma más de  
compromiso neoburgués. La vi-  
vencia profunda de la opción  
preferencial por los pobres nos  
sumerge en un camino educativo  
que purifica la mirada y nos man-  
tiene anclados en la realidad.  
Iglesia es asimilada como la con-  
ciencia teórica de un movimiento  
práctico, como el momento reflexi-  
vo de la Iglesia que da testimonio  
y actúa, es decir, cuando funda-  
mentalmente se entiende como la  
eclosión social y hasta política de  
un encuentro personal y comuni-  
tario, se torna en verdadero factor  
educativo, camino de purificación  
y vía de corrección permanente.  
5. Educar para el bien común  
en América Latina: el  
horizonte 2031  
El último elemento que me pa-  
rece puede ayudarnos de manera  
sustantiva para educar a una nue-  
va generación de católicos lati-  
noamericanos en el compromiso  
político es descubrir un proyecto  
grande por el que luchar. Cuan-  
do un joven descubre un horizonte  
de futuro, un horizonte promiso-  
rio, un gran ideal por el que tra-  
bajar, sus energías se movilizan y  
su capacidad de reorientar la vi-  
da aparece.  
• El cristianismo es irreductible  
a cualquier ideología: sólo a través  
del encuentro con Jesucristo vivo a  
través de la comunidad que llama-  
mos ‘Iglesia’ es posible descubrir  
que la experiencia cristiana no se  
puede reducir a un conjunto de va-  
lores, a un proyecto político, a un  
compromiso faccioso de derecha o  
de izquierda. Es así —relativizan-  
do la política a aquello que es una  
realidad metapolítica— como la  
política adquiere su adecuado lu-  
gar y perfil. Jesucristo es una Per-  
sona viva que ofrece un criterio  
sapiencial para poder juzgar y de-  
cidir, para planear y actuar. Es esta  
experiencia la que está en la base  
de la doctrina social de la Iglesia.  
Cuando la doctrina social de la  
Si este proyecto, además, nos  
instala precisamente en los cuatro  
elementos que hasta aquí hemos  
revisado, podría ser una suerte  
de nueva escuela para la forma-  
ción laical y un factor de reno-  
vación eclesial y política para  
Latinoamérica. Dicho de otro mo-  
do, para dar un nuevo paso cua-  
287  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
litativo en la historia de nuestra  
región necesitamos:  
suave y vigorosa de María: “En  
nuestros pueblos, el Evangelio ha  
sido anunciado presentando a la  
Virgen María como su realización  
más alta.19 Múltiples devociones  
marianas han fecundado la labor  
de los evangelizadores a lo largo  
y ancho de América Latina. Sin  
embargo, fue el Acontecimiento  
Guadalupano, el encuentro y diá-  
logo de Santa María con el indíge-  
na Juan Diego, el que obtuvo un  
eco más profundo en el alma del  
pueblo naciente, cualitativamente  
nuevo,frutodelagraciaqueasume,  
purifica y plenifica el devenir de la  
historia. El lenguaje utilizado en  
el encuentro del Tepeyac, como  
vehículo de inculturación del  
Evangelio, constituyó un itinerario  
espiritual al conjugar palabras y  
gestos, acción y contemplación, imá-  
genes y símbolos. Todos estos ele-  
mentos enriquecieron la capacidad  
de esta cultura sobre su experien-  
cia de Dios, facilitando la acepta-  
ción de la experiencia cristiana.  
Una nueva sensibilidad hacia  
el cambio de época.  
Reivindicar a la persona y a  
la cultura del encuentro como mé-  
todo educativo.  
• Pertenecer a un pueblo, a  
una tradición, a una historia.  
• Pertenecer al Pueblo de Dios,  
y desde ahí aprender a vivir, con  
opción por los pobres, la doctrina  
social de la Iglesia.  
Todos estos elementos se en-  
cuentran incoados al interior del  
momento fundacional de la gran  
nación latinoamericana. Todos es-  
tos elementos son como una di-  
mensión constitutiva de aquello  
que permitió que los pueblos la-  
tinoamericanos nacieran como  
una realidad sociológica e históri-  
camente nueva.  
Es bien sabido cómo la fe ca-  
tólica se propagó en las tierras  
latinoamericanas en medio de  
acontecimientos novedosos y a  
veces dramáticos, y cómo la labor  
de los evangelizadores fue abrién-  
dose paso entre graves dificul-  
tades, pero nunca sin el auxilio  
divino. La labor evangelizadora  
y el ingenio pedagógico de los  
misioneros estuvieron siempre  
acompañados por la acción de la  
Gracia, a través de la presencia  
Se actualizó así, desde el Te-  
peyac, esa novedad propia del  
Evangelio que reconcilia y crea la  
comunión, que dignifica a la mujer  
y al excluido, que convierte al ma-  
cehual en hijo y a todos nos hace  
hermanos. Esta nueva fraternidad  
19 III Conferencia General del Epis-  
copado Latinoamericano, Puebla,  
1979, n. 282.  
288  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
propició un crecimiento en huma-  
nidad, de manera que este ger-  
men, sembrado por Santa María  
de Guadalupe en el alma del pue-  
blo creyente, se ha ido desarro-  
llando poco a poco.20  
proyecto de evangelización y libe-  
ración para toda la región.  
No es éste el lugar para explicar  
toda la riqueza y profundidad del  
mensaje de la imagen de la Virgen  
de Guadalupe y del diálogo con  
san Juan Diego. Sin embargo, si  
somos atentos, podemos advertir  
que del mismo modo como una  
persona descubre su vocación  
indagando en su identidad, los  
pueblos y las naciones poseen asi-  
mismo una vocación providencial  
sembrada en su momento más ori-  
ginario e inicial.  
Las devociones marianas en  
América Latina son múltiples; sin  
embargo, todas abrevan del dina-  
mismo despertado en 1531 por el  
descubrimiento del papel de Ma-  
ría en nuestras vidas personales  
y comunitarias. Papel que socioló-  
gicamente nos reconcilió, que nos  
hizo hermanos latinoamericanos,  
generó pueblo, historia, tradición  
y propuesta de dignificación y li-  
beración para quien más sufre y  
está oprimido. Más aun, el aconte-  
cimiento guadalupano no sólo es  
raíz de nuestro sustrato religioso  
más profundo, sino aun de nuestra  
manera de generar una peculiar  
síntesis cultural que hoy nutre de  
manera pluriforme a todo el sub-  
continente y que da esperanza a  
muchos latinoamericanos que mi-  
gran hacia el norte. Dicho en otras  
palabras, lo que sucede en 1531  
es un acontecimiento fundante de  
nuestra identidad, una luz para  
descubrir nuestra dignidad y un  
Latinoamérica, desde este punto  
de vista, está llamada a ser signo  
y testimonio de que una sociedad  
nueva es posible. Una sociedad  
reconciliada y con nuevos puen-  
tes de interacción humana, reli-  
giosa, comercial y política. Soñar  
con un mundo así es un horizon-  
te que educa y despierta las ener-  
gías del corazón. Soñar con esto  
no es una mera utopía generada  
desde el mundo de las ideas. Por  
el contrario, animar este sueño es  
hundir el afecto y la razón en un  
acontecimiento, en un kairós que  
operó hasta con consecuencias  
sociológicas empíricamente de-  
tectables y sigue operando de  
manera sutil, pero real, en las  
verdaderas venas de una Amé-  
rica Latina que requiere mayor  
unidad, mayor integración y des-  
20 Cf. P. Alarcón Méndez, El amor de  
Jesús vivo en la Virgen de Guadalu-  
pe, Palibrio, EUA, 2013; F. González,  
Guadalupe: pulso y corazón de un  
pueblo, Encuentro, Madrid, 2005.  
289  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
cubrir de modo más consciente  
su papel geopolítico en el concier-  
to de las naciones.  
de sociedad. Nuevas formas de  
participación política están emer-  
giendo y están por emerger. En  
América Latina es posible trabajar  
por un renovado protagonismo de  
los católicos en la política para que  
estas nuevas formas de participa-  
ción sean nutridas por la fuerza  
del Evangelio. El énfasis que Fran-  
cisco ha colocado en la necesidad  
de que los fieles laicos redescu-  
bramos nuestra vocación política,  
que apreciemos los movimientos  
populares, que volvamos a pen-  
sar en la posibilidad de vivir cons-  
cientemente en una patria grande  
y con opción por los pobres, tiene  
que ser un llamado providencial  
para nosotros en este contexto.  
Para educar una nueva genera-  
ción de católicos en la política, es  
menester reproponer la dimen-  
sión social y cultural del aconteci-  
miento guadalupano, es decir, un  
gran proyecto que nos brinde es-  
pacio para repensar nuestra iden-  
tidad y destino como naciones  
latinoamericanas. En 2031celebra-  
remos el V Centenario de este  
acontecimiento. Actualmente, te-  
nemos la oportunidad para prepa-  
rarnos a él. Y la preparación no  
puede ser meramente cultual, si-  
no que debe ser un camino evan-  
gelizador y educativo para que  
nuestra región no viva en el re-  
zago, sino que con imaginación y  
creatividad católico-política todos  
colaboremos a construir una nue-  
va sociedad, una mayor unidad  
regional, una mayor comunión en-  
tre nuestras Iglesias particulares.  
En la actualidad, el Papa Fran-  
cisco parece estar empeñado pre-  
cisamente en la construcción de  
un sueño así, tanto para América  
Latina como para el mundo.21 El  
Papa Francisco sueña nuevamen-  
te en que se suscite “como un gran  
movimiento”22 en el que se vuelva  
6. A modo de conclusión: el  
bien común exige movimiento  
21 Cf. Pontificia Comisión para Améri-  
ca Latina, El indispensable compro-  
miso de los laicos en la vida pública  
de los países latinoamericanos, Li-  
breria Editrice Vaticana, Ciudad del  
Vaticano, 2016.  
22 Cf. R. Guerra López, Como un gran  
movimiento. Aportes de la doctrina  
social de la Iglesia contemporánea  
a los partidos demócrata-cristianos,  
Fundación Rafael Preciado Hernán-  
dez, México, 2006.  
Hacer política, rehabilitar la polí-  
tica, educar una nueva generación  
de católicos políticos, demanda  
un movimiento. Desde la imagina-  
ción de la fe podemos entender  
que no es un solo tipo de iniciativa  
o acción la que permitirá generar  
bien común para un nuevo tipo  
290  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
a inculturar el Evangelio en el se-  
no de la nueva cultura advenien-  
te, para que las sociedades se  
transformen y los fieles laicos nos  
reactivemos en nuestras respon-  
sabilidades públicas.  
Estoy convencido que a un es-  
fuerzo así vale la pena dedicar  
la vida.  
*Presidente del Centro de Investi-  
gación Social Avanzada.  
Doctor en Filosofía por la Acade-  
mia Internacional del Principado  
de Liechtenstein; ha sido coordi-  
nador de asesores y secretario pri-  
vado del Gobernador del estado de  
Querétaro; director de la Comisión  
Episcopal de Pastoral Social de la  
Conferencia del Episcopado Mexi-  
cano; actualmente es miembro  
de la Fundación Rafael Preciado  
Hernández, AC, del Consejo Ponti-  
ficio para el Desarrollo Humano  
Integral, de la Pontificia Academia  
para la Vida y del Equipo de  
Reflexión Teológica del CELAM.  
291  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
Don Adolfo Antonio Suárez  
Rivera y su liderazgo en las refor-  
mas constitucionales, en materia  
de libertad religiosa, a finales  
del siglo XX  
Con motivo de su décimo aniversario luctuoso  
Pbro. Lic. Jesús Treviño Guajardo*  
Este artículo describe la persona de don Adolfo Antonio Suárez Rivera y  
su colaboración en la reforma constitucional de 1992. Se trata de descu-  
brir cómo su magisterio social y su personalidad ofrecen algunas claves  
de lectura de su ministerio episcopal en el México de finales del siglo XX.  
Introducción  
Han pasado diez años desde que  
don Adolfo Antonio Suárez Rivera  
fue llamado a la casa del Padre y  
quince años desde que dejó de ser  
el pastor de la arquidiócesis de  
Monterrey. Quizá es poco tiempo  
para entender de manera profun-  
da el impacto que tuvo su acción  
como pastor en la Iglesia mexica-  
na, pero sí es el tiempo suficiente  
para empezar a estudiar su vida  
y obra, y descubrir de qué ma-  
nera fue factor para que se cons-  
truyeran algunas estructuras que  
ahora forman parte de la socie-  
dad mexicana.  
las circunstancias y acciones más  
relevantes que lo llevaron a impul-  
sar cambios en la estructura socio-  
política del país, a fin de buscar la  
promoción del derecho de libertad  
religiosa del pueblo mexicano.  
¿Fue el señor Suárez un líder cir-  
cunstancial o su liderazgo en ma-  
teria sociopolítica corresponde  
a una reflexión y determinación  
personal? ¿Qué tanto influyeron  
su historia y personalidad en su  
ministerio? ¿Era necesaria la re-  
forma en materia de libertad reli-  
giosa para la sociedad mexicana?  
Éstas son las cuestiones que se  
podrán descubrir durante la na-  
rración del estudio.  
Es propósito del presente estu-  
dio mostrar de manera breve la  
persona de don Adolfo, así como  
292  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
Datos biográficos desde  
su infancia hasta su  
ordenación episcopal  
zuma en Nuevo México. Posterior-  
mente, fue enviado a la ciudad de  
Roma para continuar su formación  
en el colegio Pío Latinoamericano  
y en la Universidad Gregoriana,  
obteniendo su grado de licencia-  
tura en Teología. Después, ya or-  
denado presbítero, estudió en el  
Instituto Catequístico Latinoame-  
ricano de Santiago de Chile.3  
Don Adolfo Antonio nació el 9 de  
enero de 1927 en San Cristóbal  
de las Casas, Chiapas. Sus padres  
fueron Adolfo Antonio Suárez So-  
lórzano y Alicia Rivera de Suárez,  
quienes tuvieron seis hijos: María,  
Adolfo Antonio, César, Eduardo,  
Rosa Alicia y Martha.1  
Desde sus años juveniles ma-  
nifestaba una personalidad re-  
servada, pero con claros dotes de  
liderazgo. “Era discreto, reservado  
y muy inteligente, cuando tenía-  
mos necesidad de algún repaso, él  
nos lo daba a todos los compa-  
ñeros en el Colegio Pío Latino.4  
Destacó como ayudante de Rafael  
García, entonces seminarista de  
Guadalajara, en las cuestiones de la  
relación con la Universidad Grego-  
riana, “Era muy metido en las ac-  
tividades estudiantiles como líder  
de grupo.5 Terminó sus estudios,  
tanto de bachillerato como de li-  
Aunque su infancia transcurrió  
durante los años de persecución  
religiosa, creció y se formó en una  
familia católica, recibió sus sacra-  
mentos, cursó sus años de cate-  
cismo infantil y formó parte del  
grupo de Vanguardias de la Acción  
Católica Mexicana,2 fue un niño y  
adolescente bien educado en la vi-  
da cristiana.  
Ingresó al seminario el 23 de  
agosto de 1941, a los catorce años.  
Durante sus estudios como semi-  
narista, cursó cuatro años de Hu-  
manidades en el seminario de  
Chiapas, de ahí pasó al seminario  
de Jalapa y después al de Monte-  
3
Cf. José Antonio Portillo Valadez,  
Diccionario de Clérigos y Misioneros  
Norestenses, en la voz de Suárez Ri-  
vera Adolfo Antonio, primera edi-  
ción, Monterrey N.L., 2011, p. 355.  
1
Cf. Proyección 2000, Currículum de  
4
Entrevista con el señor Rodolfo Al-  
Mons. Adolfo A. Suárez Rivera, edi-  
ción especial, Monterrey N.L., no-  
viembre 1994, p. 10.  
maguer Pruneda, que fue compañe-  
ro de generación de don Adolfo en  
Roma, 2 de enero de 2018.  
2
Cfr. Manuel Olimón Nolasco, Servi-  
5
Entrevista con el señor Rodolfo Al-  
dor fiel, el cardenal Adolfo Suárez  
Rivera 1927-2008, Porrúa, México  
2013, p. 17-19.  
maguer Pruneda, 2 de enero de 2018.  
293  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
cencia en Teología, con el grado  
Nuestra Señora de la Merced, en  
San Cristóbal de las Casas.  
más alto: Suma Cum Laude.6  
Los estudios, tanto en Roma co-  
mo en Santiago de Chile, dejaron  
en don Adolfo una marca que lle-  
vará consigo durante el resto de  
su ministerio como pastor. El con-  
tacto con el movimiento teológico  
previo al Concilio Vaticano II y las  
encíclicas del Papa Pío XII, conso-  
lidaron su criterio amplio e inte-  
grador en la pastoral, así como su  
visión de Iglesia, en total sintonía  
con el Concilio Vaticano II. Éstas  
serán algunas de las constantes  
que lo acompañarán toda su vida.  
De 1964 a 1968 fue miembro  
fundador del equipo interdioce-  
sano de pastoral en la Unión de  
Mutua Ayuda Episcopal para la  
mentalización post-conciliar de  
los sacerdotes. De 1968 a 1971 fue  
párroco en la parroquia de San  
Bartolomé, ubicada en Venustiano  
Carranza, Chiapas. Finalmente, fue  
nombrado vicario general de la  
diócesis de San Cristóbal de las Ca-  
sas, pero no llegó a ejercer dicho  
cargo porque fue nombrado obis-  
po de Tepic el 19 de mayo de 1971  
por el Papa Pablo VI.7  
Recibió la ordenación sacerdo-  
tal el 8 de marzo de 1952 en Roma  
y regresó a México el 23 de mar-  
zo del mismo año. Ejerció su mi-  
nisterio como presbítero de San  
Cristóbal de las Casas asumiendo  
diversos cargos: en el seminario  
fue padre espiritual y profesor  
en el Instituto de Humanidades,  
y después en Filosofía; fue oficial  
mayor y secretario por 10 años en  
la curia del obispado; fue asesor  
diocesano del Movimiento Fami-  
liar Cristiano, asesor diocesano de  
la Acción Católica de la Juventud,  
director diocesano del Oficio Cate-  
quístico y capellán del templo de  
Recibió la ordenación episcopal  
el 15 de agosto de 1971, a los 44  
años de edad, en Tepic, Nayarit.  
Después, fue trasladado al obis-  
pado de Tlalnepantla el 28 de ju-  
nio de 1980 y, posteriormente, fue  
trasladado al arzobispado de Mon-  
terrey, el 12 de enero de 1984,  
donde realizó su ministerio como  
arzobispo hasta 2003.  
Antecedentes de la reforma  
constitucional en materia de  
libertad religiosa  
Después de los movimientos li-  
berales, la consolidación consti-  
6
Cfr. Entrevista con el señor Rodol-  
7
fo Almaguer Pruneda, 2 de enero  
Cf. Proyección 2000, Curriculum de  
de 2018.  
Mons. Adolfo A. Suárez Rivera, p. 10.  
294  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
tucional y las Leyes de Reforma,  
México tuvo como consecuencia  
un anticlericalismo, que se man-  
tuvo incluso durante el Porfiriato  
como un “anticlericalismo teóri-  
co. Pero, posterior a la Revolución  
Mexicana, cobró vida y se erigió  
como bandera de los movimientos  
políticos que decían buscar la so-  
beranía del pueblo.  
asunto político y social de parte  
del pueblo católico.9  
A partir de 1956, cuando el Epis-  
copado Mexicano se pronunció  
con respecto a los deberes cívicos  
de los católicos, comenzó en la  
Iglesia mexicana una nueva etapa  
que se caracterizó por el interés  
en la cuestión política y un aumen-  
to en la conciencia de participar  
en la conformación de una socie-  
dad más adecuada, de tal manera  
que la Iglesia ya no podía preten-  
der vivir al margen de la situación  
política y social del país.10  
El conflicto entre la Iglesia y el  
Estado, del cual formó parte la fa-  
mosa persecución cristera (1926-  
1929), tuvo fin con un pacto social  
que llevó, tanto a la Iglesia como al  
Gobierno, a coexistir en un modus  
vivendi. Este esquema implicaba  
para la Iglesia, entre otras cosas,  
aceptar el “no reconocimiento de  
‘personalidad jurídica’”8 dado en  
el artículo 130 constitucional.  
El Concilio Vaticano II y algunos  
documentos de la época como:  
Mater et Magistra, Pacem in Terris,  
la constitución Gaudium et Spes y  
la declaración Dignitatis Humanae  
ayudaron a crear conciencia en el  
Episcopado Mexicano de la necesi-  
dad de gozar de una plena libertad  
religiosa;11 aunque hubo momen-  
tos de estrecha colaboración entre  
ambas instituciones, durante la  
Las consecuencias del modus vi-  
vendi fueron: la generalización de  
un Estado que impedía el diálogo  
institucional entre Iglesia y Go-  
bierno para velar por el bienes-  
tar del pueblo, el estatus irregular  
de la Iglesia y un desinterés en el  
9
Cfr. Manuel Olimón Nolasco, Algu-  
nas claves de lectura sobre la rela-  
ción Iglesia-Estado en la historia de  
México, p. 558.  
8
Manuel Olimón Nolasco, Algunas  
claves de lectura sobre la relación  
Iglesia-Estado en la historia de  
México, en Conferencia del Epis-  
copado Mexicano, Sociedad Civil y  
Sociedad Religiosa, compromiso re-  
cíproco al servicio del hombre y bien  
del país, Ed. Palmarín, 1ª. Ed., Méxi-  
co D.F. 1985, p. 557.  
10 Cfr. Roberto Blancarte, Historia de  
la Iglesia católica en México, 1929-  
1982, Fondo de Cultura Económica,  
México D.F., 2014, p. 219.  
11 Cfr. Roberto Blancarte, Historia de  
la Iglesia católica en México, 1929-  
1982, p. 229.  
295  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
década de los años 60's no se pro-  
cedía a realizar reforma alguna en  
la Constitución Mexicana.  
Otro aspecto fue la elección de  
monseñor Sergio Obeso Rivera,  
arzobispo de Jalapa, como presi-  
dente de la Conferencia del Epis-  
copado Mexicano (CEM), el 18 de  
noviembre de 1982, quien fue fac-  
tor decisivo en la labor de diálo-  
go con el poder civil. Mons. Obeso  
es descrito como un “hombre de  
carácter afable, cultivado y bien  
relacionado con el ambiente in-  
telectual veracruzano […] muy  
aceptado y estimado entre el Epis-  
copado, el clero y los laicos….14  
A finales del siglo XX, desde que  
el Papa Juan Pablo II, en su prime-  
ra visita a México (1979), había  
hecho referencia a la situación pe-  
culiar en la que vivía el país, sobre  
todo con respecto a la libertad reli-  
giosa y la necesidad de avanzar en  
este ámbito de acuerdo con la ten-  
dencia internacional del tiempo, se  
había despertado en los diferen-  
tes espacios de reflexión el interés  
por dicho tema; sin embargo,  
durante el periodo presidencial  
de Miguel de la Madrid (1982-  
1988) no se tuvieron iniciativas  
claras para intentar actualizar  
las leyes constitucionales.12  
El tercer aspecto lo conforman  
tres figuras: don Girolamo Prigio-  
ne, como delegado apostólico, el  
señor Suárez, como presidente  
de la Conferencia del Episcopado  
Mexicano, y el licenciado Carlos Sa-  
linas de Gortari, como presidente  
de la República Mexicana. Los tres  
tuvieron una participación funda-  
mental en el diálogo Iglesia-Estado.  
Los pasos hacia la reforma  
constitucional  
Uno de los aspectos que fue pre-  
parando el terreno para la reforma  
fue la reapertura de la Universidad  
Pontificia de México en septiem-  
bre de 1982, fomentando el “diá-  
logo con los ‘constructores de la  
sociedad pluralista, es decir, con  
las instancias de forja de las deci-  
siones de la cultura mexicana.13  
Sin pretender emitir un juicio  
general de ninguno, se puede de-  
cir que los tres tenían ideas claras  
en cuanto a las necesidades del  
país y voluntad firme para llevar  
a buen término sus proyectos. Es  
indudable que, tanto el presiden-  
te de la República como el delega-  
do apostólico tuvieron que ejercer  
un liderazgo político para llevar a  
12 Cfr. Manuel Olimón Nolasco, Servi-  
dor fiel, p. 162.  
13 Manuel Olimón Nolasco, Servidor  
fiel, p. 162.  
14 Manuel Olimón Nolasco, Servidor  
fiel, p. 163.  
296  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
cabo la reforma, pero ¿cuál fue la  
contribución de don Adolfo?  
Arzobispo de Monterrey, pre-  
sidente de la CEM y colabora-  
dor de las reformas  
De la misma forma que en sus  
años juveniles y durante su minis-  
terio sacerdotal, el señor Suárez tu-  
vo muchas encomiendas a lo largo  
de su episcopado que lo impulsa-  
ron a encabezar muchos proyectos.  
Don Adolfo, siendo arzobispo de  
Tlalnepantla, colaboraba también  
en el Departamento de Laicos de la  
Conferencia del Episcopado Lati-  
noamericano (CELAM), en el Con-  
sejo de la Presidencia de la CEM  
y en la Comisión Episcopal para  
las Diócesis Nuevas. Por tal mo-  
tivo, fue convocado para acudir a  
Roma, en septiembre de 1983, co-  
mo representante del Episcopado  
Mexicano en el Sínodo de Obispos,  
cuyo tema fue: “La reconciliación  
y la penitencia.16 Estando en  
Roma, durante el sínodo, se le  
comunicó que sería nombrado ar-  
zobispo de Monterrey.  
Alosdosañosdeordenadoobispo  
(1973), fue nombrado por la Con-  
ferencia del Episcopado Mexicano  
vicepresidente y presidente de la  
Comisión Episcopal para el Clero;  
después, fue miembro del Con-  
sejo de la Presidencia de la CEM  
(1976-1979), asistió como dele-  
gado a la Tercera Conferencia del  
Episcopado Latinoamericano en  
Puebla; de 1979 a 1982 ocupó la  
presidencia de la Comisión Epis-  
copal para los Laicos y fue reelegi-  
do para el siguiente trienio.  
Llegó a Monterrey el 12 de ene-  
ro de 1984 y, desde que inició su  
ministerio como arzobispo de la  
Sultana del Norte, manifestó su  
interés por promover la doctrina  
social cristiana, el bienestar de la  
persona humana, la solidaridad  
con los más necesitados y la parti-  
cipación activa de la sociedad en la  
vida política.  
De 1982 a 1985 fue vocal del  
Consejo de la Presidencia de  
la CEM y vocal de la Comisión  
Episcopal para las Diócesis Nue-  
vas. Fue elegido presidente de la  
CEM para el trienio 1988-1991 y  
en la siguiente gestión fue reele-  
gido para el trienio 1991-1994.15  
Existe un borrador que contiene  
15 Cfr. Consejo Presbiteral, Arquidió-  
cesis de Monterrey, Trece años de  
fecundo ministerio episcopal del  
Cardenal don Adolfo Suárez Rivera,  
arzobispo de Monterrey, Monterrey  
N.L, 13 de mayo de 1997, p. 3.  
un mensaje navideño,17 firmado  
16 Cfr. Manuel Olimón Nolasco, Servi-  
dor fiel, p. 165.  
17 Aunque dicho borrador no tiene  
297  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
por don Adolfo, en el que subraya-  
ba las implicaciones sociales que  
la celebración de la Navidad debía  
provocar en los fieles:  
¿Y el problema de los ajustes  
económicos? Desgraciadamen-  
te son los más débiles quienes  
los resienten, y de esta mane-  
ra “nuestra prolongada cri-  
sis” se tornará más crítica aún  
[…] Esto nos lleva, en nues-  
tro ministerio de Pastor, a re-  
novar las recomendaciones  
del Concilio Vaticano II, del  
cual acabamos de recordar el  
20º aniversario; estas reco-  
mendaciones cobran mayor  
vigencia en nuestros días, de-  
bido a que se ha abierto más la  
brecha entre “los muchos que  
tienen poco y los pocos que tie-  
nen mucho”.19  
Al restaurar la imagen de Dios  
en el hombre, Jesús nos escla-  
rece su misterio. A la luz de su  
palabra y de su ejemplo, com-  
prendemos la excelsa dignidad  
del hombre, su superioridad  
sobre las cosas y entendemos  
por qué “el hombre vale más  
por lo que es que por lo que tie-  
ne”. Su dignidad exige una vida  
humana digna: vivienda, tra-  
bajo, alimento, respeto, pro-  
tección, libertad, participación  
en la vida social y política. La  
Navidad debe ser “la fiesta  
del hombre”.18  
Después, continúa el mensaje  
citando los números 69 y 70 de  
la constitución Gaudium et Spes,  
del Concilio Vaticano II, que ha-  
blan del destino común de los  
bienes, de la ayuda mutua que  
debe existir entre ricos y pobres,  
y de la responsabilidad de quie-  
nes llevan el liderazgo económico  
mundial para con los países me-  
nos desarrollados.  
El texto muestra a un pastor  
interesado en el bienestar de su  
pueblo, que enseña lo que el ma-  
gisterio de la Iglesia dice en ma-  
teria de vida social y política.  
Continúa en su mensaje:  
fecha, hace referencia al vigésimo  
aniversario del Concilio Vaticano II,  
recientemente celebrado, por lo  
que se concluye que pertenece a la  
Navidad de 1985.  
El texto manifiesta por una parte  
que, ya desde antes de ser elegido  
presidente de la CEM, don Adolfo  
tenía la preocupación de promover  
una renovada conciencia social  
18 Adolfo Antonio Suárez Rivera, Ar-  
zobispo de Monterrey, A los fieles  
cristianos y personas de buena vo-  
luntad, en Archivo Arquidiocesano  
de Monterrey, estante E4, cajón de  
circulares del Sr. Suárez, sin fecha,  
p.1.  
19 Adolfo Antonio Suárez Rivera, arzo-  
bispo de Monterrey, A los fieles cris-  
tianos y personas de buena voluntad,  
en Archivo Arquidiocesano de Mon-  
terrey, p.1.  
298  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
y política entre los ciudadanos  
mexicanos; y por otra, su fideli-  
dad a la Iglesia al enseñar con cla-  
ridad los contenidos del Concilio  
Vaticano II.  
tensiones, por la forma en que se  
realizaron las elecciones….21  
Más adelante, expresa con res-  
pecto a la libertad religiosa la si-  
tuación de discriminación en la  
que se encontraba la Iglesia y de-  
más agrupaciones religiosas:  
Años después, en 1987, el se-  
ñor Suárez publicó una Instruc-  
ción pastoral sobre la dimensión  
política de la fe, con el objetivo de  
iluminar la realidad de México. Di-  
cho documento buscaba aclarar la  
relación entre la fe y la política, y  
motivar a todas las personas pa-  
ra que asumieran con “coheren-  
cia, generosidad y creatividad” su  
compromiso en ese campo.20  
… el dirigismo social, educativo,  
cultural, económico, del Esta-  
do; la discriminación —incluso  
constitucional— de personas,  
grupos e instituciones, por ra-  
zones ideológico-partidarias;  
el poder ejecutivo federal o  
de los Estados convertidos, de  
hecho, en las únicas fuentes  
generadoras de iniciativas de  
ley; afectan a todo el pueblo  
mexicano, especialmente a los  
más débiles.22  
En la introducción, hace una  
reflexión acerca del nivel de for-  
mación política de los mexicanos,  
porque después de las elecciones  
de 1986 —acusadas de irregu-  
lares en San Luis Potosí, Duran-  
go, Chihuahua, Oaxaca, Sinaloa y  
Tamaulipas— había quedado cla-  
ro que todavía faltaba mucho por  
crecer: “La situación sociopolíti-  
ca de nuestro país, marcada por  
un avance lento y contradictorio  
hacia la democracia, presenta ac-  
tualmente una agudización de  
Así, nuevamente resalta la firme  
determinación que tenía por pro-  
mover la formación ciudadana, la  
solidaridad con los más necesita-  
dos y la existencia de un Estado de  
derecho en el que se considerara  
la libertad religiosa como una de  
las condiciones fundamentales pa-  
ra el crecimiento del pueblo.  
21 Adolfo Suárez Rivera, arzobispo de  
Monterrey, Instrucción pastoral so-  
bre la dimensión política de la fe, N.1.  
22 Adolfo Suárez Rivera, arzobispo  
de Monterrey, Instrucción pastoral  
sobre la dimensión política de la fe,  
N.10.  
20 Adolfo Suárez Rivera, arzobispo  
de Monterrey, Instrucción pasto-  
ral sobre la dimensión política de la  
fe, Monterrey, Nuevo León, marzo  
1987, N.6.  
299  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
En 1988, cuando fue electo pre-  
sidente de la CEM, las circuns-  
tancias en el país parecían ser  
favorables para iniciar un proyec-  
to de reforma constitucional en  
materia de libertad religiosa y así  
resolver el problema que tantos  
años atrás venía sobrellevando la  
Iglesia mexicana.  
ción de motivos se reconocía que  
las circunstancias del país habían  
cambiado y era necesaria una re-  
forma que garantizara la libertad  
religiosa del pueblo mexicano:  
“Hoy […], el Estado, para moder-  
nizarse, ha de reconocer y armo-  
nizar a todos los actores sociales,  
incluyendo a las Iglesias.25  
Manuel Olimón menciona que,  
cuando don Adolfo quedó al frente  
de la CEM, desarrolló una “gestión  
definida y relevante y en conti-  
nuidad de los diálogos con el go-  
bierno, sobre todo en el tiempo de  
la presidencia del licenciado Car-  
los Salinas de Gortari,23 y men-  
ciona que su colaboración fue  
importante dejando una “huella  
prudente”24 en el nuevo estatuto  
jurídico para la Iglesia.  
No es propósito del presente es-  
tudio analizar a detalle la manera  
en la que se llevó a cabo la refor-  
ma constitucional, ni las implica-  
ciones que tuvo para las diferentes  
denominaciones religiosas, pero  
es importante aclarar que la li-  
bertad religiosa ha sido un tema  
complicado en la historia de Mé-  
xico; ha tenido repercusiones so-  
ciales, económicas  
y
políticas  
funestas, y aun así ha sido po-  
co considerado en la agenda na-  
cional, “se puede afirmar que  
históricamentehaexistidounsub-  
desarrollo’ y un ‘subejercicio’ de  
la libertad religiosa”26 en México.  
Lo anterior permite destacar la  
acción significativa de don Adol-  
fo, ya que asumió este proyecto  
Después de varios años de es-  
tudios, asesorías con especialistas,  
diálogo entre el equipo del presi-  
dente Salinas de Gortari, la Iglesia  
católica y las demás denominacio-  
nes religiosas, se llegó a la reforma.  
La publicación de la reforma a los  
artículos 3, 5, 24, 27 y 130 consti-  
tucionales, por parte de la Cáma-  
ra de Diputados, se llevó a cabo el  
28 de enero de 1992. En la exposi-  
25 Cámara de Diputados, “Exposición  
de motivos de iniciativa de refor-  
ma, 10 de diciembre de 1991, Mé-  
xico, D.F.  
26 Alonso Lara Bravo, Libertad religio-  
sa en México, en Colección sobre la  
protección constitucional de los de-  
rechos humanos, fascículo 13, Ed.  
CNDH, México D.F., 2015, pág. 11.  
23 Manuel Olimón Nolasco, Servidor  
fiel, p. 167.  
24 Manuel Olimón Nolasco, Servidor  
fiel, p. 167.  
300  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
las relaciones Iglesia - Estado  
entrará a las Cámaras Legisla-  
tivas, para que, en un renovado  
marco normativo, se reconozca  
su personalidad jurídica… Así  
podrá (la Iglesia) servir mejor  
a nuestro pueblo mexicano,  
con libertad, sin claudicacio-  
nes, aportando la luz del Evan-  
gelio y el amor cristiano como  
contribución específica a la vi-  
da social de nuestra nación.28  
con convicción y firmeza, aceptan-  
do que con seguridad le causaría  
dificultades, no sólo con algunos  
políticos mexicanos, sino también  
con hermanos obispos y sacerdo-  
tes que no veían la necesidad de  
tal reforma.  
En el mensaje de apertura de la  
L Asamblea de la CEM (noviem-  
bre de 1991), el señor Suárez hizo  
referencia al camino recorrido:  
desde que monseñor Sergio Obe-  
so, arzobispo de Xalapa, era pre-  
sidente de la CEM, para promover  
una reforma jurídica que garanti-  
zara la libertad religiosa del pue-  
blo mexicano, y mencionó que el  
Episcopado Mexicano había da-  
do el plácet al proyecto de refor-  
ma en la asamblea de marzo de  
1990, que se había llevado a cabo  
en Torreón.27  
También, deja entrever en el  
mensaje que no todos los agentes  
colaboradores o beneficiarios del  
proyecto de reforma estaban de  
acuerdo con el cambio:  
… Nada extraño, pues en todos  
los cambios se da un proceso  
en donde algo debe morir, que  
aún no muere, y algo debe na-  
cer, que aún no nace del todo,  
los cambios exigen apertura  
y transparencia, verdad y ge-  
nerosidad, virtudes no fáciles  
de obtener, pues no faltan re-  
sistencias de los que ya tienen  
lo que necesitan y entonces  
¿para qué cambiar? Pero los  
procesos históricos son irre-  
versibles y en la vida de las  
personas y de los pueblos es  
ley comprobada el “renovarse  
o morir”.29  
Continúa el mensaje expresando  
que había llegado el momento de  
llevar a buen término el proyecto  
que se había propuesto y explica  
sus beneficios:  
Así llegamos al momento ac-  
tual en que, por iniciativa del  
Señor Presidente, expresado  
en su tercer informe, el tema de  
28 Adolfo Antonio Suárez Rivera, Men-  
saje de Apertura, en Acta de la L  
asamblea, noviembre de 1991, de-  
partamento de Historia y Arte de la  
CEM, p. 25.  
27 Cfr. Adolfo Antonio Suárez Rivera,  
Mensaje de Apertura, en Acta de la  
L asamblea, noviembre de 1991, de-  
partamento de Historia y Arte de la  
CEM, p. 25.  
29 Adolfo Antonio Suárez Rivera, Men-  
saje de Apertura, en Acta de la L  
301  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
A pesar de ello, en su mensaje se  
manifestaba convencido de la ne-  
cesidad de una reforma, no sólo  
en materia religiosa, sino que inte-  
grara diversos ámbitos en favor de  
los pobres.  
a vivir como en la mayor parte de  
las naciones, en donde la libertad  
religiosa sea protegida con una  
eficaz tutela jurídica.32  
Posteriormente, el 25 de diciem-  
bre de 1991, en vísperas de la  
publicación de la reforma consti-  
tucional, el Episcopado Mexicano  
publicó una declaración firmada  
por don Adolfo Antonio Suárez  
Rivera, como presidente de la  
CEM, y por los demás obispos  
que conformaban el Consejo de  
Presidencia, para anunciarla de  
manera formal.33  
Menciona que se registraban  
una serie de cambios económicos  
y sociales que parecían dibujar  
una situación de “bonanza, pero  
que no terminaba por brindar me-  
jores condiciones a los más necesi-  
tados. Por lo tanto, afirmaba que  
los esfuerzos para promover los  
cambios —tanto en materia de li-  
bertad religiosa, como en materia  
económica y social— tenían el ob-  
jetivo de promover en el país un  
marco legal más justo, que benefi-  
ciara a todo el pueblo.30  
El documento, después de enun-  
ciar el recorrido realizado para  
llegar a la reforma y de mencionar  
el contexto histórico del momen-  
to, describe que, con ella, el pueblo  
Es importante subrayar que don  
Adolfo aclara en el mensaje que, al  
promover dichos cambios, la Igle-  
sia de México no buscaba de nin-  
guna manera “cuotas de poder, ni  
pone su esperanza en privilegios  
dados por el poder civil […] tampo-  
co quiere la Iglesia claudicar en su  
misión de evangelizar al hombre  
íntegramente, siempre en la esfera  
de su competencia, en el respeto y  
la libertad,31 más bien Aspiramos  
saje de Apertura, en Acta de la L  
asamblea, p. 28.  
32 Adolfo Antonio Suárez Rivera, Men-  
saje de Apertura, en Acta de la L  
asamblea, p. 28.  
33 El resto del consejo de la CEM era:  
Juan Jesús Card. Posadas Ocampo,  
arzobispo de Guadalajara, vicepre-  
sidente; Manuel Pérez-Gil González,  
arzobispo de Tlanepantla, secreta-  
rio general; Ramón Godínez Flores,  
obispo auxiliar de Guadalajara, se-  
cretario general electo; Gilberto  
Balbuena Sánchez, obispo de Co-  
lima, tesorero general; José Esaúl  
Robles Jiménez, obispo de Zamora,  
vocal de presidencia y José Fernán-  
dez Arteaga, arzobispo de Chihua-  
hua, vocal de presidencia.  
asamblea, p. 25.  
30 Cfr. Adolfo Antonio Suárez Rivera,  
Mensaje de Apertura, en Acta de la L  
asamblea, p. 26.  
31 Adolfo Antonio Suárez Rivera, Men-  
302  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
mexicano ganaría la promoción de  
“una vida congruente entre lo que  
manda la ley y el comportamien-  
to cotidiano,34 así como un “nuevo  
entusiasmo para vivir la transpa-  
rencia de la verdad.35 Finalmente,  
pedía con insistencia que, tanto  
sacerdotes y religiosos, como edu-  
cadores, juristas, legisladores y  
fieles laicos, continuaran hacien-  
do el esfuerzo de ser “instrumen-  
to de reconciliación y concordia  
en México.36  
parte de todo un mosaico de accio-  
nes que dibujan el impacto de su  
ministerio pastoral.  
Otras de sus intervenciones con  
fuerte impacto fueron: la partici-  
pación en una conferencia con res-  
pecto al tema de la deuda externa  
(enero de 1990), organizada por  
el Episcopado Norteamericano en  
conjunto con el Mexicano, “uno de  
los temas centrales fue el análisis  
de ¿por qué se había generado la  
deuda?, y ¿en qué se habían inver-  
tido esos recursos que se debían?,  
en dicha reflexión se generó la  
propuesta del mecanismo de los  
swaps37 para reducir el monto de  
la deuda.38 También, se pidió su  
opinión con respecto al Trata-  
do de Libre Comercio que estaba  
en proyecto.  
Consideraciones finales en  
torno a don Adolfo Antonio  
Suárez Rivera  
Ha quedado claro que don Adol-  
fo ejerció un liderazgo importante  
en torno a la reforma de las rela-  
ciones Iglesia-Estado de finales  
del siglo XX, y que las circunstan-  
cias históricas lo llevaron a salir  
adelante en este proyecto. Sin em-  
bargo, parece necesario precisar  
que su liderazgo, en materia de li-  
bertad religiosa, es solamente una  
También, a nivel local en la ar-  
quidiócesis de Monterrey impul-  
só la reorganización pastoral en  
decanatos y zonas, la creación de  
nuevas parroquias, la relación con  
el mundo universitario, convocó al  
Primer Sínodo Diocesano y llevó a  
cabo la construcción de las nuevas  
34 Conferencia del Episcopado Mexi-  
cano, Declaración con ocasión de las  
reformas constitucionales, en Do-  
cumentos colectivos del Episcopado  
Mexicano, volumen III, 1987-1997,  
México D.F. ,1997, p. 116.  
37 Los swaps son mecanismos financie-  
ros de sustitución de deuda, que ase-  
guran mejores condiciones de pago.  
38 Entrevista con el Pbro. Scott Mi-  
chael McDermott Eichhorst (6 de  
octubre de 2017).  
35 Conferencia del Episcopado Mexi-  
cano, Declaración con ocasión de las  
reformas, p. 116.  
36 Conferencia del Episcopado Mexi-  
cano, Declaración con ocasión de las  
reformas, p. 116.  
303  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
instalaciones del seminario mayor  
de Monterrey39.  
Haber nacido y crecido en tiem-  
pos de la persecución religiosa le  
imprimió un carácter discreto y  
reservado, al mismo tiempo que  
sembró en él la inquietud de lu-  
char por la formación ciudadana,  
los derechos humanos y la liber-  
tad religiosa.  
Por lo tanto, su acción amplia e  
integradora corresponde a un ma-  
gisterio social nutrido que no se  
reducía a promover la reforma en  
materia de libertad religiosa.  
Conclusión  
La experiencia de formación en  
Montezuma, la etapa posterior en  
Roma, su ministerio sacerdotal  
cargado de encomiendas y, final-  
mente, los proyectos como par-  
te de la presidencia de la CEM, lo  
hicieron adquirir una visión am-  
plia de las necesidades que tenía  
la Iglesia de México y le dieron la  
posibilidad de incidir en la estruc-  
tura sociopolítica del país a finales  
del siglo XX.  
El liderazgo de don Adolfo en  
las reformas constitucionales no  
parece ser circunstancial. Los do-  
cumentos producidos por él, con  
respecto al tema sociopolítico,  
manifiestan una firme convicción  
y claridad de lo que necesitaba el  
pueblo mexicano. Su aportación  
no fue solamente una respuesta  
al proyecto de modernización del  
gobierno del presidente Salinas  
de Gortari, sino que corresponde  
a una reflexión profunda realizada  
durante toda su vida.  
Su ministerio episcopal en Te-  
pic, Tlalnepantla y Monterrey le  
permitió dejar huella en aquello  
que sabía hacer desde que deci-  
dió seguir la vida sacerdotal: orga-  
nizar con inteligencia y claridad,  
promover la dignidad del ser hu-  
manoyserviraquienesmásnecesi-  
tan ayuda.  
Sus orígenes geográficos y fami-  
liares influyeron, en gran medida,  
para generar las capacidades de  
liderazgo que manifiesta desde su  
juventud: saber conciliar a través  
del diálogo, tener apertura para  
quienes piensan distinto, aptitud  
académica y facilidad para organi-  
zar. Estas capacidades hicieron de  
él un pastor convencido y dispues-  
to a ayudar a su pueblo.  
Finalmente, se puede decir que  
la reforma constitucional sí era  
necesaria, porque así lo reque-  
ría el país para estar en sintonía  
con el contexto internacional del  
tiempo, porque la situación socio-  
política de México había cambia-  
39 Cfr. Entrevista con el señor Rodolfo Al-  
maguer Pruneda (2 de enero de 2018).  
304  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3  
do de tal forma que la estructura  
jurídica, en materia religiosa, no  
correspondía a la realidad y para  
garantizar una práctica religiosa  
congruente con el sistema de de-  
recho mexicano.  
humanos, fascículo 13, Ed. CN-  
DH, México D.F., 2015.  
Olimón Nolasco Manuel, Al-  
gunas claves de lectura sobre  
la relación Iglesia-Estado en  
la historia de México, en: Con-  
ferencia del Episcopado Mexi-  
cano, Sociedad civil y sociedad  
religiosa, compromiso recípro-  
co al servicio del hombre y bien  
del país, Ed. Palmarín, 1ª. Ed.,  
México D.F., 1985.  
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1997, México D.F. 1997.  
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de Mons. Adolfo A. Suárez Rive-  
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N.L., noviembre 1994.  
ష Consejo presbiteral, arqui-  
diócesis de Monterrey, Tre-  
ce años de fecundo ministerio  
episcopal del Cardenal don  
Adolfo Suárez Rivera, arzobispo  
de Monterrey, Monterrey N.L.,  
13 de mayo de 1997.  
ష Suárez Rivera Adolfo Anto-  
nio, arzobispo de Monterrey, A  
los fieles cristianos y personas  
de buena voluntad, en Archivo  
arquidiocesano de Monterrey,  
estante E4, cajón de circulares  
del Sr. Suárez, sin fecha.  
ష Lara Bravo Alonso, Libertad  
Religiosa en México, en Colec-  
ción sobre la protección cons-  
titucional de los derechos  
305  
La Cuestión Social  
Año 26, n. 3